Hola, esta es mi primera aventura escribiendo una historia y me decidido por hacer una de Resident Evil, y como no, creando un poli amor, espero que les guste y dejen su opinion, un saludo.

Capitulo 1,

Sensaciones.

"Este es el convoy de Claire Redfield, la ubicación actual del Motel Desert Trail, Lat.35, Long. 114. Llamando a cualquier superviviente…."

Laura estaba sentada sobre una piedra al lado de una pequeña fogata rodeada de la noche del Desierto de Mojave. Con un suspiro se acerco y apago el transmisor de la radio. Había escuchado la transmisión día tras día, durante un mes, indecisa si acercase o no.

Sabia que Claire estaba viva, aunque la voz fuera de un hombre con acento australiano.

Normalmente, o por estadística, no había apenas sobrevivientes o por lo menos nadie daba señales de vida, pero Claire siempre rompía todas las estadísticas posibles.

Laura quería, ansiaba con todo su alma reunirse otra vez con Claire, extrañaba su rostro, extrañaba su voz, extrañaba su genio…

Anhelaba a Claire en todos los sentidos.

Sabia que era un error acercarse, después de todo, se suponía que ella era una traidora, que por su culpa el virus T condeno a la humanidad.

Que equivocada estaba…..

Laura intuía que todos estaban vivos, quizás desperdigados por todos lados, pero aun así, la sensación le decía que Claire no era la única que conocía en ese convoy.

Alice.

Jill.

Eran tan importantes como Claire, su corazón se rompía en tres piezas, solo por ellas. Quizás nunca llego a entender el alcance de esos sentimientos, pero a día de hoy, consiguió su respuesta.

Compañeras.

Tan irónico era la palabra, pero tan realista, que cortaba como un cuchillo sus entrañas. Laura suspiro pasando una mano por su pelo moreno recientemente cortado, miro al cielo nocturno y reflexiono ante la belleza de sus compañeras..…

¿Cual era el punto en acercarse?

Moriría antes de poder explicarse….

Laura despertó de su sueño inquieto ante el ruido que provenía del despertador de la mesita. El sudor se resbalaba por su rostro y su pelo estaba pegado en la frente. La morena no paraba de tener sueños extraños, llenos de zombies, de personas hablando sobre un virus, de gente gritando, de tres mujeres hermosas a las cual había conseguido conquistar y llamaba sus compañeras como si fuera un Neanderthal que huía con ellas a una cueva, o un animal, era muy primitivo….

Sueños tan reales, y tan dolorosos.

Como su padre, por muy paranoico que fuera, dejaría escapar un virus mortal sobre la tierra, era tan absurdo.

Como soñar que se iba a mudar a una ciudad, específicamente a Raccoon City, y que su hermano empezaría a trabajar en el servicio de Tácticas Especiales y Rescate (S.T.A.R.S.)

Laura bufo con fuerza, como si ella mediante sueños fuera a predecir el futuro, ni que una horda de zombies aparecería de la noche a la mañana, ni que su hermano se esfumara de la ciudad en una misión, ni siquiera ella encontraría a esas hermosas mujeres, y mucho menos salir con ellas.

Como sueño y hacer una película estaba muy bien, quizás pueda producirla y ganar un premio.

La morena sonrío con una sonrisa burlona ante sus pensamientos y luego se rió con fuerza.

Levantándose de la cama, miro el armario para vestirse, tenia que desayunar rápido, en breve llegaría su entrenador.

Su padre, después de la muerte de su madre, se volvió auténticamente paranoico y mientras su hermano se apunto para entrar a trabajar de Policía en algún lado, Laura tubo que aguantar a su padre, y su consecuencia fue machacarla a entrenamientos de combate cuerpo a cuerpo y con armas, enseñarle idiomas, tambien como entrar en otros sistemas operativos, como disparar….

Basicamente entrenaba a un asesino.

Laura solo tenia que hacer lo que decía… después de todo su padre casi la mato al estrangularla al negarse a cualquier asunto sobre defensa o ataque, sin tener a nadie de testigo y su hermano apenas hablaban, no le quedo mas remedio que hacer lo que su padre quería y eso conllevaba a palizas y entrenamientos agotadores desde hace un año y medio.

La morena se miro en el espejo de su habitación y frunció el ceño, entre el pelo negro largo recogido en una coleta de caballo y la ropa negra que llevaba resaltaba su pálida piel (camiseta ceñida al cuerpo, pantalones de combate largos con bolsillos con los bajos metidos en unas botas militares), parecía enferma, con las recurrentes pesadillas, tenia ojeras y sus ojos estaban completamente rojos.

Ahora si parecía un puto zombie, o casi convirtiéndose en uno.

Aclarando la garganta, desvío la mirada del espejo y decido bajar a la parte baja de la casa.

Silencio.

Ultimamente en su casa, solo había silencio, nadie en casa, era una pesadilla no interactuar con nadie, y si lo hacia era solo con su entrenador.

Bajando los escalones que faltaban, se deslizo hacia la izquierda para entrar a la cocina de estilo antiguo, se acerco a la nevera y saco un bote de leche, mientras de la cafetera recogía el restante café que había.

Después de 4 cucharas de azúcar en su taza de café, lo removió y dispuso a beberlo, cuando llamaron al timbre.

Miro hacia el reloj de la cocina y suspiro, estaba tan perdida en sus pensamientos al vestirse que no se dio cuenta que había perdido mucho tiempo.

Eran las 10.

A un paso lento fue hacia la puerta y allí estaba esperando su entrenador, Señor Jason.

Era un hombre de unos 35 años, con el pelo rubio corto y de punta, unos ojos grises, mandíbula definida y muy apretada, unos labios finos y una nariz mediana que acompaña a su cara, su cuerpo era demasiado musculoso, vestido con ropa de combate negra, dandole un aspecto atractivamente peligroso.

"Buenos días Señor Jason" Saludo Laura con una sonrisa ladeada, después de todo era un Hi.. de P… , pero le caía bien, y era su confidente, sabia de sus pesadillas y sus peores miedo.

Lo sabia todo y no pensaba que estuviera loca, juntos encontrarían la solución y ella lo creía.

"Buenos días Laura " respondió Jason con voz ronca y sus ojos centellaron divertidos "Hoy empezaremos con un entrenamiento suave, porque veo que sigues durmiendo y después será muy intenso" dijo con su voz ronca pero divertida.

Laura simplemente asintió cuando se apartaba de la puerta para dejar al hombre pasar, girando su cuerpo se deslizo hacia el comedor y camino hacia unas puertas correderas.

Dentro de esa habitación estaba la sala de entrenamiento, una habitación con iluminación led en las paredes de color negro, que resaltaba contra las luces, el suelo era de azulejo negro y en una pared había todo tipo de armas, desde cuchillos de navaja hasta el arma mas potente de fuego, en el polo opuesto de esa pared había un espejo que ocupaba todo ese lado, y en los laterales de la habitación había bancos tapizados tambien en negro pero con detalles en rojo.

Dándose la vuelta en la sala, observo a su entrenador, dejar el macuto en el suelo al lado de la pared donde se encontraban las armas.

El hombre dio dos pasos mas hacia el centro de la habitación al compas de Laura, ambos se miraron y asintieron con la cabeza.

Ninguno se movía, se observaban a ver quien golpeaba primero, se analizaban, y como una sintonía, ambos se movían, se rodeaban como presas para atacar a su víctima.

El hombre soltó el primer golpe, un puñetazo que iba directamente hacia la cabeza de la chica, bloqueando con el brazo, deslizo su otro brazo con el puño cerrado hacia las costillas del hombre, esquivando el golpe movió sus pies unos pasos hacia la izquierda, sintiendo el aire pasar del puño.

Cuando termino de girar unos pasos, el hombre se agacho al sentir una patada desde el lado derecho, mientras se agacho deslizo su pierna para desestabilizar a la chica.

Tropezando unos pasos la morena se reajusto a su posición mientras el hombre cargaba hacia ella casi en un placaje, encorvándose un poco, sintiendo el impacto, se movieron los dos unos pasos hacia atrás y la morena alzo la pierna para golpear en el pecho a su contrincante, que movia los brazos en cruz para evitar los golpes abajo, distraído por evitar las patadas, Laura alzo el brazo con el codo hacia abajo y golpeo dos veces al hombre en la columna vertebral, sacando un siseo de dicha persona.

Antes de tomar represalias, y la chica defenderse o terminar de golpearlo, alguien se aclaro la garganta desde la posición de las puertas correderas.

Ambos se pusieron rígidos en sus posiciones actuales y se giraron hacia la persona.

Allí había un hombre vestido con traje negro, camisa blanca y corbata negra, el hombre tenia el pelo peinado hacia un lado, de color oscuro con pequeñas canas grises, una mandíbula apretada y rasgos muy intimidaste, acompañados de unos ojos azul glaciar.

De unos 46 años, tenia un cuerpo atlético, fuerte y un marco intimidaste de 1,90 cm.

Ese hombre, era Brian Black.

"Padre,¿que haces aquí?" pregunto Laura confundida mientras observaba al hombre, para después pasar a estar en shock al verlo sonreír hacia ella.

"Sabia que tenias ahora entrenamiento con el Señor Jason" respondió el hombre con voz grave aun sonriendo y asintiendo en forma de saludo al entrenador, que le devolvió el gesto. " Y vine porque tengo que hablar con los dos, es algo importante,¿ porque no nos vemos en mi despacho?" y con ese gesto se fue por la puerta, esperando que lo siguieran.

Laura miro a su entrenador con un ceño confundido y el hombre solo pudo mirarla tambien con el mismo gesto, con un encogimiento de hombros por parte del hombre, ambos salieron por la puerta, para subir a la parte de arriba de la casa hacia el despacho.

Llamando Laura a la puerta al verla cerrada, se escucho la voz de su padre, dandole permiso para entrar.

Entrando en el despacho, tenia un ventanal enorme que daba hacia el bosque del residencial de casas donde vivían, las paredes estaban decoradas hasta arriba de armarios de color caoba lleno de libros y en medio del despacho había un escritorio caoba, lleno de papeles por toda la mesa y un portátil de color negro. Había tres sillas, una donde su padre estaba sentado detrás del escritorio y dos vacantes de color negro.

Con un gesto de su padre para que se sentara, ambos avanzaron hacia las sillas ofrecidas.

Después de un momento de silencio, de observar al hombre detrás del escritorio, hablo.

"He tenido un ascenso en el trabajo y por motivos del ascenso nos tenemos que mudar a otra ciudad, y quería comentárselo Señor Jason, dado que su entrenamiento con mi hija a dado grandes pasos y esfuerzos, quería saber, ¿si usted seguiría dandole clases?" dijo Brian Black tranquilamente sin notar el shock de su hija ante tal noticia, ni la rigidez del hombre sentado en frente suya, "Por supuesto, tendría un aumento de sueldo y tendría una casa en la ciudad donde vamos, estaría todo pagado, casa, comida y su sueldo aparte" termino con una sonrisa y espero una respuesta.

Mientras que Laura estaba en shock en silencio, su rabia ardía en sus venas, ni siquiera pregunto que pensaba ante esta noticia, pero por un lado era algo bueno, podría conocer gente nueva y que no hablaran de ella como en este residencial, pero por otro no sabia la ubicación y aunque era mayor de edad, su padre parecía importarle una mierda su opinión.

Con una mirada fría hacia su padre, dicho hombre miro hacia su hija y con una sola mirada estaba todo claro.

Hablaremos ahora después solos.

Laura apretó la mandíbula con fuerza y frunció el ceño hacia su padre, mientras esperaba una respuesta de su entrenador, odiaría perder al hombre, era sin duda su ancla para no perder la locura y el lo sabia.

Nunca lo dijo, pero los hechos eran claros.

"No se preocupe Señor Black, seguiré dandole clases a su hija, aun hay mucho por hacer" contesto con una voz fría y dura Jason, mientras veía sonreír al hombre con fuerza, deseando poder pegarle un puñetazo y sacar a la chica de allí, Jason educo sus facciones faciales y pregunto "¿A que ciudad nos estamos mudando?"

"Magnifico, nos estamos mudando a Raccoon City" respondía con una sonrisa ladeada y muy alegre, mientras Jason se ponía rígido en su asiento y bueno…

Laura perdía toda la sangre de su rostro, y un estremecimiento paso por su cuerpo.