Estaban en medio de un caso con una bruja, todo había ido con normalidad, encontraron el escondite de la bruja y solo tenían que matarla, pero no contaban que tuviera un cómplice.

Apenas entraron aquel sujeto golpeo a Sam haciendo que se desmayara, pero el golpe también le había hecho daño en la cabeza, había mucha sangre alrededor de Sam. Dean se volvió hacia el sujeto, luchó por unos momentos pero la bruja hizo un hechizo convirtiéndolo en un niño de 12 años.

—¡Maldita bruja!—grito

Dean se lanzó hacia la anciana para atacarla pero el otro sujeto lo golpeo en el estómago lanzándolo hacia una de las paredes, estaba demasiado mareado y estaba casi seguro que sería el fin, tenía que salvar a Sam pero se sentía tan débil, de cualquier manera en caso de morir los revivirían, los arcángeles aun los querían para que fueran sus barcos y no los abandonarían.

—Toca un solo cabello de Sammy y te juro que volveré a matarte con mis propias manos—murmuro Dean

La anciana se río ante la amenaza, se acercó a Sam lanzando el mismo hechizo.

—Yo no quiero asesinarlos, quiero usarlos para que los arcángeles estén de nuestro lado—dijo la mujer sonriendo—pero no quiero que se resistan ni que me causen problemas—

—¡Puede que Sam este muerto! ¡Lo golpeaste muy fuerte en la cabeza!—

—Que importa si está muerto, así mucho mejor uno de los arcángeles creerá que estoy de su lado—

—Hija de…—

—Dean—se escuchó otra voz al lado de ellos.

Miguel estaba de pie mirando a Dean, se acercó ayudándolo a ponerse de pie.

—Nos vamos, no es seguro, Lucifer podría venir—dijo Miguel mirando hacia Sam

—¡Espere! ¡Yo quería…—

—Guarda silencio asquerosa bruja, la magia que usas no es agradable a mi padre—Miguel miro a la mujer y al sujeto con una mirada dura.

Dean observo como el arcángel se acercaba a él tomándolo de un brazo.

—Vámonos—comento Miguel, antes de que se dieran cuenta estaban en medio del bosque.

—No no no—Dean se soltó del agarre mirando su alrededor preocupado—¡Dejaste a Sammy! ¡Está desangrándose!—

Miguel guardo silencio observando como Dean parecía perder cada vez más el control.

—¡Tienes que llevarme de regreso!—

—Dean deja de gritar y cálmate, Sam no importa ahora—

—Escúchame arcángel de mierda, me llevas de regreso con Sam ahora mismo o te prometo que orare a Lucifer para que venga y que él me lleve—

Miguel cruzo los brazos dando un par de pasos hasta estar frente a Dean, el arcángel ahora era tres cabezas más alto que Dean, Miguel le dio una mirada severa.

—¿Ah sí? Pequeño, quiero ver que te atrevas—

Dean trago un poco de saliva, era verdad que le ponía nervioso estar en presencia del arcángel y sobre todo si llevaba el barco de su padre cuando era más joven, no le gustaba pensar en la idea de lo que su padre haría si llegara a desafiar pero de igual manera se mantendría para salvar a Sam.

—Oh gran Lucifer—no podía evitar pensar que parecía estar invocando al diablo—Soy Dean Winchester y estoy dispuesto a decirte donde esta Sam…—

Miguel avanzó tomando a Dean por el brazo haciéndole girar un poco y dándole dos fuertes golpes a su trasero, Dean dio un par de saltos gritando con cada golpe, era más la sorpresa que el dolor pero tenía que admitir que le habían dolido.

—¿¡Qué fue eso estúpido arcángel!?—

Dean miraba a Miguel con enojo, estaba realmente molesto y no pensaba disimularlo, Miguel suspiro cruzando los brazos nuevamente.

—Yo te advertí y decidiste desafiarme—

—¡Devuélveme con mi hermano!—

—Deja de gritar, es la última vez que te lo digo Dean—advirtió Miguel volviendo a mostrar una mirada severa—Deberías escucharme primero y ya luego puedes decir lo que quieras pero sin gritar y sin malas palabras—

—¡Sam está muriendo! ¡No tengo tu maldito tiempo! —Dean se alejó intentando ubicarse, si el arcángel no lo llevaba entonces él encontraría la manera de volver.

Miguel apareció al lado de Dean sujetándolo por un brazo.

—Se acabó jovencito, tú lo pediste—

Dean no pudo evitar sentir algo de miedo, pero igualmente comenzó a patear y golpear intentando soltarse.

—¡Déjame! ¡Suéltame imbécil!—

No es que Miguel fuera débil, pero igual debía admitir que Dean luchaba muy bien, le estaba costado llevarlo por lo cual lo levantó cargándolo bajo el brazo, Dean se seguía moviendo pero ya no era complicación para Miguel.

—¡Bájame!—

Miguel llegó hasta una roca colocando su pie izquierdo sobre la misma, cargó a Dean tirándolo sobre su rodilla izquierda, los brazos y piernas de Dean no tocaban el suelo por lo cual comenzó a sentir un poco de pánico moviéndose y sujetándose de la pierna del arcángel.

Se aseguró de sujetarlo para que no se cayera, Miguel levantó la mano dejándola caer con fuerza en el trasero de Dean.

—¡Ay!—

Dean grito aun retorciéndose y pataleando, le molestaba aquello por lo que comenzó a apretar los dientes.

—Dean, escúchame bien, te lo advertí más de una vez y continuabas retándome y eso es algo que no tolerare—hablaba Miguel mientras continuaba dándole varias palmadas.

—¡Si si ya basta! ¡Déjame abajo! —Dean odiaba admitirlo, pero comenzaba a dolerle de verdad y sentía vergüenza, no recordaba la última vez que tuvo que pasar por aquello y que ahora fuera con el barco de su joven padre era peor.

—No me contestes de esa manera niño—regaño Miguel—Porque yo puedo estar así mucho tiempo hasta que tu actitud cambie—

Comenzó a aplicar algo más de fuerza en las palmadas, sabía que le dolerían a Dean pues todos los novatos siempre se quejaban cuando los castigaba, pero Dean parecía reprimir los gritos y las lágrimas en un intento de mantenerse firme.

Dean dejó escapar un par de gemidos de dolor, había dejado de patear sabiendo que le cansaría más, sentía las lágrimas a punto de caer y le molestaba aún más que el arcángel no se detuviera en ningún momento.

—Ya muy bien lo siento, perdóname pero de-detente p-porfavor—dejo escapar un sollozo al final y las lágrimas comenzaron a caer.

—¿Por qué te disculpas?—pregunto sin detener las palmadas

Dean deseaba gritarle la respuesta, pero eso solo lo empeoraría, debía responder bien y correctamente si quería que todo se acabara de una vez y aún estaba preocupado por Sam.

—Au…p-por desafiarte y por ser g-grosero—sollozo entre lágrimas—porfavor…lo siento—

Miguel se detuvo frotando la espalda de Dean para calmar los sollozos, le bajo de su rodilla y lo acomodo en un abrazo. Dean sujeto la camiseta del arcángel con fuerza mientras calmaba su llanto, le daba vergüenza admitirlo pero de verdad le dolía y nadie estaba viendo.

—Muy bien pequeño, ahora ¿Piensas que puedes hablar conmigo de buena manera sin que tengamos que repetir esto?—pregunto Miguel levantando un poco la cabeza de Dean para que le mirara a los ojos.

Dean se mordió el labio, Sam era su prioridad pero si le volvía a castigar por cualquier tontería perdería más tiempo por su culpa, así que asintió con la cabeza.

—Primero que nada, sé que estas preocupado por Sam por lo que te puedo asegurar que está seguro—

Dean soltó un suspiro de alivio, al menos esas eran buenas noticias, pero aun cabía la pregunta del porque lo había dejado.

—Al ponerles ese hechizo la bruja logro quitar cualquier marca que impedía encontrarlos, era peligroso porque Lucifer podía encontrarte a ti y a tu hermano por lo cual me apresure a llevarte lejos—

—Pero ¿Qué hay de Sam? Él también está en peligro—Dean elevó la voz intentando no gritar.

—Dean, si pude encontrarte también Lucifer puede por lo que si llevaba a Sam sabría donde estas y estoy seguro que si Lucifer tiene a Sam y a ti te usara para tener ventaja, él no respeta lo que está escrito—

—¿¡Entonces lo mejor era dejar a Sam completamente solo para que Lucifer lo encontrara!?—

Miguel cruzo los brazos aclarándose la garganta para recordarle a Dean el mirar su tono y su manera de decir las cosas.

—Lo siento—murmuro Dean a regañadientes

—Lucifer no le hará daño a su barco, tal como yo no te hare daño a ti pero sabemos que varios los están buscando para sacar provecho o para matarlos y no queremos estarlos reviviendo cada cinco minutos—

—No diré "si"—

—No esperaría que lo hicieras pero aún tengo algo de esperanza en que lo harás, aun así te quedaras conmigo y Sam estará con Lucifer hasta que…—

—¿¡Qué!? ¿¡Lucifer se quedara con Sam!?—

—¡Dean!—Miguel dio un paso avanzando hacia Dean el cual retrocedió un paso al mismo tiempo.

—No…Está bien, lo siento, no volveré a hacerlo—

Dean levanto las manos en defensa por si acaso, Miguel suspiro calmándose.

—Ultima oportunidad—

—Si—

—Para que entiendas yo te cuidare a ti y Lucifer cuidara a Sam hasta que todos piensen que están muertos o que desaparecieron, así dejaran de perseguirlos—

—Entonces regrésame a mi edad normal—

Si tenía su edad normal podría encontrar la manera de escapar e ir por Sam, tenía más posibilidades de escapar y librarse de ese problema, ellos sabían cuidar de sí mismos por lo que no necesitaban tener a los arcángeles sobre sus hombros observando todo lo que hacían y lo que les pasaba.

—No lo creo chico, como la mujer dijo no quiero que atraigas problemas y creo que así se te puede controlar más fácilmente—contesto Miguel sabiendo lo que Dean pensaría—Vamos, te llevare a un lugar más cálido, espero que cooperes por las buenas o si no podríamos repasar aquello las veces que necesites—

Dean apretó los puños pero acepto siguiendo al arcángel a regañadientes, ya encontraría la manera de escapar.