CAPITULO 1 EL COMIENZO

El viento mecía las hojas de los árboles, el bosque era silencioso y oscuro, ni siquiera el sonido de los pájaros que sonaban hace una hora podían oírse ya que se habían callado, en el momento en el que empezó la batalla.

El hermoso sendero bordeado de sauces, ahora era la escena de un macabro espectáculo. Los cadáveres de varios hombres estaban esparcidos por el suelo y su sangre coloreaba la tierra del camino. Sin embargo, uno de esos hombres era claramente diferente a los demás, su vestimenta era distinta y consistía en una capa negra de nubes rojas. Este, se encontraba encima de un extraño dibujo trazado en el suelo y tenía una afilada estaca de acero clavada en su pecho. De repente, se rompió el sepulcral silencio:

- Aún no has terminado, Hidan. - dijo otro hombre con las mismas ropas.

- ¡Vete a la mierda, Kakuzu! ¡Porqué coño tienes que interrumpirme una y otra vez! ¡¿eh!?

- ¿Por qué te interrumpo, dices? Tenemos una misión que cumplir y llevas más de media hora ahí tirado sin hacer nada. – dijo Kakuzu en un tono calmado, acostumbrado ya a los gritos de su compañero.

- ¿¡Sin hacer nada!?, estoy rezando a mi dios Jashin por los sacrificios que ha puesto en mi camino, ¡¿Cómo puedes decir que no estoy haciendo nada?!- dijo Hidan mirando fijamente a su compañero de equipo.

- Da igual, levántate de ahí. Nos vamos - dijo levantándose del tronco en el que estaba sentado y reanudando su camino.

- ¡Oye, oye! ¡Espérame Kakuzu! – dijo sacándose la estaca del pecho y siguiendo a su compañero.

Kakuzu sintió como su compañero se colocaba a su lado, refunfuñando porque había interrumpido su interminable ceremonia, diciendo palabras ininteligibles que en ese momento ni siquiera le interesaba escuchar. Bastante había tenido con los ninjas que había matado esa misma mañana.

Flash Back

Los dos miembros de la organización Akatsuki, iban caminando por el bosque. Ninguno de los dos hablaba, aunque cabe decir que Kakuzu agradecía eso, ya que su compañero se caracterizaba por una escandalosa y ruidosa personalidad y una fe ciega a su Dios. De repente, sintió una presencia:

- Hidan...- dijo Kakuzu, queriendo alertar a su compañero.

- Ya...-

En el instante en que Hidan contesto, ambos akatsuki saltaron a un lado para esquivar los surikens que les habían lanzado.

- Por fin os hemos encontrado- dijo uno de los ninjas que aparecieron y que parecía ser el líder del escuadrón. – Os hemos buscado desde que destruisteis la aldea de los Valles.

- ¡¿Eh?!, ¿Te refieres a esa ridícula aldea llena de riachuelos y florecillas? Con lo cursi que era estaba pidiendo a gritos que la destruyeran. ¡JAJAJA! - Dijo Hidan al recordar la aldea a la que se referían.

- ¡Maldito…! - dijo uno de los de los subordinados que estaban detrás del que había hablado en primer lugar.

- Tranquilízate, Sato, te está provocando. –dijo el líder sin soltar a su compañero que ya había desenfundado su katana.

- Pe..Pero…Deisuke…, está bien- dijo mirando a su líder y echándose un paso atrás.

-Hmp, se ve que eres más listo que tus compañeros, pero no creo que eso te sirva de mucho contra nosotros- dijo Kakuzu.

- Vosotros sois dos ninjas renegados, miembros de Akatsuki y buscados en las cinco grandes naciones, incluso aparecéis en el libro Bingo, la recompensa por vuestra cabeza es bastante alta.

- Sabiendo eso, no pensaras que va a ser fácil cogernos, ¿verdad? - exclamó Kakuzu.

- Ya se verá…- dijo Deisuke.

Un segundo después ambos ninjas habían hecho chocar el acero de sus armas, Kakuzu con un kunai y Deisuke con su katana, se miraron fijamente unos segundos y comenzó la batalla.

Deisuke y Kakuzu luchaban entre ellos mientras Hidan lanzaba golpes con su guadaña intentando alcanzar a alguno de los ninjas que les seguían. Eran 4 contra 2. Dos de ellos luchaban con Hidan mientras que el otro intentaba ayudar a su líder contra Kakuzu.

En vista de que no conseguía nada atacando a Kakuzu con la katana, clavó esta en el suelo y lanzó un jutsu ígneo contra Kakuzu:

- ¡Jutsu Ígneo!¡Zumbido candente! - dijo Deisuke

En el momento salieron varias ondas de fuego directas a Kakuzu que al chocar contra él levantaron una columna de humo.

Al disiparse el humo, la piel de Kakuzu volvió a su tonalidad normal después de usar su jutsu para acorazar su cuerpo.

- Ah, eres duro- dijo Deisuke

-Veremos si tú también lo eres-dijo Kakuzu- Estoy cansado de esto, terminaré pronto...

- ¡No me subestimes! - dijo lanzándose hacia Kakuzu con la katana en la mano.

En un instante Kakuzu paró la katana con la mano acorazada.

- ¡Jutsu rayo!¡Falsa oscuridad! -dijo Kakuzu, en el mismo instante uno de sus monstruos salía de la tierra y lanzaba el jutsu sobre Deisuke.

- ¡Capitán! - gritó uno de los ninjas viendo como el jutsu impactaba contra Deisuke.

Al disiparse la luz del ataque, el cuerpo carbonizado de Deisuke yacía en el suelo ante la mirada atónita de los otros.

- Ya te dije, que terminaría pronto-dijo mirando el cadáver.

- ¡Maldito... ¡¿Cómo?!-dijo con una cara de estupefacción otro de los ninjas.

-Si no hubieras sido tan estúpido podrías hacer ayudado a tu líder, aunque ya es tarde.

- ¿A qué te refieres?-dijo frunciendo el ceño.

- ¡Si hubieses sido un buen apoyo te habrías dado cuenta que cuando tu líder me lanzo su jutsu ígneo yo aproveche el humo para enterrar uno de mis monstruos, pero en fin…Se acabó! - dijo mirando donde estaba Hidan y viendo que ya había matado a uno de los ninjas y estaba a punto de terminar su ceremonia con el otro.

En el instante Kakuzu cogió al ninja del cuello, dispuesto a matarlo. Hidan estaba a punto de clavarse la estaca en el corazón para matar a Sato.

-Hmp, se acabó-

Fin del flash back

Habían perdido un tiempo muy valioso, todo porque Hidan se empeñó en seguir con su ceremonia incluso después de acabar con ellos, y encima esos ninjas no valían ni un céntimo, ahora tendrían que darse prisa para llegar al templo Nobotsuchi a coger un pergamino que los monjes guardaban. Una de las misiones de Akatsuki era robar cosas, pero estas misiones que no suponían la ganancia de cantidades altas de dinero suponían un suplicio para Kakuzu. Lo mejor sería hacerlo lo más rápido posible y volver a la base.

Aunque no estaba seguro de la rapidez de su misión debido a la presencia de su compañero. Hidan no ambicionaba el dinero, era un religioso por encima de todo, que tardaba mil años en terminar sus oraciones, lo cual impacientaba a Kakuzu. Ellos no tenían casi nada en común. Hidan siempre le reprendía por su codicia, lo que le ponía a Kakuzu de muy mal humor, con unas ganas inmensas de matarlo. Era una lástima que no pudiera hacerlo debido a su inmortalidad, así que optaba por ignorarlo.

Siguieron su camino y llegaron al templo. Fue fácil robar el pergamino pues solo había unos cuantos monjes bastante debiluchos a los cuales no les costó derrotar.

-Muy bien- dijo Kakuzu cogiendo el pergamino y guardándoselo en su gabardina de Akatsuki- Vámonos Hidan, tenemos que volver a la base.

- ¡Ya lo sé! No hace falta que me lo repitas- dijo levantándose.

Los dos emprendieron el camino de vuelta a la base, a la cuál llegaron prácticamente al anochecer. Realizaron unos sellos para abrir la entrada de la cueva, la cual atravesaron inmediatamente pues habían llegado más tarde de lo previsto y Kakuzu deducía que su líder estaba empezando a impacientarse.

Por los pasillos iluminados de la organización se toparon con Konan.

-Veo que ya habéis llegado, seguidme, Pein os está esperando-dijo dándose la vuelta y dirigiéndose al final del pasillo donde había una gran puerta de madera.

Al entrar, la habitación era amplia, en ella se veía una gran mesa con varias sillas. Era el lugar de reunión que los miembros de Akatsuki utilizaban para planificar y coordinar sus misiones. Kakuzu e Hidan se pararon a unos metros de su líder, el cual estaba sentado en una de las sillas de espaldas a ellos. Konan siguió hasta posicionarse a un lado de Pein, el instante en que él se dada la vuelta.

- Llegáis tarde, se supone que era una misión sencilla y que llegaríais pronto, no al anochecer- dijo Pein mirando fijamente a sus subordinados.

- Se nos cruzaron unos ninjas de la aldea de los Valles por el camino, además ya sabes lo que Hidan tarda con su ceremonia- dijo señalando a su compañero con el pulgar.

- ¡Oye Kakuzu! No me eches a mí la culpa de todo- dijo Hidan gritando y haciendo aspavientos de un lado a otro.

- Cállate Hidan- dijo Pein levantándose de la silla- Tienes el pergamino.

-Si…- al instante Kakuzu se sacó el pergamino y se lo entrego a su líder.

-Muy bien, habéis cumplido, podéis iros-dijo mirando el pergamino que Kakuzu le había dado.

Los dos se dieron la vuelta dispuestos a salir de la estancia.

-Espera Kakuzu, quiero hablar contigo…-dijo Pein guardándose el pergamino.

-Yo me voy, quiero darme una ducha, necesito relajarme- dijo Hidan masajeándose en cuello mientras salía de la habitación.

- No te tires mucho tiempo debajo del grifo, el agua cuesta dinero- dijo Kakuzu mirando a su compañero mientras se daba la vuelta entrando de nuevo al despacho.

- ¡¿No seas pesado, quieres?!, ya me lo has dicho mil veces- dijo marchándose por el pasillo.

De vuelta con el líder de Akatsuki, el cuál volvió a sentarse de nuevo mientras miraba a Kakuzu.

- Te preguntaras de que quiero hablar contigo, ¿no?

- Soy el tesorero de la organización quizás quieras hablar de algo relacionado con ello- dijo Kakuzu imitando a Pein y sentándose en frente de él.

- Te equivocas- dijo mientras Kakuzu le miraba extrañado- Tengo una misión para ti.

- Si tengo una misión porque has dejado que se vaya Hidan, él es mi compañero, sería una pérdida de tiempo explicarme a mí la misión por separado para que sé la explique a él después.

- Tienes razón, pero para esta misión solo requiero de un Akatsuki, francamente confío más en tu criterio que en el de Hidan-

- Entonces...-

- Veras Kakuzu quiero que secuestres a cierta persona de la villa de la Hoja y que lo hagas con la máxima discreción y rapidez posible. Por eso es mejor que vayas solo. Con lo escandaloso que es Hidan os acabarían descubriendo-

- Ya veo, ¿y a quién hay que secuestrar? –dijo con una gotita en la cabeza, imaginando lo que haría su compañero en la Hoja.

-Es una persona que probablemente conozcas ya que te has topado con ella anteriormente-

- ¿Ella?, entonces es una mujer, ¿quién es? –preguntó

- Se llama Ino Yamanaka-