Buenas,

Espero que disfruten de esta historia, empezara a ponerse interesante, el capitulo anterior ha sido una introducción sobre la casa y alrededores, y por fin, algunas de las chicas ya están presentes, espero que les guste.

Había pasado una semana desde su llegada a Raccoon City, y Laura estaba aburrida, era como un ciclo, solo limpieza, decorar la casa, en especial su habitación, su entrenamiento con el Señor Jason.

Lo único diferente en la semana fue el comportamiento del Señor Jason, era inquieto, mas frío, mas duro e implacable con el entrenamiento, como si prepara a Laura para una catástrofe y su mirada era intensa, casi quería transmitir algo a Laura sin palabras, y ella solo veía.

Miedo. Compasión. Dolor. Cariño.

Y solo la confundia mas.

Sus pesadillas cada vez eran mas ilógicas, una Apocalipsis zombies a toda marcha, era como ver una serie, sus pesadillas eran sus capítulos y aun no tenían fin.

Hoy, por cambiar la rutina, Laura se decidió ir a la ciudad, quería conocer el sitio donde se había mudado y ver si era verdad que sus sueños son reales o por lo menos que su imaginación capta todo a la perfección.

Se echo un vistazo al espejo colocado en la entrada de la casa, su pelo moreno estaba recogido en un lateral y caiga la melena rizada sobre el lado derecho del rostro, enmarcando sus pestañas y sus ojos de color verde oliva con matices de marrón chocolate, una nariz pequeña con un piercing, en este caso un septum, y unos labios regordetes y una mandíbula definida, contrastada con una piel pálida.

Iba vestida una camiseta blanca básica pegada a su cuerpo resaltando un busto mediano y músculos definidos, con pantalones vaqueros oscuros rotos por la rodillas, por el muslo pequeños rasguños, junto con unas botas negras casi de estilo militar y una chaqueta motera negra.

Encontrando a gusto con lo que veía en el espejo, recogió las llaves de la moto y el casco, Raccoon City estaba esperándola.

Después de unos 15 minutos de carretera, entro en la ciudad, y comenzó a observar a su alrededor, esta pequeña ciudad estaba formada por grandes y pequeños edificios e instalaciones, como en cualquier otro lugar, la ciudad se encontraba en medio de una cadena montañosa que recorría el perímetro de la ciudad.

Parada en el semáforo, observo el departamento de policía de Raccoon City (R.P.D.), que según su padre, se estableció junto al servicio de Tácticas Especiales y Rescate (S.T.A.R.S.) para combatir la delincuencia.

Acelero la moto, buscando un aparcamiento, y después de meterse en una calle lo encontró.

Laura miro a su alrededor de la calle, había unas cuantas tiendas de comida, ropa, accesorios, y lo que mas llamo su atención, fue un taller de motos y coches con un letrero en negro y rojo con unas letras en mayusculas, su nombre era REDFIELD.

Su corazón dio un pequeño salto en aquel nombre, y imágenes de una pelirroja ardiente y decidida entraron en su mente, seguida de un hombre robusto y una chica de su edad de pelo rubio.

Moviendo la cabeza para despejarse, su corazón latía con fuerza en su pecho.

"Es solo una coincidencia" pensó Laura suspirando "al igual que la maldita ciudad sea igual que en sus pesadillas"

Pasando una mano temblorosa por el pelo, comenzó andar en otra dirección, porque sino entraría a ese taller, o saldría de la ciudad.

Después de una vuelta a la manzana, Laura se calmo.

Encontró a personas haciendo su compra, contando chismes…. y al final su objetivo estaba a la vista, una pequeña librería.

Casi chapada a la antigua, no parecía real, ni siquiera pegaba con la ciudad, tenia un encanto que resaltaba los muchos años que estaba el local abierto.

Laura entro dentro del local, y se asombro al ver aquel sitio, desde fuera su fachada podía dar la sensación de pequeña, pero por dentro era tres veces mas grande, casi como un gran pasillo sin fin, decorado con infinidad de libros, casi babeando al mirar a su alrededor, decidió echar un vistazo.

Antes de enfocarse realmente en lo que buscaba, detrás del mostrador había un muchacho mas o menos de su edad, era alto, delgado pero un poco musculoso, con el pelo corto y de punta de color rubio arena, desde su posición Laura solo pudo ver su camiseta negra envolviéndose como una segunda piel a su cuerpo, estaba hablando con una mujer mayor, que sostenía unos libros en sus manos fuera del mostrador y sonreía como si fuera algo natural, como si estuviera allí todos los días.

"Quizás este sitio es mas frecuentado de lo que parece" Pensó Laura mientras observaba en otra dirección viendo a un grupo de mujeres con sus hijos, tendrían uno años.

Siguió andando para no quedarse parada en la puerta, como una idiota, y comenzó a repasar los libros de las estanterías.

Allí había libros antiguos, de épocas pasadas, de guerras y otros títulos. Tambien poesía, una sección a lo lejos de cómic….

Avanzando sin prestar atención en su entorno, acabo chocando contra algo, mejor dicho, contra alguien, girando para disculparse, sus palabras murieron en la boca y un escalofrío recorrió su columna vertebral.

Delante de ella, estaba Alice Abernathy.

Su cara se volvió mas blanca que el papel, su cuerpo se había puesto rígido y su mandíbula cayo contra el suelo, su mirada estaba perdida en destellos de sus pesadillas.

Alice sonriendo con la mas bellas de las sonrisas su mano apoyada en su mejilla.

Alice pidiéndole que se fuera, que saliera de la ciudad.

Alice con el pelo de color moreno, vestida totalmente de negro mirándola intensamente….

Tantos destellos recorrían su mente, e incapaz de mantener la boca cerrada susurro

"Alice" susurro Laura.

Alice iba con un libro en la mano, leyendo la contra portada tan distraída que acabo chocando contra algo, en este caso una persona, resbalando el libro en sus manos.

Dispuesta a gritar a la persona por uno mirar por donde iba, su mandíbula se apretó y miro con una mirada de puro hielo, pero cuando vio a la chica su mente se paralizo y su cuerpo se relajo.

La chica no era de la ciudad, conocía a todo el mundo, y era preciosa, pero lo que mas llamo su atención fue la mirada perdida, su rigidez y el escalofrío que recorrió su cuerpo.

Tan distraída que estaba casi pierde el susurro de la joven.

"Alice" susurro la joven.

Alice miro a la joven con una expresión confundida (en un corto periodo de tiempo, la chica estaba consiguiendo que perdiera su cara de poker), era joven y nueva en la ciudad, no podía saber su nombre, dispuesta a interrogarla, un pitido del teléfono la saco de su objetivo.

Era Raine.

Estamos en la cafetería esperándote, no tardes.

Con un gruñido por la interrupción y prohibiendo así de interrogar a la joven, guardo el teléfono con disgusto.

Miro con fuerza a la joven que no se había movido ni un milímetro y dando un paso, su cuerpo rozando al de la joven, inclino su cuerpo hacia su oido.

"Ten cuidado por donde vas niña" susurro con su voz ronca y con un matiz peligroso, sintiéndose satisfecha por el estremecimiento de la joven, sin saber que no era de miedo, algo muy distinto "Nos volveremos a ver" sentencio dandole un pequeño empujón cuando pasaba por su lado.

Dejando atrás a una joven excitada, asustada y preocupada.

Y Alice sintiéndose completamente confundida, con deseo y un dolor horrible de pecho al dejar a la joven.

Despejando la cabeza y gruñendo a su estupidez, se fue.

"Alice" susurro.

Laura se sintió encogió en su interior al decir el nombre de quien se supone que era una desconocida, y rezando a todos los dioses que no se diera cuenta de su desliz, aunque viendo la confusión en su hermosa cara y el destello de los ojos, sabia que la había oido.

Pero antes que la mujer pudiera decirle algo, un sonido de un teléfono rompió el incomodo silencio, con un gruñido casi primitivo que tenia a Laura sintiendo un frío corriendo por su columna vertebral.

La mujer la miro y dio un paso hacia a ella, inclinando su cabeza, rozo su oido.

"Ten cuidado por donde vas niña" susurro con voz ronca sensual y con un matiz peligroso, su cuerpo dio un escalofrío involuntario y su mente destello con recuerdos de sus sueños, definitivamente se calificaba de placer"Nos volveremos a ver" .

Chocando con su hombro, dando así un destello de electricidad donde la había golpeado, dejo a Laura casi en estado de shock y sus hormonas adolescentes golpeándola con fuerza.

Laura no miro hacia atrás, no quería ver como las caderas de esa mujer se movían en un vaivén seductor, ni quería que su mente deslizara a mas sueños.

Cerro las manos con fuerza, sus uñas clavándose en la piel, y solo podía pensar en que sus sueños por una vez no hacían justicia a la mujer.

Magnifica.

Es la única palabra que podía calificar a la mujer, Alice.

Su pelo rubio arenoso que descendía sobre su frente y mejillas, enmarcando una mandíbula definida, junto con unos hermosos ojos

esmeralda intensos y fríos, unos labios rosados cerrados en una mueca condescendiente.

Su postura gritaba fuerza, dominación y arrogancia por partes iguales.

Aunque Laura sabia que su altura estaba entre 1,73 cm, después de todo ella era mas alta que Alice, y esa magnifica mujer llevaba tacones negros que agarraban unos pies que descendían a unas piernas que duraron para siempre.

Sus sueños podían ser mas visuales, pero sin duda esta mujer tenia un cuerpo escultural, cubiertos con unos pantalones que se aferraban a unas piernas musculosas, junto con una camiseta blanca de tirantes, enseñando un estomago liso y un pecho medio, cubierto por una chaqueta de cuero negra, en una palabra.

Sexy.

Aun así en sus sueños, con la ropa tirada en el suelo y desnuda, por una vez le hacia mas justicia.

Soltando un bufido por sus pensamientos, sabia que era un mecanismo de defensa, que ya no eran casualidades y que por una vez pensaba que sus pesadillas eran reales.

La mujer existía, y por su confusión, se llamaba Alice.

Decidiendo no pensar, siguió mirando por la tienda disimulando el pequeño encuentro con ese hermoso ángel o demonio, o ambos.

Un pequeño silbido la saco de su ensoñacion, otra vez. Y miro hacia el ruido, encontrándose con la mirada del chico del mostrador, ahora completamente solo.

El chico le sonreía divertidamente, siendo testigo del encuentro y le hizo un gesto para que se acercara.

Frunciendo el ceño, Laura comenzó acercarse al mostrador, y pensando si mandarlo a la mierda antes de que se riera en su cara, bastante tenia en su cabeza ya.

"Tienes que ser la chica nueva de la ciudad, después de todo hacia tiempo que no veía a alguien chocar contra la reina de hielo, tambien conocida como Alice Abernathy" dijo el chico con voz fuerte y varonil "Soy Mark, encantado de conocerte"

Sintiéndose curiosa por sus palabras y sin olvidar por completo su educación, aunque casi había olvidado como entablar conversación con alguien, respondió

"Soy Laura, y si nueva en la ciudad, supongo tambien que es un placer conocerte" contesto Laura con voz seria analizando a Mark quien le sonreía sin preocupaciones, haciéndose la loca para sacar información "No se quien es esa mujer, pero supongo que tendré que evitarla"

"Señorita Abernathy no están peligrosa como la gente la pinta, es una mujer agradable si se deja conocer, pero tiene un exterior muy duro y frío, hay poca gente que conoce ese lado, la he visto tratar a la gente y solo unos pocos han pasado su exterior, ella trabaja en un puesto importante de Umbrella, casi como toda la ciudad y es muy reservada y aquí a la gente le encanta el chisme, por lo cual solo consiguen miradas frías de Alice, es una buena clienta y viene mucho por aqui" dijo Mark defensivamente y frunciendo un poco el ceño como si no le gustara que hablaran mal de la mujer y después como un interruptor comenzó sonriendo divertidamente "Tiene muchos pretendientes y pretendientas, pero esta casada, no es para ti tampoco " termino entre risas

"Tranquilo no es mi intereses conocerla, me gustan las mujeres, pero que no sean casadas" mintió Laura entre dientes evitando la parte de mujer agradable, en sus sueños era igual estaba casada y si sus sueños no mentían era una tapadera, y ella sabia que Alice Abernathy era después de todo un alma buena, sus sueños, su mente y alma se lo gritaban a Laura. "Veo que la defiendes mucho, supongo que tu tambien has sido rechazado" termino Laura con una sonrisa ladeada totalmente traviesa y Mark río con ganas.

"Oh cariño, bateo para el mismo equipo que tu" comento Mark con una sonrisa de sabiduría a la cual Laura sin querer respondió, el chico era capaz de danzar a su alrededor evitando su exterior duro con su actitud burbujeante.

Se quedo hablando con Mark durante 45 minutos, el chico era agradable, divertido y muy culto para su edad, Laura conocía poca gente y solo tuvo un amigo fiel durante todo estos años y ahora lo había dejado atrás por culpa de su padre y por primera vez vio que podía llegar a ser buen amigo o por lo menos intentarlo del chico que estaba en frente de ella, intercambiaron números de teléfono para salir alguna vez y entonces su móvil comenzó a sonar, era su alarma avisando que en poco tiempo tenia clases con el Señor Jason. Disculpándose con Mark por la salida abrupta, corrió fuera de la tienda hacia su moto.

Al doblar la esquina, choco contra una persona que tambien giraba, maldiciendo su suerte por chocarse por segunda vez en el día, levanto la cabeza para disculparse cuando otro escalofrío recorrió su espalda y por

segunda vez, se quedo sin palabras.

Allí en plena gloria estaba Jill Valentine, vestida con el traje de policía, que la miraba con el entrecejo fruncido y mandíbula apretada.

"Seductora" susurro la mente de Laura, mientras la mirada.

Pelo castaño con flequillo hacia los lados, enmarcando sus rasgos suaves, ahora endurecidos por la irritacion, unos labios medio rellenos fruncidos, una nariz pequeña, unos ojos afilados de color azulado que brillaban con irritación pura.

Su altura oscilaba entre 1,71 cm, vestida la mujer con unas botas negras hasta las pantorrillas que realzaban unas piernas largas y fuertes, en conjunto con una mini falda negra, atada en su cintura un jersey azul marino y un top a juego, que resaltaba su busto de gran tamaño y su estomago terso y liso.

Junto al traje, llevaba atadas unas pistolas alrededor de su espalda, que caían por la altura del pecho.

Rompiendo dispuesta hablar para evitar otra reacción como hace un rato con Alice Abernathy, y así evitar sospechas, pero la mujer se adelanto.

"Mira por donde vas niñata, y cuando termines de observarme de arriba a abajo, quitare de mi camino" dijo con voz dura y mirada mas endurecida y fría que antes, y moviendo sus labios en una mueca en el escrutinio de Laura, que por desgracia no fue furtivo.

Ofendida por las palabras de la mujer, después de todo en sus sueños había una historia y en estos momentos por culpa de ello a Laura le dolía sus palabras, donde Alice fue seducción en la intimidación, Jill fue destrucción.

"Disculpe usted, no fue intencionado señora" dijo Laura apretando la mandíbula en desafío y su postura cambio a algo mas arrogante y su mirada vago de arribo a abajo del cuerpo de la mujer pero estaba vez con rabia, después de todo odiaba la palabra niñata.

Jill se endureció en sus palabras y Laura vio que iba a devolverle el fuego cuando paso por delante de ella y se mezclo entre la gente.

Aun cabreada por el comentario y dolida, siguió andando hacia su motocicleta, evitando pensar mas sobre el tema y mas que su mente dejara de mostrarle imágenes de Jill.

Jill sentada a horcajadas encima de ella, ambos brazos a cada lado de su cara y su pelo castaño cayendo en cascada a cada lado del su rostro, ella se inclinada….

Apretando los ojos y los dientes, Laura golpeo con los nudillos el lado de su sien.

No quería esas imágenes, y menos ahora.

"Maldita sea Jill Valentine" susurro Laura con rabia mezclada con un toque de amor oculto en su voz, con un suspiro, comenzó a correr hacia su moto.

Sin conocimiento de Laura, Jill había ido detrás de ella, nadie la dejaba con la palabra en la boca y menos una niñata, completamente hermosa, pero una niñata.

Cuando la alcanzo y alargo el brazo para darle la vuelta desde el hombro, escucho sus palabras.

"Maldita sea Jill Valentine" susurro la niñata, su voz estaba mas ronca mezclada con rabia y un toque de pasión que hacia estremecer la columna vertebral de Jill, su brazo se quedo en el aire cuando veía a la chica correr y desaparecer de su vista.

Sintiéndose confundida y estupida, bajo el brazo y siguió mirando en la dirección que se había marchado.

Si una cosa sabia Jill era que la chica era nueva en la ciudad, y seria capaz de localizarla rápido, pero lo que no llegaba entender era como solo esas palabras levantaban su corazón y quería salir de su pecho, ni como cuando chocaron la electricidad paso por su cuerpo y solo por ello Jill actuó a la defensiva y medio de arrepintió al ver como esos hermosos ojos mostraban un destello de dolor y se camuflo tan rápido como llego.

La chica la confundía, la volvía loca en solo unos segundos y Jill odiaba sentirse vulnerable y solo por ello ataco a la chica y por eso quería seguir atacándola.

Con un suspiro se dio la vuelta dispuesta a buscar a su compañera Ada, por primera vez en su vida necesitaba hablar, no de trabajo, sino de la chica que se acaba de ir.

Jill se sentía furiosa y excitada a la vez, y eso nunca fue buena combinación, alguien tendría su ira hoy, pero antes necesitaba a Ada.

Llegando a su motocicleta, Laura se monto y salió disparada hacia su casa, tenia que llegar a tiempo, aunque sabiendo la hora, llegaría tarde.

Unos quince minutos mas tarde, Laura apareció en la entrada de su casa, allí ya estaba esperando apoyado en su coche, el Señor Jason.

"Siento llegar tarde Señor Jason, pase el día en Raccoon City, y perdí la noción del tiempo" dijo Laura cuando se acerco al hombre y ridículamente se sintió culpable, el era su apoyo en todo y mas la forma caótica de su vida, el único que sabia de sus pesadillas y por el momento no quería decirle el día de hoy, necesitaba meditar sobre ello sola.

Con un suspiro el hombre sabia que le escondía algo, pero con todo el derecho del mundo le daría su tiempo para que se lo dijera, si algo conocía a Laura es que jamas debes presionarla y menos en estos casos.

"No te preocupes Laura, acabo de llegar, tambien me retrase y creo que por ello hoy saldremos mas tarde del entrenamiento" - dijo Jason con una suave voz ronca - "Hoy haremos un entrenamiento mas duro, iremos subiendo cada vez mas, ya te veo preparada para en un combate cuerpo a cuerpo con armas, ya dimos en lecciones pasadas de como utilizarlas".

"Me parece perfecto" dijo Laura entusiasmada, estaba deseando este entrenamiento desde hace tiempo " Iré a cambiarme y nos vemos en el salón de clases, si necesitas algo, no dudes en ir a la cocina o donde necesites, como siempre es tu casa" termino Laura con una sonrisa radiante que hacia a Jason mirar con amor, como un padre haría.

El hombre solo asintió, mientras se acercaban a la casa y tomaron rutas separadas, uno a la sala de entrenamiento y el otro a cambiarse.

Laura llego a su habitación y se hizo una coleta de caballo desordenada mientras se quitaba los zapatos, recogió unos pantalones negro de boxeo, junto a un top negro y unas zapatillas de deporte.

Suspiro profundamente y cerrando su expresión dejando solo un rostro inexpresivo y unos ojos sin emoción, bajo las escaleras para ir a la sala de entrenamiento durante unas 4 horas.

Dejo de ser Laura durante unos largos instantes, para ser un Black, como toda su familia.

No hay sentimientos, en una lucha mental o física, siempre, pero siempre hay que ser totalmente sin emociones, o no duraras un asalto.

Llegando a la puerta de la sala de entrenamiento donde esperaba el Señor Jason con el mismo semblante, respiro hondo y entro, dejando una estela a su paso…

El dolor del Señor Jason al ver ese rostro inexpresivo, y la ansiedad de no poder hacer mas por ayudarla, solo estar allí por ella.

El dolor de ver a las mujeres de sus sueños, sus pesadillas, y ahora, de su realidad.

Dejo todo atrás, todas sus emociones, sus sentimientos, hasta su alma.

Quedo solo silencio.

Y detrás de ese silencio, una chica pidiendo ser liberada.

Espero que disfrutaran del ambos capítulos, y solo deciros pediros alguna opinion sobre la historia.

Muchas gracias