Saga quedó prendado de Milo desde el primer día en el que vio uno de sus videos. Quedó encantado con su astucia, su malicia y, por supuesto, su increíble hermosura. Buscaba verle a cada momento del día y, durante las noches, soñaba con tenerle sólo para él. Su obsesión creció día con día hasta que, tras una semana de descubrirle, le conoció en persona.

Su primer encuentro fue una promesa silenciosa. No tuvo dudas de que Milo estaba interesado en él y que sería cuestión de días para hacerlo suyo. Por desgracia, no le tomó mucho tiempo percatarse de que las cosas no serían tan fáciles como había esperado.

El primer obstáculo fue, por supuesto, Camus. No estaba seguro de si su núbil y educado pasante sentía hacia Milo algo más que amistad o no. Sin embargo, el joven protegía a su amigo con vehemencia. Desde un principio desconfió de Saga y le fue imposible sacarle más información de su objeto de deseo.

La situación era especialmente complicada debido a que Saga no podía exteriorizar su frustración. Camus era un buen empleado y no tenía deseos de despedirlo por lo que, sabía, era un capricho. Por un tiempo esperó obtener más de él utilizando reforzamientos positivos. Saga comenzó a darle más libertad en los proyectos y a hablarle de la posibilidad de contratarlo una vez que terminase la universidad. Camus aceptaba las oportunidades con gusto, mas se rehusaba a ceder ante las ya no tan disimuladas preguntas de Saga.

Después de casi un mes de desengaños, Saga decidió buscar a Milo por su cuenta. No fue una misión fácil; el joven guardaba su vida privada con celosía y fue sólo hasta que se presentó en la convención de comics de la ciudad que pudo verle nuevamente. Milo le reconoció inmediatamente y, tras una larga conversación sobre su trabajo, le dio su número telefónico.

Fue a partir de ese momento que Saga se encontró con el segundo obstáculo: el mismo Milo. El joven era popular —en su ambiente se podía decir que era algo así como una celebridad—, y estaba acostumbrado a recibir la atención de decenas de personas. Aunque Saga se consideraba a sí mismo más atractivo y exitoso que cualquier otro fan que pudiera tener, Milo no parecía estar tan de acuerdo con su genialidad. Le consideraba un seguidor más del que, quizá, podría sacar una o dos buenas sesiones de sexo. Por supuesto, Saga no estaba dispuesto a conformarse con eso; él quería que Milo fuese exclusivamente suyo y tuvo que tomarse su tiempo para ganar su confianza y, sobre todo, para demostrarle que merecía una oportunidad.

A Saga le tomó meses conquistar a Milo, encontrar las palabras indicadas para halagarlo y hacerle creer que él era la persona más importante en su vida. Milo estaba acostumbrado a los elogios y no solía reaccionar demasiado a ellos, por lo que Saga optó por condicionarlos. Una vez que encontró la técnica adecuada, el resto llegó por sí mismo. Bastaba con hacer un par de comentarios desinteresados para tener a Milo a la espera de su aprobación. Después, cuando el menor le otorgaba mayor atención a la que le daría a cualquier amigo, Saga sonreía ampliamente y señalaba algo sobre su hermoso cabello o sus lindos ojos. De modo lento, pero seguro, Milo se volvió adicto a sus palabras hasta que se convenció a sí mismo de que la única persona que podía satisfacerle era Saga.

Comenzaron una relación exclusiva a los seis meses de conocerse. Milo era encantador, sensual y suyo. Adoraba verle mientras editaba sus videos y acurrucarse con él mientras leían los comentarios. Amaba la efervescencia de su risa y el sonroje que aparecía en sus mejillas cada que Saga le felicitaba por algo, fuese una actualización o algo mucho más íntimo.

—Luces tan bien así, Milo —susurró cierta noche en la comodidad de su habitación—. Eres tan bueno conmigo.

Milo exhaló el nombre de Saga y este acunó su mejilla en su mano derecha. Al hacerlo, se ensució con un poco del semen que aún quedaba en el rostro del menor, mas no le importó. Le encantaba verlo cubierto con su esencia; era aún más dulce que las purpúreas marcas que dejaba sobre su cuello y que no siempre lograba ocultar.

El menor repitió el nombre de Saga y se recostó boca arriba sobre la cama, ofreciéndose sin pudor en espera a que el mayor tomase de él lo que quisiera. Había aprendido tanto en tan poco tiempo.

Ese día Saga quiso hacerle sufrir un poco, así que, en lugar de atenderle inmediatamente, tomó su celular y abrió la aplicación de la cámara de video.

—No hagas eso… —la voz de Milo era débil, a Saga no le costó trabajo ignorarla.

—¿Es que no te gusta que te filmen? —preguntó mientras se acomodaba entre sus piernas—. Debería mostrarle a todos lo bien portado que eres. Todos deberían ver cómo es que te abres para mí.

Milo balbuceó algo sin sentido y cubrió sus ojos con su antebrazo derecho. Saga frunció el ceño e hizo un acercamiento a su rostro.

—No seas así —con su mano libre confirmó que Milo seguía dilatado y listo para él—. Deja que grabe tus bonitos ojos.

Milo no habría obedecido por cuenta propia, pero al sentir que Saga comenzaba a hacerse espacio entre sus piernas, tuvo que bajar los brazos para enterrar sus uñas entre las sábanas.

—Aún tienes mi semen dentro de ti. ¿Quieres que te llene nuevamente? —la entrecortada respiración de Milo apenas le permitió responder que sí—. Mira lo profundo que estoy —se tomó unos segundos para encontrar la mejor toma de su unión—. Apuesto que ganarías un millón de subscriptores si subiese este video. Apuesto que a todos les gustaría tenerte así: gimiendo y llorando para ellos.

—Sólo tú, Saga —exhaló trabajosamente y alzó los brazos en una súplica silenciosa.

El mayor rio para sí, guardó el video y dejó el celular lo más lejos que pudo antes de embestir a Milo con fuerza.

Era maravilloso tener a ScorpioSaint a su merced y saberse amo de su corazón y de su cuerpo. Ante la cámara, Milo le pertenecía a todo el mundo. Detrás de ella, Saga era su único dueño y haría todo lo que estuviese en sus manos para asegurarse de que las cosas siguieran así para siempre.

Absolutamente todo.

Comentario de la Autora: Desde un principio este fiqui iba a tener esta escena. Básicamente escribí todo este fic por esta escena. Sin embargo, el año pasado me quise quedar hasta el punto en el que se conocían porque quería desarrollar la obsesión de Saga. Además, así quedó en suspenso un rato, no? Jajaja! El amigo es súper peligroso. No creo que sea esto lo último que veamos de estos muchachos, pero al menos por ahora lo será. Esperemos que Milo pueda escaparse de esa porque, la verdad, la cosa está peligrosona. ¿No les encanta?

Y bien, con esto finalmente termino de publicar mi serie para el Milo Ship Fest 2018. Fue sumamente divertido y satisfactorio y, santo cielo, juro que no lo vuelvo a hacer. XD Si hay fest el próximo año tengan por seguro que sólo durará 7 días. Aún quedan algunas horas para que puedan subir fanwork y que se incluya en el conteo de la pareja más popular, pero podrán seguir subiendo sus historias hasta el 31 de diciembre (¡sólo no se olviden de avisar!). Muchas gracias a todos los que han participado y también gracias a los lectores y reviewores. Todos se irán al cielo con todo y chanclas!

Esperamos que se hayan divertido mucho y que el espíritu de Milo haya quedado saciado de amor por unos meses más.

¡Larga vida a Miluchis!

PD: A los gemelos les gusta grabar a Miluchis.