Disclaimer: Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling.


ENTRE COINCIDENCIAS Y DESTINOS

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Capítulo 7

Entre visitas y amistades

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Pansy Parkinson era oficialmente una de las brujas más crueles y despiadadas que uno podía encontrar; y si necesitabas alguien que secundara esa opinión, sólo la tenías que susurrar cerca de un cliente que la hubiera contratado, un abogado que haya tenido la osadía de enfrentarse a ella, un gryffindor de su generación o, si ya no te quedaba más opción, a sus amigos; y ni siquiera ellos serían capaces de negar tal afirmación.

Quizá era porque a ellos mismos se le catalogaba como peligrosos que mantenían su amistad con Pansy; o quizá se debía a que, a pesar de los muchos dolores de cabeza que podían traerle, y aunque pudiese parecer lo contrario, ella podía ser tan dulce como una hermana menor, o responsable, como una hermana mayor. Podía ser la mejor amiga, la mejor confidente, la mejor aliada, la mejor enemiga, o la mejor compañera de travesuras. Y tal vez por eso era también que cada uno de sus amigos la describía de distinta manera. Malvadamente inteligente, decía Blaise divertido; interesantemente entusiasta, opinaba Theo con cansancio; leal y sincera, expresaba Draco orgulloso; cariñosa y divertida, evaluaba su esposo.

Y aunque para ella solo era una mujer simple, de 32 años, casada, con dos hijos y un trabajo, Pansy siempre sonreía al recordar esas palabras; porque lo único que podía resumir de aquello era, que era muy afortunada.

Esa mañana había estado parada en un balcón de su casa, mirando por la ventana a su hijo de tres años jugar con su esposo. En sus manos había reposado una aromática taza de café, pues estaba de camino a su trabajo, y su humor estaban en su mejor estado, pues después de un largo día se reuniría al fin con su hija, y con sus amigos para pasar la tarde.

Y justo en ese instante, mirando su familia y su hogar, Pansy se sintió en paz con la vida; porque a pesar de lo muy difícil que fue, y de todo aquello que perdió, ella tenía todo aquello que alguna vez deseó.

Durante su niñez, Pansy había sido hija única, así que ninguno de sus padres dudaron en comprar lo que ella quisiera, viajar a donde deseaba o pasar el día atendiendo sus caprichos. Era tan amada, que jamás pensó en separarse de sus padres hasta que ellos le dijeron que iría a Hogwarts, y había ido a regañadientes, enfadada de no poder quedarse en casa todo el día, o interrumpir sus actividades favoritas en favor a estudiar.

Durante su adolescencia, había sido la única chica del cuarteto plateado, uno de los dos grupos más famosos de Hogwarts, y con ello se había convertido en alguien reconocida por todos en la escuela. Uno simplemente no podía evitar verla cuando estaba rodeada de tres de los chicos más guapos y ricos de todo el lugar, o siendo obedecida, a pesar de su pequeña altura, de los gigantes y malvados Greg y Vincent, cuya fuerza era tan conocida, que todos se apartaban al verles.

Su exclusiva posición en el cuarteto plateado más reconocido por generaciones, al igual que la de Granger con el trío dorado, las volvió las candidatas perfectas para ser material de comparación en revistas juveniles y periódicos amarillistas. Mientras Hermione era el símbolo de inteligencia, igualdad y justicia, Pansy era símbolo de astucia, poder y destreza. Mientras que Granger había estado del lado de los héroes de guerra, Pansy había estado con los mortífagos. Pero no era solo en la época escolar. Muchos, como Corazón de Bruja, seguían explotando las diferencias entre ellas y el resto porque, a pesar de los años, ambas seguían con las mismas lealtades que antes, y siendo excesivamente diferentes.

Mientras la ex-gryffindor trabajaba para el bien de la comunidad como auror, la ex-slytherin trabajaba para quienes pudieran pagar sus servicios legales. Mientras Granger había ayudado en la promulgación y manejo de leyes, Pansy siempre se las arreglaba para evadir sus restricciones.

Por lo tanto, no era de extrañar que Pansy lograra lo que Granger no; darle a Potter la custodia de su segunda hija en menos de una hora. Y tampoco era de extrañar que todos los miembros de la comunidad se enteraran de la nueva e interesante relación entre ambos grupos al día siguiente; y empezaran a preguntarse la razón por la que Harry Potter había escogido precisamente a la mejor amiga Draco Malfoy como abogada.

Así pues, el día en que la noticia fue anunciada en el Profeta, decenas de personas, especialmente, viejos amigos, escupieron el café que tomaban, soltaron algo que terminó rompiéndose, o visitaron a Harry para verificar que no estuviera hechizado. Así mismo, decenas de sangre puras fruncieron el ceño y finalmente sonrieron irónicos, al reconocer que a pesar de lo mucho que varías acciones de Potter les parecían tontas, solo podían admitir que había sido inteligente con su elección.

Porque Pansy no necesitaba estudiar las leyes sangre puras y del Mundo Mágico desde su creación. Ella era una sangre pura, y no solo las conocía, las aplicaba y conocía las lagunas posibles. No necesitaba demostrar que Harry Potter sería un mejor padre para sus hijos que Ginevra Weasley, solo demostrar frente a las personas correctas las debilidades y errores que hacían de la menor de los Weasley y su familia, incapaces de cuidar de los niños del Héroe del Mundo Mágico. No necesitaba apelar a leyes mágicas y encargarse de respaldarlas hasta lo máximo posible, solo encargarse de saber resaltar pros y contras más poderosos que aquellos que sus enemigos podían darle.

Ella literalmente aplicaba el pensar como el enemigo y, si alguien sabía de ello, eran todos los que le habían contratado alguna vez. Así pues, ninguno de sus clientes se preguntó porque Pansy había tomado el caso Potter, porque en el fondo ellos sabían que Pansy no solo estaría cobrando excesivamente por sus servicios, sino también estaría subiendo su reputación, y sobre todo, estaba a punto de darle la mayor encerrona de su vida a los Weasley.

Pansy era rencorosa, era cierto, pero jamás había tenido la oportunidad de torturar a un héroe de guerra. Y esta era su oportunidad.

Llegando de su visita a Hogwarts, Pansy tomó asiento en su sillón y miró todo el trabajo sobre su escritorio, a donde se dirigió y depositó su única carpeta dorada en el archivero. Había escrito una lista con posibles candidatos a favor de Potter, pero las únicas personas que había visitado personalmente hasta ahora para verificar su asistencia, eran a Chang, Lovegood y Longbottom. Lovegood había asentido con entusiasmo, murmurando algo sobre unir familias, Cho había asentido cordialmente, y Longbottom, que no era de sus favoritos debía admitir, había murmurado que aún no podía decidir si confirmarle la asistencia a ella o a Boot, pero les comunicaría a ambos su decisión.

Decidiendo que por hoy había sido suficiente, tomó lo último de sus energías y se dirigió a la puerta para dar por terminada su rutina laboral. Mientras caminaba por los pasillos rumbo a las chimeneas, y oía el sonido de sus tacones contra el suelo, Pansy no pudo evitar pensar en su nuevo caso, el papel de su mejor amigo en este; y en lo mucho que le preocupaba. Sólo podía preguntarse una y otra vez por qué Potter le pedía ayuda a Draco, cuando habían cientos de personas más que podrían haberle ayudado. O por qué era tan atento con él, a pesar de que por años no hizo otra cosa que mostrar su desagrado.

¿Quería la amistad de Draco? ¿Quería algo más?

Y Draco, ella simplemente no podía entender porque el rubio estaba dejando al gryffindor invadir su vida así. Estaba segura que su instinto slytherin le pedía a gritos alejarse del hombre y dejar que Potter se hundiera en las consecuencias de elegir a los Weasley, en su lugar. Entonces, ¿por qué lo estaba rescatando? ¿Por qué le había pedido que le ayudara?

¿Era por Albus, por lo que significaba para Scorpius tenerlo como amigo?

¿Era por esa niña, Lily, y el cariño que le había tomado su madre?

¿Era por Potter, y el amor que de joven le tuvo?

¿Era porque aún sentía algo por él?

¿Era porque deseaba cerrar ciclo?

Desconocer las razones de ambos la ponía nerviosa; especialmente porque el corazón de Draco se había aferrado a Potter una vez, había sufrido, y podría hacerlo de nuevo. Draco lo estaba posicionando en la línea de fuego al dejar que el hombre, que sus hijos, invadieran su vida y su casa; porque si se iban, y Draco los quería con él, le romperían el corazón.

Sin llegar a una conclusión, le sonrió a un camarada que salía de la red flu, tomó unos polvos y los arrojó por la chimenea.

-Violet Chateu-declaró con voz firme y la atravesó. Cuando el elfo familiar apareció frente a ella, le ordenó preparar el baño y seleccionó de su armario una túnica casual y unos zapatos de piso, con el fin de estar cómoda. Viendo el reloj, se dio cuenta que en una hora debería llegar a Malfoy Manor y ese pensamiento se vio ligado a la mirada de Draco de no saber dónde estaba parado al hablar de la deuda de vida que Potter le había cobrado; y fuera del aspecto de ganancias y pérdidas, se preguntó si la presencia de Potter en su vida no acabaría como la última vez que éste se acercó demasiado al rubio, con Draco escondiendo su cabeza entre sus rodillas mientras sollozaba levemente.

Era tan solo que, cada vez que Potter aparecía en sus vidas, inevitablemente algo malo sucedía. El rubio había negado estar enamorado del de ojos verdes y había afirmado con tal intensidad que amaba a Astoria, que Pansy no dudó por ni un segundo de sus palabras; pero a veces habían cosas que la mente y el corazón se negaban a olvidar, y para Draco, una de ellas era Potter.

Desde el principio Draco lo había querido de amigo, pensó soltándose el cabello. Había querido tenerlo a su lado, solo que el moreno se había negado a tomar la mano que le era ofrecida. Mano a la cual Pansy, contrario a él, se aferró con fuerza.

Conocía a Draco de vista desde antes, como todas las sangre puras que tenían la suerte ser invitadas a las fiestas sociales de los Malfoy, y tenía un pequeño encaprichamento con él, como la mayoría de ellas; pero a pesar de ello jamás habían hablado hasta el primer día de clases en Hogwarts. Draco era educado, era cierto, pero también era tan frío e impersonal con personas fuera de los Nott, los Goyle y los Crabbe, que la única opción de acercarse a él, y conocerle, era mirarlo de lejos y esperar tener la suerte de ser escogida como la siguiente prometida Malfoy.

No lo fue, pero en cambio fue elegida como su mejor amiga.

Si alguien le preguntaba a Draco por qué había escogido de entre todas las chicas de Slytherin a Pansy, Draco sonreía y se alzaba de hombros, como si no recordara la razón; pero lo hacía, y Pansy también. Para explicar por qué lo había hecho , ella tendría que explicar como el primer día de clases, había sido rechazada de manera similar a la que Draco había sido rechazado por Potter.

Recordaba haberse levantado exageradamente temprano ese día y, como todos seguían durmiendo, se preparó para un pequeño paseo. De regreso a las mazmorras había tratado de ser amiga de una hufflepuff y una gryffindor de primer año, pero la primera había huido con miedo y la segunda la había mirado con desdén antes de darse la vuelta de inmediato y marcharse.

Confundida, no había entendido que iba mal con ella hasta el momento en que, camino al Gran Comedor, encontró a Jeanette, una chica castaña a la cual había conocido en los botes y que ahora era Ravenclaw, y la saludó con entusiasmo.

-¿Eres su amiga, Jeanette?-preguntó la chica que tenía a su lado, mirándola con desconcierto, pero la castaña negó con fuerza y se alejó unos pasos.

-No, claro que no. Vámonos-ordenó a su amiga y Pansy la miró confundida, pero con un ligero sentimiento de alerta.

-Jeanette, soy Pansy-le dijo suavemente,con una sonrisa desconcertada.-Nos conocimos antes de la Selección de Casas, en los botes.

-Sé quien eres, te recuerdo. He escuchado de ti. Eres la hija de un seguidor de Quien Tú Sabes Quien. Debo admitir que no te relacione con él a primera vista, fuiste muy inteligente al no darme tu apellido, pero olvidaste que serías seleccionada ahí.-Murmuró mirando su uniforme con desdén. Pansy dejó de sonreír.-No te me acerques, no tengo intención de relacionarme con alguien como tu o tu padre. Un asesino, cuya hija no debe ser muy diferente-exclamó marchándose y cuchicheando, a medida que se alejaba.

Pansy se quedó ahí de pie, mirando a la niñas alejarse; después miró en los alrededores, mirando cómo los alumnos que habían mirado la escena se quedaban ahí, algunos mirándola con lástima, otros como en acuerdo con la chica de azul y bronce, muy pocos indignados, pero nadie refutó las palabras de ella.

Por alguna razón, que más tarde iba a catalogar como una tontería, sus ojos se llenaron de lágrimas y corrió al lugar más alejado que pudo encontrar con el fin de que nadie la viera llorar. Estaba enojada, humillada, dolida… frotó su cara con las mangas de su túnica, con el fin de secarla, pero no podía dejar de llorar, y estaba segura que pronto estaría con los ojos hinchados, y se molestó también por ello.

Respiró profundo, una y otra vez con el fin de calmarse. Cuando creyó que lo había logrado, salió al pasillo, y se dirigió al Gran Comedor, pero apenas atravesó la puerta, se topó con la mirada de Draco, quien acompañado de Theo, la miraba sorprendido.

-¿Estás bien?-escuchó luego de segundos, pero su mente no procesó las palabras del chico hasta que él apoyó su brazo en el de ella. Se sonrojó. Oh , por Merlín, se sentía tan avergonzada; se sentía tan estúpida de ser descubierta así por él precisamente. Deseó haberse escondido mejor o quedarse en su habitación.

Deseó ser invisible.

-Hey-escuchó de nuevo-¿Qué pasa? ¿Te has caído o algo así?

¿Caerse?, Pansy bufó. ¿De verdad creía que iba a llorar por caerse?

-No.

-¿Te has topado con un Weasley y te ha ofendido? - adivinó nuevamente el slytherin, y un nuevo bufido se escuchó pero no era de ella.

-No creo que haya pasado por lo mismo que tú, Draco. -Escuchó la otra voz.

-Yo no lloré.

-¿Y ella tiene que hacerlo?

-Bueno es una chica, ¿son más sensibles y esas cosas, no?

-Lo dice el chico que sigue refunfuñando por lo de ayer.

-Yo no refunfuño-se quejó el otro, y Pansy se dio cuenta que ambos se habían olvidado de ella.-Además no tiene que ser Weasley, precisamente. No sé qué diablos está pasando, pero creo que todos odian a los Slytherins, o me odian a mi.

-No eres precisamente la dulzura personificada, pero creo que es una discriminación en general.

-Y eso viene de mi mejor amigo.

Pansy sonrió suavemente y ambos voltearon de nuevo hacia ella. Ella también los miró. Reconocía al hijo de los Nott, pero su boca se abrió ligeramente al notar que en realidad estaba hablando con Draco Malfoy, y que en realidad era más amable de lo que aparentaba ser. Se sonrojó y limpió su rostro.

-Hey-exclamó Draco sonriendo ligeramente, cuando ella se quedó viéndolos- ¿Estás mejor?

Ella asintió en silencio.

-¿Que ha pasado?

Indecisa, Pansy les contó lo que pasó.

-Sé que soy hija de alguien que posee fama de ser seguidor de ya saben quien-finalizó la morena-pero yo no soy mi padre. Él no es tan malo tampoco,-dijo con la voz quebrada-es bueno conmigo. Es un buen padre.

Ambos chicos intercambiaron una mirada de entendimiento, y Draco la invitó a pasar nuevamente al salón, donde le hizo la pregunta que iniciaría su larga y preciada amistad.

-¿Sabes quién soy?

Si, claro que lo sabía.

-Soy Draco Malfoy, hijo de Lucius y Narcissa Malfoy. Hijo de la supuesta mano derecha de Lord Voldemort. Él,-dijo señalando a Theo quien la miró fijamente sin expresión alguna- es Theodore Nott. ¿Te suena?

Ella asintió.

-Mi padre tiene un amigo con ese nombre.

-Es porque él también tiene fama de mortífago- exclamó Theodore con indiferencia. -Así que, ¿solo por escuchar el nombre de nuestros padres, tú crees que somos malos?

La voz del chico de los ojos verdes era tranquila y seria, pero su mirada era tan penetrante que parecía saber todo sobre ella con solo mirarla. Al contrario de sentirse incómoda, Pansy se sintió admirada de que ellos se sintieran igual y pudieran estar de pie, ahí, los dos, juntos. Fuertes . Se sintió admirada, y sola.

-No.

Draco sonrió.

-Exacto. Ellos no saben y por eso hablan. Pero nosotros sabemos, los slytherin sabemos. No busques amistad de personas que juzgan por lo que oyen y no por lo que ven, no cuando nuestra casa está llena de personas que no van a lastimarte.

Ella se mordió el labio y asintió.

-Yo solo quería hacer amigas.

-Bueno, hay más de una decena de chicas con las que no has intentado hablar, ¿Qué tal Daphne Greengrass? Ella es agradable. Además, ayer charlaste animadamente con una chica que no conocías, ¿qué tal si lo intentas de nuevo hoy?

Asintiendo, bajó la mirada.

-Estaban dormidas.

Theodore la miró curioso.

-¿A qué hora exactamente te levantaste?

-5 de la mañana - respondió extrañada por la pregunta; especialmente cuando escuchó la risita de Theo. Se mordió el labio.

-¿Qué?-exigió.

-Y yo creía que tú exagerabas-dijo hacia Draco.

-¿A qué te refieres?-preguntaron ambos a la vez, y se miraron ligeramente divertidos.

-Draco ha insistido en que nos levantemos a las 5:30. Yo pensé que era demasiado temprano, pero creo que me equivoqué si alguien puede levantarse incluso antes.

-Nunca hay demasiado tiempo para arreglarse-dijo ella como si fuera un lema de toda la vida, y Draco asintió de acuerdo para después mirar a su compañero con la ceja alzada, en señal de que él tenía razón.

-Es cierto-afirmó el rubio.-Entonces,-dijo parándose y extendiendo la mano hacia ella- apenas va a iniciar el desayuno y un día lleno de clases. Hay muchas personas que no has conocido y que puedes conocer. Pero no lo olvides,-dijo mirándola-somos slytherins sangre puras, y poseemos el peso del apellido de nuestros padres. Nuestra confianza es lo único que no pueden quitarnos, por ello debes escoger bien a quien se la ofreces.

-Ten cuidado de a quién le hablas, dónde hablas y de qué hablas-aconsejó Theo.

-Ven-dijo Draco alzando ligeramente la mano ofrecida-puedes ser nuestra tercera compañera. Un trío plateado-exclamó emocionado y, por el movimiento de sus manos, retiró la mano ofrecida justo a milímetros de que Pansy la tomara. Ella se había sorprendido de aquello, y hubiera considerado el gesto como una grosería, si el rubio no estuviera viéndola con una pequeña sonrisa.-Es mejor que un dúo.

Theodore rodó los ojos.

-A mi me gustan los números pares.

-¿Trío plateado? -preguntó interesada ella.

-Quiere ser famoso y tener seguidores. Se le sube la fama a la cabeza.-respondió el de ojos verdes, ignorando el 'No será un trío verde ¿Debería ser el trío serpiente?' de Draco; quien ante las palabras de su amigo, sonrió malignamente.

-Soy un slytherin duro y cruel,-dijo-y todos los malos tienen secuaces que le ayudan a realizar maldades ¿No es cierto?-Pansy rió divertida afirmando.-¿Ves? necesito aliados¿Entonces, quieres ser uno? Me vendría bien la compañía de alguien que entiende tan bien como yo el valor de la presentación, y pueda relacionarse con las chicas. Merlín sabe qué ni yo ni Theodore tendremos ese don.

Ella asintió suavemente y aceptó la mano que le era nuevamente ofrecida. No era especialmente buena siendo mala, pero podía ver diversión en sus próximos días y eso era bueno. Olvidarse de lo demás era bueno.

-Si.

Draco rió felizmente y mantuvo su mano sostenida un poco más de tiempo.

-¿Pasa algo?-preguntó ella pensando en las razones por las que su mano no estaba siendo libre.

Draco negó con la cabeza.

-No es nada, es solo...

-Eres la segunda persona a la que le ofrece la mano y la primera que lo acepta. Está feliz-exclamó Theo empezando a caminar, y Draco se sonrojó ligeramente pero lo siguió.

-¡Theo!

-Vamos entonces-declaró su amigo con tono aburrido.-Tengo hambre y aunque ambos se levantaron antes de las 6 aún no han desayunado.

-Ya bueno...-dijo Draco como si aquello no importara.-No será el fin del mundo. Tenemos tiempo de sobra para comer y en todo caso podemos fugarnos a las cocinas, o pedirle a Crabbe y a Goyle que nos pasen algo. Esos dos siempre están comiendo.

El moreno asintió y se puso al lado de Pansy.

-En medio-dijo mirando a Draco, cuando éste iba a poner a Pansy entre ambos.

-¿Qué?

-Camina dos pasos adelante cuando vayamos a entrar al gran comedor.-Dijo desinteresado-Pansy y yo estaremos a tu lado. Derecha e izquierda respectivamente. Serás el líder.

El rubio slytherin lo miró sorprendido y luego sonrió.

-¿En serio lo harás? Dijiste qu era una niñería-Exclamó el rubio con sus grandes ojos plateados, brillando de la emoción; y Theo sonrió, divertido, asintiendo con la cabeza.

-La escuela será aburrida.

-Genial,-exclamó el rubio, con un rápido abrazo-pero antes- dijo parándose frente a Pansy, que estaba arreglando ligeramente su cabello y su túnica y sobresaltó ligeramente cuando las manos del rubio se pusieron en sus hombros-Tú eres especial, Pansy. Alza la cabeza y demuéstrales que eres mejor que ellos, que no les necesitas, que no saben nada de ti. Enorgullécete de tu casa, de tu familia y tu apellido. Eres una sangre pura adinerada, elegante y con amigos. Que les den.

Ella asintió suavemente, limpiando el resto de sus lágrimas.

-Que les den-repitió y, tras una ligera pausa en que se ponía al nivel de Theo, los tres caminaron hasta el Gran Comedor, donde pudo observar el cambio de Draco. La cancioncilla que entonaba desapareció y dio lugar a una sonrisa orgullosa y altanera que le gritaba al mundo que no los necesitaban y no lo merecían. Theodore enfrió su mirada, y ella miró todo con indiferencia. Crabbe y Goyle les hicieron espacio en la mesa a los tres. Pansy no dijo nada, aunque dudó por un momento sentarse a su lado porque al ser tan grandes se sentía un poco intimidada, y tomó asiento junto a Draco.

-Vincent, Greg-dijo Malfoy en tono elegante y silencioso, y ellos asintieron en forma de saludo, mientras respondían con un sincronizado 'Draco' - Ella es Pansy Parkinson, nuestra nueva amiga.

Ambos gigantes se miraron y asintieron entre sí, Pansy supo que había sido aceptada.

-¿Vincent y Greg?-inquirió.

-Vincent Crabbe y Gregory Goyle-completó Theo.

Parkinson, Malfoy, Nott, Crabbe y Goyle.

Su mente se prendió repentinamente al reconocer que todos ellos eran hijos de mortífagos.

Hazte amiga de las personas correctas, había dicho su padre.

Para Pansy esas personas correctas eran chicas de su edad con quienes platicar de chicos, ir a fiestas, maquillaje, cosas así. Para Draco (sabría después) eran personas con dinero, que le ayudaran en sus travesuras, que le brindaran su amistad, a quien darle y de quien recibir chocolates, dulces, regalos…

Theo había sido el único que había entendido realmente ese consejo. Las personas correctas son aquellas que sabiendo tu apellido no se alejarán de ti, ni te insultarán. Para Theo, eran los slytherin, especialmente los hijos de mortífagos y sangre puras.

Con una sonrisa ligera en el rostro y haciendo gala de los modales que le habían enseñado por años, empezó a comer, y sus ojos se desviaron a la mesa de Gryffindor donde Potter y Weasley veían con desconfianza hacia su nuevo amigo. Mirando de reojo a Draco, quien estaba platicando ahora con un chico de ojos azules, Pansy se dio cuenta que una de las razones por la que estaba sentada ahí, era porque Draco había sentido de primera mano esa sensación de vergüenza y dolor al intentar ser amigo de alguien y ser rechazado solo por su apellido.

Pero Draco no era malo, al fin y al cabo era un chico como cualquiera. No, no cualquiera. Era el chico que había consolado a Pansy, y le había apoyado, cuando los demás pretendían ignorar su existencia.

-Potter es un idiota.

Había sido un murmullo tan silencioso que nadie parecía haberlo escuchado y eso estaba bien para ella, al menos hasta que Theodore hizo una pausa al cortar la carne y asintió con la cabeza.

-Lo es.

Porque él no sabía que el lugar que rechazó, era el mejor lugar que Pansy podía encontrar.

Cuando dejaron el comedor, Blaise ya era parte del ahora cuarteto.

...

Desde ese día había sonreído tantas veces que se prometió que nunca olvidaría a ese inocente chico de ojos grises que le había tendido la mano. Haría lo que estuviera a su alcance para ayudarlo como él lo hizo con ella y le tendería la mano cada vez que él la necesitara.

Y con eso en mente se dijo que decidiera lo que decidiera Draco con respecto a Potter, le apoyaría; y si todo salía mal ella estaría ahí de nuevo para él.

Porque Draco era en realidad quien era especial, y ella deseaba, de todo corazón, que todo le saliera bien.

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Por supuesto, esa promesa interna sería probada demasiado rápido para la salud de Pansy.

Goyle, Crabbe y Draco se habían conocido desde su nacimiento. Theodore y Draco se conocieron a los 5, y Pansy y Blaise los conocieron a todos a los 11. Habían pasado por mucho, y su pequeño grupo se había reducido a cuatro, con la muerte de Vincent, y el encierro en Azkabán de Greg; pero por lo demás, después de los años de guerra, los miembros restantes del grupo habían podido reunirse de nuevo y recuperar su relación como hermanos; por lo cual decidieron criar a sus hijos juntos. Fue así que sus cuatro herederos mayores crecieron corriendo por aquí y por allá, jugaron en pañales dentro de los mismos cuartos y gatearon juntos en los mismos jardines. Tuvieron los mismos tutores y las mismas enseñanzas, y en todas las fotos de cumpleaños de la infancia aparecieron como una versión miniatura de sus padres. En un mutuo acuerdo, los cuatro miembros del cuarteto plateado mandaron a sus hijos a la misma escuela que, tras un gran debate, fue Hogwarts.

Ellos, claro estaba, estaban preparados para llamadas de mala conducta de parte de McGonagall o de suspensiones por defenderse de las palabras de otros alumnos. Eran sus hijos y, al igual que ellos, cargarían el peso de sus apellidos y de su casa. Sin embargo, para lo que no estaban definitivamente preparados era para que, en este momento, en la mansión Malfoy, hubiera un quinto integrante en su cuarteto plateado perfecto, donde naturalmente Scorpius era el líder.

Porque una cosa era la escuela, pero traer a Albus Potter a Malfoy Manor, a sus reuniones prácticamente familiares, había sido para ellos simplemente impensable. Era obvio que no lo era para sus hijos.

-Cinco- había exclamado Theodore sorprendido al ver a los niños aparecer por la chimenea. Y que algo sorprendiera a Theo era, bueno, casi imposible.

Incómodo, Albus así hizo una breve inclinación.

-Buenas tardes, mi nombre es Albus Potter.

-Oh, Por Merlín-fue lo único que Pansy había logrado expresar al ver la bizarra escena; era como ver a Potter y Draco de pequeños, como amigos; pero ya que los reales Harry Potter y Draco Malfoy eran los mayores detrás de ellos, cada uno iban tras el hijo del contrario y el rubio sostenía de la mano a Lily, más que sus versiones jóvenes, los niños parecían sus hijos.

Que diablos, ellos parecían una familia.

-No creí que hubiésemos llegado a este punto-exclamó el de ojos verdes con tono inquisitivo cuando Draco y Potter cruzaron la red flú, y el rubio, Pansy estaba segura no imaginaba el mismo punto que Theo y ella, se alzó de hombros y señaló con la cabeza a los menores, quienes de inmediato se miraron entre ellos como si hubiesen sido capturados in fraganti.

-Creí que sólo se llevaban bien con él-comentó Blaise viendo a su hijo fijamente, quien miró de inmediato a Scorpius, señalando que fue su idea.

-Traidor, tú le mencionaste la reunión-se quejó Scorpius, y Damian miró a otro lado como si no hablasen con él.-Tú lo invitaste primero.

-Tal vez, pero tú convenciste a tu padre de que viniera-se burló sacándole la lengua.

-Convencimos, querrás decir, -exclamó Scorpius con una mueca-ustedes dijeron que sus padres no harían nada, lo que sin duda motivó a Albus y su familia a venir.

Un tenso silencio se formó y Draco arrugó la nariz cuando sus compañeros le miraron. Usualmente los niños saludaban a sus padres emotivamente y luego se echaban a correr al jardín a jugar quidditch o algo, donde los padres llamaban a los elfos, pedían una bebida y platicaban de su vida. Hoy, parecía que los niños tenían miedo de enfrentar su travesura y estaban ahí, quietos, mirando a los adultos, quienes tampoco sabían exactamente qué hacer y lo veían a él y a Potter de distintas maneras. Daphne parecía curiosa, Theodore los estaba analizando, Blaise tenía un mueca, Marioh veía a Harry fijamente, Pansy parecía querer decir algo a gritos, y Michael parecía tener el mejor día de su vida.

Y él, bueno, solo quería que dejaran de mirarlo, así que hizo lo único que se le ocurrió.

Sacrificar a Potter.

Dándole un pequeño empujón con el codo, el rubio se aseguró que el hombre reaccionara y le hizo una señal con la cabeza, obligándolo a hablar.

-Buenas tardes-saludó Harry finalmente a sus observadores. Tenía su vestimenta de Jefe de Aurores, un error que Draco se reprocharía más tarde, con excepción de su sombrero, ese que rara vez solía vestir, pero el tono había sido educado y sin malicia.

Suspiró mirando a sus amigos con una silenciosa disculpa, y retrocedió ligeramente con el fin que Potter no viese como hacía ojos de cachorro, implorando que hicieran algo. Tal vez no funcionaría con Theodore o Marioh, esos dos eran huesos duros de roer, pero Michael sonreiría con piedad, Daphne se derretiría, Pansy suspiraría, y Blaise bufaría; y alguno de ellos le ayudaría, aunque fuese de mala gana.

Fue exactamente como sucedió.

-Buenas tardes Potter-saludó amablemente Daphne mientras codeaba sigilosamente a Theo, quien luego de breves segundos respondió igual que su mujer. Blaise se limitó a asentir con la cabeza sin perder la seriedad de su rostro, siendo imitado por la que Harry pensó era su esposa, una chica de cabello castaño y ojos azules, tan preciosa como una muñeca de porcelana, que estaba colgada en su brazo. Michael fue el único que rompió el tenso escenario, parándose y extendiendo la mano hacia el héroe.

-Usted y yo no nos hemos sido presentados antes. Mi nombre es Michael Edwards. Jefe de la Imprenta New York Magic Times - le sonrió a Harry, en un fugaz movimiento miró a su amigo y le sonrió.

O Merlín, Draco lo amaba tanto.

-Harry Potter-se presentó el otro-Jefe de Aurores de la Sociedad Inglesa.

-Un placer, Potter-respondió con una sonrisa, acomodando al pequeño niño que tenía colgando en su brazo- He escuchado mucho de ti. Soy el esposo de Pansy.

El esposo de Pansy Parkinson, pensó Harry mirándolo con detenimiento, antes de sonreír y aceptar la mano. Por supuesto que había escuchado de él, su nombre era famoso por sus textos veraces y diversos, y le recordaba de vista. Cuando todos preguntaban cómo había matado a Voldemort, cuándo se casaría con Ginny, que haría ahora..., el hombre solo lo había mirado y se había marchado, alegando que no encontraba interesante en él.

Pero al parecer lo había encontrado en Malfoy, porque a él si había ido a entrevistarlo apenas acabó la guerra, y al parecer se había convertido en un amigo cercano.

-El placer es mío- respondió con una sonrisa. Una sonrisa que consideraba educada, pero ciertamente impersonal. Miró a Parkinson, quien a su lado intentaba disimular una mueca en la cara, y se acercó a ella, extendiendo su mano.

-Parkinson-saludó.-Es bueno verte nuevamente.

-Potter-respondió como lo hacía desde que empezaron a tratarse.-Es raro verte por aquí.

Harry se alzó de hombros.

-He venido a acompañar a Albus-dijo,-y a visitar a la señora Malfoy para su fiesta de té con Lily;-la pequeña asintió entusiasmada- pero si les molesta nuestra presencia podemos retirarnos. Comprendo que no sea un buen momento.

Daphne sonrió, y le tomó delicadamente el brazo.

-Está bien, Potter. Solo nos tomaste un poco por sorpresa.- Luego, enfocando su mirada en Albus, le sonrió.

-Que gusto conocerte, Albus. He escuchado mucho de ti, de Scorpius, claro- rió. -Déjame presentarme, mi nombre es Daphne Nott. Soy la madre de Alexander, y la tía de Scorpius.

Albus sonrió.

-Mucho gusto-respondió con suavidad y abrió los ojos ligeramente cuando ella le besó la frente.

-Astoria era mi hermana, ¿sabes? No puedo agradecerte lo mucho que significó tu gesto con Scorpius para mí.

Albus negó con la cabeza.

-No fue nada.

-Oh, claro que lo fue-insistió ella.

-¿Por qué no van a jugar?-preguntó Draco mirando a Scorpius, que de inmediato afirmó y se dirigió al campo de Quidditch siendo seguido por los demás,-estoy seguro que conocer a Albus será mucho más divertido en el campo de quidditch. Llevaré a Lily con mi madre-le confirmó a Harry cuando los niños dejaron el salón, y luego se dirigió a los mayores.-y los alcanzaré. Pasen al campo, por favor.

-Oh, ¿te importaría llevar también a Matthew?-preguntó Michael, pasándole a su hijo, quien de inmediato se apretujo en los brazos del slytherin.

-Seguro. Hola Matthew. -respondió éste sujetando al pequeño en brazos y con un pequeño golpe en la nariz.-El campo de quidditch está listo, ¿por qué no van adelantandose?

Sabiendo que no tenían otra opción, ellos empezaron a alejarse. Harry, quien en realidad no se sentía cómodo con la idea de quedar a merced de sus ex-compañeros de escuela, no se movió de su lado, así que pudo ver como Pansy le decía algo a su esposo y se separaba ligeramente de él, caminando hacia el rubio.

-¿Pasa algo, Pans?-preguntó Draco cuando la vio quedarse atrás y ella miró a Harry levemente.

-¿Te molestaría dejarnos unos minutos a solas, Potter?-preguntó con suavidad, y el moreno negó con la cabeza y se alejó con su hija unos cuantos metros.

-Pansy, ¿qué pasa?-preguntó Draco cuando notó que su amiga lanzaba un encantamiento de silencio a su alrededor; y ella miró por un momento a Harry, y luego volvió su mirada a él.

-Draco, ¿por qué le has traído? Podías haber traído a los dos niños sin él, pero le has ofrecido venir.

-Los niños le invitaron-susurró Draco, y Pansy frunció el ceño, en señal de que no le creía.

-Mentiroso-exclamó con las manos en la cadera; el rubio le sacó la lengua disimuladamente.

-Bien, no lo hicieron,-confesó- pero me pareció mal que se quedara solo luego de ir por sus hijos a la estación. Además Al está aquí, y si conozco a mi hijo lo estará por mucho más tiempo. Creo que tendremos que acostumbrarnos a él tarde o temprano, y este es tan buen momento como cualquier otro.

-Sí, pero él es Potter- se quejó ella. -Harry Potter, el hombre que hasta hace unas semanas creía que teníamos a Voldemort en nuestros sótanos, y los revisó para asegurarse.

Draco suspiró sabiendo que no tenía nada qué decir a favor de eso, no cuando a su propio sótano aún le seguían faltando cosas.

-Lo sé, pero también es el padre de uno de los mejores amigos de Scorpius. No sé si lo has notado Pansy, pero Scorp y Jenny se la pasaban juntos por aquí y por allá, y ahora también incluyen a Al. No quiero estar en una mala situación con él, y definitivamente no quiero estar solo mientras ustedes disfrutan de sus parejas frente a mí. Al menos Potter peleará conmigo-se alzó de hombros- y no seré la tercera rueda de ustedes.

La morena bufó

-Tu jamás eres la tercera rueda- respondió distraída, mirando de reojo como Potter les miraba con curiosidad- Mi propio esposo no puede dejar de consentirte y tratarte como un hijo desde ... bueno¿No hay nada más?-insistió, mirándolo a centímetros de su rostro.

-¿Algo como qué?-preguntó el dueño de la Mansión, con sus mejillas tiñéndose suavemente de rosa. Pansy negó con la cabeza y sonrió de lado, enternecida y tristemente feliz de ver a Draco sin la nostalgia que había permanecido en sus ojos desde el año pasado.

-Olvídalo, Draco-respondió.-Creo que veo tu punto.

-¿Lo ves?-preguntó su amigo, en clara señal de que no creía que lo hiciera, o tal vez de que él mismo no se creía, y ella asintió de nuevo.

-Lo veo-murmuró.- Solo… solo no sigas recolectando cachorros abandonados ¿vale? Ya era suficiente cuando te llevaste con Chang y Lovegood, luego fuiste a amistarte con Granger, y ahora traes a Potter a casa, no quiero pensar en qué pronto tendrás Hufflepuffs en los alrededores.

Draco sonrió.

-Hey, no hay nada de qué preocuparse-añadió, poniendo un mechón de cabello tras su oreja. - Incluso si los traigo, nadie podría separarme de ustedes. Nadie puede reemplazarlos.

-Bien, -sonrió ella-porque tu me hiciste una promesa, y espero que la cumplas.

-¿Lo hice?

-Lo hiciste.

-¿Y qué prometí?

-Qué sería la única chica en tu vida, aparte de Berenice, Astoria y tu madre. Puedo hacer una excepción en el futuro,-aclaró mirando con rapidez a Lily y haciendo que Draco mismo la mirara-si tuvieses más hijas.

-¿Pansy?

-Pero solo si fueran tus hijas-murmuró la morena-así que debe haber algún rasgo Malfoy en ella para que yo las apruebe.

El otro rió.

-Merlín, Pansy. ¿De dónde sacaría otra hija?-preguntó.-Soy viudo, y si no lo has notado, mi hija esta convirtiendo mi vida en una pesadilla. O lo sería, si pudiera dormir; pero la malvada odia ser dejada con los elfos.

Ella miró a Lily fijamente.

Él siguió su mirada.

-¿Estás proponiendo que me apodere de la hija de Potter?-le preguntó sorprendido, y Pansy le miró en clara señal de que era lo que decía.

-Yo pensaba en algo como compartir.

-Compartir...-repitió y luego de segundos de silencio, miró a su amiga de nuevo, al comprender lo que ella insinuaba. -Pansy, no es lo que crees. Yo no pretendo adoptar a Lily, para empezar Potter me mataría si...-empezó, pero la abogada negó con la cabeza y le tomó una mano, en señal de que debía callarse.

-Puedo verlo, Draco. Puedo ver el anhelo en tus ojos, lo mucho que te has encariñado con esos niños. Puedo ver al Draco de Hogwarts-exclamó-vistiendo túnicas elegantes, mostrando lo mejor de ti, de nosotros, para gustarle a Potter. Puedo ver a mi amigo, luchando de nuevo contra sí mismo, porque está enamorado de alguien y le prometió su amor a alguien más; pero esa promesa se ha terminado, la cumpliste, y ella no está más aquí para amarte tampoco...

Mierda, ese fue un golpe bajo.

El silencio se hizo entre ellos, y el rubio no pudo evitar bajar la mirada. Sus orejas eran rosas, pero para sorpresa de Pansy, sus labios no mostraban otra cosa más que dolor.

-No estoy listo para enamorarme, Pansy. Incluso si soy correspondido.

Correspondido, pensó y soltó una suave risa, aliviada en el fondo de su corazón.

-Hey, no tienes de qué preocuparte, ¿vale? Yo me encargaré de que todo salga bien, solo ve a tu ritmo, y que sea Potter quien se esfuerce esta vez.

El rubio la miró por segundos y luego sonrió de lado.

-¿Entonces, cuándo y cómo se confesó?

-No te voy a decir nada, Pansy- exclamó Draco con una mueca-al menos no ahora. Y menos cuando él está a pasos de distancia. Además, no creo que él realmente quiera una relación conmigo ¿Por qué habría de quererla? Soy Draco Malfoy y él es Harry Potter.

-Cierto...-exclamó ella atrayendo los sorprendidos ojos de Draco a los suyos-no sé porqué habrías de quedarte con alguien con un cabello tan... espantoso.-Se quejó.

Él, que Pansy sabía se sentía menos que Potter, no pudo evitar reír.

-Ya me enteraré, cariño-exclamó ella separándose de él y rompiendo su hechizo.

El rubio bufó.

-Su piel, Draco. Se verá preciosa con tu color de piel-insistió ella.

-¡Pansy!

-¿Todo bien? ¿Debería de preocuparme de oír la palabra piel?-preguntó Harry cuando el rubio volvió a su lado, y Draco se alzó de hombros ligeramente y negó. Caminaron en silencio por minutos, hasta llegar a una amplia puerta, adornada de plata. El rubio tocó la puerta y esta se abrió dejando ver a Narcissa Malfoy que, en una túnica sencilla y elegante, sonreía con una cunita volando a su alrededor.

-Draco, hijo, has vuelto. -Saludó con un beso-Oh, Matthew, mira como has crecido-añadió cargando al niño, y cuando observó a la pequeña Lily sonrió aún más y la abrazó en un saludo.

-Señora Narcissa-sonrió la más pequeña, abrazándola a su vez, y tanto Harry como Draco sonrieron y se miraron divertidos al notar que parecía que no se habían visto en años.

-Es toda una sorpresa verte-comentó Narcissa mirando hacia su hijo, y luego lo notó a Harry, y su sonrisa menguó .

-Señor Potter,-le saludó con un leve apretón de manos-no esperaba verle por aquí.

-Lady Malfoy-correspondió el saludo, pero no hizo ninguna mención a añadir nada más; por lo que ella volteó su mirada hacia su hijo.

-Supongo que Scorpius ha incluido a Albus en la reunión anual-declaró con ojos astutos y un tono divertido, con el fin de que su hijo se relajara; pero Draco se sacudió el cabello y suspiró.

-Lo ha hecho. No solo lo ha hecho, estoy seguro que de ahora en adelante no se separará de él cada final de año con la intención de que siempre lo haga.

Narcissa dejó salir una melodiosa risa.

-No puedes culpar a Scorpius, Draco, es un gran amigo para él; y bueno, es un slytherin.-Ante la cara de confusión de Harry, aclaró-Los slytherin son demasiados leales con los suyos, no podrían considerarse verdaderos amigos sin invitarle a sus travesuras ¿Cierto? Eso, por supuesto, los llevó a crearles una pequeña trampa a sus padres.

La mujer rió nuevamente al predecir el estado de los más jóvenes. Draco, por su parte, resopló, e hizo a Narcissa preocuparse

- ¿Han reaccionado mal?-preguntó ella.

-Reaccionar es lo que no han hecho,-suspiró el rubio- aunque tomando en cuenta lo mal que pudo haber salido, creo que fue de lo mejor . En fin, aquí tienes a tu más reciente compañera de té, y a tu prácticamente nieto. Nosotros iremos a disfrutar la tarde.

-No se preocupen por ellos-aclaró hacia a ambos-Estaremos jugando con Berenice por horas, tomaremos el té y quizá dibujemos un rato.

Sabiendo que dejaba a Lily en buenas manos, Harry asintió y se agachó junto a su hija.

-Pórtate bien, Lily.

-Lo haré papá.

-¿Vas Potter?-preguntó el rubio que en algún momento se había alejado rumbo a la puerta, y él se dio la vuelta con la intención de seguirlo.

-Señor Potter-llamó Narcissa obligándolo a voltear y verla nuevamente-Ellos no dañarán a Albus. Es un slytherin y se puso en contra de su familia para apoyar a uno de los nuestros. Le debemos deferencia.

Harry asintió, e iba a agradecer, cuando ella continuó.

-Por supuesto, eso no se aplica a usted y ellos puede que sean un poco desagradables al principio, pero Draco le ha permitido el acceso a la reunión y ellos respetarán eso. No son malos chicos.

-Lo sé, Señora Malfoy-mencionó.- Me equivoqué con respecto a ellos.

Narcissa sonrió.

-Siempre supe que algún día lo notaría Señor Potter. Especialmente ahora que posee nuevas ambiciones.

-¿A qué se refiere?-preguntó un poco confundido por esa pregunta.

-Potter-llamó nuevamente Draco, que no parecía enterado de lo que ambos hablaban; y aunque Harry se sintió tentado de ponerse de inmediato a su lado, permaneció quieto en busca de más palabras que aclarasen el comentario anterior.

-Que disfrute la tarde, Señor Potter- le deseó Narcissa, dando por finalizada la plática y él asintió nuevamente, un poco ansioso. No obstante, se paró junto a Draco y lo siguió de regreso.

Observando el camino de ambos, Narcissa se preguntó divertida si se darían cuenta que caminaban a la misma velocidad y cada vez más cerca. Probablemente se llegarían a golpear entre ellos en algún momento, o a rozar sus manos. Quizá esa era la intención, después de todo, se convenció y entrecerró los ojos, no muy segura de que tan bueno era que tuvieran esa cercanía.

-Vengan Lily, Matthew-dijo extendiendo su mano a la pelirroja, dejando el tema pausado en su mente-busquemos un buen lugar en uno de los jardines donde platicar.

.

Cuando llegaron al campo de quidditch, el cual no tenía mucho que envidiarle al de Hogwarts, los chicos estaban jugando a atrapar la snitch y los padres le echaban porras a sus hijos. Harry observó a su alrededor a sus antiguos compañeros, quienes solo lo miraron de reojo y siguieron con lo suyo, y él siguió a Draco hasta el lugar libre más cercano.

-Genial, juegos de buscadores-rió Draco tirándose al suelo y haciendo unas palmadas a su lado, ofreciéndole un lugar -¿Qué estamos apostando?-le preguntó a sus amigos, y Michael rió divertido, exclamando con la mirada que estaba en serios problemas.

-El padre o la madre del ganador te sacará la información, o te pedirá algo que tendrás que dar aunque no quieras. Por tu bien, espero que sea yo,-contestó-porque si caes en manos de una de las chicas estás frito.

-Oh no cariño- rió Pansy cálidamente-Ese premio será mío. Draco tiene mucho que contarme.

-No, no, Pansy-se burló Zabini-Draco ha estado muy misterioso respecto a sus acciones. Me temo que necesito aclarar ciertas cosas.

-Ese premio es mío-agregó serio Theodore-Draco tiene ciertos favores que pagar.

Un escalofrío recorrió a Draco y le hizo tragar saliva.

-¿Pueden preguntarte cualquier cosa?¿Puedo apostar?-preguntó Harry y Draco le miró fulminante, antes de poner su atención en Marioh, quien se había acercado a él y le tomado su mano.

-Este es mi castigo, ¿no?-le susurró el rubio a la castaña, y ella soltó una risita.

-Bueno, cariño, me temo que trajiste una oveja a la guarida de los lobos, y no nos dejas comerla.- Exclamó con un breve beso en su mejilla.

-¿Por qué mejor no me muerdes?-bufó el Líder Malfoy y se alejó de ella, para sentarse más cerca de Harry. Parecía estúpido defenderse de sus mejores amigos, pero por el momento, no le dirían nada más si el auror estaba cerca para oírlos.

Harry, por su parte, sonrió satisfecho al notar el acercamiento y se dedicó a mirar el cielo, resistiendo las ganas de estirar su mano y posarla alrededor de los hombros de Draco, para acercarle a él. Debía admitir que cuando imaginó una reunión entre los miembros de su casa rival, esperaba botellas de vino y críticas en un sombrío salón. Nunca esto. Era distinto a las reuniones familiares con los Weasley, donde todos comían reunidos en la mesa. Aquí todos disfrutaban el show con la copa en la mano, esparcidos por todo el pasto como un picnic. Era tranquilo, relajado, divertido.

Era elegante, pero a la vez sencillo.

Miró hacia Draco, quien sonreía mirando el partido, y sin poder evitarlo pensó en Ginny; y se preguntó cómo había podido enamorarse de dos personas completamente distintas. Ginny siempre era energía, valentía y expresión. Cuando lloraba, lo hacía sin reservas. Cuando reía lo hacía expresiva, ruidosamente; cuando se enojaba gritaba y lanzaba palabras hirientes y cosas cercanas. Draco era… bueno, era distinto. Él era elegancia, tranquilidad y cautela. Cuando sonreía, lo hacía disimuladamente, como si se apenara de su diversión. Como si no quisiera atraer la atención sobre sí. Cuando se enfurecía, su voz siseaba y sus ojos se oscurecían, de manera que mientras más baja fuese su voz, más enfadado se encontraba; eso, y que empezaba a lanzar hechizos. Y la única vez que le había visto llorar, lo había hecho con pequeños susurros, como si deseara que nadie le viera o escuchara.

Cómo había podido olvidar lo mucho que siempre le había gustado el rubio, para llegarle a gustar Ginny, quien era todo lo contrario, le parecía tonto ahora.

Extendió la mano, poco a poco hacia el rubio; pero cuando estaba a punto de posar su mano sobre la de él, éste se movió para darle ánimos a Scorpius. Notando como su mano se había quedado a medio camino, sonrió resignado y alzó la mirada, dispuesto a seguir el juego.

-¡Tú puedes Al! ¡Pateales el trasero!- gritó por impulso cuando su hijo rozó la snitch, y Draco se sobresaltó y lo miró con irritación.

-No. Maldición que no-se quejó el rubio. - No viniste a mi casa para quitarme mi propia snitch.

-Tienes que admitir que si va en los genes, esa snitch es de Albus. Además ya le ganó a Zabini y Scorpius el puesto de buscador en el equipo de quidditch, un juego local no es diferente-bromeó, y los padres de ambos slytherin lo vieron indignados.

Oh, no.

Si había algo que Harry había aprendido a lo largo de todos sus años en Hogwarts, era que no debía cabrear a Draco Malfoy y a Blaise Zabini a la vez.

-Damian si atrapas esa snitch te daré esa esfera mágica llena de veriseratum que tanto quieres-gritó Blaise y su esposa negó mientras se tapaba la frente.

-Dijimos que eso era problemas en sus manos-se quejó.

-Puedo aguantar 50 cartas de McGonagall por uso ilegal del veriseratum o por ser mal padre, pero Potter no obtendrá esa snitch-contestó Blaise, y Theodore le dió un golpe a Draco.

-Si esas 50 cartas me incluyen a mí, tú, Draco Malfoy, estarás en graves problemas.

-¿Qué? ¡Pero si yo no hice la apuesta! ¡Ni siquiera le dije que esa esfera existía!

-No, pero esta apuesta es tu culpa.

-¡Alexander!-gritó Daphne-¡Si atrapas la snitch, te compraremos esa escoba que tanto quieres! Mamá está ansiosa de qué tío Draco le regale esa hermosa lechuza de ojos azules que tanto ama.

-¡¿Qué?!-chilló Draco- ¡No te voy a dar a Philip! ¡La entrené yo mismo!

-Eso no se vale-se quejó Michael.- Si todos van a chantajear a sus hijos yo haré lo mismo ¡Vamos Jenni! ¡demuéstrales que eres la mejor! Te dejaré tener ese hipogrifo plateado que tanto te gustó, aunque aún no tengamos donde dejarlo y tu madre se queje por meses.

-¡Michael!

-Scorpius-interrumpió la disputa con un grito Draco- si ganas te libraré de todas esas tardes de té que tanto detestas. Traeré a Lily Potter a ocupar tu lugar.

-¡Oye! -Se quejó Harry-¿Estás utilizando a mi hija?

Draco rió divertido y volteó hacia él con las mejillas sonrojadas por el esfuerzo.

-Claro que no-exclamó falsamente ofendido.-Ella me hará ese favor si se lo pido. Me ama, Potter. Como todas las chicas.

-Hermione no te ama-exclamó Harry.

-Oh, pregúntale de nuevo-se burló Draco. Había logrado que Pansy lo amara, Granger era pan comido.

Los gritos de los padres habían acalorado tanto la batalla entre los más jóvenes, que casi se podía oír las escobas rompiendo el viento al cruzar; sin embargo, Harry solo podía ver a Draco, quien seguía prometiendo más y más cosas a su hijo sin mirarle.

Cuando Alexander rozó la snitch y se oyó aún más los gritos, especialmente de Draco, dejó de verle y volvió a la competencia, sin notar que tanto Parkinson como Nott intercambiaban breves miradas y le miraban nuevamente. Finalmente fue Zabini hijo quien atrapó la snitch justo a unos pocos centímetros de la mano de Scorpius, para gran decepción del rubio y de su padre.

-Bueno,- exclamó Blaise victorioso.- Creo que alguien tiene su premio.

Damian, que bajaba al suelo, sonrió enormemente.

-¡Si! ¡Tengo la esfera de veriseratum!

Zabini rió.

-Si, tú también; pero hablaba de mi y mi plática privada con Draco.

El rubio rodó los ojos.

Marioh negó con la cabeza.

-Claro que no cariño. yo he ganado ese premio.

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué puedes tú querer preguntarle a mi adorado Draco?

La mujer lo miró fijamente y Zabini cedió después de largos segundos de resistencia.

-Oh, de acuerdo. En tu cara Potter-le dijo de todas formas al Jefe de Aurores.

Daphne rió.

-Fue un gran partido, ¿No es cierto? Esto de los partidos amistosos no suelen ser tan emocionantes.

-No estuvo mal-opinó Theo, besando en la mejilla a su esposa.-Vamos-dijo levantándose, y sacudiendo su pantalón bajo la túnica. -Es nuestro turno.

-Vamos, Potter-dijo Draco imitando a su amigo.

-¿Vamos?-preguntó Harry cuando veía que todos lo hacían y los menores guardaban la snitch para sacar las pelotas de los cazadores.

-Vamos a jugar esta vez nosotros para que Harry se ubique- le pidió Michael a Pansy.-Usualmente jugamos en parejas-le explicó al héroe.

Draco se mordió el labio.

-¿Y como las seleccionan?-preguntó inocentemente Harry.

-Se juegan entre parejas casadas-aclaró Pansy rodando los ojos.

-Supongo que para su gran desventaja ustedes no tienen pareja, así que tendrán que jugar juntos-opinó Nott.

-Pateemos el trasero a los buscadores-gritó Zabini mientras les arrojaba escobas a ambos.

-Eso es injusto-se quejó Draco-Potter nunca ha jugado como cazador y él yo no nunca nos hemos coordinado como equipo.

-Mala suerte-rió Damián-Vamos padre, madre.

-¿Jugarás?-le preguntó Albus, y él miró a Draco que le hacía una mueca a Blaise.

-No estoy seguro.

Pero Draco ya lo había dado por hecho.

-Jódete Blaise, ganaremos.

-Ya lo veremos-rió Michael elevándose.-Que la apuesta sea un favor hecho por Potter.

Harry se atragantó.

-¿Cómo?

-Oh, estoy de acuerdo-rió Draco con malicia.-Apuesto que Potter puede ocupar mi lugar, en mi entrevista con Marioh.

La mujer, que parecía que iba a oponerse en un principio, se alzó de hombros, tras un breve análisis.

-Perfecto-sonrió Draco.-Primero jugarán Blaise y Marioh contra Pansy y Michael, para que te des una idea. Tres anotaciones y están fuera. Los niños serán los narradores. Mi portería y la de Astoria siempre ha sido aquella-dijo señalando la de la derecha.

-¿Juego de Cazadores?

-Si.

-¿Por qué juego de cazadores?

-Porque dijeron que era desventajoso que yo y Pansy juguemos en puestos que conocíamos.

Harry asintió.

-Presta atención, Potter. Tengo que hacer papilla a Blaise.

El juego inició cuando Michael lanzó la pelota hacia la portería que Marioh protegía, y Blaise la rebotaba.

-¡Iniciamos! Tío Michael se la lanza a tía Marioh. La tía Marioh la desvía a tío Blaise. Oh no, tía Pansy ha burlado a tío Blaise, es una anotación segura. Lanza y...falló. Oh, mal por tía Pansy-comentó Scorpius- Si tan solo se hubiera acercado un poco más, ¿pero qué? ¿Cuándo carajo tío Michael se puso al lado de tía Marioh? Oh maldición, tío Blaise ha anotado.

Observando a los cuatro jugadores por el aire, Harry se preguntó cuándo había jugado por última vez un partido de quidditch con los Weasley.

-¿Entonces siempre hacen esto?-le preguntó a Draco y él asintió.

-Cada que podemos. Pansy y Blaise viven en otros lugares, así que usualmente somos yo y Theo contra Alexander y Scorpius.

-Excelente-gritó Jennifer-mamá ha anotado. Tía Marioh no la vio llegar, así como tampoco vio llegar a papá. Dos anotaciones seguidas. Vamos dos contra uno, damas y caballeros. Y Oh, Merlín, tía Marioh se ha burlado de papá le ha quitado la pelota, ¡papá presta atención! se la pasa a tío Blaise y tío Blaise lo lanza. ¡Anotación!, eso fue una anotación.

-¿Ellos son primos?-preguntó Harry señalando a Damian y a Scorpius, que reían mirando el juego-Me ha parecido que Daphne era la madre de Alexander y era la hermana mayor de Astoria Greengrass ¿No es así? Pero como todos se llaman tíos y tías...

Draco se alzó de hombros.

-Han crecido juntos. Es una costumbre. Oh maldición- se quejó- Blaise anotó de nuevo. ¿Listo Potter, o tienes miedo?-sonrió.

Conociendo el reto que se le estaba ofreciendo rió como en la infancia.

-Ya quisieras Malfoy.

Se elevaron justo frente a la portería que Parkinson había dejado libre y se prepararon. Como Zabini había ganado, él sacaba la pelota.

-E inicia el juego-escuchó la voz de Damian.- Papá lanza la pelota a mamá, mamá lo lanza contra tío Draco y éste se lo lanza al ¿Señor Potter? ¿Papá de Albus? Si no le digo tío es discriminación ¿no es así? Después de todo Albus ya es como de la familia... ¿Qué tal tío Harry? ¿tío Potter?

Harry no pudo evitar voltear ante los apodos y luchar con todas sus fuerzas para no dejar salir una sonrisa.

-Concéntrate, Potter,-gritó Draco- ahí viene Blaise.

-Como sea, tío Harry vuela con ella, se eleva, parece que va a lanzar. Mamá se desvía. Maldición, no ha lanzado. Ha engañado a mamá. Está más cerca, lanza y...ES ANOTACIÓN. Increíble, eso es nuevo...Mamá recupera la pelota y vuela con ella, evade a tío Harry, lanza y ... Oh, mala suerte. Tío Draco lo ha evitado y ha lanzado recto. Va a ser una ... No. Papá la ha parado.

Tío Harry intersecta la pelota, wooo Tío Draco ha dejado la portería, ¿Dónde está? No parece sorprender al tío Harry que lanza hacia ¿arriba?

La pelota hace una curva y empieza a caer; papá se ubica por donde caerá y mamá se acerca a la portería contraría. Se está elevando, tío Harry se eleva, no va a esperar a que caiga, mamá y papá se mueven. Tío Harry ha lanzado la pelota hacia abajo. Pero no hay nadie abajo, sólo está... Woo ¿de dónde salió Tío Draco? Mierda, va a lanzar desde un ángulo casi imposible, y la atrapa, tío Draco la atrapa y la lanza... ¡ES ANOTACIÓN! Maldición, ¡no debieron ponerlos juntos!

Se escuchó el choque de palmas entre Albus y Scorpius, y los gritos de los menores entre los de Pansy, Theo, Daphne y Michael.

-Y mamá y papá se mueven. Tal parece que los buscadores ahora no son tan malos ¿cierto? Tío Draco se la lanza a Tío Harry y papá se las arrebató ¡Por fin! Se acerca a la portería, lanza y Tío Harry la desvía a ¿mamá? No quiero criticarte tío Harry pero tío Draco es rubio. Mamá la lanza a tío Blaise . Oh no, tío Draco intersecta la pelota y vuela, tío Harry se pone a su altura. Papá y mamá los siguen, es una anotación segura. Tío Draco se la lanza a tío Harry y éste lanza y...¡falló! Estando tan cerca... que decepción. Oh, tío Draco la alcanza a golpear. Es anotación, tenemos un 3-0. FUE UNA ANOTACIÓN.

¡Así se hace tío Harry, tío Draco!. ES ANOTACIÓN. Es un 3-0... Ha sido increíble y les han dado una paliza. Un 3-0 que vergüenza viniendo de alguien que dijo que le patearía el trasero a los buscadores.

-Que te escucho Damian-se escuchó la voz de Zabini.

-ES QUE FUE INCREÍBLE...

-Fue increíble-dijo el mismo Harry cuando Draco se acercó a él. Ambos tenían la respiración agitada y sonreían. Chocaron palmas y esa energía que siempre los recorría hizo acto de presencia.

-Lo fue,-respondió Draco tranquilizando su agitado corazón, cuya actividad no estaba seguro si se debía al juego o a esa corriente de magia; pero trató de olvidarlo nuevamente y desvió la mirada- pero ahora vienen Theo y Daphne.

-¿Eh, Alexander quieres comentar?

-No.

-Bueno-se alzó de hombros Damian.- Suben tío Theo y tía Daphne al área de juegos; y tengo que decirte, tío Harry, que tía Daphne es buena portera y tío Theo es muy veloz. ¿Iniciamos?

Cuando Albus sopló el silbato se oyeron enseguida las porras.

-Tío Theo intersecta a Tío Harry y evita que se mueva en cualquier dirección, tío Harry le lanza la pelota a tío Draco, que esquiva a Tío Theo y se prepara para lanzar, lanza y…. no, tía Daphne lo ha parado. Se los dije... Buena portera. En fin, tío Theo recibe la pelota y evade a Tío Draco , lo lanza y tío Harry se acerca a máxima velocidad para pararla pero no lo logra, pasa rozando junto a él, se dirige a la portería y es... ¡ANOTACIÓN!

Tío Draco no se ve feliz. Toma la pelota y se la lanza a tío Harry, tío Harry se está poniendo serio porque lo lanza con todas sus fuerzas hacia adelante, tío Theo la va interceptar, pero tío Draco llega a tiempo justo para robársela. La tira hacia abajo, ya conocemos esto. Abajo seguramente está tío Harry,¡ ¿Que? ! No está ahí, el mismo tío Draco va por ella y tío Theo también. Tío Theo no alcanza a llegar, tío Draco la recupera y la lanza hacia arriba con fuerza donde está tío Harry, miren sí está ahí, ¿Quién lo diría?

Él la tomó, la lanza con fuerza y es...¡Falla! Tía Daphne la toma y la lanza a tío Theo, Tío Harry la intersecta la lanza a su derecha, tío Draco la recibe por poco, porque tío Theo lo ha encerrado. Burla a tío Theo, se acerca a toda velocidad a tía Daphne, y tía Daphne está lista, tío Draco lanza ¡hacia tío Harry! ¡Nadie estaba preparado para eso! Se suponía que debía tirar a la portería, pero tío Harry la lanza y ¡ANOTA!

Vamos 1-1. Tío Harry toma la pelota y vuela con ella. Ten cuidado tía Daphne, ya están cerca de la portería, lanzan, fallan y la tía Daphne la atrapa y vuela con ella, wooooo salió de la portería, evade a tío Harry pero tío Draco la bloquea, se la pasa a tío Theo. Woo tío Harry la intersecta y vuela con ella. Tío Theo lo persigue. Corre tío Harry, ¡Cooorrrrrrrrrrrrreeeeeeeeeeee! Ya casi, ya casi, ya casi-exclamó con pequeños saltos el adolescente- vuela tío Harry, vuelaaaaaaaaa. Se prepara, lanza y .. ¡ANOTA! Tío Theo la recupera y la lanza con fuerza a la portería contraria, Tío Draco la recibe mientras tía Daphne regresa a la portería, tío Draco vuela mientras Tío Theo acorrala a tío Harry. Ya me cansé de decir tío...

-Presta, Damian.

-Es mi micrófono, Scorpius.

-Quítense.

-¡Albus!

-El señor Draco evade a papá y al señor Theodore, vuela solo, es él contra ...

-Devuélveme eso. Tío Draco se acerca, se acerca y es...¡ANOTACIÓN! ¡3-1! Se acabó. Señoras y Señores el equipo de buscadores, de hace muchos años, ahora juega como cazadores. Fue increíble, celestial, podría besarlos a ambos de lo emocionado que estoy. Especialmente a tío Draco que se ve jodidamente sexy con las mejillas sonrojadas y el cabello revuelto, y esa ropa… Tío Draco, si tu quisieras besarme, yo no podría no pedir esa esfera de cristal por la que tío Theo está tan disgustado...

-¡Que dejes de tirarle los perros a mi padre! -se quejó Scorpius, empezando a perseguir a Zabini para darle un golpe en la cabeza.

-¿Puedo tirarlos al de Albus? -preguntó huyendo.-La túnica de Jefe de Aurores también me atrae.

-¡NO!

Harry alzó una ceja sorprendido por la plática de los amigos de su hijo y miró a Draco que, sonrojado, miraba a otro lado.

-¿Él ha estado seduciéndote?-preguntó a punto de las carcajadas.

-Cada segundo de mi vida desde que descubrió lo mucho que le molestaba a Scorpius. Blaise quiere pensar que es pasajero, pero me está empezando a asustar-susurró Draco incómodo. Harry no pudo evitarlo, rió a carcajadas.

-Oh, Merlín.-susurró, ¿es que la competencia no se acababa?

Draco se sonrojó nuevamente.

-Ahora eres parte de su lista, te recuerdo.

Eso borró la sonrisa.

-Zabini va a querer matarme.

-No más de lo que quiere ahora.

Viendo descender a sus contrincantes, Harry se permitió de esos momentos a solas con el rubio y se acercó unos pasos.

-No ha salido tan mal- comentó con una sonrisa, y Draco negó con la cabeza, dándole la razón. Sus ojos brillaban con calidez y diversión, sus mejillas estaban rojas y sus cabellos tan despeinados, que por un momento Harry cedió a la tentación y se perdió en su mirada, consciente de la poderosa necesidad en sus manos de estirarse y tocarlo. No le importó que estuviera rodeado de personas a las que no les agradaba para nada;, si seguía de esa manera, el moreno no podría controlarse y lo apretaría contra él mientras se apoderaba de sus labios.

-No, no en realidad. Fue divertido, y realmente creí que no podría hacerlo este año -continuó el rubio, dándole a la mente de Harry una nueva distracción. Era inevitable para su cerebro intentar mantener una conversación con el fin de mantener la atención del dueño de la Mansión sobre él.-Estaba resignado a tener que mirar, o pedirle a Pansy que por favor jugara doble turno. Aunque realmente no sabía si podría hacerlo.-El Jefe de Aurores perdió momentáneamente la sonrisa al recordar que el rubio solía jugar con su esposa y era la primera vez que jugaba sin ella. No sabía si lo que sentía en ese momento eran celos, envidia o dolor, pero la sonrisa permanente de Draco aligeró su corazón, y trajo de vuelta su propia sonrisa. -Gracias.

Él negó, sintiéndose totalmente idiota por pasar por su cabeza pensamientos que probablemente ni el slytherin tenía en esos momentos.

-Gracias a ustedes. Hace mucho que no me reía así. En realidad, ni siquiera recuerdo haberme subido a una escoba a este año-confesó extendiendo la escoba a su dueño, y cuando Draco la tomó, miró al momentáneamente detrás del rubio para asegurarse de que el resto seguía lejos.

-Bueno, me alegra que te gustara nuestras distracciones. Es decir, no estaba seguro de qué hacían los gryffindor para distraerse, y todos están muy emocionados de que estés aquí; has vuelto más interesante el juego -confesó el rubio con una cálida mirada. Harry suavizó la suya y ambos se miraron durante un largo rato.-¿Se quedarán con nosotros a comer?-preguntó finalmente el slytherin; y el moreno iba a responder cuando se escuchó la voz potente de Damian.

-¿Yo no puedo hacerlo, pero si pueden echarse los perros entre ellos?

-¡Damian! - exclamó Marioh - Deja de hablar así.

Zabini gruñó y miró a Harry.

-Potter no está echando nada a nadie ¿cierto? -preguntó el moreno con cordialidad, pero Harry pudo captar que había advertencia en su voz y lo miró fijamente, como retándole a evitar que mirara a Draco. Ante el silencio, el moreno slytherin miró a su mejor amigo,quien se sobresaltó, sorprendido del giro que había tomado la plática.

-Potter no está echando nada-rió finalmente Draco, entregando a un elfo su escoba y sonrojándose levemente al darse cuenta de que había estado tan concentrado en la persona frente a él, que olvidó que que sus amigos estaban alrededor; y notarían su renovada costumbre de mirar más de lo debido al moreno .-¿Podemos ir a comer? -preguntó evitando mirar a Harry, y concentrándose en Blaise, quien lo veía con los ojos entrecerrados.- De verdad estoy hambriento.

Blaise asintió, aunque por su ceja alzada, Draco contaba con una posterior plática.

-Bueno, les he preparado la comida, después de todo, y debe estar ya servida.

El Jefe de Aurores miró con confusión a su anfitrión.

-Oh, ¿no lo sabías? Blaise es chef, en Italia-respondió levemente incómodo. Harry iba a preguntar algo más cuando el bufido de Pansy los interrumpió.

-Agh-se quejó ella-necesito una ducha rápida si vamos a ir a un restaurante ¿O has traído la comida aquí, Blaise?

-Por supuesto que no. Draco ha dado el campo de Quidditch, lo menos que puedo hacer es prestar mi restaurante.

-Bueno, entonces quiero darme esa ducha-exclamó caminando hacia dentro.

-No me molestaría cambiarme también-se lamentó Daphne, mirando sus prendas empapadas. Marioh la imitó; y Draco miró a sus amigas, quienes después de unos instantes lo miraron con esperanza.

-Si, -respondió a su silenciosa pregunta-les he preparado sus habitaciones, como siempre, y ahí están unas túnicas esperándolas a ustedes y a sus esposos. Y si, también a sus hijos.

Ellas festejaron, y Harry vio como todo el mundo desaparecía hacia la Mansión.

-Scorpius-el rubio se dirigió a su hijo- por favor, préstale algo a Albus, y notifícale a tu abuela que comeremos en Italia. Pídele que se prepare y prepare a Berenice, Lily y a Matthew.

-¡Claro, papá! Vamos Al-exclamó contento Scorpius y se dirigió dentro. Draco se alejó, con el fin de darle indicaciones a los elfos para que guardaran su equipo de quidditch, y luego se acercó a él; quien era el único que quedaba en el campo de quidditch.

-¿Entonces, Potter?-preguntó él hizo una larga pausa, esperando la respuesta que había quedado pendiente.

-¿Si?

El rubio se rió.

-¿Comer? ¿Con nosotros?-cuestionó nuevamente con unas breves palabras, y Harry se sintió un poco tonto al perder el hilo de tan reciente situación, cuando siendo el Jefe de Aurores archivaba millones de detalles de interrogatorios en su cabeza.

-Me gustaría- contestó con suavidad. -Si no te importa que vaya apestando.

Mirando el estado de sus actuales ropas,y después de segundos de silencio, Draco respondió.

-Ven conmigo, te daré algo de ropa y podrás ducharte. Por supuesto, puedes quedártela, y es nueva, así que, bueno…-se interrumpió torpemente.- Ven, te guío.

Harry asintió con una suave sonrisa y lo siguió. Para su decepción no conoció la alcoba de Draco. El dueño de la Mansión lo guió a lo que parecía una habitación de invitados, y le indicó que un elfo traería su ropa, antes de marcharse a la suya. Harry se tomó unos segundos sentado en la cama y tocó las finas telas que envolvían las sábanas antes de que la puerta fuera tocada. Su sonrisa desapareció por instantes y apretó la tela entre los dedos mientras examinaba la magia cerca de él.

No era de Draco.

Debía controlarse, pensó. En serio que no quería asustar al rubio, pero había deseado por tantos años tenerlo cerca, que ahora que por fin lo estaba, lo único que Harry quería era, como mínimo, tocar su cabello. Ahora que esos ojos grises lo miraban con diversión, comprensión y amistad, Harry quería más. Quería timidez, ternura, felicidad...

Quería amor...

Un amor solo para él.

Y se odiaba a sí mismo por enojarse al compartir ese amor con alguien muerta.

-Adelante-exclamó con suavidad y por la puerta se asomó una elfina, que le ofreció unas prendas dobladas.

-Amo Malfoy envía éstas ropas al Señor Potter. Amo dice que entiende si Señor Potter necesita agrandarlas.

-Gracias-exclamó, y la elfina se marchó rápidamente. Extendiendo las ropas en la cama, miró la túnica negra con finos bordados de oro en las mangas. Tenía el tamaño de Draco, por supuesto, quien era ligeramente más alto, pero también más delgado, y ese corte formal que lo caracterizaba. En su cabeza rió al desear que el rubio hubiese escogido con cariño esa túnica, de entre todas las que tenía, especialmente para él. Probablemente no fue así. Probablemente sólo había tomado una cualquiera de su armario; pero Harry siempre había sido un enamorado soñador, y eso no iba a cambiar solo porque tuviese 30 y tantos años. Menos cuando los viejos sueños que revivían en su mente involucraban nuevamente a su primer amor.

Y hablando de sueños, había tenido uno así, ¿cierto?

Con él en Malfoy Manor, escogiendo qué túnica ponerse para una reunión social.

Era tonto, porque a Harry no le gustaban ese tipos de reuniones, y realmente no le importaba qué ropa usar; pero Draco parecía brillar en ese tipo de reuniones y adorar las ropas finas, y a Harry no le hubiese molestado en complacerlo en pequeñas cosas como la ropa para hacerlo feliz, a cambio de su amor.

Si, Harry había soñado mucho sobre una vida totalmente diferente a la que había tenido; y aunque había aceptado y dejado atrás esos sueños, el tierno sentimiento tras ellos nunca había sido escondido completamente en el baúl de sus recuerdos.

Después de una rápida ducha, le pidió a un elfo que le indicara dónde podría poner temporalmente las túnicas sucias, pero el elfo las tomó alegando que cuando se le devolvieran estarían limpias.

-No es necesario-exclamó, pero el elfo negó fuertemente y se negó a regresar las prendas.

-Ningún amo en Malfoy Manor tendrá ropas sucias. Usted encontrará sus ropas limpias sobre la cama cuando vuelva por ellas.

Harry ni siquiera notó el juego de palabras; bufó y aceptó de mala gana la ayuda.

-De acuerdo ¿Podrías llevarme con los otros? Tu amo me trajo hasta aquí, pero no sé dónde estoy, ni cómo llegar al Gran Salón.

-Oh, Gripsy puede, si. Esta es la antigua habitación del heredero Malfoy, Señor, está en el ala Este y el Gran Salón está en el centro de la Mansión. Por favor, sigame-exclamó desapareciendo las prendas; y Harry le siguió, aunque se permitió voltear y admirar la habitación por última vez.

-¡Harry!-exclamó aliviada Daphne cuando lo vio llegar, y él miró a los alrededores confundido al ver solo a la mujer ahí-Qué bueno que estás aquí. Draco me ha pedido que te lleve al restaurante de Blaise. Ellos se han adelantado y han arrastrado a Draco con ellos.

Cuando llegó nuevamente con sus ex-compañeros, todos estaban ya en la recepción del restaurante. Blaise los guió por las mesas hasta llegar a la más grande de todas y, tomando asiento, les indicó que hiciesen lo mismo.

-No has estado tan mal para tu primer juego de cazadores, Potter; pero me sigues cayendo fatal-comentó Blaise hacia Harry, mientras comían. Harry no supo si eso era bueno, o malo, pero se dio el lujo de guardar silencio, especialmente porque el tono no parecía completamente sincero.

-A mí me caes bien, tío Harry-opinó Damián, y recibió un codazo de Albus mientras Scorpius reía divertido y se alzaba de hombros.

-Gracias, supongo.

-¿Te molestaría dar una entrevista para mí algún día de estos?-preguntó Michael, el único al que parecía agradarle realmente- Estaba considerando pedirle a Pansy que te lo mencionara un día de estos pero ahora no es necesario.

-No hay problema-contestó-¿De qué quieres hablar?

-Oh, de tu divorcio. Me encantaría tener los detalles.

Harry alzó la ceja.

-Es broma, Harry. Quisiera hablar del Ministerio y esas cosas, tu sabes, del último ataque que hubo en el Ministerio.

-Oh, claro.

Claro, el ataque. Miró disimuladamente a Draco, que había sido tratado de ser inculpado, pero el rubio no parecía interesado en el tema; porque estaba luchando con Berenice, quien en un intento de autosuficiencia, intentaba comer por sí misma la sopa.

-Permíteme-inquirió Harry tomando las manos de la pequeña, y Draco suspiró, pero le dio rápidamente de comer.

-Entonces-inició Daphne- Pansy te está ayudando con la custodia de tu hija, ¿qué tal va todo?

-Bueno, Ginny especificó en los papeles del divorcio que yo tendría la custodia Albus y ella la de James. Lily tendría que ser declarada por un juez. No obstante, antes había un prenupcial, así que estamos intentando que nos respeten este.

-Ya veo, haces bien en tener un abogado y Pansy es realmente buena, no me sorprendería si te quedaras con los tres niños. No puedo creer que Weasley declarara tan abiertamente de qué hijo prefería la custodia, es de mal gusto demostrar la preferencia entre hijos- opinó la mujer tranquilamente, y Theo rodó los ojos, divertido.

-Por supuesto, eso nunca pasaría con nosotros porque solo tenemos un hijo-añadió el slytherin al comentario de su esposa.

-Y espero que sea así siempre-opinó Alexander mientras se servía más comida.

-Estoy sorprendido de que tengas dos hijos-comentó Harry hacia Parkinson-Solo había escuchado de Jennifer, y creía que los sangre puras solían tener solo un hijo.

-Es porque usualmente buscan un heredero varón-comentó Draco.-Las hijas suelen casarse y adoptar el apellido de sus esposos, por lo que el apellido se pierde. Aunque no por eso se les quita su parte de la herencia.

-En nuestro caso simplemente nos apetecía-aclaró Michael- Mi familia suele tener puras hijas como descendientes y yo soy el único de la familia que resultó niño. Cuando me dijeron que Michael era varón, me alegró bastante.

Harry asintió.

-Me lo imagino, cuando James nació yo estaba muy feliz.

-Es un sentimiento formidable-mencionó Marioh.-Aunque es más beneficioso para el padre porque él no cargó al hijo 9 meses y tiene un bebé.

-Es cierto-opinó Pansy y, ante la mirada de su esposo,aclaró-Lo sabes, nunca se despertaron vomitando.

-Habla por él- se quejó Blaise ante la risita de su esposa.- Yo sentí todos los síntomas.

-¿Qué tal tú Potter?-preguntó Draco- Yo no tuve ningún problema cuando nació Scorpius-aunque Berenice, por otro lado, pensó viendo a su pequeña hija...

-Creo que me fue bien, excepto que corría a todos lados por los antojos de mis hijos. James pedía chocolate, Lily patatas fritas y Albus fue el más difícil de complacer, pedía un helado de un sabor diferente cada día, así que tener una reserva era una pérdida de tiempo.

Marioh lo miró con un poco de lástima.

-Hubiera sido útil tener un elfo.

-Supongo que sí. Nunca les delegue esas tareas.

-Entonces, ¿si tienes elfos? Siempre creí que siendo amigo de Granger, jamás te permitirías uno.

-Bueno, creo que ella no contaba con que no a todos los elfos le gustaría ser pagados. Pero sí, me conseguí algunos que mantengan en óptimas condiciones Grimmauld Place.

-¿Grimmauld Place? -interrumpió el rubio periodista. - ¿Eso no está bajo tu poder, Draco? Creía que era de los Black.

-No, aunque tengo poder mágico sobre él, el padrino de Potter se lo dejó como herencia, y yo no tuve ningún afán de pelearlo. De todos modos el Ministerio jamás me lo daría, y yo tengo mi propia mansión.

-¿Pero qué hay de la Mansión de los Potters?

Harry se alzó de hombros.

-Oh, Godric Hollow está bien. Solo no me apetecía vivir en el lugar donde mis padres, ya saben, murieron.

Marioh lo miró con lástima.

-Oh, bueno. No es como si necesitaras otra propiedad más. Solo puedes vivir en una, aunque tal vez puedas heredarla a alguno de tus hijos.

-Si, aunque creo que si encontrara a alguien en especial, sí, me gustaría habitarla con esa persona.

-¿Ginevra no lo era?

Harry, quien seguía sosteniendo las manos de Berenice, quedo quieto ante la pregunta de Draco, quien parecía tan sorprendido como él por su pregunta. Lo miró tan fijamente, que el rubio retrocedió apenado.

-Lo …

-No, no lo era-interrumpió la disculpa del hombre, sin dejar de mirarlo. - No parecía la persona correcta.

-Ya veo.

Un pequeño silencio abarcó a los presentes, quienes solo veían con cautela la escena ante ellos. Escena que fue interrumpida cuando la hija de Draco volcó su sopa.

-¡Berenice!

Harry rió.

-Bueno, tienes Grimmauld Place y Godric Hollow, para tus herederos varones,-exclamó Theodore, para luego beber un poco más de té-sin duda eso está bien.

La plática se extendió un poco más, abarcando temas como la heredad, la compra de bienes y la cantidad de hijos que cada uno tenía; y Harry, de alguna manera, se sintió satisfecho con ella. Siempre había querido saber de qué hablaban los malvados y tenebrosos slytherin en su mesa. ¿De verdad hacían planes malignos como decía Ron? ¿Intercambiaban información de hechizos avanzados como pensaba Hermione? ¿Criticaban a los demás como pensaba Ginny?

-Potter- escuchó la voz de Parkinson-¿podría hablar un momento contigo? Es sobre tu caso.

Asintiendo, se paró y siguió a la morena hacia un pequeño balcón. Ella se detuvo junto al barandal y volteó hacia donde los demás estaban. Harry también lo hizo. Alguien había puesto música, y ahora Draco bailaba con Narcissa, Daphne con Theo, Jennifer con Damian,y Matthew con Lily. Berenice estaba en brazos de Scorpius, y Michael platicaba con Zabini, Alexander y Marioh. Parecían un pequeño mundo feliz, una gran familia... Una familia de la cual Albus y Lily eran parte.

-¿Va algo mal con el caso?-le preguntó a Pansy, quien negó con la cabeza.

-Te he preparado una lista de testigos, pero sería mejor que tu hablaras con ellos para que hablen a tu favor. No creo que quieran hablar conmigo, después de todo.

Harry asintió y miró como el rostro de Parkinson formaba la misma mueca que había hecho el día de su debate.

-¿Qué más, Parkinson?-preguntó, dandole la oportunidad de hablar, y ella lo miró indecisa.

- Estuve pensando en tus hijos-admitió luego de unos minutos. -Miré los papeles y noté que si algo les llegara a pasar a tí o a Ginevra, los Weasley quedarían a cargo de su custodia. Así que me preguntaba ¿a quién quieres dejarle la custodia tú, si te pasa algo?

Harry miró al frente.

-No estoy seguro. ¿Podemos discutir esto meticulosamente más tarde? No quiero arruinar el día.

Ella asintió.

-Mañana tengo unas horas libres, podrías venir a mi despacho, para que te dé la lista-dijo sacando una tarjeta de su cartera.- Podríamos aprovechar y hablar de todas tus opciones.

Harry asintió y miró la tarjeta.

-Tu despacho está en Nueva York...-susurró el Jefe de Aurores. Hasta el momento Parkinson se había presentado al Ministerio para cada una de sus citas, pero en retrospectiva era demasiado obvio que ella debía tener un lugar de trabajo, incluso su casa, si lo deseaba. Draco también había comentado algo así, ¿correcto? Tal vez más de una vez; aunque Harry no estaba seguro, después de todo, a veces se perdía en sus pensamientos cuando el otro estaba cerca.

-Si, a una chimenea de distancia-ella bromeó y él sonrió ligeramente en respuesta.

-De acuerdo-respondió el Jefe de Aurores, y guardó la tarjeta en la túnica, consciente que esa túnica, la túnica de Draco, ahora era suya.

-Potter-dijo la dueña de ojos verdes con bastante seriedad-sería bueno que consideraras la idea de casarte nuevamente. En contadas ocasiones, pero no imposibles, en casos en los que los magos no tienen un respaldo de una pareja se les da un tiempo límite para contraer matrimonio con el fin de asegurar la protección de los menores. Tienes que encontrar a alguien. He estado observando a tu hija menor, es demasiado cercana a su hermano mayor y está conviviendo demasiado con slytherins. Está exageradamente encariñada con Narcissa y Draco, aprendiendo pequeñas cosas de ellos, y no encontrará problemas con pertenecer a la Casa Slytherin - y seguramente lo pedirá, pensó Harry.- Si no designas un tutor estarás dándoles dos slytherins a los Weasley que cuidar, si te llegase a pasar algo. Tener una pareja, le haría a ésta obtener automáticamente la custodia de ellos. Por el momento te recomiendo pedirle a alguien que te firme un documento donde acepte ser su segundo tutor. Es una opción legal y temporal, especialmente si esa persona no es familiar tuyo. Esto le dará el poder de interceder si te llegase a pasar algo en tu trabajo y podría encargarse de los niños en tu ausencia, pero no evitará que se le de la custodia a los Weasley si mueres. Tienes dos semanas para hacerlo antes de que el juicio de lugar. Que tuvieras un cónyuge sería mi mejor opción, pues se volverían mágicamente sus hijos, pero me conformo con que tengas un prometido o prometida, que sea su padre o madre en el futuro. Por el momento creo que es suficiente si encontraras a alguien que se lleve bien con ellos. Podríamos incluir sus testimonios en el juicio. Eso jugaría a nuestro favor.

Sujetando la tarjeta, Harry miró de reojo a sus hijos, especialmente a Lily, quienes ahora daba vueltas en una elegante danza guiada por Malfoy.

Siguiendo la mirada del Jefe de Aurores que ahora miraba a su mejor amigo, Pansy suspiró.

-Si, Draco sería una buena opción. Es slytherin, su familia y tus hijos se aprecian. Tiene el dinero para mantenerlos y los medios para darles protección. Aunque quizás su pasado influya un poco, no creo que no sea algo que tus hijos no puedan arreglar.

También ayudaría a la posición de Draco, pensó, tener la confianza del héroe para dejarle a sus hijos no sería malo. La morena regresó su mirada hacia su cliente y algo en el fondo de su mente, le hizo mirar nuevamente la manera en que Potter veía a Draco. Parecía evaluarlo, contemplarlo, idolatrarlo... No separaba la mirada de él. Era como si Draco fuera lo único que existía en el mundo.

La veía como...

Como cuando Michael no quería hacer algo más que besarla.

Pero no era lujuria, no. Era esa mirada que te hacía pensar que, en cualquier momento, la persona frente a ti tomaría a la otra y la giraría entre risas, para luego besarle.

Era esa mirada que tienes, cuando estás orgulloso de la otra persona.

Era como cuando le amabas.

Y Pansy encontró su respuesta.

Lo que Potter quería, lo que deseaba, era el amor de Draco.

Y por alguna razón su corazón se tranquilizó.

Porque alguien que amaba a una persona, lo que menos quería era hacerle daño.

-Puedo redactar el documento en una hora pero tendrías que decírselo. También deberías tener un plan B por si él se negase. Su madre también es buena opción. Andrómeda Tonks, la abuela de tu ahijado también podría serlo.

Harry devolvió la mirada hacia ella, como si se hubiese olvidado que estaba ahí.

-De acuerdo.

-Considera tus opciones Potter y pregúntale a Granger si va a declarar a tu favor en definitiva, no quiero que luego me llore que no quiere ir en contra de su esposo. Con ella hasta ahora tengo a 3 importantes colaboradores de la Gran Batalla que declaran a tu favor. Tres héroes de guerra. Lovegood prometió convencer a otros, pero los Weasley son amigos de tus amigos también, e intentarán tenerlos de su parte. Además, sólo ellos ya son ocho. También dile que si me hace perder el tiempo la voy a convertir en puré.

-Eh, Claro. Gracias Parkinson, no se qué haría sin ti.

Y esa expresión había sido tan sincera que Pansy no pudo dejar salir nada contra eso.

-Bien.

Suspirando, y viendo que Draco los veía interesado desde adentro, y volteó justo cuando Potter volteaba, supo que esta vez todo saldría bien; aún cuando Draco se negara a que lo fuera al principio.

-Bienvenido de vuelta al juego, Potter-mencionó.

-¿Eh? ¿Qué quieres decir con eso?

-Eso, Potter significa que estás volviendo al lugar donde nunca debiste negarte a entrar-respondió Pansy mirando a sus compañeros de casa.

Ante la curiosidad en los ojos verdes de Potter, ella rió.

-Tú Potter, eras un deseado miembro original del trío, cuarteto o quinteto plateado, que Draco quería formar-dijo recuperando esas ganas de echarle en cara que había sido un idiota al irse con Weasley, ganas que tenía desde los 11 años. Cuando Harry la miró impactado, ella dejó salir una sonrisa de lado.-Fuiste el primero a quien él buscó, el primero a quien le ofreció la mano. Una total lástima que te volvieses un odioso gryffindor.

Harry la miró sin saber qué decir.

-Tu hijo fue más inteligente, por cierto. Y fue tu hijo quien te dio esta oportunidad. No lo arruines esta vez.

Harry rió comprendiendo.

-Lo has notado.

-Theodore también, Blaise intentará evitar saberlo pero lo aceptará. En realidad, es demasiado obvio. Está ahí para cualquiera que quiera notarlo.

Después de unos segundos de silencio, Harry se vio tentado a hablar.

-¿Puedo pensar entonces que estás de mi lado?

Ella negó con esa sonrisita que Harry odiaba en la escuela, pero que ahora podía definir demostraba total diversión para Pansy.

-Oh, no Potter. Yo no estoy de tu lado, estoy del lado de Draco, por supuesto. Solo te hago un poquito más fácil el inicio.

-¿Entonces cuál es exactamente el juego?-preguntó.

-Para los slytherin la vida es un juego de poder Harry Potter. Pidiendo favores, cobrando favores, pequeñas victorias y pequeñas derrotas. O das un paso adelante o te das la vuelta y te marchas, no hay puntos medios. Entonces, ¿lo dejarás, o te arriesgarás a seguir conviviendo con nosotros? Lo que inevitablemente quieres, necesitará que nosotros estemos de acuerdo, como comprenderás. De otra manera, Draco ni siquiera dará un paso. Ya sabes, ventajas de ser amigos de la infancia. Si tú hubieras sido un amigo de la infancia...

Harry rió divertido de lado

-No me dejarás de joder con eso ¿cierto?

Mirándolo inocentemente, Parkinson no respondió.

-No sé de qué hablas-dijo sin quitar aquella sonrisita malévola y entonces se dio la vuelta con la intención de volver dentro-solo quiero ver cómo intentas ganarte el amor de alguien a quien molestaste tanto de pequeño. Alguien que no está interesado románticamente en ti. Solo quiero divertirme un poco viendo como te dan calabazas.

Harry rió.

-Sé que él no está interesado en mí, y lo que menos le interesa es una nueva pareja. Que ni siquiera se le pasa por la cabeza que yo pueda querer algo. Sé que puede rechazarme. Así que si, podría dejarlo-respondió finalmente haciendo que la morena se detuviera-pero pasa una cosa, que me encanta el terreno de juego, y estoy locamente interesado en el premio.

Pansy dejó salir una risa divertida. La primera dirigida hacia él.

-Suerte Potter, porque nosotros llevamos la de ganar. Y otra cosa, conozco un buen hechizo que puede dejarte sin la posibilidad de tener descendientes. No creo que quieras más, pero creí que te sería agradable saber que te quita ese pequeño aparato que usas para crearlos; y si le haces algo a Draco, ni esta confesión podría probar que lo aplique en ti.

El auror tragó saliva, y ella sonrió.

Si, no tenía que preocuparse de nada, se dijo mientras caminaba de regreso con su esposo y sus zapatos hacían un leve ruido al andar.

No tenía que hacerlo.

Aún si el corazón de Draco se estaba poniendo en la línea de fuego, el de Potter ya estaba ahí.