Estoy particularmente ansiosa el día de hoy.

Mi nombre es Nanoha Takamachi, curso el tercer año del bachillerato y cuento con 18 años recién cumplidos.

No tengo nada de especial, soy solo una chica más como cualquier otra... Exceptuando tal vez que ni me gustan los chicos. No me malentiendan, tengo amigos varones y me llevó excelente con ellos, simplemente no veo a ninguno como una exponencial pareja, lo descubrí a los catorce años después de asimilar que lo que sentía por esa chica de mirada paralizadora no era amistad. No crean que no experimenté antes, claro que lo hice, obviamente no con malas intenciones, simplemente cada vez que un chico se me declaraba (que no era tan seguido como con Fate-chan) aclaraba que no sentía nada por el pero podríamos experimentar a ver que salía y les preguntaba si estaban de acuerdo, por eso, contrario a mi mejor amiga, no se me consideraba alguien tan inalcanzable. Quien contrario a mi, nunca aceptó ninguna sola confesión.

Tenemos también a Hayate-chan, mi otra mejor amiga, a quien conozco desde los nueve años, cuando se mudó a Uminari con su hermana mayor. Ella contrario a nosotras, era toda una playgirl intencionada, pues no era como Fate que solo siendo quien era y haciendo lo que quería atraía a la gente, la morena se empeña en cuidar su físico y coquetear casi con cualquier falda que se encuentra, pero describirla me es imposible... Tendrán que irla conociendo.

Fate-chan por otro lado... Es tan encantadora...

A ella la conocí hace poco, justo antes de que acabase la secundaria se transfirió a nuestro colegio. Estaba sola durante la mañana y un impulso dentro de mí me hizo hablarle; así comenzó todo. Congeniamos enseguida, con media hora hablando la gente ya pensaba que nos conocíamos de años, fue una mala fortuna que siempre le tocó en grupos aparte al mio, pero no se podía hacer nada contra la organización. Ella siempre venía a verme, es bastante amable y protectora conmigo, este tipo de cosas me hizo enamorarme poco a poco y odiar a veces enamorarme de ella, pues acciones como esa solo le hacían confundirme.

Es así como volvemos al tema de mi ansiedad.

Desde hace un año voy observando que Fate-chan piensa muy profundamente algo, cuando le pregunto solo esquiva el tema, últimamente ha estado algo esquiva y el colmo fue que me llegó un mensaje por el celular en el que me decía que quería hablar algo conmigo después de clases. ¡No la he visto todo el día y el reloj se mueve cada vez más lento!

—Muy bien chicos, esto es todo por hoy. Debo atender un asunto personal por lo que saldrán veinte minutos antes.

Bien, al menos no esperaré en un salón de clases y puedo esperar a Fate-chan en nuestro árbol. Sonrío tontamente de recordar las palabras de Hayate... tal vez, Fate-chan quiere declararse.

Suelto un gritillo bastante agudo nomás de pensarlo.

—Nanoha, ¿estás bien?

— ¡Fate-chan! —Tan ella como siempre, despertaba en mi esa sensación de ser protegida, casi como si fuese un príncipe de cuento de hadas materializado. Sin poder contenerme la abracé, ella, como siempre, se vio incomoda antes de corresponder ni abrazo, Fate-chan nunca ha sido fanática del contacto físico. — ¿Qué era eso tan importante que querías decirme? —Pregunté una vez separadas de nuestro abrazo. Su mirada cambio a una más temerosa, de inmediato pensé en que pasó algo más en casa con su madre. Ahora que su padre estaba trabajando en otra ciudad, la señora Precia hacia lo que quería en casa, y eso no siempre se traducía como algo bueno para mí Fate-chan.

—Siéntate. —Señaló la banca y yo le obedecí. Ella se removió de su lugar y luego se sentó. Me tomó de las manos y me miró fijamente a los ojos, sus mejillas se sonrojaron. —Solo, no me interrumpas hasta el final, ¿de acuerdo?

—Claro, como digas, Fate-chan.

Ella asintió.

—Verás... Esto es algo complicado de expresar, pero después de tantos años no podía seguir ocultándolo, siento que me asfixia y me hace incapaz de mirarte a los ojos.

¡No puede ser! ¡¿En verdad Fate-chan va a...?!

—Quería decírtelo a solas por miedo a la reacción que vayas a tener, sé que vienes de una familia muy homofóbica y que a pesar de todo eres muy abierta de mente, pero igual, nunca se sabe. —Oh si, el que Hayate le tenga miedo a mi madre y se contenga bastante dice mucho. —Verás, siempre te he tenido en mi máxima consideración desde que te conocí, pues has sido, junto con Hayate, la primera amistad verdadera que tuve. Has sabido que siempre me han considerado una chica muy desinteresada por la vida, pero la verdad es que mis preocupaciones son muy diferentes.

Muy bien, ya no entiendo cuál es el punto.

—Quiero que sepas desde el fondo de mi corazón que te quiero como a nadie, por eso quería hablar de esto contigo primero.

— ¿Fate-chan?

—Nanoha, soy transexual. Soy un chico encerrado en el cuerpo de una mujer.


Esto es lo que moría por subir a esta plataforma. Abordar el tema de la transexualidad en un Fanfic me parece interesante y dado en que Love Live ya me ganaron (me quedé cuando su usuario llevaba Abaddon, a saber cómo se llama ahora) decidí que en MSLN sería interesante.

Este es solo el prólogo y será el único capitulo narrado desde la perspectiva de Nanoha.

Esperen más de esta historia próximamente.

¿Quieren saber cómo continúa?