Hey~ ¿Que Les parece asta ahora la historia? Estoy pensando en agregar contenido, pero se me es difícil aún estando en vacaciones... Más por flojera que otra cosa XD

Además de que estoy reinventando la historia a algo más... Espero les guste el rumbo que toma.

Aclaración: Puede que haya Yaoi o no, seguramente si pero me gusta que se desenvuelva de forma más natural y no rápida.

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"Aquí estamos, presentes en la ejecución en vivo del famoso empresario Shuan Eujin, quien es acusado de ser el responsable del asesinato del aclamado matrimonio Spicer. Este, fue atrapado al recibir la denuncia del mismísimo hijo de los difuntos obteniendo todas las pruebas concluyentes incluido un video el cual no se nos permite mostrar por respeto a la audiencia... Sin más... las últimas palabras del señor Eujin..."

El adolescente miraba el televisor con aburrimiento y un poco de incredulidad, después de todo el era el culpable de esa situación. Sin embargo no se sentía mal en lo absoluto.

La cámara apunta al hombre mayor con la típica vestimenta naranja de carcel, forcejeando desenfrenadamente. Cualquiera que lo viese y conociese como era el no podría reconocerle debido al contraste de la expresión arrogante y confiada que siempre traía consigo.

"Escúchame bien Spicer..."

Uh Oh, parecía ser que sabría que vería su ejecución (No pudo evitarlo, ¡era demasiado tentador!). Solo puso más atención a la transmisión notando como el preso se ponía de pie aun teniendo a varios guardias sobre el.

"Aún después de mi muerte, ¡Me vengaré! ¡Me vengaré por esta traicion! ¡Me vengaré y destruiré tu vida! Así... como tú acabaste con la mía..."

Después de eso solo ve como el hombre se carcajea desquiciadamente siendo electrocutado hasta la muerte.

No falta decir que estaba aterrado y casi deseando que su madre no hubiese muerto para ir a esconderse tras ella. Temblando como un gatito apaga el televisor casi soltando un grito al ver su propia silueta contra la pantalla ahora oscura del aparato.

Se toma del puente de la nariz sintiendo como si su ojo punzara debido al estrés y suelta un largo suspiro, cansado, frustrado e... inseguro de todo lo que pasaba.

—Realmente necesito pudín ahora mismo...—

Habla para si mismo antes de que uno de sus robots llegase con su pedido. El chico vuelve a suspirar cansado de toda la situación deseando muy en lo profundo de sus ser volver atrás, sin embargo, ya no había vuelta de hoja y sus planes debían continuar.

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En el dojo xiaolin cuatro monjes y un dragón discutían indeliberadamente acerca de la situación de aquel momento, ¿cual? Al parecer alguien se había colado en la bóveda y robado casi todos los Shen gong Wu que tenían en ella.

Tanto Pedrosa como Clay y Dojo Culpaban al genio mecánico de hacerlo pero Kimiko y Omi lo defendían.

—Nunca se habría atrevido a robar tantos, es demasiado cobarde asta para conseguir unos cuantos—

—No seas tonta kim, ya ah pasado antes y todos sabes lo que puede llegar a hacer cuando tiene algo entre manos, aún peor, ¿que pasaría si está trabajando para wuya o incluso el mismo Bean?—

Reclama Raimundo con el ceño evidentemente fruncido sosteniendo la espada de la tempestad o con firmeza pues cuando descubrieron la bóveda vacía este ya había tomado camino a la mansión Spicer.

El pequeño de piel amarilla mira a su amigo y compañero sosteniendo el mismo también su orbe de tornami. Niega con la cabeza seguido de apuntar al brasileño. — Jack Spicer jamás nos haría algo así de nuevo, el es nuestro amigo. ¡Estoy seguro que su ausencia es la muestra de que se a remediado y entregado al lado xiaolin!—

Clay se acomoda el sombrero haciendo una pequeña mueca con la boca. —Me temo que esa no es la razón, compañero. Pero aún en esa situación no deberíamos descartar tan fácilmente a esa serpiente rastrera que es Spicer—

Cuando termina de hablar los demás se le quedan mirando extrañados (Kimiko un poco más enfadada por la pelea con Raimundo) a lo que la japonesa se cruza de brazos.

—¿Si sabias el motivo de su desaparición porque no lo mencionaste antes? ¿Sabes lo que pudimos ahorrarnos con calmar a Omi en los duelos xiaolin?—. Le hecha en cara apuntándole con el dedo índice. —Bueno... Principalmente porque es un poco incómodo ya que me enteré por accidente, no me pareció muy Cortez divulgarlo así como así, no soy ese tipo de viejo chismoso—

El rubio desvía la mirada ante los otros aún más confundidos. Omi, quien era el más interesando en el tema por su evidente (según el) amistado con el pelirrojo se trepa sobre la cabeza de su amigo inclinándose para quedar cara a cara cabeza abajo con el vaquero.

—¿Que incomoda cosa pasa con el honorable Jack Spicer? ¿Acaso se ah mojado la cama de manera seguida?—

La pregunta del menor hace soltar una pequeña risita de parte de los dragones viento y fuego imaginado aquella situación la cual era bastante probable viniendo del sujeto del que hablaban.

—Ahh... No, entremos al dojo. Es más seguro hablar ahí —

El dragón tierra empuja a sus compañeros dentro del lugar pues sabía que no era seguro que otros le escucharan y encontraran al pelirrojo más vulnerable de lo normal.

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—¡No! Se supone que debes tomarles las pistas y después incriminarlo. No tiene sentido que lo hagas alreves, nos atraparían de inmediato—

Hablaba por teléfono completamente molesto, había retomado el viejo negocio de sus abuelos el cual aunque parecía una pastelería común y corriente detrás de ese chiringuito se escondía uno más grande de asesinatos a sueldo y entrega de drogas, sus abuelos no eran muy puros que digamos pero tampoco es que el fuese el ave María.

El problema más grande; la mayor parte de los asesinos que tomaban el puesto eran principiantes, tampoco los blasfemaba por ello (De alguna parte hay que empezar) si no porque no se leían el manual de instrucciónes que les daba con su llegada. Que si, que leer un panfleto del tamaño de una obra de Shakespeare es muy aburrido ¡pero coño, ayuda!

—Si, quema todo lo que uses y tira las cenizas al mar...¡No! ¡No te tires al ma-!... —. Cuelga de inmediato para tomar un cojín del sofá y soltar un grito de frustración. Ser el jefe no era fácil, lo comprendió cuando dominó el mundo; pero manejar a seres que no eran robots era aún peor.

La única y simple razón por la cual no había llenado ese negocio de sus creaciones había sido el legado y orgullo Spicer mismo, sería triste mandar a tus máquinas a hacer un trabajo por no saber manejar bien a las masas, ademas... Sería aburrido tener todo a la perfección, ¿donde queda el estrés de que siempre puedan atraparte?

Desde hace mucho tiempo de había dado cuenta de lo masoquista que era en ese ámbito. Siempre pudo alejarse de los peligros y las visitas al psicólogo por traumas de maltrato y abuso seberas, pero no, prefirió vivir la vida como quería y eso no dejaría de pasarle factura nunca, eso si.

Nunca se arrepentiría, ni siquiera en su muerte.