El sol ha salido. Él lo puede ver perfectamente por su ventana. Sin embargo, lo último que desea es salir de la cama. Despertarse por las mañanas es algo ridículamente complicado para Alfred.

Se encuentra allí tan cómodo, tan calentito. La sábanas suaves, delicadas; adormecían sus sentidos, dejándolo vulnerable… Y cansado. Salir de aquel pequeño paraíso era tan doloroso, mas inevitable; tan frustrante, que aveces incluso terminaba llorando.

Su psiquiatra ya le había hablado al respecto, que ese intenso e insano amor que le tenía a sus horas de sueño, eran nada más y nada menos, por su depresión. Que con las pastillas recetadas, una dieta balanceada y un cambio de actitud, pronto todo pasaría. Y a decir verdad, funcionó bastante bien en un principio.

Luego simplemente dejó de hacerlo.

Un sentimiento de frustración total invadió su ser un lunes por la mañana, luego de que su quinta alarma sonara con fuerza, al otro lado de su habitación. Estaba llegando tarde, los números en rojo se lo decían con claridad, y aún así, deseaba no tener que levantarse.

—Fuck off…

Tras varios días con el mismo problema, apareciendo en oficina con cara demacrada y con unos minutos de retraso; uno de sus compañeros de trabajo, Toris, quiso intentar ayudarlo.

—Tal vez tomar algo de café en la mañana sería útil —musitó suavemente, tratando en lo posible no intimidarlo.

¿Eh? —a decir verdad, nunca pensó en algo así. Sin embargo, sonaba como una buena idea.

—Pero… Yo no sé como preparar café, tampoco tengo una cafetera y además lo último que haría es tomar de un sobre instantáneo, tengo suficientes razones para no fiarme de esa clase de productos.

Sonaba como una buena idea, en serio que lo hacía.

—Entonces podrías ir a una cafetería, hay muchas cerca de aquí —intentó convencerlo de nuevo —Incluso ahorrarías tiempo desayunando allí.

El rubio se quedó pensando. En su descanso, investigó respecto a la amarga bebida y por lo que pudo ver normalmente no pasaba de los 4 dólares. Haciendo cálculos, durante un mes gastaría 90 dólares a más, dinero que bien podría invertir en otras muchas más cosas. Adicionalmente, aquellos no eran datos exactos, su sueldo en todo caso se podría ver reducido en un 8,5%, lo cual es casi un 10%. De repente, la idea ya no le gusta en lo absoluto.

Mas no considerarla... Mas no considerarla podría costarle hasta el empleo. Suspiró angustiado, rascando repetitivamente su brazo izquierdo.

"El hombre no pierde nada intentando, con tanto que hay por intentar", eso decía uno de los poemas que su psicólogo tanto se había esmerado en leerle. En esos instantes, comenzaba a cobrar sentido. Aún así, no estaba totalmente convencido, aunque la idea rodó por su mente mientras llegaba casa, mientras hacía la limpieza general, en medio de su rutina diaria de ejercicios, en su ducha y escasa cena. También antes de dormir.

En pleno insomnio, a mitad de la noche, cayó rendido ante aquel sentimiento impaciente. Entonces aquel sentimiento impaciente, lo impulsó a idear un plan. Con la laptop sobre sus piernas, sentado en medio de la cama, investigó mucho al respecto.

Cafeterías de New York, cerca de la ubicación actual. Cafeterías de New York, cerca de la editorial Wester. Reseñas, estrellas, servicio y calidad. Aunque era quisquilloso en su elección, la lista era larga. Cuando su reloj marcó las 2 A.M, recién allí pudo decir orgullosamente que tenía tan sólo 10 nombres, 10 direcciones anotadas en su libreta.

Al día siguiente, mientras que sus compañeros disfrutaban de su descanso, el organizó con más detalles su plan. Durante 30 días sin falta, iría 3 veces al azar a cada uno de estos cafès, para que, en caso la bebida le fuera en serio de ayuda, él tan sólo eligiera el lugar que fue más de su agrado.

Sencillo, ¿Verdad? Se sentía orgulloso al respecto. Sin hacerse esperar, el tiempo siguió su rumbo, dejando atrás el agobio que sentía por las mañanas; al parecer aquello no sólo sonaba como una buena idea, también lo era.

Terminó modificando algo su rutina, puliendo detalles y ajustando tornillos sueltos; los antidepresivos y ansiolíticos los tomaría tras la cena, dejando preparado para el día siguiente sándwiches de queso en la nevera, de esta manera, después de vestirse y alistarse, tan sólo poner uno en el microondas para comerlo en el camino. Sus días, uno a uno, totalmente planeados.

Luego de los 30 -exitosos- días de prueba, llegó el momento de elegir algún local, el mejor de los 10 que fue previamente. Factores como servicio, calidad del personal, de la bebida, entre otros; fueron los que uno a uno llevaron al descarte.

8 lugares con rápido servicio, 5 con buen personal, 5 con buen café. Sólo 3 que le brindaban aquella seguridad que lo ponía cómodo. Oh… 3 nombres. Oh.

Comenzó a rascar su mano derecha, se estaba poniendo nervioso por una total ridiculez, lo sabía y aún así no podía evitarlo. No podía hacerlo. No podía. No.

Clavó las uñas, la piel se rasgó. Cuando el ardor comenzó a alertarle sobre sangre, de repente se sintió deslumbrado con una nueva idea. Tal y cómo le había dicho su psicólogo, "girar su visión, transformar la perspectiva". Dios, ese hombre era en serio sabio. La única cafetería que se encontraba literalmente de camino al trabajo, la opción número 3.

La escogida, la opción tres, una cafetería pequeña rodeada de rascacielos, bastante adorable con colores cálidos y claros. En los muros colgaban o reposaban distintas flores, pequeñas plantas, velas con olor a canela y vainilla. Las chicas que allí atendían eran tan lindas, dulces, amables y sobretodo eficaces, ¡El café era espléndido! Incluso tenían leche de almendras para añadir.

—How awesome!

Su elección era la correcta, totalmente. ¡No existía opción a error, esta vez tenía toda la razón! Se sentía tan orgulloso al respecto, estaba tan aliviado y feliz de que todo aquel dilema lo hubiera dejado tranquilo.

Sin opción a error, él en serio pensó eso. Vaya, que ingenuo. Quizás tuvo que analizar un poco más todo. Quizás tuvo que hacerlo mientras pudo. Después de todo, el local poseía un nombre ruso.

« Цветы и Кофе »

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–Fuck off; es en español una frase de disgusto, como, « A la verga, que se joda, que se vaya a la mierda ». Palabras que no se deben repetir, niños.

—(*); ¿APH América comiendo poco y haciendo ejercicio? ¿Y sus hamburguesas? Bueno, este es Anxious!America, además de que, bueno, el personaje posee un pasado que pronto se verá. No es Ooc, lo prometo.

–How awesome!; es en español « ¡Que genial! ».

—Цветы и Кофе; del ruso "Tsvety i Kofe", es en español « Flores y Café ».

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[ ¡Editado! ] First fic! Should I talk about myself or how did I get the idea for this RusAme fanfic? Well, actually, it doesn't matter, no one will notice this, isn't?