Jenny curran bajaba del taxi justo frente a la residencia de los Gump, era igual de vieja, igual de bonita, pero había algo que no le cuadraba ¿y la gente? Recordaba ese lugar lleno de inquilinos, era de lo que vivía la señora Gump Jenny admitía el hecho de que no recordaba a su madre, pero esa señora era con ella lo más parecido a una, esa mujer era un pan de dios tan dulce y amorosa… todo lo que ella esperaba de una mamá

- Bien es aquí – suspiro pesadamente mientras tomaba su diminuta maleta de viaje

Llego con lo poco que poseía, la verdad se le caía la cara de la vergüenza de llegar allí sin motivo alguno, la señora Gump era su última opción y eso significaba que había agotado básicamente todas sus opciones, no tenía donde ir o a donde llegar… Sin familia o amigos solo quedaba quedarse un par de días ateniéndose al inmensa caridad y hospitalidad de la señora Gump. Suplico de corazón que él no estuviera allí, no se habían comunicado en años desde el asunto de las panteras negras y el hecho de que ella le había rechazado por enésima vez, pero eso no significaba que no pudieran verse y saludarse como en otros tiempos ¿o sí?

- Es hora – murmuro ante el portón recién pintado al juzgar por el olor

- ¿tú quién eres? – pregunto un hombre de temerarios ojos azul pálido

- Buenos días – saludo ella rápidamente – busco a la señora Gump

- Falleció hace un tiempo– explico el sujeto que le veía sentado en el banco del porche

Ella se le quedo viendo, tenía el cabello bien recortado y un atuendo bastante casual y elegante a partes iguales (sin olvidar que se le hizo bastante intimidante), cualquiera diría que era un acaudalado hombre de negocios y no un vendedor ambulante que eran básicamente la mayoría de los inquilinos que frecuentaban la propiedad. El shock de la noticia le dejo sin aire ¿ahora a donde iría? No tenía con quien contar para básicamente nada, con esa trágica noticia su última esperanza se desvanecía yendo directamente al desagüe

- ¿ahora la casa la maneja la señora Louis? – pregunto con un nudo en la garganta

Trataba de contener el llanto, pero ya era tarde… gruesas y ardientes lagrimas corrían por sus mejillas mientras un doloroso nudo en su pecho se retorcía hasta dejarla sin voz, la sensación de perder de nuevo a su madre la invadió por completo haciéndole sollozar en silencio mientras el hombre no movía ni un musculo mirándole fijamente a la defensiva como si el supiera de antemano quien era ella "como si viera mis pecados, mis culpas" pensó aterrada

- Señorita – le llamo chasqueando los dedos - ¿necesita algo más?

- ¡Jenny! – se escuchó desde el interior de la casa

Era el de todas las personas en el mundo tenía que ser Forrest Gump, ella se lo buscando yendo hasta allá, pero ¿en serio él estaba allí? eran adultos lo normal es que el viviera en otra parte, él le dijo que iría a Bayou La Batre a pescar camarones como le había prometido a su mejor amigo que había caído en batalla… pero no, él estaba allí plantado a menos de un metro viéndola con esa carita de felicidad que le estaba haciendo sentirse la peor persona del mundo por no haber venido antes, por no haber llamado nunca y peor aún por no haber asistido al funeral de la señora Gump

- Hola Forrest – saludo ella enjugando sus lágrimas con afán

El la aplasto envolviéndola en un enérgico y amoroso abrazo, uno que ambos necesitaban desde hace mucho más tiempo del que ambos querrían admitir

- ¿Qué te paso? – pregunto angustiado al verle los ojos hinchados

- Nada

- ¡así que si eras Jenny! – espeto el hombre que estaba sin moverse en el banco

Era la gota que había colmado el vaso, ella si apareció y todos sus miedos se volvieron realidad Forrest la veía con tanta dicha y esa inexplicable alegría en su mirar que le hizo doler el estómago de pura rabia, se mordió la lengua para no decir nada y guardar prudencia ante básicamente toda la situación, tomo su bastón y tambaleándose un poco se marchó cojeando con sus nuevas prótesis de aleación de titanio o como Forrest les decía "sus piernas mágicas". Le dolía admitirlo, pero había pensado tanto en que esto pasaría algún día que ya estaba más que resignado a marcharse, afortunadamente el aún era dueño de una parte de la compañía camaronera que ahora también era accionista de una empresa que era bastante fructífera, no necesitaría preocuparse por el dinero… ahora Forrest y su chica podrían vivir una bonita vida juntos, formar una familia y demás sin preocupaciones o dudas o nada malo en esa enorme casa, sin el estorbando o interfiriendo. Dan sabía perfectamente que ahora sobraba en esa casa

- ¿A dónnde vas? – le pregunto Forrest mirándole confundido

- A la cocina – murmuro apretando los puños para no estallar en gritos

- Forrest, lamento mucho lo de tu mamá – sollozo Jenny sumamente consternada

- Nno te preocupes… ¿quieres pasar? – le ofreció tomándola cálidamente de la mano

- Forrest, no sé si deba… no sé si sea buena idea – se negó plantándose en la reja

- ¿Por qué nno? – pregunto aún más perdido ¿Qué tenía de malo que ella se quedara?

Jenny le vio con esos tristes ojos azul cielo que siempre recordaba de la niñez, ahora se veía cansada y vieja como si la vida le hubiese golpeado tanto, eso le enterneció y le hizo sentirse con la necesidad de cuidarla y protegerla, tomándola de la mano se la llevo a la casa y acomodándola en la sala noto como ella miraba por todas partes buscando algo

- ¿Qué pasa? – pregunto en un tono suave y comprensivo

- ¿este lugar esta solo? – estaba muy pensativa a ojos de Gump

- No… estamos Dan y yo – respondió en un gesto divertido y relajado

- ¿Dan? El Teniente de tus cartas ¿él no había perdido las piernas? – inquirió asombrada

- Tiene piernas nuevas – rio suavemente volviendo la vista para buscarle en la cocina

Ella asintió meditando lo silenciosa que era esa casa sin todo el ajetreo de sus recuerdos, se veía tan grande y acogedora, todo un hogar, aunque como cosa rara era el hogar de alguien mas

- ¿él también está de visita? – se le veía curiosa – tu amigo

- Él vive aquí – respondió encogiéndose de hombros

- ¿vive aquí? – ella arrugo la frente algo confusa, indagando - ¿vives con alguien más?

- No, la señora Louis no volvió – explicaba – ella extrañaba a Mammá… yo la extraño

- Mi sentido pésame Forrest – le tomo de la mano como en los viejos tiempos

- ¿Qué es Pesamme? – pregunto mirándola a los ojos con dulzura

- Es complicado… ¿así que viven solo ustedes dos? – estaba más que intrigada a estas alturas – ya sabes… Dan… ¿Cuánto llevas viviendo así?

- Un par de años ¿por? - estaba tan contento que no se fijaba en nada a su alrededor

La rubia volvió la vista a la escalera donde se escuchaba crujir la madera del piso, efectivamente el sujeto cojeaba y caminaba bastante lento con su bastón, alguien le había ganado el puesto del caso de caridad y suspirando resignada vio de nuevo a Gump tan soñador y alegre como básicamente desde siempre, era una lástima ella debería volver a marcharse tratando de explicar que no importa cuánto le insista (dios santo era un hombre tan terco que ella no podía explicar) simplemente ella no podía amarle como a un hombre por que para ella siempre seria su amigo, su hermano y su ángel de la guarda, era difícil de explicar pero ella sentía en el alma que él siempre le cuidaría aun en la distancia, se aferraba a su recuerdo

- Forrest ¿me puedo quedar un par de días?

- Quédate el tiempo que quieras – ofreció con amabilidad

- Gracias ¿no seré una molestia?

- Para nada, Dan tendrá muchas cosas chistosas que contar, hoy volvió del condado y…

Fue como si le hubieran invocado allí estaba el hombre mirándola de arriba abajo con un gesto de fastidio impresionante, no era bueno para manejar los celos y menos cuando se sabe que va a perder contra alguien que tenía años luz de ventaja

- Gump

- Si señor – contesto cual soldado

- Me voy unos días – anuncio con una valija de viaje bastante grande

- ¿Cuántos? – pregunto Forrest batiendo las pestañas

- Muchos… demasiados – bufo antes de salir sin mirar atrás azotando la puerta

Jenny estaba bastante impresionada por la familiaridad con la que se hablaban, cualquiera diría que esa era una escena de celos por el modo en el que él se marchó, aunque eso era tonto ¿no? Bueno ella había visto de todo y con todo se refería a todo… entonces lo noto, había un par de fotos sobre la chimenea de esos dos junto a un barco riendo como un par de tortolos enamorados, era curioso como Forrest quería a las personas las cuidaba y protegía de todo mal y peligro quizás el hombre lo había mal interpretado, quizás solo eran cosas suyas, lamento que Forrest siempre anduviera solo al final… sin saber entender el amor o quien le ame, así como el "suele" amar.

- una lástima – susurro para sí misma

- lastimma ¿de qué? Jenny – bastante extrañado solo la miraba con preocupación

- ¿quieres comer algo? – sugirió ella

- Estaba preparando el almuerzo cuando llegaste – asintió antes de abrir los ojos como platos con una expresión de espanto solo espeto- ¡él se fue sin almorzar!

- ¿Quién? – cuestiono una vez más fuera de lugar en toda esta conversación

- Dan, él se fue sin almorzar, sin despedirse, se fue… - contestaba mientras corría a la puerta

Salió derecho a buscarle y pedirle que almorzara primero, siempre se quejaba de lo caro de la comida en los restaurantes (algo que Forrest no entendía si eran millonarios) y siempre hablaba de lo mucho que amaba almorzar en la meza que tenían en el patio trasero con vista al campo, pero fue cosa de que Jenny se sentara a platicar cuando ya estaba con ese equipaje saliendo sin decir nada, sintió como todo comenzaba a cobrar sentido ¿acaso lo estaba dejando? ¿sin decirle nada? Recordó que se lo había advertido ante "esto no es para siempre" y este era su posible ultimátum. Gump sentía que se le estaba destrozando el alma mientras caminaba apresurado rumbo a la entrada del portón donde le vio subiéndose a un taxi sin siquiera dudarlo

- ¡DAN! – grito a todo pulmón, le sudaban las manos y temblaba como una hoja

- ¡que! – le respondió asomándose entreabriendo la puerta del auto

- ¡vas a volver! – pregunto sin disimular los nervios y el miedo a que le dijera la verdad

- ¡No lo sé! – tomo aire antes de gritar lleno de ira- ¡pregúntale a tu amiguita!

- ¡espera! – le llamo mientras corría al auto - ¿Por qué? – pregunto cómo en una súplica apenas en un hilito de voz con los ojos vidriosos - ¿Por qué Dan?

- Eso mismo pienso yo… ¿Por qué debería estar acá? – renegó enarcando una ceja

- Pero… pero…

- Pero nada, decide que hacer con tu vida – ordeno amargamente – hasta luego Forrest

El auto arranco apenas dejando una estela de polvo tras él, Forrest estaba petrificado tratando de procesar lo que sea que Dan le quiso decir, no pudo ni llorar… la verdad no sabía ni que pensar o hacer solo estaba allí viendo cómo se marchaba de su vida probablemente para siempre sin saber que paso. Jenny salió al porche apenas asomando los ojos por la puerta vio probablemente la escena más dramática que pudiera recordar, ni en casa blanca se despedían así, oficialmente sabía que estaba interfiriendo y hasta echando a perder lo que sea que tuvieran esos dos

- Forrest – le llamo cuando lo vio congelado en el portón – almorcemos ¿sí?

- Si…

Efectivamente pasaron los días hasta llegar a ser semanas y Forrest ahora estaba en su mundo ideal tomando de la mano a su eternamente idealizada Jenny con ese vaporoso vestido blanco que la hacía lucir como un ángel y ese hermoso cabello ondeando con la brisa mientras paseaban junto al árbol que fue confidente de sus miles de travesuras de niños, él hablaba hasta por los codos contándole del negocio, de Vietnam y mil cosas sobre lo rara que era china, pero ella nunca decía nada solo asentía o preguntaba algún detalle en específico, pero siempre estaba ese punto incómodo "El teniente Dan Taylor" cuando llegaban a eso Forrest cambiaba el tema y ella se retorcía como si acabaran de mencionarle al mismísimo demonio. El silencio incomodo que se formaba en un ambiente tan tenso y pesado que los sofocaba al instante era suficiente para hacerlos volver a hacer algo más divertido como enser la tv a todo volumen o poner la radio para que todo vuelva a la normalidad para que volvieran a ser como uña y carne

- Jenny – Forrest la llamo finalmente una tarde mientras ella veía por la ventana

- Si

- ¿tú te casarías conmigo? ¿Jenny?

Ella rodo los ojos harta de volver al mismo punto "vuelve y juega" renegó en sus pensamientos

- No deberías casarte conmigo – sugirió tratando de ser gentil

- ¿tú no mme quieres?

- Te quiero, pero…

- P-pero

- No como tú quieres, mi cariño es distinto… yo no soy para ti ¿entiendes?

- ¿Qué debo entender? – pregunto bastante serio

- Tu no entiendes el amor – renegó ella cruzándose de brazos

- No seré muy listo ¡pero claro que si entiendo! – replico frunciendo el ceño

- ¿acaso sabes lo que es el amor entre dos personas? ¿lo sabes? – inquirió frustrada

- Claro que se lo que es el ammor – explicaba sombrío y algo deprimido

- ¿entonces? ¿Por qué no entiendes que no te amo? – insistió agitando los brazos

- ¿nunca me querrás verdad? – suspiro resignado, este era su último intento

Ella le abrazo con amorosa ternura y gentileza apoyando la cabeza en su hombro acariciándolo como si fuera un niño pequeño o quizás un perro ella solo guardo silencio antes de mirarle a los ojos y con una seriedad inquebrantable le dijo

- Te quiero, pero no te amo ¡por favor entiéndelo!

- Buenno – respondió sin más – lo intente – dijo encogiéndose de hombros

Ella soltó una leve risita antes de separarse

- Lo siento Jenny – se disculpó antes de soltarla y marcharse a su cuarto

Ella volvió a ver como en la tv celebraban el cuatro de julio con bombos y platillos "de verdad que si lo intentaste" pensó al verlo tan serio marchándose por las escaleras, una vez más tomando en cuenta todos los años que llevaban de conocerse Jenny solo pudo quedarse en silencio. Ella se quedó sola viendo la despedida del evento y una vez el canal quedo en solo estática solo pudo apagar el televisor para subir a su respectivo cuarto, esa casa era aterradora en la noche, tan grande, tan oscura y esa cantidad de cuadros y fotografías sonrientes viéndola en su soledad

- Perdona por quitártelo – murmuro viendo una fotografía de Dan colgando en la escalera

Era raro verle en una silla de ruedas con el cabello largo, desaliñado, con barba ¿esa no era la revista Fortune? Ella bufo incrédula al ver que hasta un retrasado mental y un minusválido tenían más éxito de lo que ella nunca pudo en años de cantar en bares e intentos fallidos como actriz, bajando la cabeza con resignación estaba más que decidida a irse a dormir como si nunca lo hubiera hecho, le gustaba hacer eso desde que llego allí, su cama era tan suave que se sentía como dormir en una nube mientras amanecía cada día con un nuevo ramo de flores sobre la mesa, mañana volverían a ir al lago donde esta noche habían visto los fuegos artificiales, fue una verdadera lástima que Forrest se pusiera nostálgico hablando de cómo eran de impresionantes en New york o como de populares eran en china mientras bailaban entre una especie de dragón

- Buenas noches – susurro a una pequeña foto de la señora Gump que estaba en la mesa de noche – perdone por no querer ser su nuera

En toda la noche no pudo pegar el ojo pensando en todos y cada uno de sus actos, se arrepentía de algunos, de otras cosas estaba segura que las volvería a hacer y entonces cayo en cuenta de algo, ella si llego a querer a Forrest como a un amante, pero nunca tuvo el valor de admitirlo o de aceptarlo, ahora todos esos sentimientos de la secundaria se habían esfumado con los años. Levantándose de la cama empaco todo para irse en completo silencio con las primeras luces del alba, subiéndose al taxi el metiche del conductor le pregunto "¿de qué huyes?" A l que ella solo negó con la cabeza y le ordeno que se fueran de allí inmediatamente

- Déjeme en el cementerio de allá – señalo – espere un momento por favor

- Está bien – dijo el anciano hombre mientras se estacionaba

Ella toco unas monedas y compro un ramo de flores blancas para dejarlas donde estaba sepultada la señora Gump, camino dando tumbos entre todas esas lapidas parecidas entre si buscando el nombre cuando por fin pudo divisarlo a la distancia se percató de que ya había alguien llevándole un ramo enorme de rosas de un rosa pastel precioso, "justo como las flores que ella solía llevar en sus sombreros cuando salía de casa" recordó mirando el desolador paisaje

- Disculpe – susurro plantándose al lado del sujeto que ya estaba allí

Dan volvió la vista para darse la sorpresa de su vida ¿Qué hace ella aquí? ¿a estas horas? Estaba despidiéndose de la señora Gump antes de irse esa misma tarde rumbo a New york para nunca más volver a pisar el condado de Greenbow Alabama en lo que le quedara de vida, era demasiado orgulloso como para volver a la casa a despedirse o para llamar y suplicar nada, era la vida de Forrest y aunque le había jurado a esa mujer en su lecho de muerte que cuidaría de su hijo, este ya estaba lo suficientemente grandecito como para saber que hacer

- ¿Qué haces aquí? – le gruño con un gesto de pocos amigos

- Eso mismo digo yo – respondió ella con la misma antipatía

Taylor asintió dándole otra calada a su puro, ella le revisaba de arriba abajo, estaba más delgado, tenía la barba larga y unas ojeras peores que las de ella en sus momentos más bajos, olía a licor y se veía a leguas que estaba algo ebrio, puede que él no se tomara muy bien su nueva soledad

- Te extraña muchísimo – comento ella mirándole de reojo

- Jajaja, si claro… - rio incrédulo sin quitar la vista de la lapida

- No hay un solo día en que no te recuerde y se deprima – explico ella mirándole directamente como si lo acusara de algo - ¿Por qué no volviste?

- Sabes, te reconocí apenas bajaste del taxi… me hablo tanto de ti que prácticamente recorrí medio Vietnam escuchando lo linda que eras – explicaba sin verla a los ojos

- ¿y?

- ¿y? ¿Cómo que, Y? – renegó ofendido – tu eres lo que el más desea en el mundo, no se puede competir con eso. Niña – insistió algo cabreado

- Tu y yo sabemos que no es así… soy una parte de su vida que nunca estará completa

- Jenny – le señalo – me arrebataste mi destino o por lo menos la mejor parte de mi vida y ahora me dices que no lo quieres y muchas gracias – le recrimino en un gesto de odio

Ella solo asintió dándole la razón, ella era la tercera rueda y no era muy bienvenida allí, se iría ese mismo de Alabama dispuesta a no volver nunca ¿acaso estaban de acuerdo en despedirse primero de la señora Gump? Ella se quedó pensándolo un instante mientras el solo arrojaba el ramo de flores contra la tumba para dar media vuelta y marcharse

- ¿A dónde vas?

- Si me disculpas "Jenny" – contesto en un tono odioso y grosero – eso no te importa

- Deberías volver a casa, de todos modos, vives allá – sugirió bastante calmada

- Vivía allá, es su casa y tu su maldito amor de toda ¡LA MALDITA VIDA!

- Tu si lo amas, y él te ama igual, no espera, él te ama aún más – explico ella encogiéndose de hombros – buena suerte con eso… Teniente.

Dejo las flores junto a la lápida para girar sobre sus talones y marcharse tranquilamente rumbo al taxi que la recogió para irse a la estación de autobuses, Taylor se quedó plantado junto a la tumba viéndola marcharse, lo recapacito un poco, la verdad el no quería dejar Alabama, amaba el lugar, amaba el clima, pero sobre todas las cosas amaba a Forrest Gump como probablemente nunca en la vida lograría volver a amar básicamente a nadie. Le amaba en cuerpo y alma como si el mundo fuera un enorme y espantoso desierto mientras Gump sostenía una enorme jarra de fría, dulce y refrescante limonada recién hecha…

- Por un demonio – refunfuño mientras se subía a un taxi rumbo a casa

Forrest despertó como todas las mañanas tranquilamente escuchando el cantar de las aves y las luces del amanecer cegándole un poco, se desperezo saliendo de la cama dispuesto a dar inicio a un nuevo día, estaba algo aburrido por no decir frustrado de que Jenny siempre se negara a una vida juntos, lo medito toda la noche y llego a una conclusión que le dolía admitir en voz alta, ella no le amaba y nunca le amaría, él tampoco podría ser un buen marido, porque todo este tiempo que estaban pasando juntos el no paraba de pensar el teniente Dan, todo se lo recordaba, cuando estaba en Vietnam las estrellas en el cielo le recordaban a Jenny pero ahora cuando pensaba en Vietnam solo recordaba la lluvia y al teniente besándole la mejilla, cuando hablaba de la pesca lo recordaba encaramado en el mástil gritándole a los cielos y cuando paseaban por el campo recordaba como él se la pasaba cojeando por todos lados estrenando sus piernas.

Bajo a la cocina para preparar el desayuno peor no pidió ni abrir la nevera sin ver todos esos imanes que Dan había pegado allí, sin ver las fotos de ellos en la feria riendo abrazados despreocupadamente, la comida le recordaba a él (eso le pasa por preparar su desayuno favorito), la radio estaba en su emisora preferida, justo estaba tocando su banda favorita y en las noticias hablaban de economía precisamente de las acciones de la industria camaronera… no importaba cuando fingiera que estaba bien, sentía un enorme agujero en el centro de su pecho cada vez más grande consumiéndole con su soledad, tenía ganas de correr para siempre muy muy lejos de allí

- ¿Jenny? – llamo al no sentir a nadie más en casa

Recorrió los cuartos encontrándolos vacíos, estaba oficialmente solo, no es que le asustara o le doliera estar completamente solo, era el hecho de que no entendía por qué lo estaba

- ¿Jeeeenny? – volvió a llamar por la ventana

Nada, no había nada afuera. Se sentía asfixiado entre esa casa y salió al porche para ponerse sus zapatos nuevos que Jenny le regalo pro su cumpleaños, de haber estado el teniente hubieran comido pastes y se la habrían pasado bailando toda la noche… ahora no tenía nada que hacer

- Gump – escucho que le llamaban desde el portón

- ¿Dan? – pregunto incrédulo de verle allí parado frente a la casa

- ¿me abres? No tengo llaves – pidió amablemente con una expresión de cansancio preocupante para cualquiera – ¿sí?

- ¡Dan! – le llamo mientras corría abrirle con lágrimas de alegría rodando por su rostro

- ¿Qué viste un fantasma? – bromeo algo a la defensiva

Se abrazaron como si nada hubiera pasado, como si no llevaran un mes sin verse y solo fuera un bueno día de toda la vida, el mayor le estampo un beso justo sobre sus lágrimas mientras Forrest solo gimoteaba tratante de contener el sentimiento de aliviada alegría que le invadía

- Te extrañe, lo siento si te hice enojar – se disculpó de antemano antes de volverlo a enojar, no quería que se volviera a ir – lo siento… - gimoteo de nuevo

- Shhhhh- le callo abrazándole con más fuerza – no tienes idea la falta que me hiciste

Se miraron un instante, era verdad estaban hechos un desastre cuando no estaban juntos, riendo nerviosamente Dan trato de calmar el nudo en su garganta mientras sus ojos se aguaban en lágrimas que batallaba por contener, Gump por otro lado le beso con fuerza mientras lloraba a moco tendido, susurrando pequeñas disculpas valla a saber que había hecho mal, pero por si acaso ¿no?

- Te voy a advertir una cosa – le freno en seco

- ¿Qué? – pregunto aterrado ante la seriedad del ex teniente Taylor

- Nunca, jamás en la vida, te repito NUNCA. Me dejes marcharme así otra vez, si… si tienes que quitarme las prótesis hazlo, pero detenme

- ¿Qué? ¿de qué mme hablas? – ahora si estaba confundido ¿de qué habla?

- Porque si me vuelvo a alejar de ti sé que moriré – exclamaba más que convencido de ello – te amo, te amo demasiado y no sé ya lo que es vivir sin ti…

- Yo lo ammo, yo lo amo mmuchisimo Teniente Dan – respondió sonrojándose violentamente entre el llanto y las sonrisas de dicha

- ¿hace cuánto no me dices así? – indago algo divertido

- Nno importa- le abrazo de nuevo ocultando su rostro contra su pecho – te amo

Entraron a casa para desayunar riendo con timidez y nerviosismo, tratando de volver a recobrar la compostura a recuperar lo que tenían allí, Dan le veía fijamente como si tratara de memorizar cada detalle de su rostro mientras le tomaba la mano de vez en cuando

- Sabes – le dijo finalmente

- Si – respondió sonrojándose al sentirse de nuevo amado

- Te debo un pastel de cumpleaños, comprémoslo luego ¿sí?

- Si

Asintió para darle un casto beso en los labios y seguir comiendo fingiendo que nada había pasado. En cuanto a Jenny bueno, ella volvió a cantar y hasta logro grabar un disco de country, tenía un trabajo de medio tiempo y hasta volvió a tratarse con una de sus tías por parte de su madre puede que las cosas le fueran bien después de todo, aunque nunca volvió a pasarse por Alabama, al final del día ella entendía después de todo y se alegraba por Forrest, al menos el sí tenía quien lo amara.