Disclaimer: Dragón Ball Z no me pertenece ni los personajes mencionados en esta Fanfic.

Los pensamientos están en cursiva.


¿Puedo salir hoy? - le preguntó ella a él mientras se colocaba su armadura de entrenamiento.

No - respondió fríamente él.

Una vez más era un día en el que estaba de mal humor, por más de que ya lo conocía un poquito y conocía sus cambios repentinos de humor ella quería llevarse bien con ambos Vegetas, el bueno y el malo.

Por favor - le volvió a pedir ella.

Vegeta sin mirarla volvió a negarlo.

Así que ella trató de usar la vieja técnica de seducción.

Oh todo poderoso príncipe de los saiyajins, el mas varonil y viril príncipe. ¿Podría darle a su esclava el permiso de salir a pasear? - le dijo mientras le ayudaba a colocarse las botas.

Aunque Vegeta se sintió halagado por la atención de Bulma no se inmutó por su coqueteo pues era una niña sumamente interesada.

No - volvió a responder sin quebrantar su voz.

Hasta que Bulma sacó de algún lugar su lado saiyajin.

Ya es suficiente Vegeta ¿acaso piensas ser como un cazador de mariposas? - le preguntó ella arqueando sus cejas y reflejando un gesto enojado en su joven rostro.

Vegeta no pudo evitarlo y esta vez su respuesta no fue una negativa, sino una interrogativa.

¿Mariposas? - preguntó pero Bulma lo ignoró y siguió en su discurso.

Una bella mariposa como yo, esta encerrada en un lugar hasta su muerte, en una celda y privan a los demás de mi admirable belleza cubriéndome con telas - dramatizaba ella como en una exagerada obra escolar mientras iba y venía de un lado a otro.

Cuando Vegeta no le prestaba el mas mínimo de atención a más que su confundida mente.

¿Mariposa? Creí que era una humana - pensaba Vegeta con una gota de sudor en su frente.

Todavía el joven príncipe tenía la duda, hasta que vio a Bulma parada frente a él golpeteando su pie contra el piso y mirándolo como si esperará algo de él.

¿Qué? - le preguntó Vegeta a Bulma quien parecía arder de furia.

¿Me dejarás salir? - le preguntó una vez más ella.

Vegeta la miró y sonrió hasta que le dio su respuesta.

No - y sin prestarle atención a sus gritos salió de la habitación cerrando la puerta, trabándola para que Bulma no pudiese salir.

VEGETA VUELVE AQUÍ - gritaba Bulma golpeando la puerta.

Hasta que se cruzó de brazos e hizo un puchero con su rostro.

Uy, no sé cómo pude pensar que me llevaría bien con ese simio enfermo. Es un dictador, solo quiere tenerme encerrada, nunca quiere mi bien y encima no es cariñoso conmigo - se quejó ella entre dientes mientras caminaba en círculos.

Hasta que paró sorprendida por sus palabras.

¿Cariñoso? ¿Qué estoy diciendo? Creo que la locura se contagia, ese príncipe cariñoso jajaja. Puede ser guapo, malo como me gustan, su cabello es sedoso además de que su rostro es suave, sus pectorales son duros y ni hablar de su graaan pene. ¿Uy pero qué estas pensando Bulma? Si ese príncipe demente me toca me podría destrozar. Por suerte al menos no me ha tocado aun. ¿Es suerte o mala suerte? ¡Bulma! Tranquilízate, eres una joven, virgen sin pensamientos impuros - pensaba hablándose a ella misma.

Se lanzó a la cama molesta y aburrida.

Es por eso que odio quedarme sola - se quejó mientras miraba el techo.


En una gran sala, en donde había una gran mesa que contenía deliciosas comidas. Los integrantes de la familia real estaban allí.

Era el protocolo de todos los días, el desayuno familiar. ¡Y qué desayuno!

Montones y montones de comidas siendo devoradas por pocos saiyajins.

Incluso la reina que si fuese humana comería verduras para "cuidar su figura" comía. Pero ella era una saiyajin, una mujer bajita pero de un estomago inmenso, que no por ser mujer comería menos.

Todos competían por comida solo que aunque no quisieran el ultimo bocado de comida se lo llevaba el Rey, haciendo que los otros saiyajins gruñeran molestos.

Pero al menos eso ponía de buen humor al gran Rey saiyajin, quien miró a su hijo mayor y decidió intercambiar palabras.

¿Cómo vas con tu "mujer"? - dijo pues aunque le parecía indigno que su hijo tomase una no saiyajin, pero nada podía hacer si las mujeres de su raza lo rechazaban por su "defecto"

Bien - respondió Vegeta corto.

Él sabía que su padre lo mantenía con vida solo por su elevado poder de pelea, así que no quería tener mucha conexión con su padre, pues desde pequeño entendió que él solo era una decepción para su padre.

¿Supongo que no te molestaría dármela cuando ya no la utilices? he oído por las sirvientas que su belleza es singular - expresó su padre.

El rostro de Vegeta se tensó, no pensó siquiera en esa posibilidad. Él no podía negar nada a su padre. Pero no estaba dispuesto a darle a Bulma. Ella era especial.

La madre de Vegeta notó aquel hecho e intentó justificar a su hijo.

Deberías esperar a que Vegeta nos dé un heredero con la muchacha - dijo la mujer a su esposo.

Sin embargo el imponente Rey la miró de mala manera y respondió a las palabras de su mujer.

¿Y no se esta tardando mucho ya? Se supone que la fornica todo el tiempo ¿No me digas que además de defectuoso tambien es estéril? - dijo el Rey.

A lo que todos los presentes se sintieron ofendidos.

La madre de Vegeta se escandalizó, siempre la humillaba con ese punto. Estaba cansada de ello, pero no quería que lo haga frente a su hijo, él no merecía el rechazo de su padre por algo que no podía solucionar.

Antes de que pudiese pedirle a Vegeta príncipe que se retirara él ya lo había hecho y molesto caminaba por los pasillos.

Están harto de aquellas humillaciones. ¿Cuando sería el día en el que nadie lo juzgaría?

Estaba en problema total.

Olvidó en absoluto su entrenamiento y se dirigió de nuevo a su habitación, en aquella en donde Bulma lo recibió con un gran sermón que fui ignorado absolutamente por Vegeta quien nervioso y consternado se dirigió al baño a vomitar aquello que había comido.

Vegeta ¿dime qué te sucede? - le preguntaba Bulma más calmada al notar que su semblante no se veía bien.

Una vez que Vegeta se estabilizó Bulma le pasaba un paño húmedo por el rostro para calmarlo.

Hasta que Vegeta se puso serio y dándose la vuelta para no mirarla le habló.

Bulma ¿Estarías dispuesta a darme un hijo? - le preguntó él tomando la decisión que podría poner fin a sus humillaciones.


Espero les haya gustado, al comienzo del capítulo me reí pero después se fue volviendo serio. Debe ser horrible ser rechazado por tu padre.

Gracias por leer.