Capítulo 1: Choque mágico a la vista.

Disclaimer. Ni Little Witch Academia ni Zero no Tsukaima me pertenecen. Ambas son de su respectivo autor.

Little Witch Academia V Zero no Tsukaima.

Tiempo y espacio, son características muy importantes de cualquier universo, en relación con la limitada percepción de las criaturas que habitan el mismo, hasta que se llegan a encontrar algunas consecuencias inesperadas y establecer para ciertos casos particulares posibles implicaciones en los mundos de la imaginación, y así, dar paso a los choques de diferentes mundos. Y esta es una historia de ese estilo. Pues luego de salvar su propio mundo, ciertas brujas de Luna Nova estaban ignorantes de las consecuencias que llegarían luego de ocupar un poder superior a lo preestablecido por las leyes que rigen su mundo, causando una ruptura; reforzada además por una estudiante de la Academia Mágica de Tristania gracias a su poder de abrir portales entre mundos y al hecho de haber invocado a un ser externo al mismo.

Y aquí estamos, tiempo después de utilizar la magia que cambiaría el mundo… y vaya que lo cambiaria aún más de lo que se imaginó.

-¡Por qué siempre tenemos que ser nosotras! – Exclamaba Akko, mientras alzaba sus brazos aire, indicando desesperación. Cabe destacar que portaba una escoba común. – Limpiar, limpiar, limpiar. Es lo único que esa viaja bruja me ha hecho hacer desde que llegue aquí.

-No deberías quejarte tanto. – Indicaba Sucy mientras proseguía con la actividad que Akko ya no quería hacer. – La profesora Finnelan dejo pasar tus primeras bromas luego de aprendieras a volar, debido a tus constantes excusas de "estoy disfrutando de esta sensación" sin embargo hay un límite. Creo que nos sobrepasamos al hurtar todos los pastelillos de la cafetería.

-¡No es mi culpa que den tan pocos en el almuerzo! – Exclama de manera cómica.

-Pero aun así estuvo mal. En ese sentido ha sido muy buena. – Irrumpía Lotte. – Pudo haber sido peor. – Akko se limitó a lanzar un suspiro.

-No puedo creer que me haya prohibido volar. – Hablo nostálgica mientras elevaba su mirada al cielo. – Después de tanto tiempo de esfuerzo y constantes fracasos lo conseguí… para terminar sin poder disfrutarlo.

-Tú te lo buscaste. – Destacaba Sucy. – Pero ve el lado bueno, este ha sido el mes que menos castigos hemos tenido, veremos si somos capaces de romperlo, pero teniendo a Akko…

-¡¿Qué insinúas?! – Exclamo en forma de pregunta Akko.

-Ya chicas, tenemos que apresurarnos. – Comentaba Lotte con una sonrisa nerviosa. – Recuerden que hoy es mi noche de Night Fall con Barbara.

-Oh sí, que divertido. – Hablo aburrida Sucy. Lotte soltó un suspiro. – Esta bien, si tomamos ritmo y Akko termina de quejarse terminaremos de limpiar esta zona de la torre en poco tiempo.

-¡Chicas! – Se escuchó un grito a la distancia. Las tres compañeras de cuarto dirigieron de inmediato la mirada al mismo punto.

-¡Amanda! – Exclamó Kagari. La bruja experta en vuelo de escobas aterrizo a los pocos minutos.

-Veo que siguen atoradas en esta sección. – Hablo Amanda. – Creo que debí de haberle hecho caso a Diana y cambiar de compañeras, ustedes siempre terminan después de nosotras. Además de que me divertiría un poco, con Akko nunca te aburres.

-¡¿Diana sabe que estoy castigada?! – Cuestiono de inmediato Akko ignorando el ultimo comentario echo por su amiga. - ¿Cómo?

-Bueno, no creo que haya tomado como coincidencia el hecho de que los pastelillos desaparecieron de un día para otro y nosotras no estuviéramos presentes luego de que concluyeron las clases. – Respondió de inmediato la de pelo naranja.

-Tiene lógica. – Argumento Lotte.

-Eso. – Indicaba Amanda mientras chasqueaba los dedos de su mano izquierda y guiñaba con el ojo del mismo lado. – En fin, no vine aquí para hablar sobre Diana y sus palabras de "de nuevo en problemas". Vine aquí para hablar de la solicitud que nos hizo. Últimamente el portal que nos trasporta a la escuela está fallando. La directora le encargo a la maestra Ursula encargarse de investigar que está pasando y bueno, pidió la ayuda de Diana y el resto de las brujas que estuvieron durante los acontecimientos del misil. Creen haber solucionado el problema, y quieren que lo probemos, después de todo somos las únicas que estarían dispuestas a hacerlo. – Explico Amanda. – Constanze y Jasminka ya están allá, solo faltan ustedes tres.

-Con Akko basta, es un buen conejillo de Indias. – Afirmaba Sucy.

-¡Oye! – Exclamo molesta Atsuko.

-Pero aún no hemos terminado. – Irrumpió Lotte. – Estamos muy retrasadas.

-La maestra Ursula ya se encargó de hablar con la profesora Finnelan. – Argumento Amanda. – Incluso te dio el permiso de volar, aunque solo por esta ocasión. Llamen a sus escobas, la esperamos allá. – Dicho esto Amanda emprendió vuelo.

-¡Al fin! – Exclamo Akko. – Menos mal, bueno a escucharon chicas hay trabajo de verdad por hacer.

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-No me gusta nada esto. – Hablaba pensativa Diana. – El portal solo falla si se llega a viajar con ciertos elementos, sin embargo, falla sin la presencia de estos.

-Esto comenzó a suceder luego de que Akko y tú utilizaran la magia que cambiaría el mundo. – Indico la asesora de Akko. – Tal vez… tenga algo que ver.

-De todas maneras hemos lanzado conjuros que espero sean capaces de arreglarlo. – Indico aún con un semblante de preocupación la rubia. – Jasminka. – La llamada dejo de comer. - ¿Tu qué piensas?

-No se ve nada halagador y mucho menos sabroso. – Respondió la de pelo rosado. – Constanze tiene un plan "b" en caso de que las pruebas fallen. – La mencionada dejo de trabajar en unir las escobas con maquinaria, alzando la mirada y luego respondiendo de manera afirmativa con el pulgar de la mano derecha.

-En el peor de los casos terminaremos en el bosque Arcturus. – Concluyo la maestra. – No será grave, pues ya no es un sitio peligroso. De todas maneras llevamos las escobas en caso de que nos encuéntrenos con un peligro, e iremos las 8 juntas. – Suspiro. – En este caso nos vendría bien la Shiny Volley.

-La vara brillante desapareció, cumplió con su propósito, así como Akko. – Respondió Diana. – Y usted no puede volar; aunque la Shiny Volley estuviera aquí no la podría utilizar. Compartirá escoba conmigo, profesora Ursula.

-¡Maestra Ursula! – Exclamo Akko a la distancia mientras hacia un gesto de saludo. Minutos después la chica aterrizo, acompañada de sus compañeras de habitación y Amanda. – Gracias, gracias, por dejarme volar de nuevo.

-Solo será mientras me ayudes en esto, además, debes de contenerte en su uso. – Hablo nerviosa la asesora de la elegida por la vara brillante.

-Entonces espero que este problema sea largo. – Respondió sin pensar Kagari.

-No digas cosas como esa. – Indico Diana. – Esto es serio, el portal está dejando donde sea a los que lo usan, de momento ha sido en lugares cercanos, pero imagínate si un día los deja en el medio del mar o algo así.

-No sería muy bueno para nuestra reputación recién recuperada. – Argumento Amanda. – Luego de lo del misil las brujas han dado el visto bueno en el mundo y gracias a ello Luna Nova empieza a prosperar. – Suspiro. - Y bien, ¿quién primero?

-Akko. – Respondieron todas menos Lotte, Constanze; que aun así había votado por Akko señalándola, y la profesora Ursula.

-¿Qué? – Cuestiono incrédula.

-Eres la candidata ideal, resistes de todo. – Explico Sucy.

-Nada de que sea alguien primero. – Irrumpió la profesora Ursula. – Todas al mismo tiempo, nadie antes ni nadie después, ¿entendido? – Las chicas asistieron con la cabeza.

Pasados los minutos y teniendo todo listo, las 8 de las 9 brujas que salvaron se alistaron para llevar a cabo las pruebas sobre el portal.

-Bien, ¿todo listo, Constanze? – Cuestiono Amanda. La antes mencionada respondió de manera afirmativa.

-De esta manera nos aseguraremos que no nos separemos. – Indico la mayor del grupo. – O eso quiero creer. En el hipotético caso de que esto se rompa cada escoba tiene un rastreador instalado por Constanze, así que solo tienen que activarlo e irnos localizando. Recuerden, creer es nuestra magia.

-¡Sí! – Respondieron todas las estudiantes al mismo tiempo.

Recitaron el encantamiento y las 7 escobas unidas empezaron a alzar vuelo. Dirigiéndose al portal, sin la menor idea de que esta vez, los llevaría a un lugar más que lejano.

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-No entiendo por qué se enoja. – Hablaba un chico. – Si también soy su familiar.

-Las mujeres son ciertamente complicadas, compañero. – Argumentaba Derflinger. – Eres tan afortunado como desafortunado.

-Debe entender que también es mi deber cuidar de Tiffa. – Explicaba con pesar Saito.

-¡Saito! – Lo llamo una voz a la distancia.

-Siesta. – Respondió con una sonrisa el chico. La sirvienta, toda encarrerada su fue encima del chico, con un fuerte abrazo, provocando la cara de pervertido de Saito, pues una zona intima de la chica estaba rosando con su cuerpo. – Ahh… Siesta…

-Escuche que peleo con la señorita Valliere. – Prosiguió la chica. – Es muy cruel de su parte pelear con Saito cuando el solo cumple con su deber.

-Intenta explicarle eso a ella. – Respondo con pesar. – A pesar del tiempo y experiencias sigue siendo muy orgullosa.

-Ciertamente. – Irrumpio una voz masculina. – Con tantas chicas detrás de ti es normal que Louise se moleste.

-Mira quien habla, Guiche. – Argumento Saito. – Tú eres todo un mujeriego.

-Como osas llamarme de tan deshonrosa manera. – Se defendió con orgullo el rubio. – Yo solo tengo ojos para mi querida Montmorency.

-Ya perdí la cuanta de cuantas veces he oído eso. – Destaco el familiar de Louise.

-Además yo puedo hacer feliz a Saito. – Expreso Siesta mientras volvía a abrazar a Saito y este, nuevamente, ponía su cara de pervertido. Y así prosiguió la discusión.

Mientras tanto…

-Saito… ¡Idiota! – Exclama Louise mientras daba vueltas en su habitación. – Ponerle más atención a Tiffa que a mí solo por sus… atributos. – Se detuvo y dirigio su mirada a los suyos. - ¡Ahhh! Ese perro pervertido… - Se echó sobre su cama. – Idiota…

-Vaya, vaya. No esperaba que la gran Louise sufriera así por su familiar. – La molestaba desde la entrada Kirche.

-¡¿Quién dijo que sufro por ese perro?! – Exclamo de inmediato, alzándose de golpe, totalmente sonrojada.

-Tus acciones. – Destaco la mayor. Louise soltó un suspiro. – Ahora también es familiar de Tiffania, debes de entender que tiene que pasar tiempo con ella.

-Ya tengo suficiente con la sirvienta y su majestad…

-Es cierto, que Saito tiene la habilidad para conquistar corazones de manera involuntaria, incluso me capturo a mí. – Hablo una soñante Kirche. – Pero es normal, no es un chico común.

-Sí, claro…

-Ve con él. – Sugirió la morena. – Pasen tiempo de calidad juntos, antes de que nos encarguen otra misión. Mi querido ya está preparando la nave. Según Tabitha está a las afueras del comedor, ya fue con Montmorency para allá.

Louise no contesto de inmediato, se quedó plasmada en sus pensamientos, reflexionando en como su relación con Saito había cambiado tanto desde la primera vez que lo vio, hasta que…

-Espera… ¿Qué quiere Tabitha con Saito? – Cuestiono, recordando que la chica le había brindado un beso al chico.

-Se-cre-to. – Contesto de manera coqueta mientras salía de la habitación.

-Sai… Sai… ¡Saito!

Y así…

Un escalofrió lo había recorrido, haciendo que se llevara sus manos y brazos hacia el mismo en manera de abrazo.

Hace ya algún rato que ya no era parte de la discusión entre Siesta y Guiche, aunque el tema central seguía siendo el. Para su fortuna Tabitha y la novia de Guiche habían llegado, y contemplando el porqué de la discusión, Montmorency decidió interferir sacando a Guiche de allí.

-Ciertamente tienes un imán para los problemas de este estilo. – Destacaba Tabitha mientras leía un libro.

-No sé si tengo buena o mala fortuna.

-La suerte no existe. – Contratacaba la chica de cabello azul. El chico quería agregar algo, más no pudo, pues Tabitha había cerrado su libro de golpe y sin perder tiempo dirigió su mirada hacia el cielo. – Gritos…

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-Qué… ¿Qué sucede? – Gritaba desesperada Akko. – No podemos volar.

-Tú eres experta en eso. – Le molestaba Sucy, aun mostrándose tranquila pese a la situación.

-Sucy… ¡No es el momento! – Exclamo con molestia Akko.

-Chicas, sujétense de las manos. – Ordeno la profesora Ursula. – Constance. – La pequeña bruja asistió.

De los pequeños añadidos de las escobas mágicas salieron paracaídas, frenando momentáneamente la caída.

-Por suerte teníamos un plan "b". – Se mostraba tranquila Diana. Lamentablemente su calma no duro mucho tiempo, pues la mayoría de las escobas se rompieron en el aire, comenzando nuevamente con su caída estrepitosa.

-¡Tenías que decirlo! – Exclamaba Akko.

-¿Qué sucedió? – Cuestiono con miedo Lotte.

-No lo sé… Tal vez la inestabilidad que nos trajo aquí daño la mayoría de las escobas. – Intuyo Diana.

-¡Maldición! – Exclamaba Amanda.

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-Tienes razón. – Reconoció Saito. Dirigió su vista al cielo, haciendo sombra con sus manos colocándolas sobre su frente, pues el sol no le debajo ver bien. – Son… ¡Personas!

Sin vacilar, Tabitha conjuro uno de sus hechizos de viento con su bastón, tratando de frenar la caída en picada de aquellas personas con atuendo muy particulares.

-Sabes que yo ya no soy así, Montmorency. Solo tengo ojos para… - Pum, se escuchó. Frente al rubio yacía; aún dolorida por la caída, una rubia que los habitantes de ese mundo nunca habían visto. – Qué diablos… - Abrió los ojos. – Un… un angel. – Llamo de esa manera particular a Diana, la cual no supo responder ante el nombramiento que había recibido de parte de Guiche.

-Cof… Cof… - Llamo la atención de los dos Montmorency. Guiche, viendo el estado de ánimo de su novia, de inmediato retiro a Diana de encima.

-Esto no es lo que parece, tú lo viste, ella cayó del cielo. – Trataba de defenderse el rubio. – Además, tú eres más bonita. – Diana por alguna extraña razón, se sintió ofendida por este comentario tan particular.

-Dis… Disculpa… - Trato de llamar su atención la mejor estudiante de Luna Nova.

-Pero donde están mis modales. – Volvio a hablar con su tono presumido. – Montmorency, discúlpame un momento, es mi deber como noble presentarme como es debido. Soy Guiche de Gramont. Encantado. – Dicho esto deposito un beso sobre la mano de Diana.

-No… ¿Noble? – Cuestiono con vergüenza. – Diana Cavendish.

-Que elegante nombre, para una mujer de su belleza…

-Cof… Cof… - Guiche se sentía en peligro.

-Falda… corta… - Indicaba Saito viendo fijamente a Akko. – Me recuerda a mis tiempos en el mundo humano.

-Yo puedo utilizar una para Saito si el así lo quiere. – Sugirió Siesta. Saito de inmediato puso su cara de pervertido y soltó unos ligeros "si".

-Que… ¿Qué estas mirando? – Cuestiono con vergüenza Akko.

-Y-yo nada. – Respondió de inmediato el portador de la mano izquierda y corazón de dios. – Lo más importante, ¿Quiénes son? ¿Por qué caían del cielo?

-Nosotros hacemos las preguntas aquí. – Indico Amanda.

-¿Dónde estamos? – Cuestiono la profesora Ursula, mientras ayudaba a reincorporarse al resto de sus alumnas.

-Están en la Academia Mágica de Tristania. – Respondió Tabitha.

-¿Academia de magia de Tristania? – Cuestiono Lotte. – No había escuchado de ella…

-¿De dónde vienen? – Pregunto serio Saito mientras se ponía a la defensiva, junto con Tabitha. - ¿Y qué son esos trajes tan ridículos?

-¡¿Ridículos?! – Exclamo Akko indignada. – Es el uniforme de la mejor Academia de Magia del mundo: Luna Nova.

-Magos. – Indico Montmorency mientras también se ponía a la defensiva junto a Guiche. Diana al ver esto retrocedió, para estar junto a sus amigas y prepararse para un enfrentamiento. – Probablemente espías, por eso no los detectaron cuando entraron al país.

-Si quieren problemas probablemente los consigan. – Amenazo Amanda. – No saben quién es ella. – Señalando a Diana. – Es la mejor bruja de Luna Nova.

-¿Bruja? – Cuestionaron los presentes, menos Saito, pues de donde venía las brujas eran conocidas, solo que con una imagen muy distinta a la que presentaban sus oponentes.

-Creí que las brujas eran verdes y feas. – Confeso el chico. – De hecho, la que da una imagen muy parecida a las brujas es su amiga siniestra. – Refiriendo a Sucy.

-Vuelve a decir algo así, y te mato. – Amenazo de manera sombría Sucy.

-Basta. – Hablo Diana. – Nunca había escuchado de un lugar como Tristania. No queremos problemas, solo queremos regresar a Gran Bretaña.

-¿Gran Bretaña? – Cuestiono sorprendido Saito. – No son de este mundo…

-¿Qué? – Cuestiono Lotte.

-Pero en mi mundo no había tal cosa como magia. – Analizaba el chico. – Deben de ser de otra dimensión en todo caso.

-¿Saito? – Cuestiono Tabitha.

-No tiene caso pelear. – Concluyo el chico. – No son espías ni nada por el estilo, vienen de otro mundo. Por lo que escucho similar al mío, pero con ligeros cambios.

-Llegamos aquí por medio de una portal que se encarga de transportar personas, cuando nos dimos cuenta estábamos cayendo y no teníamos la posibilidad de volar. – Reflexionaba la profesora Ursula. – No queremos ningún problema, solo regresar a casa.

-Pues lamento informarles que eso no es posible. – Hablo Guiche. – Saito también viene de otro mundo y ya lleva aquí bastante tiempo. – Las brujas de Luna Nova se sorprendieron por este comentario.

Y bueno, hasta aquí el primer capítulo de este proyecto que recién comienza. Espero que les haya gustado. La verdad pese a que tienen una temática un tanto similar sus tramas son totalmente distintas y por ello es algo difícil hacer que estos mundos terminen chocando, sin embargo, creo que de momento lo voy manejando bien. Espero que les haya gustado, si es así agradecería mucho su apoyo, pues de esta manera sabre que la historia les gusta y tendré razones por la cual continuarla. De corazón, gracias por leer.