Capítulo XI

-Todo depende. ¿Tiene algo que ver con un niño rubio, de como doce años y que se ve igualito a Draco Malfoy?

Harry cerró los ojos al escuchar eso. No había forma de que Malfoy...

-¡Potter! -Escuchó antes de poder decir algo. - Me parece que este jovencito te estaba buscando.

Al darse la vuelta se encontró exactamente lo que había temido, a Draco Malfoy, de doce años, caminando junto con Minerva McGonagal, Directora de Hogwarts. Respiró hondo y deseo poder viajar en el tiempo él también.

-Antes de que comiences a regañarme déjame decirte que fue un accidente.-comenzó el niño en cuanto llegó a donde Harry estaba.- Lo único que quería era que me prestaras tu libro de nuevo para terminar mi ensayo.

-No te dije que...

-Sí, ya lo sé. Creí que había quedado claro que había hecho la mayoría la última vez que vine aunque fueras un completo idiota y me dieras solo una hora y media para hacerlo. -Malfoy ignoró la mirada que Harry le estaba lanzando y continuó.- Lo que quería decir es que mi primer ensayo sufrió un accidente. -Levantó el pedazo de pergamino quemado y se lo mostró a Harry.- ¿Lo ves? Así que necesito tu libro para poder terminar mi tarea si no te importa.

Harry comenzó a contar hasta diez.

-¿Hay algún problema?

-No. -respondió Harry de inmediato volteando a ver a la directora.

-¡Por supuesto que si hay un problema Potter! Tengo que terminar un ensayo para mañana a la 1:00 y aún tengo que reescribirlo así que...

-Dijiste que tu clase era en la mañana.

Draco giró los ojos.

-Eso es los lunes. -Contestó como si fuera lo más obvio del mundo.- Mañana es martes y como seguro sabes Transfiguraciones es a la una los martes, y creeme, tengo mejores cosas que hacer en el almuerzo que terminar la tarea así que necesito el libro y lo necesito ahora, ¿entendido?

Harry abrió la boca, pero fue interrumpido por McGonagal antes de poder decir algo de lo que probablemente se habría arrepentido.

-Sr. Potter, ¿puede explicarme que es lo que está sucediendo? -Exclamó la directora un tanto irritada por la situación.- Hasta donde yo se estamos en vacaciones de verano, el día de hoy es viernes y no hay clases de nada hasta septiembre.

Harry miró a la mujer recordando de repente que había más gente ahí ahí. Entonces cerró los ojos con fuerza y soltó un quejido. ¿Cómo iba a explicar lo que estaba pasando?

-Neville, ¿me prestarías tu oficina? -Dijo finalmente.

-Seguro. Haré algo de té. -Respondió el Gryffindor presintiendo una buena conversación en el futuro por que no había forma de que alguien actuara tanto como Draco Malfoy a menos que se tratara de Draco Malfoy, y si así era... esta en verdad iba a ser una conversación interesante.

-Gracias.

-¡Oye! ¿Y qué pasó con mi tarea? Todavía tengo que terminarla por si no sabias.

-Malfoy, oficina

-Pero...

-¡Oficina, ahora! -Le ordenó Harry al mismo tiempo que señalaba uno de los invernaderos.

-Muy bien. -Respondió el niño a regañadientes.- ¡Qué genio! ¿Qué acaso Snape te lo contagió? Porque... -Harry respiró hondo y comenzó a empujarlo en la dirección correcta mientras ignoraba todas sus quejas.

Muy bien Sr. Potter. -Comenzó McGonagal algunos minutos después cuando todos (excepto Malfoy que había terminado sentado en una esquina después de que lo regañaran por no dejar de hablar y ahora miraba a todos con cara de pocos amigos) estaban sentados comodamente alrededor del escritorio con una humeante taza de té.- ¿Quiere explicarme qué es lo que esta sucediendo y quien es ese jovencito?

Harry volteó a ver al niño y luego a los dos profesores mientras trataba de hayar las palabras correctas.

-¿No medigas que Draco se tomó una poción rejuvenecedora por accidente o algo así? -Preguntó Neville tratando de ayudar a su amigo.

-Ojalá. -Respondió Harry, a lo que Malfoy le lanzó una mirada asesina.

-Sin embargo, -lo interrumpió McGongal.- no creo que sea el caso ya que la poción rejuvenecedora no borra la memoria. Además, -tomó un sorbo de té.- dudo que el la condición del sr. Malfoy se resolviera tan facilmente, así que si fuera tan amable de explicarnos quien es él.

-Draco Malfoy. -Dijo con un suspiro.

-¿Es acaso una broma o algo así? -Exclamó la directora indignada.

-Lo que pasa es que...

-¡Potter, no se supone que vayas por ahí contando los secretos de otras personas! -Gritó Malfoy desde su esquina.

-Y no se supone que tú andes apareciendo en cualquier lugar en cualquier momento.

-¡Bueno, pues no es mi culpa que la clase se cancelara o que Crabbe se tropezara y tirara mi tarea al fuego! ¡Además, yo solo quería venir mañana a preguntarte si habías aceptado el estúpido trabajo! -Harry creyó ver que el niño se sonrojaba un segundo antes de voltear a mirar el piso.- Y no es mi culpa que no pueda controlarlo. No es como si hubiera alguien que me enseñara. -Añadió para si aunque el resto de los presentes también pudieron escucharlo.

Harry suspiró. Sabía que aquello era cierto así que en realidad no podía culpar al niño por haber llegado el día equivocado.

-Está bien. ¿Puedo contarlo entonces?

-No. Lo haré yo. -Acto seguido Malfoy se levantó de su silla y caminó hasta donde los adultos estaban.- Muy bien, solo pienso decirlo una vez así que pongan atención.

Los tres adultos lo miraron en silencio, dos de ellos con curiosidad y el tercero conteniendo la respiración.

-Yo, Draco Malfoy puedo abrir portales y viajar por el tiempo. Ahora, dicho eso me voy.

-Malfoy... -Comenzó Harry.

-¿Qué? Tengo cosas que hacer así que tal si tú terminas tu plática y nos vemos en una hora. ¿De acuerdo?

Y antes de poder protestar, Harrry vio como se abría un portal detrás del niño que se volteó solo para encontrar a un muy confundido Blaise Sabini y a un muy molesto Draco Malfoy al otro lado.

-¡Qué entrada! -dijo Blaise mirando alrededor.- Pero si ibas a salir por solo cinco minutos no veo para que necesitabas niñera, Potter. Profesora McGonagal, Lonbottom, buenas tardes. -Saludó a los otros dos adultos quienes solo asintieron en medio de la confusión y sorpresa de lo que estaba pasando.

Mientras tanto Malfoy había ido a buscar refugio detrás de la silla de Harry.

-Creo que otra vez te equivocaste de tiempo. -Respondió Harry tranquilamente al ver la cara de desconcierto del niño.

-Pero... ¿Él lo sabe? -Preguntó al notar que Blaise no parecía muy sorprendido de verlo ahí.

-Estaba escondido en el baño el día que me dijiste sobre como cerrar los portales.

Malfoy se sonrojó.

-Pero no voy a decirle a nadie. Lo prometo. -Añadió Blaise de inmediato.

Malfoy asintió en silencio.

-Sabini, ¿podrías cuidarlo por un par de horas mientras termina una tarea con un libro de mi baúl?

-Claro. -respondió el otro Slytherin haciéndose hacia un lado para dejar pasar al niño.

Malfoy miró a Draco sentado en la cama y luego de regreso a Harry. El Gryffindor lo empujó suavemente hacia adelante. No era como si Draco pudiera cumplir sus amenazas de todas formas (no si quería vivir por lo menos). Finalmente el niño tomó aire y cruzo el portal que se cerró un segundo más tarde.

-¿Y bien? -escuchó que decía McGonagal después de unos minutos de silencio.

Harry respiró hondo. Esta iba a ser una larga conversación después de todo.

-o-O-o-

Eran casi las ocho de la noche cuando Harry entró su habitación en Las Tres Escobas. Lo primero que notó es que había dos Malfoys ocupando la cama, y luego, que Blaise estaba sentado junto a la ventana leyendo una de las novelas de Draco.

-Realmente no entiendo por que le gustan estas cosas. -Comentó Blaise al mismo tiempo que Harry cerraba la puerta.

Harry se encogió de hombros mientras caminaba hacia él.

-No parece del tipo, ¿verdad?

-No.-Blaise cerró el libro y volteó a ver a Harry.- Por cierto, ¿cuando dijiste dos horas supongo que te referías de seis a ocho?

-Lo siento, olvidé la diferencia de tiempo, y no pensé que fuera tardar tanto.

Blaise sacudió la mano y Harry se sentó en la silla que había al otro lado de la mesa.

-¿Y al final todo quedó resuelto?

-Sí, McGonagal y Neville dijeron que me ayudarían en lo que pudieran ya que ninguno de los dos parece tener mucho control de todas formas. -Dijo mirando a los dos Malfoys en la cama.- Además, McGonagal pareció aliviada cuando le dije que Dumbledore y Snape habían estado enterados de su habilidad. Dijo que le iba a preguntar al retrato de Dumbledore por si tenía algún consejo.

-Suena bien. Por acá todo estuvo tranquilo, aunque creo que mini Draco quería decirte algo, solo que... -Y señaló a Malfoy con la cabeza.- Debió ser muy tarde en su tiempo para que se quedara dormido tan temprano. -Añadió.

Harry sacudió lentamente la cabeza sonriendo.

-No me extrañaría.

-En fin. Es muy confuso tener a dos Dracos aquí al mismo tiempo.

Harry miró de nuevo a los dos Malfoys y asintió.

-Así que le pregunté como es que lidia con eso, -continuó Blaise.- y me dijo que generalmente piensa en su otro yo como si fuera una persona diferente. Dice que se dió ese consejo a si mismo a los cuatro años, pero el punto es, -continuó ahora con voz más seria.- que creo que hace lo mismo con el resto de la gente aquí y por eso actúa de forma tan diferente.

-¿Te refieres a que para él es algo así como si estuviera en otro mundo?

Blaise asintió.

-Otro mundo en donde no tiene que preocuparse por que alguien sepa su secreto, ni de lo que otros piensen de él. Probablemente por que sabe (aunque sea de forma inconsciente), que tú estas para defenderlo. -Volteó a ver a Draco y Harry hizo lo mismo.

-Supongo que tiene algo de sentido. -Respondió Harry en voz baja, aunque no estaba seguro de que la segunda parte fuera del todo real.

-Como sea buenas noches.

-Buenas noches. Y gracias por cuidarlos. -Respondió Harry al tiempo que Blaise se levantaba de la silla.

-No hay problema. ¿Crees que a Draco le importe si me lo llevo prestado? -Levantó el libro y se lo enseñó a Harry.

-No lo creo, y de todas formas...

-No es que pueda quejarse aunque quisiera hacerlo. -Terminó Blaise con una pequeña sonrisa malvada mientras caminaba hacia la pierta. Después de todo que clase de buen amigo sería si no hiciera enojar a Draco de vez en cuando.- De todos modos, te veré otro día.

Blaise abrió la puerta y Harry alzó la mano para despedirse. Después, se levantó de la silla para bajar a pedir algo de cenar mientras se preguntaba como iba a dormir aquella noche.


Gracias a todos por su paciencia, espero les haya gustado. Nos leemos la próxima.