Capítulo 5: Frente a Frente

Con todas las formalidades fue recibido en aquel fuerte, su amigo el general de los Quimera lo hizo pasar hacia una pequeña habitación la cual le servía de despacho. Sobre la mesa dos copas a medio llenar de exquisito vino les esperaban, ninguno de los dos decía una sola palabra. Fue uno de los hombres del general quien finalmente los hizo hablar a ambos cuando llamó a la puerta diciendo que habían recibido una transmisión del emperador, era urgente que buscaran el crucero de Allen Shezar y atraparan al dragón lo más rápido posible.

-En un momento mas partiremos, avísale a los hombres de la fortaleza…- le respondió Folken para luego mirar al general- ¿Dónde está?- le cuestionó y este miró hacia la ventana-

-Descansando, tuvo un percance al huir, aún esta débil y herida…. Se que tienes que cumplir con tu deber pero por favor no te olvides que es una dama…- le miró a los ojos-… un oficial que merece tanto o tal vez mas respeto que tú o yo….

-Por ese mismo respeto que le tengo es que la trataré como se debe, ella misma se ganó un puesto que es digno de hombres, así que su condición de mujer en nada le beneficiará…- respondió el tranquilamente-…. Todo se manejara con discreción y te juro que no saldrá lastimada si eso es lo que te preocupa…- Gosser le echó una mirada asesina ¿Acaso estaba insinuando algo?- …. Hablaré con el emperador y de ser posible le pediré que la perdone pero no creo que lo logre….-

-Ella no tiene deseos de volver a las filas del imperio… lo mejor es que la dejes en Asturia, ella es amiga de la Princesa Eries….- le explicó el general mientras acercaba su mano a la copa de vino y la acercaba a sus labios-

-¿Pero quien te entiende? Dijiste primero que podría ser una gran ayuda y ahora me pides que la deje ir…. ¿Acaso hay algún interés oculto en esto?- sonrió ligeramente al ver la cara de fastidio que ahora portaba el general-

-¡No pienses cosas que no son!….-le dijo furioso y esto solo hizo que la sonrisa de Folken se ampliara un poco mas…- la conozco desde que era una niña pues su padre tuvo mucho que ver en los experimentos que se hacían con….- detuvo sus palabras unos segundos y su interlocutor le miró sin comprender-…. En fin no tengo porque darte explicaciones de nada ¡Piensa lo que quieras estratega!- terminó con un bufido y Folken solo le dio una palmada en la espalda-

Ambas figuras salieron del lugar y llegaron hasta donde la joven permanecía, parecía dormir así que ambos estuvieron de acuerdo en dejarla descansar. Como si pesara menos que una pluma el general la acomodó entre sus brazos para luego dejarla sobre una camilla en la cual fue trasladada hacia el interior de la fortaleza volante.

Folken se despidió de él apenas haciendo un movimiento con su mano, ahora no podía prestar atención a la joven, lo que tenia que hacer era buscar al dragón y alcanzar ese crucero que estaba seguro se dirigía a Asturia.

Dilandau volteó los ojos cuando vio la camilla mas la mirada severa del estratega hizo que se contuviera de soltar esa pregunta que estaba seguro le haría, sospechaba que esa persona tal vez era la que estaba junto a Joham, desde que él le preguntó si no había nadie mas sabía que alguien se le había escapado y por alguna razón gozaba de la protección del estratega.

-Te quiero a ti y a tu escuadrón lejos de esta área de la fortaleza…- le ordenó severamente, con sus intensos ojos rubí derrochando toda esa autoridad que poseía ahora, intimidando por momentos al joven capitán de ojos carmín y pálida cabellera. Éste se retiró mascullando una maldición. Después de todo tenía mejores cosas en que ocuparse y esas eran atrapar al dragón.

Mientras tanto a pesar de lo que había conversado con el general, Folken no se atrevió a dejarla en una mazmorra, la acomodó sobre una mullida cama en una de las habitaciones de los oficiales que estaba desocupada. Pidió le dejaran solo con la prisionera y abrió aquella cortina que ocultaba una pequeña ventana. Pronto localizarían el crucero así que tal vez ella no despertaría hasta entonces por el estruendo de la batalla.

Tenía curiosidad… ¿Cómo sería el rostro de la hija de su mentor¿Cómo luce una mujer que es tratada incluso con mayor respeto que muchos de los oficiales que conocía? No observó su rostro ya que estaba completamente cubierto con una delicada sábana.

Se dejó llevar por la curiosidad mas cuando estaba a punto de apartar aquella tela resopló, eran tonterías, solo era una mujer, nada mas. Se sentó en un escritorio cercano a la cama y sin pensarlo de sus labios salió aquella canción que tanto le gustaba, esa que le recordaba su hogar, ese que inconscientemente evocaba a pesar de tenerlo enterrado en su memoria y corazón.

-Fa… Fanelia…- escuchó una voz tenue, sutil e increíblemente femenina-… es una canción de Fanelia…- escuchó ahora con mayor claridad y giró sus ojos rubí para encontrarse con unas sedas oscuras que caían como cascadas sobre una pequeña espalda, la joven miraba alrededor como identificando el sitio donde se encontraba.

-Capitán Leigan….- le llamó el y finalmente sus ojos se encontraron con unos oscuros, como si fueran el cielo de la media noche que a pesar de desconocer el lugar estaban tranquilos y serenos, él se incorporó y llegó hasta ella a paso lento. Seoane lo estudió paseando su mirada imperceptiblemente sobre él, alto, con un porte elegante y distinguido que por momentos le recordó a la realeza, su rostro era hermoso y joven, solo que sus ojos de un extraño color rubí estaban inexpresivos, mas fríos que un témpano. Estaba escondido en una capucha negra la cual le recordó al atuendo de los chamanes. ¿Sería el¿El hombre que tomó el lugar de su padre como comandante? Le parecía demasiado joven.

Su mirada seguía cada movimiento de aquel hombre que inesperadamente llegó hasta el pié de la cama y con total serenidad le preguntó si se encontraba bien, había algo en su voz que le inquietaba pero tal vez no era nada, solo la sensación extraña que sentía al darse cuenta de que era el responsable de la muerte de su padre. Finalmente estaban frente a frente.

-Soy el comandante de ésta fortaleza flotante, mi nombre es Folken…- ella levantó la mirada para de nuevo encontrarla con aquella frialdad que mas que inquietarle le daba pena, pues tras ella lograba percibir una enorme tristeza.

-Mi nombre creo que ya lo sabe comandante…- respondió ella con aplomo, no dejándose amedrentar por esa imponente presencia ante sus ojos-… supongo que usted será el encargado de decidir que pasará conmigo….- Folken le dio la espalda-

-Lo que ocurre con los traidores…. – escapó de sus labios-…. Ya debe estar enterada del castigo que recibió su padre ¿no es verdad?- giró la vista de nuevo hacia ella, permanecía quieta con la mirada clavada en él-

-Si, se lo que ocurre con los traidores….- se cruzó de brazos-... quisiera saber que están esperando tanto el imperio como usted para llevar a cabo esa sentencia…- Folken le miró sorprendido, parecía retarle, lo que no sabia es que a la joven ya le daba igual, lo había perdido todo en tan solo un segundo-… quiero irme de este lugar, si van a darme de baja que sea de una buena vez o si van a asesinarme como lo hicieron con mi padre pues adelante estratega…

-¿Tan ansiosa esta de morir?- le cuestionó-

-Eso es un asunto que a usted no le compete y que por lo tanto no tengo porque responder….- su voz, había algo en ese timbre que le resultaba familiar -

-¿Qué haría si le dijera que el imperio ha reconsiderado y que ha ofrecido darle una nueva oportunidad?- ella descendió la mirada-

-No deseo estar mas con el imperio…- salió de sus labios- … no deseo estar con los asesinos de mi padre…- levantó de nuevo su mirada, Folken iba a decir algo pero lo interrumpieron justo en ese momento. Habían encontrado el crucero y debían completar su misión de atrapar al dragón.