Capitulo 8:Los guerreros de plata

Songoanda se encontraba haciendo sus tareas cuando entró su madre en la habitación. Observó a la mujer. Se notaba que desde que había muerto su padre no había pegado ojo ninguna noche.

-Estoy acabando mis deberes.- Dijo el pequeño sayan.

-Lo sé. Eres muy responsable y no dudo que llegarás a la universidad.- Dijo Chichi con una pequeña sonrisa en su rostro. En realidad se sentía muy orgullosa de su pequeño.

-Esa es la idea.- Dijo Songoanda devolviendo la sonrisa a su madre.

-Quiero hablar contigo. Yo...he pensado que si sigues interesado podrías participar en ese torneo.-

Los ojos del niño se abrieron como platos. No es que fuese un apasionado de las peleas como lo fué su padre, pero aquella era una buena oportunidad para ver a sus amigos,incluido Trunks, el viajero del tiempo, que no sabría cuanto tiempo permanecería aqui.

-¿En serio?.-

-Si. Estás cumpliendo con responsabilidad con todas tus tareas. No es que me gusten mucho los amigos de tu padre,pero no puedo prohibirte verlos. Además el dinero del premio nos vendrá muy bien.-

Una gran sonrisa adornaba el rostro del pequeño, que tras un:-¡Gracias mamá!.- No pudo evitar salir volando en busca de Trunks para decirselo. Tras la algarabía inicial recordó a Vegeta...sabía que desde el torneo de Célula no soportaba ni mirarle a la cara. La posibilidad de verlo le acongojó, pero necesitaba hablar con Trunks. Intentaría evitar al príncipe y ya está.Conforme llegaba a corporación cápsula se dió cuenta de que no estaba Vegeta. Pero por suerte si que estaba el ki de Trunks.

Bulma y los dos Trunks estaban en una de las terrazas. La peliazul y su hijo del futuro tomando café y el pequeño Trunks medio dormido en su trona. El bebé debió sentir el ki de Songoanda porque abrió los ojos y comenzó a reir justo antes de que este apareciese.

-¡Songoanda! Que alegria verte.¿Cómo estás?.-Dijo la cientifica que siempre se alegraba con las visitas.

-Muy bien. He venido porque...¡Mi mamá me dejará participar en el torneo!.-

-Eso es genial, podríamos entrenar juntos.- Dijo el pelilila con una amplia sonrisa. Eso le permitiría pasar más tiempo con Songoanda.

-Chicos,¿porqué no entrenáis en la cámara de gravedad?.-

Los dos semisayans se miraron. Ambos sabían que ese era el santuario de Vegeta, y estos días no estaba especialmente de buen humor.

-¿Estás segura madre?No creo que a mi padre...-

-Déjame a Vegeta a mi. La cámara está hecha para el entrenamiento de un sayan, y si ese sayan es un cabezota y no le da la gana de utilizarla no es vuestra culpa. Vosotros sois sayans tambien.-

Los dos mestizos se miraron. En realidad tenían muchas ganas de entrenar juntos y aquella cámara lo haría todavía más emocionante, pero ambos temían la reacción de Vegeta si les pillaba. Sabían que el principe era muy temperamental, y era capaz de volar la cámara con ellos dentro.

Pero Bulma no les dio tiempo seguir dudando.-Vegeta no está, aprovechad ahora. Si sentis su ki continuáis entrenando fuera. Es sencillo.-

-Es una buena idea.-Dijo el hijo de Goku.

-Está bien.¿No te importa madre?.-

-Ya seguiremos hablando después,¡A entrenar!.-

Y los dos semisayan no tuvieron que escucharlo por segunda vez, se fueron hacia el que había sido el santuario de Vegeta.

La peliazul no pudo evitar sonreir. Sayans entrenando, la cámara de gravedad siendo utilizada...la nostalgia de lo que había sucedido hacía apenas unos días, y que parecía que había tenido lugar hacía años. Un nuevo torneo...Sabía de sobras que Vegeta llevaba la lucha en los genes,no podía dejar pasar algo así.

Trunks y Songoanda estaban totalmente metidos en el entrenamiento. Gotas de sudor regaban sus cuerpos, y no solo sudor, sino sangre. Lo estaban dando todo. Ambos sabían que podía pasar mucho tiempo sin un combate así.Pocos estaban a su altura, y los que lo estaban habían muerto o se negaban a combatir.

Tan enfrascados estaban en su pelea que no se dieron cuenta que un nuevo ki había llegado a la corporación.

Vegeta sintió dos kis enormes que conocía perfectamente, eran su hijo del futuro y el estúpido hijo de Goku. Aunque en un principio iba a entrar directamente en la casa e ignorarlos, le pudo la curiosidad. Su lado sayan no podía ignorar un combate así.Se acercó hacia la fuente de aquel poder,y se quedó paralizado al darse cuenta de que estaban dentro de la cámara de gravedad.

Se quedó petrificado en la puerta. Tenía sentimientos encontrados. Aquel había sido su templo, su santuario, una máquina de entrenar hecha a su medida, sólo para él. Sintió que habían profanado algo que era suyo. Había dicho que no iba a volver a utilizarla, aquello era cierto,pero eso no significaba que el hijo de Goku pudiese utilizarla a su antojo. ¿Acaso aquel mocoso pretendía reemplazarle?Debería haber volado la cámara cuando tuvo la ocasión.

Y hubo algo que le dolió aún más. El acceso no era libre, tenía clave. Y sólo había una persona aparte de él que conocía esa clave.-Bulma...- Susurró lleno de ira mientras se daba la vuelta para entrar en casa.

La peliazul se encontraba en el laboratorio leyendo unos manuales. Trunks dormía plácidamente en una hamaquita mientras su madre trabajaba, cuando se despertó de repente y comenzó a llorar. La científica se dirigió hacia su hijo e intentó calmarlo. Cada vez era más grande y le costaba más cogerlo, y más con la fuerza que había desarrollado el pequeño semisayan.

En cuanto Vegeta entró por la puerta, el llanto de Trunks cesó, y Bulma permaneció en silencio, mirando al padre de su hijo.

Una gran vena se posaba en la frente de Vegeta, que no emitió palabra, y tampoco hizo falta. Bulma sabía perfectamente porque el sayan estaba asi de enfadado.

-Antes de que digas nada, te recuerdo que dijiste que no ibas a volver a entrenar, y que por lo tanto no querías ninguna mejora en la cámara de gravedad porque no era necesario.-

-Asi que reconoces que has sido tu la que has permitido que la cámara sea utilizada sin mi consentimiento.- Replicó Vegeta lo más calmado que pudo.

-Si te hubiese preguntado..¿ me hubieses dicho que si?- Dijo la peliazul arqueando una ceja, aunque sabía perfectamente la respuesta.

-No.-

-¿Cómo tú no la utilizas significa que nadie más puede hacerlo?.-Replicó Bulma enfadada, aumentando sin quererlo el tono de su voz.

-Veo que lo has entendido-

-¡Madura de una vez!.- Gritó Bulma perdiendo los estribos.

Aquello fue la gota que colmó el vaso.-¿Que madure?¡Mira quien fue a hablar!¡La señorita tengo todo lo que deseo!¡No tienes ni idea de por lo que he pasado a lo largo de mi vida!¡He vivido cosas que ni te imaginas asi que no te atrevas a decirme que madure!¡Madura tú niñata consentida!.- Y dicho esto el guerrero se fué volando por la ventana. La marca le dolía más de lo que estaba dispuesto a admitir pero trató de ignorarlo. Su ego le dolía más.

La científica se quedó paralizada. Grandes lagrimones comenzaron a resbalar por su mejilla a la par que su pequeño comenzaba a llorar sin parar. Sentía dolor, ganas de llorar,de soltar todo lo que llevaba, a la vez sentía rabia, ganas de destrozar todo. La marca comenzó a arderle pero no le importaba. Lloraba con rabia y con ira a la vez que su hijo.

No sabía cuanto tiempo estuvo llorando y rabiando, hasta que escuchó un ruido. Eran los cristales de unas probetas que habían caido al suelo. Pero no se habían caido solos. Trunks no sabía Bulma como se había bajado de su hamaquita y había caminado hacia donde estaban los tubos.

-¡¿Pero cómo?!.-

La peliazul se acercó hacia su hijo y lo cogió en brazos. Tenía un pequeño corte en el dedo, pero el pequeño semisayan no lloraba.

La cientifica respiró hondo. Se había desahogado y se encontraba algo mejor. Se fué hacia la enfermería para curar el dedo de su hijo. Ya recogería ese estropicio luego.

Vegeta decidió que ese día no volvería a casa a dormir, dormiría en las montañas como ya había hecho otras veces. Había soltado toda su furia y se sentía extrañamente mejor, pero no creía que fuese buena idea volver tan pronto. Sabía que en el fondo tenía razón en lo que le había dicho a Bulma, siempre había sido una consentida y se había salido con la suya, pero no podía evitar sentir culpabilidad por haberselo dicho de aquella manera. Sabía que aquello le habría dolido, y no estaba preparado para más discusiones.

Por la noche Bulma no pudo parar de dar vueltas en la cama. Sabía que Vegeta volvería, pero no esa noche. Se sentía culpable por la discusión que habían tenido. Es verdad que ella a lo largo de su vida se había salido siempre con la suya, pero Vegeta no había tenido esa suerte. Sabía que el sayan había sufrido la mayor parte de su vida, y aún así se había convertido en un buen hombre. Quizás tenía razón el guerrero y la que debía madurar era ella.

Al día siguiente le costó despertarse a la peliazul, fruto de la mala noche que había pasado. Al llegar a la habitación de su bebé le sorprendio que estaba vacía. Fue a la cocina y lo que vio le sorprendió aún más. Allí estaban Vegeta,Trunks del futuro y el pequeño Trunks, que estaba sentado en su trona y disfrutaba comiendo una papilla.

La cientifica arqueó una ceja¿ habría sido Vegeta quién se ocupó de Trunks? Y acto seguidó se reprendió a si misma por tener un pensamiento tan estúpido, habría sido Trunks quién se habría ocupado de su homólogo.

-Buenos días madre.-

-Buenos días Trunks.-Dijo la peliazul sonriendo a su hijo, y se acercó a su otro pequeño, que estaba muy ocupado devorando su cuenco de papilla.- Y a ti también Trunks.-

Se dirigió a la cafetera ignorando olimpicamente a su compañero, quién con una sonrisa de mediolado le dijo:- Tienes un aspecto horrible.-

-Buenos días para ti también Vegeta.-

Trunks del futuro no pudo evitar sonreir para sus adentros, todo había vuelto a la normalidad. Cuando esa noche no había sentido el ki de su padre en la corporación se había preocupado. Cuando se despertó escuchó a su contraparte llorar en su cuna. Su madre no lo escuchaba presa del cansancio, y decidió que se encargaría de él para facilitarle las cosas a su joven madre, después de todo, ¿ quién mejor para cuidar de Trunks que él mismo?

Cuando su padre apareció en la cocina le pilló de improviso, pero no hizo mención a su entrenamiento en la cámara de gravedad con Songoanda. Parecía que todo había vuelto a la normalidad, si no fuese porque Vegeta continuaba sin entrenar.

Trunks decidió que entrenaría con Songoanda en las montañas, no quería ocasionar discusiones entre sus padres. Y aunque la peliazul no decía nada, en el fondo esperaba que Vegeta sacase su adn sayan y participase en el torneo.

Pasaron los días y llegó el día del torneo. Bulma llevaba en brazos al pequeño Trunks, y su hijo del futuro les esperaba en la puerta. Se acercó a la cocina donde Vegeta se encontraba engullendo el desayuno.

-Nos vamos al torneo.-

-Lo sé.- Dijo el sayan sin dejar de comer.

Bulma se quedó dudando en la puerta de la cocina. No sabía si decirle algo o no. No quería discutir pero no podía dejar las cosas asi.

-¿No vas a venir verdad?.-

Vegeta dejó de comer y miró a su mujer. Quería medir sus palabras para no decirle algo hiriente. Sabía que muchas veces le hacía daño pero no era su intención. No quería hacer sufrir a la única persona que se preocupaba por él.

-Sabes que no iré.Soy el primero que le hubiese gustado que las cosas fuesen de otra forma, pero no puedo luchar, yo... no deseo luchar.Y... no quiero hablar de esto.-

Bulma no pudo evitar sentir un nudo por dentro al ver lo abatido que estaba su compañero. Sabía que el causante de su abatimiento y su falta de ganas de pelear era él mismo, y era frustrante no poder hacer nada. Comprendió que por mucho que le costase, era Vegeta el que tenía que sacarse de ese pozo en el que él solito se había metido. Lo único que ella podía hacer era estar a su lado.

Subió a la nave con sus dos Trunks, y cuando llegó a la sede del torneo vió a alguien que no esperaba ver. Chichi se encontraba allí.Songoanda Krilin y Picolo estaban con ella. Respiró hondo y se acercó.

Hola de nuevo! Sé que he tardado una eternidad en actualizar. He tenido ( y tengo por delante) unos meses muy intensos, y voy fatal de tiempo. Sé que incluso alguno habrá pensado que he abandonado el fic, pero nada de eso. Por mucho que tarde en actualizar no voy a dejarlo de lado ( pero tampoco voy a poder actualizar con la periodicidad que desearía) asi que os pido un poco de paciencia.

Este capítulo en inicio iba a ser más corto, pero finalmente me he visto obligada a dividirlo. Creo que este es un periodo de tiempo muy importante para la relación de Vegeta y Bulma, y quiero ir plasmando esa evolución. todos sabemos que para estos dos no fue en absoluto un camino de rosas, y queda mucho hasta llegar al Vegeta de super.

Un abrazo!