Tratado sobre la vinculación alfa/omega

El vínculo, como socialmente es conocido el acoplamiento entre una alfa y un omega, se realiza a través de tres etapas que pueden presentarse en conjunto o de manera aislada.

La primera de ellas se realiza a nivel emocional. Este tipo de vínculo es quizás el más poderoso de los tres. En este, el alfa y el omega han desarrollado fuertes sentimientos hacia el otro creándose un lazo que les permite percibir, de manera clara e incluso sin la presencia física de alguno de ellos, las emociones que alteran al otro como si se trataran de las propias.

Es difícil explicar porque sucede este tipo de vínculo, pero muchas veces es conocido como unión de almas.

El segundo tipo se lleva a cabo mediante la unión sexual. Está regida por una serie de procesos bioquímicos complejos. Durante el acto, el alfa impregna al omega con su semilla creando en este una serie de cambios a nivel hormonal ocasionando que incluso pueda llegar a despedir el aroma del alfa mezclado con el propio, evitando de esta manera el acercamiento de otros alfas.

Estos cambios pueden llegar a afectar al omega de tal forma que el intercambio de fluidos, como es un simple beso o el intercambio sexual, con un alfa diferente al propio, ocasiona malestares tales como dolores de cabeza, náuseas, fiebre entre otros. De esta manera el alfa asegura su descendencia.

La tercera forma ocurre a un nivel instintivo y es mediante "la marca del alfa". Un omega que ha sido mordido por un alfa se someterá a la voluntad de este incluso si no está de acuerdo con sus comandos. Basta con que el alfa utilice un tono de voz de determinado para doblegarlo.

La marca en el cuello es al mismo tiempo un símbolo de poder, le avisa a otros alfas que ese omega ha sido reclamado y por lo tanto deben mantenerse a distancia prudente para no recibir consecuencias. Los alfas suelen ser sobreprotectores y posesivos con aquellos omegas que han reclamado como suyos, llegando a ser incluso agresivos si se intenta dañarlos.

Estas tres formas de vínculo se dan de forma casi simultánea, por lo que es difícil diferenciar donde empieza una y donde termina la otra. Sin embargo se dan casos en que se presenta solo una o dos tipos de vinculación, especialmente entre adolescentes cuyo autocontrol es tan escaso que son dominados por las hormonas y el instinto. En estos casos el vínculo puede llegar a fortalecerse hasta culminar en una relación fuerte, o bien, debilitarse lo suficiente hasta desaparecer por completo.

En el caso de los alfas, no se presenta ninguna alteración de ningún grado. En cambio los omegas llegan a padecer la ruptura del vínculo presentando desde dolores corporales, fiebre, depresión y en casos extremos llegar hasta la locura y la muerte.

Es muy poco frecuente que un omega se resista a aceptar el vínculo, hasta el momento, han sido poco los casos registrados donde se haya llevado a cabo exitosamente.