Hola a todos. Lamento la tardanza. No tengo muchas cosas que decir y la mayoría están en el apartado de abajo, así que responderé reviews.

RFederer: Hiciste bien XD
Creo que en este capítulo empieza un poco el drama, aunque no estoy seguro de que tanto. Planeo darle un buen equipo a Lillie, sí. Tal vez no se esperen unos cuantos integrantes.
La Prueba de Chris es una de las menos "desafiantes" o con menor contenido para explotar, al igual que la de Kiawe, siento yo.
En la Prueba de Acerola pasarán varias cosas interesante. Espéralo.
-No. No tiene que ver con las películas.
-Los mellizos Asutoro crecieron viendo como Ash evolucionaba como entrenador y lo tomaron como su mayor ídolo. Es natural que ambos hayan adquirido su mismo sueño de ser un gran entrenador Pokémon, por lo que no, no tienen las mismas aspiraciones que sus contrapartes del manga.
-Es interesante si me lo preguntas a mí. El tema de los multiversos y todo eso… ¡Incluso el mío es un universo alterno! Pero no se lo digas a nadie.

Unova:
R1- Espero que no vuelvan a la misma fórmula repetitiva de "Aparece Pokémon de turno" + "Aparece personaje de relleno" + "Plan del Team Rocket". Quisiera que los capítulos fueran más interesantes y sería un gran paso atrás tras lo que ha hecho Alola, donde cambió bastante ese tipo de patrón.

R2-Creo que la siguiente película será sobre la séptima generación… A decir verdad, no sabría darte una respuesta. Supongo que es porque al público le gusto y las usarán para sacarse un dinerillo extra luego de que empiece octava generación ¡No estoy muy seguro!

En fin. Esas son todas las reviews anónimas.

¡Pasen a leer!


—¡Vamos, Torracat!

Ash, el gato de fuego y RotomDex salieron corriendo del Observatorio, mientras perseguían al Togedemaru Dominante, cosa que evidentemente atrajo la atención de montones de personas. Pikachu estaba un poco mareado por la sobrecarga causada por el invento de Chris.

Por las prisas, Ketchum terminó chocando con una pareja. Dos turistas, un hombre y una mujer, ambos de pelo negro.

—¡Auch!— exclamó la mujer, al caer de sentón.

El entrenador se detuvo de inmediato.

—¡Lo siento mucho!— dijo, para luego tenderle una mano— ¿Está herida?

—¡Ey, ¿tú que te crees?!— preguntó el tipo que estaba con ella, dándole un empujón al entrenador— ¿¡La tiras y sólo le dices lo siento?!

—Y-Yo…— Ash se puso un poco nervioso ya que la gente se estaba acumulado y lo más preocupante, Togedemaru estaba escapando.

—¡No pierdas el tiempo, Ash! ¡El Dominante se te escapará!— Chris llegó corriendo detrás de él— ¡Yo me encargo de todo por aquí!

—Chris…— murmuró el chico, aliviado— ¡Lo siento mucho de nuevo!

Lo siguiente que escuchó fue como el Capitán intentaba tranquilizar al sujeto.

Siguió corriendo camino abajo, por el mismo sendero por el que bajaba y subía el Exeggutobús. Togedemaru seguía rodando sin intención de detenerse.

—¡Torracat…!

Antes de terminar de dar la orden, el tipo Eléctrico sorprendió a todos saltando por el lado derecho del camino.

Ash corrió tras de él, para apoyarse sobre la valla de metal que separaba esa parte y la carretera.

—¡Salta, Ash! ¡El terreno está reclinado! ¡Puedes deslizarte por él!-Roto— informó, mostrando una vista aérea del lugar.

Ketchum ni siquiera dudó. Haciendo uso de una total y ciega confianza hacia Rotom, saltó la valla de metal y comenzó a bajar por la superficie. Torracat lo siguió.

Cuando llegaron a suelo firme, vieron como Togedemaru tomaba un camino que doblaba hacia la derecha. No dudaron en seguirlo.

Al parecer, estaban cruzando por debajo de la carretera, la cual resultó ser un gran puente de roca natural, vacío por la parte baja. Terminaron llegando a un descampado, rodeado por metros y metros de imperfecciones. Un cuadrilátero natural en medio de un paisaje rudo.

Nada más aparecer, fueron recibidos por Togedemaru, quien se lanzó hacia ellos rodando mientras estaba cubierto por electricidad.

Ash y Torracat esquivaron por los pelos, mientras que Rotom tuvo que elevarse en el aire para salir del rango de ataque.

Togedemaru retrocedió, tomando su postura para el combate, no sin antes lanzar un grito al aire.

Unos pequeños pasos comenzaron a escucharse por el lugar y justo en ese momento, un Dedenne llegó, subiéndose de inmediato sobre el Dominante.

—Es una batalla de 2 contra 1, Ash y permíteme recordarte, que eso no es muy legal-Roto— dijo la Pokédex, acercándose a su dueño.

El azabache asintió y se llevó una mano a la riñonera, sacando una Pokéball.

—¡Cuento contigo, Peke!— exclamó.

De la cápsula, salió Vulpix, quien de inmediato comenzó a exhibirse al disparar un Lanzallamas al cielo. Brillo salió de su cuerpo.

—¡Empecemos!

Torracat y Peke comenzaron a correr en dirección a los enemigos por orden de Ash, pero justo en ese momento, el pequeño tipo Hada comenzó a cargar un ataque y en un instante, lo lanzó.

Una onda de electricidad salió disparada en todas direcciones, la cual hizo retroceder a los tipo Fuego e impactó de lleno contra Togedemaru, quien vio su cuerpo rodeado por un aura roja.

—¡Eso fue Chispazo!— reconoció Ketchum.

—Esto es malo, Ash. La habilidad Pararrayos de Togedemaru aumentará su nivel de ataque especial cada vez que Dedenne ataque-Roto.

Ketchum lo pensó y definitivamente era algo malo.

Pararrayos atraería todos los movimientos lanzados por Dedenne, pero lo malo era que Chispazo se dispersaba lo suficiente para causar daño.

—¡Corpulencia, Torracat! ¡Giro fuego, Peke!

La MT que le fue dada por cortesía de Kukui, al fin tenía un uso. Los músculos del gato comenzaron a tensarse y crecieron de tamaño para posteriormente volver a su tamaño normal. Su cuerpo fue envuelto por un aura roja.

Peke, por otra parte, abrió el hocico y de éste salió un torrente de fuego que posteriormente se volvió un remolino que envolvió a los oponentes. No los debilitaría, pero les daría tiempo de pensar.

—¡Corpulencia tanto como puedas, Torracat! ¡Día soleado, Peke y luego Lanzallamas!— ordenó de nuevo.

Una esfera luminosa salió del hocico de la tipo Fuego.

Rotom veía clara la estrategia de Ash. Primero haría que Torracat fuera tan fuerte físicamente como fuese posible, para así poder contrarrestar el aumento que tendría Togedemaru por la parte especial y para lograrlo, hacía que Peke los distrajera tanto como pudiera, utilizando Giro fuego, Día soleado para incrementar su potencia y Lanzallamas para aumentarla todavía más.

El proceso hecho por Torracat se repitió al menos cuatro veces más, mientras que Peke no dejaba de lanzar fuego contra su primer ataque, haciendo que de esa forma, los rivales no pudieran escapar sin antes llevarse una buena quemadura.

Del interior del remolino, comenzaron a salir destellos amarillos, lo que indicaba que Togedemaru y posiblemente Dedenne estaban haciendo de todo para destruir el movimiento de Peke. Al inicio no fue gran cosa, pero luego de unos segundos, el movimiento fue tan poderoso, que Giro fuego se vio deshecho en un dos por tres.

Ash, Peke, Torracat, Rotom y un aturdido Pikachu, vieron como Togedemaru se mantenía de pie, con Dedenne sobre su cabeza. Estaban sudados y levemente quemados; no parecía nada que pudiera debilitarlos.

Se quedaron viendo fijamente.

—No tiene intención de moverse-Roto— notó la Pokédex.

Ash negó con la cabeza.

—Quieren que ataquemos.

Ketchum pensó. Si ordenaba a Torracat, quien tenía el ataque por los cielos, cargar de frente contra el enemigo, Dedenne respondería con Chispazo, el cual no lo dejaría acercarse y de paso, aumentaría el ataque especial de Togedemaru.

Dedenne era el auténtico peligro, porque Ash estaba seguro de que si Torracat conectaba un ataque contra el Dominante, la pelea acabaría en ese instante.

—¡Lanzallamas, Peke!

La Vulpix no dudó. Abrió el hocico y lanzó fuego con toda la potencia posible.

Dedenne dio un salto en ese momento, el cual Togedemaru usó para lanzar un Rayo sin lastimar a su aliado.

El movimiento eléctrico y fuego chocaron. Potenciados por Día soleado y Pararrayos, ambos ataques especiales dieron una guerra aparentemente pareja, pero al final, Rayo terminó sobreponiéndose.

Torracat y Peke esquivaron a último minuto. Rayo destruyó el suelo a su paso.

Chispazo para contrarrestar a Torracat y Rayo para Peke… Tienen una estrategia planeada para ambos tipos de atacantes…— sin moverse, Ash pensaba mientras analizaba a los enemigos— Se mantienen juntos en todo momento y no se separarán por nada... Debo terminar con Dedenne cuanto antes…

Una estrategia absurda y arriesgada se le pasó por la mente, pero de inmediato la desechó. Era demasiado peligroso; si una cosa salía mal, sería el fin.

Pensó en otra más, la cual era más sensata.

—¡Lanzallamas de nuevo!

Peke repitió su movimiento y tanto como Togedemaru como Dedenne volvieron a hacer lo mismo. El tipo Hada saltó y el tipo Acero atacó.

—¡Apunta hacia arriba, Peke!

En medio del ataque, la Vulpix lo desvió hacia arriba, disparando directo a Dedenne, quien no podría esquivar.

Togedemaru vio la oportunidad y atacó sin dudar.

—¡Doble patada al suelo frente a Peke, Torracat!

El gato fuego saltó y, con ambas patas traseras dio dos fuertes patadas al suelo, las cuales tuvieron la potencia necesaria como para levantar unas rocas que se interpusieron entre Rayo y ellos.

Lanzallamas alcanzó a rozar por los pelos a Dedenne, pero no fue suficiente para noquearlo o siquiera derribarlo. El pequeño roedor se sujetó fuerte del Dominante.

Ash chasqueó la lengua.

El plan B no había funcionado…

Su ceño se frunció por la frustración.

—¿Qué harás ahora, Ash?-Roto— preguntó la Pokédex, por algún motivo, volteó a ver hacia arriba, a la carretera.

—Tengo un plan… pero es demasiado riesgoso…— respondió en un murmuro.

Torracat y Peke alcanzaron a escuchar eso. Ambos tipo Fuego voltearon a verse y asintieron mutuamente.

—¡Miaau!

—¡Vul!

Con determinación, los dos ahora miraban a Ketchum.

Querían ir con ese plan; lo harían si era la única forma de ganar.

Ash dudó.

—Va a doler, Peke— le advirtió.

La variocolor asintió, sin el menor rastro de duda en ella.

El entrenador suspiró y luego se acuclillo para quedar a la altura de sus Pokémon y poder susurrar. De inmediato, éstos volvieron la vista a Togedemaru para no perderlo de vista.

El plan era recitado y ambos asentían.

Togedemaru y Dedenne lucían impasibles, totalmente seguros de sí mismos.

Al principio, Peke se veía algo resignada, pero de inmediato puso un gesto de confianza.

—¡Renueva Día soleado!— ordenó, una vez que terminó de contar todo.

Vulpix hizo lo que se le ordenó y disparó otra esfera de luz al cielo, remplazando la anterior.

Ash frunció el ceño, esperando el momento correcto.


—¡Ahora!

Peke y yo arrancamos. Con velocidad, corremos hacia el enemigo, dispuestos a dar todo para terminar este combate.

Y Peke será la pieza clave para que eso pase.

¡No va a pasar!— grita el Dedenne enemigo, lanzando un Chispazo que aumenta el poder del principal rival a vencer y avanza hacia nosotros.

Peke se pone delante de mí con Ataque rápido y yo me agacho lo suficiente como para estar de su altura. Chispazo la impacta directamente, pero se niega a bajar el ritmo.

Peke actuó como un escudo para mí, de esa manera, no sufriré daño y estaremos lo suficientemente cerca como para no darle tiempo al enemigo a atacar de nuevo.

Ahora estamos dentro de la zona segura. Chispazo es un ataque que se dispara desde el Pokémon hacia afuera, creando una onda expansiva.

O eso dijo Ash.

Los enemigos se ven sorprendidos y tienen motivo para estarlo; esta era una estrategia suicida.

Togedemaru alista su Rayo y Dedenne se prepara para saltar, pero justo en el último instante, Peke dispara su Lanzallamas sobre la cabeza de Dedenne, encerrándolo entre los dos ataques.

Es decisión suya con cual quiere caer.

Duda al principio, pero luego decide saltar y recibir Lanzallamas con los brazos abiertos. El ataque da de lleno, no sólo a él, sino que también Rayo a Peke.

Dedenne cae de espaldas, rostizado, pero aún con algo de vitalidad.

No es el caso de Peke, quien cae de cara al suelo mientras corre. Fue un ataque fulminante y ella no pudo resistirlo.

Quisiera ayudarla, pero su sacrificio sería en vano. Sigo avanzando, decidido a cumplir con mi función.

Aprovecho el intervalo de tiempo entre los ataques de Togedemaru y salto, preparo mis dos patas traseras y cuando llega el momento…

—¡Doble patada!

La primera le da a Dedenne justo en el estómago y lo incrusto contra el suelo. No me hace falta voltear a verlo para saber que ha caído.

La segunda va por Togedemaru, quien ve venir mi ataque y comienza a girar sobre sí mismo.

La rotación hace que mi pata se resbale y comienzo a rodar por el suelo. No es de mis mejores aterrizajes.

Para cuando me doy cuenta, él ya está abalanzándose hacia mí mientras gira cubierto de electricidad. Me apresuro a dar un salto que se ve potenciado por Corpulencia; mi estado físico actualmente es inmejorable.

Togedemaru detiene su giro y veo sus intenciones.

Está preparado para soltar una descarga. Si soy lo suficientemente rápido, tal vez pueda lograr librarme. Me apresuro a caer en picada, y justo cuando lanza su ataque, Ash me da órdenes.

—¡Encaja tus patas al suelo!

Aterrizo frente al enemigo y obedezco. Con fuerza, incrusto mis cuatro patas en tierra y el ataque me da de lleno. No entiendo muy bien cómo funciona esto, pero parece que si un ataque eléctrico te da y tienes clavadas tus patas en el suelo, puedes salir bien librado. Aún con eso, mi cuerpo se siente un tanto entumecido y puedo oler que mi piel huele levemente a quemado.

Togedemaru frunce el ceño y vuelve a cargar contra mí mientras gira. Me doy cuenta de que es alguien de pocas palabras.

Yo también lo soy.

Uso toda mi fuerza y logro alterar el terreno frente a mí, haciendo que se desbalancee. Cae bocabajo y me apresuro a usar Colmillo ígneo. Este ataque tiene un gran significado para mí.

Con él terminé una vida, y ahora con él, iniciaré otra.

Debo demostrar que soy fuerte; capaz de sobreponerme a la adversidad.

Debo proteger lo que aún me queda.

Estoy por conectar mi ataque, pero Togedemaru se hace bola y de su espalda emergen pinchos que antes tenían el aspecto de simples manchas; se ven extremadamente afiladas.

Me doy prisa en frenar mi ataque. No puedo atacarlo por detrás; tendrá que ser por delante, un ataque fuerte y contundente.

Esto ahora es un duelo de un solo golpe. Si Rayo me impacta, será mi fin, pero si por el contrario, yo le doy con Doble patada o Colmillo ígneo, él caerá sin duda.

Mantiene sus espinas afuera mientras comienza a rodar, cortando el suelo a su alrededor. Empieza a perseguirme y aunque sé que eso no me derrotará, no puedo permitirme ser dañado aquí.

Un solo corte podría afectar mi velocidad y no darme tiempo de esquivar Rayo.

Espero a tener la suficiente distancia entre él y yo para poder dar un potente golpe contra el suelo que vuelve a levantarlo, haciendo que Togedemaru choque contra las rocas que se esparcieron por el lugar.

Me impulso con las piedras y voy a toda velocidad contra él. Mira cómo voy llegando y se apresura a darle un cabezazo al suelo que tiene el mismo efecto que mis golpes. Crea un escudo de rocas entre nosotros.

Estoy muy seguro de que vi por unos instantes como su cabeza brillaba en un tono metálico.

Doy un zarpazo contra las rocas para poder ver a Togedemaru, pero nada más hacerlo, soy recibido por Rayo.

Me apresuro a agacharme, para así cubrirme con las otras piedras.

No tenemos que alargar más esto. Es sólo una descarga— por primera vez escucho su voz.

Eres un imbécil si crees que me dejaré vencer— respondo. Ni loco haría eso.

Eres… ¡bastante grosero!— al decir eso, lanza Rayo de nuevo, lo cual me hace salir de mi cobertura.

¡Es un viejo hábito! ¡Lo… siento!— con mis garras y de forma veloz, creo un agujero debajo de mí; cerca de Ash. No estoy usando Excavar, por lo que es pequeño y bastante imperfecto, pero me sirve como trinchera.

Aprovechando la cercanía, Ash me cuenta su estrategia. Escucho su siguiente orden, además de información valiosa que me da; algo de lo que no me había dado cuenta. Volteó a verlo y le asiento. Tanto él como yo creemos que esto está extendiéndose más de lo necesario.

Salgo a toda velocidad de mi escondite y mi agilidad, así como flexibilidad me permite moverme por el entorno con facilidad. Togedemaru utiliza Rayo a diestra y siniestra.

Golpeo el suelo, levantando varias rocas y tomo la que más se ajusta a mí. No es pequeña, pero tampoco es grande; tiene el tamaño suficiente para lo que voy a hacer.

La elevo lo suficiente como para que se mantenga en el aire unos instantes y, con rapidez, la golpeo con mi cola, mandándola a volar directo contra Togedemaru. El golpe dio de lleno en su frente y fue suficiente para desconcentrarlo.

Me lanzo de inmediato y arrojo Doble patada contra él. Alcanza a esquivarme de un salto como Ash predijo, pero él no era mi verdadero objetivo.

Si todo sale bien, la batalla ya terminó.

Luce confiado de estar en el cielo. Sabe que no podré acercármele y él confía ciegamente en ello, por lo cual su sorpresa es enorme al ver como salto en su dirección.

Me acerco rápida y peligrosamente, por lo que se altera. Su gesto impasible era una fachada para su verdadero ser. Al final, esto no deja de ser un duelo entre el gato y el ratón.

De forma inconsciente, se hace bola y eriza sus púas. Ash tenía razón; su cola sigue siendo alcanzable.

Le prendo fuego a mis colmillos y me lanzó contra mi presa, atrapándola.

Togedemaru suelta un chillido y comienza a rodearse de electricidad pero en eso, lo golpeó fuertemente en la cara con una patada que nos arroja a los dos todavía más alto.

Ahora que estamos a mayor altura, suelto su cola y me centro en su carota; la pateo con fuerza en repetidas ocasiones mientras comenzamos a caer a la superficie.

Esto es por Peke, y por el inicio de mi nueva vida.

Suelto un grito causado más que nada por la emoción de poder por fin darle una paliza (era estresante no poder tocarlo) y doy una última patada que lo manda volando contra el suelo.

Aterrizo de forma grácil a un lado suyo y volteó a verlo.

Está debilitado completamente y yo apenas y tengo algunos rasguños.

Volteo a ver a Ash con una sonrisa.


—¡Lo hiciste, Torraca…!

Aplausos y ovaciones lo interrumpieron. Sorprendidos, Ash, Pikachu y Torracat voltearon hacia arriba, hacia la carretera, sólo para toparse con una multitud.

—¡Arceus, que patadas!

—¡Al fin un buen golpe!

—¡Bestial!

Entre el público, Ash notó a Lillie, Kukui, Lario, Chris y a sus tres Pokémon faltantes. Todos le sonreían.

Ketchum miró perplejo un poco más de tiempo y finalmente, devolvió el gesto al tiempo que les levantaba un pulgar.


—Cuando saliste corriendo atrajiste mucho la atención, sin mencionar los movimientos de Peke y Togedemaru— Kukui estaba riendo.

Tras unos minutos, los otros humanos habían llegado al campo de batalla con el resto de los Pokémon de Ash, para ayudar a que todos los debilitados se recuperaran.

Peke estaba aporreando con fuerza el suelo, con una mezcla de frustración y alegría. Le daba gusto que Torracat hubiera ganado, pero seguía estando frustrada ya que había perdido en su primera Prueba.

El gato ígneo le dio las gracias y no volvió a hablar. Gumshoos lo felicitaba con gran alegría por superar su prueba, Lycanroc también lo felicitó por su increíble desempeño.

Dartrix intentaba calmarle los humos a Peke y Pikachu hacía lo mismo, aunque seguía un tanto mareado.

Togedemaru y Dedenne estaban agotados.

Ash se rascó la cabeza, avergonzado ante lo dicho por Kukui.

—No era nuestra intención llamar tanto la atención— informó, riendo de forma nerviosa.

—Tranquilo. Otro de los motivos por los que la gente también viene al Observatorio de Hokulani es para ver las Pruebas de los aspirantes del Recorrido Insular— contó Lario, con las manos en las bolsas.

Chris asintió.

—De todas formas, muy bien hecho. Lograste superar la Prueba con una demostración de eso que haces bien y demostraste bastante de eso otro— dijo, con los ojos cerrados y los brazos cruzados.

Todos se le quedaron viendo al Capitán, con una gota cruzando por sus sienes.

De forma inesperada, Rotom le dio un golpe en la parte trasera de la cabeza.

—¡Rotom!— exclamó Lillie, asustada por lo que la máquina acababa de hacer.

—Lo siento, pero es exasperante que siendo tan listo no pueda expresarse bien-Roto— contestó.

—¡A-Aun así eso no es motivo para…!

Chris levantó una mano, interrumpiendo a Lillie.

—Está bien…— dijo, sobándose la cabeza— Creo que lo necesitaba— su mirada, para sorpresa de todos, demostraba más seriedad—. Primero que nada, disculparme con todos aquí… El Invikador era un invento en desarrollo que no debí usar sin estar bien confirmada su seguridad, por lo cual los puse en peligro a todos… De nuevo, me disculpo mucho— hizo una reverencia ante todos.

—Chris…— murmuró Lario, sorprendido.

—Y por otra, parte, quiero felicitarte por superar mi Prueba, Ash. Fue un gran combate— aseguró el Capitán, revolviendo entre sus bolsillos—. Toma este Electrostal Z, símbolo de que superas…

—Sobre eso… ya tengo uno— dijo de pronto Ketchum, sacando su propio Electrostal.

Lillie, Rotom, Kukui y los Pokémon de Ash se dieron un golpe en la cara. Habían olvidado eso por completo.

—¿¡E-Ehh?!— Chris lucía nervioso— ¡L-Lario, ¿q-qué debo hacer ahora?!

El Hokulani mayor rio. Sabía que era demasiado bueno para ser verdad.

—Bueno…— revolvió entre sus bolsillos y sacó un pequeño rombo gris con la silueta de un cubo— A cambio de ese Electrostal, por favor recibe este Metalostal Z, el Cristal Z de tipo Acero que te permitirá utilizar Hélice trepanadora.

Chris asintió con fuerza.

—¡Sí, sí! ¡Ese es un buen cambio!— aseguró.

Ash vio el objeto y sin dudarlo, lo tomó. Lo apreció por unos instantes y luego, realizó su ritual de toda la vida.

—¡TENGO EL METALOSTAL!— gritó con fuerza, alzando en alto el Cristal Z.

Todos sus Pokémon se unieron a él en la celebración.

Lillie, Kukui, Lario y Chris aplaudieron ante la celebración del chico.


—¿Se va?...

Frente al Exeggutobús, Lillie, Ash, Rotom y Pikachu (en el hombro de su entrenador) se encontraban listos para partir, esperando que Kukui también subiera con ellos, cosa que no pasó.

—Bueno, como dijo Lillie, tengo algunos asuntos con la construcción de la Liga, así que creí conveniente hacer del Monte Lanakila mi siguiente destino aprovechando que estoy algo cerca— respondió el investigador, con una Pokéball en mano.

—Si son asuntos importantes, ¿qué le vamos a hacer?— la rubia volteó a ver a Ash, quien asintió.

—La Liga Pokémon será genial, profesor ¡Mucha suerte con ella!— deseó Ketchum.

—Digo lo mismo de mi parte. Esperaré por su éxito-Roto.

—¡Pikachu pika!

El profesor sonrió.

—Muchas gracias, chicos— la cápsula que tenía entre las manos se abrió, mostrando un Braviary, que de inmediato creció de tamaño lo suficiente para cargar sin problema a su entrenador—. ¿Les parece si nos reunimos de nuevo en Malíe dentro de tres días?

Todos se vieron algo confusos.

—¿Hay algo que debamos discutir?— preguntó Lillie, curiosa.

El adulto negó con la cabeza.

—Sólo me gustaría estar con ustedes un rato más antes de separar de nuevo nuestros caminos— respondió, llevándose las manos a la cintura—. Me gusta pasar tiempo juntos.

El grupo de Ash sonrió al escuchar eso.

—¡Sin problema!— exclamó el líder— ¡En tres días, entonces!

—Nos veremos, profesor— Lillie hizo una reverencia.

Y sin decir mucho más, Kukui subió a su tipo Volador y emprendió el vuelo.

—¡Esperen noticias mías pronto!— gritó a la distancia.

Ash, Lillie, Rotom y Pikachu veían como el profesor se alejaba. Todos tenían una sonrisa en el rostro.

—El profesor Kukui es un tipazo-Roto.

—Pika pi.

—Concuerdo.

—¡Saber que traerá la Liga Pokémon es tan emocio…!

Un ligero golpe hizo que Ash no pudiera terminar de hablar.

Detrás de él, estaba la pareja con la que había chocado antes de pelear con Togedemaru. El hombre había chocado su hombro contra el de él de forma totalmente intencionada. Pikachu lucía molesto por la sacudida.

Le sonrió de forma burlona y para cuando los amigos de Ash voltearon a ver qué pasaba, la pareja ya había subido al Exeggutobús.

Ketchum suspiró y luego negó con la cabeza.

—Supongo que algunas personas no pueden aceptar una disculpa…— murmuró.

Lillie y Rotom voltearon a verse un tanto confundidos.

Justo cuando estaban por subirse al transporte, un grito los detuvo.

—¡Chicooooos!— escucharon decir.

Al voltear, vieron como Lario corría hacia ellos, con Chris por detrás (quien lucía bastante cansado).

—¿Señor Lario?...— murmuró Lillie.

—¿Pasó algo?— preguntó Ash, confundido al verlos llegar.

—Si… verán…— el ex-Capitán sacó algo de sus bolsillos: Una máscara— A Kukui se le olvidó esto en la habitación de Chris.

Todos vieron con sorpresa la pieza de tela.

—¡Eso es…!— exclamó Ketchum, sorprendido.

La máscara de Royale…— Lillie tenía los ojos entrecerrados. El profesor a veces sí que podía ser tonto.

—¿¡Cómo es que el profesor tiene la máscara de Royale?!— preguntó Ash mientras sostenía el objeto ya mencionado.

Todos vieron a Ash con una gota bajando por sus sienes. Era como decirle a un niño que el hada de los dientes no existía…

—Debe ser una imitación. Un souvenir creado por la popularidad de Royale-Roto— dijo, sin la más mínima duda.

—¡S-Sí!— secundó Lillie— ¡Probablemente el profesor es fan de Royale!

Ash liberó un sonido de comprensión y sin dudarlo, se puso la máscara.

—¿Cómo me queda?— preguntó, cruzándose de brazos.

Lillie le levantó el pulgar.

—B-Bastante bien…

—Pika pi…— murmuró el roedor, un tanto decepcionado de su entrenador.

Lario y Chris voltearon a verse. El mayor rio un poco.

—En fin… Sería bueno si pudieran regresársela cuando lo vuelvan a ver— pidió el excapitán—. Aunque no puedo creer que la haya olvidado… Con lo que le gusta Royale…

Lillie volteó a verlo.

—Nosotros nos encargaremos— aseguró.

Cuando Lario estaba por hablar, el claxon del autobús sonó. Era la señal de que estaban a punto de partir.

—¡Tenemos que irnos!-Roto— avisó, señalando su transporte.

—¡E-Es cierto!— dijo la rubia, un tanto alterada.

—¡Pues vamos!— con emoción, Ash comenzó a caminar hacia el Exeggutobús, aún con la máscara puesta.

—¡Ash!— llamó Chris de pronto, haciendo que el azabache se girara al igual que la rubia. El ceño del Capitán estaba fruncido— Nos vemos en unos meses.

Ketchum abrió levemente la boca y luego la cerró. Al igual que Chris, frunció el ceño y cerró con fuerza una mano frente a su cara. Le asintió y luego se dio vuelta hacia el camión.

Lillie veía con seriedad el secretismo que había entre Chris y Ash. Era lo mismo que aquella vez en la Jungla Umbría con Kiawe.

Miró su bolso, con el único pensamiento de volverse fuerte.


5 p.m. Bajada del Monte Hokulani.

Les habían tocado los asientos de la parte trasera izquierda.

El camino, al igual que el de subida, era tranquilo. A pesar del estrecho sendero y de las amplias subidas y bajadas, el conductor parecía manejar el asunto con una enorme facilidad. Su dominio sobre el volante podía hacerse notar por el simple hecho de que varias personas estaban dormidas profundamente, sin la más mínima alteración.

Aprovechando la ocasión, Ash decidió mostrarle algo a Lillie.

Los audífonos que estaban en la parte trasera de Rotom salieron y la rubia tenía puesto el izquierdo, viendo fijamente la pantalla de la máquina.

Miró a su amigo de reojo (quien tenía el audífono derecho puesto). Lucía algo impaciente porque el vídeo comenzara. Pikachu parecía querer un audífono también.

Pobre criatura…

La grabación había empezado a reproducirse y esa voz hizo que se le helara la sangre. Alterada, vio la pantalla, encontrándose con la espalda de ella.

No tuvo ni que analizar. Era su madre.

Su ceño se frunció por una serie de emociones que estaban bastante alejadas del enojo y más acercadas al miedo.

Ash la miró, pero decidió no hablar. Lillie necesitaba hacerse fuerte.

Debes tener tanto miedo; venir desde un lugar tan lejano y que lo primero que te encuentres sea hostilidad…

Luego de eso, lo único que Lillie escuchaba era el sonido de las chispas de Pikachu, así como un gruñido que estaba segura, le pertenecía al Charizard del azabache. Se sintió un tanto feliz de que él realmente hubiera cumplido con su palabra (aunque tampoco es como que hubiera dudado en ningún momento).

Pero fue ahí que la rubia alcanzó a ver el verdadero objetivo de esa filmación.

El Ultraente conocido como UE-01 Parásito. Aquel que le había provocado tal dolor de cabeza en ciudad Kantai estaba ahora flotando delante de su madre y comenzaba a avanzar lentamente hacia ella.

En un instante, un brazo alejó a su madre del Ultraente de un tirón. Estaba segura de que había sido Hau. Acto seguido, un poderoso Lanzallamas, así como un brillante Rayo salieron disparados contra el ser misterioso.

El ser interdimensional utilizó un ataque bastante parecido a Joya de luz para salir del rango de ataque muy por los pelos y en cuestión de segundos, desapareció por un Ultraumbral.

Lillie escuchó un sonido de frustración, proveniente tal vez de Hau, tal vez de Ash o incluso hasta de su madre.

Escuchó la voz de Hau y en ese momento, la grabación se pausó.

—¿Qué opinas?— preguntó Ketchum en un murmuro, quitándose el audífono.

Lillie volteó a verlo, un tanto confusa.

—No sé realmente que opinar…— contestó, haciendo lo mismo que el chico— ¿Cuál es el punto de mostrarme esto?

Ash primero volteó hacia los lados antes de responder en voz aún más baja.

—Confío en lo que dices. Si tú aseguras que tu mamá y toda la Fundación Aether están detrás de algo malo, yo creo en ti— aseguró, pegándose a su oído. Lillie sintió una gran alegría al enterarse de eso—. Pero necesito que me digas si sabes algo más sobre Nihilego…

La alegría volvió a convertirse en confusión.

—¿N-Nihilego?...— preguntó— ¿De dónde sacaste ese nombre?...

Ash al principio dudo sobre si decírselo o no, pero al final, pensó que era lo correcto. Ella tenía que ser precavida de la Unidad Ultra, considerando que eran aliados de Lusamine.

—Cuando Dartrix evolucionó, el día de la prueba de Lana, me encontré a dos… personas… Sus nombres eran Zoe y Darius; son personas de otra dimensión— informó, haciendo que Lillie se quedara impactada.

—¿¡Pe…?!— de inmediato, recuperó la compostura— No… era evidente que si existen seres interdimensionales como los Ultraentes, también habría personas de otras dimensiones…

—¿Me crees?...— preguntó Ketchum, sorprendido por ver la facilidad con la que Lillie lo había asumido.

Ésta asintió.

—Por supuesto. Tú nunca me mentirías— aseguró, viendo con confianza a Ash.

—Retomando el tema de Zoe y Darius…— Rotom se unió a la conversación, atrayendo toda la atención hacia sí mismo— Esos dos son colaboradores activos de tu madre, bajo las ordenes de una tal "Unidad Ultra". Usan los recursos de la Fundación Aether para buscar a Nebulilla lo cual, en otras palabras, quiere decir que te buscan a ti-Roto.

La boca de la rubia se frunció.

Ash asintió con fuerza ante la declaración de la Pokédex.

—A cambio, tu mamá…

En ese momento, una mano se colocó frente a su cara.

—A-Ash, ¿p-podría pedirte que por favor no la llames así?...— solicitó, nerviosa.

Ketchum frunció el ceño y asintió. La relación entre ellas dos no debía ser nada buena.

—Bueno… A cambio de darles cosas para buscar a Nebulilla, Lusamine les pide información sobre los Ultraentes para su investigación— dijo, haciendo que Lillie se diera cuenta de algo.

—Eso quiere decir… ¿Que ellos también buscan a Nebulilla?...— murmuró, para luego voltear a ver a Ash— ¿P-Por qué?...

El entrenador negó con la cabeza.

—No puedo decírtelo, aunque de hecho, yo tampoco lo sé bien— contestó.

Lillie comenzaba a sentirse frustrada al no ser parte de todo eso. Era la única Representante que no sabía de qué se trataba el asunto…

—En fin…— la Pokédex volvió a tomar la palabra— Por lo que creemos, Zoe y Darius conocen muchas más cosas de los Ultraentes, o UE para abreviar, que nosotros. Y quien sabe qué tipo de información tenga ya Lusamine sobre todo esto-Roto.

—Así que nos vendría bien si pudieras decirnos lo que descubriste de la profesora Burnet— concluyó Ash.

Lillie los miró a ambos y finalmente asintió. De su bolso, sacó una memoria USB que le pasó a Rotom.

—¿Tienes forma de leer lo que hay aquí?— preguntó.

—La sola pregunta ofende— dijo, tocando la memoria con una de sus protuberancias. En su pantalla apareció un porcentaje que se elevó rápidamente al 100—. No por nada soy el mejor invento del mundo-Roto.

De golpe, la memoria comenzó a desprender chispas. Algo sorprendida por eso, Lillie volteó a ver a la Pokédex.

—No puedo permitir que esto llegue a perderse. Es información que debe ser tratada con el máximo secretismo posible-Roto.

La rubia vaciló al inicio, pero luego asintió. La destrucción de la USB no era necesaria en sí, pero entendía que debiera eliminar el archivo.

Montones de letras, gráficas e imágenes aparecieron en la pantalla de la Pokédex.

—Esto es… muy interesante…— murmuró la Dex— El ya conocido UE-01 Parásito y el que nos mostró la profesora Burnet, UE-… ¿05? ¿Por qué "05"? ¿Dónde están los UE del 02 al 04?-Roto…

Esa duda llamo la atención de Ash, Lillie y Pikachu.

La rubia reparó en ello.

—Tienes razón… En su momento no me puse a pensar en ese detalle, pero… es realmente importante…— susurró la rubia.

—¿Tú que crees, Pikachu?— preguntó Ash, viendo a su colega de toda la vida.

El roedor comenzó a pensar y dio la única respuesta que se le ocurrió.

—Dudo mucho que haya sido porque se oía genial-Roto…— respondió la Pokédex.

Pikachu bajó las orejas con decepción.

—Tal vez… ¿es por el abecedario?— preguntó Ketchum, pensando tanto como podía.

Lillie negó con la cabeza.

—Podría ser, pero honestamente, no lo veo factible...— dijo, con la mano en el mentón— Es decir… ¿por qué hacer eso?... Además, el UE-01 se llama "Nihilego"… ¿En serio es el primero en orden alfabético?

Ash se rindió.

Rotom se veía serio. Analizaba los archivos cortesía de Burnet.

—¿T-Tipo…?— Lillie comenzó a decir su suposición pero fue interrumpida.

—Ya lo tengo— avisó de golpe RotomDex. Todos voltearon a ver su pantalla— A lo largo del documento, hay una serie de imágenes de bastante mala calidad, y encontré un patrón en ellas-Roto.

Lillie había visto antes esas imágenes, pero las descartó al pensar que eran inútiles al ser prácticamente imposibles de apreciar.

Luego del apartado que hablaba de los Ultraentes 01 y 05, había una gran cantidad de fotos. En una pestaña en blanco en la pantalla de Rotom, varias de esas imágenes en específico fueron seleccionadas.

Todas tenían en común un borrón o mancha roja. En una había una especie de alas rojizas; en otra, junto al color rojo, había patrones negros desenfocados y así seguía y seguía. Unos pequeños palos negros, una cosa alargada y gruesa bastante borrosa, etc.

—Comencé con este. Haciendo uso de mi mejor esfuerzo, intenté acomodarlas; poner todas las imágenes en la misma escala y en una estructura más o menos correcta y esto fue lo que obtuve…— en la pantalla, podía verse la imagen residual de lo que Ash, Pikachu y Rotom podrían reconocer fácilmente como…— Músculo. Músculo ya había sido capturado en fotografía a lo largo de los años-Roto.

Ketchum y Pikachu fruncieron el ceño al ver su simple silueta.

Lillie recordaba la historia. El Ultraente llamado de forma provisional por Rotom como "Músculo" era el asesino del Oricorio líder y de sus amigos, así como del padre de Torracat; el motivo por el que éste había decidido unirse a Ash y a su hermano mayor en su viaje por Alola.

—Y necesito que vean estos dos también…— Rotom volvió a seleccionar imágenes específicas y las unió de la mejor forma posible. Lillie reconoció de inmediato a "Cable", mientras que Ash y Pikachu identificaron a "Papel".

El azabache no había olvidado la brutalidad con la que aquel Oricorio había muerto. Sintió como su estómago se revolvía.

—Rotom, no entiendo el punto de todo esto— admitió Ash.

—Yo si— dijo Lillie, volteando a ver a Rotom—. Todos estos Pokémon fueron fotografiados en el lapso de tiempo que hubo entre la primera foto de Nihilego y la del UE-05 Voracidad, ¿verdad?

Una animación de confeti cayendo apareció en la Pokédex.

—Bingo— respondió de forma positiva—. Están acomodados en orden de registro fotográfico. A pesar de que la imagen del UE-05 Voracidad es mucho más clara y de mayor calidad que las de Músculo, Cable y Papel, al parecer la profesora Burnet o quien los haya enlistado, considero que era mejor tenerlos por orden de avistamiento oficial— Ash soltó un sonido de sorpresa ante lo dicho por Rotom—. Considerando la fecha de las fotografías, y siguiendo un patrón lógico, Músculo sería el UE-02; Cable el UE-03 y Papel el UE-04-Roto.

Ash, Lillie y Pikachu voltearon a verse, para luego volver a mirar a Rotom.

—¿Qué?— preguntó, al ver como lo observaban tan fijamente—. Ni siquiera debería sorprenderles que pueda resolver algo así. Soy el mejor invento del mund…

—En serio, estaríamos en muchos problemas sin ti, Rotom— dijo Lillie, interrumpiendo a la Pokédex.

—Eres como un regalo caído del cielo… Ah, aunque eso convertiría al profesor Kukui en Arceus…— murmuró Ash, diciendo cosas que sólo él entendía bien.

—Pika pikachu— secundó el tipo Eléctrico.

Rotom se quedó serio ante esas palabras.

—Un Clefairy-Roto— avisó de la nada, apuntando a la ventana que estaba a la izquierda de Lillie; la chica rápidamente volteó a ver.

Era cierto. Entre el disparejo terreno que se encontraba en casi todo el Monte Hokulani, se veía un pequeño Clefairy que saltaba alegremente entre las piedras, usando sus pequeñas alas para lograr los saltos que no podría hacer por sí mismo.

—¡E-Es hermoso!...— exclamó Lillie, en un tono de voz más alto, pero moderado por respeto a los pasajeros dormidos.

Ash también miró por la ventana.

—Woah… Esto me recuerda a la vez que vi el baile de unos Clefairy en Kanto…— murmuró el chico. Pikachu también lo recordaba; fue cuando ayudaron a un científico que era atacado por unos Zubat, dónde Brock atrapó el suyo.

—¡Son increíbles, ¿verdad?!— preguntó, totalmente emocionada.

Ash asintió mientras sonreía.

—Aunque debo de decir que no sabía que te gustaran tanto, Lillie— dijo el chico, viendo el ánimo de su amiga.

Esas palabras parecieron tranquilizarla.

—B-Bueno… de niña yo…— dijo en voz muy baja.

—No puedo escucharte, Lillie— informó Ketchum, acercando más su oreja a la rubia.

—¡D-De niña yo leí un libro sobre ellos y me gustaron!— dijo, algo alterada.

Ketchum la vio algo confundido. No le veía lo raro a eso, pero lo entendió.

La distracción creada por el Clefairy desvió la atención de Rotom, quien estaba pasando por un momento en el que no quería que nadie lo viera.

En la parte derecha del autobús, en los asientos de enfrente, la pareja con la que había chocado Ash los estaba viendo fijamente.

—¿De qué hablan esos idiotas?...— preguntó la chica, tratando de afinar el oído.

—Eso no me importa— contestó el hombre, cruzado de brazos.


—¿V-Viene alguien?...

Estamos en el Paraíso Aether, 2 días después por la noche, más específicamente en el elevador que conecta todas las zonas del lugar, el cual ahora se encontraba en el embarcadero.

Jessie, James, Meowth y Wobbuffet se veían bastante nerviosos.

La adulta y el gato hacían guardia, mientras que James veía el tablero con los botones que permitían subir a las otras áreas.

—¡A-Apresúrate, James!— dijo Jessie, sudando a mares.

—¡E-Estoy buscando, pero no encuentro el botón!— respondió, en un susurro.

En eso, Wobbuffet reparó en un pequeño panel.

—¡Wobbu! ¡Wobbuffet!— comenzó a decir, llamando la atención de Meowth.

—¿El sensor?...— murmuró, para acercarse a ver el tablero.

Justo debajo de los dos botones estaba lo mencionado por el tipo Psíquico.

—¿¡Eres ciego o algo así, James?!— preguntó molesto el gato al ver lo evidente del sensor.

—¡Yo no sé de estas cosas!— contestó, intentando defenderse.

—¡Sólo dame eso!— con fuerza, le arrebató la tarjeta al peliazul, para pasarla por delante del sensor.

Arriba de los dos botones que ya había, se abrió un pequeño espacio del cual salió un tercer botón que decía "LABORATORIOS".

—¡Bingo!— exclamó Meowth, presionando el botón sin dudar.

De inmediato, el elevador se puso en marcha, desbalanceando a Jessie.

—¡Woah woah woah!— de milagro, recuperó el equilibrio— ¡Avisa si vas a hacer eso!

Los miembros del Team Rocket se quedaron en el centro del elevador, mientras éste comenzaba a bajar lo que parecían ser metros y metros.

—¿Q-Qué crees que encontremos, Jessie?— preguntó James.

—Yo que sé, ¿Pokéballs? Quizá haya un robot o algo así— contestó, cruzándose de brazos.

Todos se quedaron en silencio, esperando a llegar a su destino.

Y finalmente, lo hicieron.

Terminaron en una gran habitación prácticamente a oscuras, sólo iluminada por unas cuantas luces tenues de color azul. Frente a ellos, había una puerta metálica que también tenía un escáner igual al del ascensor.

—Es demasiada seguridad…— murmuró Meowth, comenzando a avanzar.

—Así deberían ser los laboratorios secretos, ¿no?— preguntó James, haciendo lo mismo.

Con paso tranquilo, llegaron a la puerta y pasaron la tarjeta por delante del sensor. Tras unos segundos, la luz se iluminó de verde y finalmente, la puerta se abrió.

Cuando Jessie estaba por dar un paso al frente, James la detuvo.

—E-Espera…— le murmuró— El sitio debe estar repleto de cámaras… Si nos identifican por nuestro pelo o por Wobbuffet podría ser un gran problema…

—Ciertamente…

Meowth asintió.

—Me adelantaré— dijo, poniéndose a cuatro patas—. También sería malo si me vieran a mí.

—Te alcanzaremos en un momento— aseguró James.

El gato volvió a dar una cabeceada y salió disparado.

Jessie se giró hacia su tipo Psíquico y le apuntó con su Pokéball.

—Vuelve por el momento— y así lo hizo.

Los dos reclutas Rocket voltearon a verse y asintieron con fuerza.

James se hizo una coleta que ocultó con el gorro y Jessie un moño bastante grande por la cantidad de pelo que tenía. Al menos eso haría que fuera menos fácil descubrirlos.

Avanzaron hacia el pasillo que se extendía frente a ellos.

El lugar era inmenso y estaba igual de oscuro que la sala del elevador. Pasillos por donde podías ver, los cuales atravesaban montones de otros cuartos a los que se podía acceder por puertas corredizas.

Con sigilo, comenzaron a moverse por entre las esquinas. De vez en cuando, podían ver a uno que otro tipo vestido con largas batas blancas y una especie de máscara con un vidrio de coloración amarillenta que impedía ver sus caras.

Continuaron avanzando de cuclillas y moviéndose entre las sombras tanto como les fue posible.

Se fijaron levemente por una puerta que estaba abierta. Varios científicos probaban una especie de escudo transparente contra el cual lanzaban todo tipo de ataques con ayuda de Pokémon como Magmar o Vaporeon.

Se alejaron tan rápido les fue posible al ver a los Pocket Monster.

—¿A cuál deberíamos entrar?— preguntó James en un murmuro.

—No lo sé… Si hay gente dentro, se acabó el juego para nosotros…

Ambos se quedaron así durante un rato, hasta que…

—Ey.

Al escuchar eso, ambos reclutas se sobresaltaron muchísimo. Cuando lo daban todo por perdido, dieron vuelta para toparse con Meowth.

—¡M-Me diste un infarto!— reclamó James en un susurro.

—¡No aparezcas así de la nada, idiota!— dijo ahora Jessie.

El tipo Normal negó con la cabeza.

—Olviden eso y síganme. Encontré algo muy interesante— aseguró, señalando uno de los pasillos.

Los humanos voltearon a verse algo confusos y asintieron.

Con sigilo y velocidad, Meowth se desplazaba. Era evidente que era más fuerte que antes.

Tras varios minutos de caminata (en los cuales estuvieron a punto de ser descubiertos varias veces), llegaron a otra puerta metálica que no parecía llevar al interior de ningún laboratorio, sino que lucía más como un acceso a otra sala totalmente diferente.

—Pasa la tarjeta— le dijo Jessie al gato.

Éste negó.

—¿Por qué creen que los traje?— preguntó, volteando a verlos— Esta cosa no sirve para esta sala.

Impactados, Jessie y James miraron al sensor que había frente a la puerta.

—Eso es imposible— aseguró el adulto— ¡Es la tarjeta de la subdirectora Wicke! ¡Tiene nivel de acceso 4!

Jessie se llevó una mano al mentón. ¿¡Acaso…?!

—Nivel de acceso 5…— murmuró.

James escuchó eso todavía más sorprendido.

—Encontramos el premio gordo— aseguró Meowth.

—Puede que lo hayamos encontrado, ¿pero qué vamos a hacer? No tenemos una tarjeta nivel 5— dijo Jessie, viendo con fastidio todo ese sistema.

El gato comenzó a reír por lo bajo para después, sacar sus garras.

—Me subestimas. ¿Has olvidado todos los mecas que he armado?— preguntó, acercándose al panel.

Con rapidez, logró remover la tapa que separaba la superficie del interior, donde había circuitos, cables y demás cosas tecnológicas. El tipo Normal comenzó a moverse rápidamente y en un dos por tres, la puerta estaba abierta.

—Listo— dijo, volviendo a guardar sus garras.

—Woah… La seguridad de esta cosa sí que es pobre— murmuró Jessie, bastante poco impresionada.

—Supongo que la Fundación Aether no es la gran cosa…— dijo ahora James, haciendo saltar una vena en la frente de Meowth.

—¡Lo dicen porque no son ustedes los que lo hicieron! ¡Este fue el resultado de toda una vida abriendo cerraduras!— pero los humanos ya no lo estaban escuchando.

Era un pequeño pasillo, con tres habitaciones en total. Dos en el lado izquierdo y una hasta el final, en el lado derecho.

—¿Nos dividimos?— preguntó Jessie.

—A dividirnos— contestó James.

—¡Escuchen lo que les digo, idiotas!— se quejó Meowth.

La de pelo magenta fue al laboratorio que estaba más cerca de la entrada, el gato fue por el segundo del lado izquierdo y el peliazul al único que había en el lado derecho.

Con Jessie.

El laboratorio no era sumamente grande, pero tampoco era pequeño. En el interior había un computador, así como un archivero, pero lo que más llamaba la atención era una especie de cubo de cristal lleno de esferas.

Con curiosidad, se acercó al lugar. Eran una especie de Pokéballs, la tapa de arriba era de un color azul oscuro y la de abajo era morada. Tenía un diseño raro, era como si fuera una especie de tiro al blanco, siendo el centro el botón que abría las cápsulas. En diagonal, tenía unas decoraciones amarillas.

Todas estaban rotas o incompletas.

Sin pensárselo mucho, Jessie tomó la que se veía más entera.

Con algo de fastidio, se acercó al archivero y lo abrió. En él, había una gran carpeta azul con varios papeles.

Lo abrió y leyó el título del archivo:

Proyecto "Ente Ball".

Con Meowth.

El laboratorio en el que estaba era prácticamente igual al que le había tocado a Jessie, sólo que este tenía un gran librero repleto de libros y otras cosas como carpetas o papeles sueltos.

El gato pasó la mirada por el lugar y luego fue a un escritorio sobre el cual había una computadora. La encendió y para su sorpresa, estaba desbloqueada.

—Ja… ¿Tenían la confianza de que nadie podría infiltrarse? Ingenuos…— murmuró con satisfacción, moviendo el ratón hacia el explorador de archivos.

Ahí, había varios documentos que Meowth vio con mucho interés.

Ultraentes.

Y

El Ultraumbral.

Con James.

El laboratorio del peliazul era mucho más grande que el de los otros dos, principalmente porque en el suyo había una gran mesa quirúrgica en el medio de todo, así como varias jaulas donde parecía, debía haber pequeños Pokémon.

El peliazul estaba tirado en el suelo ya que no podía creer lo que tenía ante sus ojos.

Frente a él, había tres grandes cilindros, de los cuales estaban ocupados dos de ellos (los de los extremos). En el interior, podían verse congelados dos Pokémon cuadrúpedos. Sus cuerpos eran sumamente extraños. Tenían una cola como de pez; sus patas traseras lucían como las de un perro, pero las delanteras parecían las de un insecto. Los dos llevaban puesto una especie de máscara marrón que sólo dejaba ver una gran cresta que salía de su cabeza.

Frente a ellos, había una pequeña repisa sobre la cual reposaban dos Honor Balls y dos tubos alargados.

—¿Q-Qué es esto?...— preguntó, sumamente impresionado y levantándose sin perder de vista a esos "Pokémon".

Con lentitud, se acercó a un librero cercano y vio una gruesa carpeta que abrió sin dudar. La primera página ya era interesante por sí misma.

Proyecto "E.U.E."

Comenzó a leer con rapidez las hojas que estaban escritas a manera de informe.

Había tantas cosas ahí que no comprendía para nada que simplemente lo dejaron con la boca aún más abierta.

A pesar de todos los términos extraños y secretismos, había algo de lo que James estaba seguro…

Esos tipos habían jugado a ser Dios y para ello, habían utilizado a esos pobres Pokémon que estaban encarcelados. A los llamados Código Cero.

Escuchó pasos llegar hacia su dirección y la puerta se abrió.

Eran Jessie y Meowth; ambos lucían tan impactados como él y eso sólo incrementó cuando vieron a los Pokémon que estaban cerca de James.

—¿¡Q-Qué son esas cosas?!— preguntó sorprendida la mujer.

—¡Se los explicaré luego!— aseguró el peliazul, mostrándoles la carpeta— ¿¡Qué fue lo que encontraron ustedes?!

Jessie y Meowth intentaron espabilar, para acto seguido, mostrar sus adquisiciones. La primera mostró la Pokéball, así como una carpeta azul, mientras que el segundo tenía entre sus manos un disco duro.

—¡No me van a creer lo que es esta…!

En un abrir y cerrar de ojos, el lugar entero comenzó a iluminarse por un parpadeo rojo, mientras que una fuerte alarma comenzó a sonar.

Alerta… Alerta… Intrusos sin autorización detectados… Todos los científicos ir a la zona B… Alerta… Alerta… Intrusos sin autorización detectados…

El alma del trío Rocket se les cayó a los pies.

—¡ESTAMOS FRITOS!— gritó con fuerza James.

—¡T-Tenemos que salir de aquí rápido!— dijo Jessie, igual de alterada que su compañero.

—¡No podemos darles esto! ¡Esta información es vital!— aseguró Meowth.

Los tres continuaron con su ciclo de desesperación, hasta que…

La pantalla de la computadora que había en el lugar se encendió.

—Ah, hola, ¿pueden escucharme?

Al oír eso, voltearon a ver rápidamente al computador, dónde sólo se podía ver una pestaña en negro.

—Veo que lograron llegar hasta ahí; eso es perfecto.

Con sorpresa, todos abrieron los ojos. Esa voz era de…

—¡Mi ayuda sirvió de algo después de todo!

—¿¡Planeaste todo esto desde un principio?!— preguntó James, asombrado.

—Se podría decir que sí.

—¿¡Por qué?! ¡T-Tú eres…!— Jessie no podía creerlo.

—Soy consciente de mi posición, pero esto era necesario. No puedo soportar más la tiranía de la presidenta Lusamine— aseguró la voz— y el que escapen ahora o no, será decidido por la sinceridad de sus palabras.

Meowth lucía más tranquilo ahora, pero igual de impaciente.

—¿Q-Qué es lo que quieres saber?...— preguntó.

—D-De momento, ignoraré el hecho de que un Pokémon acaba de hablar— dijo, para luego, recuperar su tono serio—. Verán… ¿ustedes de que conocen a Ash Ketchum?

El trío Rocket volteó a verse, confundido.

—Nos lo encontrábamos muy a menudo— comenzó James—. Al principio sólo era un objetivo al que derribar.

—Un tremendo dolor de cabeza si me dejas decirlo… Él y su Pikachu eran por demás fastidiosos— dijo Jessie, sobándose las sienes.

El lugar se quedó en silencio, escuchándose nada más las sirenas.

—Ya ve…

—Pero…— interrumpió Meowth— Actualmente le debemos mucho.

—Nos dio una perspectiva diferente de nosotros mismos— continuó James.

—Puede ser molesto, pero nos volvió una versión mejorada de lo que éramos antes…— murmuró Jessie.

—¿Esa respuesta te convence?— preguntó Meowth, viendo el computador.

De nuevo, hubo silencio, el cual sólo se volvió peor al comenzarse a escuchar gritos a la distancia.

Tras segundos de tensión, por fin habló.

—En la mesa, miren a la pata superior. Tres centímetros antes de tocar el suelo hay un pequeño cuadrado que tiene una textura distinta al resto de la mesa. Remuévanlo y verán un botón; es una salida secreta que los llevará al embarcadero— informó. Con rapidez, hicieron lo que se les dijo.

Era cierto. Un pequeño botón blanco podía verse ahí.

Justo cuando Meowth estaba por presionarlo, la voz interrumpió.

—Tengo un favor más que pedirles…— escucharon decir.

Vieron la pantalla con una ceja arqueada.


—¿¡Qué demonios pasa aquí?!

A la llamada Zona B estaba llegando a quien podemos reconocer como Faba. El sitio estaba a reventar de científicos, quienes lucían sumamente nerviosos.

—D-Director de sucursal Faba, unas personas se infiltraron— dijo uno de los científicos—. De alguna forma lograron acceder a la Zona A y consiguieron abrir la cerradura de la Zona B con alguna especie de ganzúa… Eran ladrones muy hábiles, Director de sucursal…

Una vena comenzó a marcarse en la frente del hombre.

—¿Q-Qué se llevaron?...— preguntó, con la voz temblorosa por el enojo.

—E-Ellos...— el científico vaciló un poco— tomaron toda nuestra investigación sobre las Ente Balls y el mejor prototipo que había… También se llevaron el disco duro que contenía toda la información sobre los Ultraentes…

A Faba casi le daba un infarto cuando escuchó eso, pero contuvo sus emociones. Era un problema, pero no era nada que no tuviera solución…

—Esa información está respaldada…— dijo, tratando de mantener la calma— ¿Qué más se llevaron?...— interrogó de nuevo, comenzando a temer lo peor.

—E-Ellos…

Los ojos de Faba se abrieron como platos y a gran velocidad, avanzó hacia el laboratorio de la derecha.

Los tres cilindros que antes contenían a esos Pokémon en criogenización, ahora estaban completamente vacíos, con el suelo lleno de agua.

Las Honor Balls y los tubos que estaban frente a cada uno habían desaparecido también.

El piso sobre el cual estaba la mesa quirúrgica ahora estaba elevado, mostrando un largo tobogán que llevaba a un destino que Faba conocía muy bien.

—¡Llama al embarcadero! ¡Que ningún barco salga de la Fundación!— ordenó al científico más cercano.

De inmediato, el hombre sacó una especie de móvil con el que marcó rápidamente un número telefónico.

—¡Hablo desde la Zona B, el Director de sucursal Faba ordena…! ¿Qué?... Si, el Director está aquí… ¿¡Qué dices?!— el grito alertó al hombre, quien volteó a verlo encolerizado.

—¿¡Qué te demora tanto, escoria?!— preguntó.

—¡D-Director de sucursal… u-uno de nuestros botes fue robado!— informó.

—¿¡Cómo dices?!— Faba lucía cada vez más alterado— ¡Envía a que los rastreen! ¡Apresúrate!

—¡Es imposible, Director de sucursal!— dijo el científico— ¡Estropearon todas las demás lanchas! ¡Sólo tenemos nuestros barcos turistas! ¡Jamás los alcanzaremos!

La boca de Faba se abrió y posteriormente, sus dientes se cerraron, comenzando a rechinar.

Unos pasos apresurados se escucharon.

—¡Director de sucursal! ¡Director de sucursa…!— un fuerte puñetazo fue conectado contra el científico, haciéndolo caer de espaldas.

—¿¡Qué mierda quieres?!— preguntó Faba, furioso mientras agitaba el puño para quitarse el dolor.

—N-Nuestras cámaras los captaron por unos instantes, señor…— murmuró el hombre, tendiéndole una tableta electrónica.

En ella, podían verse a dos personas cuyos rasgos faciales eran prácticamente imposibles de ver ya que en todo momento se movían por los lugares más oscuros. Faba comenzó a pasar las fotos, topándose con un borrón casi imperceptible.

De forma despectiva, le arrojó la tableta al subordinado que se la había entregado a él y con lentitud, se acercó al camino secreto que había en el laboratorio.

Si sabían del pasadizo, eran sujetos informados… Debieron haber estudiado cada uno de los planos de la Fundación y se infiltraron tras meses de preparación… Sabían lo que hacían y actuaron con rapidez… Se llevaron la información más valiosa, mostrando nervios de acero... No cabe duda de que eran auténticos profesionales; maestros del crimen…— Faba apretó los puños con frustración— Dónde quiera que esos bastardos estén ahora, deben estar riendo por lo bien que les salió su plan… ¡Los encontraré yo mismo y los mataré!


—¡NO CREÍ QUE FUÉRAMOS A SALIR DE AHÍ!— gritó James, dejándose caer en el asiento de la lancha— Lo hiciste genial arruinando los demás botes, Mareanie…

El Pokémon de James, contento, se le lanzó a la cabeza para desagrado de éste. Cuando por fin se soltó, la cara del adulto estaba completamente morada.

A cientos de metros del Paraíso Aether, los miembros del Team Rocket se recuperaban de casi ser capturados. Habían dejado de lado su ropa de Aether para usar la ropa de turista que llevaban por debajo.

—Eso estuvo muy cerca…— murmuró Meowth.

—Esos de la Fundación Aether eran idiotas. Pudimos infiltrarnos como si nada— dijo Jessie, satisfecha, mientras conducía el vehículo.

—¡Wobbuffeeeet!— aunque él no había estado en casi toda la operación, no le cabía duda de que había sido realmente fácil.

—¿Q-Qué haremos con… todo esto?...— preguntó James, mareado.

En patas de Meowth estaban las dos carpetas junto al disco duro, mientras que James tenía las Pokéballs (Honor Balls y la llamada "Ente Ball"), así como los tubos, los cuales dentro tenían una especie de CDS.

—¿No es obvio?— interrogó Jessie, arqueando una ceja— Se las llevamos al mocoso.

—¿Pero dónde lo encontramos?— preguntó el gato.

—E-Ese es el pro-problema…— dijo James.

Todos suspiraron. Volvían al problema inicial.

Misión infiltración: Un completo éxito.


Ciudad Malíe. Al día siguiente. 10:30 a.m.

—Ha pasado casi una semana desde que estuvimos aquí por primera vez— recordó Ash, estirándose al llegar a la entrada del lugar.

—Un viaje de ida y vuelta al Observatorio de Hokulani sí que es tardado…— murmuró Lillie, agradeciendo internamente que la subida y bajada fuera gracias a un autobús.

—Oigan, no olviden lo importante— les recordó Rotom—. Tenemos que reunirnos con el profesor Kukui-Roto.

—Lo sabemos, Rotom— aseguró Ketchum, comenzando a caminar— ¿Qué tan lejos queda el Parque de Malíe?

—A una media hora a pie. Tal vez un poco más-Roto.

—Será mejor darnos prisa— dijo Lillie—. El profesor dijo que se reuniría con nosotros a las 11 de la mañana.

Ribombee y Comfey asintieron ante lo dicho por su entrenadora. No sería bueno si llegaban tarde. Shiron los imitó por instinto.

El camino fue tranquilo. Ash miraba con cierta nostalgia el aire a Johto y Kanto de Malíe, mientras que Lillie le daba una probada al ambiente oriental.

La conversación que tuvieron fue una trivialidad casi todo el camino, como lo era la película favorita de cada uno.

Y sin que nadie se diese cuenta, ya estaban frente a la entrada del Parque de Malíe.

El sitio seguía igual. Desde las plantas, hasta el lago e incluso los puentes ¿qué podría cambiar en sólo una semana? La tranquilidad del lugar.

En el centro del lugar, donde Ash y Lillie se habían dado aquel abrazo de reunión, estaba Kukui, totalmente rodeado por nueves reclutas Skull.

La gente veía nerviosa lo que podrían hacerle al profesor.

—¡Ey, Kukui, ¿¡quieres hacer una Liga Pokémon aquí en Alola?!— preguntó uno de los reclutas— ¡Debes tener mierda por cerebro, amigo!

—El tipo viene diciendo ser un genio, pero se nota que no tiene… ingenio… ¡Eres imbécil, Kukui!

—¡Una Liga Pokémon dice este! ¿¡Quiénes somos?! ¿¡Los mierda de Kanto?!

Montones de otros comentarios similares llegaron por todas partes.

Lillie trataba de mantenerse firme ante esos matones; tratando de dominar el miedo en su corazón.

Ash, por otra parte, tenía el ceño sumamente fruncido, principalmente porque había reconocido a dos reclutas. Eran la pareja de pelo negro que habían encontrado en el Monte Hokulani.

—¡Ash, debemos ayudarlo!-Roto— dijo la Pokédex.

Sin dudarlo, Pikachu y su entrenador asintieron. Cuando el entrenador de Paleta estaba por avanzar, Kukui, quien se había mantenido serio todo el tiempo, levanto la mirada.

—Dos movimientos— dijo con seriedad—. Dos movimientos y los derribaré a todos ustedes.

Los Skull se miraron entre ellos con los ojos bien abiertos. No se esperaban eso.

—¿¡A-Ah sí?!— preguntó uno, sacando una Pokéball

—¡P-Pues a ver si puedes, cara mierda!

Montones de cápsulas volaron al cielo, y de ellas salieron Pokémon como Zubat, Grimer, Drowzee, Rattata, Yungoos, Salandit y más.

Kukui, por su parte, simplemente sacó una y de ella apareció su Braviary.

—¡Usted puede, profesor!

—¡Vamos, demuestre de que está hecho!

—¡Dele una paliza a esos canallas Skull!

Por parte del público en general, el apoyo era bastante obvio.

Montones de ataques como Mordisco, Chupavidas, Placaje y similares comenzaron a ser ejecutados, pero todos fueron parados en seco.

—¡Viento afín!— ordenó el investigador.

Las alas de la gran águila se agitaron, haciendo retroceder a todos los Pokémon enemigos gracias al viento que salía de ellas.

Un aura roja rodeó a Braviary.

—¡Pájaro osado!

Una intensa energía azul comenzó a cubrir al tipo Volador, quien voló con velocidad hacia el cielo y comenzó a caer en picada. De un movimiento terriblemente potente, arrasó con todos los enemigos que había cerca.

Los presentes, para bien o para mal, vieron con sorpresa la fuerza del Pokémon, quien aterrizó junto a su entrenador con un mínimo daño de retroceso.

—Cumplí con mi palabra— dijo Kukui, cruzándose de brazos y sonriendo con confianza.

Los ojos de Ash y Lillie, así como los de sus Pokémon, brillaban, mientras que Rotom sentía una gran admiración hacia el profesor. Era tremendamente genial.

Los aplausos del público no tardaron en llegar, haciendo que los Skull comenzaran a molestarse muchísimo. Justo cuando estaban por usar trucos nada respetables, una voz los interrumpió a todos.

—Tan pedante como siempre, Kukui— se escuchó decir.

Todos voltearon a ver en dirección a Ash y Lillie, mientras que éstos miraron a sus espaldas, donde había dos adultos, un hombre y una mujer, siendo el hombre el más destacable. Su nombre era…

—Guzma…— murmuró el profesor, frunciendo el ceño. La calma que había tenido con los reclutas Skull no parecía compartirlos hacia el líder de todos ellos.

—¡JEFE!— gritaron los subordinados, con gran alegría.

Ash, Lillie, Rotom y los Pokémon escuchaban confundidos los murmullos de todos.

—¡Tenía ganas de verte, Kukui!— aseguró Guzma, con una gran sonrisa burlona en la cara.

—Qué curioso… También tenía ganas de intercambiar unas cuantas palabras contigo— dijo Sorba, abriéndose paso entre los reclutas.

Guzma comenzó a caminar hacia el científico, con la mirada clavada en él.

De pronto, su paso se detuvo, lo cual borró de su cara el gesto burlón que tenía. Irritado, volteó hacia abajo, topándose con los ojos de Ash y Pikachu.

Lillie y Rotom querían gritarle que se alejara de ahí, pero no podían.

—¡Ash!— Kukui también estaba sorprendido por la interrupción de su protegido.

—Aléjate si no quieres que te mate— le dijo en un tono frío.

—No entiendo todo, pero por lo que parece, tú eres el líder del Team Skull, ¿verdad?— preguntó, sin prestarle la más mínima atención a la amenaza.

Guzma observó bien a Ash y finalmente comprendió.

—Ya veo… Eres el idiota que hizo que encarcelaran a uno de mis chicos… Y fuiste tú el que le dio una paliza a Rony, Seymour y Mary en Melemele…— dijo, para luego voltear a ver a Lillie, quien retrocedió ante su mirada. Una sonrisa se formó en su cara al reconocerla.

—Haré que te disculpes con ella— las palabras de Ash llamaron la atención de Guzma—. No sé quién sea Rony, pero si es quien creo que es, él casi la mata y tú eres su jefe, así que tú te disculparás con ella.

Ash no estaba jugando. Sus ojos mostraban el enojo y la seriedad que había en él.

Una pequeña risa salió de la boca de Guzma, la cual comenzó a hacerse más grande.

—¿¡Es este el tipo de idiota con el que te juntas ahora, Kukui?!— preguntó, rompiendo a carcajadas— ¡Quiere que me disculpe con una chica que ni conozco! ¡ESTE IMBÉCIL LO DICE EN SERIO!

De a poco, más risas comenzaban a escucharse por parte de los reclutas Skull.

Lillie veía su entorno y comenzó a sentirse increíblemente nerviosa.

Esos sonidos tan desagradables a oídos de nuestros protagonistas finalizaron por el estruendo de la electricidad chocando contra el suelo.

Pikachu había atacado a Guzma, pero éste, había logrado esquivar a último minuto.

Todos se quedaron en silencio.

Los transeúntes veían como un chico común y corriente se había atrevido a atacar al líder del Team Skull.

Guzma miró a donde él antes estaba parado, topándose con una gran quemadura.

Una vena se marcó en su frente y luego, volteó a ver a Ash, quien le correspondía el gesto.

—Ahora si la hiciste…— murmuró con rabia— Prepárate para ver al amo del caos y la destrucción. ¡No te arrepientas cuando Guzma provoque tu perdición!

Una Malla Ball salió de los bolsillos del líder Skull y de ésta, emergió un gran Golisopod.

Estando frente a frente, un combate que Ash esperaba por semanas estaba a punto de iniciar.


Ey, terminé. Por algún motivo, me tardé más produciendo este capítulo que cualquier otro que haya escrito desde que retomé el ritmo. Tal vez es porque tenía más temas de los que tratar… Aunque escribí las últimas 6000 palabras en dos días o así.

En fin… Mi cumpleaños ya pasó y ahora soy un año más grande. Estoy por retomar las clases así que seguramente no suba tan frecuentemente como lo estuve haciendo. Una disculpa de antemano.

Noticias, noticias, noticias… Algo que contar… Bueno, pues la Liga Pokémon sigue y ya sabemos que la final será entre Gladio y Ash (digo, es obvio).

Estoy bastante ansioso por ver el desenlace de la Liga, aunque hay gente que dice que Royale le ganará a Ash y se quedará con el título de Campeón, cosa que me parece una estupidez al él ser más que nada un combate de exhibición… pero si llega a pasar, me sentiré muy decepcionado…

Eeeen fin. No tengo mucho más que comentar.

Ficha de personaje:

-Nombre: Hala Mahalo.
-Edad: 62 años.
-Estatura: 1.85 metros.
-Lugar de origen: Pueblo Iki. Melemele.
-Sueño: Ver a Hau crecer bien.
-Pokémon insignia: Hariyama.
-Disfruta de: Ver nuevos talentos. Realizar la Gran Prueba. Pasar tiempo con su nieto.
-Resumen: Kahuna de Melemele desde hace más de 40 años. Hala es un hombre fuerte que se ha ganado la confianza de miles por mérito propio. Ablandado por los años que carga sobre su espalda, Hala Mahalo no morirá hasta ver a su nieto convertido en un digno Kahuna.