Corazón de piedra.

El hombre estaba completamente nerviosa ante la situación que estaba. Ya que, a pesar de tener 16 años, su vida amorosa era comparado como un juego de domino.

Tenía una cita.

Y luego terminaban sin razón aparente.

Lo peor eran sus excusas para evitarlo, pero él sabía por qué terminaban con él.

"Eres feo y pobre"

Su físico no era impresionante ni podría decirse que resaltaba entre la multitud. Todo lo contrario.

Sus cachetes estaban cubiertos de pecas. Su rostro era bastante regular a diferencia de los otros hombres y sus "Perfección" de sus cuerpos.

Pero sobre todo era de su estado financiero.

Él no sabía por qué, pero de repente las mujeres estaban tan interesados en el tamaño del bolsillo en vez de ver la personalidad de las personas, no importando mucho si después ellos los maltrataban.

Y a la inversa.

Al principio él pensaba en terminar esto y ser virgen por el resto de su vida estudiantil. Estas mujeres solo le interesaban que coche conducían y que tamaño de bolsillo tenían.

Y él era solo un pobre con mucha suerte de estar en una escuela de cierta importancia, solo por sus notas muy buenas en la escuela, ya que era pobre y su familia necesitaba pelear para traer la comida en la mesa. Hasta inclusive hubo días que no pudo dormir casi nada para traer algo en la mesa.

Está era su única oportunidad para que su madre, enferma de corazón, pudiese tener una mejor comodidad y buenos servicios médicos.

Pensaba que en esta travesía iba a estar completamente solo, ya que no tenía amigos por ser "Un pobre entre ricos" y siempre lo marginaban por eso.

Hasta que llegó "Ella" y su situación actual.

Al principio solo eran amigos, para su sorpresa, aunque su actitud casi recia de hablar con él y su actitud muy orgullosa lo hacía como intentar alejarse de él.

Al principio pensaba que solo estaba cerca de él por una apuesta, por tener compasión o quería verle sufrir por decir las "Palabras mágicas", pero ahora no sabía en qué pensar.

Cuando los otros estudiantes lo molestaban, ella se ponía en medio y me defendía, hasta inclusive daba su mirada de advertencia para que se alejasen de mí.

Hablaba conmigo cuando estaba completamente solo o a veces me ayudaba en mi posición económica sin esperar algo.

Extraño, sabiendo de donde estudiaba y que gente había.

Pero ahora no necesitaba pensar mucho en ello, ya que estaba a punto de entrar en un salón de clases solos los dos, un domingo, en la tarde.

Solo esperaría que no lo traicionase.


Al entrar al salón de clases, finalmente la vi, mirando por la ventana en su semblante fría y sería. Al escuchar la puerta abriéndose, ella volteó su cabeza con cabello de serpientes de color marrón, que silbaban de formas armoniosas y felices de verle. Junto con su cola de verde de una apariencia casi como la de una roca; con su franela de color negro y su falda larga del mismo color.

- Viniste – le dijo, con una voz tan dura y fría como una roca en la Antártida.

- B-Buenas – salude a la chica medusa. Ella era un estudiante No-Humana proveniente de Zipangu y, suponiendo por la escuela donde estaban, debería de ser de familia rica.

Pero a pesar de eso, ella no actúa para nada como las demás personas.

- Me alegro que este aquí – dijo de forma seca - ¿Sabes de qué vamos a hablar?

- No – dijo, aunque mi voz estaba mezclada entre curiosidad y miedo.

- Me alegro, ya que quiero que escuches estás palabras por mí y nadie más que mí – de igual manera lo dijo de forma seca mientras ella se acercaba más y más, hasta llegar al frente de mí.

Trague saliva. Jamás he admitido esto pero estoy enamorado de está lamia de cabello de serpiente. Su seguridad que me brindaba me sentía de una manera protegido ante está escuela de tontos. Pero estar al frente de ella, para decirme algo me hacía sentirme muy temeroso.

Cuando ella vino a esta escuela, nadie la admitía y nadie quería estar relacionado con ella por ser una ser inhumana. Solo fui yo que lo acepto.

Charlamos…en lo que se pudo por su seriedad.

A veces compartimos almuerzos para saber cómo sabía la comida de una Nación completamente desconocida tanto para uno como el otro.

Quizás fue poco, pero algo me hacía sentirme enamorado de está lamia.

Pero después, como acto de magia, todos querían estar cerca de ella y, en poco tiempo, se convirtió en popular.

No se vieron mucho desde entonces, solamente se vieron cuando ella lo protegía, pero fuera de eso no se veían.

Cerré los ojos con fuerza, muy temeroso por sus palabras, quizás hirientes o decirle que tenía un novio de esos cabezas huecas.

Finalmente, ella habló.

- Te amo.

Abrí los ojos de sorpresa ante sus palabras, unas palabras que jamás espero escuchar de ella. Esperaba otra cosa, cómo que su amistad era falsa y sus compañeros iban a entrar al salón y comenzar a reírse, o decirle que no se acercase más a él.

Pero no…eso.

- ¿Me amas? – la Medusa le pregunto, mirándole aún con esos ojos tan secos como un desierto, pero esperando una respuesta de forma apresurada.

Trague saliva y, con toda la fuerza que pude reunir le dije – S-Si, t-te a-amo – "¡Ahora me parezco a un tarado!"

- Bien – ella se acercó un poco más a mí, solo quedando más o menos un metro, literalmente la podía tocar si extendía mi brazo.

Una curiosidad bizarra me creció en mí desde la primera vez que la vi, que eran su cabello de serpientes. Siempre me daba curiosidad si sus…"Serpientes" eran…serpientes. Y aunque ella me dijo que me amaba, dudaba que ella me dejase – Ahora las parejas se tocan entre sí…¿verdad? – pregunto la Medusa.

Trague saliva.

Extendí mi mano de forma muy lenta, como si lo que iba a tocar me iba a atacar si me movía de manera apresurada.

Antes de que pudiese extender mi brazo lo suficiente para tocar su cabeza, fije mi mirada a su rostro y vi una mirada casi penetrante como amenazadora. Detuve mi brazo y, muy asustado, retrocedí mi brazo. Para mi sorpresa, sus cabellos se abalanzaron de forma inmediata a mí brazo y cerré los ojos esperando mordiscos y algún veneno muy doloroso.

Lo que sentí, fue un toque muy suave y…¿algo húmedo?

Abrí los ojos y vi que las serpientes de su cabeza estaban rodeando mi mano dándoles mimos, hasta una de ellas tenía uno de mis dedos dentro de su boca, pero no tenía ningún filo de algún diente.

O eso o no tienen.

Lo que sentí después era que estas serpientes me estaban jalando hasta la cabeza de la medusa.

Tragando otra vez, comencé nuevamente mi movimiento hacia su cabeza hasta que finalmente llegué.

Puse mi mirada hacia la de la Medusa y vi que estaba sonrojada y con los ojos cerrados, pero no tenía esa expresión de molestia, pero aun así… - ¿Te molesta, Sara?

- No – su voz era cambiada ahora. En vez de esa voz tipo estatua, ahora escuchaba una voz amorosa como un tanto tímida – Abrázame.

- P-Pero, t-tú… - antes de que pudiese terminar, ella se abalanzó hacia mí para dándole un abrazo.

Las serpientes en mi mano estaban ahora en mi cabeza, dándome mimos y utilizando sus lenguas para lamerme o lo que hace las serpientes con esa lengua. Hasta tenía las dos orejas siendo asaltadas por estas mismas.

Sara retrocedió un poco su cabeza para mirarme y me beso. No era un beso duro o agresivo. Era calmado y amoroso. Yo le respondí y la abrace y ella me rodeó con su cola en mis piernas y dejando el resto en mi hombro derecho.

Nos dejamos de besarnos por falta de aire y apoyo su cabeza en mi hombro izquierdo – Estemos juntos…por siempre y para siempre – no era sarcástico o palabras de un amor "Universitario", eran palabras tan ciertas como su cola y me sorprendí por esas palabras.

- ¿Aunque sea pobre…con una madre enferma?

- No me importa…te ayudare y… - ella retrocedió para mirándome fijamente en mis ojos - …convertiré en piedra a los que te quieran molestar…lastimar…o separarnos – vi con temor como mis hombros se convertían en piedra, pero no sentía dolor o una sensación extraña…prácticamente no sentía nada – Si dejas de abrazarme, convertiré tus brazos en piedra – ella me beso antes de que pudiese protestar, simplemente rindiéndome ante sus toques de manos, serpientes y lengua. Vi en mi rabillo del ojos que mis hombros ya no eran de roca y la abrace más fuerte, dándome un premio de un beso aún más amoroso.

Desde este instante, pensé que mi vida iba a mejorar.


Y vaya que mejoró como a su vez empeoró.

Me di cuenta después de que ella se convirtió en popular por la empresa de su familia.

Literalmente, su familia podía comprar la escuela y todos incluido-hasta estudiantes-si quisieran. Era una mezcla de negocios del negocio del entrenamiento, empresarial, extracción de minerales y otros más.

Al principio pensaba que su familia no iba a aceptarme, por ser prácticamente pobre.

No pasó nada de eso.

Más bien sus padres-Una Echidna y un humano-estaban felices por nuestra relación ¡hasta inclusive su madre reviso mi bolso si traía condones para tener nietos!

Sara me explico que era un poco desesperada por tener nietos…aun teniendo más de 15 hijos y viniendo dos más.

Ahora ya sé por qué las Echidnas tenían una familia muy numerosa.

Hasta inclusive ellos ayudaron a mi madre con su problema cardíaco yendo a esos hospitales de los Mamonos. Al principio pensaba que esos hospitales eran muy costosos y la primera vez que entre me asuste por lo hermoso que es que, literalmente, escape del miedo del precio.

Pero la segunda fui con mi novia y me sorprendí de algo. Ellos no aceptaban plata.

A diferencia de los hospitales normales, estos no aceptaban ningún monto monetario, solo se dedicaban ayudar en cualquier problema que iba surgiendo.

Al principio pensaba que tenía doctores de segunda, pero vi a los doctores y se veían preparados y profesionales, con equipos que jamás he visto y hasta algunos sacados de la ciencia ficción.

Aunque haya pasado esas cosas, también ocurrieron cosas malas.

La escuela, al descubrir nuestro noviazgo, intentaron todo para separarnos, ya que según ellos "Gente como él no debe de ser atendido ni tener ninguna relación con nosotros. Lo único que sirven es ser mayordomos".

Me puso triste, pero ella me defendió, aun perdiendo su popularidad igual mente me defendió.

"Yo no quise ser popular, solo lo hicieron por mi familia y mi dinero"

Hasta inclusive una de las compañeras me jalo y, enfrente de mi novia, me beso intentando que pensara era un mujeriego o una persona que monta cuernos.

Ella no se lo creyó.

La convirtió en piedra, me arrastro y me beso profundamente.

Para después amenazar a cualquier estúpido que intentasen separarnos iba a sufrir su mismo destino como la de su compañera.

Solo se detuvieron después del alumno número 30.


Después de nuestra graduación e ir a una fiesta privada con su familia, tuvimos una celebración masiva gracias a la hermana de Sara que era toda una fanática de fiestas.

Aunque la nuestra era un poco tranquila por no ser muy aficionado a las fiestas esas grandotas con desastres masivos, pero si hubo muchas emociones fuertes.

Como que mi madre se recuperó después de largas cirugías de su corazón.

O hasta inclusive ahora, que la madre de Sara nos empujó a una habitación especial.


- B-Bueno ¿Q-Qué paso para… - al ver a mi novia, vi cómo se estaba desvistiéndose.

Lo máximo que pude verla tan…"Desnuda" era en ropa interior, pero ahora se estaba desvistiéndose completamente.

Antes de que pudiese replicar el por qué, ella se lanzó y me beso de forma apasionada.

- No lo sientes – me dijo con una voz casi extraña, fuera de su lugar.

Ahora que se sentía a sí mismo…¿por qué hacía tanto calor?

- Mi madre nos dio unas bebidas que nos hacen cachondos y preparados para hacer el amor.

- ¿P-Pero/Tú quieres hacerlo…yo también…sin importar si tenemos está poción en nuestro sistema – ella me beso nuevamente - ¿O no lo quieres hacerlo?

- N-No, d-digo… - ella me beso, mientras me quitaba mi camisa de botones de color morado oscuro.

- Me encanta tu sabor – nos caímos a la cama, mientras ella me sacaba los pantalones y ella se quitaba su falda – Y quiero saborearlo más.

Yo le di una sonrisa y la bese y ella me acepto sin dudarlo.

Sé que sería una de muchas noches que íbamos a tener como está y estoy muy feliz con esto.

Siendo amado por alguien que, sin importar quién eres, te amé con todo su corazón.

- Gracias por aceptarme por como soy.

Ella me dio una sonrisa depredadora, acercándome a mi oído y susurrando - Siempre.

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