Prólogo del que escribe

"Tiempo de Relatos" continúa y Jorge y Miguel me volvieron a liar (o me dejé), así que aquí está mi principal aportación: "Tiempo de Toros"

Debería poder continuar con "Tiempo de balacera", pero no voy precisamente bien de tiempo libre y puede que tarde. Eso por no mencionar todos los fics pendientes, como "Guerra Civil", que he dejado parados más de lo razonable y no debo olvidar. Y el cambio de curro. Y cambios en la vida. Esas cosas quitan tiempo. Siento no tener más :)

Hay pocos toros en esta historia, a pesar del título.

Como siempre en "Tiempo de Relatos" me interesaba jugar y finalmente me decidí, siguiendo las premisas, a hacer una historia basada (levemente) en el poema de la calle Huertas "Fiesta de toros en Madrid", de Moratín.

Históricamente esa fiesta nunca ocurrió y aquí viene lo divertido: fue un fanfiction. Según he podido entender (puede que mal) a Moratín le molaba la tauromaquia y se curró el poema a pesar de que el episodio no está en el Cantar ni en los romances de las Mocedades del Cid. Años después (o antes), Goya hizo un grabado del tema: Goya dibujó al Cid (y a otros personajes históricos) lanceando toros. No tengo claro qué vino primero, si el grabado o el poema, pero me pareció cosa curiosa de todos modos.

Si no véis paralelismos con "Tiempo de Relatos", buscadlos otra vez. :)

Me pareció un merecido homenaje al fanfiction, en resumen, hacer esto y como la premisa de esta convocatoria cuadraba más o menos temporalmente (más menos que más, porque el Cid nació en 1048 y la historia tiene lugar por el novecientos setenta y tantos), pues me animé a meter a la patrulla de Arte, (sin Julio Iglesias esta vez), a llevar a cabo una misión ministérica como Dios manda.

Además del inevitable disclaimer de que este mundo es cosa de los Olivares y que aquí sólo estoy para hacer homenajes, también quería pedir disculpas antes que nada por poner en lo que pongo a las protagonisas. Las tres componentes de la patrulla son personajes históricos muy recientes (una de ellas aun viva y por mucho tiempo, espero) y escribir sobre ellas sin faltar al respeto ha sido una prioridad a pesar de haberlas puesto en situaciones bastante comprometidas.

Desde este punto de vista y esta historia, las protas son personajes del Ministerio y su único parecido con la realidad son un par de datos históricos de sus vidas que ayudan a construirlas y a darles forma. Ni Marieta, ni Pepa, ni Isabel (las reales), harían lo que hacen estos personajes. He intentado que al lector se lo parezca, porque ese es uno de los juegos del Ministerio: jugar con la Historia y los que la habitaron. Y aprender. Y disfrutar.

No podría terminar el prólogo sin agradecer a Fridda su esfuerzo en leer y corregir la historia; ha sido gracias a sus apuntes e ideas por las que he podido reconducir un poco el relato a lo que debía ser, en vez de a lo que me empeñé que debía. En la versión previa había un capítulo menos y muchas más incongruencias. Creo que ahora todo funciona mucho mejor, así que por el esfuerzo y hacerme aprender, gracias Fridda.

Eso es todo.

Gracias por leer y espero que os guste.