Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de Hidekaz Himaruya. Yo sólo los uso para esta historia.

Curisvas: Para frases en los idiomas nativos de los personajes y algunas referencias culturales.


"Respira profundo. Pon tu mente en orden. Mantente serena y… ¡Toca de una vez la maldita puerta!". La joven húngara no dejaba de repetir mentalmente esa frase, como sí se tratara de un mantra, mientras subía las escaleras de piedra del Liceo. Por más tiempo que intentara ahorrarse corriendo por los pasillos, sabía que al final lo único que la detenía de abrir la puerta del salón de música era ella misma, y lo mucho que le alteraba los nervios escuchar desde el pasillo al grupo de coro cantando El Himno a la Alegría.

Desde hace dos días, a las tres en punto de la tarde, Elizabeta repetía la misma rutina: "volaba" por los pasillos evadiendo la charla de cualquier conocido, subía los primeros tres pisos como sí su semestre dependiera de ello y al llegar a la cuarta escalera hacía exactamente lo opuesto; alentaba su paso e intentaba calmar su agitada respiración mientras a sus oídos llegaban melodiosas voces y el sonido de las notas del piano tocadas con magistral destreza.

El verdadero problema era la puerta de caoba que para Elizabeta representaba una muralla infranqueable. "Respira profundo, pon tu mente en orden, mantente serena…" Intentaba hacer acopio de todo su valor para golpear la puerta en cuanto el ensayo del grupo de coro terminara, pero en cuanto escuchaba el piano detenerse, apenas acariciaba la madera con resignación y corría a esconderse detrás de una de las columnas del pasillo. Los alumnos salían del aula sin verla y después de unos minutos él cerraba la puerta, revisaba el orden de sus partituras y bajaba las escaleras. Elizabeta se quedaba sola con el corazón en un puño, maldiciendo en voz baja al estudiante americano que la había metido en esta situación.

Pero ese día era diferente, había tenido una acalorada discusión con Gilbert antes de llegar. No le iba a dar el gusto a ese albino de llamarla una cobarde, ¡no iba a permitirle que se burlara de ella y sus toscos modos nunca más! Así que esta vez ella tocaría la puerta con determinación, enfrentando sus problemas de frente. Y en verdad lo hubiera hecho, de no ser porque la puerta se abrió justo un segundo antes de que ella la tocara…

Si no fuera por culpa de Alfred, ella no se vería envuelta en esta penosa situación.


Hace tres días (flashback).

El salón del Consejo Estudiantil estaba más animado que de costumbre, se acercaba el festival de primavera, tiempo de que los clubes escolares prepararan su presentación para el festival y de que el Consejo organizara la fiesta para los estudiantes después del evento. Algo que aclarar sobre las festividades en la World Academia W es que nunca han sido las más convencionales en ningún aspecto, ya que la academia recibe estudiantes de todo el mundo hay que comprender que las tradiciones escolares se deben adaptar a la multiculturalidad estudiantil así que la forma en que se celebran los días festivos depende en gran medida del Consejo Estudiantil en turno.

En este contexto se reunió el lunes a los miembros del Consejo Estudiantil, además de a un representante de cada club. Liderando la reunión estaba la presidenta estudiantil, Elizabeta Héderváry, quien solicitó silencio entre los presentes para comenzar su discurso.

─Bueno gracias a todos por asistir a la reunión. Como saben se acerca el festival de primavera y nos corresponde a nosotros organizar la jornada de puertas abiertas. Afortunadamente ya tenemos la lista de los clubes escolares y los grupos que participarán este año en el festival; ayer terminamos de mandar los permisos a la dirección para las actividades de los clubes y los panfletos estuvieron a cargo del Club de Manga y Diseño, cosa que quiero agradecerle especialmente a nuestro compañero Kiku Honda y al resto del club porque hicieron un gran trabajo. ─Dijo Elizabeta y les repartió a los presentes los panfletos para que pudieran observarlos. Kiku se levantó de su asiento haciendo una reverencia y agradeciendo a la presidenta por el visto bueno.

─ ¡Oh son todos muy bonitos! Como se esperaba de Kiku-senpai…─ Aseguró la joven taiwanesa, Xiao Mei.

Yeah! Good job, Dude! ─Alfred levantó los pulgares en señal de aprobación y Kiku les sonrió, de forma modesta, volviendo a tomar asiento. ─ ¡Hey, Presi! ¿Y qué haremos para la fiesta?

─ ¡Ejem! A eso iba, gracias, Alfred. ─Continúo Elizabeta. ─Como ya mencionó el señor Jones , el único punto de la lista que falta por organizar es el de la fiesta para los estudiantes, así que estamos abiertos a sugerencias… el resto de la reunión queda a cargo del Vicepresidente.

Elizabeta se bajó de la tarima de madera que tenía el salón y tomó asiento, mientras en el fondo del aula se escuchó un "Yahoo!" muy alegre y Alfred F. Jones tomó el micrófono con la inmensa sonrisa de quien acaba de recibir un Oscar.

Okay, okay. Thanks, Lizzie… Creo que no hace falta que me presente, pero yo soy el Encargado de Eventos este año. ─Dijo el rubio mostrando su blanca sonrisa y guiñándole un ojo a su público, algunas alumnas soltaron una risita tonta y Elizabeta puso los ojos en blanco, especialmente porque no le hacía mucha gracia que la llamaran "Lizzie".

─ ¿Te importaría continuar ya? No tenemos todo your bloody time, child. ─Masculló alguien detrás de ella, con acento inglés.

─ ¡Artie, llegaste tarde! Pero no te preocupes, apenas voy a comenzar con… ¡Ah sí! The party. Bueno, ya que todos los años hacemos algo genial este no puede ser la excepción, en especial porque yo soy el encargado de planearlo todo. Entonces se me ocurrió una grandiosa idea, claro. ¡Este año vamos a tener un PROM!

"¿Un PROM? ¿Acaso está hablando de un paseo o algo así?"; se preguntó a sí misma la joven húngara que, como muchos de los presentes, no había entendido bien el concepto del que hablaba el rubio. Giró su cabeza para mirar a Arthur y tal vez preguntarle si él sabía de qué se trataba un PROM, pero a juzgar por su gesto sombrío, decidió ahorrarse comentarios.

─ Eh… Brother, creo que deberías explicarles qué es un PROM, estoy seguro de que muchos nunca han estado en uno... ─ Se alcanzó a percibir un susurro apenas audible por parte de Mathew, el cual fue olímpicamente ignorado después de la interrupción que hizo Arthur, completamente inconforme con la idea:

─ ¿Quieres que hagamos un ridículo baile como el que organizan en tu país? Menudo fracaso.

─ ¡Hey, vamos! No seas tan pesimista. Mi idea es que hagamos un baile, ¡porque es divertido! Pediremos prestado el gimnasio, lo decoraremos y tendremos música en vivo… Además será gracioso que todos vengan de traje y vestido, la piscina también será abierta en un punto de la noche. ¡Quiero que hagamos una gran fiesta! ¡La más grande que se haya visto en la escuela!

─ ¿Y crees que podamos organizar todo eso? ─ preguntó Kiku, a quien la idea de un baile de ese tono le parecía un tanto soberbia.

─Más que la organización de la fiesta, deberías tener también en cuenta nuestro presupuesto, Jones…─ Comentó Vash, el tesorero. Siempre con los pies en la tierra. ─ Considera que si es una fiesta de etiqueta, eso supondrá un gasto extra para los alumnos. Puede que no todos estén de acuerdo.

No era solo en el Consejo donde el helvético tenía fama de ser un tacaño, en realidad, era casi tan conocido por ello en la escuela como por sus deliciosos chocolates, siendo un privilegio de muy contadas personas en el colegio a las que el suizo les prepararía sus chocolates sin cobrar nada a cambio. Y Elizabeta era una de esas afortunadas personas.

─ ¡Buuh! Tú siempre tan aguafiestas, Vash ─ dijo Alfred. "Bueno es que alguien debería bajar al muchacho de su nube de vez en cuando…" pensó por su parte la presidenta.

─ Y sí, Lizzie ya me había comentado lo del presupuesto, ¡y lo tengo bien contemplado! Chicos, yo sé que les suena un poco pretencioso todo eso del baile de gala pero en cuanto a la música podemos ahorrar bastante si invitamos a algunos de los estudiantes que se quieran animar a tocar algo en vivo…

Alfred hizo el comentario tratando de no mirar a nadie en particular, pero esperaba fuertemente que la indirecta le llegara a cierto británico a quien, aunque le cohibía un poco, sí que le hacía ilusión pensar que podría tocar algo de buen rock ante tantas personas. Bueno, tal vez la idea no era tan mala.

─ Y para la decoración del gimnasio creo que los clubes de botánica y decoración no tendríamos problema en ayudar, seguro será más fácil que trabajar en los carros alegóricos del año pasado. ─Comentó Mei, a quien la idea del baile le gustaba mucho.

─ Para la comida podríamos pedir ayuda a la cafetería y el club de cocina…─ Sugirió Feliciano, sorprendiendo a la húngara porque estaba segura de que se mantuvo dormido durante toda la reunión; al menos hasta que tocaron el punto de la comida que, sin ser miembro del Club de Gastronomía, obviamente le concernía muchísimo.

─ ¿Lo ven? Ya se los digo, será genial. Ahora levanten la mano los que estén de acuerdo. ─ La mayoría del Consejo estuvo a favor de la idea, incluyendo a Arthur que al principio la idea no le había encantado. Sólo faltaba ella por levantar la mano, le parecía un idea bastante innovadora considerando que era algo que nunca se había hecho en la academia y a los demás parecía emocionarles, pero estaba ese asunto que Alfred no había comentado porque se daba por sentado; todos debían ir bien arreglados y además llevar a una pareja a la fiesta… ─ ¡Genial! Es la mayoría, sólo falta el voto de nuestra querida presidenta.

La chica aún estaba valorando las ventajas y desventajas, por lo menos hasta el momento en que Alfred se puso en frente y con sus ojos azules le lanzó su mejor mirada de cachorrito. La presidenta tuvo que reprimir las ganas que le dieron de despeinar su cabello como si de verdad fuera un Golden Retriever.

─ Está bien, voto a favor… Pero tendrás que hacer que la fiesta de verdad sea tan memorable como prometes, Alf.

El chico lanzó un grito de júbilo y le dio un abrazo que casi le tritura los huesos. ─ ¡Ah! Casi se me olvidaba que también coronaremos a una Reina y a un Rey del baile, para eso todos votaran en unas urnas al lado de dos tronos que estarán en medio del escenario. Los reyes del baile bailaran el primer vals de la noche y, esta es mi parte favorita, ¡Lizzie y su pareja abrirán el baile con ellos! No me des las gracias…

"Abrir el baile", Elizabeta dejó de escuchar todo después de que Alfred le dio la imagen mental de ella bailando una cursi balada frente a toda la escuela, usando un ridículo vestido y con una pareja que no sabía de dónde iba a sacar. La invadieron una fuerte jaqueca y las ganas de golpear al americano. Sobre todo el instinto de golpearlo.

Se levantó de su lugar y dando pisadas de elefante se dirigió amenazadoramente al chico en la tarima, tomándolo por el cuello de su camisa sin corbata.

─ ¡No pienso bailar en frente de todos, olvídate de esa idea! ─dijo, en un tono tan sombrío como sólo se le habría escuchado a Ivan Braginski.

─ ¡Pe-pero tienes que hacerlo! Porque tú eres la presidenta y debe haber al menos una pareja que se les una en la pista a los reyes o si no nadie más se animará a bailar… ¡Es como tu privilegio lucirte esa noche!

─ Más bien parece un castigo.

─Por favor, señorita Héderváry, piense que es solo por una ocasión especial y yo creo que usted lucirá preciosa con su vestido, como toda una princesa europea…─Aseguró la chica taiwanesa con los ojos brillantes. Elizabeta no quería arruinar las expectativas que tenían todos, pero es que ella no era nada como una princesa. Nunca lo había sido y no quería aparentarlo.

─ ¡Elizabeth! ¡No dejarás que MI baile se arruine por tú culpa! Right?─Exclamó Alfred, con un muy teatral tono angustiado que solo sirvió para hacer reír a la presidenta y aumentar la presión en las miradas sobre ella. Finalmente se tuvo que tragar su dignidad y aceptar el hecho de hacer el ridículo o aprender a bailar decentemente en dos semanas. Y todo gracias al tonto estadounidense.

(Fin del Flashback.)


Nota de Autor: ¡Bueno, bueno! La verdad es que ya llevó largo tiempo sin aparecerme por aquí, pero no por falta de ideas, sino por mi falta de organización. (Y también por culpa de la escuela, hay que decirlo).

Pero estoy de regreso con esta historia un tanto ligera que llevo mucho tiempo formulando en mi mente. Estoy muy contenta de poder publicarla porque me hizo muy feliz escribirla y realmente necesitaba publicar algo de mi gran OTP.

¿Y qué mejor momento para hacerlo que un día después de la fecha en que se unificó el Imperio Austro-húngaro? Okay, son meros pretextos, la verdad ya no podía seguir dejándola para después. Tengo la esperanza de publicar regularmente (sí, claro). Espero que les guste la historia y de ser así por favor déjenme un review, me encantaría leer sus comentarios, opiniones y críticas siempre que sean constructivas porque yo también quiero mejorar lo que escribo.

¡Hasta el siguiente capítulo! (Prometo que las futuras notas no van a ser tan largas...)