Después de llegar y recibir a mis madres con un gran abrazo, tener una agradable charla en la comida donde vi como ellas se alimentaban de manera melosa una a la otra, finalmente me dispuse a huir a mi habitación ya que las cosas comenzaron a subir de tono. Ordené a mi pequeño conejo poner música alta, muy alta, para poder hacer mi tarea en paz; mirando la mesa una única pregunta surcaba por mi mente "¿por qué a mí?", es demasiada coincidencia y mala suerte junta como para que de todos los tutores me tocara la chica alemana. No sé cuánto tiempo pasó pero justo al terminar vi que ya hora de la cena, me asomé por mi puerta esperando algún sonido que me indicara que era seguro, que no habría nada que pusiera en peligro mis virginales ojos y obtuve lo que esperaba, la dulce voz de Nanoha-mama diciendo mi nombre; bajé animada hasta el comedor donde tomé asiento frente a ellas y tratando de ignorar las marcas en su cuello que por más que intentaron ocultar se seguían notando.

-¿has terminado tus deberes?, estuvimos hablando sobre tus ultimas calificaciones y estamos preocupadas –dijo Fate-mama.

-Así es, además esa chica que te gusta es tu tutora, ¿segura que podrás poner atención? –añadió Nanoha-mama de manera seria.

-¡Mamá, ella no me gusta! –Repliqué con enojo –créanme que pondré de mi parte, entre más rápido termine todo esto para mí mejor porque no soporto a esa chica.

-Vaya, creí que tenías una especie de atracción hacia ella pues es de lo único que hablas o bueno, más bien te quejas –dijo con una sonrisa burlona –Einhart hizo esto, dijo aquello, odio esto y no sé qué más~

-¿Qué te ha hecho esa pobre chica?, suena a un gran súper villano.

-Pues nada en realidad, Fate-mama. A penas me ha dirigido la palabra pero es que es tan desquiciadamente perfecta que es como un Gary stu de mal gusto, su presencia me molesta demasiado, su actitud fría que dice "mírame pero no me toques" y ¡argh, ¿ven?, ya me enojé de solo pensar en ella!

Ellas solo cruzaron miradas y soltaron una pequeña risa que hizo que mi molestia subiera aún más -Pues ya sabes lo que dicen, del odio al amor hay un paso –finalizó Fate-mama de manera calmada dándome un pequeño guiño.

La semana pasó en un abrir y cerrar de ojos, el primer sábado que iba a desperdiciar ya estaba ahí esperando a mi desgracia. Desperté temprano para estar lista, mi desayuno junto a otro sermón fueron agradables, mis madres me llevaron hasta la escuela donde a paso lento fui llegando a la biblioteca y me quedé afuera titubeando si entrar o no.

-El que te quedes ahí no va a salvarte de topártela, mejor entremos –dijo Rio dándome unas palmaditas en la espalda.

-Hola, buenos días Rio. Estoy muy bien, gracias por preguntar.

-Lo siento, buenos días –respondió apenada a mi sarcasmo –ahora vamos, señorita Takamachi~

-Aquí vamos…

Entramos a la gran biblioteca de la escuela, un edificio un tanto antiguo rodeado de grandes estantes llenos de libros olvidados que nadie sabe cuántos años llevan ahí, probablemente la gran mayoría no han sido ni tocados, algunos estantes tenían unas escaleras corredizas de las cuales sería divertido subir mientras alguien las empuja, pero lo más característico era olor a libro ha guardado. En el centro estaban las mesas donde estaban algunos los alumnos con sus respectivos tutores, ubicados a una distancia prudente para evitar distracciones, otros simplemente esperaban en silencio a que llegaran sus compañeros.

-Me sorprende que haya tantas personas teniendo en cuenta lo temprano que es, ¿de casualidad ves al gemelo?

-No veo a ninguno de ellos, pero por el momento vamos a tomar asiento –dije un poco aliviada –mira, en las mesas hay un papel con el nombre de cada quien.

-Esperaba que no nos hubieran asignado asientos, quería sentarme junto a la pequeña Vivi~ -respondió mientras me abrazaba –te voy a extrañar… -añadió de manera dramática estirando su mano mientras caminaba a su asiento.

Dejamos nuestra pequeña despedida y me dispuse a buscar mi asiento que estaba un poco retirado de la zona donde sí había estudiantes, sorprendiéndome la cantidad de personas que les fue mal. Saqué lo necesario y me dispuse a esperar mientras hacía pequeños garabatos en mi libreta, pero mi favorito fue un monigote de Einhart al que le puse el nombre de "alemana malvada", me hizo daño ver Bob Esponja.

Unos minutos después entraron cual modelos de revista los chicos prodigio de la escuela, acaparando la atención de los pocos que estaban en la biblioteca con su manera impecable a pesar de estar vestidos de manera casual. Mi tutora llevaba un playera blanca casual, unos jeans azules y un saco negro, esto último era un bonus a su aura de elegancia. Se acercó a mí con lentitud tomando la silla frente a mí, me dedicó una sonrisa que me hizo enfadar al instante, sobre todo porque era algo inusual en ella.

-Buenos días señorita Vivio Takamachi, mi nombre es Einhart Stratos y seré su tutora a partir de ahora, espero que nos llevemos bien.

-Eso ya lo sé, ¿cómo sabes mi nombre?

-Bueno, debo saber el nombre de la persona a la que debo ayudar y además lo dice ahí –respondió señalando al papel sobre la mesa.

-Cierto, bueno eso no importa y vayamos al punto, ¿qué es lo que haremos hoy? –dije con notable irritación.

-Entiendo que esto no le sea completamente de su agrado, a todos pueden molestarnos estas clases extra pero espero que ambas hagamos nuestro mejor esfuerzo.

-Las clases no son el problema, tú no me agradas en lo absoluto y entre más rápido termine esto mejor para mí.

-Oh, em pues le tengo malas noticias pues la reunión de hoy es solo para conocernos mutuamente y mejorar nuestra relación–dijo de manera calmada y con una sonrisa ladina, "¿qué fue eso?" pensé.

Comenzamos a hablar un poco ya que ella se notaba bastante interesada en mí, compartíamos ciertos gusto en música, algunos comics, videojuegos y sobre todo una gran afición por las artes marciales aunque debo admitir que la de ella parecía más una obsesión, pero de todas formas no me importaba en lo absoluto pero algo que me parecía extraño es la forma en que me trataba, era algo diferente a lo fría y distante que se mostraba en la escuela. Por alguna razón me aventuré a preguntar sobre ella, la gran mayoría de las cosas que sabía era lo que circulaba en los pasillos o demostraba en las pruebas deportivas en las que era demasiado buena.

-Déjame ver si entendí, eres modelo, bailarina, cantante, actriz, luchadora de artes marciales o bueno deportista en general, poliglota, tocas diversos instrumentos, sabes dibujar, eres rica y eres buena en muchas cosas más que ya me da hasta pereza mencionas, ¡¿qué acaso eres astronauta?! –dije con ironía, me pregunto si realmente esta chica es humana.

-Pues tengo un certificado de la NASA que gané en un concurso de una caja de cereal, ¿cuenta? –respondió con inocencia, de verdad me saca de quicio.

-Esa es una de las razones por las cuales no me agradas, además de tu actitud.

-¿Hay algún problema con mi actitud? –dijo enarcando una ceja.

-No lo sé, tú dime. En lo personal me molestan tu aires de superioridad y esa actitud fría hacia otros, ¿te crees tan inalcanzable?, pues créeme señorita que no lo eres.

-Escuche señorita Takamachi, a pesar de que sus argumentos sobre su odio a mi persona carecen de sentido, yo Einhart Stratos lo acepto y estoy bien con ello, sin embargo...- se acomodó en su silla y me dedicó otra sonrisa ladina –le propongo un trato.

-¿Un trato? Eso suena interesante –una sonrisa retadora surgió en mis labios mientras me cruzaba de brazos.

-Créame, lo es. Escuche, a pesar de que yo no le agrado a mí usted me cae bastante bien para ser la segunda vez que cruzamos palabra y si la primera usted fue bastante descortés en esta fue mucho peor –dijo con delicadeza, de nuevo sonreí orgullosa por ese reconocimiento –Así que pensé en el siguiente trato, si durante nuestro tiempo juntas logro que usted cambie su opinión acerca de mí, usted hará algo que yo quiera pero su no, pues seré la encargada de hacer cualquier cosa que usted desee.

-¿Cualquier cosa? –Dije sin creer aún en sus palabras, ella asintió con seguridad -¿Cualquiera, sin excepción?, incluso si quiero un elefante ¿se puede?

-Cualquier cosa, sabe que el dinero no sería problema y los Ingvalt siempre cumplen su palabra. Le daré tiempo para pensar lo que le gustaría, incluso puede pensarlo al finalizar el tiempo pero me gustaría decir la mía.

-¿Qué quisiera doña perfecta de mí?, ¿no lo tiene ya todo? –respondí de manera burlona.

-Hay muchas cosas que tengo y sabemos que tanto usted como yo, siempre obtenemos lo que queremos, eso hace de este trato algo interesante, ¿no cree? Si cumplo mi cometido, usted señorita Takamachi –hizo una pequeña pausa, se acercó un poco y con una mirada retadora lo soltó –Aceptará salir conmigo, ¿es un trato? –extendió su mano hacia mí.

-Es un trato, haz tu mejor esfuerzo que eso no pasará –respondí con firmeza, aún si poder creer lo que la chica de ojos bicolor me acababa de decir, tal vez le pegó en su ego y solo quiere molestarme porque ni loca saldría con alguien así pero ya no hay marcha atrás, hemos firmado una sentencia y que la mejor gane.

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¿No les ha pasado que olvidan que tiene activo un fic?, pues eso me pasó pero planeo terminarlo y no volverlo a dejar abandonado, saludos a las personas que lean esto. Se aceptan quejas y sugerencias, por su atención, gracias.