Bueno, en medio de un ataque de inspiración este relato ha salido mucho más rápido que los anteriores. Es un tanto más corto, lo sé, pero servirá bien como introducción para lo que viene a partir de aquí. Les ecuerdo que este relato es una continuación directa del anterior, constituyendo el segundo capítulo de esta mini secuela de Lo que no decimos. Espero que les guste.

Mis más grandes agradecimientos para Getsukei, Ely15 y potusnani98 por sus comentarios en el episodio anterior. Espero que este también sea de su agrado.

Saludos!


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Relato 7: Siete lunas (II)

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— ¿Y bien, mi estimado Gohan? —rió Mr. Satán— ¿Qué te ha parecido esta humilde residencia? ¿Acogedora verdad?

De pie en el inmenso jardín, Gohan tragó saliva y se acomodó los lentes, contemplando la "humilde" construcción en toda su magnificencia. La mansión Satán ya era absurdamente grande de por sí, pero aquella casa tampoco se quedaba atrás. Estaba construida en el mismo terreno que la residencia del campeón mundial de artes marciales, de manera que si se mudaran allí el padre de Videl pasaría a ser su vecino; un vecino lejano, teniendo en cuenta lo gigantesco que era aquel terreno rectangular.

La mansión Satán ocupaba la parte central del rectángulo, en medio de lujosos jardines, mientras que la casa que acababan de recorrer se alzaba en uno de sus extremos. Gohan todavía estaba tratando de hacerse una idea de cómo rayos emplearían semejante espacio si llegaban a mudarse allí algún día.

No era para menos. La casa tenía tres pisos en su estructura principal, y estaba conectada a un anexo un poco más pequeño (o sea con dos pisos en lugar de tres). Una enorme torre central funcionaba como unión entre ambas estructuras, dando lugar en conjunto a una mansión de proporciones ciclópeas, al menos para lo que alguien como Gohan estaba acostumbrado. Haciendo un pequeño sumario, la casa tenía cerca de veinte habitaciones, cuatro baños, un jardín que más bien parecían un parque, piscina, cancha de tenis, un garaje propio de un centro comercial, paneles solares y su propio generador de energía. Los muros externos eran en su totalidad de un pálido mármol rosado, como si aún le hiciera falta algo como para parecer más costosa. Volvió a tragar saliva, quitándose los anteojos para limpiarlos.

— ¿Y bien? —repitió Mr. Satán, dándole una palmada en el hombro entre risas— ¿No vas a decirme que te parece?

—Señor Satán… ¿Puedo preguntarle cuál es el valor de esta propiedad?

— ¿Y para qué preguntas? Ya te he dicho que todos los gastos corren por mi cuenta.

—Aun así, me gustaría saberlo.

Mr. Satán se encogió de hombros, mirando para otro lado. A Gohan no se le escapó el gesto. Al parecer, el campeón tenía tantas ganas de hablar sobre eso como él de escucharlo.

—Cerca de un millón de zenis.

— ¡¿Un millón de zenis?!

—Mmmm un poco más en realidad.

— ¿Qué tanto más?

—Dos millones.

—Dos…millones de…zenis…—Gohan se puso los anteojos con mano temblorosa. Comenzaba a sentirse enfermo—Jamás podremos pagar eso.

— ¿Pero de qué hablas, muchacho? Ni tú ni mi hija tienen que poner un solo centavo. ¡Esto va por mi cuenta!

Gohan se cruzó de brazos, sacudiendo la cabeza. Tendría que haberse visto venir algo así cuando Mr. los mandó a llamar. Ya en el pasado se había ofrecido a comprarles una casa, oferta que él y Videl habían rechazado categóricamente. Ahora, resultaba que había invertido nada más y nada menos que dos millones de zenis para levantarles una mansión anexa a la suya, y sin siquiera consultarles que opinaban antes. Aquello sin duda era algo muy propio de él. Pero si uno está tratando de ganarse lo suyo en base al esfuerzo propio, ¿cómo puede aceptar semejante regalo así como así?, más teniendo en cuenta que era su propio suegro quien estaba incurriendo en tan enorme gasto… Eso lo comprometía todavía más. ¿Cómo podía rechazar un ofrecimiento así sin quedar como un grosero malagradecido? Se pasó la mano por el cabello, colocándose nuevamente los anteojos.

—Lo siento mucho Señor Satán…pero no puedo aceptar este obsequio.

—No te entiendo, hijo—el ex campeón clavó aquellos ojos tan parecidos a los de Videl en él— ¿Por qué no?

—La casa es hermosa pero…es demasiado cara.

— ¡No tienes que preocuparte por eso! —Mr. Satán le dio otra enérgica palmada en el hombro—Te he dicho que ni tú ni mi hija tienen por qué poner un solo centavo. ¡Ni uno! ¿Qué parte no se entiende?

—Lo entiendo perfectamente, y no quiero parecer malagradecido con usted, de verdad, pero con Videl hemos optado por obtener todo con nuestro propio esfuerzo. De momento, una casa como esta es un gasto demasiado elevado para nosotros.

—Oh, vamos, olvídate de eso. La he mandado construir solo para ustedes.

—Y le agradezco muchísimo el gesto, de verdad—Gohan comenzaba a agitarse. Le provocaba una gran vergüenza tener que explicarse y a la vez rechazar la propuesta—Pero no puedo aceptarlo, es una cuestión de principios. Espero que sepa perdonarme…

Mr. Satán se cruzó de brazos, mirándolo fijamente.

—Gohan, tratar de ganarse todo por cuenta propia es muy noble, ¿pero te has detenido a pensar en Videl?

—Lo hago todo el tiempo—sonrió Gohan.

—Lo sé—Mr. Satán le devolvió la sonrisa—Pero me refiero a si has pensado en el futuro con ella. ¿No crees que ambos se merecen algo mejor que un simple apartamento?

Gohan frunció los labios en una mueca.

"Golpe bajo…"

Últimamente (y de un modo bastante repentino, por cierto) Videl había dejado caer algún que otro comentario respecto a buscar un lugar más grande para mudarse; algo extraño considerando que, hasta hacía casi nada, jamás había cuestionado quedarse en el apartamento. Él había estado tan ocupado con el trabajo y con su presentación en la universidad, la cual había realizado ese mismo día, que había archivado aquellos comentarios en su cabeza, prometiéndose pensar en ello más adelante. Pues bueno, resultaba que Mr. Satán acababa de echarle encima de nuevo la cuestión.

—Sí, claro que lo hemos pensado, pero de momento n…

—Piensa en cuando se casen y formen una familia—lo interrumpió el campeón— ¡Un lugar como este sería maravilloso para criar un niño!

Gohan se ruborizó ligeramente.

"Otro golpe bajo…"

Hacía ya unos años que Videl y él estaban juntos. Obviamente habían hablado de casarse y tener hijos en algún momento, pero eso no era algo que uno tratara todos los días con su suegro.

—Señor Satán, Videl y yo tenemos pensado casarnos y formar una familia, claro que sí. Hemos hablado mucho al respecto…pero creo que con nuestro apartamento nos bastará hasta entonces—alzó una mano, conciliador —Por favor, no se lo tome a mal.

Mr. Satán soltó un largo suspiro, alzando la mirada hacia el cielo. El sol comenzaba a ocultarse poco a poco en el horizonte.

— ¿No hay nada que pueda hacerte cambiar de opinión?

Gohan se permitió a sí mismo pensarlo por un instante. Para ser sincero, la casa era fantástica. A él le había gustado muchísimo todo lo que había visto, y estaba seguro de que a Videl, acostumbrada desde pequeña a vivir en lugares tan esplendorosos, le encantaría. No obstante, solo había un modo en que podría llegar a aceptar, y no era posible en absoluto.

—Si contara con el dinero para pagarle lo que ha invertido en la casa, entonces aceptaría sin pensarlo—contestó con toda sinceridad—Sería como estar comprándola nosotros mismos. Pero desafortunadamente, no tenemos el dinero…

Por un segundo se planteó la posibilidad de ir devolviendo de a poco los dos millones, pero, aunque Mr. Satán no aceptaría jamás cobrarles intereses, era casi como pedir un préstamo hipotecario, y su situación económica tampoco estaba para permitirse algo así.

En conclusión, no tenía el dinero como para aceptar.

Mr. Satán lo escuchó con toda atención, sin interrumpirlo. Luego se lo quedó mirando con la mano en la barbilla, dándose golpecitos en la mejilla con el dedo índice. Aquello lo puso todavía más nervioso. ¿Acaso lo había ofendido? Por todos los dioses que no era lo que pretendía.

—Señor Satán, espero no haberlo ofendido con mi respuesta…

—Para nada, Gohan, para nada—Mr. Satán sonrió ampliamente bajo su bigote—Todo lo contrario. Estoy muy orgulloso de ti, muchacho.

— ¿Si? ¿Lo dice en serio?

—Claro. Eres un hombre recto y honrado, de convicciones muy firmes. Eliges el camino que te parece correcto y te apegas a él. Eso es algo admirable. Me alegra mucho que mi Videl te haya elegido a ti para compartir su vida.

—Vaya…—Gohan se llevó una mano detrás de la cabeza—Muchas gracias por sus palabras. No sé qué decir…

—Yo sí. Vuelve a casa por hoy, Gohan. Vuelve a casa y piensa muy bien en lo que te he dicho—se paró al lado de él, señalando con un ademán la enorme mansión—Si cambias de opinión, este lugar te estará esperando a ti y a mi hija. Piénsalo. Piénsalo bien.

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El apartamento estaba más silencioso de lo usual cuando Gohan llegó. No vio a nadie en el living cuando abrió la puerta, quitándose la chaqueta y los zapatos.

— ¿Videl? Ya estoy en casa.

Silencio.

"Qué extraño. ¿Habrá salido?"

Gohan se dejó caer pesadamente en el sofá, apoyandola nuca en el respaldo. Echó la cabeza hacia atrás, tomándose unos preciosos segundos para cerrar los ojos y estirar las piernas. Volvió a mirar de un lado a otro de la habitación. Estaba a punto de sacar su celular para ver si tenía algún mensaje cuando de pronto oyó un ruido detrás de él. Miró por encima del hombro. La puerta del baño estaba abierta, y allí estaba Videl, parada en el marco, mirándolo. Gohan sonrió.

—Hola Videl. Pensé que habías salido.

—Hola cariño—lo saludó ella, devolviéndole la sonrisa—Acabo de llegar yo también.

Gohan frunció un poco el ceño, mirándola atentamente. Parecía un tanto pálida y ojerosa.

—Ummm… ¿te encuentras bien?

—Sí, claro. ¿Por qué preguntas?

—Pareces un poco pálida. ¿Esas son ojeras?

—Oh, no es nada—Videl se frotó la boca con el dorso de la mano en un gesto que le resultó tremendamente familiar—Anoche no dormí muy bien. Debe de ser eso.

Esta vez fue el turno de él de quedarse mirándola. Acababa de darse cuenta de algo. Parecía un detalle sin importancia, pero no era la primera vez que veía a Videl limpiándose así la boca. Se percató de que venía haciéndolo desde hacía ya unos cuantos días, siempre cuando salía del baño. Había notado otras cosas también. Ella decía que no había dormido bien la noche anterior, pero la verdad era que perecía estar muy cansada todo el tiempo. Hacía dos o tres días, no recordaba bien, la había oído quejarse de un fuerte dolor de cabeza. Eso era aún más extraño. A ella nunca le dolía la cabeza. Recordó de repente la bajada de presión que había sufrido hacía poco, supuestamente a causa del estrés. ¿Acaso estaba a punto de sufrir otra recaída?

—Oye, ¿te pas…?

— ¿Y? ¿Qué tal estuvieron las cosas hoy?—Videl rodeó el sofá y se dejó caer a su lado, acurrucándose contra él— ¿Qué era al final lo que quería mostrarnos papá? ¡Espero que no haya salido con alguna de sus locuras!

Gohan se agitó al recordar la charla con Mr. Satán. Increíblemente, lo había olvidado casi por completo. La pregunta de Videl era de lo más lógica, pues ella no había podido asistir. A partir de ese mismo día empezaba sus vacaciones, así que había tenido que quedarse hasta más tarde en el trabajo a terminar algunas cosas. Gohan se tomó unos cuantos segundos para responder. No sabía muy bien por donde comenzar a explicar el tema que había tratado con Mr. Satán esa tarde.

—Bueno…la verdad es que no sé muy bien por dónde empezar.

— ¿Por qué lo dices? ¿Es algo grave?

— ¿Eh? No, claro que no.

—Entonces empieza por el principio—Videl le sonrió cálidamente— ¿Qué quería mostrarnos papá?

—Bueno… Una casa.

— ¿Una casa? —Videl parpadeó varias veces— ¿A qué te refieres con una casa?

—Pues a eso…a una casa.

— ¿En dónde?

—Pues…en tu casa—Gohan sonrió nerviosamente, rascándose una mejilla.

—A ver…—Videl se cruzó de brazos, mirándolo con el ceño fruncido—Déjame ver si te estoy entendiendo bien. ¿Papá te llamó para mostrarnos una casa…en mi casa?

—Suena un poco tonto si lo dices así, pero sí.

—Explícate.

—Tu papá mandó a construir una enorme mansión en el mismo terreno donde está tu casa, en Ciudad Satán. Quiere…que nos mudemos allí.

Videl lo miró en silencio unos segundos. A Gohan le pareció notar algo en sus grandes ojos azules, pero, fuera lo que fuera, desapareció enseguida.

— ¿Quiere que nos mudemos…?

—Si.

— ¿Y tú que hiciste?

—Preguntarle cuánto había gastado, claro. A que no te imaginas…

Videl lo observó más fijamente que antes.

—Entre uno y dos millones de zenis, supongo.

—Vaya…—él la miró, un tanto sorprendido—Si, así es. Ha gastado dos millones. ¿Cómo sabías?

—Conozco a mi padre. Le gusta hacer todo a lo grande.

—Me doy cuenta…

—Gohan, dime algo—Videl volvió a mirarlo muy fijamente— ¿Qué le contestaste?

Gohan no respondió de inmediato. Se tomó un instante para intentar descifrar que estaba viendo en los ojos de su novia. Antes había detectado algo que le había llamado la atención, pero ahora estaba completamente en blanco. La mirada de Videl era inexpresiva. De algún modo, de repente comprendió que lo que estaba a punto de decirle era mucho más importante de lo que se había pensado.

—Le agradecí muchísimo el gesto, pero le dije que no podemos aceptar. Le expliqué que nuestra meta es ganarnos todo con nuestro propio esfuerzo, y que simplemente no podemos hacerlo. No tenemos el dinero.

Ella no dijo nada. Más tarde, Gohan concluiría que aquel lapso de silencio no debió haber durado más de dos o tres segundos, pero a él le pareció muchísimo más. De improviso, había vuelto a notar aquel brillo extraño en sus ojos, y creía entender… Creía entender lo que estaba viendo. Pese a que ella sonrió de repente, asintiendo con la cabeza, Gohan supo que Videl no estaba de acuerdo con lo que había hecho.

—Me parece muy bien, Gohan. Es lo que acordamos. Es decir, papá tiene buenas intenciones y todo, pero debería habernos consultado primero si estábamos dispuestos a aceptar algo semejante.

—Videl…

— ¿Si?

— ¿Te encuentras bien?

— ¿Mmm? Sí, claro. ¿Por qué?

Él sacudió la cabeza.

—Olvídalo.

—Gohaaan, vamooos—Videl le sonrió en forma radiante—puedes hablar conmigo. ¿Qué sucede?

—Nada…solo me ha parecido que…no estás de acuerdo con lo que hice.

Ella soltó una carcajada, abrazándolo tiernamente.

—Gohan, tonto, ¿por qué no iba a estarlo? Desde el principio nos dejamos en claro que construiríamos nuestra vida por cuenta propia.

—Sí, pero…

—Además, papá ya nos había ofrecido una casa antes. ¡Incluso Bulma lo hizo! ¿Recuerdas lo que les dije?

Gohan asintió, atrayéndola hacia él.

—Que les agradecías mucho, pero que estábamos bien por nuestra cuenta.

—Exacto.

— ¿Y lo que decías la otra vez de conseguir algo más grande?

— ¡Pero no una mansión de dos millones de zenis!

Ambos rieron, mirándose fijamente. Fuera lo que fuera que hubiera visto antes en sus ojos, ya no estaba. De pronto, Videl lo besó, y cuando Gohan pensó que las cosas se pondrían interesantes ella se echó hacia atrás con una sonrisa maliciosa.

—Lo siento, pero debo ir a darme una ducha—Videl se puso de pie, inclinándose para darle otro beso, esta vez en la punta de la nariz—Cuando salgo preparo la cena, ¿de acuerdo?

—La verdad, preferiría que te quedaras… Pero bueno, de acuerdo.

Gohan se quedó mirando como Videl entraba al baño, cerrando la puerta tras ella, y permaneció varios minutos más así, sentado, mirando la puerta. El sonido del agua en la ducha era lo único que podía oírse.

"¿No crees que ambos se merecen algo mejor que un simple apartamento?"

Más allá de lo que creyera haber visto en sus ojos, y más allá de lo que ella misma le había dicho, Mr. Satán tenía razón. Ambos estaban de acuerdo en ganarse las cosas por su propia cuenta, sí, pero al principio, cuando recién acababan de mudarse al departamento, había sido Gohan quien había propuesto vivir de ese modo, por su propio esfuerzo. Dio por sentado que Videl estaría de acuerdo, porque sabía que era igual a él en ese sentido, y si bien ambos habían coincidido, no había tenido en cuenta que ella había nacido y crecido en una mansión como la que Mr. Satán le había mostrado ese mismo día. Videl estaba acostumbrada a otro tipo de cosas. Ella se merecía otro tipo de cosas. Eso era lo que seguramente había visto en sus ojos durante un muy breve instante. Era orgullosa y compartía los mismos principios que él, por eso no podía aceptar el regalo que su padre les hacía…pero eso no quería decir que, muy en el fondo, no deseara tener un lugar así para ellos en el futuro.

"Tú eres la mejor persona que conozco, Videl, y lo más importante para mí en el mundo. Te mereces un lugar así…" se puso de pie, acercándose a la pequeña mesa donde descansaba el teléfono "Y voy a dártelo".

Mientras marcaba el número, y luego, mientras esperaba a que atendieran, no pudo evitar pensar en lo que diría Videl cuando se enterara de lo que estaba a punto de hacer.

— ¿Hola? —preguntó la voz de Mr. Satán del otro lado del auricular.

—Hola señor Satán, soy yo, Gohan.

— ¡Gohan, muchacho! Estaba seguro de que me llamarías. Dime, ¿has cambiado de opinión?

—No, no exactamente.

— ¿No? ¿Pero entonces por qué…?

—Dígame, señor Satán—lo interrumpió— ¿Tiene pensado participar en el Torneo de Artes Marciales?

— ¿En el Torneo? ¡Pues claro! ¡Debo defender el título a toda costa!

—Me alegra oír eso. ¿Y de cuánto es el premio este año?

—Bueno…debido a la gran convocatoria de la edición anterior y a los nuevos patrocinadores, han aumentado el primer premio a nada más y nada menos que cuatro millones de zenis. Dos millones para el segundo.

— ¿Cuatro millones? ¡Genial!

—Sí, pero… ¿por qué quieres saber?

—Oh, me estaba preguntando si podría conseguirme una invitación a mí para participar.

Por unos segundos no hubo más que silencio del otro lado de la línea.

— ¿Señor Satán? ¿Sigue ahí?

— ¿He…he oído bien? ¡¿Quieres participar en el torneo?!

—Así es.

— ¡¿Pero por qué?!

—He estado pensando en lo que me dijo, y tiene razón. Videl se merece algo mejor que un simple apartamento, así que he decidido comprarle la casa que me mostró hoy. Claro que no tengo el dinero, pero el torneo es una muy buena oportunidad de conseguirlo, ¿no le parece?

—Gohan, hijo, escúchame—la voz de Mr. Satán sonaba risueña y tensa a la vez—Te he dicho que no hace falta que me pagues nada… ¡No tienes por qué participar del torneo para "comprarme" la casa!

—Lo sé, pero aun así me gustaría hacerlo. Ya sabe, si obtengo el dinero del premio y le devuelvo todo lo que ha invertido, será como haber obtenido la casa por mi cuenta.

—Sí, algo así dijiste hoy…

—Exacto. Así que por eso lo he llamado. Sé que las eliminatorias empiezan ya el próximo fin de semana, ¿cree que podrá conseguirme un lugar para entonces?

—Bueno…si—carraspeó Mr. Satán—Conozco a todos los miembros del comité del torneo, algunos son grandes amigos míos, por cierto. Supongo que no habrá ningún problema en agregar a un participante más.

— ¡Genial! ¡Se lo agradezco muchísimo!

—De nada, de nada… Y por cierto…

— ¿Si?

—Te deseo mucha suerte en el torneo…porque, pensándolo mejor, no voy a participar esta vez.

Luego de ese comentario vinieron unos largos e infructíferos minutos en los cuales Gohan intentó convencer a Mr. Satán de que no habría ningún problema, que se dejaría vencer en la final para que pudiera conservar su imagen de campeón ante el público. Al no poder conseguirlo, ambos se despidieron con palabras afectuosas. Gohan colgó el teléfono. Respiró muy, muy, hondo, alzando la vista hacia el techo. Una muy amplia sonrisa comenzó a dibujarse poco a poco en su rostro. De algún modo, sabía que estaba haciendo lo correcto. Cada fibra de su ser así se lo decía.

Cuando Videl salió del baño, envuelta en una toalla, y le preguntó por qué sonreía tanto, Gohan se acercó y la envolvió con dulzura entre sus brazos.

—Por nosotros—le susurró al oído—Sonrío por nosotros.

"Y por lo que nos depara el futuro"

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Fin del Relato 7

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Continuará…

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