Capítulo 16: Bésame mucho.

"Bésame, bésame mucho,

Como si fuera esta noche

La última vez.

Bésame, bésame mucho,

Que tengo miedo perderte

Perderte después."

Era una fría mañana, llevaba despierto ya demasiado tiempo se sintió extraño hace unos días no podía dejar de sentir cansado y ahora juraría que hasta dormía menos, los rayos solares apenas si entraban por la habitación, pero incluso en la oscuridad de esta, en las penumbras de lo último de esa noche Miguel pudo apreciar perfectamente el cuerpo dormido junto a él, como una bella obra de arte, la más bella de todas Hiro dormitaba aun en su almohada, entre las ásperas sabanas de lo que llamaba cama su corazón dormía tranquilamente.

La visión más hermosa de todas no podía creer la suerte de esto, de tres semanas ya de tener esa visión para él, la piel aterciopelada como nieve al descubierto, marcas rojizas marmoleaban su pureza, marcas de la pasada noche, él iba a ser regañado más tarde cuando aquellas bellas gemas se abrieran y notaran el estado de su cuello seguramente recibiría un buen golpe, pues Hiro lo odiaba, detestaba tener que ocultar las marcas de sus encuentros no por que quisiera, sino porque lo suyo aún era un secreto ya no tan secreto.

Miguel suspiro sonriente, paso un mechón de la cabellera oscura de su amante con suavidad y al verle hacer aquel puchero tan adorable no pudo más que sonreír, tenía un ángel durmiendo en aquel horrible lugar y sin embargo volvía cada día, nuevamente por mas, a ensuciar sus blancas alas nuevamente de la inmundicia que era Miguel, estaba agradecido como no hacerlo incluso si debía soportar los rasguños en su espalda, al menos para el no duraban mucho para la tarde estaría otra vez sin marca alguna, sin evidencia de las uñas de su ángel aferrándose a su ser, sin evidencia de su amor, pero estaba bien, porque sin importar que desaparecieran Hiro se encargaría de marcarlo nuevamente, de hacer su presencia sólida, de nuevamente fundirse en uno, se levantó aun con una sonrisa alcanzo la vieja guitarra en su mano y regreso solo para tocar unas suaves notas, aquella canción que nació de su corazón.

Hiro despertó entonces, el sonido de su amante en la guitarra era algo común al despertar, su cabello despeinado en direcciones contrarias al acostumbrado, la sabana gris cayendo por su pecho revelando más patrones marmoleados, Hiro hizo una mueca al verlo y abrió la boca para quejarse entonces Miguel canto, la suave voz lleno la sala.

"Bésame, bésame mucho

Como si fuera esta noche

La última vez."

Las orejas de Hiro enrojecieron de inmediato, la melodiosa voz de Miguel volvía dejarle sin palabras, pues la canción era simplemente hermosa, aquellas palabras que su novio no dejaba de repartirle anoche solo le hicieron revivir el momento.

"Bésame, bésame mucho,

Que tengo miedo perderte

Perderte después."

Miguel siguió cantando, sin dejarle de mirar a los ojos, con el tiempo el sonrojo de Hiro incremento, pues Miguel cantaba en español y sin embargo reconoció cada palabra, cada una de ellas habían sido enseñadas por el mexicano, gravadas en su memoria, en su piel con besos y caricias de amor.

"Quiero tenerte a mi lado

Sentirte muy cerca,

Verte junto a mí"

Hiro se acercó entonces, la sabana se estiro un poco al levantarse para quedar sentado a su lado, su espalda como mármol blanquecino contrastaba completamente con las sabanas grises del lugar, con la oscuridad que poco a poco iba aclarándose con el nuevo día, Miguel le miro asombrado y Hiro como buen amante siguió insistente sus labios acercándose para cumplir la petición que este cantaba.

"Piensa que tal vez mañana,

Ya estaré muy lejos,

Muy lejos de aquí."

Y no quisieron pensar en eso, en la verdad de sus palabras, de la letra de esa canción que parecía ser para ellos en específico, pues una parca enamorada de un bello ángel no tenía cavidad, un futuro destruido y lleno de dolor les aguardaba y sin embargo ambos tercos se aferraron ese amor, esa pequeña pisca de felicidad que encontraban, por efímero que fuera.

"Bésame, bésame mucho

Como si fuera esta noche

La última vez."

Miguel miro a Hiro quien ya estaba ahí cerca de su rostro, donde ambos alientos chocaban y sin más soltó la guitarra, ni siquiera le importo terminar la canción, ni siquiera le importo un comino su preciado tesoro, en su lugar rompió el espacio entre ellos y se fundió junto a su joven amante en un beso, un divino beso.

-Eres realmente ridículo - Hiro se apartó entonces soltó una risa suave, aquella que lo enloquecía y burlista volvió a alejarse – sabes que no tienes que pedirlo – dijo dejándose caer a la cama, contra las sabanas ásperas.

-No – sonrió un poco frustrado por su beso roto – no tengo que hacerlo - y quito de una vez por todas la guitarra para poder inclinarse y reclamar nuevamente esa boca, para fundirse en ese efímero amor.

Le beso otra vez, junto sus labios en una suave caricia para otro beso, cuando se separaron cuando nuevamente quiso admirar la belleza de su ángel y acariciar su mejilla, un destello estallo en sus ojos, le vio, a Hiro gritando, el fuego y destrucción su alrededor, le vio caer al suelo en la oscuridad a su alrededor con luces amarillas y rosadas brillando intensamente en el fondo, el sonido sordo de los gritos y el aroma a cenizas mezclado en sangre llenaron el aire, el jadeo, se apartó con rapidez confundiendo a Hiro quien apenas iba a abrazarlo.

-Miguel – llamo este con un puchero extendiendo los brazos para ser abrazado, para ser mimado nuevamente, pero su novio no respondió parpadeo un par de veces para nuevamente enfocarlo - ¿Miguel? – y ahora pregunto dudoso levantando un mano para tocar su mejilla, este le sorprendió entonces, su mano fue atrapado en el aire para evitar ser tocado y finalmente la vista de este lo enfoco - ¿estás bien? – pregunto tentativo al ver su reacción.

-Si – respondió un poco dudoso notando la confusión en su pareja – lo siento – sonrió entonces llevando la mano atrapada a sus labios y besarla con suavidad – estoy bien – murmuro para nuevamente besarlo, un beso frio y sin la calidez de hace un minuto.

Miguel se levantó entonces, tomo la guitarra del suelo y se preparó para su día, Hiro se quedó unos minutos más en la cama, entre sabanas confundido mirando a su novio fingir normalidad, porque lo vio, la sorpresa, el miedo en sus ojos por una fracción de segundo para nuevamente dejarle, para sentir aquella fría sensación que hace tiempo no sentía, la incertidumbre.

Para la joven parca todo era confuso, el dolor de Hiro siempre fue algo presente, siempre supo que estaba en peligro constantemente pero jamás quiso pensar en ello, la visión de hace unos segundos fue algo horrible, confuso e imposible, porque no era solo una ilusión, no era solo un miedo, no eso era una verdadera visión, una muestra del futuro no muy distante, y fue aterrador.

Por qué las parcas nunca tuvieron visiones, no, solo la muerte podía predecir la muerte de los vivos.


Su cabeza golpeo contra la puerta del cubículo doliéndole un poco pero realmente apenas si presto atención, mordió sus labios con fuerza para evitar soltar un jadeo ante eso, pues Miguel le había levantado con sus brazos, dios sus fuertes brazos contra la puerta para darle un mejor ángulo en las embestidas.

-Hiro – jadeó su novio – vamos chinito gime para mí – suplico pero el chico se negaba a ceder una de sus manos se estiro lo suficiente para aferrarse a la puerta en un intento de mantenerse firme, sus piernas rodeando con fuerza la cintura de Miguel, no había forma de que callera, su novio lo mantendría firme, pero joder las embestidas eran tan placenteras, tan intensa que sentía derretirse – por favor amor – susurro su amante empujando con más fuerza - ¿Dónde está esa boca sucia que tanto amo? – suplico y Hiro solo gruño con fuerza.

-Cierra – gruño reprimiendo un jadeo – cierra tu puta boca – y joder escuchar a Hiro hablar en español siempre lo encendido pero escucharlo maldecir fue aún más placentero, Miguel movió el ángulo de sus embestidas y se enterró hasta el fondo – ¡aaah! – jadeo poder evitarlo Hiro, su mano libre, la que se aferraba al cuello de Miguel migro entonces a sus cabellos jalándole con fuerza para castigarlo pero no funciono pues Miguel solo soltó un jadeo más grande y siguió embistiéndole – Mi…Miguel basta – murmuro cerrando los ojos tratando de concentrarse – te van… van a escucharte – gruño.

-De… ¿de quién es la culpa chinito? – respondió con una sonrisa incluso con sus cabellos jaloneados – me provocaste – se acercó a él para besar con desesperación – y luego me empujaste a los baños de tu puta escuela – le recordó, Hiro jadeo sin poder evitarlo porque si esta era su culpa.

Era bien conocido por todo el mundo, bueno tal vez no, que las parcas no tenían libido, están muertas, apenas si muestran algo de emoción ni siquiera tienen cuerpos corpóreos solo algunos pueden verlos así y aunque muchas pueden mostrarse en el mundo humano con un cuerpo de carne la mayoría solo lo hace por aburrimiento, pero de nuevo Miguel siempre fue diferente y aun que no era muy promiscuo no iba a negar que tuvo muchas aventuras, con amigas, conocidas, personas de una sola noche e incluso una parca, fue su peor experiencia, porque las parcas no tienen libido y mucho menos sienten dolor algo extraño ya que el si lo sentía y muy bien y ser torturado por una de ellas no era su definición de juego previo, gracias a dios que él se curaba o su cuerpo estaría lleno de cicatrices por culpa de esa chica, literalmente quedo esparcido en pedazos.

Pero bueno no hay que enfocarse en cosas malas y mejor en cosas buenas, entonces Miguel no tenía libido, jamás sintió la necesidad ardiente de poseer a alguien, nunca había sentido tal lujuria para una persona, incluso si miles de chicas se paseaban desnudas junto a el Miguel apreciaría su belleza pero no tendría la necesidad de tomarles, no hasta Hiro, el maldito de Hiro Hamada que provocaba ciertas emociones extrañas en su piel, primero fueron todos esos sentimientos que una parca no debía tener, sentimientos que se trasformaron en amor y ahora esto, lujuria Miguel paso de chico tranquilo que veía el sexo como algo para pasar el tiempo cuando estaba muy aburrido a "quiero joder a Hiro en cada superficie disponible sin importar que estén en medio del café mientras su tía le da un discurso de por qué desaparecer una semana sin una nota es de mala educación", enserio paso y Hiro solo le miro burlista desde la mesa mientras mordía su pajilla y hacia esos sonidos desesperantes que lo excitaban tanto.

Así que Miguel era en pocas palabras un fracaso como parca, la peor del mundo entero y eso que conoció a la parca que accidentalmente libero la peste negra en el siglo XIV, sip un súper fracaso, pero como fue que llegaron aquí, bueno por su maldito y atractivo novio quien no era un ángel si no un jodido íncubo salido del mismo averno para provocarle caer en tal tentación y que tentación señores, Hiro era inherentemente coqueto, la sensualidad andante y dios su cuerpo, sus largas piernas y ese trasero si todo lo empujaba a pecar y caer ante la tentación carnal.

Por lo que esa tarde Miguel estaba ahí quitado de la pena visitando a su querido novio a la universidad como un buen novio cuando Hiro salió de una esquina le cubrió la boca y lo empujo contra la pared debajo de las escaleras callándole mientras se escondían de Karmi, ¿la razón? Ni idea Miguel solo miro al chico pegado a su pecho que reprimía una risita al escuchar a la chica gruñir frustrada y alejarse para buscarlo en otro lado.

Estando a punto de preguntar ¿Qué rayos pasaba? cuando Hiro asalto su boca en un beso demandante y delicioso, tal vez hubo un poco de toqueteo y más jadeos deliciosos, entonces escucharon pasos en las escaleras y lo siguiente que noto fue que estaba siendo guiado a los baños y empujado contra un cubículo, las manos de Hiro obligándole a bajar el cierre de su pantalón y bueno ahora estaban en ese lio, uno muy agradable por cierto, no se quejaba solo que estaban en la escuela, la maldita escuela de nerd de su novio y si los atrapaban cosas malas podían pasar joder nunca pensó que su novio tendría una vena exhibicionista.

Hiro en cambio siempre fue un niño muy precoz desde pequeño no solo intelectualmente si no en todo, como cuando aprendió a tocar el clarinete de Tadashi logrando que este lo dejara o cuando se graduó de secundaria siendo un genio, siempre adelantado y más maduro que los demás, no era de extrañar que también lo fuera en el sexo, más o menos, la verdad su primer beso fue todo menos romántico y dulce, Hiro no mintió en lo que las peleas de robot influyeron mucho, era su primera pelea ganadora en ese ámbito, ella una mujer mayor quien quedó impresionada beso su mejilla para darle buena suerte manchándole con su lápiz labial carmín, tres noches después cuando Hiro volvió a encontrarla y ganarle ella lo beso en los labios, sorprendiéndole un beso inocente para ella, un nuevo mundo de sensaciones para Hiro.

Lamentablemente no duro, aun cuando eso animo bastante su interés por las robopeleas y el dinero claro esta su carrera duro muy poco, la universidad se volvió su nuevo plan y aun que entendía que los chicos a su edad tenían novias y demás Hiro estaba muy ocupado para esas banalidades, hasta que llego esa otra chica, fue en un congreso realmente un congreso en mucha gente de universidades prestigiosas, demasiados cerebros reunidos con frustraciones y una ponencia por parte de Hiro lo hizo el foco de esa chica, sonrisas coquetas, palabras sugerentes y lo siguiente que supo es que estaba en la habitación del hotel perdiendo su virginidad a los 15 años con una completa desconocida con doctorado, fue extraño, nuevo y muy pero muy satisfactorio, al menos hasta que ella descubrió que tenía 15 años y horrorizada lo hecho de su cuarto por que ella no iba a pervertir menores, un poco tarde para eso tal vez, bueno al menos no era más virgen.

Entonces Miguel llego, el súper ardiente barista de su tía de voz seductora y sonrisa perfecta, como lo detestaba, hasta que se convirtió en su novio y podía besar esos labios cada que quería, lo malo es que Miguel era una parca, una maldita parca de 200 años de antigüedad cuya experiencia sexual podía hacer que un gigolo parecía un inocente angelito y por eso cuando finalmente tuvo su oportunidad con Miguel mintió y alego una experiencia sexual decente, al menos no mintió y no era virgen pero bueno toda la experiencia realmente se basaba en investigación para ese momento, en pocas palabras Hiro estudio cada video porno gay que pudo encontrar para no decepcionar a Miguel, así que Hiro era un niño precoz y muy dedicado, Miguel debería estar agradecido.

-Hiro – jadeo Miguel en su oído maravillado aun con la flexibilidad de su novio, esto de ser superhéroe tenía sus ventajas – por favor Hiro di mi nombre – suplico porque solo necesitaba eso, solo escuchar al chico llamarle en el éxtasis.

-Dije que te callaras – gruño soltando el borde de la puerta y cubriendo su boca para que no siquiera fastidiando – ahora muévete o voy – la amenaza murió en sus labios cuando Miguel gruñendo volvió a embestirlo con fuerza, entonces la puerta de la entrada se abrió y Hiro tuvo que reprimir un gemido.

-Esta vacío Karmi – la voz de Fred resonó en el baño haciéndoles detenerse.

-Te estoy diciendo que lo vi entrar – dijo molesta la chica en la puerta – solo sácalo de ahí – escucharon la puerta cerrarse entonces y Fred suspiro sin ganas.

-¿Hiro estás ahí? – pregunto revisando los cubículos notando que solo había uno con la puerta cerrada – hey amigo crees que podrías darte prisa porque Karmi enserio, pero enserio luce muy molesta – dijo aburrido balanceándose en sus pies – sea lo que hiciste deberías correr y no esconderte aquí – bromeo, Hiro miro a su novio levantando una ceja por las palabras de Fred pero este negó, entonces Miguel sonrió, incluso debajo de su mano podía verle sonreír al imbécil para después empezar a embestirlo otra vez, Hiro mordió sus labios para no jadear ante esto pues su condenado novio seguía moviéndose en su interior - ¿Hiro? – la voz de Fred se escuchó preocupada ahora - ¿estás bien? – y un montón de escenarios inundaron la mente del rubio, desde posible envenenamientos, fracturas con escaleras o inventos mal hechos hasta asesinos que lo mantenían cautivo - ¿quieres que entre?

-No – se las arregló para responder tras lanzar una mirada de muerte a Miguel que solo se encogió de hombros y siguió moviéndose – estoy, maldición – mordió su labio – estoy bien – jadeo con suavidad – solo dame un minuto – y diciendo eso jalo el cabello de Miguel para aplacarlo.

-Ok – dijo no muy convencido entonces la puerta se abrió nuevamente y una muy furiosa Karmi entro con pasos fuertes.

-Suficiente Hiro – dijo ella parándose frente a la puerta con Fred – sal hora mismo que voy a matarte – dijo con desdén – has estado evitándome toda la mañana y ese reporte no se va a escribir solo – dijo frustrada.

-¿reporte? - preguntó Fred con confusión.

-Tenemos que escribir nuestro reporte juntos y Hiro no ha querido ayudarme – explicó ella con cansancio - juro que si no sales pronto entrare ahí - amenazo levantando una mano para tomar la manija de la puerta.

-No - volvió a decir Hiro con algo de horror lo único que le faltaba traumar a su única amiga "normal" – yo – jadeo suavemente – yo hare el reporte Karmi.

-Eso no – pisoteo ella negándose a salir de ahí – el reporte debe ser juntos y sé que perdiste tus datos así que sal de ahí para que pueda matarte y después volveremos a laboratorio – ordeno frustrada lista para entrar y jalonearlo en cualquier momento.

-¿Cómo volverán si vas a matarlo? – pregunto Fred confundido pero Karmi solo le miro con desdén callándole.

-Karmi por favor – suplico Hiro y a Miguel no le gustó nada que llamara a otra chica mientras hacían eso, por lo que inclinándose más contra Hiro empujo con más fuerza justo sobre su próstata – ¡aaah! – Hiro jadeo sin poder evitarlo sonrojándose rotundamente al notarlo y jalando los cabellos de Miguel molesto.

-¿Hiro? – ahora Karmi miraba preocupada el cubículo – ¿estás bien? – preguntó tomando la manija de la puerta para abrirla - ¿necesitas ayuda?

-Necesito que se larguen – gruño Miguel finalmente hablando con voz frustrada soltándose de la mano de su novio que ahora cubría su propia boca para no soltar más jadeos vergonzosos.

-Hey Miguel estas ahí con Hiro - dijo Fred distraído - ¿Qué están haciendo? – los amantes solo rodaron los ojos por su estúpida pregunta hasta que el veinte le cayó a la chica y enrojeció por completo.

-Hiro Hamada – dijo ella molesta pero completamente avergonzada – esta es una institución muy respetable - hizo una mueca de asco – en los baños – sus palabras fueron cortadas cuando otro gemido se escuchó detrás de la puerta y ella salió corriendo de ahí llevándose a Fred para esperar afuera y darle una regañada como era debida.

Finalmente sin interrupciones Miguel se inclinó para besar las manos de Hiro y obligarle a quitarlas, cuando finalmente lo hizo y sus labios se juntaron ambos se vinieron con el sabor del otro en sus bocas, tardaron un par de minutos aun antes de que Miguel lo bajara, y un poco más que Hiro se mantuviera de pie.

-Idiota – gruño Hiro empujando a Miguel que no dejaba de darle besitos en su cuello con suavidad – ahora tendremos que escuchar su quejas – murmuro frustrado de eso, pero Miguel soltó una pequeña risa y se separó de su novio un paso para negar con esta.

-Tú vas a lidiar con eso – declaro abrochándose los pantalones, arreglando su sudadera y con aun su sonrisa en el rostro trono los dedos, un pequeño portal se abrió detrás de el entonces, se estaba volviendo bueno en crearlos, Miguel lanzo un giño en su dirección – suerte chinito lindo – y sin decir más retrocedió hasta desaparecer en el portal que se cerró en una lluvia de pétalos amarillos.

-Maldito imbécil – Gruño Hiro al verlo desaparecer haciéndose dejado solo para lidiar con esto.

Diez minutos después por que Hiro debió limpiar el desastre en su trasero porque obviamente no hubo condón para tirar, salió intentando caminar con total normalidad, no es que fuera muy difícil ya estaba agarrándole el truco a esto pero realmente le dolían las caderas por el ángulo tan extraño en el que fue doblado, afuera Karmi se miraba asesina y Fred parecía listo para decir algo cuando notaron que este venia solo.

-¿Dónde está Miguel? – pregunto finalmente Fred.

-Trabajado supongo – respondió encogiéndose de hombros.

-¿Qué no está ahí contigo? – pegunto nuevamente insistente pues ya había descifrado lo que paso en el baño.

-No sé de lo que estás hablando – se encogió de hombros como si no hace un segundo estuviera siendo jodido por él, Fred salió disparado al baño como si Miguel estuviera escondido por algún lado pero al no encontrarlo salió y negó con la cabeza - ¿feliz? – Hiro lo miro aburrido – vamos a hacer esas pruebas Karmi – dijo a la chica que seguía confundida, todo el enojo y discurso preparado por su indiscreción se perdió al no haber tal indiscreción al parecer – y para que sepas no las perdí solo fueron contaminadas y estaba huyendo porque nunca me dejas explicar nada y siempre me culpas.

-Es porque es tu culpa – dijo la chica siguiendo Hiro al laboratorio - todo lo que pasa es culpa tuya, hasta el calentamiento global – dijo infantilmente.

-Esa es culpa tuya – se defendió Hiro y siguieron caminando echándose culpas estúpidas.

Fred miro a Hiro sospechosamente, a Karmi y nuevamente al baño como no creyendo la historia pero finalmente soltando un suspiro salió para el lado contrario en busca de un jugo, tenía hambre.


Camino cansado por las calles de san Fransokyo, solo unas semanas más hasta que su nuevo trabajo fuera aprobado y adiós ciudad aburrida, hola majestuosa naturaleza, siendo un biólogo y fotógrafo profesional no era para menos que amara más estar rodeado de tierra y árboles o una selva salvaje a en una cálida ciudad, ni siquiera se sentía cómodo durmiendo en su cama de hotel, era demasiado blanda, suspiro otra vez porque el recuerdo de ella le llego de pronto, su bella ninfa que se desvaneció como un fantasma aquel día en el parque.

Mientras era enviado a su próxima aventura, como todo ser viviente Ryan tenia cuentas que pagar por lo que acepto fotografiar algunas modelos para una revista, aburrido luego de su tercer intento de hacer que las chicas lucieran naturales el llamo a un descanso y corrió a buscar aire fresco, por lo que mientras trataba de tomarle una fotografía a un petirrojo muy hermoso entre aquellos arboles una persona muy descortés lo empujo para pasarle de largo, grito algún insulto, una réplica que murió al ver a su agresora.

Un ángel se quedaba corto, eso era una diosa, una de las más grandes musas de belleza etérea, su cabello castaño balanceándose en el aire, su frente arrugada en molestia y dios esos labios que gritaban haciendo pucheros, eran la cosa más perfecta que podía pedir, sin poder evitarlo tomo una foto rápida y cuando quiso tomar más la mujer, su amada inspiración se había desvanecido, si no fuera por la fotografía fuera de cuadro en su cámara el pensaría que era una ilusión.

Entonces volvió a verla solo unos días después en el supermercado, imaginen su alegría al ver a su diosa ahí tan cerca de tocarle y pedirle otra fotografía, una cita, que se casara con él y fuera la madre de sus futuros hijos, ok tal vez dramatizo un poco pero no era para menos intento hablarle pero ella simplemente le ignoro para correr a los brazos de un joven, su corazón se rompió aquel día.

Ryan ya estaba muy deprimido por su trabajo como para que su diosa resultara en una relación, y ni siquiera sabía su nombre, suspiro nuevamente mientras entraba a ese café, ni siquiera miro adentro solo vio el letreo y ya que tenía hambre comería algo, camino hasta la pequeña fila del mostrador y cuando fue su turno casi quiere gritar.

-Bienvenido al gato de la suerte ¿en qué puedo ayudarle? – era el, el tipo robador de musas, Ryan quiso saltarle encima y ahorcarlo pero en su lugar entre cerro los ojos y ordeno un café negro y un bollo, si estaba molesto pero tenía hambre – enseguida – dijo el hombre, el idiota, así lo llamaría de ahora en adelante, el idiota corrió a preparar su café siendo estúpidamente lento, mentira, y muy mal educado, también mentira, ni siquiera estaba usando guantes, esto eran como mil violaciones al código de salubridad, no es que le importara realmente.

Con el café en mano Ryan decidió quedarse para vigilar al idiota un poco más, no como un acosador claro que no solo para saber contra qué clase de hombre había perdido a su grandiosa musa, fue una total decepción el tipo era un pobre barista, un barista era algo indigno de su diosa, y su café sabia horrible, mentira también, lo vio trabajar e ir de aquí por allá sin realmente hacer nada, cuando lo vio coquetear con algunas chicas quiso pararse y golpearlo, ¿acaso no entendía el gran regalo que tenía? Se preguntó furioso, le vio entonces con bandeja en mano llena de trastes sucios pararse a medio camino de la cocina para charlar con una joven que se levantó de una mesa, la chica parecía discutirle algo, reclamarle pues empujaba un dedo en su pecho mientras él sonreía estúpidamente, ¿acaso esta era otra novia? Pensó el "era demasiado joven"

-Deja de decirme así – dijo Karmi levantándose de la mesa en el café, ella solo tenía que esperar a Hiro para ponerse de acuerdo en el proyecto y Miguel ya le estaba poniendo sobrenombres ridículos, el por qué le gustaba este idiota a Hiro parecía un enigma.

-¿Qué pasa canelita? – dijo sonriente - ¿quieres otro café?

-Quiero que pares – dijo molesta – mi nombre es Karmi no canelita – empujo su dedo contra el pecho de Miguel.

-Deja de molestar a Karmi – Hiro le ordeno al bajar de su cuarto mirando a su novio secreto y su mejor amiga discutir.

-No te pongas celoso mejillas dulces – dijo sonriente acercándose a él para susurrarle al oído – tu eres mi favorito – y al decir eso le apretó el trasero con discreción, Hiro jadeo empujándole con suavidad totalmente rojo de vergüenza a su lado Karmi solo bufo por esto.

-Ustedes son tan dulces que me dan dolor de muelas – gruño la chica.

-No te pongas celosa Canelita – le guiño un ojo.

-¿Canelita? – Hiro era el que lucía algo celoso, a lo que Miguel sonrió y miro a la joven.

-En México existía una galleta cuando era niño, era tan dulce y picante a la vez – acerco su rostro con suavidad a Karmi para seguir susurrando – hueles como ellas, estoy seguro que si te muerdo tu sabor me quedaría salpicado en la boca como pequeñas pringas de azúcar justo como esa galleta – termino coqueto, Karmi de inmediato se sonrojo ante sus palabras y el tono que uso, o si era por eso, su estúpida labia enamoradora.

Hiro por su parte no le gustaba nada de esto estaba a punto de gritar a su estúpido coqueto novio cuando una taza cayo rompiéndose llamando su atención.

La chica se alejó rodando los ojos y en el siguiente minuto un joven bajo de las escaleras para acercarse a ellos, el idiota se inclinó entonces a susurrarle algo a este nuevo joven y hacerlo sonrojar, parecía un maldito semáforo y puede jurar que le vio manosearlo, y luego volver a acosar a la chica, esto era demasiado el idiota era un completo imbécil, se levantó de golpe indignado sin darse cuenta que movió la mesa y su café se derramo, el ruido hizo que tanto el idiota como los dos chicos se voltearon a verlo.

-Lo siento - dijo con pánico mirando al hombre quien solo negó y con su estúpida sonrisa dejo la bandeja en una mesa libre y corrió a limpiar el tiradero, el volvió a sentarse mirándolo acusadoramente algo que el tipo pareció notar puesto que al terminar lo miro incómodo.

-¿Necesita algo más? – pregunto dudoso el pues ya había terminado su bollo y sin café no parecía del tipo de clientela regular.

-No – negó el hombre más por alguna extraña razón cambio de idea – si – dijo llamado la atención de aquel que ya iba alejándose – eres un idiota – dijo Ryan, el jamás fue bueno ocultando emociones, no siempre fue muy impulsivo.

-Disculpa – dijo el idiota dejando el recogedor a un lado y mirándole confundido - ¿podría repetir eso?

-Dije – Ryan se paró firme saco el pecho tratando de lucir más intimidante, si era más alto que ese idiota pero el tipo empezaba a hacer una mueca que solo había visto en aquellas tribus del amazonas que no eran nada amigables – que eres un idiota – escupió, el hombre pareció sorprendido y el chico con el que estaba hablando se acercó entonces totalmente serio.

-Señor voy a tener que pedirle que se vaya – dijo totalmente educado, pero Ryan apenas si lo miro el solo siguió viendo al idiota que simplemente negó con la cabeza y sonrió.

-Espera Hiro – le detuvo, al parecer el chiquillo se llamaba Hiro – déjame esto – lo aparto y parándose más cerca levanto la cabeza incitándolo - ¿Por qué crees que soy un idiota? – pregunto incrédulo.

-Tu sabes por qué imbécil – gruño respondiéndole – estas coqueteando con cada clientes chica o no – señalo a lo que Hiro parpadeo comunidad y el idiota también pareció extrañado.

-Y eso que – dijo frunciendo la nariz - ¿Qué te gusto o que cosa? – respondió a lo que Ryan hizo una mueca avergonzado que debió confundirse con sonrojo ya que Hiro lo miro con horror y el idiota solo retrocedió más – hay virgencita le gusto al rarito – murmuro a lo que la otra chica empezó a reír – no es graciosos Karmi – y esta solo rio aún más.

-Tu no me gustas imbécil – dijo el furioso – solo que no me gusta ver que alguien sea tan cusco, tienes a alguien perfecto porque coquetear con medio mundo - dijo molesto, irritado por que este tipo no viera lo afortunado que era, lamentablemente sus palabras se tomaron por otro lado y Hiro retrocedió asombrado mirando al imbécil que solo parecía confuso.

-¿disculpa? – dijo el idiota - ¿Qué tratas de decir?

-Que eres un maldito imbécil por engañar cuando tienes a la perfección junto a ti – Hiro se sonrojo al instante y el imbécil solo aprecio más molesto ante esa declaración, tal vez celoso y bueno él se sintió satisfecho de verlo así – tal vez no la merezcas, no un idiota como tú, es demasiado buena para ti – el idiota no se había dado cuenta que el uso un ella todo el tiempo en su lugar pensando que hablaba de Hiro se arco amenazante al hombre y le tomo del cuello listona para golpearlo.

-¿Qué está pasando aquí? – la voz más angelical de todas se escuchó entonces – Miguel – regaño ella mirando a su empelado tratado de golpear a un cliente – bájalo en este instante – Ryan no había notado que incluso siendo más alto el hombre lo había levantado unos centímetros del piso.

-Tía Cass – su nombre era Cass el más bello nombre salió de los labios de Hiro, quien era al parecer era su sobrino, era peor de los que pensaba – el señor estaba molestando a Miguel, lo llamo imbécil – defendió al idiota infiel.

-¿Eso hizo? – dijo ella incrédula.

-Yo solo estaba – murmuro el tratando de disculparse.

-Le voy a pedir que se marche – dijo ella molesta.

-Pero mi bella musa – Ryan no noto que la había llamado así solo los demás que se quedaron confundidos por el apodo – él está engañándote, no te merece, estaba coqueteando con cada clienta, con la chica de ahí e incluso con tu sobrino.

-No es verdad – Hiro de inmediato negó poniéndose rojo como tomate y Karmi a su lado reprimió una risa, la mujer solo se vio más confundida por lo que Ryan trato de tomar su mano, pero el idiota, o Miguel como se llamaba se lo impidió.

-No la toques – gruño protectoramente, era una bestia, un total salvaje – solo váyase antes de que llame a la policía – amenazo y antes de que pudiera replicar la mujer se aferró al brazo de Miguel temerosa de él.

¿Qué estaba haciendo? Aquí intimando frente a su musa, luchando como un salvaje sin ninguna clase, avergonzado y mucho más deprimido que antes Ryan salió de ahí tras disculparse en un susurro.

Lo había arruinado.

-¿Qué rayos fue todo eso? – pregunto la tía Cass tras ver al cliente molesto partir.

-No tengo idea – dijo Miguel – solo me llamo idiota infiel - murmuro confuso.

-Tal vez te conoce una novia secreta – bromeo ella – o le gustabas.

-No le gustaba –dijo Miguel al mismo tiempo que Hiro.

-No tiene novia secreta – Hiro se cubrió la boca al notar lo celosa de sus palabras y mejor se sentó en una mesa bajo la mirada acusadora de su tía.

-Ok – dijo ella sospechosa – ignorare eso – señalo a su sobrinito – también eso – dijo mirando el lugar donde la mesa había sido tirada cuando Miguel sujeto al tipo – y definitivamente ignorare eso – señalo en dirección a donde el hombre había desaparecido para regresar a la cocina a terminar su nueva creación.

-Eso fue raro – dijo Karmi sentándose con Hiro mientras Miguel ponía un café frente a ella y un Té para su novio secreto.

-Dímelo a mí – dijo Miguel mirándoles – es la primera vez que me pasa – Hiro bufo ante esto como reclamándole la novia secreta que no existía – por un segundo pensé que sabía lo de – apretó los labios notando el lugar donde estaba.

-Tal vez se confundió – dijo Karmi sabiendo a lo que se refería.

-Debió ser eso –asintió Miguel – esperen – murmuro – el ¿llamo musa a Cassidy? – pregunto confundió.

-Cierto yo lo escuche – la chica sintió.

-Debió estar loco – hablo entonces Hiro.

-Loco o no se parecía mucho Ryan Reynolds – dijo pensativo, cuando los chicos solo le miraron confusos el continuo – vamos el actor – aun nada - ¿Deadpool? ¿Qué les enseñan en la escuela? – pregunto incrédulo de que no conocieran a Deadpool.

-Termodinámica avanzada – respondió Karmi

-Las leyes de la robótica - Hiro dijo asintiendo, Miguel solo rodo los ojos y volvió a trabajar, el incidente fue olvidado.

Más tarde cuando la emoción había pasado Hiro recordó que de hecho no habían terminado de hablar sobre su fin de semana juntos, Miguel quería hacer algo aburrido como acurrucarse juntos, otra vez en la cama y si Hiro no estaba en contra de un buen sexo pero también quería hacer citas, citas como salir, tomarse de las manos y presumirle al mundo que tenía un novio súper sexy y bueno ser la envidia de todos, por lo que tomando su teléfono marco un numero ya familiar.

-Entonces sobre el fin de semana – dijo el tras los saludos correspondientes, no quería parecer asfixiante pero necesitaba saber dónde iría para inventar una buena excusa.

-Lo siento Hiro – suspiro Miguel desde su teléfono – acabo de salir de la ciudad – mintió mirando desde la venta del gran edificio donde estaba – no podre reunirme el fin de semana.

-¿Está todo bien? – pregunto Hiro inseguro, Miguel no hacia esas salidas esporádicas y por lo regular le avisaba antes de irse y sin embargo lo había visto esa mañana y ahora esto, simplemente no le gusto el presentimiento.

-Solo trabajo – murmuro con un suspiro – te hablo luego – y diciendo esto colgó.

-Si – respondió Hiro al escuchar la línea muerta suspiro – te amo - murmuro a la pantalla negra de esta, porque Miguel no se había despedido apropiadamente, él se dijo que no debía pensar mucho en ello, incluso si él lo había llamado Hiro y no con un apodo cursi.

Por su parte Miguel golpeo suavemente su frente contra el gran ventanal, tratado de que el frio le relajara un rato, detrás de el una mujer llamó su atención, mirando con una sonrisa, con lujuria con algo que siempre odio, le miraban como una posesión.


-¿Así que no ibas a salir con Miguel este fin de semana? – pregunto Honey aquella mañana cuando le vieron bajar al café y notarlo tan cabizbajo.

-Miguel salió de la ciudad por trabajo – murmuro de mala gana poniendo su barbilla sobre su brazo apoyado en la mesa.

-Wow su trabajo – dijo Fred – algún día lograre convencerlo para que me lleve – se miró ansioso.

-No es tan emocionante como crees – suspiro Hiro – sobre todo cuando no puedes ver nada hasta que te ataquen.

-Que aburrido – dijo Fred entonces desinflándose.

-Bueno ¿qué haremos con la invitación a la gala? – preguntó Wasabi – es la séptima vez que hacen esto en nuestro honor y nunca asistimos.

-Somos superhéroes – dijo Gogo – salvamos la ciudad no vamos a galas ridículas.

-Gogo tiene razón – Honey asintió a su lado – no hacemos esto para ser alabados.

-Lo sé – dijo Wasabi – pero es para la caridad y realmente sería bueno si asistiéramos o al menos dar nuestra aprobación a esto.

-Estoy con Wasabi deberíamos ir, ahora que se bailar sería un as en la pista – dijo el rubio moviéndose en su lugar – impresionare a todo el mundo.

-Seguro lo harás – bufo Gogo.

-Debemos ir – asintió Hiro - todos nosotros iremos – sonrió.

-Será muy extraño – murmuro Honey entonces – todos en trajes elegantes y nosotros en ya saben.

-Voy a arreglar eso – sonrió el más joven – nuestra identidad se mantendrá intacta y luciremos geniales – sonrió con una amplia sonrisa, si bien no iba a hacer nada con Miguel al menos iba a pasarla genial ese sábado en la noche.

-Seee – dijo Fred en el aire – los grandes Héroes irán de fiesta.


Esa fue una tonta idea, Gogo tenía razón no es porque lucieran ridículos, nope ellos realmente se lucieron esa noche, hasta Fred quien fue el más difícil de arreglar, pues la cabeza de monstruo de su traje pareció un impedimento, al final optaron por que usara un esmoquin negro completo y solamente una pequeña mascara que parecía más a una capucha con forma de dinosaurio cubrió su rostro, tres picos sobresalían de esta para darle la forma con sus tres característicos ojos de monstruo, su traje guardado en su muñequera.

Para los demás fue más sencillo, Wasabi llevaban el esmoquin negro con corbata de moño y sus acostumbradas gafas para cubrir su identidad pero incluso de gala sus muñequeras llevaban sus láseres de plasma, para Hiro el decidió usar un esmoquin en azul profundo de solapas negras y unos lentes de visor con pequeñas antenitas a los lados reemplazaron su casco, con las chicas tampoco hubo mucho problema, Honey llevo un hermoso vestido rojo de top con un hermoso patrón en dorado en su cintura para después caer como una cascada hasta sus pies usando dorados zapatos entre tejidos, sus ojos eran cubiertos por unas aparentemente gafas del mismo intenso rojo que su vestido y armazón dorado aquello que ocultaba su identidad, y su bellos cabellos caían suelto libremente en sus hombros, un pequeño bolso en su mano la versión compacta de su bolsa química y en su cuello adornándole como un utensilio más un collar dorado con una pequeña brillante pero el mismo mecanismo que el de Hiro para el traje escondido, con un movimiento y Honey estaría lista para la lucha.

Pero fue Gogo quien se robó las miradas, si es que Hiro llegando sobre baymax no fue suficiente atención, ella vestía lo más revelador de la noche, un hermoso vestido negro en corte sirena abrazaba su cuerpo, el cuello hasta arriba cubriendo su escote y su espalda totalmente libre, con el escote más provocador de todos, descendiendo hasta las caderas, hermosas pulseras doradas adornaba sus muñecas y su cabello igualmente suelto caía a los lados de sus orejas, su sus gafas doradas resaltaban con pequeños picos a cada lado de esta y sus zapatos de tacón alto no eran más que una distracción, pues uno de esos brazaletes igualmente guardaban su traje.

Baymax, el enorme robot fácilmente identificable, fue igual simplemente su armadura fue impresa en negro y blanco para asimilar un esmoquin de gala.

Los presentes jadearon al verlos llegar, pues los superhéroes nunca asistían a tales eventos, muy pocas veces a un algo tan sofisticado, pero obviamente el enorme robot y las gafas en sus rostros dejaban en claro que eran ellos, las presentaciones no se hicieron esperar, la gente codeándose de altas esteras quiso saludar uno a uno a los verdaderos héroes, el alcalde de la ciudad les dio las gracias por su arduo trabajo y como esa fiesta benéfica ayudaría al hospital infantil.

Como todos unos profesionales respondieron cada una de las preguntas, cada respuesta fue magistralmente medida, incluso Fred sorprendió a todos hablando con una clase digna de enorgullecer a su madre, quien también había sido invitada con su padre pero bueno no pudieron acercarse y revelar su identidad, solo saludaron de lejos y sonrieron a la mujer en su brazo, a Gogo que mostro tales modales de una reina.

Hiro estaba en éxtasis casi había olvidado que Miguel había salido por trabajo incluso la copa en su mano de champan se tambaleaba apenas si dio un sorbo pues Wasabi lo vio y se la arrebató al ser menor de edad, este solo rodo los ojos y aceptó su destino, entonces una extraña entro llamando la atención de todos en murmullos, Bervely Samantha Mole o Binky entraba como siempre mirando todos con altanería, pero lo que realmente sorprendió a Hiro, lo que realmente llamo la atención de todos los superhéroes no era que ella, la mujer más rica de toda la alta clase de la ciudad no, era el joven que iba colgado en su brazo.

Miguel Rivera, el joven vestido en un traje demasiado elegante, lo más elegante que le había visto vestir alguna vez, pantalones negros y zapatos bien lustrados, camisa blanca junto a un saco igualmente blanco con solapas negras y corbata de moño luciendo como un verdadero caballero.

Con una sonrisa cálida, aquella brillante y llena de emoción el chico saludaban a todas las amistades de es la vieja mujer, la miraba y sonreirá a sus palabras, siempre sosteniéndole como una bella obra de arte, Hiro sintió algo extraño, traición por la mentira obvia de su novio.

-¿Ese no es Miguel? - Fred señaló estúpidamente a su lado a lo que Hiro solo frunció su nariz y camino totalmente celoso un par de pasos olvidando donde estaba y que hacía, para el solo importaba la gran mentira que le habían dicho – espera – trato de detenerlo pero ya era tarde por suerte Honey lo intercepto apretando su brazo para evitar que dijera algo comprometedor, pero ya era también tarde, la mujer les miro, observo a los superhéroes y con su sonrisa falsa de superioridad se acercó a ellos jalando al trofeo en sus brazos, al apuesto chico que tenía ese fin de semana.

-Pero si son los grandes héroes – dijo ella con una falsa sonrisa – estoy tan emocionada de conocerlos en otras circunstancias – bromeo dado que le habían salvado varias veces la vida – realmente tengo que agradecer todo lo que hicieron por mí.

-Es nuestro trabajo - dijo Honey con dulce voz ya que Hiro parecía apretar los labios molesto y era obvio que era bastante notorio – estamos alagados por esta recepción – dijo ella con educación.

-Cierto - dijo la mujer mirando a Hiro confundida pues podía sentir la intensa mirada a su pareja – donde están mis modales – bufo ella – déjenme presentarles a mi apuesto compañero para esta noche – sonrió ella apartando a Miguel del brazo – Miguel Rivera – dijo ella – mi prometido – y las palabras se sintieron como un cuchillo atravesando el alma de Hiro, gracias a dios que usaba sus gafas para cubrir su identidad o sus ojos revelarían su expresión perpleja.

-Un gusto en conocerla bella dama – dijo Miguel, con una expresión fría e indiferente tomando la mano de Honey quien estaba estática por sus palabras, Miguel tomo su mano como un caballero y la beso para luego mirar a Hiro y hacer una pequeña inclinación a su lado – caballero – llamo sin realmente verlo – iré a traerte algo de beber querida – dijo entonces a la mujer que colgaba de su brazo – con su permiso - sin decir más, sin mirarle siguiera salió de ahí para acercarse al bar.

-Miguel – Hiro llamo con la voz un poco confundido y quebrada por la emoción, el cumulo de emociones que se arremolinaban en su interior, el hombre se detuvo un segundo para nuevamente continuar, ignorándole, como si no existiera.

Estaba un segundo de una ataque de pánico, este era Miguel cierto, su Miguel y esta mujer decía que era su prometido, esto debía estar mal, pero quizás estaba confundido, tal vez era una parca, Miguel le dijo que existían muchos como el, tal vez todas las parcas se parecían y llamaban igual, quizás su Miguel si estaba afuera queriendo llamarle y esta era solo alguien muy parecido, quizá solo quizás esto no era real.

Gogo apareció salvándole de quedar ahí parado como idiota lo jalo del bazo y llevo a una esquina para que este respirara con tranquilidad, para evitar el ataque de pánico y cuando finalmente empezaba a convencerse de su tonta explicación la música en la sala confirmo sus sospechas.

-Miguel querido – dijo la mujer tras ser atendida por el joven – canta algo para los presentes – pido – para mí – dijo con una sonrisa tratando de ser adorable.

-Cualquier cosa por mi amada – dijo Miguel besando la mano de la vieja mujer y se acercó entonces al enorme piano junto a los músicos que armonizaban la velada y sin más empezó a tocar el piano esperando a que estos siguieran la melodía.

"Besame, besame mucho

Each time I cling to your kiss, I hear music divine"

Los presentes pronto giraron a ver al joven que cantaba en el piano, con melodiosa voz, algunos murmuraron reconociendo tan bella canción, otras más maravillados jadearon mirando al joven con amor.

"Besame mucho,

Hold me my darling and say that you'll always be mine."

Miguel lanzo una mirada entonces a uno de los músicos que había quitado del piano para hacerle saber que debía seguir tocando, el hombre asintió y cuando él se levantó siguió entonando la canción seguido por los músicos, Miguel se levantó así camino hasta la mujer que lo acompañaba y tomando sus manos siguió cantando.

"This joy is something new, my arms enfolding you,

Never knew this thrill before.

Whoever thought

I'll be holding you close to me,

Whispering it's you I adore."

La mujer jadeo enamorada, muchas más hicieron lo mismo pues Miguel la hizo girar para luego abrazarla por detrás y tambalearse con la música, su mirada buscando algo en la multitud, la hizo girar un poco más para tomar su mejilla y acercarla a su rostro con suavidad.

"Dearest one, if you should leave me,

Each little dream would take wing and my life would be through"

Canto con dulzura, la pobre mujer enrojeció ante tales atenciones, y pronto Miguel la soltó camino entre la multitud quien se abrió para dejarle pasar, poso la vista entonces un Honey que junto a Wasabi le miraba desaprobadoramente pues no cabía duda que este era Miguel, sonrió a la súper heroína y jalo del brazo para bailar con ella mientras cantaba como un amante a su oído, mas su vista no se quedó en Honey, no Miguel encontró finalmente lo que buscaba, ahí en la pared de la habitación, junto a Gogo y Fred, Hiro lo miraba con las manos en un puño esperando, Miguel lo miro soltó una pequeña sonrisa y volvió a cantar.

"Besame mucho,

Love me forever and make all my dreams come true"

Para Hiro ya no había duda este era Miguel, su Miguel, su novio cuyos labios cantaron esa misma canción no hace más de unos par de días, cuyos ojos lo miraron con tanto amor que lo lastimo, le vio soltar a Honey y caminar hasta el con la mirada de todo el mundo sobre él, sobre el apuesto cantante presentado por la vieja mujer, cuando su barbilla fue levantada por la cálida mano de Miguel casi se pierde, por un segundo su puño se preparó para golpearlo en la mandíbula, para quitar esa estúpida sonrisa de su rostro, entonces Miguel canto otra vez, y ahora lo hizo en español.

"Bésame, bésame mucho,

Que tengo miedo perderte

Perderte después."

Toda su ira, se transformó en dolor, Miguel le miraba otra vez, como suplicando perdón, como intentando decirle algo, Hiro bajo la mirada entonces y cuando las notas musicales terminaron Miguel se alejó para caminar de vuelta a la mujer que beso su mejilla con amor volviendo a ser rodeado por más mujeres.

Hiro estaba dolido si, muy dolido per se mantuvo firme, camino hasta el bar y pidió un trago, era un superhéroe, uno que había salvado la ciudad miles de veces además nadie sabía su edad por lo que el cantinero no dudo en dar lo deseado, se lo bebió de un golpe antes de que alguien pudiera detenerlo y cuando el segundo fue servido frente a él, Miguel apareció deteniéndole.

-No tienes edad para beber eso – murmuro al ver al barman alejarse lentamente para atender a los demás invitados.

-Eso nadie lo sabe – respondió alejándose de su agarre con fuerza – claro no es como mentir sobre donde estas – dijo con ironía – tu prometida es hermosa.

-Hiro – llamo nuevamente en un susurro intentando detenerla otra vez al verle alzar el vaso de whisky claro en su interior – eso no.

-Está bien Sr. Rivera – frunció a nariz alejando el bazo para que no se lo quitaran – entiendo que su nuevo trabajo de escolta merece ser un secreto – escupió las palabras con odio para tomar el trago nuevamente pidiendo otro de inmediato.

-No soy una escolta – murmuro entre dientes pues el barman los miraba extrañado hasta que finalmente se marchó – solo estoy trabajo.

-Claro – dijo rodando los ojos - dime la verdad – pidió entones acercándose a su novio, a aquel que le había mentido – dime que está pasando.

-No puedo – negó con la cabeza – no puedo hacerlo ahora – suspiro sabiendo que un trato así no podía romperse tan fácil – solo debes saber que esto no es lo que parece – negó otra vez jalando con suavidad el trago de Hiro, pero el chico adivino sus pensamientos tomo el vaso también para que no le fuera arrebatado – por favor basta – pidió refiriéndose a la toma de whisky.

-Bésame – susurro Hiro acercándose a Miguel totalmente en español, Miguel jadeo ante eso, al escuchar a su novio hablar en su idioma natal le produjo cierta satisfacción – Bésame Miguel – volvió a pedir entre abriendo los labios, y Miguel quiso hacerlo, realmente inclinarse y tomar los deliciosos labios de su novio, fundirse en la miel de estos.

-Miguel querido – la voz de la mujer llamándole le devolvió la razón, Miguel retrocedió los centímetros que se había inclinado inconscientemente sobre Hiro, soltó la copa y retrocedió dos pasos.

-No puedo – se disculpó alejándose lo más rápido que pido sin voltear a verlo, volviendo a su personaje, poniendo una sonrisa para la mujer cuyas uñas acariciaban su piel de forma insistente, que besaba su mejilla y lo llenaba de ese aroma florar que tanto odiaba, nada al suave almizclé de Hiro.

Hiro lo vio partir, sus hombros cayeron derrotados, sus dedos se cerraron contra el frio crista de su vaso y lo bebió de un jalón, el no quiso quedarse, no más salió al balcón junto a baymax y ahí subió a su espalda para partir, ignorando a sus amigos, dejándoles nuevamente atrás, en el aire, sintiendo el frio nocturno calarle los huesos el quito sus anteojos, dejo que la helada noche secara las lágrimas que le provocaba aquello.

Al final de la noche tras una agradable velada para aquella mujer, Miguel la guio hasta su habitación, ella cambio su ropa a algo más cómodo, un lindo camisón de seda rojo sangre cubrían el cuerpo de ella, aquellos brazos que le rodearon mirandas miraba la noche por el balcón en el último piso de aquel lujoso edificio.

-Baila conmigo – murmuro la mujer sus largas uñas aferrándose a sus bíceps con fuerza queriendo disfrutar aún más su juguete nuevo.

-No hay tiempo – negó con la cabeza Miguel soltando un suspiro, mirando como la noche empezaba a morir.

-Entonces bésame – dijo ella con una sonrisa suave – Bésame Miguel – el joven asintió tomo el rostro de la mujer con cuidado acaricio sus mejillas y la beso en los labios, fue un beso suave la mujer intento aferrarse a sus hombros profundizarlo más pero entonces sus fuerzas fallaron y su aliento se detuvo.

Ella cayo muerta en los bazos del joven, quien la levanto con cuidado y acomodo en su cama, Miguel miro a la mujer que parecía durmiente ahora se mantenía pacifica en su cama, quería odiarla, la detestaba por obligarle a hacer aquello porque sabía que había roto el corazón de Hiro y posiblemente ahora le odiara, a su lado aprecio entonces otra mujer, alta, pálida y morena se acercó a ver a la mujer recostada y asintió entonces extendiendo una mano sonriendo con calidez, tanta calidez como la muerte podía hacer y Miguel la tomo, ambos desaparecieron en una lluvia de pétalos amarillos.


Notas:

Antes de que lo olvide Beka Santillan Garcia hizo este bello dibujo para mí es la escena del cap anterior esta hermosooo.

Y a Hina Sofi Hyuga quien también hizo un hermoso trabajo con este.

Amo la canción de "Bésame mucho" la eh escuchado en inglés y español y aun que difieren en lo que dicen me sigue gustando más en español, claro que pedro Infante es una delicia cantándola no importa que sea en inglés.

Creo que es bastante obvio que Ureshi-San con su hermoso arte inspiro una parte de la historia, sorry no pude resistirme.

Ahora los visores y capucha de Fred para este capítulo cuando van de gala están basados totalmente en los fan art de psychekitty . tumblr . com de su Assassin!AU, es tan genial que me dan adasdasdfasfassf los amo visiten su página y eso, si no sale la pagina el nombre es "psychekitty"

Binky es la vieja mujer que la madre de Fred intentaba impresionar, si la mate porque soy muy mala.

Que está pasando doctor García? Miguel acaba de matar alguien, el literalmente le dio el beso de la muerte waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Chocolate?

Gomitas?

Algo?