Code: Lyoko y todos sus personajes son propiedad de MoonScoop y France3.

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Palabras: 952.

Día 01.- Pétalos de rosa

Era complicado vivir en Kadic e intentar ser romántico, vaya que sí. Pero lo intentaba, nadie podía ponerlo en duda. Se había levantado temprano y había comprado tres docenas de rosas, que le habían costado un dineral, comida y bebida, también había limpiado aquel pequeño cuarto del sótano que había descubierto un día huyendo de X.A.N.A.

Se había agenciado dos grandes mantas de la lavandería que tendió en el suelo, las rodeó de velas y depositó la comida en un rincón, a la espera de que fuese la hora. Ya sólo le quedaba una cosa por hacer.

Escribió una nota citando a su chica, recorrió el desierto pasillo y la coló por debajo de su puerta. Cuando llegase de su viaje de vacaciones esperaba que fuese lo primero que viera.

Hundió las manos en sus bolsillos y se dirigió a matar el tiempo hasta que fuese la hora.

Eran las cinco en punto cuando el coche de su padre tomó la salida de la autopista para llegar al internado, Sissi se ajustó los auriculares blancos y suspiró. Las vacaciones se habían acabado, estaba triste por ello, no tenía ganas de volver a las clases, pero sí tenía ganas de verle a él. Quién se lo iba a decir.

Clavó la mirada en las calles tan conocidas para ella dejando que la sensación de familiaridad la abrazase y reconfortase. Sería su último año en Kadic, lo que viniese después el tiempo lo diría. Por ahora se concentraría en aprobar y en vivir la vida.

El coche se detuvo en el párking privado de Kadic, Sissi se quitó los auriculares y paró el reproductor de MP3 antes de bajar del vehículo.

—Si quieres podemos ir a cenar al centro.

—No sé, estoy bastante cansada, papá.

—Avísame si quieres ir.

Ella asintió, tomó su maleta del maletero y la arrastró por la gravilla con rumbo a su cuarto. La escuela estaba prácticamente desierta, eran pocos los alumnos que pasaban allí los periodos vacacionales. Suspiró frente a las escaleras, con lo espacioso que era el vestíbulo podrían poner un maldito ascensor. Agarró con fuerza el asa de su equipaje y tiró de él escaleras arriba armando un terrible estruendo. Resopló al llegar a su planta, avanzó hasta su habitación, sacó la llave del bolsillo y abrió.

Su cuarto la recibió con el aroma del ambientador de canela que le había regalado su padre, era un poco como estar en casa. Parpadeó, había un sobre en el suelo. Aparcó la maleta junto a la puerta y cogió el sobre que abrió sin perder un segundo, dentro había una carta cuya caligrafía reconoció al instante.

—Idiota —murmuró.

Le estaba citando en el sótano a las seis para "vivir una experiencia inolvidable e insuperable". Sissi esbozó una sonrisa antes de echarle un vistazo a su reloj, quedaban veinte minutos, no le daba tiempo a ducharse, pero al menos se cambiaría de ropa.

Sacó un vestido rosa y negro del armario y sus botas preferidas, se cambió rápidamente y se recogió el pelo en una coleta alta. Se miró en el espejo, comprobando que la ropa le quedaba perfecta, para salir a toda prisa hacia el sótano.

Se asomó por la barandilla para comprobar que ni Jim ni su padre rondaban por allí y que, por lo tanto, podía escabullirse sin problemas por el estrecho pasillo prohibido para los alumnos. No había nadie, el vestíbulo seguía igual de desierto que cuando había entrado, así que avanzó llena de seguridad adentrándose en el corredor.

La puerta se abrió chirriando y Sissi se estremeció. Ese estúpido Odd y sus estúpidas ideas, el maldito sótano estaba oscuro, el pequeño haz de luz que se filtraba del pasillo a sus espaldas rebeló cosas rojizas en el suelo, reprimiendo un chillido y sus ganas de irse por donde había venido tomó el móvil y activó la linterna. Las manchas rojas del suelo eran pétalos de flores, enarcó una ceja.

—¿Odd?

Esperó, pero no obtuvo respuesta, alzó el teléfono y vio que los pétalos formaban un caminito. Rodó los ojos y avanzó. Iba a estrangularlo por hacerla ir a semejante lugar. Las flores serpenteaban hasta una puerta de metal que parecía aún más vieja que el edificio.

Sissi alargó la mano y tomó la maneta, se detuvo un instante y negó con la cabeza ¿de qué demonios tenía miedo? Abrió decidida.

—Bienvenida.

Los ojos de Sissi enfocaron a Odd, estúpidamente estirado sobre una manta que, seguro que era robada, rodeado de velas y rosas.

—¿Qué demonios haces? —preguntó.

—Ser romántico, no es evidente.

—¿Y pretendes incendiar el internado?

Odd frunció el ceño, vale, no había pensado que poner velas sobre unas mantas podía ser peligroso, pero ¡maldita sea! La intención era lo que contaba, o eso decían.

—¡Venga ya, Delmas! Estoy intentando hacer algo especial.

Sissi apagó la linterna del móvil y sopló para apagar las velas a su alcance.

—Perdona por no tener ganas de morir chamuscada.

—Me estás fastidiando el plan —refunfuñó.

Ella suspiró, se arrodilló en la manta acomodando su vestido y le clavó la mirada.

—Muy bien Della Robbia ¿cuál es el plan?

Odd se aclaró la garganta y sonrió con orgullo mostrando sus dientes blancos.

—Primero la música —dijo encendiendo su reproductor de mp3 que había conectado a unos altavoces en miniatura, los acordes de una canción romántica llenaron el cuarto—, he encargado comida, de tu restaurante preferido y…

Enmudeció. Miró a Sissi como si fuese la primera vez en su vida que la veía, ella le sonreía con picardía mientras bajaba uno de los tirantes de su vestido.

—¿Sabes qué? Prefiero empezar por el postre.

—Postre, mi preferido —soltó lamiéndose los labios.

Odd se echó hacia delante para devorarla.

Fin

Notas de la autora:
¡Hola! Bueno, aquí vengo a intentar volver a publicar con regularidad, he cambiado de trabajo y empiezo a tener más tiempo libre, aunque a la hora de comer no puedo hacer nada porque como en la oficina, pero en fin, al menos llego a casa a una hora razonable. Quiero empezar con shots y drabbles para reenganchar el ritmo.
Serán 28 historias cortas (una por cada día de febrero) de parejas diferentes. He empezado con Odd y Sissi porque han sido los primeros en venirme a la mente. A ver que se me ocurre para mañana. Espero que os haya gustado.