Prólogo

Ya sabéis cómo va esto. Empiezo en prólogo para captar las views accidentales o las usadas para ir en busca de un capítulo en particular y así de paso explico un poco de qué va la historia. Si queréis ir al primer capítulo, pasad al siguiente.

Esto contendrá el "previously..." habitual y luego las neuras relacionadas con la trama.


Y como os imagináis, a continuación spoilers de "Tiempo de Futuros", "Tiempo de acertijos" y "Tiempo de Dragones". Si necesitais banda sonora para el siguiente cacho, "Prologue", de la OST de la serie de "BattleStar Galactica" está en youtube de manera legal. Son 40 segundos, pero en bucle a mi por lo menos no me cansa :)

"El asesinato a manos de Lola Mendieta del líder de Darrow provoca una venganza que está a punto de destruir el Ministerio del Tiempo y provocar un cataclismo. La pandi logra evitarlo, pero por los pelos y gracias a la ayuda de una Amelia Folch que parece haber venido de una realidad paralela, y que ha metido mano en el asunto para que su propia realidad, como consecuencia del ataque, sea creada.

Como lo pasan muy mal, tras hospitales y chill, Salvador envía a los cuatro fantásticos a lo que parece una misión de tranqui en el antiguo territorio de Nuevo México, a finales del XVIII. La misión sin embargo esconde una trampa: un agente de ese misterioso Ministerio paralelo, ha iniciado un plan para matar a la Amelia Folch del Ministerio original.

El motivo para querer matar a Amelia es al parecer ganar una guerra entre el Ministerio original y el alternativo, antes siquiera de que se inicie; dicha guerra se desatará en poco tiempo debido a la intención del Ministerio alternativo de cambiar la Historia común a ambos. Aunque el Ministerio alternativo parece poder adentrarse varios siglos en el futuro, comparte la Historia común hasta la aparición de la sobrecarga durante la venganza de Darrow, en 2017.

Aunque todos intentan evitar su muerte, aviso temporal incluído de Irene, Velázquez y Angustias, aparentemente y como resultado del complot, la Amelia original muere para salvar al gobernador de Nuevo México de 1785, Jose María de Anza, protegiendo así la Historia.

Sólo Irene, Ernesto, un ingeniero del Ministerio, Alonso y Pacino, quedan para hacer frente a la amenaza ya que, como es casi seguro, temen que el Ministerio alternativo se haya infiltrado en el original.

Su misión, como la Amelia original propone en su última carta de advertencia, es evitar el asesinato de Ferguson e impedir así la secuencia de acontecimientos que llevarán a la sobrecarga de ingeniería y, por tanto, a la creación del Ministerio alternativo.

La tarea no pinta fácil pues la Amelia alternativa ha anticipado la estrategia y aunque no puede aislar del todo las líneas temporales claves para la existencia de su realidad, las ha podido esconder tras un laberinto temporal. Eso incluye tanto la complicada existencia de Lola Mendieta (previa a la temporada 3), como otros momentos de importancia en su plan, incluida su llegada al Ministerio bajo el nombre de Martina."


Y tras los spoilers, pasamos a los comentarios.

La trama me ha quedado compleja, pero espero haber logrado dejarla clara.

Llegados al punto de querer investigar en la Guerra Civil, me interesaba crear paralelismos con los propios personajes del Ministerio.

Así pues tenemos a Julián y Amelia (mala malísima) en un bando y a Pacino y Alonso en otro. Si choca que Amelia pueda ser la mala, espero que choque al menos después de haber leído "Dragones", que es cuando este cambio gradual del personaje queda más o menos reflejado.

Estoy escribiendo este prólogo sin haber escrito ni una línea de la historia. Estoy aun documentándome y la verdad es que las miserias de búsqueda de información que ya viví con "Tiempo de dragones", parecen intensificarse al buscar datos sobre la Guerra Civil española.

Es desolador ver cómo todas las fuentes que voy consultando están escritas no sólo desde una u otra perspectiva, sino desde lo que parecen estados anímicos viscerales que obvian convenientemente datos de interés que contradicen sus propios relatos. Hablar con personas tampoco es nada fácil. La familia de mi viejo cayó en zona nacional y la de mi vieja en republicana. Ir a preguntar a unos o a otros, fuera del relato personal, es encontrarse con las puñeteras mitologías y los inevitables cuentos panfletarios.

Imagino que los historiadores pros tendrán un nombre para esto; yo lo llamo "mitologías".

Llamo "mitologías" a la pseudohistoria que la peña distorsiona, transmite o se inventa convenientemente, para justificar su presente y sus principios. Esta distorsión, o equivocación, o manipulación, he observado que no tiene por qué ser en absoluto consciente y obedece a que alguien hace caso de fuentes (o personas) que o bien por desconocimiento, desidia o de nuevo manipulación, crean un lugar común mental en absoluto cierto o, al menos, fiel a la realidad.

Fácil, ¿verdad?

Por resumir la idea: medias verdades.

No hay mejor mentira que una media verdad, porque siempre puedes agarrarte a esa media verdad obviando la media mentira.

Con los relatos de la Guerra Civil, de estas medias verdades hay a punta de pala.

Así por ejemplo, ¿salvaron los nacionales al país de la horda comunista? Bueno, aun en el caso de aceptar que la República se iba a convertir en un satélite soviético (cosa cuanto menos dudosa, al menos antes de que la guerra estallase), conviene recordar que los vencedores se quedaron el país para ellos (política y económicamente), robando, violando, matando y encarcelando aun más tras la guerra.

La República, ¿era una promesa de progreso y modernidad? Aun obviando las ranciedades propias de los años 30 del siglo XX, la República también era un polvorín social -había dado ya varios sustos al respecto en el pasado-, lleno de extremismos que sin ser mayoritarios, no dudaron en aplicar métodos totalitarios cuando tuvieron la ocasión.

Incluso en los partidarios de una y otra causa más moderados y cultos, encuentras versiones más razonables o con menos aristas de estas mitologías.

Pero mitologías.

Para los de herencia franquista o conservadora, el golpe del 36 no fue más que una consecuencia, sangrienta, brutal y reprobrable, pero natural debido a la deriva caótica de la República. Para los de herencia republicana, la República era una promesa de igualdad, progresismo y evolución que acabó con una panda de carniceros pasando a cuchillo a gran parte del país por una serie de ranciedades que se perpetuaron, de nuevo e innecesariamente, por la cerril e inculta tradición secular que, qué curioso, siempre deja ricos a los mismos y miserables al resto.

De todo esto y de la búsqueda de datos que llevo hasta ahora, he podido extraer tres axiomas que van a vertebrar esta historia y que paso a compartir ahora mismo para que no os llevéis sustos.


Axioma número uno: todos fueron unos hijos de puta.

¿Todos? ¡Mi abuelo fue un héroe! ¡Lo fusilaron sin juicio! ¡Paso de tu culo, ingeniero!

Bueno, ciertamente hubo gente más hijoputa que otra; pero no os engañéis. Ni por un momento. Tú, como yo, ante los estímulos adecuados si no eres un hijoputa ahora, acabarás siéndolo tarde o temprano. Deja que esta realidad vaya calando dentro de ti; deja que la certeza del hijoputismo te invada.

Porque cuando lo haga, como lo hizo en mi, estoy seguro de que comprenderás mucho mejor, como yo lo hice, de qué va todo esto de la Guerra Civil.

Axioma número dos: todo hijoputa busca el botín.

Un botín no tiene por qué ser monetario (aunque normalmente lo es) y varía de hijoputa en hijoputa. Un botín puede ser salvar la vida. Un botín puede ser reconocimiento, vanidad, poder... Un botín puede ser muchas cosas, pero una verdad permanece: todo hijoputa busca su botín. Cuando no lo tiene busca encontrarlo y cuando lo tiene, busca mantenerlo o aumentarlo.

Y si para eso tiene que apartar de en medio a otro hijoputa, pues lo hace; esto nos lleva al último de los axiomas.

Axioma número tres: un hijoputa hará cualquier cosa, cualquier cosa, para conseguir su botín.

Este axioma se explica por si solo y aunque es una consecuencia de los otros dos, es quizás el axioma más importante de todos.


¿Qué hay de los héroes?

Tuve un intercambio epistolar con Unade hace tiempo en el que me recomendaba, no sin razón, que buscase a los héroes. Después de mucho darle vueltas, me he acabado convenciendo de que en esta historia habrá alguno (además de la patrulla); pero aviso que vais a encontrar pocos.

Los héroes, desde este montaje axiomático, son hijoputas que pierden su hijoputismo de manera momentánea, enajenados por momentos de piedad o de humanidad, pero sólo eso. Enajenados. Momentáneamente.

Eso los hace un poco menos hijoputas, pero no olvidemos el axioma número uno.

Sí.

Repetid conmigo: todos eran unos hijos de puta.

¿Va calando ya? ¿No? No os preocupéis, ya lo hará.

Estamos tan acostumbrados a las maniqueas pelis gringas, a esa visión del héroe perfecto (o al menos perfecto en su humanidad), que la realidad se ha distorsionado: los héroes ya no son héroes sino santos y modelos de conducta a imitar. Y en este estatus de santidad, que no debe ser cuestionado, la Historia debe encajar (incluso si no es verdad) porque resulta difícil, más que eso, inconcebible, que un héroe sea un maltratador, un violador, o un asesino, o un perfecto cabrón.

Cómo podría, ¿verdad?

¡Qué imagen más contradictoria y por tanto errónea que pueda haber algo bueno dentro del más corrupto y vil de nosotros!

Héroes en la Guerra Civil hubo muchos y no porque necesariamente arriesgaran la vida o la perdieran haciendo algo heróico. Bastó un poco de Humanidad. Y si ese poquito fue lo que bastó, queridos lectores, haceos una idea del nivel de hijoputismo que hubo en el periodo.

Recordad el axioma número uno.

Acabando con el tema "héroes", he encontrado relatos y testimonios de bastantes y lamentablemente no todos entrarán. Principalmente porque me interesa que Guerra Civil sea lo que creo que fue, un relato de villanos y porque, pasado el tiempo, no se entendería tampoco por qué ciertas acciones fueron heróicas sin el contexto de generalizado hijoputismo.


Más neuras... Veamos...

No voy a esconder que la democracia me genera más simpatía que los totalitarismos.

Eso no significa que escriba esto desde el bando de la República o desde su perspectiva. Creo que eso sería un error que me impediría ver el cuadro completo. Que es complicado de narices.

Mi esperanza al escribir esto es que cuando leáis tampoco toméis partido. Es fácil sentir simpatías por la República cuando fue su gente la que se llevó la peor parte en la represión posterior y cuando se estaban defendiendo de un golpe de Estado militar y antidemocrático. Uno se pone en su piel y automáticamente opina que haría lo mismo, estableciéndose un vínculo emocional: no fue la República la que inició la guerra, ni fue la República -sino exaltados en su seno tan antidemocráticos como los golpistas-, los que llevaron a cabo asesinatos contra rivales políticos o prisioneros.

Cierto.

Pero hacerlo, meterse en la trinchera triunfalmente desde el ventajoso punto de vista moral que nos aborda el futuro, impedirá ver por qué el golpe del 36 se fraguó en primer lugar, así como por qué tuvo un éxito tan superior al de intentos anteriores y por qué, aun hoy hay personas que lo justifican o que al menos, no lo ven demasiado mal.

Y más importante aun, impedirá extraer reflexiones interesantes y aplicables a nuestro tiempo, que creo que es siempre los más útil. Es fácil ahora saber y decir que la República era el bando de los buenos. En el 36 mucha gente no lo tenía tan claro.

Pregúntate por qué.

Pregúntate qué hubieras pensado tú no como tú, sino como un español del año 36.

Porque es fácil ver ahora algo tan claro cuando antes no lo era, especialmente desde lugares y situaciones sociales mucho más extremas que ahora.

¿Qué hacía a esa gente pensar así? ¿Cuáles eran sus motivos? ¿Cuáles son los tuyos?

La gente del 36 al 39, en un contexto de analfabetismo e incultura en la mayor parte de los casos, no se enfrentó a preguntas guiadas por un periodista desde un micrófono políticamente correcto en el que es fácil predecir cuál es la respuesta que te deja bien: se enfrentó al horror, al miedo y a la violencia, en un contexto cultural muy diferente y muy condicionado por situaciones económicas y sociales al límite.

Desde ese punto de vista creo que hay que intentar comprender por qué había gente deseando matar sacerdotes y terratenientes por el mero hecho de serlo, echándose en brazos de un totalitarismo que únicamente el tiempo demostró que era demencial y por qué, a la vez, había otra gente que, sin pelos en la lengua, les contestaba a los corresponsales extranjeros que si había que llevar al paredón a la mitad del país por sus ideas políticas de izquierdas, pues que adelante con ello, que lo que necesitaba España era una limpieza.

Hay que recordar que todo esto sucedió en una época histórica convulsa de narices.

No trato de disculpar, sino de comprender.

En este orden de cosas va a ir más o menos "Tiempo de Guerra Civil"


Más neuras...

Esto va a ser deprimente.

Sé que decir esto no es muy atractivo para la captación de lectores, pero es lo que es. Aunque voy a tratar de aligerar la narración, mientras hable de lo que pasó en la N-340 durante la desbandá, por ejemplo, o el anecdotario de la barbarie de la Columna de la Muerte, o las matanzas de Paracuellos, o el terror rojo, ir con coñas entiendo que no tiene lugar.

Por no mencionar la violencia contra la mujer.

De eso va a haber, porque hubo. Leyendo mis historias, excepto en las de los ponis, parece que siempre hay violaciones y estoy obsesionado con el tema. No. No lo estoy. Si lo saco es porque es una constante histórica y porque me la encuentro en los textos de donde saco la info. No tratarlo me parece una cobardía y de lo único que puedo pedir disculpas es por no hacerlo lo suficientemente bien.

Entenderé que algunos episodios cuesten de leer, especialmente si os toca un poco más en lo familiar o en lo cercano. Trataré de ser respetuoso y no inventar nada: aquí los únicos que están de prestado son la patrulla y obviamente sus interacciones con personajes históricos no son reales.

Espero, en todo caso, que salgan como hubieran sido.


Para acabar, neuras técnicas :)

No voy a pasar de las 2000 palabras en cada capítulo. De hecho lo nominal serán 1500. Empiezo mal porque este prólogo va a llegar a las 3000, pero como no es necesario para pillar la historia, entiendo que es palomita suelta. Escribiendo la segunda versión de "Futuros" he visto que es un formato ágil y que aunque me impide profundizar mucho, a la vez me impide ponerme ladrillo; si acaso hay algún episodio que lo necesite (hoy por hoy, el tema de la Causa General probablemente se me alargue varios, por ejemplo), escribiré varias partes.

He descartado el hacer capítulos intermedios como comentario para explicar un poco alguna cosa de la que hable cada capítulo. Sería un rollazo y no controlo tanto de Historia. Además, os impediría buscar la información que no os convenza por vuestra cuenta y llegar a vuestras propias conclusiones, lo cual entiendo que es lo que mola.

Recordad que yo soy sólo un desconocido de internet; podría ser un perro especialmente inteligente (lo digo por escribir en un teclado) con gafas de pasta negra. Creerme al pie de la letra sería un error tan grande como no buscar la info por vosotros mismos.

La última neura técnica... Van a tardar. Los episodios van a tardar. Espero no llegar a niveles excesivos, pero eso de que cada semana aparezca un capítulo nuevo, va a ser muy raro. Espero poder postear a uno por mes y, sinceramente, no tengo ni idea de cuántos va a haber. Sé que por lo menos habrá cinco o seis (final y principio), pero en medio puede pasar de todo.


Eso es todo. Espero que disfrutéis (lo que se pueda), de Guerra Civil.