Serenata a la muerte.

Resumen: Miguel Rivera esta maldito, su aventura con el mundo de los muertos dejo una marca en él, ahora es una parca ayudando a los muertos y espíritus errantes a volver al más allá, incapaz de poder ver a su familia solo desea morir, entonces 200 años después conoce a Hiro Hamada y al espíritu errante que lo persigue todo el tiempo, ahora no esta tan seguro de querer morir.

Higuel

Hiro Hamada y Miguel Rivera

Grandes Héroes X Coco.

Los personajes no me pertenecen y son de su respectivos autores, papi Disney no me demandes.

Capítulo 1: El Jinete.

"El camino al infierno esta hecho de buenas intenciones"

Año 2217

Los acordes de un guitarra retumbaron en las paredes del viejo callejón, como si la música de ultratumba se tratase y a la vez una voz empezó a cantar.

"Por la lejana montaña

Va cabalgando un jinete;

Vaga solito en el mundo

Y va deseando la muerte"

- ¿hey tu qué haces ahí? - grito un hombre apuntando con su arma a las sombras de aquel sucio callejón - sal puedo escucharte – dijo ante el inminente sonido de las notas de guitarra.

Y un chico apareció entonces tocando una extraña guitarra blanca, su sudadera roja y jeans azules lo hacían lucir totalmente fuera de lugar en esa maltrecha parte de la ciudad.

-Tranquilo amigo - se disculpó el - solo estoy aquí para ver el espectáculo - levantó suavemente las manos.

-Yo te daré un maldito espectáculo - y diciendo eso el hombre le dio dos disparos en el pecho, el chico de la sudadera cayó en un ruido sordo al piso junto a su la guitarra sin oposición alguna - maldito imbécil.

-¿Que mierda haces? Pregunto otro hombre llegando al callejón viendo el cuerpo del muchacho.

-Un idiota del que me ocupe - negó con la cabeza - ¿traes el dinero?

-Quiero ver el producto- y el hombre saco una bolsa pequeña tal vez medio kilo de unos cristales azules, la droga den momento en su estado más puro.

-Yo tomaré eso- dijo un tercer sujeto disparando a los dos hombres uno en la cabeza el otro en el pecho y levantando la droga se dispuso a tomar el dinero pero este aun vivo con la herida en su pecho sangrante levanto su arma y le disparo.

El tercer sujeto jadeo dio unos pasos antes de caer de rodillas abrazando su abdomen tratando de llegar a su auto entonces escucho un ruido procedente detrás de él y cuando giro supo su estaba en problemas.

El joven de la guitarra abrió los ojos levantándose del sucio suelo y sacudiéndose, resucitando entre los muertos.

-Rayos me lo perdí – murmuro mirando el agujero en su sudadera- perfecto era mi favorita frunció la nariz y acercándose a tipo que le disparo aquel con el agujero en la cabeza se inclinó sobre el para verle – Kevin Williams traficante, ladrón y al parecer asesino – palmeo su pecho- tendrás un cálido recibimiento - dijo con sarcasmo tomando la chaqueta del hombre y levantándole pero lo que levantó no fue al hombre si no a su espíritu quien confundió miro al muchacho que había matado para después notar que estaba muerto- es mi turno de mostrarte un espectáculo - y diciendo esto trono los dedos, un fuego ardiente envolvió al espíritu entonces y en un grito desgarrador lo volvió cenizas - uno menos faltan dos- miro entonces al hombre con la herida en el abdomen - John Miller tratante de blancas, secuestrador y asesino - negó con la cabeza - debes irte también - y levantándole de un hombre saco al espíritu para de inmediato mandarlo al infierno, se giró entonces al tercer hombre que lo miraba asustado aferrándose a su herida retrocediendo hasta la pared del callejón - Andy Sullivan - sonrió el joven - ladrón de poca mota nada impresionante, asesino primerizo - señalo a los hombres en el suelo - y parece que quieres incursionar en el contrabando - negó con la cabeza poniéndose en cuclillas para ver al hombre que miraba aterrado - debiste quedarte con el robo compadre - sonrió bajando la cabeza y al levantarla un cráneo completamente blanco con cuevas vacías lo miraron.

El pobre desdichado grito al viento muriendo al instante de aquel susto mortal, el joven se levantó sacudió sus manos y entonces empezó a revisar los bolsillos de los sujetos cuando una hermosa morena vestida de negro y de profundos ojos grises se apareció.

-¿Que? - preguntó reconociendo su presencia pero sin dejar de buscar en los cuerpos, encontró la droga azul tirándola al bote cercano para después hallar el dinero y felizmente guardarlo- ¿qué? - volvió a preguntar cuando alzando la mirada se topó con los gélidos ojos de la mujer- ellos no lo necesitarán - la mujer lo miro impasible sin hablar y el chico rodo los ojos- oh vamos necesito comer ¿no? - Y diciendo eso levanto su guitarra y se fue dejando a la mujer ahí mientras las sirenas a los lejos se escuchaba y se fue tocando las mismas notas una y otra vez.

Cuando finalmente llego a casa, un enorme y viejo edificio en el peor lado de la ciudad pero que esperaban no es como si fuera millonario incluso en el año 2217 el dinero seguía moviendo al mundo, por lo que no era suyo realmente, nada más que su guitarra lo era, subió por las viejas escaleras de incendio ya que no quería toparse con nadie y ser confundido por un intruso, simplemente subió hasta el quinto piso, el viejo y pequeño departamento le recibió, la ventana apenas si cerrada no opuso resistencia, no es como si alguien robara, no había nada que robar ahí después de todo.

-Ya llegue Dante- saludo a la nada, hasta que su amado canino salto del sofá a saludar lamiendo su rostro con insistencia - hey amigo he traído algo para ti- sonrió agitando una bolsa de papel quitándose la sudadera roja y tirándola sobre una silla - es hora de cenar – yendo a sentarse en el viejo sofá de la habitación saco dos cajitas de comida china sobre la mesita dejando que el perro comiera de una y el la otra haciendo una mueca – como extraño los tamales de mamá Elena - suspiro inclinándose para tomar el control remoto y después volverse a recargar en el respaldo entonces la misma mujer se apareció sentada a su lado - ¡puta madre! - dijo asustado casi tirando su comida - vas a darme un infarto - acuso pero la mujer solo le seguido mirando, Dante ladro a su lado como reconocimiento de la mujer - supongo que no estás aquí para la cena - ella solo levantó una ceja y miro la sudadera tirada sobre la silla donde el dinero de los ladrones estaba - aun con eso - suspiro - te lo dije lo necesitó- ella solo miro impasible - tengo que alimentarme y a Dante -el perro ladro apoyándole - gracias- dijo al can - vez ... Bien sé que no moriré de hambre - rodó los ojos porque incluso sin hablarle ella podía cuestionarle todo - pero odio la sensación de tener hambre y aún tengo cuentas que pagar - levantó los brazos - y ser la muerte medio tiempo no paga nada- la miro y ella solo suspiro - sé que está mal robar a los muertos pero no eran personas decentes - se excusó más ella seguía mirando - ¿qué esperas que haga?- se levantó harto de ser tratado así- ¿que salga y consiga un empleo? Luzco como de 18,19 cuando mucho- se señaló – bien eh tenido 17 desde hace mucho - suspiro dejándose caer nuevamente al sillón la mujer ahora estaba frente a el parada - demasiado tiempo - murmuró con tristeza- sin papeles ni nada a mi nombre- continuó - solo mi guitarra - dijo cabizbajo- ¿cuánto más debo seguir así? - preguntó a la mujer que solo le mira con tristeza - ¿cuándo vas a liberarme?- y ella levanto su mano para tomar su rostro con suavidad como una madre preocupada, en cuanto lo toco el rostro del joven se trasformó y la mitad de su rostro se convirtió en una calavera al igual que la mano que toco a la mujer - por favor - suplico más ella sonrió con tristeza desapareciendo en la nada, el joven se levantó y furioso lanzo la comida contra la televisión, levanto la vieja mesita y la tiro con fuerza, grito dejando salir toda la frustración y finalmente se dejó caer en su cama, un viejo colchón con la guitarra continuando con su canción que antes fue interrumpida.

"Lleva en su pecho una herida,

Va con su alma destrozada,

Quisiera perder la vida

Y reunirse con su amada"

Dante ladro a su lado tal vez acompañándole, tal vez consolándole como fuera esta era su vida ahora, su condena por romper las reglas.

"En su guitarra cantando

Se pasa noches enteras;

Hombre y guitarra llorando

A la luz de las estrellas"


La mayoría de las personas en su condición nacen así, algunos vienen al mundo con la peculiaridad de verlos a ellos, a las almas atormentadas que ya dejaron esta vida, otros simplemente tienen un trauma tan fuerte un contacto con el más allá que terminan percibiendo una pequeña parte de lo que es aquel otro plano.

Donde la vida nueva se pasa al morir.

Pero el no pertenecía a ninguno de estos grupos, no nació así y su interacción con aquel otro mundo fue mucho más que una simple mojada de pulgar, él se zabuyó de lleno, Miguel había sido el único mortal hasta ahora que había logrado cruzar hasta la otra línea y volver justo antes del amanecer, pero estar ahí tanto tiempo le había marcado de una forma mucho más extraña, comenzó justo un año después, cuando el día siguiente de los muertos vio a lo que la gente conoce como fantasmas, estas no eran los coloridos esqueletos que vio alguna vez, no, eran almas en pena personas que vagaban en el mundo de los vivos atormentados sin poder ir al otro lado o simplemente aquellos que aún no comprendía que estaban muertos.

Empeoro cuando ellos se dieron cuenta de que podía verlos y más aún cuando pudo cruzar a voluntad a este otro lado sin la necesidad de la magia que el día de los muertos traía, Miguel podía crear su propio puente y atravesarlo como le diera la gana, entonces a los 17 años rompió las reglas y llevó a uno de los vivos, tuvo que esperar a un día de muertos, pues solo así podía llevar un visitante, más al intentar volver con su acompañante quedo atrapado y gracias a él la vida de esa niña se extinguió.

Miguel quedo tan afectado por ello que incluso dejo la música su familia preocupada intentaron ayudarle a superar ese raro comportamiento y en un momento de dolor en los alejo, su "no" para una reunión familia fue algo que lamentara por siempre, no sabe cómo paso un segundo estaba lamentándose y al siguiente las almas en pena, aquellas llamadas por la desgracia se arremolinaron en su casa, y las llamas eran vistas desde donde se encontraba.

Corrió tan rápido como pudo rogando por que no fuera demasiado tarde.

Lo fue aquellos que no murieron de quemaduras lo hicieron por el humo, todos menos su pequeña hermana cuyo hilo aún no había sido cortado, así que rompió las reglas otra vez, Miguel cruzo el puente y en un arrebato de dolor les trajo de vuelta aun en contra de los ancestros aun sabiendo que era un error, incluso su padre desfigurado por la mitad despertó ese día en la ambulancia justo en camino a la morgue.

Ninguno de ellos tuvo recuerdo de su no vida, tan corta su visita no tuvieron que extrañar a sus ancestros, ni lo pacífica y liberadora que era la muerte, pero la muerte no perdona y aquella vida que debió ser cortaba debía pagarse y así ella misma dijo que Miguel lo haría.

Pero su condición lo hacían especial, un bien que la muerte decidió explotar y en pago por sus altas faltas Miguel fue condenado a jamás morir, a no tener el descanso eterno a una vida donde poco a poco se quedaría solo y así cada año de más para su familia se convirtió en un año de condena.

Pero la muerte fue piadoso con él, si aceptaba sus condiciones si accedía a convertirse en alguien como ella a enviar todas esas almas al mundo de los muertos, aquellas olvidadas y confundidas atormentadas aun atrapadas en el mundo de los muertos le dejaría ver a sus ancestros en el más allá cada cincuenta años en el día de muertos y tal vez algún día pudiera finalmente reunirse con ellos.

Término aceptando pues un día era mejor que nada y el tiempo paso y Miguel vio crecer y envejecer a su familia, a su hermanita casarse y formar una familia a convertirse en el recuerdo de su hermano desaparecido Miguel se mantuvo lejos de todos ellos para evitarles el dolor de lidiar con su maldición y los años pasaron y vio a uno a uno morir hasta que finalmente la última de la familia a la que salvo lo hizo, hasta el día en que acompaño a su hermana al más allá.

Esa fue su última vez en México, si tenía familia, aquella que mantendría vivo el apellido y sus tradiciones, aquellos que pondrían ofendas y los recordarían pero ninguno de ellos verdadera familia.

Su amado México quedo muy atrás cuando la muerte le indico un nuevo destino y siguió el sendero que le fue dado, obedientemente viviendo con los vivos sin realmente estarlo, atrapado en una figura joven e ingenua ayudando a las almas asustadas, confundidas y expulsando a las malvadas y agresivas, vio diferentes mundos, tradiciones extrañas y ridículas, a la tecnología hacer cosas inauditas, a la música convertirse en ruido molesto a sus oídos, vio un nuevo mundo nacer.

Viajo muy lejos, tan lejos como fue empujado, visitó otros mundos, conoció a otros como el en una condena casi eterna, otras tradiciones, viajo por el mundo entero ayudando a quien se le pusiera en su camino, y al mismo tiempo matando su propia esencia, cuando regreso al continente, de Miguel Rivera quedaba ya muy poco.

Así fue como la muerte le llevo ahí, como si de una extraña canción se tratase, cuando intentando atrapar una alma en pena en un viejo puente lo vio, un chico alto de gorra corriendo atreves de carros que lo atravesaban, confundido siguiendo algo, fue extraño porque este lo ignoro, será para después se dijo volviendo a perseguir a su destructor de puentes causante de ya varios accidente, "en otra ocasión te ayudare" murmuro pues el joven a través una pared siguiendo muy de cerca a otro chico.

Y fue así como conoció a Tadashi el extraño fantasma que si bien sabía que estaba muerto pero no pensaba cruzar y a su más fascinante hermano menor Hiro.

Miguel no lo sabía pero iba a volver a romper varias reglas, todas gracias a ella, la muerte y su trágica balada de amor.

"Después se pierde en la noche

Y aunque la noche es muy bella

Él va pidiéndole a Dios

Que se lo lleve con ella "


Miguel suspiro con cansancio, sus manos en su sudadera roja una nueva por cierto, evitaban sentir la picazón de querer tocar su guitarra justo ahora, como ansiaba un trago luego de la desastrosa mañana se lo merecía, como supuso era difícil conseguir empleo para alguien como él, sin papeles sin ningún comprobante o simplemente el hecho de no tener "estudios", tenía papeles falsos obviamente pero al parecer no eran suficientes, era verdad Miguel no pudo continuar con sus estudios tras su incidente pero no era un idiota tuvo muchos años para aprender cosas, en algunas ocasiones como ahora la muerte le ordenaba permanecer en lugares y Miguel busco mejorar, aprendió lo más que pudo de diversas culturas, lo malo la estúpida tecnología era un dolor en el trasero, literal el apenas tenía un celular y ni siquiera sabía para que funcionaba cada cosa, en general lo usaba para el Gps, paso muchas veces que persiguiendo a cierto espíritu terminaba en una calle desconocida y no sabía cómo regresar, el Gps y escuchar música era para lo único que lo usaba, no es como si alguien le hablara alguna vez por lo que Miguel nunca se preocupó en aprender más, lo cual fue un error dado que con todos los avances tecnológicos si no sabías usarla eras considerado un estúpido así que Miguel había tenido tanta suerte consiguiendo empleo como un asmático intentando ganar un maratón.

Joder deseaba tanto un buen trago en ese momento, el aroma del delicioso café llamo su atención por lo que se detuvo frente a una cafetería, "The lucky cat" leyó el nombre, lucia agradable y limpia y puede que no tuvieran alcohol pero el retumbar de su estómago le recordó que no había desayunado, aún tenía unos billetes así que pensó en tomar algo y tal vez un croissant "ulala señor francés, se dice cuernito" se rio de su propia broma interna por lo que entro al lugar y sentándose en una silla y su guitarra en el suelo espero paciente ser atendido.

-Puedes poner tu guitarra en una silla si quieres - una joven y encantadora mujer sonrió acercándose a el – Hola ¿en qué pudo servirte? – pregunto cortes.

-Ejem gracias – murmuro poniendo su amada pertenecía sobre la silla – un café y un ¿croissant? – preguntó titubeante.

-Enseguida – y con eso la mujer se había esfumado, Miguel pensó en relajarse un poco cuando de la nada la mujer apareció empujando su pedido y luego desaparecer atareada con las demás mesas, el solo negó y bebió la taza amarga que definitivamente no sabía nada bien, como extrañaba el café de olla.

Miguel comió su pan en silencio viendo a la gente ir y venir en el establecimiento tardando demasiado para una simple taza de café, pero no es como si tuviera donde estar ahora, no debía engañarse no conseguiría ningún empleo y la muerte podía mirarlo acusadoramente todo lo que quisiera pero seguiría robando a los muertos, solo la gente mala claro está, era su culpa de todos modos, si tanto le molestaban los métodos pocos éticos de Miguel ella podía ir y hacer su propia trabajo sucio en lugar de andar reclutando jóvenes por el mundo para convertirlos en sus parcas personales.

-¿quieres otro café? – pregunto la misma adorable mujer con una sonrisa y Miguel se dio cuenta que definitivamente había estado demasiado tiempo ahí dado que las mesas a su alrededor estaban vacías, era uno de esos momento al día en la que los negocios quedan desiertos para nuevamente ser invadidos repentinamente.

-No gracias – murmuro sacando el dinero para pagar dicha comida todo arrugado de su bolsillo tomar su guitarra y desaparecer de ahí.

Eso se repitió un par de días más, al principio Miguel jura que no entendía como sus pies le llevaban ahí hasta que se rindió y admitió que aquella mujer cuyo nombre no sabía irradiaba una tranquilidad y vibra tan calmante como lo fue su madre alguna vez, sabía que ella solo era amable por ser un cliente pero si comprar un café y una dona harían que ella le sonriera así estaría ahí todo el tiempo, aunque el café fuera horrible.

Antes de darse cuenta una semana entera paso donde el puntualmente apareció en el café a la misma hora por su acostumbrada orden de café.

-Un café y ahora tenemos magdalenas – dijo la mujer al verlo sentarse sin esperar recibir su orden poniendo la taza frente a él y la magdalena ya preparada cuando le vio entrar al lugar - ¿eso está bien? – pregunto y el chico solo asintió – perfecto, ¿así que eres un músico? – pregunto ella señalando su guitarra, esa mañana era domingo y el café estaba demasiado tranquilo como otros días.

-Sí, no – modio su labio no sabiendo cómo responder – yo soy músico si – asintió – no profesionalmente, ojala fuera así – murmuro lo último y Miguel recordó aquella época donde ser un músico había sido su gran sueño donde estaba tan seguro de alcanzarlo que paso esforzándose mucho, cuando creyó que pasaría, entonces conoció a María y todo se fue a la mierda.

-Imaginaba que estabas en una banda o algo así – respondió la mujer – ya que te veo siempre con ella.

-Era de mi bisabuelo - respondió tomando la taza de café en sus manos - es mi posesión más valiosa en el mundo – suspiro – me gusta tenerla conmigo siempre, aunque eso no ayuda al intentar buscar empleo – termino un murmullo para beber su café.

-Tal vez pueda ayudarte con eso – dijo la mujer con una grata sonrisa.

-¿perdón? – dijo confundido Miguel.

-Podrías trabajar para mí, no puedo pagarte mucho pero es algo y podrías continuar tus estudios – dijo con una sonrisa y Miguel casi se congela al entender la implicaciones de esto, ella pensaba que era un estudiante, claro que lo imagino era muy joven vestido con jeans y sudadera y una guitarra en el hombro que más podía pensar, bueno Miguel estaba bien con eso si tenía un trabajo de medio tiempo podría ocuparse de su otro trabajo no remunerado también.

-Por supuesto – dijo levantándose de inmediato - ¿Cuándo empiezo? – trato de no verse tan animado pero fallo miserablemente.

-Ahora mismo si quieres err – dijo dando una aplauso preguntando en silencio su nombre.

-Lo siento mis modales – tosió parándose recto – Miguel Rivera para servirle – dijo educadamente.

-Casidy Hamada - dijo tomando su mano para sacudirla –pero puedes llamarme Cass, de hecho llámame Tía Cass no señora Hamada eso me hace sentir vieja – termino la mujer con una gran sonrisa para guiarlo a la cocina y darle un mandil.

Bien, trabajo de medio tiempo hecho, ser la mejor parca e impresionar a la muerte para liberarse de esa maldición y finalmente morir para estar con su familia en el otro mundo, pendiente, pero Miguel tenia plena confianza de poder conseguirlo pronto.

"La quería más que a su vida

Y la perdió para siempre.

Por eso lleva una herida;

Por eso busca la muerte."


Notas:

Y finalmente caigo en esta otra Ship con Hiro y Miguel, la única razón por la que acepte fue por que representaron muy bien el día de los muertos en Coco, uno que otro detalle como la fotografía pero muy bueno, aunque realmente no dijeron que paso con los muertos que fueron malvados ya que Ernesto de la cruz pudo vivir con su engaño incluso en el mas allá así que pues voy a tener que arreglar eso en este fic.

Por si no se entendió el chico de arriba es Miguel y la mujer muda es la muerte, aca Catrina como la conoce Miguel.

Edades para este fic:

Miguel: 17 pero su identificación dice 20.

Hiro: 16

Este fic está dedicado a Ally esta es tu culpa, toda tuya.. Te odio!

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