Memories of a Black Feather
Capítulo I: El Nuevo Estratega

Una tormenta caía sobre la ciudad de Zaibach, el estaba en su habitación observando todo desde la ventana, no se veía ni una sola estrella, señal de que tal vez la tormenta continuaría durante toda la noche, el viento azotaba fuertemente los cristales de tal forma que incluso llegó a pensar que se romperían en cualquier momento, estaba agotado, había sido un día difícil, caminó hacia la mesa que se encontraba a un costado de su cama y se sirvió una copa de la botella del vino rojo colocada sobre ella. Se sentía satisfecho mas no feliz, a pesar de los acontecimientos ocurridos.

Por fin había presentado ante los chamanes, oficiales del ejercito y al mismísimo emperador, su ultimo proyecto, al cual le dedicó mas de tres años. Su esfuerzo por fin producía frutos, el manto de invisibilidad era todo un éxito, en un principio el consejo de chamanes había dudado de su capacidad pero al realizar algunas pruebas frente a ellos no quedó ninguna duda, el joven Folken Lacour de Fanel era un experto en lo que a guymelefs se refería.

El emperador quedó muy impresionado razón por la cual lo nombró el nuevo estratega. Folken estaba feliz con su nuevo nombramiento, pero su alegría se vio empañada al darse cuenta de la envidia y desconfianza que mostraban los chamanes no solo a su capacidad si no también a su juventud, el era un desconocido, un desconocido que el emperador encontró en los límites de Fanelia, nadie sabia quien era el realmente, ni cual era el doloroso pasado que ocultaba.

Llamó su atención sobre todo la mirada fría y llena de rencor de Joham Leigan, su antiguo mentor, un hombre como de unos 50 años de edad, bastante alto, casi como él, Folken nunca concordó con su manera de actuar , ni con los comportamientos que tenia que seguir para convertirse en un chamán, razón por la cual decidió dejar el clan y mejor dedicarse al manejo y manutención de guymelefs y sobre todo al nuevo proyecto del emperador "la maquina de modificación del destino".

Después de su nombramiento oficial, se fue hacia los hangares para supervisar el mismo la colocación de los mantos de invisibilidad, unos cuantos pasos antes de llegar se topó con tres chamanes que lo usaban como principal tema de conversación, estaban tan concentrados en sus críticas y burlas que no se percataron de su presencia.

Folken los ignoró por completo, era mejor no darles importancia y seguir su camino pero uno de ellos, su antiguo mentor, lo hizo voltear cuando dijo la siguiente frase "si hubiera sido hombre lo destruiría".

Leigan continuaba hablando, sin querer se giró y vio la silueta de Folken que se perdía entre la oscuridad de los corredores, un gran escalofrío recorrió su espina al pensar que tal vez habría escuchado su comentario, tenía una cara de preocupación que alertó a sus interlocutores quienes lo tranquilizaron diciéndole que el nuevo y joven estratega solo caminó por detrás de ellos sin siquiera mirarlos. Leigan suspiró aliviado para después retirarse con tristeza a sus antiguos aposentos. Se encontraban en la parte mas alta de la poderosa fortaleza volante, al llegar ahí una gran ira se apoderó de él, aventó con todas sus fuerzas la botella de vino rojo que siempre le colocaban en su mesa a un lado de la cama, esta dio con la pared y terminó en mil pedazos, comenzó a patear la cama y de una manera rápida y desesperada comenzó a empacar sus pertenencias, cualquiera que lo hubiera visto pensaría que se trataba de una rabieta de un niño pequeño, quería gritar, maldecir, golpear y porque no matar a ese maldito extraño que llegó no solo a quitarle el puesto de estratega si no también la admiración y respeto del emperador y sus colegas que con tantos años de esfuerzo había conseguido.

Cuando terminó de empacar golpeó fuertemente la puerta con sus puños, este sonido alertó a varios soldados que se encontraban patrullando la zona.

¿Se encuentra bien señor?...... Preguntaron preocupados desde fuera, pero no hubo respuesta, los soldados lo entendieron, era normal estar tan de mal humor después de haberle pedido al antiguo comandante de la fortaleza y estratega dejar la habitación que le había servido de hogar por varios meses y cambiarse a otra, mucho mas pequeña y junto a los demás oficiales.

Después de una hora, ya resignado a su situación se sentó en la orilla de la cama, respiró muy profundamente para tratar de sosegar la ira que dominaba su alma......

-Si tan solo hubieras sido hombre........... dijo con cierta nostalgia, una imagen se estaba formando en su mente cuando..........

Sr. Leigan- la voz de un oficial lo sacó de sus pensamientos, frunció el seño al ver que tras el oficial venía su antiguo pupilo- Llamamos varias veces pero nadie contestó, por eso decidimos entrar, espero no haberlo molestado- dijo respetuosamente- sus nuevos aposentos ya están listos y..........- dejó de hablar al ver la manera en como se levantaba presuroso y daba una mirada desafiante a su pupilo antes de salir, la cual fue correspondida de igual forma.

.......

Folken se sirvió otra copa mas de vino, era mejor dejar de pensar en lo acontecido ese día y prepararse para lo que vendría el siguiente, pues todos los modelos de guymelef en el imperio serían equipados con su nuevo descubrimiento, sería un día mas difícil que el que acababa de vivir y lo peor tener que soportar el rechazo que todavía sentían por él, asumir el mando de todas las tropas acuarteladas en la fortaleza e iniciar la construcción de la máquina para la modificación del destino, un proyecto muy ambicioso que necesitaría de todo su tiempo y esfuerzo.

Se recostó sobre la cómoda cama dispuesto a reparar la fuerzas de su ardua jornada pero el constante ruido de la lluvia y los rayos que invadían el cielo de Zaibach no lo dejaban abandonarse al sueño, dio varias vueltas sobre la cama hasta que finalmente viendo que no podría dormir decidió aprovechar el tiempo revisando los planos de lo que sería su nuevo proyecto, estaban colocados sobre un escritorio cerca de la puerta.

Hojas y mas hojas de planos pasaban entre sus manos eran muy complicados, una tecnología que todavía no alcanzaba a comprender pero que algún día estaba seguro dominaría a la perfección. Así continuó por varias horas hasta que la tormenta por fin cesó, faltaría una hora para que amaneciera pero no estaba cansado, por el contrario se veía aun mas entusiasmado con lo poco que había logrado entender.

"Una máquina que cumplirá todos nuestros sueños"

Se dijo para sí, ya había escuchado las ideas del emperador pero ver todo ya listo para hacerlo realidad era realmente excitante. Se levantó del escritorio donde analizaba los planos y salió con la firme determinación de dar todo de si para ver cristalizado ese proyecto lo mas pronto posible.

.....

"Comandante" no se acostumbraba a que lo llamaran de esa forma, por momentos creía que se dirigían a otra persona, pero después de haberlo escuchado ya mas de medio día terminó por hacerlo, el hangar principal estaba lleno de guymelefs era realmente agotador todo ese trabajo, pero sus fuerzas no decaían, daba ordenes aquí y allá, analizaba planos, incluso de daba tiempo para el mismo probar el nuevo sistema de mantos de invisibilidad, quería terminar lo mas pronto posible para continuar con sus investigaciones en la ciencia de la modificación del destino, esa ciencia oculta que estaba casi por convertírsele en una obsesión.

Terminó de verificar las optimas condiciones de uno de los guymelefs y al ir camino a una de las mesas del hangar donde estaban unos planos, se topó con su mentor, este no le dijo ni media palabra, pero continuaba con esa mirada, desafiante, llena de rencor, de envidia. Pero Folken había tomado una determinación, no pensaría mas en eso, estaba seguro de que su nuevo puesto se lo había ganado con esfuerzo y mucha dedicación y nadie lo merecía mas que él, además tenía el apoyo incondicional del emperador, eso era suficiente, no necesitaba mas.

El tampoco le dirigió una sola palabra y regresó hacia donde estaban los planos para seguir analizándolos, uno de los técnicos se acercó, era uno de los hombres mas confiables de Folken, le preguntó si no tenia miedo, el tener al antiguo estratega ahora bajo sus órdenes podría ser muy peligroso, sobre todo porque sabía que era un hombre vengativo y muy poderoso, gran amigo de los 4 generales de Zaibach y todavía peor un hombre resentido, que se sentía humillado por un joven de tan solo 25 años de edad.

Folken se preguntaba porque el emperador lo habría dejado en la fortaleza, se contestó el mismo la pregunta al ver como les daba órdenes y reprendía a un grupo de distraídos técnicos que golpearon accidentalmente uno de los nuevos modelos Alseides, Leigan tenía los mismos conocimientos que el y mas de 20 años de experiencia lo respaldaban, pensó que si no estuviera con esa actitud podrían ser hasta colaboradores y llevar a cabo grandes proyectos, pero esa idea era prácticamente imposible.

Terminaba el día, era tiempo de descansar ahora si el sueño le pesaba sobre los hombros, dormiría toda la noche de eso estaba seguro, estaba a punto de recostarse cuando de pronto una extraña y melodiosa música llegó a sus oídos, provenía de los camarotes de los oficiales, era suave y se oía como un lejano murmullo, no le molestó, por el contrario sentía como si le trajera una extraña pero agradable sensación de bienestar, cerró sus ojos a esa sensación y sintió como su corazón se llenaba de tranquilidad, pasados unos minutos el tono de la música cambió.....

-¿Fanelia? Es una canción de Fanelia, ¿pero cómo?- abrió los ojos muy sorprendido y salió de su habitación pero ya no pudo escuchar mas, la música desapareció tan de repente como apareció, ¿Seria acaso una jugarreta del cansancio que sentía en ese momento? Era lo mas seguro pues ninguno de los oficiales era extranjero a excepción de él.

Fanelia, su antiguo hogar, su pueblo, Van...... el era el único recuerdo agradable que tenía de su lugar de origen.

Caminó algunos pasos, preguntó a varios soldados que se encontró en el corredor si no habían escuchado esa música, uno de ellos asintió y le señaló el área de camarotes de los oficiales, recorrió el área pero la música no se volvió a escuchar, llamó a varias puertas y para su mala suerte en la única que le abrieron fue en la de Leigan, este se asomó y le reclamó el andar llamando a tan elevadas horas de la noche, por un momento el chamán se olvidó que estaba hablando con su superior, Folken le preguntó sobre la música que había escuchado, éste soltó una carcajada y le dijo que seguramente el cansancio ya lo estaba agobiando

-"Demasiado trabajo para una persona tan joven" ironizó-

El comentario no le agradó nada a Folken así que se dio la media vuelta y regresó a sus aposentos pero antes de llegar uno de los soldados le comentó- "yo si la escuché comandante y venía precisamente de esa habitación- Seguramente su mentor estaba planeando algo, después de todo lo conocía bien, debía estar maquinando algo para destituirlo o causarle algún problema con el emperador, de ahora en adelante estaría mas atento a él. Abrió la puerta de su habitación y casi sin darse cuenta iba silbando ya la hermosa tonada que acababa de deleitar sus oídos.

.....

¿Sucede algo?- le preguntó al chamán que cerraba la puerta muy cautelosamente-

-No fue nada- contestó aliviado- esa última melodía ¿Cómo se llama?- le preguntó a la persona que sostenía el hermoso violín de madera roja entre sus manos-

-No lo sé, la he tenido siempre en mi mente pero no recuerdo el nombre-le contestó- ¿Quieres que la toque nuevamente?-

Leigan negó con la cabeza y le pidió se retirara lo mas rápido posible de la fortaleza pues era un lugar en el cual no podría entrar libremente pues el ya no era el comandante, y además corría peligro quedándose ahí, abrió la puerta muy lentamente y dejó salir a la persona que estaba desde hacía varias horas con él en la habitación, le pidió se fuera con cuidado y que de ser posible que nadie se percatara de que estuvo ahí y mucho menos en el camarote del antiguo estratega.

-Haz lo que te dije- le habló en voz baja antes de que saliera, para después ver perderse la silueta entre la oscuridad de los corredores-

-Esa melodía lo perturbó, tendrá algo que ver con el pasado de Folken- cerró la puerta y se sentó en la cama, tenía sobre ella unos planos sobre la maquina para la modificación del destino - En fin eso ya no importa- se olvidó de la idea- si todo marcha como lo tengo planeado los días del nuevo estratega están contados- sonrió maliciosamente y siguió trabajando en algo que estaba seguro le devolvería su antiguo puesto.

......

Tres lunas habían pasado y todavía no se terminaba de instalar el manto de invisibilidad en todos los guymelefs del imperio, algo estaba retrasando el trabajo y Folken sabía que era, ahora estaba mas convencido que la idea de poner en vigilancia a Leigan fue lo mejor, recibía informes de uno de los técnicos mas leales al chamán, con la condición de transferirlo, pues corría el rumor de que Zaibach se preparaba para una gran guerra y lo menos que deseaba este técnico era estar en ese lugar. El chamán era muy inteligente y varias veces Folken lo mando llamar para advertirle, nunca lo acusó abiertamente sin embargo este siempre le alegaba que no tenia ninguna prueba que lo delatara, era cuidadoso y muy astuto, sabía que estaba siendo vigilado, pero era tanta su sed de venganza que no tardarían mucho en descubrirlo, su envidia lo estaba cegando por completo y muchas de las cosas las hacía sin tener el mas mínimo cuidado, y el técnico no le quitaba los ojos de encima durante todo el día.

Pasaron dos lunas mas y por fin el trabajo se terminó, Folken estaba mas que satisfecho ahora se dedicaría al cien porciento a la máquina de modificación del destino cuya construcción ya había iniciado bajo la estricta supervisión del emperador. La mañana siguiente se incorporaría al equipo de chamanes encargados del proyecto, era temprano, pasaba del medio día, decidió tomarse un descanso y salir a la ciudad a tomar un poco de aire, tenía mas de cinco días que no salía de la fortaleza.

Salió rumbo a las calles de la cuidad vestido con una elegante camisa de seda y unos pantalones negros, además de una capa que lo cubría casi completamente y le escondía el rostro con una capucha, esto le daba la libertad de transitar por todos lados sin ser reconocido. La ciudad estaba abarrotada de gente, prefirió salir de las calles principales e internarse en una pequeña callejuela, caminó varios pasos mas y se sentó en una fuente ubicada a un costado de una antigua posada.

Alzó la mirada al cielo, estaba completamente encapotado, no tardaría en caer una fuerte lluvia, de pronto su mirada giró rápidamente hacia una de las ventanas de la posada, ahí estaba esa música, deleitando sus oídos, tranquilizándolo, haciéndolo perderse en los recuerdos de su querida Fanelia y olvidarse de los estresantes días que había vivido, cerró sus ojos y sintió nuevamente esa sensación de bienestar y de paz. Cesó después de unos minutos, decidido a descubrir al interprete entró al lugar, al abrir la puerta un hombre tropezó con el, parecía llevar muchísima prisa casi lo hace terminar en el suelo, no pudo ni verle el rostro pues lo llevaba como él, cubierto con una capucha. No le dio importancia y entró. Al acercarse al mostrador el hostelero, un hombre obeso y ya mayor le ofreció una habitación, Folken negó con la cabeza y después le cuestionó

-Esa música provenía de este lugar ¿No es así?- se quitó la capucha dejando así al descubierto su rostro-

-¿Va a querer una habitación o no?- le cuestionó de mala gana el hombre-

-No le pregunté sobre las habitaciones- la mirada fría y penetrante de Folken atravesó al hombre- le pregunté sobre la música

-El hostelero hizo una mueca y finalmente le contestó - Sí, precisamente el hombre con el que tropezó es quien toca ese violín de manera tan espléndida....

No lo dejó ni terminar de hablar, salió a toda prisa para ver si podía alcanzarlo, no sin antes dejarle unas cuantas monedas - Tome por sus molestias- le dijo arrojándoselas sobre el mostrador.

Una persona de Fanelia, solo un habitante de ese país podría tocar esa típica canción, seguramente algún viajero o alguien que se había mudado recientemente a Zaibach, tenía curiosidad, quería saber que nuevas podría darle sobre su pueblo, sobre Van..... Avistó la silueta de ese hombre a unos cuantos metros de él, pero en el camino se atravesó una tropa de soldados que le impidió el paso y lo hizo perderlo de vista. La tropa terminó su marcha y el siguió buscando, cuestionaba a las personas que encontraba por su camino pero ninguna le sabía dar informes, estaba por darse por vencido cuando una anciana le tocó el hombro por la espalda.

-Joven- la voz lo hizo girarse- Yo conozco a alguien que toca el violín de una manera espléndida pero no se si sea la persona que buscas- la anciana lo vio muy inquieto y desesperado por encontrar al interprete del violín, ella llevaba una canasta con flores y le obsequió una-

-¿Es para mí?- preguntó, observaba detenidamente la flor, era una no me olvides, una flor típica de Asturia- -Así es- contestó con una sonrisa la anciana- tienes la mirada muy triste, un joven no debería tener una mirada tan apagada y solitaria, tal vez la música del violín te anime un poco por eso te diré quien la toca-

-Gracias, dígame ¿Usted conoce a esa persona? - le preguntó amablemente-

Una gran explosión llamó la atención de ambos, voltearon hacia el lugar de donde provenía, una llamarada se extendía abarcando casi la mitad de la majestuosa fortaleza volante. Un soldado se acercaba presuroso a Folken, le dijo que llevaba mas de dos horas buscándolo y el hostelero le informó en donde podría encontrarlo, los últimos guymelefs que equiparon con el manto de invisibilidad habían explotado misteriosamente, no podían controlar el incendio y éste se estaba extendiendo hacia el área designada para la construcción de la máquina para modificación del destino. Folken miró a la anciana, y antes de que pudiera decirle algo fue ella quien le habló

-Ve, te necesitan, después hablaremos-

El incendio se controló en cuanto Folken hizo acto de presencia, supo como detenerlo gracias a su ingenio, usaron los mismos guymelefs para apagarlo, pero el daño había sido terrible, el hangar estaba completamente hecho cenizas, menos mal que los guymelefs ya equipados con los mantos de invisibilidad habían sido trasladados a sus respectivos cruceros, y lo peor la máquina para modificación del destino sufrió un grave desperfecto gracias al fuego, había mucho heridos pero no tuvieron que lamentar ninguna muerte.

Los ojos de Folken se incendiaron y fue peor aún cuando uno de los técnicos le hizo una seña con la mano, esta vez había llegado demasiado lejos y no estaba dispuesto a que esa situación continuara, hablaría inmediatamente con el emperador.