¡Holas!

¿Un último intento de los malos? D:

A leer...


Capítulo 12

...

Lord Black consiguió averiguar dónde se hallaba la nueva casa de Draco y vigiló la mansión a la espera de una oportunidad. La desesperación de poder perderlo todo lo llevó a ignorar el terrible nombre del temido personaje con el cual su sobrino se había casado. De nada sirvieron las advertencias de sus conocidos sobre lord León. Peter hizo oídos sordos a todo y, cuando sus hombres le informaron erróneamente de que al amanecer lord Potter había sido arrojado al mar por una muchedumbre, supo que ese era el mejor momento para deshacerse de Draco.

Como era habitual en él, representó muy debidamente el papel de tío afligido delante de los sirvientes de lord Potter cuando llamó a su puerta. Puesto que los criados nunca eran informados de lo que ocurría en las casas donde estaban empleados, estos lo dejaron entrar.

Él pidió ser conducido hasta su encantador sobrino, para saber cómo se encontraba y decidido a que este no realizara ningún esfuerzo, se ofreció a entrar él en la habitación, donde velaría su sueño.

Eso fue lo que les dijo a los sirvientes, hasta que logró quedarse a solas con el único responsable de todos sus problemas.

Con paso silencioso pero decidido, llegó hasta el lecho de Draco y, agarrando una de las almohadas, cubrió ferozmente el rostro del doncel, intentando poner fin a su vida asfixiándolo. Bajo sus fuertes manos, sintió cómo el doncel se debatía con furia, pero continuó presionando. Vio cómo poco a poco sus fuerzas iban disminuyendo y pasó de sacudir violentamente piernas y manos a golpearlo levemente con sus puños cerrados. Estaba tan cerca de conseguirlo, tan solo un poco más...

—¡Suelte a mi señor o disparo! —clamó una decidida voz a su espalda.

Peter soltó la almohada y se volvió furioso de que sus planes hubiesen sido arruinados por un simple criado.

—¡Tú no lo entiendes! —intentó excusarse, desesperado.

—¡No hay nada que entender! ¡Usted estaba haciéndole daño a mi señor y yo quiero que se marche! ¡Cuando venga mi lord, ya aclarará usted las cosas con él!

—¡Tu lord no va a venir: los hombres del Basilisco ya se han encargado de él y tú deberías ignorar lo que aquí ocurre si no quieres acabar igual! —amenazó Peter, sintiéndose fuerte de nuevo.

—¡Váyase ahora! —gritó Filch, sin inmutarse ante las ridículas amenazas del noble.

—¿De verdad crees que podrás disparar esa arma contra un noble sin que te cuelguen? —preguntó irónico.

—No, pero mi lord tiene amigos que saben deshacerse de los cadáveres con bastante eficacia —informó el criado sin dejar de apuntarle con el arma.

Peter, pensando que sus palabras eran simple palabrería, intentó coger nuevamente la almohada. Pero esta no tardó en desaparecer de sus manos, arrebatada por un certero disparo.

—¡El próximo será para usted! —le advirtió Filch.

Peter se apartó poco a poco del lecho de su sobrino y pasó orgullosamente frente al vigilante criado, que no apartaba sus agudos ojos de él.

Filch comprobó el pulso de Draco y, cuando vio que este solamente se había desmayado por la falta de aire, tiró de la cuerda que llamaba al servicio, sin dejar de apuntar al desalmado tío con su arma.

Una de las criadas entró en la estancia asombrada y asustada por lo que en ella ocurría y corrió junto a Filch, dispuesta a ayudarlo en todo lo que pudiera.

—Cuida de tu señor hasta que yo vuelva —ordenó el fiel ayuda de cámara.

Luego obligó a Peter a marcharse de la habitación clavándole el arma en la espalda y no cesó de apremiarlo hasta que estuvo frente a la puerta de salida.

—¡Esto no quedará así! —gritó Peter por encima de su hombro al criado que firmemente lo conducía a la puerta de la calle.

Pero el noble no llegó a salir de la casa de lord León, pues nada más abrir la puerta, los furiosos ojos verdes del mismo León rugiente lo estaban esperando.

—Filch, me encanta tu nueva forma de sacar la basura —comentó Harry, tremendamente divertido—. Pero todavía no es la hora —añadió jocosamente, mientras cogía al despreciable Peter de la solapa y lo arrojaba despreocupadamente al interior de su casa.

Filch y los demás criados se retiraron, dejando al noble a solas para enfrentarse a lord León.

—¡Todos en esta casa están locos! ¡Su criado me ha disparado y usted me golpea cuando yo solamente quiero tener el placer de ver a mi querido sobrino! —gritó Peter indignado, intentando representar su papel.

Papel que se derrumbó por completo cuando un furioso Draco bajó rápidamente la escalera tan solo con un camisón blanco y uno de sus amenazantes cuchillos, gritando:

—¡Tú! ¡Maldito viejo! ¡Es la última vez que intentas matarme!

Para suerte de Peter, Harry lo retuvo antes de que se arrojara sobre su tío, cuchillo en mano.

—Tranquilízate, amor, no te conviene exaltarte —le dijo Harry suavemente mientras lo abrazaba—. Estamos esperando una visita que no tardará en llegar —le susurró al oído, ignorando los rabiosos gritos de Peter.

—¡Esto es indignante! ¡Lo denunciaré a la policía! ¡Haré que lo arresten y removeré cielo y tierra hasta que todos sepan en esta ciudad cómo me han tratado!

En el preciso momento en que se dirigía hacia la salida para marcharse indignado, golpearon furiosamente con el llamador y, cuando abrió la puerta, de nuevo lo metieron dentro de la casa. Esta vez se trataba de un viejo general de la guardia armada con alguno de sus oficiales.

Peter, creyendo que esa era su oportunidad para darle la vuelta a la situación, comenzó a quejarse otra vez:

—¡Señor, como conde de Duston, exijo que este tipejo sea prendido! ¡Ha obligado a mi sobrino a casarse con él solo para quedarse con su herencia y ahora me niega el derecho de verlo!

—¿Es este? —le preguntó solemne el viejo general a Harry.

—Sí, este es —confirmó él.

—¡Peter Pettigrew, queda usted detenido por el cargo de suplantación de título nobiliario, por el asesinato de lady Druella Black, condesa de Duston, por el intento de asesinato de los nietos de lady Black y por unos cuantos cargos más que me inventaré por el camino para mantenerlo alejado de mi nieto durante toda la eternidad!

—¡Eso es una infamia! ¡No tiene pruebas de nada de lo que me acusa! ¡Yo no soy Pettigrew, yo soy un Black!—chilló histéricamente Peter.

—En eso se equivoca —intervino Harry mostrándole la carta de lady Druella—. En esta carta, la condesa de Duston relata cómo lo adoptó en el extranjero y lo hizo pasar por hijo suyo cuando solamente era el bastardo de una pobre amiga suya caída en desgracia. También cuenta lo envidioso y codicioso que se había vuelto y su temor de que tratara de dañar a sus nietos, los legítimos herederos. Además, tengo en mis manos el testamento que redactó antes de morir, donde prácticamente se lo dejaba todo a sus nietos y que Draco recuperó de sus garras hace doce años. Para su desgracia, los papeles que arrojó al fuego aquella noche, los certificados de matrimonio de Narcisa, no ardieron del todo y, afortunadamente, Draco también los recogió. Aunque no pude averiguar el nombre de los padres de sus sobrinos, sí pude averiguar dónde Narcisa se había casado. Con ello se demuestra que ninguno de los tres nietos de lady Black es bastardo.

—¡Sí lo son, son unos asquerosos bastardos y por ello todo el dinero debería ser mío! Además, ¡su tutela me corresponde!

—Parece que no me ha oído —contestó Harry, negando con la cabeza—. Legítimamente usted no es nadie, solo un pobre bastardo que fue adoptado por una mujer rica, a la que recompensó asesinándola, según nos ha confesado su amigo Bartemius tras un arduo interrogatorio por parte del general. Ni Narcisa era su hermana ni ellos son sus sobrinos. Usted no tiene ni tendrá nunca la tutela de los hijos de Narcisa.

—¡Miente! ¡Eso es mentira! ¡Yo soy el conde de Duston! —gritó Peter, colérico y enloquecido.

—¡Apártenlo de mi vista! —bramó furioso el viejo general, indicándoles a sus hombres que se llevaran a Peter—. ¿Es él? —preguntó entonces emocionado el anciano, mirando fijamente a Draco.

—Sí, es él. Milord, permítame presentarle a su nieto Draco.

El anciano abrazó efusivamente a un sorprendido Draco y entre lágrimas contenidas intentaba explicar el motivo de su ausencia.

—Perdóname, hijo, no sabía nada de ti. Discutí con mi hijo Lucius, tu padre, cuando renegó de la vida militar para casarse con tu madre. Cuando murió de unas fiebres, odié a tu madre profundamente por haberlo alejado de mí. Ni siquiera sabía que tenía un nieto hasta que tu marido se presentó en mi despacho informándome de tu existencia.

—¿Cómo lo encontraste? —le preguntó a Harry un conmovido Draco, mientras lo abrazaba.

—Por tu colgante, Dragón. Cuando te lo robé, me llamó mucho la atención el retrato de tu padre, ya que me parecía conocido —explicó Harry, al tiempo que volvía a colgárselo del cuello—. ¿Sabes?, el general resultó ser un antiguo amigo de mi padre.

...

La puerta del hogar de Harry volvió a abrirse bruscamente unas horas más tarde y por ella entró Christopher, atado y vilipendiado por un par de pilluelas que aún lo amenazaban con espada y pistola.

—¡Por fin he vuelto, querido hermano! ¿Ves lo confiadamente que me han seguido las hermanas de mi cuñado? —proclamó Christopher, irónico, a la espera de la aparición de su hermano.

Harry salió del estudio seguido por el abuelo de Draco, con el que había estado conversando detenidamente sobre la vida de su esposo. Apenas le dedicó una burlona mirada a su maltratado hermano antes de responderle.

—Por lo menos las has traído a casa. —Seguidamente, miró a las dos jóvenes que tanto le recordaban a su rubio y exclamó con una sonrisa—: ¡Bienvenidas a su nuevo hogar! Su hermano las espera —añadió, señalando las habitaciones del piso de arriba.

—¿Qué hacemos? —le dijo la joven Luna a Daphne.

—¿Tú eres el marido de nuestro hermano? —le preguntó Daphne a Harry.

—Sí y ahora no tienen nada que temer. Su tío está en la cárcel y ya no podrá hacerles daño. Y, si quieren, averiguaré quiénes son sus padres. Por lo pronto, ya he encontrado a la familia de su hermano: este es su abuelo, el general Abraxas Malfoy —las informó Harry, señalando al aguerrido anciano.

—¿Y quién tiene ahora nuestra custodia? —preguntó Luna, reticente.

—Su hermano y yo, por supuesto —contestó Harry—. Ahora, si quieren, pueden subir a ver cómo está Draco. Esta mañana ha tenido algún que otro sobresalto.

Daphne y Luna se miraron indecisas y, tras pensárselo un momento, decidieron pactar con Harry.

—Subiremos solas y mantendremos a tu hermano como rehén. Al más mínimo movimiento de sospecha...

—¡Le pegamos un tiro! —concluyó Luna alegremente.

—¡Harry, diles algo! —pidió Christopher, viendo que se lo llevaban todavía atado hacia el piso de arriba.

—Por favor, si le disparan a mi hermano, no me manchen las alfombras de la habitación. Filch siempre se queja de lo difíciles que son de limpiar —concluyó sonriente.

Tras estas palabras, Harry entró nuevamente en el estudio con el general. Las hermanas de Draco subieron vigilantes la escalera hasta el piso de arriba, manteniendo en todo momento a su molesto cautivo junto a ellas.

—¿No te preocupa que le hagan daño a tu hermano? —le preguntó a Harry el general.

—Lo más probable es que dentro de poco oigamos el reencuentro de Draco con sus hermanas. Entonces ignorarán a Christopher por completo. Yo suelo ignorarlo la mayor parte del tiempo, de hecho —comentó él con gesto divertido, mientras se deleitaba con un sabroso vino aportado por el general.

Sus palabras no tardaron en confirmarse cuando oyeron los gritos de regocijo y felicidad de las dos mujeres al encontrar a su hermano. Poco después, Christopher entró en el estudio tan tranquilo, aunque no dejó de quejarse ni un momento de sus desdichas.

—¡Gracias por tu ayuda, hermanito! Recuérdame que la próxima vez que quieras que te haga un favor, desaparezca de la ciudad...

—Deja de quejarte, blandengue —lo reprendió Harry alegremente, mientras le tendía una copa.

—¡Menudos elementos son esas dos! —señaló jocosamente el general—. Seguro que serían unas buenas militares. Mira que atarte y retenerte como rehén...

—Eso no se puede comparar con lo que es capaz de hacer mi cuñado, ¿o es que Harry no le ha explicado cómo conoció a su nieto? —apuntó Christopher, relamiéndose en su venganza, mientras tomaba plácidamente asiento para contemplar cómo su hermano intentaba explicarle al anciano la historia del ladrón que había atado al León.

...

Esa misma noche, en el apacible, pero en absoluto aburrido, hogar de lord León, un hermoso doncel esperaba a este en su lecho con impaciencia. Harry se desnudó y se sentó en la cama a la espera de que las suaves manos de Draco acariciaran con deleite el tatuaje de su espalda que tanto le atraía.

—Harry, ¿por qué te casaste conmigo? Si ya sabías quién era mi abuelo y lo que significaban esos papeles, no hacía falta que lo hicieras para protegerme.

—¿De verdad crees que me casé contigo para protegerte? —preguntó el moreno mientras se volvía y lo tumbaba amorosamente en el lecho.

—No lo sé... —contestó confuso.

—Me casé contigo porque te quiero para mí. Si tu abuelo conseguía tu custodia, estoy seguro de que no me hubiera dejado acercarme. No quería esperar toda una vida para estar contigo, que es lo que habríamos tardado si hubiera esperado hasta que tú te decidieras a ser mi esposo. Por eso aproveché astutamente la oportunidad de estar a tu lado para siempre —explicó, tumbándose a su lado—. Por eso y porque me di cuenta de lo mucho que ya te amaba cuando me abandonaste en ese burdel. Decidí que si volvía a tener la menor oportunidad de estar a tu lado, la iba a aprovechar al máximo.

—¿Me quieres a pesar de todo lo que te he hecho? —preguntó Draco incrédulo.

—Te quiero desde el primer momento en que me ataste a la cama, mi hermoso ladrón —declaró Harry acariciando el níveo rostro de su amado y besando sus labios con infinita pasión.

—Yo también te quiero, Harry, desde el primer momento en que oí tus rugidos y vi tus ojos fieros —confesó Draco, sonriéndole suavemente.

Esa noche, Harry tuvo la certeza de que Draco no huiría nunca más y le hizo el amor con gran pasión y deleite.

Después de todo, Draco era el habilidoso ladrón que había conseguido robar su corazón.

...

FIN.


RWR

Murtilla: Jajaja, es que siempre hay un roto para un descosido ;D

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Espero se hayan divertido leyendo esta sencillita historia :D

Bueno, este es el final, aunque se seguirán atando a la cama hasta que la muerte los separe XD

Cuéntenme qué les pareció ^^

P.D: Subí una nueva historia, también ambientada en la regencia aunque con un poco más de drama ;) Espero que se den una vuelta por ahí :D