Disclaimer: HP pertenece a J.K Rowling

N.A Dedicado KyleEverdeen, porque la historia cambia, pero la inspiración no.


Como NO enamorarse

(O hacer todo lo contrario)

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Se separaron.

Él tomó el camino de la izquierda.

Él, el de la derecha.

Pero olvidaron algo. El mundo, es redondo.

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-Me gustas Potter-escuchó la voz de Draco Malfoy parado frente a él, y Harry observó impresionado su mirada valiente, pero asustada, y sus mejillas levemente rosas, que demostraban lo muy bochornosa que encontraba la situación. El rubio llevaba dos meses de haber sido declarado libre, pero pese a eso no era muy bien recibido en el Mundo Mágico; por lo que Harry solo lo había visto una vez después de sus juicios, y de lejos. Que estuviera frente a él, con tan inesperada confesión, lo tomó por sorpresa; especialmente porque esta llegó justo en la Escuela de Aurores y a unos minutos de su cita con Ginny.

Abrió la boca sorprendido. Por un momento pensó que era una broma , pero la mirada determinada de Malfoy le hizo darse cuenta que no. Que lo decía en serio.

Joder.

No supo qué responder y mantuvo su mirada en la gris, deseando encontrar una respuesta, pero cuando escuchó su nombre, en voz de una animada Ginny, y sintió

un abrazo posesivo, Harry supo que había tardado demasiado en dar su respuesta; y ahora era inevitable que Ginny y Malfoy se encontraran. Miró culpable a Malfoy, quien se había mordido el labio superior ante la escena pero aún esperaba , y suspiró. Siempre había sido difícil para él rechazar a las personas cuando se le confesaban, pero ésta era, por mucho, el peor declinamiento que había hecho jamás.

-Lo siento, Malfoy.

-Malfoy-exclamó Ginny al mirarlo con una mueca, pero el rubio solo le devolvió una desganada mirada y asintió con la cabeza.

-Weasley- saludó.

-¿Hay alguna razón para que estés molestando a mi novio?

Harry vio como Malfoy trató de esconder una mueca de dolor y cerró las manos en puños. No dijo nada, no quería hacer las cosas peor, pero algo dentro de él se rompió al ver la tristeza en los ojos del otro.

-No, aparentemente no la hay. Gracias, Potter. Lamento haberte molestado.

Sin saber por qué, el corazón de Harry se aceleró mientras el rubio se daba la vuelta y empezaba a alejarse. Por alguna razón, que le supo a miedo, intentó dar unos pasos hacia él y estirar la mano, pero el abrazo de Ginny se lo impidió, y Harry no hizo nada por detenerlo.

-De verdad lo siento-murmuró bajito nuevamente y escuchó la pregunta de Ginny acerca de qué quería Malfoy. No respondió. Era, no podía creer que el rubio estuviera interesado en él ,y no quería saberse culpable de haber herido al rubio más de lo que, sabía, ya estaba. Había perdido a sus padres, su dinero y su posición social; y ahora Harry le estaba añadiendo el ser rechazado por él. De nuevo.

Se pasó la mano por los cabellos y observó al rubio acercarse a alguien, y alzarse de hombros. Parkinson, que al parecer había esperado a la distancia, acarició su mejilla dulcemente y desvió la mirada hacia él. Cuando los ojos verdes de ella lo encontraron, Harry vió el reproche escondido ahí, acompañado de decepción. Parkinson, que siempre había querido que el príncipe de plata le correspondiera, parecía infeliz de su rechazo mientras tomaba a mano del rubio y lo guiaba a alejarse de la pareja.

A la distancia, Harry observó sus siluetas desaparecer y consideró llamarlo al día siguiente para ser su amigo, no obstante, para cuando lo hizo, Draco se había marchado de Inglaterra.

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Un sueño, murmuró Harry cuando despertó y se acomodó en la cama, buscando sus lentes para iniciar un nuevo día. Saboreando su sueño con el rubio, y con la escena de hace años, como siempre que sucedía se preguntó cómo estaría éste.

Escuchó ruidos en la cocina, así que supuso que Blaise estuviera preparando el desayuno. Se vistió con su uniforme de Auror y bajó por las escaleras, sonriendo levemente cuando el italiano le sonrió.

-Buenos días Harry- saludó el moreno apenas se puso a su lado, dándole un pequeño beso en los labios-¿Dormiste bien?- Harry asintió y se sentó a desayunar, llevaba dos mordidas a su pan cuando Blaise hizo una pausa a su comida y lo miró.-¿Sucede algo? Pareces distraído.

Harry lo miró. No había estado pensando en nada en realidad, aunque al ver a Blaise mirandole, por un momento se preguntó cómo se vería Malfoy desayunando con él. Negó con la cabeza y le sonrió tratando de tranquilizarse.

- Creo que estoy un poco dormido, aún.

Blaise rodó los ojos.

-Te dije que durmieras temprano, pero tú insististe en ir a casa de Weasley.

-No había visto a Rose en semanas, me considero un mejor padrino qué eso.

-Rose tiene tres años, ni siquiera se acordará de si la visitaste o no.

Harry sintió ganas de gruñir y decirle que eso no importaba; en su lugar, se mantuvo callado y miró al moreno.

-Tracey me ha comentado que han asignado fechas para las adopciones-comentó. No tenía idea de porqué, cuando sabía que Blaise no era exactamente amante de los niños; pero Harry lo era, y luego de su rompimiento con Ginny y con otros chicos por el tema, dado que alegaban su corta edad, Harry quería estar seguro de que en algún momento, el italiano podría querer tenerlos, cuando estuviera listo.

Blaise pareció indiferente al comentario.

-Lo sé, ha ido al Departamento de Misterios también, tratando de que adoptemos a alguien- rió divertido, a pesar de que Harry no le vio la gracia.-Le he dicho como 20 veces qué no queremos niños, pero ella insiste en que serías un padre grandioso. Le he dicho qué ni siquiera estamos casados, pero no me escucha.

Harry se sonrojó.

-Llevamos seis meses saliendo-le respondió.-¿No crees que es muy poco tiempo para pensar en eso?

Blaise lo miró como si hubiera esperado otra respuesta, finalmente se alzó de hombros.

-Si, bueno. Cuidar al hijo de Lupin y la hija de Weasley ya es demasiado. Ellos podrían contratar una niñera, en mi opinión, y no creer qué tu y yo no tenemos cosas qué hacer.

-No me molesta cuidar de Rose, ni de Teddy, ¿es que ninguno de tus amigos tiene hijos?- preguntó Harry, con la intención de qué Blaise no empezara su pelea diaria contra Ron; y no pudo evitar querer preguntar específicamente por qué no había escuchado hablar de Malfoy en todo este tiempo a pesar de ser el mejor amigo del italiano en Hogwarts. Quiso preguntar si el rubio tenía algún problema con él y por eso no se había acercado en todo este tiempo, pero se pausó porque en realidad no sabía si el moreno sabía de la confesión del rubio o si el rubio siquiera supiera de con quien salía Blaise en este momento.

El italiano negó.

-Gracias a Merlín, no-murmuró alegremente el italiano.-¿Sabes? Hoy Draco vuelve a Inglaterra.

Harry tragó dificultosamente su comida.

-¿Malfoy?

-Ajam.

-Pansy volverá también-le comentó mientras terminaba rápidamente su comida. -Creo que se quedaran con Theo.- Al ver la mirada consternada de Harry, rodó los ojos.

-¿Te preocupa Pansy?-le inquirió y Harry negó.

-¿Es Draco? Él es grandioso Harry. No creo que le moleste que estemos saliendo. Lo superará.

Harry asintió difícilmente y tomó un pedazo más de pan. Blaise lo vió como una señal de nervios y le tomó la mano firmemente.

-Todo irá bien Harry-lo convenció-Para que veas que no pasa nada, los he invitado a cenar para que conozcan a mi poderoso novio-dijo en tono coqueto- Y luego podremos festejar. En privado. Bien, te veo en la noche- Se despidió con un beso que Harry intentó inútilmente en corresponder, y le sonrió.- Los inefables debemos llegar temprano. No somos como los aurores.

Aunque la broma era divertida en ocasiones, hoy no lo era.

Los invite a cenar

Con la sensación de vomitar, Harry se terminó de preparar para ir al Cuartel de Aurores. Había estado a punto de salir cuando el teléfono que había instalado, sonó.

-Bueno- contestó un poco apurado, pues eran las 8:45 y él debía estar en el cuartel a las 9 en punto.

-Hola-escuchó la voz de una chica y frunció el ceño. No reconocía la voz y habían pocas personas que tuvieran el número de su hogar -¿Blaise?

Harry sonrió aliviado al saber que no era nadie de la prensa.

-Blaise no está, soy…

-Oh- rió la chica.-debes ser su flamante y poderoso novio. Lo siento, creí que nos habría dado su propio número. Soy Pansy Parkinson, una amiga. Debes haber escuchado de mí, ¿lo hiciste, cierto?

-Pansy Parkinson-repitió.

-Correcto.

-Pans, me estoy congelando-escuchó una elegante voz y su corazón latió con fuerza. Era él. Era Malfoy. Sujetó con fuerza el teléfono y contuvo la respiración-¿Te ha dicho ya si puede venir? Joder. Olvidé lo frío que se ponía este lugar. Theodore Nott va a ser calcinado si no estoy en su casa pronto.

-Espera Drake, no está. Es su novio.

-Ah, ¿de verdad?-escuchó la risa de Draco y no pudo evitar sonreír suavemente.- El poderoso y flamante novio de Blaise. Pregúntale si puede ser todo lo caballeroso qué dice de él y venir por nosotros. Aunque igual y podríamos ir a pasear un rato por ahí, mientras Blaise está libre.

-¿Con todo y maletas?

La sonrisa de Harry desapareció al escuchar las palabras del rubio y caer en cuenta qué iba a cenar frente a Draco Malfoy, el chico que se le confesó hace unos años, para ser presentado como el novio de su mejor amigo. Se sintió tan hipócrita…

Había pasado 4 años, pensó. No era la gran cosa. Malfoy debió enamorarse de más gente, quizá salía con Parkinson después de todo. Se estaba preocupando por algo estúpido.

Apretó el teléfono.

-¿Hola? ¿Hola?-escuchó el llamado de la chica. -Creo que se descompuso.-pareció comentarle al otro. -¿Qué hacemos? No se usar esta cosa y no importa cuantos hechizos calefactores use, este lugar está horriblemente frío.

Silencio

-Yo estoy peor en eso de las cosas muggles. No me mires como si pudiera hacerlo funcionar con la mirada.

Harry casi sonrió.

Casi.

Esta bien, lo hizo. De alguna manera había extrañado el tono de voz de Malfoy.

-Intentemos con Theo otra vez.

-Pero…

-Lo lamento. Necesito ir a trabajar-dijo lo menos inseguro que pudo.

-Creo que está funcionando, Draco- comentó con un tono de alegría.-¿Entonces, Blaise no está?

-Mmm no. Fue a trabajar. En el Departamento de Misterios.

-Oh, correcto-exclamó la chica con decepción.- Supongo que podemos ir con Theo a San Mungo-le comentó seguramente a Malfoy-Lamento haberte atrasado entonces- Disculpa, ¿con quien estoy hablando?

Él respondió rápidamente.

-¿Con quién?

-Con Harry Potter-dijo finalmente, y no se sorprendió al oír un ruido de algo al caer, probablemente era el mismo teléfono.

¿Por qué no habían usado un patronus, o una lechuza?

-Harry Potter-repitió fríamente la chica.

-¿Potter?¿Qué pasa con Potter? ¿Pans estás bien? Estás pálida.

-Es su novio-murmuró ella en una voz tan baja que , seguramente si no estuviera pegada al teléfono, Harry no hubiera escuchado.

-¿Quién?-preguntó el slytherin.

-Potter-gritó.-¡Potter es el maldito novio de Blaise!

-Potter es novio de Blaise -repitió sin emociones el otro.-¿Pansy? ¿Dónde vas?

-A un hotel, cabaña, caja, lo primero que encuentre hasta que Theo se desocupe y nos dé acceso a su Mansión-escuchó Harry.- Si Blaise cree que voy a poner un pie en la misma casa que ese estúpido cuatro ojos está equivocado. Y si cree que dejaré que tú vayas, también. ¡Por eso ni Theo sabe quien es el maldito novio de Blaise! Me voy a encargar que Theo tampoco vaya, esto es una burla ¡Indignante!

-Pansy, cálmate.

Harry se preguntó si ellos sabrían que no colgaron el teléfono.

-¿Calmarme? ¿Calmarme? Nos trajo para conocer a Harry Potter, como si no le conociéramos. ¡Para decirnos que sale con él! ¡Después de qué le dijiste...!

-Pans, está bien-interrumpió-recuerda que nos están grabando.

-No está bien para nada, y me importa una mierda que Asuntos Internacionales crea que vine a maldecir personas y necesite saber con quien me comunico.

-Es su novio, nosotros no hemos estado lo suficiente para saber porqué o cómo funciona esto.

Se oía tan razonable en la voz de Malfoy.

-¡Es un traidor!

-Pans, no pasa nada, está bien. Mira, podemos ir a Malfoy Manor. Está cerrada y con un poco de polvo pero podemos tratar de encontrar un elfo.

-¿No lo entiendes? Esto no es por donde nos quedaremos hoy.

-¿Entonces por qué? ¿Pansy? Pansy, regresa. Demonios, ¿Es en serio? Jodido Blaise. ¡Pansy!

Harry no creía que todo estaría bien.

Siguió escuchando. Ruido. Un golpe seco. Un quejido de dolor.

-¿Señor está bien?-se escuchó la voz de alguien más. -Esa chica le lanzó una bola de fuego.

-No era a mí. Era al teléfono-se oyó la voz adolorida del rubio.- Tuve la desgracia de estar en su camino.

-¡Está sangrando! ¡Llamen a San Mungo!

-Malfoy, ¿Estás bien?-preguntó preocupado.

-¿Potter? - se escuchó del otro lado.- No le digas a Blaise que estamos en Inglaterra. Dile que llamamos porque surgió un imprevisto- dijo fría y formalmente, acabando con ese tono cálido con el que le había estado hablando a Parkinson.-Seguimos en Francia o algo así. Inventale algo.

-Yo…

-No te atrevas a decir que lo sientes.

-No era mi intención que…

-Oye- se escuchó que le decía a alguien mas- ¿Sabes como terminar la llamada en esta cosa?

-Claro, solo tiene que presionar a…

-Fin de la llamada- le comunicó el aparato.-Por favor cuelgue e intente comunicarse en otro momento.

Suspirando, Harry colgó su propio teléfono. Entonces se dirigió a la jaula, donde una pequeña lechuza se encontraba y le ató un pequeño pergamino que escribió rápidamente.

Esa noche él no sería el poderoso y flamante novio de Blaise.

Y ese día no creía que Blaise pudiera ver a Draco Malfoy.

Regla 1.- No te olvides de su mejor amigo.

O del que era su mejor amigo.