¡Holaaaaaaaa! Bueno, por fin llega el final de este fanfic Sin más preámbulos os dejo con él, las dedicatorias y despedidas vendrán luego. ¡Que lo disfrutéis!

Capítulo 28: el año nuevo con nuestros digimons. La paz reina de nuevo

Eran las doce de la mañana del día treinta y uno de diciembre del año 2006 en el distrito de Shinjuku de la ciudad de Tokio. En una casa situada frente a la famosa pizzería Hikaru, un joven de veinte años dormía despanzurrado y con la boca totalmente abierta, por la que emitía extraños ronquidos. Junto a él, en un futón del suelo, dormía un digimon morado. El joven era Ryo Akiyama y el digimon, Monodramon. No obstante, no hubieron pasado ni cinco minutos cuando algo les despertó de su sueño: un pitido insistente. Ryo entreabrió los ojos y, al reconocer el pitido suspiró:

- Mierda, el Yamaki 2006... ¿qué diablos pasa ahora? – se levantó de la cama y salió de ella, medio zombi, y con cuidado de no aplastar a Monodramon – Joder... como haya que luchar otra vez, me cargo a alguien – añadió, tomando el aparato en sus manos: había recibido un mensaje. Pulsó el botón de abrir y comenzó a leer:

"Hola, Ryo!

Soy Rika. Lo primero de todo, no hay ninguna nueva amenaza, que seguro que esto te ha hecho pensar mal.

Te escribo porque esta noche mi madre me ha dejado invitarte para que pasemos juntos la nochevieja. No obstante, luego se nos ha ocurrido que sería mejor que estuviésemos todos. Con lo cual, esta noche celebraremos la Nochevieja todos juntos.

Pasa este mensaje a Alice. Esta es la cadena que tienen que seguir los demás:

Rika-Ryo-Alice-Henry-Takato-Jen-Kazu-Kenta-Ai (o Makoto)

Mejor que se lo pases por el móvil: no sabemos quién tendrá el Yamaki 2006 en estos momentos. ¡Ah! Y acuérdate de añadir que los padres también están invitados. ¡No sé cómo demonios vamos a caber!

Respecto a la juerga que habíamos pensado montar, nos iremos después de medianoche ¿vale?

Por cierto ¿tienes algo que hacer ahora?

Envía el sms a Alice y luego llámame para contestarme.

Besos, Rika." (n.a.: sé que esto es surrealista y que los mensajes tan largos no existen XD Pero como este fanfic siempre ha sido muy surrealista, pues ahí queda eso)

-¡Vaya! – exclamó Ryo, algo más despierto – Qué bien... voy a escribir a Alice... – cogió el móvil de la mesa y lo encendió. Una vez hubo enviado el mensaje, despertó a Monodramon con un suave meneo – Monnie...

-¿Shéeeeeee? – contestó éste.

-Esta noche tenemos juerga.

-¿Vas a dejar que vaya con vosotros? – contestó Monodramon, con los ojos muy abiertos.

-¡No! – exclamó Ryo – Pero tenemos cena en casa de Rika.

-¡Ah! – exclamó Monodramon - ¡Qué bien!

-Bueno – suspiró Ryo, estirándose – Voy a llamar a Rika.

Entre tanto, en una cafetería, una chica de pelo rubio claro y un joven de pelo azul acababan de ser servidos. La chica, Alice McCoy, había pedido un café y un croissant, mientras que el chico, Henry Wong, iba a disfrutar de un zumo de naranja y una trenza.

-Fijo que los demás están durmiendo aún – dijo Alice.

-No creo que todos... Kazu, Kenta y Ryo sí, pero Rika ya estará despierta.

-¿Estás cansado?

-¿Por qué iba a estarlo?

-Bueno... has estado luchando cinco días seguidos por salvar el mundo... ¿te parece poco?

-Es verdad – sonrió Henry – Pero he dormido muy bien ¿y tú?

-También – asintió Alice – Además, yo me uní más tarde ¿eh? – volvió a decir – El móvil... – lo sacó de su bolsillo – Mensaje de Ryo, qué raro...

-¿Qué dice? – inquirió Henry, acercando su cabeza al móvil de Alice.

-Que me ama – contestó Alice, retirando el móvil del campo de visión de Henry.

-¿¡QUÉ!?

-¡No seas tonto! Dice que esta noche estamos todos, tanto padres como hijos, invitados a casa de Rika para celebrar la nochevieja y que luego nos iremos de juerga como lo habíamos planeado. ¡Mira! Me ahorro pasta... según esto, me tocaba a mí pasarte el mensaje.

-Ya veo... – dijo Henry, leyendo el mensaje - ¡Qué bien ¿no?!

-Sí – sonrió Alice – Bueno, yo ya había montado una cena de dos en mi casa, pero...

-¿Qué? Bueno, si quieres vo...

-¡Era broma! – exclamó Alice – Sólo quería ver tu reacción – añadió, mientras Henry enrojecía.

-Eh, siempre estás haciendo bromas de ese tipo...

-¡Sí¡Y lo bueno es que siempre picas!

-Ah... eres malvada...

Entre tanto, Takato Matsuki paseaba junto a Jen, Kazu y Kenta por el parque de Shinjuku.

-Esta noche van a venir Jennifer y Aísha ¿os importa? – inquirió Kazu.

-Para nada – dijo Jen - ¿A ti, Takato?

-No, no me importa: cuantos más mejor... por cierto, Kazu ¿ya conseguiste que Jennifer...

-Qué va. Se lo pediré esta noche. Espero que acepte.

-No te preocupes, Kazu – dijo Kenta, en tono alentador – Por los rumores que se oyen por el instituto, no tendrás problema alguno – Kazu sonrió.

-Yo tengo ganas de conocerlas mejor – dijo Jen.

-¡Si ya las conoces! – exclamó Takato.

-Sí, pero sólo de vista... bueno, a Aísha la conozco mejor... pero con Jennifer sólo tengo relación de "Holaquetaladiós", y a veces ni el qué tal.

-Son muy simpáticas – sonrió Kazu – Te llevarás muy bien con ellas... otra cosa es Rika, ella es menos sociable...

-Te equivocas: Rika es insociable sólo con los chicos – corrigió Jen.

-Bueno, es verdad – admitió Kazu.

-¿Eh? – dijo Takato – Vaya, mensaje de Henry – añadió, sacando el móvil de su bolsillo - ¡Eh¡Qué bien¡Dice que esta noche estamos todos, padres incluidos, a ir a casa de Rika a celebrar la Nochevieja!

-¡Estupendo! – exclamó Jen.

-Sí – asintieron Kazu y Kenta.

-Dice que después de medianoche nos iremos de juerga – añadió Takato – Esto... Kenta, me temo que tienes que pasarle el mensaje a Ai o Makoto.

-¿Tienen móvil? – inquirió el chico.

-¡Yo tengo el número! – exclamó Jen.

-¡Ah! – exclamó Kenta – Dímelo...

-Bueno, el móvil es de los dos... no sé a cual le llegará... pero aquí tienes: 676 40 80 60.

-Gracias – dijo Kenta – Ahora mismo les aviso...

En un lugar no demasiado alejado de ellos, concretamente en los columpios del parque de Shinjuku, se encontraban Makoto y Shiuchon. Se habían sentado cada uno en un columpio y observaban el horizonte.

-Qué bien, hoy es Nochevieja... – sonrió Shiuchon.

-Sí – asintió Makoto - ¿Vas a salir por la noche?

-No – contestó Shiuchon, meneando la cabeza – Pero el año que viene igual sí que me dejan... – añadió.

-Ah... te lo pasarás muy bien ¿verdad?

-Sí... como tú ¿no?

-Te recuerdo que yo soy dos años más joven que tú... mientras que tú tendrás catorce años, yo sólo tendré doce... y además, los cumplo en noviembre.

-Bueno, igual puedo persuadir a tus padres... aunque tengas once años, te aseguro que eres mucho más maduro que todos los chicos de mi clase, Makoto.

-¿De veras? – inquirió el chico, sorprendido.

-Sí – asintió Shiuchon – Les das mil vueltas. Puede parecer que no lo eres, ya que normalmente no lo pareces... pero para lo que realmente importa, eres maduro de sobra. Esa es una de las dos cosas que más me gustan de ti.

-¿Y cuál es la otra? – preguntó Makoto, con curiosidad.

-Puede parecerte paradójico, pero... la inmadurez que demuestras algunas veces, las tonterías que haces – sonrió Shiuchon.

-Ah ¿sí? – dijo Makoto, sorprendido – Vaya...

-Por cierto ¿y tu hermana?

-No ha querido venir... le conté lo de ayer y le dije que hoy habíamos quedado... pero ella sólo sonrió y dijo "En ese caso, es mejor que estéis solos".

-Ah... – contestó Shiuchon – Tu hermana también es una chica muy madura... realmente madura, es increíble...

-Sí – admitió Makoto.

-Y por lo que me contó, Rintaro también lo es...

-¿Rintaro¿Quién es ese?

-Su novio ¿no te lo ha dicho?

-No – contestó Makoto, meneando la cabeza – ¿De qué le conoce? Porque de mi clase no es, eso desde luego.

-Claro... como que va al instituto.

-¡¿Al instituto?

-Sí – asintió Shiuchon – Va a segundo de secundaria baja.

-¿¡Qué¿¡Tiene catorce años!?

-Ajá – ratificó Shiuchon.

-¡Pero... pero es demasiado mayor!

-¿Y yo, qué?

-Tú... bueno, sólo me pasas dos años... además Ai... ella... es...

-Una chica.

-Sí – dijo Makoto - ¡No! – exclamó súbitamente - ¡No, no es por eso!

-Nunca cambiaréis... – suspiró Shiuchon.

-Eh... no me malinterpretes... no soy ningún machista.

-Sé que no lo eres, Mako... simplemente, eres demasiado protector... y tu hermana ya es mayorcita.

-Ya... es verdad – asintió Makoto – Lo siento... – añadió.

-¡No tienes por qué sentirlo! – exclamó Shiuchon, sonriendo – Eh, creo que te está sonando el móvil.

-¿Eh? – dijo Makoto, sacando el móvil del bolsillo - ¡Ah¡Un mensaje! Dice que es Kenta...

-¿Qué dice?

-¡Algo estupendo¡Estamos todos invitados esta noche a casa de Rika!

-¡Qué bien! – exclamó Shiuchon.

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-Tenía ganas de verte, Ryo – saludó Rika. Se encontraban frente a la puerta de un centro comercial. Ryo sonrió. Rika se acercó un poco más y besó suavemente los labios del joven.

-¿Y eso? – dijo Ryo, sorprendido.

-Bueno – sonrió Rika – Hacía cinco días que no lo hacía... tenía ganas.

-Ya veo – contestó Ryo. Observó a Rika unos instantes y la abrazó fuertemente – Al fin todo ha terminado – susurró a su oído.

-Sí – contestó Rika, acariciando el pelo de Ryo – Pero – añadió, mientras se separaba de su pareja - ¿realmente crees que es el final de todo?

-Bueno... yo creo que sí... ya me dirás qué más puede pasarle al dichoso mundo digital ¿no?

-Sí – admitió Rika – Le ha pasado de todo, dudo que algo más ocurra.

-A partir de ahora, sólo quiero preocuparme de mi vida.

-De NUESTRA vida¿no?

-¡Bueno! – rió Ryo – Sí, claro.

-Tuviste un detalle al acordarte en la batalla contra Milleniunmon... – dijo Rika.

-Gracias – sonrió Ryo – En fin... ¿qué vamos a hacer?

-Tengo que comprar unas cuantas cosas en el centro comercial, para esta noche.

-De acuerdo – dijo Ryo. Tomó la mano de Rika y ambos se introdujeron en el interior del centro comercial.

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Eran las nueve y media de la noche cuando la gente comenzaba a inundar la casa de Rika. Aunque en principio el festejo iba a ser celebrado en el interior de la casa, debido a que no hacía un especial frío y a que había mucha gente (numero exacto? 26, sin contar los digimon, contándolos, 36) se celebró en el enorme patio trasero con una mesa que ocupaba gran parte de la extensión de dicho patio.

Eran las diez menos cuarto cuando el último grupo invitado, Reika y Yukio Yamaki, entraba en la casa de Rika y Miyuki dirigía a la pareja hacia el patio.

-¡Reika, Yukio! – exclamó Tal Wong - ¡Qué bien teneros entre nosotros!

-Bueno – comenzó Yukio – la señora Nonaka nos invitó... no podíamos negarnos – sonrió.

-Además, no teníamos ningún otro plan – sonrió Reika. Ambos tomaron asiento junto a Tal.

-Oye, Rika – decía Ryo en otro sector de la mesa - ¿De dónde demonios ha sacado tu madre tantas mesas?

-Pidió la mayoría a la madre de Ai y Makoto, de la otra fiesta.

-¿Y de dónde las sacó ella?

-¡Yo qué sé! – exclamó Rika – ¿¡Como quieres que lo sepa!? – añadió.

-¡Eh! – exclamó Jen, al otro lado de Rika – No empecéis a pelearos, por favor...

-No me peleo – dijo Rika – pero es que este tío tiene cada cosa...

-Pues entonces – comenzó Alice, sentada frente a Rika – te desesperarías con las preguntas que se le ocurren a éste – señaló a Henry.

-¿¡A mí!? – respondió Henry, indignado - ¡No fui yo quien preguntó "a qué huelen las nubes"! – añadió, observando a Alice.

-Bah, y ni siquiera lo sabías – sonrió la chica rubia.

-¿Lo sabes tú? – volvió a preguntar Henry.

-¿Por qué te lo pregunté, entonces? – replicó Alice.

-En ese caso ¿por qué me reprendes por no saberlo, si tú tampoco lo sabes?

-Porque tú no lo preguntaste, sino yo – explicó Alice, con total tranquilidad.

-Bueno, ya os vale a vosotros también ¿no? – dijo Takato, con cierta nota de desesperación en su voz – Nadie sabe a qué huelen las nubes y punto.

-Por lógica – comenzó Kazu – no deberían oler.

-¿Por qué? – preguntó Kenta.

-Están hechas de agua... y el agua es inodora.

-¡Eso es lo que tú te crees! – exclamó Rika, levantándose y pegando un puñetazo en la mesa - ¡Como que sólo están hechas de agua¿¡Y los mil gases y otras mierdas que se evaporan¿¡Eh!?

-Eh, tranquila... – comenzó Ryo, apoyando su mano en el hombro de Rika. La joven se sentó de nuevo, aunque aún observaba a Kazu con cara de mala leche.

-Rika tiene razón – admitió Alice – ,debe de haber otros compuestos, además del agua, en las nubes... si no, no habría lluvia ácida ¿no?

-En ese caso... lo que suelta la gente que mea en la calle... ¿también forma las nubes? – inquirió Kenta.

-Supongo... – contestó Alice.

-Imaginaos – comenzó Kazu – que toooooooodo eso se condensase en una nube hasta tal punto que llegase a llover pis.

-¡¡¡KAZUUUUUUUU!!! – gritó Rika, volviéndose a levantar - ¡¡¡ESTAMOS A PUNTO DE COMER, NO NOS VENGAS CON SEMEJANTES GUARRADAS!!!

-¡Rika, tranquila! – exclamó Ryo. Rika volvió a sentarse.

-Conclusiones – comenzó Alice –: las nubes huelen a gases y otras sustancias, como el pis de Kazu, y más nos valdría, en especial a los tíos; no mear en la calle a menos que queramos que todo eso nos caiga encima luego.

-¿Y cagar? – preguntó Kenta.

-¡Qué fino el niño! – exclamó Ryo – Se dice defecar. DE-FE-CAR.

-Bueno, Henry – volvió a decir Alice - ¿enterado?

-... sí – dijo Henry, asintiendo de forma pausada y extraña – claaaaro que sí – "Qué paranoia mental..." pensaba Henry.

-¡Atención! – gritó Miyuki, por un megáfono.

-¡El megáfono sobraba! – exclamó Rika.

-Bueno, vale – contestó Miyuki, quitándose el mencionado aparato de la boca – Podéis serviros cuanto queráis de lo que habrá en la mesa en unos instantes, no obstante calculad un poco las raciones o no habrá para todos. De todos modos, en la cocina hay más pero sólo de bebidas – sonrió y añadió – Os he dejado, junto a la servilleta, el menú ¡disfrutad!

Todos cogieron el menú y comenzaron a observarlo. Había tanto comida japonesa como occidental, tal vez más de ésta última. Las bebidas (sake, vino y refrescos) también parecieron agradar a todos los invitados.

La cena duró hasta las once y cuarto algo pasadas. La mayoría se habían quedado muy a gusto, excepto algunos, como Kazu; que abusaron de la comida y otros, como Maoko (y en menor medida Yamaki), de la bebida. Este último pululaba medio grogui por la casa diciendo "¡¡¡Felissssss paño vuevo!!!" y de vez en cuando le daba por simular el sonido de las campanadas (y también el movimiento).

Mientras Maoko vivía su propia "aventura", los demás se habían reunido en el salón para hacer un Karaoke hasta que fuesen las doce de la noche. Cuando Miyuki terminó de prepararlo, dijo:

-Venga, Rika, empieza tú.

-¡Ni hablar! – exclamó la chica - ¡Yo no pienso cantar!

-¡No seas aguafiestas, Rika! – le reprendió Jen.

-¡Canta tú, entonces! – respondió de nuevo Rika.

-Venga, ya canto yo... – dijo Ryo, levantándose mientras pensaba "¿Qué hará mi padre?". Llegó a donde estaba todo preparado - ¿Qué tengo que cantar?

-La última canción de las Morning Musume...

-¡Eh! – exclamó una voz desde la puerta - ¡¡¡NO ME HABÉIS EFSSPERADOO!!! – se trataba de Maoko Akiyama – Trae – continuó, arrebatando el micrófono a su hijo - ¡¡¡YO CANTARÉ¡¡¡OSSSSH VUÁ DEJAR AFONJOGADOSSSSSSSS!!!

-OOU ¡Eh¡No te molestes! – dijo Ryo. Se acercó algo más a su progenitor y añadió en medio de un susurro - ¿No ves que estás borracho?

-¿Borracho yoooooooo? – dijo Maoko - ¡Tururú! – volvió a decir - ¡El borriaccho serás tu, Fyo, que no paras de dar vueltas ¿qué te crees que estáaaaaaas haciendo, eh, hijo de butifarraaaaa?!

-No es por nada, pero en ese caso tú eres la butifarra...

-¡¡¡No me insultes, maldito bribón!!! – exclamó Maoko - ¡Rubia! – añadió, dirigiéndose a la madre de Rika - ¡Luego tú y yo nos montamos nuestra propia fiesta ¿de acuerdo, churri?!

-¡Cómo que churri! – exclamó Rika.

-Boniiiiiiiita – dijo Maoko, acariciando el pelo de Rika – Que tu madre y yo estamos li...

-¡Maoko! – exclamó Miyuki - ¡Canta, venga!

-¡Valeeee! – exclamó el susodicho hombre.

-Fiou... – suspiró Miyuki.

-¬¬... Miyuki – dijo la abuela Nonaka – eso no me lo habías contado...

- ¡¿Qué es lo que iba a decir el padre de Ryo?! – exclamó Rika.

-¡Nada! – exclamó Miyuki, totalmente roja - nnU Absolutamente nada... está borracho, ya lo ves...

-¡ENJEEEEEEEEEEEMBREEEEEEEEEEEEEEEEE! – exclamó Maoko - ¡Vais a ver de lo que soy capaz! – se puso el micrófono en la boca y comenzó - ¡¡¡SI QUIEREEEEEEEEEEN SABER SEÑOOOOOOOOORES LA HISTORIA DEEEEEEEEEEL CARACOOOOL¡VIVEN EN LA TIERRA, COMO LAS PATATAS NO TIENEN OREJAS NARICES NI PAAAAAAAATAAAAAAAAAAS¡¡¡YEAHHHHH!!! – añadió, haciendo ademán de que estaba usando una guitarra eléctrica.

-Snif... qué vergüenza...T-T – se quejaba Ryo. Lo siguiente fue peor: Yamaki, menos borracho, también se había subido y ambos se habían puesto a cantar...

-¡¡¡SOY YOOOOOOOOO¡¡¡LA QUE SIGUE AQUÍIIIIIIIII¡¡¡SOY YOOOOOOOO¡¡¡TE LO DIGO A TI¡¡¡HÍC¡¡¡MÍRAME Y DIME QUÉ ES LO QUE... – Yamaki miró interrogativamente a Maoko y dijo:

-¿Cómo sigue?

-¡¡¡ALOLAAAAAAILO LAIIIIIIIILO LAAAAAAAAAAAAAAAAA!!! – exclamó Maoko, finalmente.

El poco tiempo que quedaba para que anunciasen la entrada del nuevo año estaba a punto de expirar. Miyuki encendía la Fuji TV para poder ver dicho momento en directo.

-Bueno, esto ya está – dijo Miyuki – Ahora ¡las doce anchoas!

-OO ¡¿Anchoas?! – dijo Ryo.

-¡No tenía uvas! – se excusó Miyuki.

-Ah... ja, ja, jaaaaa... – rió Ryo, nerviosamente.

¡-Te fastidias! – exclamó Maoko - ¡Te vas a traaaaaagar las anchoaaaas, hijo de butifarraaaa!

-Ryo – comenzó Miyuki – ¿no te gustan las anchoas?

-Eh... bueno... digamos que no están entre mis platos favoritos.

-¡¡¡LAS ODIA!!! – exclamó Maoko - ¡¡¡HA, HAAAAA!!!

-Bueno, pues entonces os daré cacahuetes ¿de acuerdo?

-¡Ah¡Muchas gracias, señora Nonaka! – exclamó Ryo.

-Puedes llamarme Miyuki – sonrió la mujer, introduciéndose en la cocina. Al poco tiempo volvió con los cacahuetes y repartió doce en cada plato. Pasados cinco minutos, las campanadas estaban a punto de sonar.

-¡Ya quedan pocos segundos para que empiece el año nuevo! – decía una presentadora de cabello azul - ¿Verdad, Satoshi?

-¡Sí, Yuko¡Y lo podrán ver gracias a esta cadena: la Fuji TV¡La que mejor da las campanadas!

-Y también todo lo demás – sonrió la mujer - ¡Ah¡Ya empieza!

DIN... FUOSH

-OO ¿¿¿¡¡¡QUÉEEEEEEEEE!!!??? – exclamaron todos.

-¡Se ha ido la luz! – añadió Rika - ¡Mierda!

-¡Da igual! – exclamó Ryo - ¡Zampadlas! – todos comenzaron a comer las uvas a ritmos distintos, cuando ya iban (más o menos) por la última, la luz volvió.

DING

-¡Ésa era la última campanada! – dijo la mujer de pelo azul - ¡Feliz año, Japón!

-Bueno – dijo Miyuki – al final las hemos comido a tiempo... ¡felicidades a todos!

-¡Igualmente! – exclamaron los demás. Tras unos minutos de alegría y abrazos, Rika anunció:

-Bueno, nos vamos de juerga.

-¡Adiós, Rika – contestó su madre – y no te emborraches!

-No lo haré, adiós.

Tras haberse despedido de todos los demás, el grupo de tamers (excepto Ai, Makoto y Shiuchon) salió de casa. De los digimon se encargarían sus padres.

No obstante, lo siguiente que había que elegir era...

-¿Dónde vamos a ir? – inquirió Alice.

-Si no os importa – comenzó Ryo – me gustaría ir a cierto sitio en concreto...

-¿A dónde? – preguntó Henry.

-Al Pentax Gallery de Roppongi, a la discoteca Ai.

-¿Y eso? – dijo Rika.

-Bueno, tengo una cuenta que saldar...

-Eh¿en qué lío estás pretendiendo meterte ahora? – volvió a decir la pelirroja.

-¡En ninguno! – aseguró Ryo – Bueno ¿os parece bien?

-De acuerdo – dijo Alice – He oído hablar muy bien de ese lugar: dicen que es el sitio por excelencia para ir de juerga ¿y vosotros qué decís? – inquirió. Los demás asintieron. Rika tras una mirada recelosa a Ryo, suspiró:

-Está bien... pero ojo con la que quieres armar, Ryo.

-Tranquila, que va a ser muy divertido – sonrió Ryo.

-¡Una cosa! – exclamó Kazu – Tenemos que llamar a Aísha y Jennifer para quedar con ellas en algún sitio...

-Si queréis – comenzó Ryo – id a recogerlas y nosotros vamos yendo a la estación.

-¿Hay que coger el metro? – preguntó Kenta.

-Claro, está bastante lejos...

-¿Y qué línea tenemos que coger? – dijo Kazu.

-Tenemos que coger el metro que va de Shinjuku a Shibuya y luego coger el desvío a Roppongi, así de sencillo. No se tarda demasiado en llegar – explicó Ryo.

-De acuerdo entonces – dijo Kazu - ¡Hasta luego¡Vamos, Kenta!

-Sí – ambos chicos se fueron.

-Bueno, vayamos hacia la estación – dijo Ryo. Todo el grupo comenzó a andar.

Kazu y Kenta se dirigieron hacia la casa de Aísha, en la que también estaba Jennifer. Tocaron el timbre de su piso, el sexto "c" y esperaron unos cinco minutos hasta que bajaron.

Aísha, la morena de ojos negros y pelo corto, vestía unos vaqueros negros de tela, una camiseta de tirantes plateada y llevaba en las manos un abrigo blanco. Además, en el pelo, lucía un bonito pasador dorado. Saludó a Kenta con un beso en los labios y a Kazu con otro en la mejilla.

Jennifer, la de pelo rubio ondulado y ojos verdes, vestía una minifalda roja, unas botas negras y una camiseta con escote por la espalda de color negro. Ésta saludó a ambos chicos con un beso en la mejilla.

-¿Qué tal? – preguntó Kazu.

-Muy bien – sonrió Jennifer. Aísha asintió - ¿A dónde vamos a ir?

-A la zona de Roppongi – contestó Kenta. Las chicas se miraron.

-¡Eh! – exclamó Kazu – Si no os apetece, nos quedamos con vosotras por aquí.

-¡No! – exclamó Aísha – Nos mirábamos precisamente porque íbamos a proponeros ir allá.

-¡Ah! – exclamaron los dos chicos.

-Bueno – dijo Kenta – Vayamos hacia la estación, los demás nos estarán esperando.

-¿En qué calle está la estación? – preguntó Jennifer.

-En la calle Koshu-kaido – contestó Kazu – ¿Por qué lo preguntabas?

-Nunca he estado en la estación de metro.

-¿¡Nunca!? – dijeron Kazu y Kenta a la vez. Jennifer negó con la cabeza y dijo:

-No me ha hecho falta: todo lo que necesito está aquí, en Shinjuku. Es un barrio muy bueno.

-En eso tienes razón – admitió Kazu. Kenta asintió. Tras ello, prosiguieron su camino hacia la estación Shinjuku.

Cuando hubieron llegado a la estación, Kazu y Kenta hicieron una breve presentación de Jennifer y Aísha a todos. Como era de esperar, Rika no fue borde con ellas, aunque parecía tenerle algo más de simpatía a Aísha que a Jennifer. Durante todo el viaje en metro, Rika, Alice y Jen estuvieron hablando con Aísha y Jennifer, mientras que los chicos charlaban entre ellos y dirigían miradas esporádicas a las chicas, especialmente a Rika (por si se desmadraba y comenzaba a repartir leches).

-Entonces – comenzó Aísha – Tú, Jen, estás con Takato, tú, Alice, con Henry y tú, Rika, con Ryo ¿no es así?

-Sí – asintieron las tres chicas.

-Y tú con Kenta ¿no es cierto? – inquirió Rika a Aísha.

-Cierto.

-Vaya – comenzó a decir Jennifer – qué suerte tenéis todas.

-Pues yo juraría que tú te traes algo con Kazu – dijo Alice.

-Es demasiado tímido... me da miedo pedírselo.

-¿Te gusta Kazu? – sonrió Jen. Jennifer asintió.

-Eso de tímido sobraba – admitió Alice.

-Hay que tener valor... – añadió Rika – para que ese tío te guste.

-Ya sé que no es el mejor caballero que puede haber – admitió Jennifer – pero, en el fondo, es bueno.

-Próxima parada: Roppongi. Estación de Roppongi – dijo una voz por megafonía.

-Nuestra parada – anunció Alice. Tras un minuto o así, el metro paró y los tres cuartos de la gente que había se bajaron en esa parada. Ya en la calle, las chicas volvieron con los chicos y comenzaron a caminar hacia el Pentax Gallery. Cuando hubieron llegado, se dirigieron hacia la discoteca Ai, en la que la entrada era libre. Estaba realmente abarrotada de gente, la mayoría de la edad de Ryo. Varias chicas observaron al joven Akiyama. Al darse cuenta, Rika lo agarró del brazo y dijo:

-Tu cerca de mí, que si las arpías volasen esto parecería un aeropuerto – Ryo sonrió ante aquello y añadió:

-Lo mismo digo de los pervertidos.

-¡Eh, rubia! – exclamó un chico moreno de unos veinticinco años dirigiéndose a Alice - ¿Echas un bailecito y luego nos vamos a dar una vuelta, encanto?

-Se siente – contestó Alice – estoy con él – señaló a Henry.

-¿Con ese crío¡Por favor¡Tú te mereces todo un tío como yo, guapa!

-¡Eh! – se quejó Henry - ¡No soy ningún crío!

-Bah... – dijo el chico – Venga, rubia, vamos a bailar, que ese chico querrá su biberón.

-¡Que no, he dicho! – exclamó de nuevo Alice.

-¡Y yo que sí! – rebatió el joven, agarrando a Alice de un brazo.

-¡Tú no la tocas! – exclamó Henry - ¡Hiaaaaa! – lo siguiente que pudieron ver fue al chico de veinticinco años en el suelo.

-Ostras... – dijo Alice - ¿Desde cuándo saber tú hacer eso?

-Bueno... aprendí con diez años... casi mejor que nos vayamos lejos de su alcance...

-Sí ¿verdad? – añadió Alice. Los dos se fueron a la otra punta de la discoteca.

-Si ves a un tío rubio y de ojos verdes – dijo Ryo mientras bailaba con Rika – me avisas ¿de acuerdo?

-Te refieres a Kyle ¿no? – dijo Rika - ¿En qué lío te pretendes meter ahora¿Y cómo sabes que va a venir?

-¡En ninguno! Sólo quiero devolverle la broma. Y viene todos los años.

-¿No habrás comprado droga?

-¡No!

-¿Entonces qué?

-Ya lo verás...

-En serio, dímelo, Ryo – suplicó Rika – A menos que quieras que pierda el anillo.

-¡Eh¡Siempre me amenazas de la misma forma!

-¿Lo suelto? – dijo Rika.

-¡No! – exclamó Ryo. Acercó su boca al oído de Rika y susurró algo. Rika se rió y dijo:

-¡Es muy bueno!

-¡Eh¡Akiyama! – exclamó una voz de chico.

-¡Kyle! – exclamó Ryo. Se acercó junto a Rika hacia el joven. Él, por su parte, iba también con una chica de pelo moreno, ojos verdes y bastante ligera de ropa – Vaya ¿me presentas a tu acompañante?

-Claro – dijo Kyle – Se llama Megumi Kitsune.

-Encantado – dijo Ryo.

-Encantada – añadió Rika.

-¡Hola! – sonrió Megumi a Ryo. A Rika le dijo, con una mueca de asco – Hola, pelirroja.

-Tengo nombre – rebatió Rika.

-Pero no lo sé.

-Me llamo Rika.

-¡Ah! De acuerdo, Rika.

-Bueno – dijo Ryo – Rika y yo íbamos a tomar algo ¿os venís?

-Sí – contestó Kyle – Tengo sed.

-De acuerdo, vamos – dijo Ryo. Se dirigieron a la barra y pidieron sus bebidas.

-¿Cómo se lo vas a echar? – inquirió Rika en un susurro.

-¿Sinceramente?

-Sí.

-No lo sé.

-¡Bien! – exclamó Rika.

-Oye, Ryo – comenzó Kyle - ¿Dónde están los chavales de la otra vez?

-¡Ah! – exclamó Ryo – Ahí – dijo, señalando a la entrada. Megumi y Kyle se giraron. A todo meter, Ryo destapó un pequeño bote y virtió parte de su contenido en la bebida de Kyle. Éste y Megumi se giraron de nuevo justo cuando Ryo introducía de nuevo el botecito en su bolsillo.

-Creo que se me ha ido la mano – susurró Ryo al oído de Rika.

-Siguen tan críos como siempre – dijo Kyle.

-Mira, en eso coincidimos – sonrió Rika.

-Claro, preciosa... – dijo Kyle. Megumi ni se inmutó – Eh, Ryo ¿no te gustaría que me quedase un rato yo con Rika y tú con Megumi? – se acercó algo más a Ryo y añadió en un susurro – Tu chorba está potente ¿eh?

-¡De eso ni hablar! – exclamó Ryo - ¡No pienso dejarte a Rika ni en sueños!

-Como quieras... aunque mis sueños no puedes controlarlos – suspiró Kyle. Cogió su vaso de bebida y se bebió lo que quedaba de golpe. Pasó un rato en el que Rika y Ryo terminaron con sus bebidas sin quitarles los ojos de encima en ningún momento.

-Kyle – dijo Megumi - ¿bailamos?

-Claro – contestó Kyle. Al ir a dar un paso, se agarró la tripa, abrió mucho los ojos y dijo – Pero... espera un poco, creo que tengo que ir al baño.

-De acuerdo – contestó Megumi. Kyle se fue caminando bastante rápido al baño.

-Rika – dijo Ryo en voz baja – ve avisando a los demás de que nos largamos antes de que éste se de cuenta de que le he echado laxante en la bebida. Te veo en la puerta.

-De acuerdo – asintió Rika - ¿Y tú?

-Yo quiero reírme un rato.

-Está bien... - se fue a buscar a los demás.

-¿A dónde va? – inquirió Megumi.

-Al baño.

-Ah... – contestó la morena. Pasaron unos minutos y Kyle volvió.

-¡Bueno! – exclamó – Ya estoy bi...

ROARGHHHHHHHH

Eran las tripas de Kyle.

-¡Disculpad! – exclamó Kyle. Salió pitando hacia el baño otra vez.

-¿Qué le pasará?

-No sé... – dijo Ryo, tratando de contener la risa – Bueno, me tengo que ir ¡adiós!

-Adiós – se despidió Megumi. Ryo corrió hacia la puerta. Cuando estaban saliendo oyó:

-¡Megumi¡Adónde se ha ido ese maldito!

-Se acaba de ir.

-¡¡¡ME HA ECHADO LAXANTE EN LA BEBIDA, EL MUY #&$¬!!!

-¿Qué?

-¡Ahora mismo voy a darle una...

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡ROARRRRRRRRRRRGHHHHHHHHH!!!!!!!!!!

-¡Ay¡Maldito asqueroso! – exclamó, corriendo de nuevo al baño.

-¡Qué bueno! – exclamó Ryo cuando se hubieron alejado unos metros. Se estaba partiendo de risa.

-Sólo se te ocurre a ti, Ryo – dijo Henry.

-¡Tenía que vengarme!

-¿Pero qué pasó con ese chico, Ryo? – inquirió Jennifer.

-Que me echó droga en la bebida, eso pasó – contestó Ryo, sonriente.

-Bueno – dijo Alice - ¿Dónde vamos ahora?

-¡Vamos a la sala de juegos! – pidió Jen - ¡Quiero echar una partida en la máquina de bailar!

-De acuerdo – dijeron todos.

-Cuando hubieron llegado a la sala de juegos, vieron con satisfacción que la máquina de bailar estaba vacía.

-¿Quién juega contra mí? – preguntó Jen - ¿Takato?

-¡No! – exclamó el chico - ¡Si yo tengo dos pies izquierdos!

-Ya juego yo – dijo Aísha.

-¡Vale! – exclamó Jen (estaba bastante hiperactiva, por cierto: demasiada coca-cola en la cena). Ambas chicas se dispusieron sobre la plataforma y la música comenzó a sonar y las flechitas que indicaban qué movimiento tenían que hacer a aparecer y desaparecer a gran velocidad. Finalmente acabó ganando Jen.

-Vaya – sonrió Aísha - ¡eres muy buena!

-¡Gracias! – exclamó Jen.

-Ahora voy a jugar yo... – dijo Alice - ¿Rika?

-De acuerdo – dijo Rika.

-¿¡Vas a bailar!? – exclamó Ryo, sorprendido.

-Sí – asintió Rika. Una vez más, las flechas salieron disparadas para todos los lados. Tanto Rika como Alice eran muy buenas.

-¡Lo haces muy bien, Rika! – exclamó Ryo "Cómo mueve el pompis" pensó.

-¡No me despistes, que tengo que pisar dos a la vez! – exclamó Rika a la vez que realizaba un extraño movimiento - ¡¡¡MIERDA¡¡¡HE PERDIDO UNA!!!

-¡Yo la tengo! – exclamó Alice. Tras unos segundos más, la canción paró. Alice lo hizo ligeramente mejor que Rika.

-Maldito cacharro hiperactivo... – dijo Rika.

-¡Si lo has hecho muy bien! – exclamó Ryo "Culo, culo¡culo!" volvió a pensar.

-Bah – dijo Rika.

-Venga, ahora juego yo – dijo Ryo.

-Me temo que aún no – dijo Alice – Henry...

-¿Qué? – contestó Henry, con algo de miedo.

-Tú y yo. Aquí. Ahora mismo me echas una partida.

-Pero Alice, que yo no...

-¡Sin excusas! – exclamó la chica – Venga.

-Ay, mami... – se quejó Henry. Subió a la plataforma.

-Y ya puedes hacerlo bien – sentenció Alice.

-¡Pero si yo no tengo ni idea de baile¡Ni ritmo¡NI NADA!

-Sólo tienes que poner el pie donde indique la flecha cuando pase por la ventanita en forma de estrella.

-¡Como si fuera tan fácil!

-¡A callar y a bailar! – exclamó Alice. La música comenzó a sonar. Henry estaba totalmente paralizado pero intentó moverse. Alice lo hacía casi sin inmutarse. Cuando la música paró, aparecieron las puntuaciones.

-A ver... 84 movimientos conseguidos... 16 perdidos... 1 combo – dijo Alice - ¡B¡Qué bien!

-A ver yo... ¡no puede ser! – exclamó Henry - ¡90 conseguidos, 3 combos y sólo 10 perdidos¡¡¡A!!!

-¡Ves como no era tan terrible! – exclamó Alice.

-Eh, increíble – dijo un hombre que pasaba por ahí – ha ganado a la chica.

-¡Perdí a propósito! – exclamó Alice. El hombre no hizo ni caso.

-Alice, no sabes perder.

-¿Te apuestas algo? – inquirió Alice.

-¡No, no! – respondió Henry - ¡Si no lo decía a mal!

-Ay, Henry, qué inocente eres a veces – sonrió Alice. A continuación Ryo y Kazu se subieron a la máquina.

-Esto va a ser divertido – sonrió Rika.

-¡KYA¡YA HA EMEPEZADO! Derecha, izquierda... ¡¿qué es esto?! – exclamaba Kazu.

-¡¡¡MIERDA, HE HECHO SIETE PASOS AL REVÉS!!! – decía Ryo, mientras que en la pantalla ponía "Manta".

-¡¡¡JODER, ES IMPOSIBLE!!! - se quejó Kazu - ¡¡¡NO HA HECHO NI APARECER UNA FLECHA CUANDO YA TE VIENEN OTRAS VEINTEEEEEEE!!!

-¡¡¡MALDITO COMBO DE LOS HUEVOOOOOOOOOOOOOS!!! – se quejó Ryo. La canción terminó. Kazu y Ryo estaban exhaustos.

-Arf... arf... ¡eh, 80 bien! - exclamó Ryo.

-¿Desde cuando bad significa bien? – dijo Rika.

-¿¿¿80 mal, entonces¿¿¿Y 20 BIEN???

-¡No te quejes! – exclamó Kazu – ¡Que yo sólo he acertado tres!

-¿Qué es eso de F? – inquirió Ryo.

¡-F, de fail! – exclamó Rika - ¡Que los dos habéis suspendido, cacho mantas!

-Bah, vaya timo – dijo Ryo - ¡A mí lo que se me da bien son las cartas! – se bajó de la máquina.

Tras unos minutos más salieron del salón recreativo. Comenzaron a caminar, en busca de su próxima diversión. De pronto, Rika vio un cartel:

Mira, Ryo: club de Mus.

-¡Vaya! – exclamó Ryo – ¡Voy a echar una partida!

-¿Sabes jugar?

-¿Bromeas? – sonrió Ryo - ¡No hay juego de cartas que se me resista! – entró adentro.

-Algo de esto me escama – dijo Alice – Un segundo ¿qué es ese cartel? - se acercó un poco más – Oh, oh... Rika...

¿Sí? – Rika se acercó – OO ... la va a cagar – ambas chicas fueron a entrar cuando se oyó un movimiento de katana y un grito.

-¡¡¡LA MADRE QUE OS PARIÓ!!! – exclamó Ryo saliendo a todo correr y comiéndose a Rika (figuradamente) - ¡¡¡NO ERA UN CLUB DE MUS, SINO EL CLUB DE MUSHIHIKO HIWATARI, UN SAMURAAAAAAAAI¡¡¡CORRAMOS!!! - todos echaron a correr, mientras oían a no menos de una veintena de samuráis furiosos correr tras ellos. Al final consiguieron darles esquinazo. Tras unos minutos más, llegaron a la estación de metro.

-¿¡QUERÍAS MATARME, RIKA!? – exclamó Ryo.

-¡En serio, Ryo, no lo había visto!

-¡Un poco más y me rebanan el tupé! – volvió a decir.

-Perdona – dijo Rika, abrazándose a Ryo.

-Bah, no importa, Rika – contestó Ryo, totalmente rojo.

-Son casi las cuatro y media – dijo Henry - ¿Nos vamos ya a casa?

-Está bien – dijeron todos. El metro no tardó en pasar. Durante el camino, Rika no paró de abrazar a Ryo en símbolo de disculpa. Kazu, por su parte, se fue con Jennifer a otro vagón. No tardaron demasiado en llegar.

-Bueno – dijo Ryo – Rika se viene a dormir a mi casa. A ver qué tal anda mi padre... ¡adiós!

-¡Ryo! – gritó Kazu - ¡Espera un momento!

-¿Qué ocurre?

-¡Jennifer y yo – exclamó – estamos saliendo juntos!

-¿¡En serio!? – exclamó todo el mundo.

-¡Enhorabuena! – sonrió Ryo. Todos los demás también manifestaron su entusiasmo ante la genial noticia.

Tras ello, se despidieron unos de otros, puesto que todos se iban ya a sus casas.

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Cuando Rika y Ryo llegaron a casa del chico, se encontraron a Maoko dormitando despanzurrado en el sofá.

-Parece que está bien – señaló Rika.

-Sí – asintió Ryo.

-Por cierto ¿no tendrás algún pijama que pueda valerme?

-Tengo guardado uno de cuando tenía quince años, supongo que te estará bien. Vamos a mi cuarto.

-Vamos – contestó Rika. Cuando llegaron, Ryo se puso a rebuscar en su armario.

-Aquí tienes – dijo Ryo.

-Gracias – contestó Rika. Ryo se puso el pijama mientras Rika observaba el suyo y dijo:

-Venga, que ya me giro mientras tú te vistes.

-Bueno – dijo Rika – año nuevo, vida nueva ¿no? Además, yo no me he vuelto ni he hecho nada para no mirarte mientras te cambiabas.

-Entonces ¿no hace falta?

-No – dijo Rika. Se sentó en la cama y comenzó a ponerse el pijama. Entre tanto, Ryo se metió dentro. Cuando Rika hubo terminado también se metió, colocándose en la otra punta.

-Te queda bien mi pijama – sonrió Ryo.

-Gra...uaaahh...cias – dijo Rika, en medio de un bostezo.

-¿Estás cansada? – preguntó Ryo.

-Bastante – contestó Rika, haciéndose un ovillo y agarrándose al brazo de Ryo. Cerró los ojos y dijo – Apaga la luz de una vez, así no hay quien duerma.

-De acuerdo – contestó Ryo, apagando la luz – Te has adueñado de mi brazo ¿eh?

-¿Te molesta?

-No – contestó Ryo – Pero se me hace raro.

-Ah... – dijo Rika.

-Parece mentira la de cosas que han pasado en éste último medio año ¿verdad?

-Ajá – asintió Rika.

Pero la mejor de todas ha sido... – observó a Rika y sintió cómo su respiración se hacía más fuerte – Se ha dormido – dijo. Se movió un poco y dio un beso en la frente a Rika – Comenzar a salir contigo... eso ha sido lo mejor de todo – dijo Ryo, volviendo a su posición inicial. Tras unos segundos él también se durmió.

Efectivamente, aquel último medio año había ocurrido de todo: los tamers habían vivido la aventura de su vida. No obstante, en los años venideros, tendrían que enfrentarse a otros problemas... ya no problemas del digimundo, sino de la vida misma. Y la persona que más cerca estaba de afrontar su propio problema era...

FIN

Vale, era Rika.

FIN

(Ahora sí)

¡¡¡Waaaaaaaaaa!!! Por fin un fanfic más terminado!!!!! Bueno, pronto empezaré a subir la secuela: Una nueva vida. Está ya escrito entero, así que irá rápido

Ahora, los agradecimientos:

Muchas gracias a...

¡Mayumi, (mi querida socia ), Tania, JosD, Lince Ealing, Arwen15. Sakura100, Nemiss-chan ( a ver cuándo nos vemos, chicaaaa!!!), kamikaze, Ryoki¡Nayruuuuuu (la chica más loca de ffnet, jaja, no te molestes Nayru, que ya sabes que eres genial!!!),Marionzinha, Reiki-Tantei (hace tiempo que no hablamos por msn, espero que te haya ido buien todo), Chikage-SP, Saturno, Kati¡Lady-Scorpioooooooooo (muy buenos fanfics los tuyos, amiga , tú también estás muy loca XD)!, Farfalla y L.I.T.

Gracias por vuestra paciencia y por vuestro apoyo

Y ahora... ¡venga, un último esfuerzo¡Dejadme review! (Quiero llegar a las 50, aunque sea XD)

¡Hasta pronto!

Lorien

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