Llevaba deambulando por el barrio hace un buen rato.

Me crucé de brazos mientras caminaba para intentar reducir el frío. En estos momentos lamentaba no haber tomado un abrigo. Maldición.

— ¡Con permiso! — sentí un tirón en mi brazo y luego el frío del suelo.

Indignada, levanté mi cabeza y ví a un par de niñas que me pasaron por encima para entrar a un viejo edificio. En serio, ¿Qué hacen dos mocosas de su edad entrando ahí, a esta hora?

Oh no, esto no se quedará así. Me van a escuchar.

No lo pensé dos veces y las seguí, dentro había un gran grupo de gente haciendo fila. Las niñas se movían entre los huecos libres y avanzaban demasiado rápido.

¡Ajá! Están llegando al frente, ya las tengo. Entonces un grito me distrajo. — ¡No toquen esos boletos! — Las niñas se habían colado y la encargada las empezó a perseguir.

— ¡Oigan! ¡No escaparán! — Grité y fuí tras ellas. Intenté hacerme hueco justo como lo habían hecho antes, pero era difícil con todo el escándalo que se estaba formando. — ¿Por qué hay tanta gente aquí? — Pregunté a una chica frente a mí.

— ¿De verdad no lo sabes? — Se dió la vuelta y me miró enojada — Los ardientes chicos*1 de Eye Candy van a tocar, tonta. ¿Por qué estás aquí si no? — Se dió la vuelta otra vez.

Le dí una sonrisa cínica y la empuje a un lado para poder avanzar. Finalmente para cuándo logré llegar al frente y entrar, todo estaba muy oscuro y sólo se oían quejas.

De repente se encendieron las luces y todo se animó cuando los ardientes chicos comenzaron a tocar.

"Porque hace frío afuera cuando vuelves a casa"

Inconscientemente fuí avanzando hacia el escenario, no podía dejar de concentrarme en la canción.

"Porque está cálido adentro, ¿no es suficiente?"

"No estoy enamorado"

"No estoy enamorado"

"Otra vez lo mismo

Oh"

Ya no recuerdo en que momento terminé justo frente al escenario, sólo sé que el vocalista se detuvo abruptamente. — ¡Todos corran! — avisó él. De repente todo se volvió un caos, intenté marcharme lo más rápido posible pero no podía debido a los fuertes empujones que recibía.

— ¡Oye! ¿Estás bien? — me dijo un chico al que acababa de chocar. — ¡Rápido, muevete! — me apuró, para luego agarrarme del brazo e intentar llevarme entre la multitud. Al parecer había otra salida cerca del escenario, y salimos por allí. Lo reconocí al instante, era uno de los chicos de la banda.

Volví a sentir el frío del exterior, y me solté suavemente de su agarre.

— ¡Chicos, esperen! — gritó al resto de sus compañeros, que ya iban lejos.

— ¡Tonto, apúrate! — respondió uno de ellos, y él los siguió rápidamente.

— ¡Oye! — le grité — ¡Gracias!

A la distancia pude notar cómo hacía una seña de despedida. — No me queda otra opción más que volver a casa. — suspiré.

¡JJ! ¡Arriba, enana! — y esa es la hermosa voz de mi hermano*2 mayor, Boomi. Avanzó hasta mi cama y me sacudió, como ya es costumbre. — Madre está aquí.

Con esas últimas palabras me tensé y abrí los ojos. — ¿Qué hora es?

— Temprano, relájate. — Respondió sonriendo. — Vamos, vístete y bajemos a desayunar con ella.

Asentí y me levanté de la cama. Sentía su mirada fija detrás mío, mientras buscaba el uniforme.

— ¿No te vas a ir? — lo miré, frunciendo el ceño.

Él se rió. — Me voy, me voy.

Me preparé rápido, quería ver a mamá lo más pronto posible, por lo que simplemente me puse el uniforme y delineé mis ojos con un fuerte color negro, dejando mi cabello suelto. Luego bajé al comedor.

— Ah, ¡Al fin llegas! — dijo Boomi. — Madre, aquí está Jin. — La tomó de las manos suavemente para ayudarla a levantarse de la silla.

— Buenos días. — Hablé yo y sonreí. Me acerqué a mamá y dejé un beso en su mejilla.

Ella me regaló una sonrisa y le pidió a Boomi que la dejara sentarse sola. — No estoy invalida, Bo-Min*3.— le señaló. — Apresurense a desayunar o llegarán tarde.

Reí, mamá es alguien con mucho carácter. Lamentablemente perdió la vista hace varios años, pero nunca dejó de ser autosuficiente. Además siempre me sentí tranquila gracias a que mi padrastro siempre la cuida mucho.

Luego de terminar, nos dirigimos al auto de Boomi.

Me abrió la puerta del copiloto, haciéndome sonreír. — ¿Seung-Hoon no viene con nosotros? — Le pregunté adentro.

— No. Seremos nosotros dos. — Contestó mirándome fijamente. Desvié la mirada y para mi alivio, puso en marcha el auto rápidamente.

Nuestra relación es complicada. Efectivamente no somos hermanos de sangre, e inclusive hubo un tiempo en que me gustó mucho y él siempre lo supo. Ahora aprovecha toda oportunidad que tiene para molestarme.

No volvimos a hablar hasta llegar a Jung Sang. Detesto mi escuela. Llena de niños ricos y profesores superficiales, donde claramente no pertenezco. Sin embargo, es el alma mater de mamá, y siempre le hizo ilusión verme allí.

Al comenzar las clases me senté en mi lugar de siempre, a la izquierda de Soo-Ah, quién no estaba presente. Suspiré.

De todos sus amigos, sólo yo sé sobre sus problemas. Ella es la única de este lugar que jamás me juzgó, y en el momento que ví las pequeñas pero raras actitudes que estaba teniendo, le dí a entender que podía confiar en mí en lo que necesitara.

Al salir de la clase por fin la ví. No fue sorpresa para mí verla con Seung-Hoon, mi querido primo*4, pues todos saben que ellos dos son el uno para el otro. Sonreí de lado y me acerqué lentamente a ellos.

— Ese día hay una canción que escribí para tí. Deberías escucharla. — Escuché que le dijo él.

Aguardé unos segundos antes de romper su burbuja. — ¡Al fin te encuentro! Ustedes dos están siempre juntos, ¿No se cansan, verdad? — Bromeé. — ¿Estamos hablando del gran día que ya está cerca?

Ella rió. — Tú siempre eres igual, JJ.

— ¿No te cansas, verdad? — Contraatacó Seung-Hoon, haciéndome rodar los ojos. — ¿Y Bo-Min?

Antes de que llegara a responder, sentí un peso extra, era Pyo-Jo quién se acomodó entre nosotros dos, posando sus brazos sobre nuestros hombros. Yo lo miré enojada. — ¿Saben la noticia? — Preguntó. — Los brutos de Dong-Nae serán transferidos a nuestra escuela. La atmósfera de aquí se arruinará, aún más.

Gruñí y me solté bruscamente de su agarre, recibiendo una mirada irritada de su parte. Ese tonto, siempre haciendo referencia a que no nací en una cuna de oro como él. — Si no vas a decir nada útil mejor ahorratelo. — Le dije.

— Déjalo. — habló Seung-Hoon. — Es inútil.

— Que los perdedores estén juntos, no los convierte en una banda. Si los humanos se extinguieran, los delfines podrían reemplazarlos. — añadió Maru. Otra de sus comunes metáforas.

El resto del día se pasó lento y pesado como siempre. Salí afuera y solté un bostezo, me sentía con mucho sueño. En eso mi teléfono sonó. Era un mensaje.

De: Boomi

Texto: Me surgió algo, no voy a poder llevarte. Pídele a Seung-Hoon o Soo-Ah. Nos vemos en la casa, no llegues tarde;)

— ¿Por qué no avisa antes? Argh, en verdad. ¿Que tanto tiene que hacer? Seguramente está con una niña tonta. — me quejé. — Lo mataré.

— ¡Jin! — Me dí la vuelta, eran Soo-Ah y De-Mi. — Necesito tu ayuda. — Habló la primera.

— ¿Qué sucede?

— Creí que podría darle algún instrumento a Seung-Hoon para su cumpleaños, ¡Tu también eres música! — Sonrió. Oh, su sonrisa tierna. No puedo resistirla. — ¿Me ayudas a escogerlo?

— ¡Tú lo conoces hace 10 años! Además, el apasionado por la música es Boomi, no yo. Aprendí de oído. Pero, — Añadí. — Pero creo que conozco el lugar correcto.

— ¿Dónde? — cuestionó ella.

Paradise.

— Aquí estamos, el paraíso. — Sonreí, tomando por el brazo a Soo-Ah. Boomi ama Paradise, y siempre me arrasta aquí con él. — ¡Claro, Boomi! — recordé.

Mi amiga me miró confusa. — ¿Qué pasó con Bo-Min?

— Quiero conseguirle una sorpresa... ¿Me esperarías un segundo? Prometo volver rápido. — Pedí.

Ella sonrió. — Ve tranquila. Yo también voy a observar un poco mientras espero.

— ¡Eres la mejor! — Grité mientras me alejaba. Rápidamente me dirigí a la zona de los teclados, pensando en qué podría darle. — Aunque, ¿por qué debería darle algo? — Susurré.

Él me trata como una tonta y yo estoy aquí intentando conseguir un regalo. ¿Acaso estoy loca?

— ¡Vuelve aquí! — Oí que gritaron y luego sentí el impacto de otro cuerpo contra el mío. Extrañamente se siente familiar.

— ¡Lo siento!

— Está bie-.. — Levanté la vista y lo reconocí al instante. El chico que me ayudó anoche, acompañado por otro más.

— ¡Eres tú! — Dijimos al mismo tiempo.

— Es la chica con la que choqué. — Le dijo a su amigo.

— ¿La muchacha lin-.. — No alcanzó a terminar la frase que fue interrumpido por un golpe.

— Soy Kyung-Jong. — Se presentó.

— Y yo Ha-Jin. Pero puedes decirme Jinnie. — Su amigo se presentó, sonriendo. Su mirada se desvío un momento a mi uniforme. — Oh, vas a la escuela Jung-Sang.

Sonreí, pues ambos eran muy agradables. Finalmente hablé. — Ah, sí. Es un uniforme extremadamente tonto. Mi nombre es Eo-Jin, pero todos me llaman Jin o JJ. Gracias por lo de la otra noche, ustedes tocaron increíble.

— ¿Tú también tocas algún instrumento? Quiero decir, estás aquí. — Se interesó Kyung-Jong.

— Sólo piano y guitarra acústica. — Respondí. — En realidad hoy vine a acompañar a una amiga. — Recordé. — Lo siento, debo ir a buscarla, prometí que no tardaría.

Nos despedimos y volví a la entrada, pero Soo-Ah no estaba allí. Finalmente la encontré, estaba hablando con dos ardientes chicos, a quienes igualmente reconocí como miembros de la banda de anoche.

Escuché como uno de ellos decía — Si llevas una guitarra en lugar de un bolso costoso ¿te sentirás mejor?

Lindo, pero idiota.

Me apresuré a donde estaban, y rodeando a mi amiga con mi brazo como una forma de protección, hablé — Creo que todos nos sentiríamos mejor si te guardaras esos comentarios inútiles.

— ¿Qué pasa contigo? Sólo estaba diciendo la verdad. Simplemente vienen aquí a jugar.

El otro chico interrumpió. — ¡No, no, no! ¿Qué te pasa? — Lo reprendió — Disculpen a mi amigo.

— El dueño quiere hablar contigo, vámonos.

— Claro, luego de mostrarle las guitarras a esta linda chica y su amiga. — Sonrió. Al menos él si es agradable.

— ¿Mostrarles qué? Apresurate, Byung-Hee. — Se lo llevó prácticamente arrastrandolo.

— ¡No te vayas a ninguna parte, ya vuelvo! ¡Es una promesa! — Exclamó Byung-Hee a mi amiga mientras intentaba librarse.

Yo la miré. — Vaya, Seung-Hoon debe tener cuidado, su novia es demasiado bonita. — Bromeó.

Ella rió. — ¡Ya te dije que no es mi novio!

— ¡Viniste hasta aquí para comprarle un regalo! Niegalo todo lo que quieras, pero yo sé que te gusta mucho. — Solté una sonrisa pícara. — Como sea, olvídate de lo que dijo aquel chico. Es un idiota.

— Está bien. — Respondió. — Vámonos, creo que unas flores estarán bien. — sonrió como siempre.

Le devolví la sonrisa. — Si eso crees entonces estoy de acuerdo. Iré a casa, llámame si quieres compañía. — Nos despedimos y cada una se fue por su lado.

— Tardaste más de lo usual, ¿Dónde estabas? — Preguntó Boomi apenas entré a mí cuarto.

¿Qué le importa? Fue él quién se largó con alguna muchacha de por ahí y me dejó tirada.

— No lo sé, quizá tardé demás debido a que no tenía con quién irme. — Gruñí. — ¿Y tú qué tanto tenías qué hacer?

— ¿Por qué? — Otra vez, dejó salir su característica sonrisa de satisfacción. — ¿Estás celosa? — Susurró, acercándose hasta dejarme prácticamente acorralada entre su torso y la pared. Cálmate, Eo Jin, no dejes que te trate como siempre. — Mi padre y tu madre no están en la casa. — Esto último lo dijo inclinando su rostro, para que estemos a la misma altura.

Esto es lo que hace siempre, conoce el efecto que tiene en mí. Una parte de mía sabe que es un idiota, pero la otra me recuerda lo mucho que siempre lo quise. ¡Vamos, controlate!

Suspiré. — Déjame tranquila. Tengo tarea que hacer. — Logré decir, evitando verlo a los ojos.

— ¿Desde cuándo eres tan estudiosa? — Rió. — Puedo ayudarte con tu tarea, si quieres.

Tomando fuerzas finalmente pude empujarlo suavemente y escabullirme. — Olvídalo.

Él rodó sus ojos en respuesta. — Como quieras. — Para mi alivio, se marchó.

Respiré aliviada, finalmente podía estar tranquila. — Este chico me va a volver loca. — Solté. Internamente sabía que lo que más me molestaba no era su comportamiento, sino la forma en la que me hacía sentir.

Al día siguiente, el viaje al colegio fué silencioso, puesto que tuvimos que salir más temprano de lo normal. El director iba a dar una asamblea para todos y era preferible no llegar a tarde a luego ser sermoneada debido a "Atreverme a interrumpir de esa manera". Sin mencionar que ese viejo me odia, porque sabe que yo no me conformo con ser una quieta estudiante como todos los demás.

Me disgusta demasiado este colegio.

Finalmente llegamos, justo a tiempo. Lo primero que hice fue buscar a Soo-Ah y sentarme junto a ella y a nuestra otra amiga, De-Mi. Ésta última es una chica algo superficial, pero muy energética y entretenida. Siempre está junto a Soo-Ah y no nos quedó más opción que congeniar.

El director comenzó a hablar sobre lo mismo de siempre, por lo que me acomodé en el asiento y me relajé, esperando que termine rápido.

"—Aprovechen el día, adueñense del hoy. Recuerden lo que sus padres y la escuela les enseñan, tengan eso presente siempre..."

— Los estudiantes de Jung Sang pertenecen a una escuela reconocida a nivel mundial, — Susurré al unísono, en forma de burla.

De repente todos los de atrás comenzaron a murmurar cosas cómo:"¡Miren!" "¿Quiénes son ellos?" "Vaya, son apuestos.."

Me dí la vuelta con curiosidad, viendo a los muchachos de ayer, los mismos de la banda irrumpir en el lugar. Con uniformes de otro colegio.

— Increíble. — Solté divertida, al fin sucedía algo interesante en este lugar.

Para mi sorpresa, Seung Hoon se puso de pié y de forma desafiante dijo:— Esta es escuela, largo de aquí.

Fruncí el seño, ¿De dónde los conocía?

Uno de ellos, de cabello rizado y a quien yo reconozco cómo el desagradable con Soo-Ah ayer, contestó. — ¿Qué tiene de malo que unos estudiantes vayan a la escuela? Ahora somos estudiantes de Jung Sang.

¿Cómo dijo? Esto definitivamente traerá problemas.

...

1: En lugar de la palabra oppas, que se usa en la version original, decidí dejar ardientes chicos para así no mezclar tanto el coreano con el español. Sé que "oppa" literalmente hermano mayor, y quedaría extraño jajajaja.

2: Son hermanastros, no hermanos de sangre.

3: Boomi es un apodo del nombre Bo-Min.

4: Seung en realidad es primo de Bo-Min, pero como hace ya varios años Eo-Jin pasó a formar parte de la familia, ella lo considera igualmente cómo un primo para ella.