La historia es una adaptación del libro Taking Connor de B. N. Toler y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.

Hay un estereotipo de cómo se ve un criminal condenado en público.

Emmett Mccarty se ajustaba a este.

Su reputación lo precedía. Con un cuerpo duro y vividos tatuajes dispersos alrededor de su piel, ciertamente atraía las miradas de juicio de todos los conservadores estirados. Incluso yo tenía esos mismos pensamientos… a pesar de lo bien que Edward hablaba de él.

Pero esas opiniones estaban a punto de ser desafiadas.

Había prometido recoger a Emmett en prisión, donde había cumplido ocho años por homicidio. Cuando Edward murió, tuve toda la intención de honrar nuestro acuerdo. Llevar a Emmett a casa sería mi último espectáculo de gratitud. Edward nunca reveló porqué Emmett mató a un hombre, y nunca tuve las agallas para preguntar. Siempre intimidada, y en contra de mi mejor juicio, pronto me acostumbré a estar cerca de Emmett, a pesar de lo perverso que era. Aun así, me prometí desechar esos sentimientos a toda costa.

Al menos pensé que lo haría. Hasta que todo el infierno se desató…

Saltando de cabeza, disfruté del tiempo pasado en la condena de Emmett. Pero cuando fue arrojado al infierno, no importó lo mal que estaba amarlo. Era irrelevante lo que había hecho… o porqué. Llegué tirando y arañando, y me sumergí en el infierno con él, negándome a dejarlo hasta que ambos saliéramos de la mano. Mi instinto era pelear.

Emmett no ardería sólo.

Lo salvaría.