El romance se siente en el aire, los coloridos reflejos de las casas en la superficie del canal donde pasea meciéndose con suavidad una góndola… las aguas entre el jade y el turquesa desdibujan su rostro mientras espera pesadamente a que su compañero de entrenamiento aparezca con el encargo por el que los envió su fría y estricta maestra, bostezando perezosamente jaloneo un poco la máscara, quería sentir la suave briza que le arrullaba y refrescarse del agobiante calor del medio día ¡estaba perdiéndose una de las más conocidas zonas turísticas de Venecia! Todo por culpa que ese rubio debía estar perdiendo el tiempo como siempre haciéndoselas de casanova

Maledetto Zeppeli – renegó Joseph aun tirando de las correas de la mascara

Sintió crujir a embarcación a sus espaldas, alertado por el temblor de la góndola volvió la vista donde ese odioso y engreído rubio estaba acomodado a sus espaldas mirándole con su desdén habitual, tomando el larguísimo remo Caesar da marcha a su regreso al próximo Porto, un trayecto bastante corto para trasbordar en barco hasta Air Supplena. El trayecto se estaba haciendo eterno entre la estrecha y poco transitada ruta como si de callejuelas se tratase con las casitas algo desgastadas con ventanales dando al canal

Tu italiano ha mejorado – dijo finalmente el rubio sin mirarlo a los ojos

Grazie – agradeció Jojo en un tono bastante pedante

Caesar bufo dándole aún más la espalda ignorando el forcejeo insistente del británico por quitarse la máscara, puede que Joseph fuese orgulloso, pero sabía cuándo agachar la cabeza y pedir ayuda… y este era el momento para ello, si Caesar había sido alumno de la arpía de Lisa Lisa de seguro sabría cómo zafarse este artilugio del demonio que estaba comenzando a estrangularlo de nuevo. Haciendo de tripas corazón puso todo su empeño en la interpretación de un perrito herido con ojos vidriosos y un tono dulce y musical comenzó a llamarle aun a sabiendas que le faltaba muchísimo para obtener todo su respeto y mucho más para que le ayudara

Caaaaeeeeesar ~ Caaaaaeeeeessssaaaaarrr ~

¿ahora que sucede Joestar? – gruño con desgano

Señalando la máscara y batiendo las pestañas arremedando burdamente las sobreactuadas damiselas en apuros atadas en una carrilera soltó un:

¿me ayudas? Si ~

Fue en un tono tan cómico que ni Caesar pudo aguantar la risa, esa voz delgada y esos gestos tan ridículos en un hombre tan robusto y grande era más que hilarante

Mamma mia – respondió soltando suaves y disimuladas risas

¡You, Damn Bastard! – gruño tomándolo del brazo haciéndolo perder el equilibro

¡lascia andaré! Se volcará si no te quedas quieto – espeto tironeando

Joseph estaba tirando de la ropa del rubio jaloneándolo con tal de que le ayudara, negaba con la cabeza estaba más que encaprichado en quitarse esa condenada mascara de una buena vez por todas, ya sabía nadar con esa cosa puesta así que no sintió miedo

va bene – acepto tambaleándose – ven te quito eso

agachándose al nivel de la nuca del grandulón noto lo imposible helándose en el acto llevándose ambas manos a la boca como si acabara de presencial el fin del mundo

perdóname, pero no puedo

Joseph había agachado la cabeza como en una reverencia de agradecimiento mirando el suelo de la embarcación y el curioso paquete que custodiaban ignorando lo que Caesar estuviese haciendo

ella cambio las correas – explico con una voz rota y triste

¡¿Cómo?! – chillo desesperado aferrándose nuevamente a Caesar – ¡anoche estaban bien!

Debió ser en la noche… - insistió consternado

Solo Suzi Q entra a ese cuarto…

Caesar exhalo aburrido al darse cuenta de lo despistado que podría llegar a ser su compañero de entrenamiento, dándole un coscorrón justo en la nuca que casi lo deja noqueado

Es hora de seguir, ya miraremos luego en la isla…

volvió a remar rumbo a su destino ignorando a Joseph como si nada

¡eres un maldito! ¡estás de su lado!

Joseph estaba armando un berrinche monumental pataleando como un niño mimado, incluso ignorando las extrañadas miradas de los turistas y locales que pasaban por el lugar… tomo al italiano de la camisa arrojándolo al agua sin dudarlo ni un instante para luego cruzarse de brazos, estaba tan herido que solo quería gritar hasta joderse la garganta, llevaban 15 días allí y era como si todos conspirasen contra el dejándolo humillado y miserable. Básicamente estaba armando la rabieta de su vida.

De entre las aguas del canal una mano cubierta de chispeante electricidad salió como una zarpa directo al barco tirándolo con tal violencia que finalmente lo volcó arrastrando con todo lo que guardaba en su interior, Joseph quedo entre la góndola viendo flotar como el paquete que llevaban con tanto recelo se hundía entre las aguas

¡esa zorra nos va a matar si se entera que se mojó su encargo! – grito entre el eco

Era verdad ella no le dijo mucho a Caesar, pero era un vestido hecho en Burano con el más fino encaje tejido a mano, ahora si estaban en verdaderos problemas, Caesar tomo el paquete desesperadamente contra su pecho para no perderlo

¡Mamma mia! ¿no podías esperar ni cinco minutos! – le recrimino Caesar colérico

Joseph aun cubierto por la sombra bajo la góndola sintió las ondas que se formaban en el agua arremolinarse a su alrededor, si sus escasos conocimientos en el arte del Hamon eran correctos, esta pelea solo acabaría de comenzar

+++o+++

Una alegre criada barre la entrada de un enorme palacio, tarareaba tranquilamente viendo como el atardecer comenzaba a tornar de destellos naranja al mar, de repente vio una embarcación aproximarse hasta el puerto de la isla de su jefa…

¡esto es el colmo! – espetaba Lisa Lisa sujetando el arruinado vestido

Habían llegado para enfrentar su destino, era curioso como Caesar no agachaba la cabeza o se estremecía ante los imponentes gritos y reproches de su maestra, estaba arrodillado en postura seiza con las manos en su regazo cerradas en puños, la miraba fijamente lleno de respeto y muchísima decepción. Le había fallado

¿y tú que tienes que decir? – inquirió la mujer mirando con desprecio a Joseph

El castaño era la otra cara de la moneda él estaba encorvado con la cabeza escondida entre sus manos, estaba más que azorado viendo el suelo de mármol pulido, no se arrodillaría ante nadie y mucho menos para recibir un sermón de esa mujer, ya estaba cansado de estar sentado en el suelo con las piernas cruzadas tratando de disimuladamente espiar las expresiones de su amigo que prácticamente estaba petrificado

Ya le dije que pagare ese mugroso vestido – renegó bajo la mascara

¡no es el dinero! ¡es como no son capaces de seguir instrucciones! – grito a todo pulmón

Tonterías – renegó meneando la cabeza buscando torearla aún mas

Logro salirse con la suya el impávido rostro de la mujer se encendió en un carmesí aún más brillante que el de su lápiz labial y frunciendo el ceño le lanzo la mirada más toxica y venenosa que vería en su vida, sintiéndose casi que atacado por la mismísima medusa

¿Cómo piensas salvar tu pescuezo? ¡solo arrastras a los demás contigo a la miseria! – estaba más que colérica a estas alturas y finalmente estallo - ¡nos condenaras a todos!

¡tampoco es para tanto! – se defendió incorporándose y alzando su puño - ¡es un vestido!

¡no es el vestido en sí! Es lo que representa – explico finalmente volviendo a sus cabales

¿lo que representa? – haciendo un gesto divertido se aproximó a la mujer

Ella solo le miro enarcando una ceja volviendo a su lejana frialdad habitual, parpadeo un poco antes de volver la vista al rubio que seguía arrodillado mirándola fijamente sin siquiera parpadear o cambiar su gesto, él estaba tomándoselo muy en serio y eso la enorgullecía

Caesar, temo que esta necedad sea contagiosa

Maestra… yo… - hablo finalmente con una voz ronca y neutral

Nada de disculpas. No puedes estar respondiendo por este armatoste toda tu vida – explicaba señalando con asco a Joseph – eres un buen hombre Caesar. Nunca pierdas eso.

El rubio asintió cerrando los ojos con decepción, agacho finalmente la cabeza haciendo que la cinta tan particular que siempre adornaba su cabeza callera a sus costados dándole aún más dramatismo a la escena, cualquiera diría que veía una película de samuráis

Recibo mi castigo – declamo casi en un murmullo

Loggins te entrenara hasta que seas capaz de derrotarlo a él y a Messina en combate

Si señora – respondió sin levantar el rostro

Y tu amiguito americano entrenara conmigo personalmente

Joseph no entendía nada más que el hecho de que Caesar aun trataba de abogar por el aun siendo más que culpable de arruinar ese estúpido vestido, siguiéndoles con la mirada tratando de esperar un momento para intervenir y demostrarle al rubio que el podía defenderse solo

¡maestra! – el italiano estaba espantado ante la idea, pocos o nadie vivía para contarlo

¡¿que he dicho sobre protegerlo?! ¡te has vuelto blando! ¿Qué paso con el jovencito que recogí de las calles? ¡¿eh?!– le reprocho por enésima vez esa tarde - ¡a tu cuarto ahora!

Si maestra – derrotado se incorporó cabizbajo para salir del salón

Espera – ordeno la mujer volviendo a colocarse sus lentes oscuros – usaras una máscara también, la diseñe para maestros del Hamon pero creo que tú la necesitaras mas

Si señora – asintió con una leve sonrisa ladeada

Suzi Q siguió las ordenes colocándole la máscara especial al rubio que tuvo que agacharse a la altura de la adorable joven con flores en el cabello

Grazze - susurro con dulzura a la triste chica que le miraba preocupada

Salió con paso firme del lugar sin mirar atrás eso si con la cabeza muy en alto como el orgulloso hombre que era, Joseph estaba paralizado ante la reacción tan estoica del rubio que podía cabrearse por cualquier cosa, pero ante Lisa Lisa era más blando que la arcilla y eso le enfermaba

Cobarde – renegó viéndole alejarse por los pasillos

Recibió respuesta con una mirada a lo lejos, no una enojada una llena de preocupación lo cual lo hizo encorvarse de miedo mirando de reojo a la mujer que estaba recogiendo su lustroso cabello castaño oscuro con una coleta y dándole órdenes a sus lacayos del mal, trago escandalosamente viendo como el aura a su alrededor se tornaba oscura como la noche misma y la luz parpadeaba como si la mala energía fuese lo suficientemente fuerte para hacer fallar la electricidad

Joseph Joestar – anuncio finalmente viéndole través de sus lentes

¿si? – respondió escondiéndose cómicamente tras Suzi Q

Es hora de que enfrentes tu destino – ordeno señalando la salida que daba al patio de entrenamiento como si ordenase una ejecución publica

¿Qué? ¿ahora? – pataleo y manoteo con esos aspavientos tan suyos

Ahora y créeme cuanto te lo digo, ni tus jueguitos ni tu "adorado" Caesarino te ayudaran esta vez – explico en un tono muy calmo y delicado contrastando con sus palabras

+++o+++

Habían pasado varios días. El dolor en cada fibra de su ser era tal que no pudo contarlos, los días pasaban y las noches también en un ritmo lento y tortuoso para Joseph Joestar, el muchacho veía con suplica al cielo tendido en la arena de la playa, sus azulados ojos recordaban un lago de pura desesperación

No más – suplico a los cielos jadeante

La máscara solo se le removía veinte minutos al día que básicamente era la única comida que se le estaba proporcionando de castigo por un par de travesuras que había cometido durante su aún más estricto entrenamiento, ya no recordaba lo que era sentir su mejilla o abrir la boca para bostezar, las correas le estaban entumiendo la cara por como las había apretado su maestra, se sentía solo y miserable tratando de recuperar el aliento después de nadar por horas desde Venecia hasta la isla sin ayuda de nadie o de nada, famélico y adormilado solo recordó una cosa que parecía haber olvidado entre todo el ajetreo de los últimos días. Caesar ¿Dónde estaba ahora? Lo vio marcharse, pero desde entonces no sabía nada de él, se lo había tragado la tierra y ni Suzi Q tenia pista de él, de por sí que también le habían prohibido hablar con la chica "la distraes de sus deberes" le regaño su maestra antes de básicamente aislarlo por completo

Jojo – susurro la voz de un hombre

Volviendo la vista a un lado lo vio acercándose mirando para todos lados temeroso de ser pillado, estaba con su rostro libre y mucho más delgado que la última vez que lo vio

¿también te están matando de hambre? – pregunto con picardía aun tirado en el suelo

Mamma mia – respingo el rubio al verle - ¿estás bien?

De maravilla – bromeo - ¿Cómo le va a Miss Italia? ¿lista para el certamen de este año?

¡hasta se te hecho a perder aún más el cerebro! – bromeo fingiendo estar escandalizado

Ja, ja, ja solo a mí me salen bien los chistes – bufo cruzándose de brazos como un niño

Sintió como la arena crujió volviéndose para ver que Caesar se había sentado a su lado, era bueno verlo de nuevo así fuera de manera clandestina y por un instante, no sabía por qué, pero era bueno verlo "es mi único amigo ahora" no tenía nada ni nadie a quien más aferrarse en estos momentos, no era muy de fe y el recuerdo constante de los anillos que le hacían doler el pecho y le cerraban la tráquea eras más que suficiente para rememorar el por qué estaba allí

Te extraño muchísimo Caesarino ~

Mi manchi anche tu, amico mio – respondió mirándole con tristeza

¿Qué te pasa? ¿tanto extrañas mis chistes? – bromeo batiendo las pestañas

Una vez te acostumbras a tus estupideces hasta se les puede coger cariño – explico encogiéndose de hombros con la mirada fija en el mar – Suzi te extraña mucho

Yo la extraño también – asintió jugueteando con la cinta que llevaba Caesar en su cabeza

La efímera paz desapareció cuando se escuchaba a Loggins llamando al rubio, este apenas se fue dándole un dulce a su amigo que lo escondió como pudo en un bolsillo y guiñándole el ojo con cierta complicidad se despidió

Buona fortuna – dijo el rubio ya a los lejos despidiéndose con la mano

Possa Dio ascoltarlo – renegó entre dientes, debía admitirlo su italiano estaba mejorando

Esa tarde llego arrastrando los pies ante Lisa Lisa que estaba ocupada pintándose las uñas mientras Suzi Q apenas lo vio empapado y cubierto de arena y algas pego un chillido de rabia por su piso recién trapeado y pulido, el castaño vio a la mujer con una rabia ciega que le hacía doler aún más el estomago

Volví – anuncio cansado

Llegaste tarde, Loggins me dijo que estaban pegándole tu estupidez a mi alumno estrella

Esa fue la gota que derramo el vaso, ella decía solo cosas buenas de Caesar, pero lo hacía tan miserable como a un perro callejero ¿Cuál era su problema?

Si tanto lo quieres ¿Por qué lo tratas así? – reclamo sin medir sus palabras ni su tono

¿y tú quien te crees? – pregunto ella alzando las cejas con superioridad en su gesto

Su amigo – le entro una duda ¿de verdad eran amigos?

Él no tiene amigos – aclaro con un gesto vago – es no tiene nada ni a nadie, por eso es que es tan buen guerrero… no tiene nada que perder

¡eres un monstruo sin corazón! ¡él te ve como su madre! – manoteaba horrorizado

Y yo lo veo como el hijo que nunca crie

Espera ¿Qué? – Joseph pensó que esta conversación estaba perdiendo todo sentido

Nada, ahora largo de mi vista y limpia el piso – ordeno soplando sus uñas

Furibundo se fue azotando la puerta rumbo a buscar a Caesar pasándose cualquier orden por el forro de los cojones, no podía dejar a un hombre tan gentil y amable ser aplastado por la indiferencia de esa zorra interesada que solo los tenía como peones de su guerra milenaria

¡Caesar! – grito sin importarle que la máscara lo ahogara

Nadie respondió, lo tenían entrenando aun fuera de la mansión sin importar que ya eran las diez de la noche, camino hasta la playa buscándolo en la dirección en la que se había marchado

¡Caesarino! – insistió toda la noche hasta quedarse ronco

Milagrosa o desafortunadamente con las primeras luces del alba volvió a ver al empapado italiano caminando sin alientos arrastrando una piedra encadenada a su cuello, Joseph se restregó los ojos "¿estaré soñando?" ese entrenamiento que semejaba más una tortura tenía una pinta mucho más extravagante de lo que el recordaba, él le vio con sus afilados ojos verdes y esbozando un gesto de rabia camino como pudo rumbo a él con toda la intención de atacar, Joseph estaba más que dispuesto a recibir el golpe con tal de aclarar las cosas con el que ya consideraba su mejor amigo

Caesa…. – recibió un puñetazo que le rompió la boca aun entre la mascara

El quedo sentado en la playa del golpe podría ser más alta y robusto peor seguía siendo un novato contra el imparable guerrero italiano

¡me arrojaron al mar atado a esta cosa mientras dormía! – espeto señalándolo

¿y yo que tengo que ver en eso? – grito cabreado

Ni idea, pero seguro es tu culpa – afirmo convencido – siempre que pasa algo terrible estas tu allí plantado con esa carita de "yo no fui" – le acusaba a una velocidad inentendible señalándole con furia- tu sei la ragione della mia sfortuna

¡deja de culpar a otros por tu torpeza!

Tu familia es una desgracia que condeno a todos los zeppeli a la perdición

¡Todo es culpa de TU familia! Ellos desataron la maldición de la mascara

Y estaban lidiando con eso, pero ¡no! Tenían que meterse los Joestar donde no los llaman y va ese tal Jonathan y hace que maten al único capaz de acabar con Dio

Mi abuelo pudo acabar con Dio – gruño ya presintiendo que insultarían a su abuela

Y dejo a esa pobre mujer viuda y con dos niños a su suerte – concluyo con frialdad

¿acaso no es lo mismo que hizo tu abuelo? ¿uh?

Caesar estaba colérico y con su orgullo herido, nadie hablaba mal de su abuelo más que el

Tenía verdaderos motivos

El dejo esa mascara por ahí – acuso tomándole del brazo

¿Qué loco compra una cosa tan fea para su sala?

Mi bisabuela murió para proteger a su hijo recién nacido – dijo dolorosamente ofendido

Una tonta – afirmo negando con disgusto en su semblante – todos en esa familia lo son

¡¿acaso estas diciendo lo que estás diciendo?! – inquirió chirriando los dientes

Caesar se quitó de un tirón y antes de siquiera decir algo solo se alejó un poco

¿A dónde vas maldito cobarde?

El único cobarde aquí eres tu – dijo dando la vuelta para marcharse

Joseph le detuvo aferrándose a su mano tirándolo nuevamente contra él, era más alto y aun así seguía sintiéndose pequeño ante la punzante mirada de esos ojos verdes, debía reconocérselo el sí sabía cómo intimidar a alguien incluso sin necesidad de engaños o estratagemas

A mí me dices las cosas de frente – ordeno

Eres un cabeza de chorlito que se cree la gran cosa – siseo guardando la "calma"

Joseph estaba embobado con los gestos del rubio era tan imparable como un huracán eso le fascinaba, olvido porque lo buscaba a final de cuentas solo era una de sus rabietas para fastidiar a Lisa Lisa y su odiosa mirada plagada de indiferencia

¿y?

Y – repitió confundido

¿y? ¿no tienes más que decir? – pregunto el castaño moviendo las cejas con picardía

No… - se estaba sonrojando ¿Quién le hace semejantes preguntas?

Awwww – le libero para llevarse las manos al pecho en un gesto de ternura – por fin te callaste… esto es casi un milagro viniendo de ti Caesarino

Caesar volvió a ponerse a la defensiva enojándose con una facilidad absurda

¡Mira maldito niño americano! Más respeto con tus superiores

¿Por qué? – inquirió encogiéndose de hombros- además soy Ingles no americano

¿en serio no te enseñaron ni lo básico en casa?

Eres un tonto igual que yo ¿Por qué eres mi superior?

Quitándose la máscara después de andar trasteando con las correas toda la noche espero justo ese momento para fardar frente al rubio, preparando su retirada triunfal

Diría que puedo ser mejor que tú a estas alturas – anuncio antes de darle un beso en la mejilla del shockeado hombre frente a el – Good luck Baby

Con eso Joseph se marchó quedando como todo un campeón

+++o+++

Sabes a veces quisiera ser un piloto de hidroplano y huir de acá – comento en un suspiro

Joseph y Caesar llevaban buscándose a escondidas cada noche durante todos estos días de entrenamiento, Lisa Lisa estaba ocupada con todo el asunto de la piedra de Aja y el entrenamiento que ignoraba por completo a Joseph apenas terminaban con la rutina del día, el castaño podía llegar a ser muy escurridizo colándose aún bajo las narices de Loggins y Messina con tal de ir a charlar un rato con Caesar que vivía cada día más y más deprimido

¿de qué sirve huir? – pregunto el rubio adormilado

Caesar estaba recostado en un balcón de la mansión mientras el castaño andaba tirado sobre una silla comiendo todos los postres que le guardaba el italiano a escondidas con complicidad de Suzi Q que básicamente se había convertido en una especie de celestina para esos dos pudiesen hablar

Apúrense que la señora viene pronto para acá – dijo de la nada la rubia

Ella parecía ser la única que veía entre todo ese montón de ciegos, ella veía ese aire protector de Caesar para con Joseph mientras que el "americano" (como medio mundo le llamaba) no paraba de buscar como fuera la cercanía del rubio, era obvio o por lo menos para ella lo era… no importaba si ellos nunca lo admitían, pero de su apresurada amistad había surgido un sentimiento mucho más fuerte.

Si – asintieron los dos hombres despidiéndose con un gesto

Joseph de un brinco ya estaba de pie saliendo de la habitación junto a la criada que no paraba de mirarle con una sagacidad enigmática, caminaron por los largos pasillos hasta donde él estaba destinado a dormir, eran una especie de calabozos húmedos y viejos que daban muchísimo frio incluso a medio día, el grandulón le dio un beso a la chica en la mejilla con cierta galantería que Caesar le había contagiado cuando aún podían ir a Venecia

Buonanotte Suzi

Buonanotte Jojo

Volvió a su "celda" donde se arrojó en la vieja y raída cama que daba justo bajo una ventana donde podía contemplar el amanecer, estaba con el tiempo contado y eso era lo que quizás más le había gustado de Italia, sus amaneceres cerrando los ojos se hundió en el sueño que le arrastro a la oscuridad "mañana me pongo la máscara" pensó fugazmente antes de caer en brazos de Morfeo.

Buenos días – espeto su maestra desde la entrada

¡Ahhhh! – grito asustado al sentir como lo botaban de la cama

Miro como la mujer estaba efectivamente encadenándolo a la maldita roca que había visto puesta a Caesar días atrás

¿Qué sucede?

Veo que vives muy bien aquí sin mascara – murmuro con calma

Sintió la cadena atada a su pierna y viendo aterrorizado como Loggins y Messina entraban para capturarlo y arrastrarle al océano

¡eres una maldita enferma! – le gritaba a la mujer que se quedó viéndole como si nada

Lo llevaron a rastras hasta el puerto donde lo tiraron al inclemente mar de la mañana donde apenas si vio al sol asomarse por el horizonte antes de hundirse precipitosamente en las saladas aguas que le asfixiaron de inmediato, la pesada piedra le estaba arrastrando al fondo en cuestión de segundos, apenas vio entre las burbujas alejarse a las dos enormes sombras y con ellas la completa oscuridad apareció para envolverle de nuevo….

¡JOJO! – se escuchaba muy pero muy lejos.

Joseph tomo una desesperada bocanada de aire, su pecho subía y bajaba violentamente mientras manoteaba el aire tratando de incorporarse, vio el cielo azulado y justo allí alguien tomo su mano

¿estás bien?

Caesar había venido a su rescate sacándolo a la playa, ese rubio arrogante y engreído también podía ser el mejor de los guardianes cuando de alguien cercano a él se trataba

Por poco no lo cuentas – comento rascándose la nuca avergonzado

¡La voy a matar! – gruño apenas sin aliento

¡es parte del entrenamiento! – anuncio ofendido y a la vez decepcionado - Y un castigo

Joseph se sentó en la arena viendo el sol brillar en los dorados cabellos de su amigo sintió como toda esa seguridad que le transmitía siempre que estaba a su lado se volvía en su contra haciéndole sentir frágil entre sus manos, sin soltarlo entrelazo sus dedos y agradecido le hablo

Al menos tengo a un galante caballero que vino a rescatarme

¡y dicen que el empalagoso soy yo! – bufo el italiano - ¡anda levántate!

No~

Suéltame la mano – estaba comenzando a sonrojarse algo avergonzado por la situación

Nnnnooooo~ - canturreaba batiendo las pestañas

Joseph – pidió con amabilidad tratando de contener su carácter explosivo

Hmmmmm – fingió meditarlo un instante – ya se, NO.

Caesar tiro tratando se liberar su mano del agarre del castaño que solo le tomo con más fuerza usando su mano libre para atrapar la mano que aun tenia medio libre, forcejearon un rato rodando en la arena apenas dándose codazos y empujones jugando brusco como dos gatitos eufóricos que pelean por mero deporte. Básicamente su juego favorito 24/7

¡Suficiente! – ordeno Lisa Lisa acercándose a ambos hombres

¡maestra! – Caesar se quitó de inmediato parándose para verla a los ojos

Ella les miro con su habitual actitud, enarco una ceja al ver a Joseph desaliñado en el suelo con la ropa desarreglada y el aliento agitado apenas mirándola desafiante

Pensé que tenías gustos más refinados Caesar – comento divertida cruzada de brazos

Maestra no… - estaba rojo de solo pensar en lo que ella estaba pensando

No me interesa en lo más mínimo tus métodos para mantener vivo tu apellido

Pero, no es… - el que le dijera eso lo dejo aún más avergonzado "no es eso"

Shhhh – le callo levantado su índice en la distancia – a desayunar ahora – ordeno altiva

Maestra…

¡ahora! – vio nuevamente al castaño – en cuanto a ti Joestar ¿acaso no pudiste con tu entrenamiento de hoy? Y vino tu amiguito "especial" a salvarte ¿no? – le cuestiono como si preguntase por el clima ladeando la cabeza

¿entrenamiento? – inquirió escandalizado – eso es tortura – renegó secamente

Ella rodo los ojos con fastidio y se marchó sobre sus pasos dejando solo al joven que apenas trataba de ubicarse en la isla mirando su alrededor "un día de estos me vengare de esa maldita" refunfuñaba masticando las palabras llenas de hiel y un enojo colosal, "¿Qué se cree?" estaba furibundo caminando rumbo al castillo directo a la cocina haciéndose a la idea que tendría que robarle algo a Suzi con tal de sobrevivir el resto del día, agradeciendo que nadie le había puesto esa mascara infernal para completar su desgracia "que no puedo sin ayuda de mi amiguito especial" mascullaba marchando a pisotones, pero algo allí le detuvo dejándolo petrificado

Ella pensó que estábamos teniendo sexo o algo así.

Sintió como el fuego que había en su interior dejaba de ser ira para tornarse en una vergüenza sin igual, cubriendo su rostro dramáticamente sintiendo su corazón acelerarse a toda máquina y su rostro arder, no pudo evitar en como eso afectaría su reputación no solo se había "comprometido" con dos monstruos inmortales si no que ahora todos creerían que le estaba entregado su "flor" a un italiano mujeriego cualquiera

Mi abuela me va a matar si se entera de esto – susurro compungido

+++o+++

Caesar estaba fumando mientras miraba por el ventanal del pasillo viendo a lo lejos la costa de Yugoslavia, tomando otra calada detuvo un ataque sorpresa que le llego por arriba, tomo a su atacante de los brazos sometiéndole en la alfombra inmovilizándole bajo su cuerpo

¿ahora qué quieres? – pregunto escupiendo el humo en la cara

El italiano se le quedo viendo fijamente sabiendo que su mejor amigo no pararía de fastidiar ni siquiera a esas horas de la noche, ese hombre tenía más energía que un generador. ignoraba que tan mal lo habría pasado en el entrenamiento después de que Lisa Lisa les ordenara a Messina y a Loggins ponerles una prueba definitiva dentro de dos días

Tenemos que hablar – comentó bajo la mascara

Espera un segundo – liberándole le quito la máscara de un solo movimiento

¿Cómo hiciste eso? – pregunto asombrado

Tengo experiencia desatando "cosas" – explico con albur

Joseph bufo fastidiado de que siempre terminaba escuchando alguna de las andanzas del rubio, le fastidiaba que no solo conquistara y olvidara con semejante facilidad si no que ellas si podían ver su cara más amable sin recibir un golpe o insulto de por medio

Caesar… tu escuchaste lo que esa mujer dijo ¿no?

Comenzó a explicarse bastante avergonzado, noto como el calor subía a sus mejillas mientras se sentaba en la alfombra junto con su amigo que apenas le veía juntando las cejas en un gesto confuso por la pregunta

¿decir qué?

Lo de tu ya sabes… - estaba comenzando a sentirse como un tonto – lo del apellido…

¡estás hablando en serio! – estallo en sonoras carcajadas bastante divertido

Joseph inflo las mejillas y en un puchero bastante dramático se giró ofendido

No sé cómo manejen las cosas en Italia, pero de dónde vengo…

No puedes estar hablando en serio ¿cierto? – reía hasta doler

¡es en serio! – se retorció fastidiado mirándole dolido – es mi honra la que está en juego

¿si quiera sabes lo que eso es? – pregunto con malicia al ver la notable ignorancia del tema de parte del castaño – cualquiera diría que eres virgen

¡lo soy! – espeto enojado, un segundo después cayó en cuenta de lo que había confesado

Caesar se quedó congelado viendo al castaño abrazar sus rodillas para esconder su rostro, estaba prácticamente hecho bolita, debió ser muy vergonzoso tocar ese tema y más si básicamente no sabe nada, por cómo se sonrojaba con un aire infantil de seguro en su hogar eso era un Tabú

Sabes, no es malo ser virgen – trato de suavizar las cosas- ya sabes puedes casarte de blanco… o no se ser monje…

No es gracioso – murmuro el castaño con ojos vidriosos

Pues simplemente consíguete una novia… - sugirió encogiéndose de hombros

Joseph solo se levantó y se fue dando pisotones sin decir nada más. El italiano estaba petrificado, solo fue un comentario entre gracioso y algo rebuscado, no pensó que Joseph se lo tomara tan mal "¿Cuál es su problema? El castaño estaba bajando las escaleras de una de las torres así que sin pensárselo mucho bajo a buscarle y pedirle una disculpa.

Jojo – llamo con prudencia al bajar a la planta principal que conectaba con la torre más alta - ¿estás aquí? Sabes que solo bromeaba…

Viendo la pobre iluminación del lugar decidió sacar uno de sus muchos encendedores para guiarse mejor en los oscuros pasillos donde muchos decían se escuchaban los lamentos de los que murieron con el reto infernal, sintió un oscuro escalofrió recorrer su espalda de solo pensar en los gusanos y bichos que recorrían los cuerpos de las victimas cuando sus pensamientos comenzaron a materializarse sintiendo algo rozarle la espalda haciéndolo erizarse hasta la coronilla quedando petrificado con los ojos abiertos como plato y la mandíbula desencajada en un gesto de miedo

Caesar – bromeo Jojo imitando una voz fantasmal

El castaño había estado allí en la oscuridad esperando a pegarle un buen susto para desquitarse y finalmente saliéndose con la suya pudo encender la linterna iluminando a su amigo que seguía paralizado, paso su mano frente a él tratando de volverlo a la realidad en cambio recibió un coscorrón mientras el rubio lo apresaba bajo su brazo revolviéndole las ideas a golpetazos

¡nunca me pegues esos sustos! – le reclamaba con un tono más relajado

Joseph le empujaba para librarse entre risitas traviesas y suplicas ahogadas hasta que chocaron con una pared en un golpe seco bastante cómico que no hizo más que sacarles aún más risas mientras comenzaban a empujarse contra el suelo para ver quien se levantaba primero, la linterna ya se había reventado contra el suelo en medio de todo ese ajetreo dejándolos una vez más envueltos en una penumbra apaciguada por la luna y su luz que se colaba por las rendijas

Caesarino – comento Joseph apenas pudiendo pronunciar algo

Hmmm? – asintió agitado tratando de recuperar el aliento

La atmosfera volvió a tornarse seria y pesada gradualmente como el semblante de Joseph cambiaba a uno mucho más serio y centrado cualquiera diría que efectivamente tenia dieciocho

Solo por curiosidad – pregunto arrugando la frente – tu…

Yo… - asintió Caesar tratando de seguirle la idea

Tú te acostaste con alguien, ya sabes… en serio – termino la oración apenas en un susurro

Define en serio – el rubio estaba acorralándolo, era divertido verlo sonrojarse así

Ya sabes… del todo…

No tienes ni idea de cómo funciona el sexo ¿verdad? – concluyo con un gesto altivo

¡tampoco te pases! – reclamo con su orgullo herido una vez mas

Caesar paso su brazo por encima del castaño quedando algo colgado por la diferencia de estatura y viéndole con cierta complicidad le abrazo contra su costado tratando se darle algo de consuelo a su "infortunada" situación

Te enseñare como ligar – anuncio señalándole

No quiero eso…

¿entonces qué quieres?

Quiero…

Entonces se quedó congelado mirando el horizonte, él no sabía lo que quería realmente, podría solo aprender a cómo hacer que las chicas se derritan por él, o tratar de conquistar de una buena vez por todas a la dulce Suzi Q, pero entonces ¿Por qué solo podía pensar Caesar en estos momentos? ¿Por qué solo se sentía cómodo cuando estaba a solas con él?

Y dime ¿Qué quieres? – pregunto el italiano una vez mas

Nada

¿nada? – repitió incrédulo – Joseph tu siempre quieres algo… eres como un niño

No – negó con sencillez – estoy bien así

Estaba tan tranquilo y a gusto abrazado a su mejor amigo que solo recostó su cabeza contra el sintiendo la mirada escrutadora del rubio

¿tienes fiebre o algo? – simplemente no le podía creer lo que acababa de decir

No, solo que me gusta cuando hacemos las paces

Caesar sintió como su corazón se aceleraba hasta tamborilear en un ritmo frenético contra su garganta donde ahora se había formado el nudo más doloroso que pudo recordar, no era ese dolor antes del llanto era más como si hubiese perdido el habla y en la tenue y casi inexistente luz de la noche sus mejillas se encendieron en un vivido carmesí

Y-ya veo… - respondió con la voz quebrada

Se quedó mirando el suelo mientras el castaño le abrazaba la cintura con cierta camaradería habitual en él, al parecer quien ahora estaba malinterpretándolo todo era el

¿alguna vez diste tu primer beso? – le pregunto el italiano tratando de cambiar de tema

Si… fue horrible – rio suavemente

¿y volviste a besarla? – pregunto alejándose un poco para ver los graciosos gestos del Joestar - ¿ella te rechazo por que se dio cuenta de lo fastidioso que eres?

¡No! – gruño frunciendo el ceño – simplemente ella se mudó, fue nuestra despedida

Auch – comento

¿Qué?

Que probablemente así fue como la única persona con estómago y paciencia para soportarte se fue de tu vida – bromeo algo más relajado

La atmosfera se alivianaba y tensaba al igual que ellos, podían pasar de la completa paz a un alboroto en menos de lo que canta un gallo y volver a la quietud con la misma facilidad

Caesarino – se quejó haciéndole un puchero

Caesar reía suavemente al ver los gestos del más alto, con esos vivaces ojos azul marino y ese cabello desordenado que le daba ese aire infantil que su carácter solo remarcaba, sintió envidia de no haber podido vivir una vida con la misma sencillez y a la vez se sentía contagiado con esa energía y actitud, suspirando noto como el castaño le veía con una pregunta brillando en su mirada… probablemente estaba a punto de soltar alguna burrada

Caesar

¿si?

Tu eres la única persona que de verdad me tiene paciencia

Pffff, si claro y Lisa Lisa tiene mil años y por eso sabe pelear así – rio incrédulo

Es enserio – insistió decidido – eres mi mejor amigo Caesar Anthonio Zeppeli

Y tú eres muy mejor amigo Joseph Joestar

Dedicándole una verdadera y genuina sonrisa Caesar se levando para regresar a su cuarto dejando a Joseph para que vuelva a los calabozos donde seguía castigado por hacer explotar un candelabro antiquísimo que habían traído del Tíbet o algo así. Joseph tomo aire sintió como su estómago estaba revuelto junto con su corazón y sus ideas, tenía a Caesar frente a él, estaba más manso de lo que nunca lo habría visto nadie y en vez de aprovechar para hacerlo tropezar con tal de enojarlo un poco o decir alguna tontería con tal de sacarle alguna carcajada estaba dispuesto a algo más con tal de desvanecer un par de dudas que Suzi Q le había planteado esa misma tarde "¿Cómo saber si es en verdad amor?" recordó a la rubia revolviendo la sopa

Caesar – le tomo de la mano – necesito comprobar algo

¿Qué? – le estrecho entrelazando los dedos con el Ingles

Joseph camino dudoso y agitando la cabeza con tal de hacer volar lejos sus dudas como un perro que se seca contuvo el aliento y se abalanzo contra el rubio que inerte cerro los ojos entendiéndole a la perfección todas y cada una de sus intenciones. No fue un beso robado, pero eso no le quito la calidez y suavidad que sintió mientras el italiano acunaba su rostro devolviéndole el intimo rose cargado de Hamon haciendo que cada contacto más y más profundo iluminara en un suave destello similar a las luciérnagas en el campo

¿Qué comprobaste? – pregunto el italiano en un susurro cargado de lujuria

Todo – anunciaba Joseph suspirando derretido den una amalgama de vergüenza y deseo

Tomándole de la cintura el rubio lo pego aún más contra él, envueltos en besos decididos y caricias que erizaban la piel, fundiéndose el uno con el otro con cada respiración acalorada

più dolce del miele – ronroneo el rubio besándole el cuello

So cursi, man… - rio el castaño por lo bajo abrazándose a su amante como en un baile

el inglés suspiraba buscando el aliento entre cada beso sintiendo el calor arremolinándose con el deseo mientras las prendas comenzaban a estovar envolviéndose en un sueño de verano, la sincronía de cada latido, la ternura depositada en cada gesto, la lujuria electrizando el aire con una pesada estática que les magnetizaba haciendo que sus cuerpos se acoplaran a la perfección encajando entre si… se unieron en un solo ser amparados con la tenue luz de la luna.

+++o+++

Messina estaba rendido en la cuerda floja, el rubio que ante sus ojos no era más que un novato le estaba dando la paliza y de paso la humillación más grande de su vida

Detente ¡nos vas a matar! – ordeno sin aliento

El chico estaba listo para atacar ignorando sus heridas y magulladuras, era una fiera salvaje que pelearía con uñas y dientes hasta las últimas consecuencias

¡detente! Llevo diez años más que tu entrenando y nunca nadie me humillo así…

Caesar entendió que había pasado la prueba cosa que acepto apenas con un movimiento de cabeza, salto de la cuerda para ir directo a su maleta a buscar los prismáticos que solo Messina y Loggins sabía que cargaba siempre consigo para poder vigilar "algo" a lo lejos todos sabían a ciencia cierta que era para no perderle el rastro a su amiguito extranjero

¿me escuchaste?

Si – afirmo ajustando la visión para ver el otro lado de la isla

Estaba más preocupado por alguien en particular, llevaba un buen tiempo olvidando su propia seguridad, sus triunfos o incluso su propio ego. Su único objetivo actual era asegurarse que ese mocoso insolente volviera sano y salvo a New York aun si le costaba su propia vida…

¿Por qué vigilas tanto a ese Jojo? – comento el maestro recostándose intentando espiar

Si he entrenado es para que ese niño cabeza hueca no me supere – renegó secamente

Messina y Loggins tenían dos teorías una era que efectivamente eran rivales y amigos por lo que se vigilaban mutuamente para ver quién era mejor y así ganar el favor de la maestra y la otra que era la favorita personal de Loggins "son amantes" nadie puede cuidar y velar por alguien si no le tiene aprecio o cariño, algo raro de encontrar en un hombre con el carácter de Caesar Zeppeli

Te cuesta hacer amigos – comento al ver al rubio vigilando con fervor la batalla de su compañero de entrenamiento – pero cuando tú tienes amigos te vuelves muy protector y sentimental… eres peor que una mujer celosa

Caesar volvió la vista a su maestro mirándole por encima del hombro con severidad, Messina creyó volverse loco cuando noto como las mejillas del joven se tiñeron hasta tornarse de un carmín intenso evidenciando la alteración de esa fría fachada de tipo duro

Debo evitar que el me supere – se excusó con seriedad – además…

Caesar era consciente del temblor en sus manos que apenas si podían sostener los binoculares dejando ver la espalda de Jojo, su voz se quebró con ese "además" que sobraba al caso si Messina solo entendía que él era amigo del extranjero no debía entender el por qué se había convertido en el perro guardián de alguien tramposo cuya mayor especialidad era ser jodidamente imprudente a niveles catastróficos

Él es muy fuerte – sentencio

Si es tan fuerte ¿Por qué le cuidas como si fuera de porcelana?

Messina entonces recordó cuando Suzi Q era novia de Caesar, el romance no les duro ni un mes, pero dios santísimo ese hombre era más posesivo que un niño caprichoso aun siendo tan hipócrita de celarla mientras andaba con otras dos chicas del Porto

Porque es humano

Volviendo la vista a su maestro sintió como si se le estuviese yendo demás la lengua, pero de verdad tenía que darle crédito al cabeza de chorlito que le había arrebatado el corazón Caesar se estaba superando a si mismo esta vez mostrándose mucho más centrado

Su fuerza no está en sus trampas y jugarretas, no está en sus puños ni en su fuerza descomunal… su valor y su coraje ese… ese… ese fuego en su corazón es lo que le da ese poder. Es lo que le hace tan poderoso e imparable aun siendo tan estúpido.

Messina dejó caer su mandíbula al piso con semejante discurso no sabía si estaba viendo a Caesar Zeppeli de hace años atrás o a un hombre completamente distinto, tenía un fuego en sus ojos que solo vio brillar cuando el rubio hablaba de su familia aunque cuando hablaba de ellos solo había tristeza en su semblante ahora su gesto era de otro mundo, el rojo de sus mejillas el temblor del puño que estaba contra su pecho y la determinación ciega de su mirar, si no era amor debía ser algo incluso más fuerte y temible que eso

Hablas peor que una doncella enamorada – bromeo incómodamente

Tonterías – bufo ofendido – Jonathan era el único caballero en esa familia de locos

Ambos estallaron en carcajadas antes de volver al verdadero asunto ¿Dónde estaba Loggins? Estaban viendo al Joestar pelear con alguien diferente Messina le arrebato los prismáticos corroborando sus sospechas

¡le están saliendo los vasos sanguíneos por la espalda!

Es ACDC – sentencio el rubio petrificado viendo a la distancia

Callo de rodillas en solo pensar que ya los tenían encima, la piedra corría peligro igual que su adorada maestra y figura materna, pero había algo que le hizo quebrarse por un instante y era pensar que probablemente Loggins no lo logro ¿Quién le aseguraba que Joseph saliera de esa?

¡Siamo fottuti! – renegó con amargura dando un puñetazo al suelo

Siguieron viendo la pelea que resulto en un giro desafortunado para el tramposo de Joestar que estaba recibiendo de su propia medicina, haciendo que Caesar no dudara en ir a salvarle el pellejo al necio "americano" o quizás "británico" tomando los binoculares trato de buscar su ubicación

Ya es tarde para el - le detuvo el asiático quitándoselos de un golpe

¿de qué sirve entrenar para combatirlos si no los matamos? – renegó frustrado

Nuestra prioridad es la piedra- sentencio ignorando sus protestas

Estamos a menos de cinco minutos – insistía desalentado

Pronto amanecerá – dijo ensombrecido – sé que es duro, pero nunca te debes dejar llevar por tus emociones Caesar. Tu obligación siempre estará primero

Caesar estaba hecho un manojo de emociones contradictorias y confusas, por un lado, estaba aterrado de que los hombres del pilar llegaran a la isla buscarlos por el otro sentía que un deber más grande que él le arrastraba a vigilar la piedra, su mente tenía un objetivo fijo pero su corazón estaba en otro lugar ansiando mandarlo todo al demonio y luchar antes del amanecer

Tu puedes Jojo… - susurro casi en una plegaria marchando a la mansión con Lisa Lisa

+++o+++

Subiendo los escalones en completo silencio un desolado Caesar se presentaba ante su maestra, no había nadie por la planta inferior de la mansión cuando noto una espalda masculina frente a la puerta, apenas logro verle de reojo, pero juraba que reconocía esa ajustada y rasgada musculosa donde fuera, sintió como si el alma le volviera al cuerpo

¿acaso es? – susurro para sí mismo

Se le aflojaron las rodillas en un alivio casi espiritual al ver ese alborotado cabello castaño, sonriendo como un tonto se aproximó para ver como el muy cabeza de chorlito apenas si le saludo cuando se percató de su precedía, estaba indignado y a la vez escéptico de que estuviera en una sola pieza después de ver como se quemaba con la sangre hirviente de ACDC… de no ser porque su orgullo e imagen estaban antes que cualquier cosa se hubiera arrojado a los brazos del Inglés para cubrirle de besos como si fuera la última vez

T-tu… - susurro atónito

Su orgullo siempre estaba primero así que dándose una paliza mental recobro la compostura en una fracción de segundo, aclaro su garganta acomodo su cabello y volviendo a una actitud casual y desinteresada, cruzándose de brazos y recargándose en la pared como el matón que fue en sus tiempos de antaño le miro con cierto menosprecio

Veo que estas vivo… ¿acabaste con ACDC? – comento con "indiferencia" – seguro fue suerte… eres muy afortunado.

Volvió la vista para ver por qué le estaban ignorando aún más y se encontró con Lisa Lisa como dios la trajo al mundo apenas tratando de cubrir su desnudez con una toalla

¡maldito imbécil!

Enojándose violentamente arrojo a la basura hasta la más mínima preocupación por ese cabeza de alcornoque que sol sabe liarla hasta límites insospechados, claro justo cuando comenzó a cogerle cariño y viene con semejante ofensa

¡Canalla! ¿Qué le hiciste?

Lo tenía agarrado del cuello agitándole con todas sus fuerzas tratando de contenerse para no tumbarle todos los dientes a puño limpio aquí y ahora

¡idiota! No es hora de que me celes – se quejó en su defensa señalando a Suzi Q

¿y crees que yo pierdo el tiempo celándote? – espeto temblando de rabia

¡no es momento de que se peleen! – ordeno su maestra – Suzi Q fue poseída

El italiano volvió la vista para comprobarlo recibiendo un golpe de parte de la chica, la sangre de ACDC la estaba quemando al notar las heridas en el suave rostro de la rubia

Ya es tarde – gruño una voz de hombre que salía de la boca de su ex novia señalando a su maestra – la piedra ya se fue donde nunca la encontraran tú y tu grupo de aficionados

Caesar estallo en cólera al ver lo que le hacia ese degenerado a la dulce Suzi, les estaba distrayendo del verdadero objetivo eso era obvio al ver a la mujer pegada a la puerta del baño entretejiendo una clase de telaraña con vasos sanguíneos que ardían quemando todo con cada gota de sangre que salpicaban

Piensan dejarla morir ¿serán capaces? – amenazo ACDC en el interior de la chica

Es un sacrificio razonable – respondió el inglés con una frialdad indescriptible

Caesar le miro abriendo los ojos como platos ¿él también pensaba como Messina y su maestra? Al parecer el único bobo sentimental era él. Eso le estaba debilitando y entorpeciendo… viendo la consternada expresión de su maestra sabía que hasta ese tonto estaba peleando en serio

¿lo harás? – pregunto casi en un susurro

¡claro que lo hare! – le grito Joseph brioso con su puño apunto de golpearla

El castaño desistió al ver que el hombre del pilar ya no caería tan fácilmente en sus trampas

Ya no caigo tan fácil en tus jueguitos – rio la rubia con esa voz gutural

Mierda – bufo Jojo soltándole

La sangre comenzó a salpicarles cual acido, pronto la chica explotaría como una granada de fragmentación acabando con todos los presentes

¡ahora Jojo! ¡debes acabar con ella usando tu Hamon! – ordeno La maestra de ambos

¡no me pidas eso! – chillo haciendo caras – aun me siento culpable de quitarle la pierna a ese soldado – comento mirando fijo al rubio que solo parpadeo enarcando una ceja

Suspiro aliviado de ver que no era tan tonto como creía y tal vez era normal preocuparse por otros aun en medio de una guerra de este calibre. Estaba bien vivir preocupado por el bienestar de Jojo.

+++o+++

Al parecer si no es con un monstruo apunto de matarnos a todos – les acuso su maestra viéndoles de reojo – no son capaces de ponerse de acuerdo ¡hasta pueden trabajar en equipo! – comento impresionada y decepcionada a partes iguales

Caesar estaba atendiendo las heridas de la rubia mientras escuchaba algo avergonzado los filosos comentarios de su maestra que recibía aprobación de Messina que se burlaba de los dos nuevos maestros de Hamon

Solo sirven bajo presión – comento el hombre aplastando su puño contra su otra mano

Hasta pueden respirar en sincronía – se burló la mujer mirando a Joseph con asco

Jojo estaba de todos los colores posibles mientras le ardían las orejas y la cara de solo pensar en que la primera vez que sincronizaron su respiración estaban haciendo cosas no muy santas de rodillas en la oscuridad, el recuerdo de las caricias y los besos que le daba el italiano sobre la marca de nacimiento en su hombro, el cómo le soltaba cualquier frase melosa mientras lo hacía suyo dejándolo a su merced como a todas las chicas del puerto le revolvió el estómago

Tonterías – se defendió el rubio que le miraba con cierta complicidad

Si… solo tiene rabia de que Caesarino no movió un dedo para alcanzarle algo de ropa

Solo sabía evadir las situaciones así con algo de humor, si distraía la atención del hecho de que no había podido dejar de mirar los labios del rubio al hablar dejándose hipnotizar por el acento de su voz y como incluso en la peor de las situaciones estaba mil veces más concentrado en proteger a la chica, a su maestra e incluso preocupándose por él. Esa actitud le hacía sentirse diminuto ante esos ojos esmeralda que le estaban mirando con ese no sé qué, no sé cómo. Que lo dejaba loco

¡fuera de mi baño! – grito la mujer encolerizada

Caesar le guiño el ojo a su compañero dando a entender que por ahora estaban a paces, el castaño rio por lo bajo dejando escapar una sonrisita cargada de picardía ignorando que el italiano estaba caminando a la puerta hasta arrinconarlo contra el marco, fue cosa de segundos pero para él fue una eternidad en cámara lenta apenas pudiendo tragar saliva antes de sentir el fuerte agarre de la fuerte mano de su mejor amigo rodear su hombro y el olor a jabón de su cabello cuando sintió en ese fugaz susurro algo más aterrador que la pelea de hacia un rato, dejándole helados hasta los huesos en un escalofrió cargado de tensión

Más tarde arreglamos en tu calabozo Darling ~

+++o+++

Estaban en el auto rumbo a Suiza, era una carrera contra reloj y muy para su disgusto el rubio estaba al volante

Deberías dejarme conducir Caesarino – refunfuño por lo bajo

Mientras la mujer que estaba sentada atrás comenzando a quedarse dormida en ese largo viaje Jojo aprovecho para pasar su mano por la pierna del italiano que se erizo como un gato enojado, clavándole la mirada solo vigilaba la traviesa mano que estaba peligrosamente cerca de su bulto

Caesarino~ - se insinuaba con descaro con ese tono que solo usaban en secreto

No

¿Por qué no? – pregunto en un puchero

Seguro lo estrellas – bromeo con malicia

¡imposible! – respondió retrayéndose a su asiento cruzado de brazos

El rubio reía divertido de picar y fastidiar al extranjero, era una monada verlo hacer muecas y pucheros… estaba caminado por una línea peligrosa puede que incluso si se esté enamorando

¿sabes conducir? – pregunto viendo el paisaje

Claro que si – anuncio orgulloso palmeándose el pecho – seré piloto d avión como mi padre… vas a ver cuando llegue con mi uniforme lleno de medallas

¿Cómo una niña exploradora? – pregunto alzando las cejas

No… aish – volvió a retorcerse en su asiento en una rabieta

Inflaba las mejillas y hacia esa carita de enojo que le fascinaba… se veía inocente y distraído aun siendo que era embustero y manipulador como ninguno

Ese es tu sueño – asintió intrigado de ver el respeto de Jojo hacia su padre

Si – asintió también con una sonrisita divertida – ¿cuál es tu sueño?

¿sueño?

Todos tienen uno ¿no? Veamos… ¿Qué quieres ser cuando seas mayor?

Yo legalmente ya soy mayor – bromeo evadiendo el tema

Vamos… tu eres un culto hombre de mundo de seguro planeas ser licenciado o algo así

Joseph estaba soñando despierto imaginándose a Caesar embutido en un elegante traje de frac dirigiendo una orquesta quizás sería un respetado médico o quizás un chef reconocido, debía darle crédito a sus dotes culinarias cuando le pasaba comida a escondidas (y aunque el rubio lo negaría hasta la tumba) sabía que Suzi no le preparaba esos platos TAN típicos de la región

Seguro tienes grandes planes – aseguro con un brillo especial en su mirar

No – negó con cierta humildad y encogiéndose de hombros explico – solo deseo algo simple… yo quiero formar una familia

¿una familia?

Si – asintió rojo de vergüenza – lo típico hijos y un perro

¿es broma? Ósea, yo pienso en viajar por el mundo y recorrerlo incluso más de lo que viajo mi Tío Speedwagon ya sabes – enumeraba con los dedos – Egipto y la muralla china y…

Me alegro por ti – trato de cortar la explicación sintiéndose un tonto por haber hablado

Joseph le miraba fijamente con curiosidad como si leyera cada expresión en su rostro y revisara su mente como si fueran los clasificados del diario

¿y de que piensas vivir? ¿eh? De amor no vive nadie Caesarino, así le pintes pajaritos en el aire a una chica o algún galán de feria te endulce el oído… los niños comen ¿sabes?

Lo se… seré chef o quizás piloto de carreras – comento sintiéndose retado

Pffff, piloto de carreras – se burló Joseph bastante incrédulo – si como no

Acelerando el convertible hasta hacer que el castaño perdiera su Fedora y derrapando por una carretera bastante enredada hizo que su maestra quedara pegada a su cinturón de seguridad abrazando aterrada su bolso

¡WOOOW! ¡Run, Baby! – le animaba Joseph gritando de emoción como en una montaña rusa - ¡Dont Stop, Boy!¡WOOOOHOOOO! – seguía chiflando animándole a mas

Mira y aprende, niño – fardaba subiendo aún más la velocidad

El bólido estaba a toda máquina dejando atrás una estela de polvo y un estruendoso rugido al pasar, Caesar estaba encantado de resentir el aire golpeándolo mientras su maestra pateaba el asiento gritando que frenara con un colérico "ci ucciderai" fue allí cuando por un instante vio por el rabillo del ojo a Jojo alzando las manos tocando la brisa como si tratara de alcanzar el cielo, la mirada azul cristalino le hizo estremecer hasta la raíz se volvió para verle embelesado antes de notar como él le devolvía la mirada con admiración casi infantil

Serás el número uno en la pista – afirma con voz amorosa y sincera

Y tú serás el mejor piloto de la fuerza aérea - respondió con ternura

Si muy lindo todo, pero ¡ya nos pasamos de estación! – interrumpió Lisa Lisa furibunda

+++o+++

Stroheim era un soldado que había sido reconstruido como ciborg y aun así podía sorprenderse y hasta quedar impresionado eso era un hecho, estaba mirando absorto como el mocoso italiano que ahora acompañaba al loco americano que todos conocían como Jojo, no solo sacarlo del abismo con una idea más que ridícula siendo casi como una demostración de telepatía entre dos personas… ¡le estaba acomodando la bufanda con un cuidado casi sacado de una película romántica! Estaban discutiendo niñerías mientras el sonriente castaño se ponía colorado viendo las expresiones exageradas y mal fingidas del rubio que bromeaba sacándole risitas traviesas

Solo tú sales con esas tonterías – comentaba Caesar ligeramente sonrojado

Y tú eres tan bobo que las entiendes – se defendió risueño

¡oye! Te salve el pescuezo – renegó juntando las cejas

Y yo salve el día – afirmo mostrándole la lengua

¡Hey! – le tomo la lengua como si nada – te pegare a un carámbano por insolente

El soldado estaba azorado viendo probablemente a la pareja ganadora al premio de la más enternecedora ver a ese grandulón prendérsele al cuello del rubio haciéndole ojitos de ternero degollado mientras alzaba un pie como en las escenas más cliché de esas películas americanas era más que intrigante, sintió como Messina que era un sirviente de la insoportable mujer de cabello oscuro asentir como dándole la razón

No te sorprendas, es mejor cuando no se están peleando

¿Cuándo qué?

Disfruta la vista antes de que alguno se cabreé y comienzan a pelear como perros – explicó con un gesto vago

El soldado asintió volviendo la vista al par de tortolitos que estaba comenzando a discutir acaloradamente mientras la mujer les miraba con frialdad como esperando ansiosa que alguien se acordara de por qué es que estaban en medio de ese lugar

y pensar que la humanidad depende de ese par de inadaptados – suspiro frustrado

es mejor así – respondió Messina viéndoles divertido

volvió la vista para ver como ya estaban en buenos términos como dos niños pequeños, con Joseph prendido del cuello del tal Caesar para que le cargara de a caballito haciendo que el otro solo le reclamara entre risas mal disimuladas y cediendo finalmente a volver al hotel haciendo el ridículo frente a los soldados del tercer Reich que solo se quedaban petrificados al ver a un par de sujetos más altos que cualquiera tontear como los enamorados de las novelas

quizás – asintió menos que convencido y plagado de vergüenza ajena

+++o+++

Comían en el restaurante rodeados de lujos y exclusivas vistas que muy pocos tenían el presupuesto para ver, era un lugar más que exquisito mientras su maestra comía lejos de ellos ya que si antes eran un mar de problemas ahora que la tensión se sentía en el aire nadie los soportaba armando escenitas de celos cada vez que Caesar le guiñaba el ojo a alguna chica o cuando Joseph hacia algún chiste pasado de raya enfatizando "sus dotes de semental" en la cama

si no son nada ¿Cómo sabe eso? – murmuraba la mujer a su sirviente

mi señora, simplemente ya no entiendo a los jóvenes de hoy en día

se perdieron los valores – renegó ella bebiendo su café

al otro lado del restaurante efectivamente estaban el par de maestros de Hamon parloteando alguna tontería como el clima o quizás la guerra que estaba más que declarada

espero que no se desate una guerra – comentaba Caesar con preocupación

¿por? Hace nada fue la gran guerra y todo sigue igual

No entiendes – rodo los ojos con fastidio

¡para ti nunca entiendo nada! – se quejó haciendo carita de perro apaleado

Caesar rio embelesado, su aliado que no paraba de quejarse y recriminarle en un discurso lleno de modismos, muecas y ademanes que probablemente nunca entendería dejándose llevar por la música de orquesta silenciando gradualmente la retahíla de Jojo Caesar solo pudo ver esas bonitas facciones, lo largo de sus pestañas y como la estrella que marcaba algo más que su linaje se asomaba en el cuello de la reveladora camiseta que traía bajo el abrigo que traía mal puesto, incitándole recuerdos de todo lo que le había hecho a solas sacándole pequeños gemidos una mañana junto al mar, su ensoñación termino cuando el castillo le grito furioso viéndole fijamente

¿si quiera me estas escuchando? – le reclamo Joseph cruzándose de brazos bastante ofendido - ¿eh? Caesar – recalco jodidamente a la defensiva

Si – mintió viéndole directamente a los ojos - non importa

¿eh? – insistió frunciendo aún más el ceño - ¿Cómo que no importa?

Hmmm

Caesar estaba soñando despierto ni se enteraba de que hablaban ni cuanto llevaban allí, ¡ya habían servido incluso la comida! no fue hasta que vio como el castaño parpadeo volviendo la mirada a la ventana con un profundo aire de tristeza, la había liado y ahora no entendía el por qué, estaba sintiéndose abrumado al ver a Jojo deprimirse a sobre manera

C-crei… creí que te gustaría conocer New York – comento con la voz quebrada y lastimera

Estaba entrando en pánico ¡lo estaba haciendo llorar! El chico estaba aguantándose las lágrimas para no estallar en llanto aquí y ahora frente a todo mundo ¿Qué le había dicho?

SI – grito levantándose de la mesa

Todos los comensales volvieron a verlos espantados por semejante falta de modales y glamour sintiéndose más que observado el rubio comenzó a encogerse con ese ahogo típico de la vergüenza con movimientos torpes y apresurados volvió a acomodarse

Yo quiero ir contigo – comento tratando de ubicarse en el tiempo y espacio

¡si! – espeto aplaudiendo satisfecho – vas a ver como mi abuela te va a adorar…

Caesar Anthonio Zeppeli quedo más quieto que una estatua con su mejor cara de póker mientras gritaba horrorizado internamente, estaba aterrado de no entender el contexto ni a que alturas de un compromiso estaba en estos momentos

¿eh? ¿adorar? – pregunto alzando las cejas

Pfff claro – insistió con un aspaviento despreocupado - ¿Qué ya te arrepentiste? – bromeo

Abriendo los ojos de par en par trato de no levantarse y pedir el trago más fuerte que tuviesen en el bar y pegarse un tiro directito a la sien

¿de que?

Pues de irnos juntos, Duh

repetía como si de verdad llevaran mucho tiempo allí sentados hablando de eso o por lo menos el tiempo suficiente para que eso escalara hasta allí, Caesar apenas parpadeo lentamente tratando de procesar discretamente esa información… leyó muchísimas cosas románticas y cursis el mismo secretamente anhelaba algún día un romance digno de una novela rosa, pero demonios este niño de verdad era un novato ¿Cuánto llevaban tratándose? ¿si quiera vivirían para contarlo?

Primero lo hablamos con tu abuela – "hasta aquí llegaste" pensó imaginando la escandalosa negativa de la mujer – no creo que lo apruebe…

¡tonterías! – negó con una radiante y maravillosa sonrisa – eres un Zeppeli eso es más que suficiente para ella. Me hablo tantas cosas de tu abuelo

¿Qué te dijo? – pregunto intrigado

Que era el sujeto más "enigmático" que haya visto – rio con malicia – espera que te vea…

Tonterías- negó rotundamente

Sabía que no debía involucrarse mucho de todos modos lo más probable es que ella esperara algo de paz en su vida como para ver al nieto del loco que le enseño a su difunto esposo a matar vampiros "un pésimo alumno que ni así pudo vivir mucho" renegó pensando en el inútil de Jonathan Joestar que según el Signore Speedwagon era bastante parecido a Joseph

Además… - añadió pensativo – tú le llevaras a Suzi Q como nuera

¡¿Qué?! – espeto ofendido y esta vez era en serio – repite la mierda que acabas de decir

No soy tonto – comento incómodamente – se cómo la miras… ella es muy dulce de seguro tu abuela y los demás la verían como una excelente prometida

¿acaso estaba celoso? No. Estaba diciendo la verdad no es como si ellos no pudieran ser pareja y formalizar su relación es que no les convenía, seguramente Erina debía ser más tradicional y eso…

Es el colmo – susurro Joseph mirando a la sopa que estaba más que fría

¿uh?

Tu les coqueteas a todos ¡vi cómo le hacías ojitos a ese soldado! – reclamo señalándole hasta chuzarle el pecho con el índice – y si yo le hablo bonito a alguien ya me…

No es eso – trato de explicarse – es que yo no soy para ti

¿eh? – enarcando una ceja volvió a retroceder acomodado en su silla

Y-yo no… yo no soy un acaudalado millonario o alguien estudiado – balbuceaba cuchareando su comida – no soy el hombre que te merece…

Caesar estaba luchando contra sus propios sentimientos, la razón le decía que debía esperar otras opciones que no debí arrastrar a alguien como Jojo al eterno pozo de sus problemas personales, seguramente el Ingles terminaría odiándole al verse rodeado de miseria y traumas en los que es completamente ajeno. Su corazón era otra historia, se derretía de amor y perdía el aliento con cada tontería que Joseph soltaba, se reía de dicha con su sola presencia

Entonces… ¿ya terminaste?

Subió la mirada de su plato a su "cita" que le miraba con suprema tristeza y decepción, estaba cruzado de brazos no en un gesto mono y berrinchudo de siempre esta vez estaba consternado

¿de qué? – pregunto fingiendo que la mitad de la conversación no sucedió

Joseph rodo los ojos y negando con la cabeza trato de retener ese nudo en su pecho que era lo único que retenía el llanto, no sabía absolutamente nada del amor (no en la vida real), los comics y las películas lo pintan todo mucho más sencillo y divertido siempre se casan y "viven felices pasa siempre" ellos no eran ni novios y ya se la pasaban peleando

No es nada – susurro en un amargo suspiro – así solo sea tu ligue de turno – comento con un tono quedo - debo pedirte un favor como amigo

Jojo… - agacho la cabeza y frustrado con todo el tema dijo – pídeme lo que sea…

Si algo me llegara a pasar…

¡no dejare que nada te pase! – exclamo callándole con la mano en la boca – primero muerto antes que permitir que te toquen un cabello

Joseph le lamio la mano haciendo que el rubio retrocediera asqueado para limpiarse

Hablo en serio ¡no tenemos la vida comprada!

Per te, preferisco la morte – insistió sombrio – non potrei vivere senza di te – juro decidido- Perché… ti amo

Joseph no entendió ni la mitad de lo que le dijo, su voz se estaba quebrando y el carmín de sus mejillas le preocupo lo suficiente para ignorar lo rápido que hablaba mientras golpeaba la mesa con la palma de la mano puntuando lo que vallan a saber que decía

Caesarino… yo…

Nunca vuelvas a decir que te vas a morir, no mientras yo este de guardia

Joseph sintió que efectivamente la otra mitad de la conversación no había acabado de suceder, todo ese parloteo sobre su posición socioeconómica y eso de que no podrían recibir nunca la "bendición" de erina se fue por el caño al no entender nada y a la vez saberlo todo. Caesar era un hombre muy fácil de exaltar y con menos autocontrol que un mono rabioso… esa reacción ante la sola mención de la muerte y toda esa retahíla en italiano le dijo más sobre su corazón y su alma que todas las cursilerías que le soltaba a Joseph cuando le coqueteaba dándole cosas lindas y llevándole de la mano por la calle haciéndose el galán. Allí fue cuando el más alto solo asintió como perro regañado y volviendo la vista a la mesa contigua donde una mujer (posiblemente italiano si de todos modos ella había entendido lo que Caesar dijo) llorando a moco tendido mientras se sonaba la nariz con un pañuelo y un hombre que arrugaba la frente como el mismo Joseph hacia cuando vea a Caesar coqueteando con alguna tonta de turno y allí un par de mesas más al fondo estaba su maestra roja de vergüenza sin hallar donde esconderse tras el menú mientras Messina reía a mandíbula batiente aplaudiendo como foca de circo