¡Alola a todos! Aquí Emilion trayendo un fanfic bien fumada sobre Pokémon y Shingeki no Kyojin. Si bien, este vendría siendo mi primer crossover entre estos dos animes, solo espero que ha ustedes les agrade la temática que he preparado, puesto que tengo varias ideas al respecto sobre la historia y sus personajes. En fin, disfruten del inicio de esta locura.

Aclaración: Pokémon y Shingeki no Kyojin no me pertenecen, son de "Satoshi Tajiri y Hajime Isayama" respectivamente. Tan solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros comerciales.

Prólogo

La vida dentro de las murallas en donde la humanidad convivió por varias décadas encerradas desde su nacimiento, viviendo ocultos del miedo que representaba salir al exterior. Pero dentro de esas miles de personas, hubo un joven de apenas diez años de edad con cabellera oscura que no opinaba lo mismo.

—¡Odio estos malditos muros! —Grito enfurecido, mientras pateaba dicha pared gigante.

—¡Oye mocoso! ¡¿Acaso no sabes que es un delito dañar la muralla que nos protege?! —Habló un hombre de treinta años que vestía un uniforme oficial.

—¿Protegernos, de qué? —Dijo con indiferencia—. Esas malditas murallas solo han logrado quitarnos la libertad que nos merecemos.

—Está bien, mocoso. No me dejas de otra, tendré que arrestarte por violación a la ley y el orden. —Enseguida aquel hombre pasó a sujetar al joven de tez morena.

—¡Suéltame cobarde! —Se quejó el muchacho intentando poner resistencia.

—Liberado cabo. —Habló alguien que se encontraba por detrás del oficial.

—T-Teniente. —Aquel hombre reconoció la voz del sujeto, prosiguiendo a liberar al muchacho que cayó al suelo bruscamente.

—Puedes retirarte, yo me encargo de este chico.

—Claro, señor. —Entonces aquel hombre desapareció en el camino siguiendo con su labor.

—Veo que de nuevo te metes en problemas, Ash. —Sonrió aquel sujeto de cabellera castaña, observando la cara de disgusto del joven.

—No tuviste que ayudarme, señor Meyer. Yo solo me hubiera encargado de darle una paliza a ese cobarde. —Refunfuño.

El hombre solo suspiro ante la terquedad del joven, y entonces recordó para que había venido.

—¡Es cierto! Oye Ash, tu madre me encargo a buscarte para que le hicieras un encargo.

—¿Mi madre? —Entonces su cara enojada cambio a una pálida—. ¡Oh rayos! ¡Me olvide!

Sin esperarse, el chico partió enseguida cruzando por las largas calles de la ciudad. Meyer solo observo la gran cantidad de polvo que genero por su apuro.

—Ese Ash, nunca cambiará. Tiene suerte que sea amigo de mi hijo, de lo contrario, hubiera pasado esta noche bajo la fría celda. —El hombre comenzó a andar por su propio camino.


—¡Rayos! ¡Rayos! ¡Rayos! —Ash había corrido hasta llegar a una humilde casa, agitado se acercó hacia la puerta—. Ya llegué.

—Con que al fin vienes a casa, Ashton Ketchum. —Sentada en una silla, una bella mujer de cabello castaño había estado esperando la llegada del joven—. ¿Acaso sabes qué hora son?

—Sí, lo sé.

—Entonces sabrás que tienes que ayudarme con el trabajo de esta tarde.

—Pero...

—Nada de peros, jovencito. —Dijo con sumo enojo—. Me prometiste que hoy día me ayudarías con las ventas del carbón.

—Sí, pero... —El joven dudo en contradecir a su madre—. Está bien, lo haré.

—Perfecto. —La mujer le sonrió mostrándole enseguida el saco que se hallaba encima de la mesa—. Ya sabes cómo llegar al mercado central, ¿verdad?

—¡Mamá! Ya no soy un niño para que me pierda. —Comento algo avergonzado, mientras sostenía el pesado saco entre su espalda con la ayuda de una soga—. ¡Ya me voy!

—Buena suerte, hijo. —Despidió al muchacho que salía por la puerta principal, mientras ella regresaba a sus deberes domésticos.

Ash se quejaba por el saco que llevaba con suma dificultad mientras andaba por las grandes calles. En el transcurso del camino se oyó el sonido de la gran campana de la capilla, entonces el joven Ketchum había notado a una multitud reunida esperando la llegada de algo.

—¿Qué sucede? —Se acercó a pasos lentos, intentando observar lo que sucedía ahí dentro pero lo que vio lo dejo atónito.

En aquel camino, varios hombres que vestían un uniforme militar iban acompañados de sus respectivos caballos teniendo graves lesiones, otros discapacitados y hasta muertos. Pero lo que realmente lo perturbó fueron sus caras vacías y sin sentimiento alguno.

—Han vuelto muy pocos... —Habló un hombre que estaba a unos metros del muchacho.

—Esta vez también ha sido horrible... —Comento otro.

Así varias personas daban sus respectivos comentarios hacia los hombres uniformados, mientras una mujer lloraba fuertemente al lado de un soldado sosteniendo una tela pequeña entre sus manos.

—¡Maldición! No tengo que perder mi tiempo, será mejor que me vaya. —Dijo asqueado de la situación, pero cuando iba a retirarse, escuchó el golpe de alguien quejándose.

—¡Maldito mocoso! ¡¿Qué crees que estás haciendo?! —Grito aquel hombre, mientras señalaba un sitio especifico.

Ash solo pudo observar que el causante de aquel golpe fue hecho por un joven de su misma edad y mismo cabello que miraba al hombre con desprecio, pero antes que comenzada una pelea fue intervenido por una joven de la misma edad y mismo cabello pero largo que hizo que terminada por llevarse al muchacho de aquel lugar.

—¿Qué chico tan raro? En fin, será mejor que me marche. —Volvió a emprender el camino, olvidándose de aquel incidente.


Pasado una hora, Ash había llegado a su destino yendo enseguida a entregar los pedidos delos clientes correspondientes. Cansado y sumamente agotado, el joven decidió descansar en un banco que se ubicaba cerca a la plaza para echándose en ella.

—¡Ash!

—¡Oye Ash!

El nombrado reconoció aquellas voces, levantándose enseguida de su sitio. Observo como venían acercándose un joven de cabellera rubia que portaba unos anteojos gruesos junto a una joven de cabellera castaña quien llevaba su cabello largo en una coleta.

—Oh, son ustedes. Clemont, Serena. —Dijo el joven, quien observaba el cansancio de sus dos amigos—. Han venido a buscarme, ¿cierto?

—¡Pues claro que sí! —Habló primero el rubio de los anteojos—. ¿Cómo pudiste meterte de nuevo en problemas con los oficiales?

—Así que el señor Meyer te contó todo. —Dijo, sin mostrar sorpresa alguna—. Ya deberías saber cómo soy, Clemont. Esos ingenuos creen que tendrán seguridad viviendo encerrados en esas malditas murallas.

—Ash... —La joven peli-miel se acercó al nombrado—. Por favor, deja de meterte en más problemas. —Suplico, intentando ocultar sus sollozos.

Ash solo suspiro resignado para luego voltear su mirada de la joven de ojos azules.

—Lo entiendo. Prometo no volver a causar más problemas. —Ante aquella respuesta, ambos chicos se sintieron aliviados por el oji-café.

—Menos mal que eres muy voluble con Serena. —Dijo Clemont en un tono bromista.

—¡No soy voluble! —Se quejó alterado, mientras la joven a su lado sonreía por su actitud.

De repente, hubo un fuerte temblor que sacudió por completo la cuidad. El grupo de amigos se extrañaron ante tal suceso.

—¡¿Qué diablos fue eso?! —Pregunto Ash, mientras sujetaba a Serena de no caerse.

—¿Un terremoto? —Fue lo que analizo Clemont, ante de ver la mirada aterrorizada de la gente que señalaba hacia la dirección en donde se hallaba el exterior de la muralla—. ¿Qué está sucediendo? —Sin esperarse, corrió hacia ese lugar.

—¡Oye Clemont, espérame! ¡Vamos Serena! —Tomó su mano enseguida ante la mirada sorprendida de la oji-azul, yendo a perseguir a su amigo que corría de manera lenta.

Al llegar, pudo ver a su amigo que se encontraba en un estado de shock mientras observaba hacia arriba.

—¿Qué te sucede, Clemont? ¿Por qué...? —Detuvo su hablar al notar una especie de humo salir de afuera, para entonces mostrar una mano gigante que sujetaba la muralla—. N-No puede ser... Tienes que ser una maldita broma...

Serena solo veía atónita la escena, sin poder moverse de su sitio.

—Es imposible... Esa muralla mide cincuenta metros... —Comento anonadado el rubio.

Ash que pudo ver la escena, jamás olvidaría aquel momento en que su vida cambiaría por completo por aquellos seres que le quitaron su libertad hace cien años. Observando su cabeza, el joven Ketchum solo apretó sus manos mientras tenía su mirada perpleja.

—¡Un titán!

Notas del Autor:

Desde aquí comienza el fanfic en donde Ash y compañía tendrá la difícil misión de recuperar la libertad que les fue arrebatada. Ahora segura se preguntarán, ¿y dónde están los pokémon? Calma lectores que aún es el comienzo. Además de que les explico que los personajes de ambos animes harán aparición propia a su debido tiempo, y claro tendrán una gran importancia en el transcurso. Un aviso especial, no coloque a Bonnie en la historia sabiendo lo sangriento que podría resultar y solo los fans que han visto este anime lo sabrán.

¡Comenten que les pareció el prólogo!

Emilion se despide de ustedes lectores, hasta la próxima.