Sinopsis.

Draco había estado enamorado de Harry desde el primer momento en que lo vio pero a lo largo de esos siete años que llevaba conociéndolo las cosas se le habían salido de las manos y habían terminado siendo enemigos con todo lo que aquella palabra conllevaba.

Ahora se encontraba de pie entre la multitud admirando el cadáver de Potter entre los brazos de aquel semi-gigante que jamás le había agradado demasiado. Escuchó la voz de su madre llamar pero él estaba más concentrado en culparse una y otra vez por haber ayudado a que aquello fuese posible.

Colocando su mano derecha sobre su pecho sintió el pequeño bulto, su pequeño secreto, aquel objeto que no había revelado a nadie.

El giratiempo descansaba dentro de su túnica, lo había robado de la oficina de McGonagall en el tercer año después de que casualmente viera como Granger se lo entregaba, no había sido fácil obtenerlo y en cuanto se hizo de él pensó en mil y una cosas que podía lograr pero dejó de lado aquellos deseos banales por que podía ser bastante engreído pero jamás tan estúpido como para pensar que jugar con el tiempo sensato.

Se alegró de haber guardado aquel objeto hasta aquel momento y realizó el cálculo mental del número de vueltas que necesitaría darle al giratiempo antes de salir despedido hacia el baño de hombres del sexto piso.

"Esta vez voy a hacer todo bien, esta vez voy a salvar a Potter."

Dijo con lágrimas en los ojos mientras contaba mentalmente las vueltas una a una con un solo objetivo, evitar que aquella guerra se desatara y para eso debía volver siete años en el tiempo.