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Hola

29 de Abril del 2018


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Observó a la pequeña pelinegra que se había quedado dormida esperando la cena.

─Mirai─ la llamó pero en respuesta esta solamente había balbuceado algo incomprensible.

Recordó la primera vez que la había visto, con el cabello dorado desparramado por todos lados asemejándose a relámpagos y esos profundos ojos azules. Aunque parecía una niña, en realidad era un monstruo. Un monstruo el cual venía a devorarlo, enviado por su hermano gemelo menor, Kurenai Hinata. ¿Acaso su maldito hermano menor sabía lo fuerte que él se había vuelto en esos ocho años? ¿Acaso había enviado a Mirai con la intención de que esta fallara? No podía saberlo. Y tampoco quería saberlo.

La miró con curiosidad.

Cuando por primera vez se enfrentó a Saitohimea y Kurogane Taito, Hinata se había aparecido allí, le había dicho a Mirai ¨te equivocaste de maestro¨. Si bien Mirai tenía poderes decentes ¿Qué tan fuerte podía llegar a ser con el entrenamiento correcto?

La verdad es que no lo sabía. El solo pensamiento de no saber eso algo lo sobre irritó de manera.

¿Qué pasaría una vez que su contrato acabara? Mirai en una ocasión le había dicho muy orgullosa que su madre le había dicho que era un demonio muy poderoso.

Ella tenía familia.

Una vez acabado su contrato bien podía volver con ellos o hacer un nuevo contrato, con alguien más. Pero ¿y él? Para él no había nada más valioso -e irritante- que ella. Si hacía un nuevo contrato con algún otro monstruo ¿Qué podía ofrecer? ¿A Mirai? Por un segundo Gekkou envidió a Mirai, ella tenía la libertad de regresar con los suyos o podía formar un nuevo contrato.

─Gekkou…─La pequeña Mirai, con el setenta por ciento de su fuerza sellada habló, aún dormida.

─Gyozas─ susurró. Mirai sonrió aún con los ojos cerrados y se sentó apropiadamente, para acto seguido tallarse los ojos con ambas manos.

─¿Por qué Gekkou me está mirando?─

El mencionado no contestó y no tenía por qué darle explicaciones a un pequeño pececillo como ella, además, ¿No era ella quién siempre estaba rogando por un poquito de su atención?

Sin decir nada tomó con los palillos una Gyoza y sin cuidado alguno lo arrojó a su plato.

─Gekkou…─Mirai habló nerviosa mientras sostenía la manga de él, reteniéndolo en su lugar. Y él no se movió en espera de lo que ella tenía que decirle. ─ ¿Hay suficientes Gyozas?─una risa nerviosa se apoderó de ella mientras observaba la solitaria Gyoza en su plato.

─…─Él no contestó nada ¿Cómo se atrevía a preguntarle aquello? ¡él era un genio! Claro que había suficiente comida para ambos, no era la primera vez que cocinaba tampoco y a menos que

─Invité a inmortal-kun y a Saitohimea, ninguno creyó cuando les dije que Gekkou era un gran cocinero…─ Definitivamente Mirai podía renovar su contrato con cualquier maldita persona que quisiera en el mundo, pero para ello tenía que sobrevivir.

─Pececillo…date por muerta─ sacó su Spell Error y ella gritó para inmediatamente salir corriendo.

─Taito…─Saitohimea habló preocupada, mientras tomaba el brazo del susodicho.

─Mejor otro día, creo que el genio no está de humor─ le dijo mientras rascaba su mejilla derecha.