No sabía cuantos días previos para querer regalarle algo solo porque en ese mes es el cumpleaños de la chica.

Aunque supiera que Jumonji le entregara un regalo mejor que el suyo era lo mínimo que podía darle después de pasar tanto con el ayudándole con sus purificaciones con las personas ya fallecidas, eso le era de ayuda, aunque este no se lo pidiera.

Lo único que tenía que entregarle era ese ramo de rosas que había hecho el mismo.

- ¡Rinne-sama! ¿le va entregar el ramo hoy a Sakura-sama? - le pregunto un entusiasmado Rokumon.

-Si- este tomo el ramo, en vuelto en un papel rosa muy llamativo con puntos de color azul que había comprado solo por 10 yenes que había encontrado de descuento, al menos sentía que valía la pena solo gastar un poco por ser una ocasión como esta- Mamiya-san en el anterior año no tuve la oportunidad de poder darle un regalo.

Días previos le había pedido de favor a Rokumon que le ayudara a hacer las rosas que solían vender para hacer un ramo para la chica, se haría de manera más rápida, además de que Rokumon también le tenía aprecio, es por eso que acepto ayudarle.

- ¡Entonces cuando la vea felicítela de mi parte!

- ¿En dónde estará Rokudou-kun? - volteo a sus lados a observar si es que lo que llevaba a ver, la había citado en la parte de atrás en donde le suelen dar las ofrendas para los problemas que tienen con los fantasmas que molestan a las personas.

- ¡Mamiya Sakura! - le grito corriendo con una mano atrás suyo ocultando el ramo.

- ¡Ah! Rokudou-kun- sonrió levemente al verlo.

Al acercarse a ella agacho la mirada con un leve sonrojo y la alzo un poco para hablarle.

-Mamiya Sakura yo...

- ¿Qué pasa? ¿Tienes algo que decirme?

Extendió el ramo a la chica teniendo en sus mejillas un sonrojo de vergüenza.

-Feliz cumpleaños, Mamiya-san

Miro el regalo del pelirrojo con asombro y luego su mirada mirándole a él.

- ¿Es para mí?

-Sí, es parte mía y de Rokumon- le menciono- es un pequeño regalo de felicitaciones.

Tomo el ramo y sin pensarlo dos veces lo abrazo con cariño y a Rinne con cara de sorpresa con un sonrojo.

-Gracias, Rokudou-kun- sonrió contenta- la ventaja de este ramo es que nunca las flores se van a marchitar.

-Mamiya Sakura...- correspondió el abrazo de la chica sintiendo feliz de saber que a ella le había gustado su regalo.

-Rinne-sama, desde que llego está muy raro.

-Es tu imaginación Rokumon.

El que Sakura le haya dado un beso en la mejilla le hacía tan feliz.

Definitivamente el regalarle ese ramo de flores hecho por él había valido totalmente la pena el gasto.

Fin.