Sol de Otoño.


Disclaimer: Boku No Hero Academia pertenece a Kohei Horikoshi. Ninguno de estos personajes me pertenece solo la historia a base de ellos.

ADVERTENCIA:

1. Kacchako. Si no te gusta dale retroceder por favor.

2. Lenguaje fuerte y contenido sexual explícito.


Capítulo 1.

Él es algo más.

—Y bien eso sería todo por el día de hoy. Pueden irse.— la voz desganada de Aizawa resonó en el lugar con una debilidad ya acostumbrada. Era curioso que los del último pudiesen oírle con la poca potencia y ganas que tenía de explicar las clases. Miró por la ventana frunciendo el ceño, ya quería irse. Pero justo las últimas cuatro frases fueron exactamente algo muy diferente a lo que él estaba deseando:

"Bakugo tienes que limpiar todo el desastre que hiciste en clase y Uraraka también por propiciarlo. Deben aprender a convivir con todos aunque su presencia no os guste. Y bien eso sería todo por el día de hoy. Pueden irse."

La mencionada tembló al oír su nombre y le lanzó una mirada por el rabillo del ojo. Chasqueó la lengua fastidiado. Odiaba a esa mujer en estos momentos por ponerle en tal situación. Lo último que quería es ver su maldito rostro. Ladeó la cara pasando de ella tajantemente.

Escuchó unos últimos "blablabla" de Kaminari y Kirishima ignorándolos por completo al estar absorto en sus pensamientos.

— Oi, Bakugo, vamos hombre deja de estar en ese plan, solo es una limpiadita ¿No? — miró con los ojos ardiendo al par de chicos a sus espaldas. Se puso de pie y apresuró en tomar un rumbo diferente al de ellos pero fue detenido por Aizawa en la puerta.

— Katsuki, ¿A donde crees que vas? — arqueó una ceja tratando de mantener la calma.

— Tch, ya se que debo hacer y puedo ir por mi cuenta. No soy un maldito niño de kinder al que debe llevar de la manito, maldición. — Aizawa suspiró hondo.

— Yo tengo las llaves, genio. — la niña con cara redonda ya estaba escabulléndose por un lado cuando el pelinegro llamó su atención con ímpetu.

— ¡Uraraka! — la mencionada se detuvo después de soltar un gritillo por el susto.

— L-lo siento. ¡Es que no quiero estar a solas con él! — se abrazó a sí misma. — Después de lo que pasó tengo miedo de lo que pueda pasar si nosotros b-bueno...— el rubio la fulminó con la mirada. Aizawa masajeó su sien perdiendo la paciencia.

— ¿Solo siganme está bien?— un tic apareció en el ojo derecho del mayor. Los dos jóvenes asientieron abatidos.

Ella parecía demasiado nerviosa. No esperaba estar a solas para poner las cosas claras con la castaña. Estaba harto de la situación.

En el pasillo todos le miraban con demasiada atención. Sabía que había sido un pleito bastante grande pero ya era estresante tener tantas miradas encima. Encendió sus palmas logrando que todos regresaran a sus vidas con miedo.

— Bien ya está. Si vuelven a pelear quedarán suspendidos por dos semanas. Así que me iré y los dejaré completamente solos. — dió la vuelta y los dejó encerrados en la grande habitación que parecía un desastre natural echo en aquel domo que visitaron hace algún tiempo.

La castaña se había retirado a alguna esquina a buscar accesorios de limpieza. Sus manos lucían tan temblorosas que todo lo que tocaba salía flotando. Su quirk se había descontrolado por el nerviosismo.

Se acercó a ella dando pasos sonoros que hicieron eco en la habitación. Ochako abrazó una escoba temblando.

— ¡A-alejate! Yo puedo golpearte de nuevo no te tengo miedo. — empuñó la escoba frente a él. Retiró de un manazo la escoba haciéndole estallar y perderse en algún punto de la habitación.

— Escúchame bien cara redonda. Tú me provocaste. Así que deja de actuar como si yo fuese el mounstro. ¿Quedó claro? — estampó una mano en la pared para tornar su advertencia más intensa. Retiró un mechón del rostro de la chica encendiendo levemente sus dedos para quemarlo. La situación le estaba divirtiendo, y mucho. Ochako cerró los ojos al sentir el calor quemar su adorado cabello marrón. Al menos solo era un mechón y no la dejó calva, consideró. — Dije, ¿Quedó claro? — repitió irritado.

—Si, quedó claro. — sus mejillas estaban rojas y sus ojos dejaban asomar cierta cantidad de lágrimas. Su mente le jugó una mala pasada e imaginó algunas cosas que no tenían nada que ver con lo que sucedía en este momento, cabiendo mencionar con el espectáculo que se dió en la mañana con... Suspiró al recordar las enseñanzas de su mentor y buscó calma de algún recóndito lugar de su mente. Hace un rato se había excedido quemando el cabello de la chica. Pero aún sabía que no era su culpa, llevaba tocándole los cojones un buen rato.

— Ya, ahora admite que no fue mi culpa, idiota. — le quitó el cinturón de utensilios que traía de un tirón y se lo puso él.

Y era cierto no había sido culpa del chico explosivo. Era la suya. Total y completamente la suya.

Esa mañana habían estado practicando entre todos en competencias de uno a uno para mejorar el manejo de sus poderes y otra vez a Bakugo le había tocado pelear contra Deku. Una explosión cayó tan fuerte que hizo que llegara hasta donde ella había estado parada animando al joven de cabello verde, quemándole parte del traje. Cosa que dejó ciertas zonas de su cuerpo expuestas provocando derrames nasales a medio salón. (Incluidos Midoriya y Bakugo)

La joven se había puesto furiosa por la vergüenza y para variar Mineta la estuvo molestando tanto que se fue contra él y luego tras el rubio en cuanto le prestaron una chaqueta.

Bakugo solamente reaccionó en defensa al tener a Uravity tan descontrolada lanzándole trozos enormes de rocas que destruían todo a su paso.

En un momento él también perdió el control y arremetió contra ella dejándole algunas lesiones por las explosiones. Todo acabó cuando Deku se interpuso entre ambos llevándose la peor parte. Si bien él y Bakugo tenían problemas, meterse en medio de una pelea había logrado que todo el autocontrol del rubio se fuera a la mismísima mierda. Y si que se había estado conteniendo en fulminar a Uraraka pues comprendía el porque de su reacción. Ahora Midoriya y Mineta estaban en enfermería y ellos dos limpiando los vidrios rotos que habían dejado al pelear de esa manera.

Y así fue como el lugar quedó hecho un desastre.

— L-lo siento. Es que Mineta molestaba demasiado y yo... — dejó la frase en el aire, abatida. Ante el silencio incomodo, Katsuki trató de terminar el tema. Además se había percatado que había una herida algo grande en el cuello de la joven.

— Estás lastimada aún. Yo haré todo el trabajo. Tomate un descanso. — Uravity parpadeó al oír lo último y luego soltó un "Ehhh" que el rubio respondió con un chasquido de lengua.

Quizás, solo quizás él era amable en el fondo y no el demonio de 1-A a quien todos tanto temían.

Sonrió levemente con un tinte rosado en sus mejillas mientras él se alejaba.

— G-gracias Kacchan. — susurró.


¡Hola! Gracias por leer, me encanta esta pareja y espero hayan disfrutado la lectura tanto como yo escribirla.

Este primer acercamiento después de tremendo alboroto será la excusa para que ambos interactúen entre sí y el amor entre estos dos fluya, aquí tuvimos una pequeña introducción a la historia :3

El rated "M" es por la bocaza de Kacchan y algún lemon que quizás incluya en el futuro, idk(?)

Nos vemos en el siguiente capítulo. ^^

Akai Sumi.