bueno estimados lectores de fanfiction, esta vez les traemos un nuevo fic que estará llego de aventuras, algo de romance y misterios, este fic es una idea creada por advina, autor del fic De vuelta a la acción, y por caninefemale, autor de bolt: una vida normal y no tan normal.

este fic hecho por ambos fue creado combinando algunos de nuestros OC's, si quieren saber mas de ellos o conocer otro lado de estos les recomiendo pasar por nuestros fics y leerlos aunque de antemano les digo que este fic no tiene conexión directa con ninguno, no es una continuación si no mas bien otra linea de historia así que no se pierden de nada si no han leído los fics mencionados

ya sin mas que decir espero que les guste el fic, si es así les agradeceríamos que dejaran su review, siguieran el fic y si pueden también sigan nos como autores. ahora si bienvenidos a... BOLT: ENTRE LUCES Y SOMBRAS


Capitulo 1: Prólogo

El sol estaba saliendo, un nuevo día estaba comenzando, al tiempo que tres chicas se hallaban recostadas en el césped de su jardín. Una de ellas, la más grande, era una cruza de husky con lobo; las otras dos, cruza de husky con akita inu. Al cabo, una de las dos últimas se levantó y estiró las patas.

–Bueno, voy a dar un paseo –Le comentó a las otras dos.

–De acuerdo, Inuki. Sólo ten cuidado –Contestó la mayor.

–Lo tendré, Jenna –Contestó Inuki antes de comenzar a trotar con dirección a la ciudad.

El transcurso de la primera media hora fue simple y sencillo. Inuki después comenzó a correr para variar un poco. Su velocidad siempre había sido superior a las comunes, y era la más rápida de las tres, aunque le costaba trabajo controlar la dirección o los giros cerrados cuando iba a máxima velocidad, así como frenar. La chica iba tan distraída que no notó que tenía un perro en su camino hasta que chocó con él.

–¡Auch! –Se quejó el perro–. Ten cuidado, niña.

–Lo siento, no lo vi –Se disculpó Inuki mientras se sobaba la cabeza.

–Sí, eso lo noté –Replicó el perro–. Pero con una disculpa no me basta, ¿cómo me vas a pagar por eso?

Inuki comenzó a titubear. –Eh… n-no tengo nada, además ya le ofrecí una disculpa.

–No me importa tu disculpa, ahora quiero que me pagues –Gruñó el perro, acercándose a Inuki de forma amenazante.

–Muy bien, amigo, ya fue suficiente –Terció una voz cerca de ellos. Inuki miró en esa dirección y encontró un lobo de pelaje gris oscuro y con un leve pigmento azul–. Déjala en paz.

–Mira, mejor quédate en tus asuntos, lobo –Dijo el perro con voz temblorosa. Por más que intentara aparentar valor, era obvio que sabía que era una mala idea quedarse ahí.

–No le veo la complicación, si ya te pedí una disculpa –Remarcó Inuki.

–Sí, amigo, hasta yo la escuché –Corroboró el lobo–. Ahórrate el dolor y vuelve a casa.

El perro finalmente pareció comprender la situación, y se dio vuelta para irse sin decir nada más. Cuando Inuki dejó de ver al perro para agradecerle al lobo por su ayuda, no lo encontró. Miró en todas direcciones hasta que escuchó que la llamaban desde unos arbustos cercanos.

–Por aquí –Y el lobo asomó su cabeza desde los matorrales cuando Inuki se acercó–. Perdona, pero la gente entraría en pánico si viera un lobo caminando por la calle así como así.

–No hay problema. Gracias por tu ayuda.

–No fue nada, no me agradan esos perros agresivos y locos.

Inuki sonrió. –A mí tampoco, no los comprendo. Soy Inuki por cierto.

–Mega. Un placer, Inuki –Respondió el lobo–. Y ya que nos conocemos, ¿por qué no damos un paseo?

Inuki lo pensó un poco. Realmente no tenía una razón para rechazar su invitación. Él acababa de ayudarla, se veía amable, y su sonrisa inspiraba confianza. –Claro.

Mega le hizo una reverencia galante, a lo que ella se rio un poco, y luego comenzó a guiarla por el lugar. Ambos platicaron un rato mientras caminaban por un parque lleno de árboles y plantas. Se perdió la noción del tiempo, hasta que Inuki vio que el sol ya iba bajando por el cielo.

–Rayos, ya es muy tarde, Jenna se va a preocupar.

–¿Quién es Jenna?

–Mi hermana mayor. A veces se preocupa demasiado por nosotras.

–¿"Nosotras"?

–Luci y yo. Jenna es la mayor. Y ahora que tú preguntaste, ¿tú vives solo?

–En lo absoluto. Byte y Helang son mis hermanos. Helang es el mayor, y Byte la menor, pero yo soy el inmaduro de los tres, así que mi opinión no siempre es, digamos, la más válida –Contestó con una leve risa.

–Vaya, ¿y dónde están?

–Justo ahora, no sé. En la mañana estábamos haciendo una carrera, pero Helang se nos adelantó mucho, así que me dispuse a explorar. Byte no quiso venir.

–¿Una carrera? ¿Te gusta correr?

–Oh, seguro. Me encanta correr, jugar, todo eso. A ellos no tanto, así que no siempre tengo con quién jugar.

Inuki sonrió. –¿Te gustaría hacer una carrera?

–Claro. Dime de aquí a donde y hagámoslo.

–¿Qué tal de aquí a mi casa? –Preguntó Inuki. Cuando Mega asintió, ella le indicó como llegar a su casa desde donde estaban para que pudiera ubicarse–. Te advierto que nadie nunca me ha ganado en una carrera.

Mega sonrió de nuevo. –Bueno, veamos cómo me va a mí.

Ambos se prepararon para correr, e Inuki hizo la cuenta para iniciar.

–Uno, dos, ¡tres!

Los dos comenzaron a correr a velocidad media, como si esperaran a que el otro hiciera algo antes de acelerar más. Luego de algunos segundos, Inuki le sonrió a Mega y comenzó a aumentar su velocidad, pero el lobo hizo lo mismo y ella no logró dejarlo atrás. Por más que aceleraba, Mega seguía manteniéndose a su ritmo, y hasta parecía que estaba comenzando a rebasarla. Tras unos minutos, finalmente vio en la distancia su casa, como vio que Mega ya le estaba sacando una cabeza de ventaja. Inuki aceleró más, pero no parecía ser suficiente, el lobo seguía ganando distancia. Estando a menos de una casa de distancia, Mega se detuvo de pronto, con lo que Inuki lo pasó y llegó a casa, habiendo ganado la carrera. Resultó que el lobo se había tropezado.

–Mega, ¿estás bien? –Le preguntó al darse cuenta de lo que había pasado.

–Uh, sí, estoy bien –Respondió poniéndose de pie, al mismo tiempo que Jenna y Luci llegaban a ver que había sido el alboroto–. Y supongo que ellas son tus hermanas. –Inuki asintió–. Bueno, chicas, un gusto. Yo soy Mega.

–Es… un lobo. Inuki, ¿dónde estuviste?

–Sólo fui a dar un paseo. Pero por ir corriendo choqué con un perro que se puso agresivo, y Mega apareció y lo ahuyentó.

–Sí, eh, luego de eso la invité a caminar un rato conmigo. Así que si viene tarde o cualquier cosa, es culpa mía.

–No, está bien. Sólo me sorprendió que fueras un lobo.

–En toda su expresión, y tú te me figuras como que eres mitad lobo también, ¿no?

–Bueno, sí, soy mitad loba.

Mega de inmediato puso una cara de cachorro emocionado. –¡Eso es asombroso! ¡Siempre quise conocer un híbrido, dicen que tienen lo mejor de ambas especies!– El lobo se puso en posición de juego frente a Jenna. –¿Persigues tu cola?, ¿Entierras huesos? ¿Aúllas?

Jenna se rio un poco por la actitud de Mega. –Sí, hago eso. Aunque sólo aúllo a veces.

–¿Por qué, si es tan relajante? –Le preguntó antes de ponerse erguido y aullar con fuerza. A los pocos segundos se escuchó otro aullido como respuesta en le lejanía. –Oh, vaya. Creo que acabo de llamar a Byte por error.

–Byte es su hermana –Explicó Inuki antes de que alguna de las dos preguntara–. ¿Ella es tan rápida como tú?

–Bueno, no es tan dada a jugar, pero…

Una sombra embistió a Mega antes de que terminara de hablar y lo puso contra el suelo.

–¿Quién eres tú? –Le gruñó Inuki, acercándose a los dos.

–Nadie agradable, Inuki –Contestó Mega justo antes de usar sus patas traseras para lanzar a la sombra. Esta tomó vuelo y terminó por aterrizar al lado de Mega, revelando a un halcón peregrino algo más grande que el promedio–. Deja de jugar, Helang, asustas a mis amigas.

–Ah, así que tú eres Helang.

–Veo que ya me presentaste –Le dijo el halcón a Mega, para luego dirigirse a las chicas–. Sí, yo soy Helang. Un placer; ¿y ustedes son?

–Inuki.

–Luci.

–Jenna. Vaya, es un placer conocer a un águila.

Helang se aclaró la garganta. –En realidad, soy un…

La risa desbocada de Mega lo interrumpió. –¡Un águila, qué cómico! ¡Ya oíste, emplumado, eres un águila! –Dijo en medio de risas.

Helang se llevó una pata al pico y respiró profundo antes de bajarla. –En realidad, Jenna, soy un halcón.

–Oh, perdón, yo...

–No importa.

–¡Un águila, un águila! Miren, ¿qué es eso que va volando?, ¿es un ave, es un avión? ¡No, es Helang, el águila! ¡Jamás lo voy a olvidar, gracias Jenna, me hiciste el día! –De tanto reírse, Mega terminó por caer al piso, dónde siguió riendo.

–Mega, no fue gracioso. Ya madura.

–Bueno, sí fue algo gracioso –Comentó Inuki, también riendo un poco.

–¡Un águila, un águila! –Seguía repitiendo Mega cuando otra figura muy similar a la de él apareció.

–¿De qué se ríe? –Preguntó de inmediato una voz afeminada.

–De nada, ya sabes cómo es él. –Le contestó Helang–. Chicas, ella es Byte. Byte, ellas son Jenna, Inuki y Luci; Mega las conoció hoy.

–Un placer, chicas.

–Ay, ay, ay. Ay, mi estómago… ay, duele… me reí mucho… ya… estoy bien, estoy bien –Titubeó Mega mientras se ponía de pie con algo de trabajo–. ¿De qué hablamos?

–De que ya nos vamos, Mega.

–¿Qué? Pero si acaban de conocerse –Se quejó el lobo.

–Pero tenemos muchas cosas por hacer –Razonó el halcón.

–¡Oh, vamos, Helang! Patrullar y montar guardia es algo que hacemos siempre.

–¿Para qué necesitan patrullar y montar guardia? –Preguntó Jenna.

–Pues para… –Mega recibió un golpe de Byte que lo interrumpió.

–Asuntos importantes, Jenna. Dejémoslo así.

Jenna no quedó del todo convencida, pero no dijo más.

–Entonces, ¿los veremos luego? –Se aventuró a preguntar Inuki.

–No te preocupes, mañana vendré. Lo prometo.

–¡Mega! –Gritaron Byte y Helang a la vez.

–¿Qué?

–Sabes que no debes prometer cosas así. Tenemos mucho que hacer, y sabes que a veces tenemos que salir inesperadamente por imprevistos –Le regañó Helang.

–Tranquilo, Helang, lo sé. Pero también sé que no hará daño que venga aquí mañana al terminar mi patrulla de camino al campamento. Estaré cinco, tal vez diez minutos y volveré al camino.

–Mega, si va a ser un problema, tal vez deberíamos dejarlo para otra ocasión –Sugirió Inuki.

–¿De qué hablas? No es ningún problema.

Helang suspiró. –Muy bien, pero recuerda ser muy discreto y…

–Tener cuidado de no ser visto, lo sé, ya lo hablamos.

–Eh, chicos, ¿están metidos en algún problema o algo que debamos saber? –Preguntó Jenna.

–No en realidad. Bueno, es complicado de explicar.

–¿Y nos lo vas a explicar, Mega?

El lobo titubeó bastante antes de contestar. –¿Confían en mí?

Jenna lo miró fijamente y no dijo nada; Luci tampoco, pero Inuki se le acercó. –Confío en ti.

–Gracias. Entonces te voy a pedir que confíes en mí. A las tres en realidad; les explicaré de qué se trata esto mañana que venga.

Byte rodó la mirada y negó con la cabeza. Helang solamente suspiró resignado. –Ya que, pero ten cuidado.

–Lo tendré –Aseguró antes de dirigirse a las chicas de nuevo–. Nos vemos mañana entonces.

–Nos vemos, Mega –Dijo Inuki antes de que los tres se dieran vuelta y comenzaran a alejarse–. Me agradó.

–A mí también, es simpático, pero Helang sonó como si tuvieran un secreto entre ellos. Algo importante y peligroso.

–Supongo que esperaremos a mañana para averiguarlo.

Sin decir más, las tres volvieron adentro. Cenaron tranquilas y luego fueron a dormir.

Al día siguiente, las tres estuvieron afuera en el jardín esperando por Mega todo el día, pero no llegó. Algo extrañadas, siguieron con sus rutinas normales. "Tal vez surgió un imprevisto. Quizás venga mañana." Les había dicho Inuki cuando el sol terminó por meterse y ellas aun no tenían señales del lobo. Lo mismo ocurrió al día siguiente, y el día después, y así sucesivamente hasta que los días se convirtieron en semanas. Jenna y Luci no le dieron mucha importancia, pero Inuki seguía aferrada a la promesa que Mega le había hecho. Él prometió ir a verlas, y aunque no lo conociera de más de un día de estar con él, ella sabía que no faltaría a sus promesas si estuviera en sus patas evitarlo. Aun así, lentamente fue perdiendo la esperanza de verlo, o a alguno de sus hermanos, de nuevo. Las semanas se volvieron meses, y ciertamente, no volvieron a saber de ese lobo.

–¡Atrápala, Bolt! –Gritó Mittens mientras lanzaba una rama para el perro–. ¡Buen chico! –Añadió cuando el pastor suizo atrapó la rama en el aire.

Bolt regresó a paso tranquilo con Mittens para devolverle la rama y esperar a que se la lanzara de nuevo. Habían sido las dos mejores semanas de su vida, finalmente fuera de la presión de tener que rescatar a Penny de un villano inexistente, y finalmente en casa, en un lugar que podía llamar "hogar", y en compañía de sus dos mejores amigos, por supuesto.

Mittens tomó la rama y la movió un poco frente a Bolt. –¿La quieres, cachorrito? –Él sin decir nada, se puso en posición de juego, moviendo la cola incansablemente, haciendo que Mittens sonriera–. Entonces, ¡atrápala!

La rama salió volando de nuevo, y Bolt comenzó a correr tras ella, sintiendo el aire contra su pelaje y sonriendo mientras calculaba rápidamente cuando saltar para atraparla en el aire. Sin embargo, se detuvo en seco al percibir algo. Penny estaba por regresar de la escuela. La rama le cayó en la cabeza, pero ya no le dio importancia. Sin decir nada más, cruzó el jardín hasta el lugar en dónde el autobús la dejaba todos los días y se sentó. Mittens lo alcanzó medio minuto después.

–Orejón, ¿por qué…? –La pregunta quedó incompleta cuando ella vio en dónde estaba sentado–. Oh.

–Perdona. Fue instintivo –Le dijo volteando a verla.

–No importa –La gata no dijo nada por unos segundos–. ¿Puedo acompañarte? –El can sólo sonrió como respuesta, y Mittens se acercó y se sentó cerca de él.

Pasaron uno o dos minutos en silencio. El único sonido del lugar era la suave brisa que estaba pasando, moviendo el césped y sus pelajes un poco. Mientras esperaban, Bolt se puso a pensar en todo lo que había pasado, todos los buenos ratos, y en todo lo que le debía a sus amigos, por seguirlo hasta casa.

–Gracias –Dijo en voz baja, volteando a ver a Mittens.

La gata lo miró un poco extrañada. –¿Por qué, orejón?

–Por todo. Por acompañarme, por ayudarme. Gracias, Mittens –Le explicó mientras sonreía.

La felina devolvió la sonrisa. –Para nada, Bolt; gracias a ti. Por tu amistad, por esta familia y este hogar.

Bolt sonrió un poco más al escuchar esas palabras; pero no tuvo tiempo de contestar, ya que a lo lejos se volvió audible el sonido de un motor. Ciertamente, unos segundos después el autobús se volvió visible, y un minuto después de eso Penny se estaba bajando del mismo, a pocos metros del par de amigos.

–Hola, Bolt. Hola, Mittens –Saludó con voz juguetona. El can corrió de inmediato a su encuentro y comenzó a lamerla mientras la chica lo abrazaba. Mittens fue un poco más tranquila, y cuando llegó se pasó contra su pierna–. Sí, yo también los extrañé. Vengan, vamos a comer.

Ambos la siguieron mientras ella se dirigía a la casa.

–Ven, Rhino, la comida está servida –Llamó la niña al hámster desde la cocina.

El pequeño apareció dentro de su esfera a los pocos segundos y salió de esta para acercarse a su plato de comida. Los tres intercambiaron miradas entre ellos, se sonrieron, y comenzaron a comer sin mayor prisa.

La tarde pasó de forma tranquila; Penny estuvo haciendo tarea, mientras los tres amigos vieron algunas películas en la televisión, siempre de acción, ya que Rhino tenía posesión del control. Mientras los tres estaban ahí, sentados, riéndose de un chiste de la película, emocionándose por las escenas de acción, o peleando por el control (sólo Mittens y Rhino), Bolt se repitió lo que se había repetido varias veces en esas últimas dos semanas. Mi vida es perfecta.

–Buenas noches a los tres –Les dijo Penny desde su cama cuando todos estuvieron recostados–. Descansen.

–Buenas noches, Rhino.

–Buenas noches, Bolt.

–Buenas noches, roedor.

–Buenas, gata.

Rhino se acomodó y en poco tiempo estaba dormido, moviéndose levemente y murmurando cosas entre sus sueños. Bolt y Mittens lo miraron durante unos minutos y rieron un poco por lo bajo antes de mirarse entre ellos.

–Buenas noches, Mittens.

–Buenas noches, Bolt.

Dicho eso, cada uno se acomodó en su colchón y ambos cerraron los ojos, quedándose dormidos en poco tiempo, ambos pensando en lo mucho que habían disfrutado del día, como del anterior, y como seguramente del próximo, pues ahora sus vidas eran tranquilas y agradables como nunca antes lo habían sido.


y aquí acaba este pequeño prologo, espero que les haya gustado y sigan leyendo este fic, también si quieren dejar su comentario o recomendar el fic se los agradeceríamos. ahora la gran pregunta de cada cuanto se va a actualizar, ciertamente como ambos tenemos otros fics propios en los que trabajamos este es un poco mas difícil pero ciertamente ya tenemos una gran parte escrita y solo debemos darle un buen formato, por cierto les gusto el formato en el que esta escrito? este es el estilo de advina y me parece lindo a mi, si hay cualquier incomodidad o cosa por el estilo no duden en comentarnos con su comentario o un review a cualquiera de los dos.
y bueno a lo que iba jejeje, la frecuencia con la que se estara subiendo sera aproximadamente cada 2 semanas, talvez un poco menos, les pedimos de favor que sena un poco pacientes y nosotros les prometemos no dejar de actualizar
y bueno creo que ya dije todo lo referente al fic y las cosas importante asi que esperemos que les guste este fic y nos vemos en la proxima