Tenía miedo y no le gustaba admitirlo, sus manos estaban atadas y había al menos otros dos niños y un adolescente allí con tres hombres enmascarados que reían.

—Los niños de ahora son muy fáciles de capturar—

—Últimamente muchos escapan de casa—

Sam suspiro ¿Y sí se iba con ellos? No sabía que pasaría pero sería egoísta además había otros niños allí, quizás si hablaba con ellos sería mejor.

—Señores—hablo atrayendo la atención de todos—¿Podrían liberarnos?—

Escuchó las tres risas de los hombres.

—Cállate la boca mocoso—ordeno uno

—Lo estoy pidiendo amablemente, necesito irme antes de que me encuentre—

—¿Quién tu padre? Niño, nadie podrá encontrarte de nuevo—

Escuchó el sollozo de uno de los niños, intento liberarse un rato pero cada vez tardaba más y se alejaban mucho más de la ciudad, suspiro, Lucifer estaría furioso pero no había de otra.

—Lucifer, necesito tu ayuda—dijo en voz alta.

Todos le miraron extraño cuando sintió que la camioneta freno de golpe.

—¿Qué demonios?—

Uno de los sujetos intento encender la camioneta pero esta no funcionaba, la puerta se abrió dejando ver a Lucifer con los brazos cruzados mirando severamente a Sam.

—Amm ¿hola?—

—Abajo, ahora—

Sam obedeció recorriéndose de donde estaba sentado hasta llegar a la puerta y bajar, después de todo sus piernas estaban desatadas y sus manos tras la espalda.

—Escucha Lucifer, sé que estas furioso pero en mi defensa estaba por volver cuando estos tipos me secuestraron—

Lucifer se agachó desatando las manos de Sam para después darle una nalgada que lo hizo saltar hacia delante cubriéndose.

—Por eso te dije que no salieras y tú me desobedeciste—

—Está bien, lo acepto pero ¿Puedes liberar a los demás?—pidió Sam con sus típicos ojos de cachorro.

Lucifer suspiro chasqueando los dedos y en un momento todos los niños habían desaparecido de la camioneta, Sam noto que uno de los tres hombres que observaba todo con cierto terror saco un arma para dispararle a Lucifer.

—¡Cuidado!—grito Sam escuchado el ruido del arma pero cuando se dio cuenta estaba en el cuarto del motel.

Se sentía estúpido por haberse preocupado por Lucifer, era obvio que una simple arma no lo lastimaría pero comenzaba a sentir afecto, es decir, Lucifer había acudido a su llamado y había salvado a los niños solo porque él se lo había pedido, quizás no sería tan malo empezar a obedecerle.

Lucifer apareció en medio de la habitación buscando hacia Sam hasta que dio con él, talvez en miedo de que Sam hubiera decidido huir de nuevo por temor al castigo. Sam retrocedió cuando el arcángel camino con rapidez hacia él sujetándolo por los hombros, espero cualquier golpe con los ojos cerrados.

—¿Estas bien? ¿Te hicieron daño?—pregunto revisándole

Sam abrió los ojos sorprendido negando con la cabeza.

—No me hicieron nada—

—Me alegro—Lucifer le agarro de la oreja jalándolo mientras caminaba—¡No puedo creer tu comportamiento tan imprudente Sam Winchester!—

—Au au au au—Sam caminaba siguiendo a Lucifer por la habitación—lo sientooo—

—¡Eres un niño! ¡Te pudo haber pasado algo!—

—¡Iba a regresar!—

—¡En primer lugar no debiste de salir!—

Lucifer caminaba por la habitación como si buscara algo aun manteniendo el fuerte agarre en la oreja de Sam lo cual asustaba un poco a Sam.

—¿Q-Qué buscas? Auu—

—Algo que deje por aquí en caso de que sucediera algo así—respondió sacando algo de un cajón—Aquí esta—

Camino con Sam de regreso a la cama sentándose y tirando a Sam sobre su regazo y sorprendentemente Sam no luchó, solo se quedó allí como esperando lo inevitable.

—¿Por qué no luchas?—

—¿Para qué? Aun así me vas a castigar haga lo que haga o diga lo que diga—

—Cierto, pero me hace pensar que no necesitas el castigo, pero no sé si te rindes en resignación o solo aceptas el castigo porque sabes que lo que hiciste está mal—

—mmm ¿Ambas? Creo que fue algo estúpido salir y lo comprobé cuando me secuestraron y a la vez me resigno—

—Escucha Sam, no quiero y no me gusta castigarte, actúas como un adulto porque se que un niño nunca se resignaría a un castigo—

—¿Y sí tan solo lo olvidas y lo dejamos así?—

Hubo silencio por unos segundos antes de escuchar como Lucifer dejaba algo en el sofá, iba a mirar cuando sintió una fuerte nalgada haciéndole saltar.

—Ooouch—

—No pienses que tienes tanta suerte pequeño—sonrió volviendo a bajar la mano con la fuerza suficiente para que Sam lo sintiera.

—Auuu—se quejó balanceando los pies.

Había pasado un largo rato y al juzgar por la cara roja y los sollozos de Sam había tenido suficiente, Lucifer estaba orgulloso, en ningún momento Sam llevo las manos para cubrirse o le insulto como antes.

Lo saco de su regazo parándolo frente a él, Sam, entre llantos, froto su dolorido trasero y a la vez su rostro quitando varias lágrimas para volver a mirar a Lucifer el cual sonrió abriendo los brazos, Sam corrió volviendo a llorar enterrando su rostro entre la camiseta de Lucifer.

—Lo sientooo—sollozo

—Shhh pequeño, ya has sido castigado ahora silencio, calla tus lágrimas—

Sam lloro un poco más en la libertad de hacerlo, Lucifer le había sentado en su regazo abrazándolo en todo momento y reconfortándole hasta que todo quedo en silencio, Sam jugaba con sus manos cuando noto lo que estaba al lado de Lucifer en el sofá, un cinturón, sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—¿Qué pasa?—pregunto Lucifer notando lo tenso que se puso Sam

—¿Me ibas a…—miro el cinturón y Lucifer le siguió la mirada.

—Sí, iba a darte una buena tunda con mi cinturón, pero cambie de opinión y creo que fue suficiente para que aprendieras tu lección ¿verdad?—

Asintió mirando a Lucifer, realmente su trasero dolía suficiente y no quería ni pensar como dolería con el cinturón.

—No volveré a hacerlo—

—Bien—

Lucifer se puso de pie cargando a Sam en sus brazos hasta llevarlo a la cama, se recostó abrazando a Sam y sin que él supiera lo cubrió con sus alas, Sam le miro en silencio todo el tiempo con aquellos ojos verdes.

—Vamos a dormir, aún quedan un par de horas antes de que salga el sol y nos vayamos—

—¿Irnos? ¿A dónde?—

—No podemos quedarnos mucho tiempo en un sitio, te podrían encontrar—

Estaban recostados ya en silencio, Sam tenía los ojos cerrados pero aun pensaba en algo.

—Lucifer—

—¿Qué pasa?—

—Porfavor detén el apocalipsis—bostezó con sueño acurrucándose junto al arcángel.

—Lo intento pequeño, eso estoy intentando y espero que tu hermano logre convencer a Miguel como tú lo estás haciendo conmigo—

—mmn—

—Ahora a dormir—

No tuvo que repetirlo, Sam ya estaba dormido en un segundo.