Flores

Un año más.

Y los años no pasan silenciosos, y Martín sabía de eso.

Contemplaba la cruz central, observándola con la mirada fija pero a la vez perdida, divagante. Se desenguanto las manos, saco de uno de los bolsillos de su campera una cinta de color celeste y, con su mano izquierda, sostuvo las flores de ceibo que había traído consigo: las ató, con aquel lazo del color del cielo en la inmaculada cruz blanca.

Símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento.

Arthur, contemplaba las acciones del argentino, observándolo a él y luego a la cruz; para luego perderse entre sus recuerdos otra vez.

Tanteaba el ambiente, procurando acercarse al joven en el momento justo; conocía su rutina en el 2 de Abril. Al llegar, se sentaba, miraba las tumbas, una, diez, cien...quién sabe cuántas veces, luego, recorría el cementerio y, finalmente, se concentraba en la gran cruz.

Se arrimó al País del Sur.

Martín, apenas, lo escudriño con sus ojos verdes. Arthur no sabía en qué momento devolverle la mirada. Era consciente de que él le guardaba rencor, tristeza, confusión...añoranza.

Aproximó-algo inseguro pero decidido- una de su manos hacía la cruz, depositándola, cercana a las flores de ceibo.

No tomó mucho tiempo, cuando sintió la calidez de otra mano.

Al principio, se sorprendió, dirigió sus orbes verdes hacia los del argentino, y vio la sonrisa genuina y pacifica plasmada en su rostro. Arthur también sonrió. Ambos, sentían la grata sensación que emanaban sus manos al unirse.

Y, esta vez, Arthur no dudó, colocó, junto con el ramo de Ceibo su flor nacional: la Rosa Tudor, símbolo de la unión.

"Ex combatientes ingleses y argentinos juegan rugby por la paz"

"Campo minado"

"Ex combatientes argentinos e ingleses, se abrazan en reencuentro"

Si sus soldados estaban dispuestos a seguir adelante ¿Por qué ellos no?

Martín, esbozó una sonrisa aún mas dulce y sensible, al igual que Arthur, las mejillas de los dos países se encontraban sonrojadas. Tal vez por el frío, por su propia calidez, qué importaba...

Contemplaron una vez mas la cruz, con sus flores y manos en ella. Dieron media vuelta, y avanzando lentamente por las tumbas, se alejaban del Cementerio Darwin.

Un inglés y un argentino.

Argentina e Inglaterra.

Tomándose de la mano.