N/A. ¡Hola de nuevo! No tenía intención de actualizar hasta mañana para dejar una semana de margen entre el primer y el segundo capítulo, pero estaré de viaje y no podré hacerlo. Tampoco quería esperar al viernes, porque con el increíble recibimiento que he tenido no os merecíais esperar tanto. Así que, sin más demora, os dejo con otro capítulo que, si bien aún no es de los largos e intensos, tiene ya un poco de jugo. ¡Espero que os guste! Fin de la N/A.


Estimados alumnos y alumnas,

Por iniciativa de vuestro profesor de Pociones, Horace Slughorn, este curso serán introducidas en el programa educativo nuevas actividades complementarias de carácter voluntario. En todas ellas se llevará a cabo un proyecto que se expondrá al colegio entero la última semana de mayo en el Festival de las Artes y Deportes, que tendrá lugar tras la final de la Copa de Quidditch.

El Ministerio ha dado su aprobación para que, a partir del presente año, el historial académico de los alumnos pueda ampliarse con la participación en estas actividades. Una correcta evolución en las mismas, así como una valoración positiva por parte de los instructores a su cargo, supondrá para los alumnos la suma de créditos extra a sus currículum, lo que podrá facilitarles el acceso a algunas academias o profesiones una vez finalizados sus estudios en Hogwarts.

El plazo de inscripción en las distintas actividades se encontrará abierto durante la primera semana de curso. Les recordamos que, si bien gran parte de las actividades tienen origen muggle, están dirigidas al cuerpo estudiantil al completo, y no se precisará por tanto experiencia previa para tomar parte a no ser que el instructor al mando indique lo contrario.

A continuación se listan las actividades ofertadas, así como sus respectivos instructores, para que puedan comenzar a valorar cuáles son de su interés.

- CLUB DE BAILE

Instructor: Léonard Roussel

- CLUB DE COCINA

Instructor: Marcus Cooper

-CLUB DE DIBUJO

Instructor: Kai Reed

-CLUB DE FOTOGRAFÍA

Instructora: Elizabeth Morton

-CLUB DE FÚTBOL

Instructora: Helena Bottet

-CLUB DE JARDINERÍA

Instructora: Katherine Funke

-CLUB DE LITERATURA

Instructora: Shirley Roth

-CLUB DE MÚSICA

Instructor: William Knox

-CLUB DE TEATRO

Instructora: MaryAusten

Sin más, un cordial saludo,

Minerva McGonagall,

Directora del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería


Hermione se frotó el rostro con agua fría y levantó la cabeza, mirándose en el pequeño espejo del baño del tren. Su reflejo le devolvió una sonrisa de verdadera felicidad. Después de tanto tiempo de sufrimiento, de silencio, de pérdidas y de funerales, por fin iba a recuperar una vida normal, la vida de cualquier bruja adolescente que regresaba al colegio para finalizar sus estudios.

Y lo mejor de todo era que sus amigos habían ido con ella.

Molly no había querido oír ni una de las protestas que Ron había proferido, así que tanto él como Ginny se habían encontrado haciendo las maletas antes siquiera de haber asimilado que tendrían que volver a Hogwarts. Y Harry, que al principio se había mostrado circunspecto ante la perspectiva de regresar al lugar donde había visto morir a tantos seres queridos, no había tardado en dejarse contagiar por el entusiasmo expansivo de Hermione.

Después de todo, también él sentía que se lo debía a sí mismo.

Y, cuando habían llegado al andén nueve y tres cuartos, Hermione se había encontrado con la grata sorpresa de que tanto Neville como Luna habían tomado la misma decisión que ellos. Su presencia supuso una inyección balsámica para Hermione, que descubrió lo calmante que podía resultar la inocencia dulce y pura de Luna. Neville, por su parte, le inspiró fortaleza para empezar de nuevo, pues era quien había acusado un cambio mayor después de la guerra: el chico torpe y asustadizo había dejado lugar a un muchacho que, si bien conservaba su timidez y nerviosismo habitual, había ganado en autoconfianza y tenacidad.

Neville era, de alguna forma, el símbolo más evidente de cómo la necesidad creaba héroes.

Hermione se echó el pelo hacia atrás, aún pensando en lo increíblemente fantástico que era saber que iba a poder contar con todos sus amigos ese curso, y salió del baño con los labios curvados en una sonrisa.

Pero apenas hubo dado un paso hacia el pasillo en dirección a su compartimento cuando su cuerpo chocó con otro.

Hermione retrocedió un paso y levantó la cabeza para disculparse cuando se encontró con los ojos grises de Malfoy. La estupefacción que la invadió fue tal que Hermione tardó unos segundos en reaccionar, y él no dudó en aprovechar su silencio enarcando una ceja con mordacidad.

—¿Has visto un fantasma, Granger? —preguntó con ritmo cadencioso. Ella pestañeó.

—¿Qué… qué haces tú aquí?

Malfoy alzó la otra ceja y frunció los labios conteniendo una sonrisa burlona. Miró por encima del hombro de Hermione en dirección a la puerta del baño y después dirigió de nuevo sus ojos hacia los de la bruja.

—Deleitarte con mi presencia mientras espero a que te apartes y me dejes pasar. Ya sabes, el baño no es tuyo.

Hermione arrugó la frente y se cruzó de brazos, saliendo de su estupor ante la malicia del chico.

—Me sorprende que hayas decidido regresar a Hogwarts. ¿Haber sido mortífago no te ofrecía un abanico de salidas laborales lo suficientemente amplio?

Hermione sabía que incidir en la pertenencia de Malfoy a las filas de Lord Voldemort había sido un golpe bajo. Ella misma lo había defendido en los juicios celebrados tras la última batalla, así que no tenía ningún sentido que ahora se lo estuviera echando en cara. Pero su lengua se había movido antes de que pudiera evitarlo, y ahora solo le quedaba esperar el estallido de ira que sin duda llegaría.

Pero, para su sorpresa, la mirada de Malfoy no se ensombreció ni siquiera un poco. En su lugar, el chico echó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada.

—Y a mí me sorprende que con todo lo que ha pasado no hayas madurado ni una pizca, Granger. Ni siquiera la guerra te ha bajado los humos y te ha enseñado a guardar un respeto a tus superiores… —Horrorizada por sus palabras, Hermione abrió la boca para hacerle saber por dónde podía meterse su superioridad, pero él sacudió la cabeza sin borrar su sonrisa autocomplaciente—. No gastes todo tu ingenio hoy, Granger. El curso es largo y tendrás que dosificar ese sarcasmo tuyo si quieres sobrevivir a mí.

Malfoy la rodeó para alcanzar la puerta del baño, pero antes de que le hubiera dado tiempo a entrar, Hermione volvió a hablar sin siquiera girarse hacia él.

—Te asombrará saber que soy toda una experta en supervivencia, Malfoy. —Cuando notó que él se había detenido a su espalda, Hermione sonrió victoriosa—. Y créeme si te digo que, de todos los obstáculos con los que me he topado este año, tú no llegas ni a la categoría de ligera molestia.

Hubo un silencio prolongado y lleno de electricidad. Ella seguía mirando hacia el pasillo sin verlo a él, pero sentía sus ojos clavados en la nuca.

—Preveo entonces que será un curso verdaderamente interesante —dijo entonces Malfoy, cuya voz delataba una sonrisa perversa.

Cuando el sonido de la puerta del baño cerrándose de golpe retumbó tras Hermione, ella soltó un largo suspiro y decidió volver a su compartimento.

¿Interesante? Esa no habría sido precisamente la palabra que ella habría elegido. En cualquier caso, el tono de Malfoy no había sonado cruel ni despectivo esa vez, y mientras Hermione caminaba por el pasillo con cuidado de no irse al suelo con el traqueteo del tren, la imagen de la sonrisa delictiva del chico no se le iba de la cabeza. ¿Había sido impresión suya, o Malfoy no había parecido interesado en resultar tan hiriente como de costumbre? Sí, había sido sarcástico y había buscado molestarla, pero en su actitud había habido más diversión que crueldad.

"Preveo entonces que será un curso verdaderamente interesante", había dicho él, y pensándolo mejor, Hermione no podía estar más de acuerdo.

Una parte de ella, de hecho, se había estado preguntando si Malfoy y sus amigos regresarían ese curso, y tal vez hubiera deseado que así fuera. Después de todo, un poco de rivalidad nunca está de más, ¿y qué clase de normalidad podría llegar a alcanzar su vida en Hogwarts si desaparecía la competitividad que Malfoy y ella siempre habían mantenido?

Malfoy era parte de todo eso; de las clases, del colegio, de su relación con la magia. ¿A quién si no iba a insultar cuando el estrés pudiera con ella?

Divertida ante la perspectiva de derrotar a Malfoy en su próxima batalla de intelectos, Hermione entró en el compartimento donde sus amigos charlaban.

—Ya creíamos que habías saltado del tren —bromeó Ron al verla entrar. Hermione le sacó la lengua riéndose y se sentó entre Harry y Neville, que hablaban animadamente con las chicas acerca de los cambios que se avecinaban en Hogwarts.

—… en el club de fútbol. ¡Imaginadlo! Si se me da tan bien como el quidditch y me gusta aunque solo sea la mitad, adiós a mis posibilidades de aprobar este año, porque no haré nada más que entrenar —comentaba Ginny entre risas. Neville hizo una mueca y sacudió la cabeza.

—Nada de fútbol para mí, me temo. La experiencia me dice que solo conseguiría matar a alguien o matarme yo mismo…

—Pues a mí me gusta la idea —dijo Harry—. Nunca se me ha dado demasiado bien el fútbol, pero igual con la práctica… ¿Qué, Ron, te animas?

El pelirrojo frunció el ceño con gesto pensativo, pero su hermana le dio un empujón.

—Claro que se anima.

—Pero si ni siquiera sé cómo se juega —protestó Ron, aunque sin demasiada convicción. Parecía interesado en intentarlo. Ginny sacudió la mano restándole importancia.

—Bah, ya aprenderemos. No puede ser tan difícil…

—Yo no acabo de entender cómo se juega a algo con una sola pelota muerta y encima sin escobas, pero supongo que no pierdo nada por probar —claudicó él, encogiéndose de hombros.

—¿Y los demás? ¿No os apuntáis a nada? —quiso saber Ginny. Neville sonrió.

—¡A jardinería! He estado investigando y es parecido a Herbología, aunque con plantas muggles. Seguro que es divertido.

—A mí me gustaría participar en un montón de clubs —intervino Luna. Sus ojos azules brillaban de ilusión—. Quiero ir a teatro y a música… La música atrae a los pinkjolyes, ¿sabéis? —Hubo un brevísimo instante de silencio tras la mención a una nueva criatura de Luna de la que nadie había oído hablar nunca, pero ella siguió hablando sin darse cuenta—. También me gustaría probar la fotografía. ¿Creéis que será con cámaras muggles?

—Es posible, aunque igual usáis también cámaras mágicas —dijo Hermione. Luna le sonrió.

—¿Y tú, Hermione? —preguntó.

—Seguro que se apunta a todos —dijo Ron, guiñándole un ojo con diversión—. Suman créditos extra, y todos sabemos lo mucho que Hermione ama todo lo que infle su historial académico…

El compartimento se llenó de risas, e incluso Hermione sonrió levemente por mucho que tratara de evitarlo dedicándole un fingido "idiota" a Ron.

—Pues para tu información, no, no voy a apuntarme a todos —aclaró—. No pienso acercarme al club de fútbol ni de casualidad. Todos sabéis que soy una nulidad con los deportes…

—Y que lo digas.

—Gracias, Harry —continuó Hermione, mirando a su amigo burlonamente—. Eso descarta también el baile. Además, no soy buena cocinando, no tengo paciencia para la fotografía y la jardinería… Sí que me encantaría apuntarme a literatura. No sé si es para leer o para escribir, pero me da igual, porque las dos posibilidades me encantan. —Hermione ignoró deliberadamente el "leer y escribir voluntariamente, esta mujer está loca" que Ron murmuró intentando provocarla—. También voy a participar en el club de dibujo. De pequeña me encantaba pintar, aunque ahora no sé qué tal lo haré… Oh, y estoy interesada en el de música. Tengo el piano muy olvidado y me encantaría retomarlo, porque cuando era una niña adoraba tocar.

—Y además de todo eso imagino que también tienes intención de sacar un Extraordinario en todos los EXTASIS… Dinos la verdad, te han dado otro giratiempo, ¿a que sí? —bromeó Harry.

—Ya me gustaría…

—¡Eh, mirad! ¡Ya estamos llegando! —exclamó Neville, y todos se pegaron a la ventana para ver cómo la estación de Hogsmade se acercaba cada vez más al otro lado del cristal.


Cuando Draco salió del baño, Granger ya había desaparecido. Sonrió con suficiencia. No la había visto en el andén, y tenía que reconocer que si sabía que no la había visto se debía a que había mirado atentamente buscándola. Resultaba bastante patético, pero no había podido evitarlo.

No se habían vuelto a encontrar desde que ella lo había defendido en los juicios, salvándolos a él y a su madre de ir a prisión y reduciendo considerablemente la condena de su padre. Granger había salido un par de veces en El Profeta, pero eso no había bastado para satisfacer la curiosidad inspiraba en Draco. ¿Por qué les había ayudado? ¿Realmente creía en todo eso de la redención de las almas perdidas? ¿Se había debido acaso a aquella vez que Draco no confesó reconocer a Potter cuando los habían capturado? ¿O tal vez había sido por su madre, que no lo delató ante el Señor Oscuro cuando se dio cuenta de que él seguía vivo?

Fuera como fuese, algo era seguro: con Granger en Hogwarts, aburrirse sería poco probable. Siempre tendría la posibilidad de buscarla y hacerle la vida imposible como en los viejos tiempos, o de enzarzarse con ella en una de esas discusiones llenas de ingenio en las que solo Granger podía seguirle el ritmo.

Satisfecho con el panorama que le brindaba el nuevo curso, Malfoy regresó al compartimento que habían elegido sus amigos y él. Dentro le esperaban Theo y Blaise, este último algo alterado.

—¿Se puede saber qué te pasa? —le preguntó Draco, entrando y dejándose caer en el lado opuesto del compartimento. No pudo evitar notar que nunca habían viajado tan solos. Trataba de no pensar en la muerte de Crabbe, pues no deseaba descubrir qué era lo que sentía al respecto. Goyle, por su parte, no había dado señales de vida desde los juicios, y respecto a las chicas…

—Resulta que Daphne está en Francia. ¡En Francia! —exclamó Blaise, gesticulando mucho. Theo suspiró y Draco enarcó una ceja, entrelazando los dedos tras su nuca y tumbándose a lo largo.

—Claro que está en Francia. Sus padres decidieron mandarla con Astoria a Beauxbatons. Creen que Hogwarts podría ser peligroso para ellas dado el odio que Slytherin va a recibir de forma indiscriminada de todo el mundo, y además querían un cambio de aires para sus hijas…

—¿Qué? ¿Tú también lo sabías? —Blaise abrió los ojos como platos, alternando la mirada entre Draco y Theo—. ¿Por qué soy el único al que nadie le había dicho nada?

—Pero si lo estuvimos hablando hace un mes, Blaise… —murmuró Theo. Blaise negó con la cabeza.

—¿Y no te diste cuenta de que no te estaba prestando atención? ¡Porque creo que es obvio que de haberlo hecho hubiera reaccionado de alguna forma en particular! Y por cierto, ¿dónde mierdas está Pansy? No jodáis que ella tampoco viene…

De pronto, la puerta del compartimento se abrió, y Pansy en persona apareció con una sonrisa de complacencia arrogante.

—Te noto tenso, Blaise. ¿Asustado por la posibilidad de no verme en nueve meses?

—¡Pansy! —sonrió Blaise, encantado—. Claro que no, no seas idiota. Pero alguien tenía tener que alegrarme la vista. Si las únicas caras que fuera a tener pegadas al culo fuesen las de estos dos, correría a abrazar al calamar gigante.

—¿Dónde estabas? —preguntó Theo. Pansy entró en el compartimento y cerró a sus espaldas.

—Hablando con Davis… Es de las pocas chicas de Slytherin que conozco que vuelven a Hogwarts. Llevo todo el viaje en su compartimento… Draco, siéntate en condiciones y déjame sitio.

Malfoy resopló pero obedeció, bajando los pies para que Pansy pudiera colocarse a su lado. La bruja se alisó la falda del uniforme y miró a los chicos con expectación.

—¿Y bien?

—¿Y bien qué? —preguntó Draco, frunciendo el ceño. Pansy bufó y se cruzó de brazos.

—¡Los nuevos clubs muggles! ¿Qué pensáis? ¿No os parecen un auténtico atentado contra nosotros?

—No necesariamente —dijo Theo con calma, alzando un hombro con indiferencia—. A mí no me gusta nada el quidditch, así que me parece una idea genial que introduzcan nuevas actividades para los que no somos aficionados al deporte tengamos algo con lo que entretenernos.

—No me digas más: vas a apuntarte a cocina —se burló Blaise, pero Theo le devolvió una mirada tibia.

—Pues no precisamente, Blaise, pero sí que estoy interesado en dibujo y música. ¿Y quién sabe? Tal vez participe también en teatro y fotografía.

—¿Y a literatura no? Qué raro viniendo de ti —señaló Pansy. Theo ladeó la cabeza.

—No soy aficionado a la escritura. Y me gusta leer, pero solo cuando quiera, lo que quiera y donde quiera. Así que no, gracias.

—¿Sabes quién sí que se va a apuntar a literatura, Pansy? —dijo Blaise con una sonrisa maliciosa mirando en dirección a Draco. La bruja abrió los ojos con sorpresa y Malfoy bufó.

—Mi madre me ha… obligado, más o menos. Exigió que participara al menos en dos clubs. Cree que necesito ampliar mis círculos de amistades para recuperar mi posición social, y que los créditos extra no me vendrán mal en el futuro para compensar el hecho de que ya he tenido que pasar varias veces por el Wizengamot con solo dieciocho años.

—Ahí tiene razón —comentó Theo—. ¿Y a qué te vas a apuntar?

—A literatura, donde por lo menos existe la posibilidad de que aprenda algo interesante, y a música, dado que no me supondrá ni el más mínimo esfuerzo. Iré, les mostraré mi maestría con el piano y dejaré a ese instructor tan asombrado que tendré todos los créditos garantizados.

—Lástima que no haya un club de creídos. Ahí sí que tendrías todos los créditos garantizados —bromeó Pansy, recibiendo una mirada hosca de Draco y risas de los otros dos chicos—. Bueno… si todos vais a participar, supongo que tendré que replanteármelo. No voy a ser la única pringada que se quede fuera. Imagino que el baile o incluso el teatro no podrán ser tan terribles… y son cosas que se me dan bien.

—Venga, pues yo también me apuntaré a baile —declaró Blaise muy serio. Pansy lo miró fijamente y soltó una risotada.

—¿Tú? ¿Pero acaso sabes bailar?

—Tal vez sí, tal vez no. Tendrás que apuntarte y venir conmigo para averiguarlo —respondió él, guiñándole un ojo—. Y música también suena bien, aunque no estoy seguro. Me acercaré a ver qué ofrecen.

—No jodas, Blaise, yo no quiero que vengas a música conmigo —protestó Draco, medio en broma medio en serio.

—Mira cuánto me importa…

—¿Y por qué no pruebas el fútbol? —preguntó Theo con sincera curiosidad. Blaise lo miró sorprendido y parpadeó.

—¿Esa mierda no es muggle?

—Sí. ¿Y? Es un deporte. Con un balón —añadió Theo ante la expresión de confusión de su amigo. Blaise frunció el ceño.

—Hombre, a ver, si es un deporte está claro que yo sería el mejor… Pero no sé, tío. Es que… es muggle. A mi madre no le haría demasiada gracia.

—Estamos hablando de ti, Blaise, no de tu madre. ¿A ti no te apetece probar? Tiene pinta de ser divertido.

—¡Pero si tú odias el deporte!

—Ya —respondió Theo, encogiéndose de hombros—. Pero si me gustase, seguro que el fútbol me parecería muy interesante. Tú serías un buen delantero.

—¿Qué crucios es eso y por qué sabes tanto de fútbol? —gruñó Draco. Theo sonrió indolentemente.

—Nos dieron la lista de actividades disponibles para algo, Draco. Digamos que he hecho los deberes y he estado investigando a fondo.

—Qué aburrido tiene que ser vivir tu vida, tío… —murmuró Blaise con expresión apenada. Theo despegó los labios para replicar, pero los volvió a juntar cuando las luces de Hogsmade aparecieron al fondo, más allá de la ventana. Se acercó al cristal y pegó a él su frente, perdido en el resplandor del pequeño pueblo mágico.

Los cuatro chicos dejaron de hablar, ignorando que dos vagones más allá, otro grupo de amigos veían la estación de Hogsmade acercarse con el mismo silencio expectante y respetuoso.


N/A. ¡Y hola otra vez! ¿Qué os ha parecido la idea de Slughorn? Yo siempre he pensado que en Hogwarts faltaban más actividades para aquellos que, como dice Theo, no sean muy fans del quidditch (y eso que yo creo que amaría el quidditch). ¿Qué opináis?

Ah, una aclaración: no hay un octavo curso en Hogwarts. Sencillamente, todos los alumnos repiten curso, así que se mantiene todo igual que como hubiera sido en el séptimo libro de no haber sido por la guerra, salvo que en primero hay más alumnos (los que repiten y los que llegan nuevos).

Quiero daros un millón de gracias por los 24 Favs y los 45 Follows (¡Merlín, y solo llevamos un capítulo!). Un abrazo especial a las chicas de la mafia dramionera (que sé que muchas andáis por aquí) y a los que venís de YCTC. ¡Y un beso a las once personas que se tomaron la molestia de dejarme un comentario!

Doristarazona (¡gracias por la publicidad, preciosa!), LadyChocolateLover, dianetonks, Guest anónimo 1, Rachel Hernandez, selene lizt, Lectora en las Sombras, Malaka black, albagf00, FeltonNat88 y Parejachyca. ¡Muchísimas gracias! No sabéis cuánto me alegra tanto ver todos esos nicks conocidos como encontrarme con lectores nuevos.

¡Una pregunta! Si fuerais a Hogwarts este año, ¿a qué clubs os apuntaríais? ¡Contádmelo en los reviews!

Un fuerte abrazo y hasta el miércoles,

Meri

PD/¡Deja review para encontrarte con Draco/Hermione cuando menos te lo esperes!