Advertencias antes de leer: Por si el resumen y el título no te han sugerido la idea, esta es una historia aburrida e irrelevante que nadie debería siquiera estar interesado en leer y que en realidad a nadie le importa, no sabemos por qué sigues aquí. Fuera, fuera.

Disclaimer: Ni siquiera Himaruya estaría tan interesado y eso que los personajes son suyos.

Más avisos: En serio, ¿qué haces aquí aun? En fin... supongo que no se te puede disuadir. Esta historia que continua inmediatamente después de Brexit, lo único que debes saber si no has leído aun Brexit, es que... (OJO SPOILER) Ahí Inglaterra y Suiza se enamoraban y decidían divorciarse de sus respectivos... pero luego se arreglaba todo con erótico resultado. Por el resto, no hace falta haber leído nada para entenderla.

Y si persistes en tu interés, sin más dilación entonces...


Irrelevante

Britania se había dormido más tarde de lo que hubiera querido para lo cansada que estaba, hablando con Germania un rato largo.

Tenía que le admitir que a veces le gustaba dormir sola en la cama con Germania, ya que muchas veces podía ponerse la pijama, acostarse un poco sobre él y hablar tranquilamente sin estar pensando en que le metiera mano o en lo incómodo de su desnudez. A momentos se sentía con Germania como una vieja pareja de casados... le gustaba serlo con él.

(Y algo le hacía pensar que esos momentos de distinta intimidad también le gustaban a Germania. Y la tiene aquí... en vez de en VD. Aquí le gusta más porque en VD no tiene a Roma, ni se entera de nada)

(Tsk tsk tsk, luego os quejáis de que Germania protesta, si es que no me extraña, pobre hombre. Germania dice que él es un hombre simple, que sólo quisiera una verdammt pareja normal, como Galia que tiene una, ejem)

El único problema era que... Ella se había quedado con ganitas de España y ese beso que le habían prometido. Aún sin saberlo. Su subconsciente bien que lo sabía y se había pasado toda la noche soñando que España y ella se enamoraban y el latino se la pasaba haciendo... Cositas con ella en todos lados, como conejos.

Nada de qué bonita personalidad o que hermosos ojos. Ok, Britania...

¡Es un sueño! ¡Es incontrolable!

Claro, claro….

Se había despertado así a media noche bastante... Ejem... Con bastante calor digámoslo así, y siendo que no era capaz de despertar a Germania para... Ejem... Eso...

Deseo, se llama deseo.

¡No se llama nada, cállate! Necesitaba agua. Y un té quizás. Y unas pastas. Y un beso español.

A las tres de la mañana.

¡Lo que quiere es un bloody beso!

En fin... Vale, lo de las pastas quizás era excesivo. Especialmente después de zamparse dos o tres trozos de pizza... Ejem... Que el muchacho histérico hacia pizza como los bloody dioses. Pero un poco de agua y aire fresco no venían mal cuando se trataba de vivir en el horno que era Roma.

Horno que también lo es hasta para España ¿de qué demonios estaban hechas esas sábanas? ¿De Lana? ¿Y todo ese finísimo algodón egipcio?

Romano dice que no sea exagerado.

Igual se despierta y desnudo como está... joder contigo, se va a por agua. Britania te odia, metiendo la cabeza al refrigerador y buscando la jarra de agua.

—¡Oye! Hace calor, ¿verdad? —se ríe al notar quien hay alguien más ahí, sin saber quién es. El salto que pega la chica, haciendo un raro ruido con la jarra.

—¡Me asustaste!

—¿Eh? ¡Ah! ¡Eres tú!

Britania levanta las cejas y se pega contra la puerta del refri porque, no había registrado que era ÉL.

—¿A estas horas robas comida? Te vas a poner como una vaca —se acerca para quitarle la botella.

—E-Estés de-des...

Ni caso, se la quita y se la lleva a los labios. ¡Y es que, joder! Estaba ahí, desnudo y humedito y... ¡Ugh! Se le queda viendo con los labios entreabiertos.

—Cierra la boca —se ríe bajando la botella cuando la ve. Ella la cierra de golpe y agita la cabeza.

—Ugh! ¡Dámela! —protesta arrancándosela. El moreno se ríe más, mirándola hacer —. ¿Q-Qué haces aquí? ¡¿Y ASÍ?! ¿No estabas... haciendo guarradas?

—Estaba intentando dormir pero Romano y Vati han acaparado TODO el chorro de aire acondicionado y me he despertado de calor.

—Hace mu-mucho calor. Yo también me he despertado por eso —asegura sonrojada.

—A saber por qué tenías tú calor... ¿guarradas con Germania?

—No! Tenía calor porque hace calor, idiota —protesta apretando los ojos porque sabe exactamente por qué tenía calor... Y no tiene que ver con Germania. Debo mencionar que lleva todo el rato sonrojada. SONROJADA.

—Así que además frustrada.

—Bloody hell! No! —completamente.

—Ya, claro, por eso vas insultándome —se cruza de brazos, sonriendo de lado.

—Te insulto porque eres idiota y... También insultable. ¡Sólo por eso!

—Lo que tú digas... Frustrada.

—¡No estoy frustrada! No como tú que estás... —le mira de arriba a abajo y aprieta los ojos, sonrojándose más —. Imbécil.

—Igualmente esto... —se señala a sí mismo de arriba a abajo—. No lo vas a catar más que en esa botella de la que bebes desesperadamente.

—¡Ni que me interesara siquiera un poco! —mira la boca de la botella igual y piensa en el beso indirecto.

—Claro, claro, por eso no paras de mirarme.

—¡No te estoy mirando nada! ¡Es imposible no mirarte!

—Ya imagino que lo es para ti... pervertida.

—¡No! ¡Lo es porque estás desnudo! —protesta queriendo darle un golpe, escupirle un poco de agua. Se contiene.

—Si pensarlo así te hace sentir más tranquila...

—¡No me hace sentir más tranquila, que a ti te haga ilusión que yo piense en ti es otro asunto!

—¿Ilusión? Huy, sí, el deseo de mi vida —ojos en blanco.

—¡Pues siempre estas dándome la lata con eso y haciendo cosas raras para que yo interprete mal, como si quisieras que pasara! ¡No sólo yo lo sé, lo sabe hasta el muchacho ese histérico que tienes!

—¿Perdona?

Ella se encoge de hombros y se gira hacia el refrigerador.

—Quieres que pase, ser mejor que tu hermano, pero... Pfff, ¡claro que no lo eres!

—¿De dónde sacas eso? —levanta las cejas. Britania vuelve a encogerse de hombros, agachándose a buscar algo de comer... ¿Sobras de pizza, Brit? —. Y de todos modos... ¿Que pase qué?

—Y yo qué sé que quieras que pase, lo que sea no va a pasar porque tú a mí no me gustas NADA —la mentira cochina hace reír sarcásticamente al latino —. ¡Aunque te rías!

—Me río porque es mentira.

—¡No, no lo es! Es completa verdad. Te gusto yo más a ti y eso es otra cosa que sabe todo el mundo.

—Demuéstralo.

—¡¿Cómo quieres que demuestre eso?!

—Mmm... Ven a bañarte conmigo a la piscina. Como amigos.

Britania parpadea y... Se sonroja un poco. No, no mucho. UN MONTÓN.

—¿A-A la piscina? ¡No voy a ir desnuda!

—Si te pone nerviosa será que sí te gusto.

—¡No! Es que... ¡Es incomodo! ¿Ves? ¡A ti te gusto y quieres que vaya así desnuda!

—No, es para demostrarte cómo me da lo mismo. Te espero ahí —saluda y se dirige hacia el jardín preguntándose qué está haciendo.

Britania aprieta los ojos sin saber ella qué hace. Pero ahí va detrás. Claro.

España se echa de cabeza directo y el agua está un poco fría, pero no mucho porque ha estado todo el día al sol aunque aun sea de noche. Se echa el pelo hacia atrás y mira a la británica cuando llega.

Ella remolonea ahí a la orilla de la alberca, porque no quiere quitarse la ropa. Mientras tanto el español nada hasta el borde en el que está ella.

—¿Y?

—Voy, voy... —se quita el pantalón y se echa de cabeza con sólo los calzones y la camiseta.

El chico se aparta un poco de las salpicaduras de agua. Britania sacude la cabeza alegrándose de que esté fría el agua, sinceramente. Al menos se ve menos sonrojada. Se aleja un poco de él, pensando en si desnudarse o no del todo.

—Wow! ¡Pareces una sirena! —suelta de repente porque es así pelirroja como Ariel.

—Wh-What?! —brilla en la oscuridad.

—Pelirroja... como la sirenita, ¿sabes? —prueba a hablar con un hombre que no tenga a una princesa Disney por hija.

—La sirenita... —repite sin saber si eso es bueno o malo en realidad, pero la fantasía no le desagrada en lo absoluto.

—Bueno, no importa.

—¿Te… gustan las sirenas?

—¿Eh?

—Las historias de sirenas.

—Ah, papá nos contaba de ellas... decía que eran mujeres que con sus cánticos y su belleza enamoraban a los hombres para llevarles por el camino de la perdición... En realidad debí darme cuenta antes que eres una.

—¿Yo te llevo a la perdición? ¡Ha!

—No es algo de lo que estar orgullosa —responde con una tono de voz extraño. La pelirroja inclina la cabeza y le mira a los ojos.

—Ya me lo han dicho hoy. Rompe-hogares.

—¿En serio has hablado con Romanito?

—¿Tú crees que yo me voy a llamar a mí misma rompe-hogares, tonto?

—¿Y qué te ha dicho?

—Más bien me pregunto yo qué le has dicho tú.

—¡Yo no le he dicho nada!

—¡Claro que le has dicho un montón de cosas, sabe cosas!

—¡Porque es listo!

—¡No es listo!

—Claro que sí.

—¡Pues cree que me gustas! ¡No sabe NADA!

—Porque lo hago, ni siquiera te has quitado la ropa.

Britania se queda callada unos segundos y le lanza en la cabeza su camiseta. El menor aprieta los ojos y se la quita de la cara. Ella está mega hundida en el agua.

—Oh... —la mira y luego la mira a ella. Debe verle sólo los ojos.

La chica está desnuda. Y él también. Y le da mucha vergüenza y a la vez… Debe estar calentando el agua de la alberca entera.

—Parece que está subiendo la temperatura del agua —lanza la camiseta fuera del agua por ahí.

—¡No es verdad! —puede incluso que mágicamente la esté calentando. El español se le acerca y ella se aleja un poco. Así que él vueeelve a acercarse —. ¿Q-Qué haces?

—Hacer que se caliente el agua.

—¡No se está calentando! —es que hasta sale vapor.

—Anda que no —acerca las manos a ella, debe sentir tibiecita el agua a su alrededor.

—B-But... But...

España se las pone en las caderas, haciendo que la chica suelte el aire pesadamente.

—¿Alguna vez has...? —empieza en un susurro y sube las manos a su cintura.

—What? —pregunta suavecito.

—¿...estado con alguien sin fingir que le odias?

—N-No finjo que te odio, lo ha-hago... —eso es un directo... No.

—No digo conmigo...

—N-No —aprieta los ojos y tiembla un poco.

El latino la abraza y Britania le abraza de vuelta, sintiéndolo calientito. Le acaricia los músculos de la espalda que él los siente como si fueran de un físico culturista.

—Deberías intentarlo alguna vez, en serio, sólo relajarte un poco y dejarte llevar. Entiendo que es divertido y sexy este juego, pero de veras... A veces es bueno.

—N-No sé cómo hacer eso —niega suavemente con la cabeza.

—Es... es difícil, pero te hace sentir muy bien.

—N-No creo… E-Es como... Es... Peligroso.

—No, si sabes que la otra persona va a corresponderte —sonríe. Britania traga saliva y es que... Ese es justo el problema —. De verdad, es difícil pero vale la pena, es como cuando lo consigues con ese juego, pero mil veces más fuerte.

—A-Algún día podría intentarlo.

—Deberías.

Y es que tiene las manos en su cintura. Le pone las dos manos en el pecho con suavidad, como haría con Roma y España la mira a los ojos.

—¿Y qué pasa si... no sale bien...?

—Te das cuenta de que sobrevives.

Britania traga saliva... Ya es que va a hacer eso JUSTO contigo y será tu culpa. Sí. Y va a arrepentirse. Quizás. Por ahora le mira directo a los ojos y se le acerca un poquito. Él la mira a los ojos con intensidad.

—Soñé contigo —susurra la pelirroja.

—¿Lo hiciste? —susurra de vuelta.

—Yes, era... Todo muy bonito —sonríe. El chico sonríe también un poco, sinceramente —. E-Estábamos juntos y...

—¿Ajá?

—Y todo el tiempo hacíamos cosas como esta.

—¿Bañarnos juntos de madrugada a escondidas? —bromea, sonriendo y haciéndola sonreír más a ella.

—Y... Sería bueno...

—¿Ajá?

—No sólo bañarnos... —sube la mano y se la pone en el culo.

—Oh, esto se pone interesante —se ríe, dejándola y levanta una mano.

—E-Es que tienes un culo que...

—Ya lo sé, es mi mejor baza... un día deberías verme en traje de luces.

—No sé qué es un traje de luces —le mete mano bien.

—Es un pantalón tan ajustado como tu mano y una chaquetilla corta por la cintura —cejas cejas. La británica se ríe un poquito con la idea —. Y deja que se me marque toooodo y se vea —susurra, sonriendo también.

—Todo... ¿Todo? —se sonroja un poco más pensando que lo otro que se marca está muy, muy cerca de ella ahí en esa zona. Se le acerca un poco más y se pone de puntas.

—Lo suficiente para sólo... rozar —la aprieta contra sí otra vez, ronzándola—. El escándalo público.

Britania tiembla otra vez un poco y es que... Es que pone boquita de beso. Y ahí va el otro idiota que pensaba burlarse de ella y se le ha olvidado del todo. Pues la pelirroja se derrite, abriendo los labios, dispuesta a comérselo.

Vale... ehm... necesitamos a alguien que venga a... ehm... bueno. Interrumpir. O sea, es que... No se le va a levantar, porque además se ha acostado con Romanito antes, pero es que... Tampoco se puede decir que no esté disfrutando el beso.

Britania está DISFRUTANDO su beso completamente.

De hecho, no, Suiza y Prusia se han ido a... yo qué sé donde con Germania a darse cabezazos y entrenar como cuando eran pequeños. Y total, Austria ha sido muy feliz ocupando toda la cama él solo.

Pero ahora se ha despertado y es demasiado pronto aun, pero Suiza no está así que ha ido a ver si puede convencerle de que vuelva y le ayude a dormir de nuevo. Y cree que debe estar en la piscina nadando porque hace muchísimo calor y se oyen ruidos.

Como te encuentre sí que va a ayudarte.

Aunque no suenan como él pero los malditos italianos de la casa aun no hacen café, así que va un poco zombi. Pero ahí se planta y lo primero que piensa es que España es Roma, porque no lleva las gafas.

Britania está ENROLLADA del todo en la cintura de España.

El austriaco pone los ojos en blanco y carraspea un poco, justo sobre ellos que están contra la pared del borde. La chica se separa un poco del beso y echa la cabeza atrás y dice con absoluta claridad un...

—Spain... —sin enterarse del carraspeo.

La verdad es que a Austria le da un poco igual lo que hacen y no les interrumpe por malicia, pero igual saben dónde está Suiza... o Helena o Iberia... o las dos, si acaso el primero no aparece.

"Was!?" Suiza va a materializarse ahí en cinco... cuatro…

España se separa un poco también aun con los ojos cerrados.

(Bueno, Suiza, ha sido bonito pero ya casi es verano y... ya sabemos todos lo que eso significa. Tendrá que ponerse las pilas con la cuarta esposa. ¡¿La cuarta esposa?! No! En serio no le tienten porque aparece al otro lado de la alberca)

—Spanien? —ese tono habitual de "¿qué haces durmiendo en la cama con Romano?" Le recuerda a España que lo que hace con Britania no... la empuja alejándose de golpe todo lo posible.

Britania es que no tiene ni idea de qué acaba de pasar. Pero sin duda, España ha requerido darle un GRAN empujón para conseguir que se separen, porque bien que le tenía abrazado con las piernas y bien que estaban en perfecto contacto sus regiones vitales. Sólo en contacto.

—A-A-A-Austria...

La pelirroja da unas patadas para no hundirse en el agua, con la respiración visiblemente agitada y genuinamente descolocada.

—W-Wha...?

—¿Qué estás haciendo, Spanien?

—Ah... yo... —se acerca al borde y sale de la piscina de un salto—. No... Sólo... tenía mucho calor y no podía dormir.

¡Y es ahí donde Britania finalmente oye que hay alguien más! Se gira tan rápido que debe hacer olas en la alberca. Austria entrecierra los ojos y después de darle un pequeño repaso al español, mira a Britania.

La pelirroja, claro, le da un buen repaso igual tratando de confirmar si él está, Ehm... Igual de feliz que ella. Pero no. Aún así, la temperatura del agua de la alberca sube igualmente unos cuantos grados más al ver que en efecto está el muchacho de Galia ahí ¡Y les ha visto!

—¿Y Römer?

—Eh... e-en la... en la cama.

Britania se hunde en el agua, avergonzada, aunque no puede evitar que lo que le llame más la atención sea la... flacidez del español. Se habían estado dando un BESOTE... Y ella era idiota y hasta su sueño le había contado y... Ugh!

—Vale, vale, no me riñas... —levanta las manos con aire inocente y trata de sonreír un poco, pero se lleva una fulminación del moreno.

—No vas a hacer esto otra vez ahora a mi niño italiano, ¿me oyes? —le amenaza con un dedo.

—¿Qué? No, no, no, esto es COMPLETAMENTE diferente. No le digas nada, por favor.

Britania saca la cabeza a tiempo para escucharles porque siiiguen ahí hablando.

—En serio, en serio no me mires así, le quiero, más que a nadie en el mundo... sólo ella... ella.

Al menos es a España a quien regaña y no a ella... Se abraza a sí misma tratando de sólo ser uno con el agua y desaparecer y levanta las cejas en esa parte de "ella..."

—¿Ella qué? ¿No te suena este discurso? "Ich liebe dich, Österreich, más que a nadie en el mundo, pero él..."

—¡No!

¡No estaban haciendo nada tan terrible, sólo era un beso! Es más a ella NO le gustaba (aunque había dicho que sí... Y había hecho exactamente lo que no debía que era dejarse no odiarle por unos momentos, ¡qué tonta era!), sólo es que él... ¡Él…!

—¡A mí no me gusta! ¡Él se estaba aprovechando de mí! —grita ella desde la alberca.

Austria y España levantan las cejas. Britania se tapa la boca y se hunde. Y España se lleva una fulminación peor.

—Me... me voy. Con Italia —asegura el español.

Y es que seguro que él no le vuelve a hablar en la vida ahora sí además lo estaban regañando... Britania aprieta los ojos bajo el agua y sale otra vez para decir algo más.

—Eso espero —la riña de Austria.

Britania mira al español pensando que, si no le ayuda o hace algo, de verdad no va a querer volverle a hablar. Se sonroja mucho más con hacer algo o ayudarle, aprieta los ojos y ahí va a la desesperada...

—Él no hizo nada, yo me metí a la alberca mientras él nadaba —suelta bastaste más suavecito en el intento real de quererte, España, sin fingir odiarte.

España se paraliza y la mira. Austria también.

—Pe-Pensé que era... a-alguien ma-más y... no... —es que el agua va a empezar a hervir en un segundo más como sigamos por este camino.

—¿Lo ves? —sonríe España señalándola porque le parece súper mona.

—No me seas cínico. Largo —riñe Austria señalando a la casa.

Britania ahora sí ya no puede ni mirar España.

—¡La-Largo los dos, que quiero salir! —decide a ver si Austria también se larga.

—Además, Romanito me pidió que la besara...

—¿Perdona?

Britania bufa impaciente.

—Lo hizo, él besó a tu madre.

El germano aprieta los ojos y niega con la cabeza porque esto... esto es tan sumamente desordenado. Bienvenido a la casa del desorden. España se le acerca y le roba un besito en los labios, que consigue que Britania frunza el ceño.

—No te enfades, te quiero... y te pones súper guapo cuando defiendes a Romanito.

—¡Largo! —chilla Austria sonrojándose un poco y ahí es que España se va.

—Österreich! —le saluda Suiza sorprendido de verle, viniendo de hacer ejercicio y correr y habiendo entrado por el otro lado del jardín. Menos mal no ha visto siquiera de lejos a España desnudo.

—Schweiz... ve para dentro, ahora te alcanzo.

—¿Qué haces aquí? —es que hasta sonríe de que estés levantado a esta hora.

—No podía dormir.

—Estoy todo sudado... —susurra Suiza —. Me baño y... Ehm... ¿Vienes?

—Ja.

El rubio se pone de puntitas y le da un beso en la mejilla porque casi que a eso apareció en escena. Britania... En serio se pregunta por qué coño Austria no se va con él de una vez. Teme lo peor.

Austria sonríe un poco y le deja hacer antes de volverse a Britania una vez se ha ido. La pelirroja le mira pensando que, vale, ya bastante tenía con lo que le había reñido Romano... Y es que, no es que pretendiera ROBARSE de verdad a España...

—Voy a ser breve, porque supongo que ya sabes lo que voy a decir y no eres consciente de lo rápido que se baña ese hombre...

—¡Fue una confusión! ¡A mí él no me gusta!

—Justo eso mismo opina Italien.

—¡¿Y a mí qué demonios me importa lo que piense él?! ¡A mí no me gusta de verdad!

—¿Le pregunto a mi madre?

—¡No metas a tu madre en esto! —protesta pensando que eso es súper bajo.

—Deja de rondarle, entonces no lo haré —sentencia antes de irse.

—¡Yo no le rondo! ¡Y Romano sí besó a tu madre! —chillonea en protesta mirándole irse y odiándole un poco.

Aun así el galo no le hace caso... porque de verdad que Suiza se baña deprisa. De hecho, debe estarse secando ya.

Pues va a acabar el bañera otra vez. Oh... Lo que Austria quiera. Ya empieza a llenarla pensando que él personalmente va a lavarle el pelo. Siempre y cuando Austria quiera y le parezca bien...

¡Claro que sí!

Suiza lo agradece, tan contento.


¡No olvides agradecer a Josita la edición en el review!