Todos se reían de él por ser el más pequeño y con alas extrañas, sus alas negras, Castiel se paseaba molesto porque Raziel y los demás se burlaban, era el más pequeño de los novatos y era natural que fuera más pequeño de tamaño, pero no tenía excusa para sus alas, había llegado al extremo de frustrarse queriendo gritarle a sus hermanos, pero en lugar de eso se alejó para estar solo sin querer ver a nadie ni que nadie le hablara.

Le decían que sus alas eran demasiado oscuras y que era muy pequeño, jugaba con una flor entre sus manos intentando calmarse cuando Lucifer se acercó.

—¿Qué sucede pequeño? ¿Por qué estás tan molesto?—pregunto Lucifer amablemente

—Vete a la mierda Lucifer—resopló molesto solo deseando que le dejaran solo.

Se dio cuenta de lo que había hecho cuando Lucifer no había dicho nada más, estaba a punto de disculparse por el mal lenguaje que había usado pero era tarde, Lucifer lo tomo por una mano con fuerza arrastrándolo de regreso a casa, apenas entraron Lucifer tiro a Castiel sobre su regazo comenzando a darle fuertes palmadas hasta que su trasero se tornó de rojo y Castiel se retorcía llorando y pidiendo perdón.

—No quiero que vuelvas a hablar así Castiel a nadie, no importa que tan molesto estés—regaño Lucifer abrazando a Castiel y acariciando su cabeza.

—S-Si hermano, l-lo siento—lloro Castiel en el pecho de su hermano mayor—No lo v-volveré a hacer—

—Shh ya estas perdonado hermanito, deja esas lágrimas y cuéntale a tu hermano que te tenía de tan mal humor—Lucifer limpió un par de lágrimas de las mejillas de Castiel sonriéndole.

Castiel se acomodó frotándose su trasero adolorido y calmando su llanto, quería que alguien le ayudara a cambiar sus alas de color para que ya no se burlaran de él.

—L-Luci, todos se burlan del color de mis alas, dicen que son raras—se quejó Castiel con nuevas lágrimas en los ojos

—Hey tranquilo—dijo Lucifer al ver que Castiel quería retomar el llanto—Tener alas de un color extraño no es tan malo, a veces te hace único, mírame a mí, tengo alas azules tan oscuras como la noche, eres casi igual que yo—

—Pero Gabriel tiene alas doradas hermosas, las tuyas brillan en la noche con las estrellas y las mías solo son oscuras y feas—

—No son feas, ya descubrirás como hacerlas especiales—murmuro Lucifer sonriendo—Gabriel siempre se molestaba de que tener seis alas era molesto, todos nos hemos quejado de algo de nuestras alas pero encontramos la manera de quererlas—

Castiel no estaba convencido pero aun así asintió, quizás encontraría una manera de hacer que sus alas se hicieran especiales como las de sus hermanos mayores.

—¿Tú no puedes cambiar el color de mis alas? —

—No pequeño, eso no se puede hacer—contesto Lucifer poniendo a Castiel en el suelo—Puedes buscar la manera, el cielo es un lugar muy grande solo no te acerques a las áreas prohibidas y no uses un lenguaje tan vulgar de nuevo—

—Si hermano, lo siento—volvió a disculparse bajando un poco la cabeza

—Eso está perdonado y olvidado pequeño—Lucifer sonrió—Ahora ve a jugar—

Castiel corrió fuera de la casa, froto su pequeño trasero por última vez antes de irse a las oficinas principales, no iría con sus hermanos para que se burlaran, buscaría a su padre para que le diera alguna idea o algo mejor, corrió por los pasillos directo a la sala del trono de papá cuando paso por una puerta interesante.

La habitación de las creaciones, aquel lugar donde su padre se perdía semanas creando cosas para el nuevo mundo, habían visto de todo, mares, árboles y cosas hermosas, se fijó por la orilla de la puerta encontrando la habitación desocupada, su padre había tomado algún descanso.

Sonrió mirando todos los frascos con diferentes cosas, plumas, plantas, agua, hasta había sangre, pero se concentró en una estantería, la de colores.

Miro de arriba abajo todos los colores en cada frasco buscando uno que le gustara más, miro el frasco amarillo, quizás con lo negro de sus alas podría pintarlas para parecer a aquellas abejas que tanto le gustaba ver en las flores, pero el frasco estaba demasiado alto, subió a la estantería recorriendo el frasco azul para poner su pie, se tomó con fuerza de la estantería alta intentando alcanzar el amarillo cuando sintió que todo se venía abajo.

La estantería cayó pero por suerte atorándose con otra para que no le cayera a Castiel, pero los frascos de pintura eran otra cosa, como era natural las alas servían para proteger y para volar, nada más por lo que por instinto Castiel se cubrió el cuerpo con las alas cuando los frascos comenzaron a caer.

En unos momentos sus alas estaban cubiertas de diferentes colores de pintura, salió de debajo de los estantes que casi le habían aplastado con cuidado de no pisar ningún vidrio roto, sus alas goteaban pintura para cuando salió corriendo de la habitación, si alguien le encontraba allí entonces estaría en muchos problemas.

Sus alas habían dejado de gotear por fin cuando salió de las oficinas principales sin ser visto, miro para ver a sus alas, eran una mezcla de colores en cada lado, cada una diferente formación pero con colores vivos y hermosos, sonrió feliz al ver lo hermosas que eran e incluso lograba notar que tenía cada color de alas de todos sus hermanos.

Las agito para ver cómo se sentían, no había cambios y eran hermosas, ahora solo tenía que ir a mostrársela a sus hermanos pero al intentar volar no podía por alguna razón, no se levantaba y sus alas no cooperaban.

Frunció el ceño, quizás cuando se secaran por completo podría hacerlo, corrió de nuevo a los jardines de los arcángeles, seguro estaría allí Lucifer para mostrarle las alas que él se había creado.

Sonrió cuando lo vio de pie recargado en un árbol, Gabriel estaba sobre el mismo árbol sentado en una rama hablando con Lucifer, Raphael estaba sentado en el pasto leyendo un libro al lado de Miguel el cual tenía los ojos cerrados con la cabeza en alto como disfrutando de los rayos del sol.

—¡Luci! —grito Castiel feliz.

Lucifer volteó al escuchar al novato llamarle, pero abrió los ojos cuando vio las alas de Castiel, Gabriel había volteado al escuchar que era Castiel, pero se quedó igualmente sorprendido.

—¡Castiel! —gritaron ambos al mismo tiempo

Lucifer atrapo a Castiel cuando este salto para abrazarle.

—¡Mira lo que le hice a mis alas Luci! ¡Las pinte de todos los colores!—grito feliz—¡Ya nadie puede decir que mis alas son de un color raro! ¡Tengo la de todos los ángeles creados! —

—Ya lo veo hermano—contesto Lucifer con una sonrisa extraña intentando parecer feliz a su hermano pequeño—Pero…—

—Pero en el nombre de nuestro padre Castiel ¿Qué le hiciste a tus hermosas alas negras? —Gabriel bajo de un salto tomando las alas de Castiel y extendiéndolas para verlas mejor.

—Mis alas eran raras, solo las pinte—

—¿Cómo? —pregunto Lucifer, las alas sí que parecían haber sido pintadas de manera adecuada para que no se pegara a las plumas, no era pintura normal.

—Con pintura—

Castiel se sentía feliz, Lucifer había dicho que era imposible pero él lo había logrado, era genial saber hacer algo que su hermano no podía.

—Pequeño Cassie, que pintura—pregunto Miguel acercándose, parecía algo preocupado.