Disclaimer: Porque es propio de señoritas educadas recordar que los personajes son de Himaruya.


Herr, Roi

Chibifrancia levanta la vista y mira hacia arriba, a Austria, que es aaaaaaaaaaaaalto, alto.

—Oh... la la.

Austria levanta las cejas sin entender que hace aquí este niño, ni quién es ni de dónde ha salido.

—Allo —le sonríe haciéndole un gesto suave con la mano—. Eres muy alto y guapo. ¿Quién eres?

—Herr Österreich.

—Hegg... —intenta...

—Herr —repite.

—Hegg... Uste...ggeig —repite habiéndose fijado bastante bien en el nombre—. Es difícil.

—No lo es, prueba de nuevo. Herrrrr

—Hegggggg

—Rrrrrrrrr

—Gggggg —le mira un poco desconsolado.

—Nein, concéntrate, con la lengua en el paladar, hazla vibrar.

Francia levanta las manos para que le cargue, pero Austria le mira de brazos cruzados sin hacer además.

—Subemeeee, s'il vous plait!

—¿Tienes heridos los pies?

—Non. Pero desde aquí abajo no veo como haces las cosas.

—Ven —hace un gesto para que le acompañe a la mesa.

El pequeño le mira hacer y sinceramente le parece uno de los hombres más elegantes que ha visto nunca... imita un poco el gesto mientras le sigue.

—Sube —le separa la silla de la mesa.

Mira la silla, le mira a él. Levanta las manitas. Austria le mira y suspira profundamente porque le recuerda a Veneciano.

—Sube —insiste y se va a la nevera a por fresas... porque por lo visto están en Berna.

Francia le mira súper desconsolado (y Francia adulto traga saliva porque es territorio suuuuuuuper hostil XD). Mira la silla y es que es IMPOSIBLE pensar en subir solito.

—Ayúdame, s'il vous plait.

—Inténtalo y tomarás fresas conmigo.

—Pero es que es muy alto y no tengo fuerza —chillonea suavecito aunque pone las manos sobre la silla y patalea un poco sin conseguir subirse.

Austria se acerca y le toma de la cintura solo para que consiga subir, no le alza. Imaginarán que a Francia, el de los mil esclavos, esto no le hace tanta gracia, pero aun así, casi con expresión cansada se sienta en la silla arreglándose un poco la ropa y peinándose.

—¿Y cuál es tu nombre? —se sienta a su lado.

—Soy... se majesté le roi... France —le sonríe y estira la espalda mirándole a la cara. Austria levanta un poco las cejas.

—Repite eso.

—Sa majesté le roi France.

—Justo así como dices Roi es que suena Herr. Otra vez.

Francia levanta las cejas un poco también.

—Roi... He...Herr —y sinceramente no estoy segura de que no diga un poco de Hegg

—Bien, bastante bien, König Frankreich —le acerca una fresa—. ¿Qué haces aquí?

Francia le sonríe un poco porque no siempre pega que le llamen como él quiere... ningún británico lo hace por ejemplo, así que ya le va bien que le siga el rollo. Levanta la mano y toma la fresa con suavidad.

—Merci. No sé qué hago aquí... estoy perdido, creo.

—¿Qué es lo último que recuerdas?

—Papa y Espagne querían que me bañara y yo le pedí a Cresentius que me escondiera— Francia aprieta los ojos.

—Mmm... Y te parecerá bonito, un König que huele a establo como un simple campesino.

—¿Quién huele a establo? Yo no. De verdad —parpadea e inclina la cabeza.

—Desde luego —se levanta—. Vas a bañarte ahora aquí.

La cara de drama del pequeño.

—Aquí?! Noooon, pero por queeee? —lloriquea

—Porque voy a hacer venir unas personas, así que andado —da un par de palmadas.

—Pero Hegg Usteggeig! —lloriquea más, aún sin morder su fresa—. No puedo bañarme si no está Cresentiuuuuusssss!

—Herr Österreich —corrige—. Desde luego que puedes.

—Nunca me he bañado solito —niega con la cabeza.

—Yo te supervisaré —insiste.

—Pero es que no me gustan los baaaañoooos. ¿Y si te doy un beso mejor? —sonríe con su mejor sonrisa seductora.

—Desde luego que no. Podemos hacer que te bañes y te dé un premio o no lo hagas y te dé un castigo.

—¡¿Un castigo?! —EL HORROR—. Papa no va a dejar que me castigues... él nunca nos castiga porque somos buenos. Ni siquiera cuando no me baño.

—Ahora no está aquí tu padre.

—Pero vendrá por mí y no va a gustarle que tú me castigues —se abraza las piernas—. ¿Tú... me conoces?

—Ja. Y conozco a tu padre y sé que querrá que te hayas bañado.

Francia hace pucherito porque sabe que es cierto.

—Peeeero peeeeroooooo... tu eres muuuuuy guapo y muy elegaaante, seguro prefieres un besooo.

—Nein, desde luego que no. Y más vale que empieces a cooperar si no quieres que me enfade —tan severo.

Francia le mira desconsolado porque su sonrisa no parece ponerle en lo absoluto nervioso.

—No te enfades.

—Vamos —gesto con la mano. El pequeño estira las manitas hacia el de nuevo para que le cargue. Él e tiende UNA y ya es bastante.

Bueno, menos mal, Francia se la toma sonriendo de al fin tocarle, apretándosela un poquito y ayudándose de ella para bajar de la silla.

—¿Cómo conoces a papa? ¿Has hecho abrazos especiales con él?

—Nein —tira de él para guiarle al baño y se sonroja imperceptiblemente sin mirarle—. Tengo otra pareja estable.

—Oh... ¿quién? ¿Es chico o chica? ¿Haces abrazos especiales con ella?

—Es un hombre y sí, los hago.

—Ohh! ¿¡Cómo son!? —da saltitos teniendo casi que correr para ir a su paso—. ¡Cuéntame!

—No es educado hablar de este tema.

—¿Por queeee? —arruga la nariz sin que le guste para nada esa respuesta.

—Porque la gente se siente incómoda y es poco considerado incomodar a las personas —explica con paciencia apelando a la razón como siempre.

—Pero si es algo bonito, no es incómodo.

—Sí que lo es, aunque a ti no te lo parezca —le suelta de la mano una vez llegan al baño, cerrando la puerta.

—Eres muy enojón —se saca la túnica por la cabeza.

—Ja —saca su teléfono y enciende el agua para llenar la bañera, cero preocupado por las quejas. Francia se le abraza a la pierna, mirando la bañera.

—¿Por qué eres enojón?

—Es la única forma de hacer que las cosas salgan bien —marca a Francia.

—No es verdad, podrías sonreír... —levanta la cabeza y le mira, aún bien abrazando a su pierna.

—A veces lo hago —responde llevándose el teléfono al oído—. Métete ahí —señala la bañera.

—Allo?

Chibi Francia le aprieta más la pierna y niega con la cabeza, asustado, porque de verdad NO le gusta el agua.

—Frankreich?

—Autriche, que gusto...

—No me metas al agua —chibi Francia levanta la cabecita y le mira

—Hay una criatura aquí, se te parece bastante... dice llamarse como tú y ha nombrado a Spanien. No me importa lo que estéis intentando, pero no me hace gracia esta broma.

—Hay una... Perdona, no estoy seguro de entenderte —asegura Francia descolocado.

Chibi Francia se mete entre las piernas de Austria para mayor protección.

—Un niño, Frankreich, un niño pequeño —Austria las abre un poco casi sin pensar acostumbrado a Veneciano. ChibiFrancia se le repega un poco más al Austriaco.

—¿Hay un niño pequeño en tu casa... Que se parece a mí?

—Ja.

—Ehh... ¿Y qué quieres que yo haga? Es decir... Gracias por acordarte de mí pero...

—Obviamente esto tiene que ver contigo o con tus amigos, así que lo que quiero es que vengáis y os hagáis cargo de esto. Devolved esta criatura a sus padres.

—Es que sigo sin saber de qué hablas, Autriche... No conozco a ningún niño así, ¿no quieres darme otra pista?

Austria se separa el teléfono de la oreja y mira al niño.

—König Frankreich —le llama para que le mire y le saca una foto.

—Eh? —chibiFrancia sonríe además y es que ha salido hermoso en la foto.

—¿Cómo me llamaste? —pregunta Francia descolocado.

—No te llamé a ti —le manda la foto del niño al francés. De hecho, lo pone en el grupo de whatsapp que su madre hizo con los tres y que no ha usado NUNCA. Francia levanta una ceja sin entender ni pío y oye que suena el mensaje en su oído.

—¿Me mandaste una foto?

—Ja

Francia adulto se quita el teléfono del oído y se va a ver su teléfono... se queda completamente petrificado cuando VE la foto.

—¿Estás bromeando Autriche?

—Nein. Insisto con esto —sigue Austria mientras Galia comenta que es súper mono y que se parece mucho a Francia, que de quién es hijo.

—Pues casi... podría insistir yo con algo parecido... —Francia se humedece los labios mirando la foto—. Aun así, vale... voy para allá.

—A Bern.

—Está en Bern?! —pregunta... pensando por un momento si no será este un hijo suyo con... Inglaterra. O algo así. Se le acelera el corazón bastante en pánico con la idea—. No será un... es... yo... qué te dijo de Espagne?

—Que él y su padre quieren que se bañe y él estaba escondiéndose con Cresentius... así que voy a bañarlo ahora mismo. Te dejo, no quisiera que se enferme.

—¿Vas a bañarlo tú? Ehm... vale... ahora los veo... —asegura pensando en Cresentius.

Entre tanto, Galia sigue escribiendo que si puede conocerle,

Es Francia el que le responde ahí mismo en el chat de los galos que quizás sería sumamente útil que le acompañara a Berna mientras marca a... Inglaterra.

Inglaterra pone los ojos en blanco al comentario que sea que ha hecho Gales mientras trabajan en el parlamento en Londres y saca el teléfono. La verdad es que al leer el número que le llama se le ilumina la cara, pensando que tal vez pueda escaparse de esta junta, o más bien tener luego otra junta... de trabajo guiñoguiñoguiño con Francia que restregarle a su hermano por la cara. Contesta tan contento.

—Hello!

—Te estoy mandando una foto...

—Eh? —se separa el teléfono del oído, mirándola—. Es un niño pequeño

—Sí que los lo es... Has... Sé que va a sonar idiota... ¿Has estado jugando con tus hermanos?

—Estoy con Wales ahora.

—Galles... Hmm... Es que veras, Autriche dice que ese niño habla de Espagne y se me parece.

—And?

—Él cree que es una broma mía, que no lo es, ¡¿ya viste la foto?!

—Yes, yes, ya la vi.

—¿No te parece que se me parece MUCHO?

—Mmmm —vuelve a mirarla

—Habla además de... Cosas. De Espagne y de mi padre.

—But...

—Autriche me ha pedido que fuera por él y yo no sé si... ¿Será una broma?

—¿Broma? Why? Austria no es de bromas

—Eso mismo es lo que pensé... Y si el niño es...

—Who?

—No sé, un niño nuevo...

—¿De Spain?

—¿Te parece a tu que él es un niño de Espagne? ¡Míralo!

—¿No dices que habla de Spain?

—Non pero... Oui. Pero... Es que es igualito a MÍ

—¿Y crees que es tuyo? ¿Con quién?

—¿Con quién va a ser? Contigo

—¿CONMIGO?

—Si es hijo mío solo puede ser tuyo.

—P-Pero... Nooo.

—Voy a ir a verlo

—What? ¿En serio?

—Pues no supondrás que voy a dejar a un niño igualito a mí con... Autriche.

—¿Por qué no? A lo mejor es de Austria y a quien se parece es a Galia, no a ti.

—A lo mejor... ¡Aún así voy a ir a verlo! ¿Vienes conmigo? De hecho maman va a ir a verlo también... Podría ser de ella y tu hermano, no estaría de más que le contaras y... Quizás viniera.

Inglaterra mira a Gales no muy convencido

—What? —pregunta Gales que no se está enterando de nada, pero nota que le miran.

—Luego te llamo, Frog.

—Vale. Ojalá vengas, no me gusta ir a Berna sin ti...—me cago de miedo cada vez que voy, piensa para si.

—Ok, Ok, nos vemos ahí en el aeropuerto, dime a que hora llegas.

—Te mando mi horario en cuanto saque el boleto —sonríe tranquilizándose con eso—. Merci. Je t'aime.

—¡Tonto! ¡Yo a ti no!

—Ya... Claro —Francia se ríe un poquito por lo bajo porque ese chillido... Indica justo lo contrario. Gales hace los ojos en blanco.

—Of course! ¡No me molestes!

—Sí que te molesto... Mira, solo una idea: Quizás podríamos tener sexo guarro en el piano hoy en la noche.

—Whaaaaaaat?

—Nos vemos al ratoooo... —Francia hace para colgar aunque espera a ver si hay más gritos

—No! What? You wanker!

Se oyen risas al otro lado del teléfono.

—¡No te rías! You idiot! ¡No pienso hacer eso! ¡Eres un pervertido!

—Y tú eres un pervertido conmigo…

Gales hace aún MÁS los ojos en blanco, haciendo sonar las uñas en un repiqueteo rítmico contra el escritorio, impaciente

—¡No lo soy!

—Totalmente lo eres, ya estás imaginándolo.

—Noooooooo —desde luego es lo siguiente que hace si acaso no lo hacía ya realmente.

—Estaré pensando en ello...

Gales rechina los dientes y mira su reloj

—¡No lo estés! ¡Eres un guarro! ¡Cochino! ¡Cochino!

Gales se levanta con calma y en un gesto rápido estira la mano por encima del escritorio y le arranca el teléfono a Inglaterra de las manos.

—Eh! —protesta.

—Por todos los cielos, una niña de trece años es más directa con su novio idiota de catorce —cuelga.

—W-What? —Inglaterra... ¿puedes dejar de hacer "What?" como idiota?

—Cuelga tú... no, cuelga tú —le imita haciendo los ojos en blanco—. Todos sabemos que France es un pervertido y tú también. ¿Qué ha pasado?

—What!? No! —se estira para quitarle el teléfono, sonrojado. El mayor se lo devuelve sin problema, cruzándose de brazos.

—¿Qué ha pasado? Has dicho algo de Galia.

—Que... voy a irme —se lo guarda y empieza a recoger.

—¿Irte a dónde? ¿Qué pasó con Galia?

—Nothing, no te importa.

—Sí que me importa si tienes una cita conmigo que aparentemente no planeas cumplir, estábamos trabajando... —y has mencionado a Galia.

—Well, ya acabaremos esto otro día.

—No vine hasta acá para que me digas eso sin ninguna razón solo porque te habló... —carraspea—. Él.

—¡No es porque me habló é-él!

—England, really.

—Wales, really —le imita.

—Bueno, mira... tampoco voy a suplicarte por trabajo. Aunque no voy a volver aquí a discutir esto mismo, ya te las apañarás tu solo —se levanta.

—What? No!

—What? Yes... no pretendo perder mi valioso tiempo solo porque a ti te salió un ridículo plan... ir a cortarte el pelo al salón o a que te abrillanten las uñas. Me es igual —recoge sus cosas.

—¡No es por eso!

—Pues en lo que a mí respecta, quizás vayas a darle besitos, me da igual.

—¡NO VOY A DARLE BESITOS!

—En serio que me da IGUAL —ojos en blanco

—¡Pues no lo digas!

—En fin... me voy entonces.

—¡Pero mándame lo que falta para que pueda cerrar este tema ya!

—No pretendo trabajar un solo instante más en esto cuando TÚ eres el que ha cancelado la junta.

—¡La he cancelado por un buen motivo!

—¿Ah, sí? ¿Y cuál ese ese buen motivo?

Inglaterra bufa

—¿Aja?

—Vamos a Bern con Austria a resolver una emergencia.

—¿Qué tipo de emergencia? ¿Está bien Galia?

—Galia no tiene que ver en esto.

—Mmm... vale —responde—. ¿Está Austria bien?

—¿Desde cuándo te importa eso?—frunce un poco el ceño, desconfiado.

—Es el hijo de Galia... si algo le ocurre, Galia va a preocuparse. Desde luego me importa su bienestar.

—¿Y por qué no te importa el de France, entonces? —Ojos en blanco. Gales se sonroja, porque evidentemente no es que no le importe el bienestar de Francia, para su maldita desgracia.

—Porque France ya tiene a alguien que se preocupa por el de manera bastante histérica...

—What?

—¿Está o no bien Austria? —pregunta apretando los ojos.

—Yes! ¿Qué quieres decir?

—¿Con qué? —mira su teléfono a ver si Galia le ha escrito algo.

—Con lo de... ¿quién se preocupa histéricamente? Yo no me preocupo!

—Pues deberías.

—What? Why?

—Uno se preocupa por la gente que quiere, ¿no?

—¡No le quiero!

—¿Entonces qué te importa que no me preocupe yo por él? —Gales hace los ojos en blanco.

—Porque a ti aun te gusta.

—Desde luego que no me gusta —frunce el ceño y no puede evitar sonrojarse un poquito.

—Sí que lo hace, por eso quieres venir y le fastidias y no te preocupas.

—What? Desde luego que NO. Quien me gusta es Galia, y por eso sí que me preocupo por ella, y por ella querría ir, y NO fastidio a France!

—Of course lo fastidias todo el tiempo —se va a la puerta esperando a que vaya con él.

—¿Yo? ¿¡A France?! Si ni siquiera le hablo, ¡por todos los cielos!

—¡Porque crees que eso le fastidia!

—¡No! Porque no le soporto... —protesta yendo efectivamente tras él, con el ceño fruncido

—¡Pues que sepas que a él le da lo mismo! —y creo que así es que ambos se van a ir a Berna, discutiendo.