¡Hola a todos! Hoy les traigo un nuevo fanfic que llevo meses escribiéndolo, por completo en solitario. Lo han leído un par de amigos y les ha gustado mucho, ¡igual que a mí!

Antes de empezar, quiero darle las gracias a Kanade Silver por escribir la sinopsis de este fanfic, ella también escribe, así que vayan a leer sus historias.

Y terminado la publicidad, ¡empecemos!


Joven y atrapado.

Capítulo 1: Mi vida.

No había dormido nada y no precisamente por acostarse tarde, estaba muy cansado después de un día horrible en el trabajo; regañado por el jefe, mandado a hacer papeleo para la empresa; cálculos y más cálculos, un trabajo al que le fue tomando odio con cada día que pasaba, pasando horas terminando el trabajo en casa, para no preocupar a nadie y que, al terminar, pudiera irse directo a la cama. O eso pensó.

Al entrar en cama, por unos segundos pudo sentir como el cuerpo se adormecía, pero pronto sus oídos se dieron cuenta del ronquido de su compañera de cuarto, suspiró por lo bajo con los ojos más muertos que nunca en su vida, deseó que se callara, pero eso solo lo desesperó. Luego se acostumbró al ritmo de sus ronquidos y pudo cerrar los ojos.

Y justo cuando estaba a punto de ser llevado al mundo de los sueños, donde podía pasar lo que sea que se le ocurriera a su cerebro estresado, sintió presión en su costado derecho y movimiento en la cama. Gruñó por molestia, nunca lo había hecho por ella, pero lo hizo y le quedó viendo con sus ojos rojos, suavizó la mirada y la tapó mejor, además de abrazarla para que no se moviera más. Hasta quedar dormido.

Pero solo tuvo tres gratificantes horas de sueño que le sentaron muy bien y hubiera tenido más, si no fuera porque alguien tuvo la gran idea de moverlo, de perturbarlo de su siesta. Estos movimientos fueron suaves, hasta que esa persona decidió subirse encima de su cuerpo, perturbándolo aún más.

—Nn… No… —dijo el hombre joven, la mujer sonrió y dejó salir su emoción con un: "oh" para moverlo un poco más—. No… Nnn… Ya…

—Ahn —exclamó porque él había puesto su mano en uno de sus grandes pechos para alejarla, con los ojos cerrados—. Shidou, mi amor, esto es muy repentino…

Al apretar ese firme pecho como un globo lleno de aire, Shidou enrojeció y abrió los ojos para ver a esa mujer con ese bello rostro pintado de carmín en las mejillas por su "ataque" con su mano, a esa mujer de ojos brillantes de tonos morados, a esa mujer con grandes pechos y ahora, después de un tiempo, con panza ancha, a esa mujer de cabello color ciruela, tan largo que le llegaba hasta el trasero, a esa mujer que vestía una de sus camisas y unas bragas negras de encaje para dormir, esa mujer que él mismo le dio nombre y que ahora era su esposa, después de tanto.

—Ah, perdón, Tohka —dijo un poco apenado y seriamente cansado, por lo que dio media vuelta para acomodarse nuevamente en su almohada—. Ahh…

—Hey, no, Shidou. —Movió ligeramente al hombre joven, pero seguía sin abrir los ojos, ella estaba seria—. Mi amor, ya es de mañana, ¿recuerdas? Y sí, ayer ni siquiera supe a qué horas te acostaste, te hubiera dado las buenas noches de haberlo sabido, pero dijiste que me durmiera.

—Está bien… —respondió levemente, sin moverse.

Ella le vio con un poco de decepción, no quería molestarlo, así que sonrió un poco y le dio vuelta ella misma, usando un poco de fuerza, mientras seguía encima de él, Shidou no tenía intenciones de levantarse.

—Cinco, no, mejor diez minutos más… Por favor —dijo casi rogando, entre cansado y triste. Había sido muy difícil para él.

—Umu… Bueno, yo también te he pedido lo mismo, así que está bien, pero si sigues así, ¡no te daré los buenos días! —dijo con cierta malicia y sonrió con confianza, pero Shidou volvió a darse vuelta con un poco de esfuerzo, ya que la tenía encima—. ¡Hey! Tienes que levantarte, hacer el desayuno, luego te daré un beso de despedida y tienes que ir a trabajar, ¡mi amor, levántate ya! ¡Y todo eso empieza con los buenos días, no puedes negármelo!

Shidou sabía que todo eso era cierto y que ya conocía lo escandalosa que podía ser su esposa, a veces, fue y es hartante, pero se lo había perdonado porque podía destruir el mundo con sus poderes, de eso ya tenía tiempo y sonrió al recordar esas citas llenas de adrenalina, eran casi pruebas de fuego.

Tohka finalmente se acostó a su lado, justamente hacia donde estaba su mirada, si tuviera los ojos abiertos, pero ella estaba un poco decepcionada y lo abrazó con solo un brazo, él abrió uno de sus ojos para ver los de ella un poco más brillantes.

—Perdón por no darte las buenas noches, perdón por ser una mala esposa. —El joven no quiso suspirar, pero aprovechó para abrazarla de la misma manera—. ¿Estás enojado conmigo?

—Claro que no, solo estoy muy cansado, no tengo idea de cuanto he dormido, de seguro que casi nada. No quería molestarte… —Ella sonrió ante la explicación de Shidou; su voz sonó bastante apagada, pero no importaba para Tohka.

—Oh, entonces, ¿todo está bien?

—Así es.

Ella lo besó en los labios suavemente, apretando su cuerpo contra el suyo para compartir su calor, aunque no fue apasionadamente, sí fue algo obsesiva, pero al separarse estaba sonriendo, Shidou también, con los ojos cerrados.

—Buenos días, mi amor —dijo ella con más ánimo, no se podía decir lo mismo de Shidou, él solo quería dormir, pero un rugido de un pequeño león que, parecía vivir dentro de su esposa, fue escuchado por Shidou.

«No puede ser». Pensó con preocupación y se lamentó, por primera vez, de tener a una esposa tan hambrienta. Es por esto que sufría en el trabajo y además, era el único que trabajaba, Tohka era la ama de casa, pero casi no cocinaba, pues cuando lo hacía y Shidou tardaba en regresar, no podía ante su desesperación y se comía todo.

Para salvar al mundo se derrotaban a los malos de la historia, pero para él solo se necesitó que se casara con Tohka Yatogami, así todo estaría bien y aunque se quejó mucho con Kotori, su hermana, después de citas y citas, así como muchas otras cosas, le tomó cariño a esa chica destructiva, hasta que aceptó su destino y se casó con ella.

Pero no llevaba ni un año de casado y ya estaba cansado, cansado de ser el único que se mataba trabajando y se rompía la espalda por mantener el departamento, cansado de cocinarle lo suficiente a Tohka, por lo que, a veces, para rellenar el refrigerador tenía que hacer horas extra, cansado de esta vida. Tal vez exageraba, tal vez no era tan malo, o así se daba ánimos.

—¡Perdón! —dijo ella con un sonrojo de vergüenza—. No tienes por qué moverte de la cama, es más, puedes faltar al trabajo y quedarte conmigo, eso estaría… bien…

—Ahora mismo lo haré… —dijo al sentarse en la cama con la mirada perdida y con los ojos cansados, no podía abrirlos en totalidad, sus párpados parecían tener pegamento—. Dame un momento…

—No, no, está bien, vuelve a la cama —dijo rápidamente y abrazándolo por la espalda, él se giró a verla, esa carita preocupada le hizo sonreír un poco y abrazarla con cariño.

Después de eso, volvió a besarla en sus labios y sus manos exploraron el cuerpo casi desnudo de ella, haciéndola sonrojar y sentirse feliz, además de excitada; la verdad sea dicha.

Es cierto que estaba cansado de esta vida laboral, de regresar a casa para hacer comida, si llegaba temprano o si salía tarde, la cena debía ser hecha por él, cansado de tener que hacer horas extra, de no dormir mucho, de cumplirle sus caprichos, de contentarla siempre, de hacer desayuno para ambos y llegar tarde, a veces, por culpa de Tohka.

Pero también era cierto que ella lo amaba solo a él, era cierto que era ella bella y al despertar todos los días, veía el rostro bonito de su Tohka, además de que cuando se daba la ocasión, claro que disfrutaba de su cuerpo, incluso si estaba engordando, después de mucho, pero mucho que había comido durante años. Era cierto que tenía todo su amor para él, que siempre le apoyaba, que no le importaba y disfrutaba de que la tocara, de sus momentos íntimos como pareja.

Pero cuando sufres tanto por alguien que no hace mucho por ti, incluso si eres la persona más amable del mundo, alguien como Shidou Itsuka, después de un tiempo, todos cedemos y a veces, el amor no es suficiente.

—Te amo, mi amor —dijo ella con una sonrisa y un poco sonrojada por todo lo que Shidou había hecho, ahora él estaba despierto.

—Yo también te amo y te haré el desayuno ahora mismo, no te preocupes —dijo con una sonrisa cálida, aunque no fuera verdad, debía sonreír para ella—. Y bueno… Si quieres, puedes quedarte así.

Él también estaba un poco sonrojado y ansioso, no era la causa principal, pero el cuerpo de Tohka era voluptuoso antes y ahora lo era más, no tenía quejas de su cuerpo, ni de su amor, solo de su actitud. Ella se sonrojó por su comentario y lo abrazó, pegando su pecho desnudo a él.

—Yo quisiera que te quedaras aquí, aunque lo puedes hacer, ¿no? —preguntó a su oído, de una manera seductora, algo raro en ella.

—Tohka, tengo que ir a trabajar, además de que tengo mucho trabajo pendiente… ¡Ya es viernes, así que no saldré tarde! —dijo más animado y se puso de pie, tenía puesta la misma ropa de ayer, aunque toda arrugada—. Hoy vendré temprano, aunque sí me gustaría que pudieras… Preparar la comida.

—¡Déjamelo a mí! También te prepararé el baño, Shidou, así que… —Se acercó para besarlo nuevamente, no se cansaba de hacerlo y a él no le molestaba—. Espero que tengas un buen día hoy, mi amor.

—Yo también, pero hoy vendré temprano a casa, te lo prometo y también te cocinaré algo delicioso para la cena —dijo más animado, de alguna manera, que Tohka fuera seductora y le enseñara parte de su cuerpo en las mañanas lo motivaba mucho.

Así fue como dejó el desayuno hecho y regresó para darse un baño rápido, no era tarde aún, por lo que no había problema en cambiarse y desayunar con su esposa, quien, sin ser sorpresa, ya estaba comiendo en la mesa con una sonrisa y manchas en su cara.

—¡Está delicioso! —exclamó feliz, él solo suspiró en decepción—. ¡No me pude resistir!

—Está bien, está bien.

Shidou se sentó a comer, pero Tohka terminó rápidamente lo suyo al tener una idea, luego juntó su silla a la de él y tomó los palillos para acercarle la comida con una sonrisa.

—Te voy a alimentar, mi amor. Perdón por comer antes que tú. —El hombre joven sonrió y aunque se le haría tarde, y lo sabía, aceptó el mimo de su esposa, eran gustos culposos.

Después de pasar un poco de tiempo de cariños entre la joven pareja, Shidou se despidió de Tohka con un beso obsesivo, mientras él la rodeaba de la cintura con los brazos, ella lo rodeaba del cuello con cierta fuerza, como si no quisiera dejarlo escapar, cosa que él no quería, pero debía trabajar.

Shidou tuvo una jornada de trabajo difícil. Primero, llegó tarde. Segundo, su jefe le preguntó si ya tenía la contabilidad hecha, cosa que no pasó y fue visto de mala manera. Tercero, se le fue dado un plazo de tres días, contando el viernes, para terminarlo, eso era tener trabajo todo el fin de semana. Cuarto, trabajó todo el día en esos cálculos para la empresa a la que odiaba trabajar, estaba pensando seriamente en poner algún restaurante o algo así, pero eso sería mucho trabajo y no ganaría lo suficiente, si no tenía suerte, para llenar el estómago de su amada Tohka.

De regreso a casa en el metro, Shidou quería dormirse ahí mismo, estaba cansado y en su portafolio llevaba muchos registros con muchos pagos que debía anexar al programa de contabilidad, con eso debía de reajustar varios cálculos ya hechos, un dolor de cabeza, pero no podía quejarse.

De pronto, algo vibra en su pantalón de vestir oscuro, así que atiende a la llamada.

—¿Tohka?

—¡Lo lamento! —exclamó fuerte y triste—. No he comprado la despensa, Shidou, ¡y me acabo de dar cuenta! Lo siento, ¿podrías pasar a comprar algo de comida?

Esto era el colmo, él esperaba tener comida en casa, por estar trabajando duro, no había ni tomado algo de agua. Su resistencia no era la de antes, tampoco su ánimo, después de todo, nunca los necesitó mucho en realidad.

—¿Shidou?

—Sí, te escucho… —respondió de mal humor, no debió de confiar tanto en Tohka.

—¿Estás enojado? —preguntó con temor, él no respondió nada—. Perdón, perdón, ¡soy una mala esposa!

—No, no, tranquilízate, yo también me equivoco —dijo en tono suave para calmarla, aunque él no se equivocaba, a menos que estuviera en una muy mala posición—. ¿Algo en especial que quieras?

—Bueno, pensé en probar en algo de comida china, ¡ya sabes, como la de esa colonia a la que me llevaste a ese restaurante de todo lo que puedas comer! —dijo alegremente, se había olvidado de sus crímenes fácilmente.

—Oh, entiendo, eso estaría bien, aunque… Para la próxima, me encantaría probar tu comida un poco más, si es que me esperas. —El miedo regresó a ella y se sintió culpable.

—¡Perdón, perdón, perdón! ¡No volverá a pasar, lo prometo! —exclamó con desesperación, Shidou suspiró y vio que la parada cercana al Chinatown ya había pasado.

—Está bien… No importa, tendrás que esperarme.

—Lo siento mucho, mi amor, ¡te lo recompensaré, lo prometo!

—Nos vemos, tengo que bajar.

—Ah, está bien, ¡te amo, Shidou!

—Igual yo. —Y le colgó sin muchos ánimos, al bajar sabía que tenía que caminar mucho, así que trató de pensar positivo—. Otra vez llegaré tarde, su estómago la estará matando… Ah… No debo de tardar.

Es claro que no logró pensar positivamente, pero se puso manos a la obra, cada segundo contaba. Trató de no llevarse mucho tiempo, pero tuvo que hacer cola para pagar, parecía que no era el único que quería comida para llevar y él tenía mucha hambre, pensaba que Tohka estaba mucho peor y eso era malo.

Lo logró después de una larga espera, pero ya estaba cansado de los pies, por lo que se quedó recargado en una pared, en una mano su portafolio y en otro la bolsa con la comida china, él suspiró.

—Pareces cansado, joven —dijo una voz algo alegre, pero también un poco melodiosa, justo al lado de él—. De seguro que la vida te trata mal.

—¡Ah! —Se asustó al ver a una pequeña mujer encapuchada, parecía un poco una monja, esto por la túnica extraña, se calmó un poco, pero la mujer carcajeó y se quitó la capucha.

—Tranquilo, es para mantener el misterio, pero dejemos eso. Veo que estás preocupado, tenso, debe irte mal, tal vez… ¿En tu matrimonio? ¿Cansado del trabajo que odias?

Esas preguntas eran demasiado directas, Shidou se quedó estático, mirando fijamente a esa pequeña mujer de ojos azules que contrastaban con su cabello gris, este era corto y ella parecía demasiado joven.

Ahora lo notó, había salido de unas cortinas carmesí con detalles en dorado, estaba recargado en la pared de un local pequeño, al parecer algo relacionando a la adivinación, ahora entendía el vestuario de esa mujer, pero su habilidad para saber de su vida le daba mala espina.

—Hmm… ¿He acertado en algo? ¿En todo?

—Eh… ¿Quién es usted?

—Eso es un secreto, pero no tiene importancia. Lo que importa eres tú, pareces una buena persona… Bueno, no, ¡eres una buena persona! —dijo con una sonrisa y cerró los ojos, como si estuviera recordando algo—. ¡Ah! Ya veo, tienes muchos pensamientos que siempre te callas, ¿estás cansado de tu vida? Pues que bien, ¡yo puedo ayudarte! Cambiaré tu vida a una mejor.

—Eh… e-escuche, tengo que volver a casa, así que…

—¡Espere! —dijo al tomarlo del brazo suavemente—. Antes de que se vaya, ¿hay algo que quisiera? Sea honesto, al menos con una desconocida que podría ser conocida, como yo, de seguro se sentirá mejor si dice la verdad.

Eso sonó muy amable, así que el joven se relajó y pensó en su cansada vida, ¡y aún era joven! Sí que las cosas habían cambiado al casarse rápido, aunque no quería, al obtener un trabajo pesado, muchas cosas, realmente.

—Quisiera una esposa que me ayudara a pagar el departamento, también sería bueno tener una buena casa propia y un trabajo menos cansado, menos cosas por hacer… Supongo que eso es todo. —La mujer sonrió ampliamente y soltó a Shidou.

—Tenga una buena tarde —dijo al entrar a su local, el joven no sintió nada raro en sí mismo, así que fue a tomar un taxi para regresar a casa más rápido.

El joven regresó ya un poco tarde, pasaban de las cuatro de la tarde y estaba más cansado que hambriento, pero lo que importaba es Tohka, quien no estaba. El joven suspiró exhausto y esta vez, sí estaba enojado, no tenía cabeza para pensar en excusas para su esposa.

—¿Para esto me hace comprar comida? —El joven dejó la comida en la mesa que estaba en la misma cocina, tomó algo de agua y se quitó la corbata negra y el saco de igual color para dejarlos en el sillón—. Estoy tan cansado…

El joven trabajador se acostó en el sillón para quedarse dormido por largo rato, hasta que se despertó por el ruido de la televisión, al abrir los ojos, encontró a Tohka sentada en el suelo, frente a él, mirando la televisión mientras comía.

—¿Tohka?

—¡Shidou! —dijo ella sorprendida, dejó la comida a un lado y lo besó en las mejillas—. ¡Lo siento, lo siento! Fui a comprar la despensa y volví, no iba a pedirte que lo hicieras conmigo, sé que estás cansado, ¡lo siento mucho!

—Bueno, está bien, por lo menos pude dormir un poco más. —Tohka le vio con una sonrisa y juntó su cabeza contra sus pechos, para darle "amor", como ella solía pensar sin que Shidou supiera.

—Desde esta noche cuidaré de ti, mi amor, ¡tú te lo mereces! Así que no me importa lo que me pidas, haré todo lo que quieras, te amo, Shidou —dijo con una sonrisa, el joven solo quería una cosa: dormir, aunque comer también—. No te preocupes por la cena, yo me encargaré de eso. Tampoco te preocupes por el baño, lo prepararé pronto, también ya estoy lavando tu ropa y bueno, ¡haré todo lo que quieras!

Shidou sonrió y abrazó más fuerte a Tohka, cabe decir que ella estaba sin sostén, con una blusa delgada de tirantes de color morada, así como con unos shorts cortos de mezclilla.

—Gracias, Tohka… —Ella lo besó en la boca con cariño, se separó solo para ir por la comida y alimentarlo con una sonrisa—. Sí está bueno…

—¿Verdad? Por cierto, bienvenido a casa, ¡hoy tu esposa será buena y se encargará de todo! —dijo motivada, él solo sonrió, ya se había olvidado de todo lo malo.

—Te quiero mucho, Tohka —dijo con la verdad, ella fue feliz, a pesar de que se sentía culpable, volvió a abrazar a su Shidou, a quien amaba con todo su corazón, todo de ella ya era de él, solo le faltaba ser una esposa más responsable.

El resto de la noche disfrutó de ser servido, Tohka también cocinaba muy bien, después de todo, él le enseñó casi todo lo que sabía. En el baño tampoco pudo quejarse, disfrutó de las burbujas que solía usar su hermana cuando tomaba baños largos. Y en la cama tampoco se pudo quejar, puesto que Tohka, aunque él no lo pidió, le dejó dormir entre sus pechos con una sonrisa. Se olvidó hasta del trabajo, de esa extraña mujer y se durmió con una sonrisa.

Al despertar se sintió muy descansado, tal vez dormir en los pechos de su esposa mientras era abrazado por ella tenía algo mágico y revitalizador, estaba muy descansado, más que nunca. Shidou pensó que debería agradecerle a su esposa y darle un poco de más cariño, se lo merecía.

Así que, sin tomarle importancia a otras cosas como lo oscuro que estaba el cuarto, aunque ya debía de ser de mañana, así como que su esposa estaba dándole la espalda y él pudo observar parte de sus curvas, se acercó por la espalda para abrazarla con cariño, tocando sus pechos suavemente, era feliz de que fueran… ¿Tan grandes y esponjosos?

Había tocado sus pechos muchas veces, tanto que ya no lo recordaba, se había dormido en ellos varias veces, conocía su suavidad, su firmeza, incluso su tamaño. En conclusión: estos pechos eran más grandes y diferentes a lo que acostumbraba, por lo que se quedó estático.

—Ahn… Sí que estás muy atrevido en la mañana —dijo una voz alegre, suave y hasta melodiosa, también feliz. Ella tomó su mano y se la puso de nuevo en su pecho—. Adelante, puedes tocarlos todo lo que quieras, Dar-ling, jiji…

Pero él se alejó con cierto miedo, sintió la imagen de Tohka partirse en mil pedazos.

Y así la vida da un giro de 180 grados… ¿Quién es esa hermosa mujer? ¿Shidou será infiel? ¿Podrá volver con Tohka? ¿Qué está pasando aquí? ¡Ya lo veremos en los siguientes capítulos!


Bueno, este fue el capítulo de hoy, pero como celebrando la publicación de este fanfic al fin, después de tanto, ¡pondré otro capítulo más!

Se agradecen mucho los reviews, espero verlos pronto y nos vemos.

Saludos.