Los personajes pertenecen a Akira Toriyama.

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Serendipia

Cap 3

Su mirada seguía fija en la mía. Era una lucha. Yo sentía que era una lucha. No tenía sentido así que desvíe mi atención a mi pequeña esperando que nada de lo que dije llegara a sus orejitas.

—Eres fuerte — dijo después de unos eternos segundos — has dado el primer paso con valentía

—Lo sé

Puso el maletín sobre la mesa de jardín y sacó unos papeles.

—Japón tiene ciertos procedimientos de divorcio, la manutención va dentro de ello. Lo primero que debemos identificar es qué clase de divorcio será; mutuo acuerdo, juicio o mediación judicial

Se puso de pie mientras me daba una introducción. Bebí la limonada.

— El de mutuo acuerdo. En ese caso no hay necesidad de que un juez intervenga pues ambos aceptan la repartición de bienes por igual

Definitivamente ese no era mi caso.

—El otro es que uno solicite el divorcio, su cónyuge se entera mediante una cita y si hay una negativa entonces se resolverá con un juez. — Gohan explicaba de una forma fácil de entender — El tercero, es tú caso. Estoy seguro. Cuando hay violencia es donde terceras personas intervenimos por el bienestar del cliente y más cuando hay infantes de por medio. Pero, quiero aclarar que mi opinión puede ser tomada o rechazada por el juez. Es común que hayan entrevistas para determinar lo que sea más beneficioso para todos

Estaba consciente que el divorcio es un proceso largo y doloroso. Sabía que mi niña sería la más afectada. Pero ¿Verdad que es preferible un sufrimiento temporal que uno eterno? Quizás debí prevenir todo antes de aceptar salir con él, prepararme y ganar experiencia y no dejarme llevar por la atracción física. Iresa, mi amiga decía que debía tener mínimo dos novios antes de casarme, decía que debía conocer los tipos de hombres.

Ahora pienso que tenía razón.

—¿Qué hago?

—Te aconsejo hables con tu hija — la miramos de inmediato — busca un psicólogo infantil, agota todos los recursos que tengas para que no haya secuelas que le afecten en su desarrollo

—Dios…

—Conozco a una que es muy buena, su nombre es Lime Marín — me dio un papel con su número de teléfono — llámala

—Gracias

—Solicita el trámite Videl, al mal paso darle prisa

Conversamos un poco sobre los demás trámites, mis dudas fueron resueltas con claridad. Gohan era exitoso, amable y tan paciente al explicarse que no dudaba que por esas cualidades y otras que aún no conocía él era muy solicitado.

—Muchas gracias

•-•

Esa misma tarde llamé a Iresa, quedamos en tomarnos un café en el parque. Pan y su hijo Wood jugarían con Shapner.

—Te lo dije — Iresa se quitó los DolceGabana para verme con esa mirada de yo tengo siempre la razón — ese imbécil no era para ti, no te ha dado nada que valga la pena. Pan no cuenta — dijo al percatarse de mi mirada — la nena es mas tuya que de él

—Pensé…

—Lo sé, Vi. Pensaste que él era el bueno

La bruja de cabello rubio ha sido mi amiga, confidente, aliada y un sin fin de personajes durante mi vida. La conocí en el jardín de infantes, nuestros padres hacen negocios y, aunque hemos tenido fuertes discusiones siempre hemos salido a flote con nuestra amistad.

—Por cierto, aquí entre nos — se inclinó hacia mí — Gohan está buenísimo

—¡Oh, Iresa! — no pude evitar reír por su ocurrencia.

—Admitelo, mujer ese hombre arde

—No lo conoces

—En revistas. Las empresariales suelen hacer entrevistas a profesionales que destacan por su trabajo y no por chismes. Gohan salió hace un año más o menos

—¿En serio?

—Ajá, se veía muy apuesto

—¿Apuesto?

—Sí, apuesto

No me había percatado. Pero, pensándolo bien sí tenía un poco de gracia. Quiero decir, el tipo no estaba tan mal.

Soy enfermera y negociando con los doctores de turno y con el director del hospital en donde trabajo logré que me dieran turno nocturno por unos meses. Quería pasar más tiempo con Pan, a veces siento que la descuido mucho. No soy mala madre, estoy segura pero, el momento que estoy pasando y los trámites y discusiones que tengo cada vez que veo a Barry me hacen pensar en qué hacer, cómo hacer y qué decir. Pienso mucho en ello y cuando vengo a darme cuenta de que no solo me afecta a mí, veo, con celos como Pan busca refugio en mi madre. Me duele. Se supone que soy yo a quien debería recurrir.

Así que mi turno de trabajo es de diez de la noche a cinco de la mañana. En ese tiempo mi pequeña duerme con tranquilidad en la casa de mis padres, bueno, esa rutina deberemos retomar.

—¡Mami!

—Hola bebé ¿Lista para dormir?

—No quiero

—Pan — dije a modo de regaño — he permitido que jugaras hasta estas horas. Un trato es un trato

Comenzó a balancear su cuerpo con las manos en la espalda. La condenada sabe que me derrite cuando se pone como niña buena… es que… se ve tan tierna.

—Mamiiiiii

—No esta vez

Infló sus mejillas, hizo pucheros y me vio con ojos de cachorra. Sacó la artillería pesada y no logró.

No logró más de una hora extra.

Conduje en medio de la noche, las calles desiertas y la frescura me hacía bien. Un tiempo para mí sola, segura de que Pan está bien, de que yo estoy bien y, de que por extraño que se sintiera; me sentía bien de tener a Gohan de mi lado.

El pensamiento fue fugaz, sin malicia. Gohan me daba seguridad de que todo saldría bien.

Quizás era por como explicaba las cosas o su experiencia en el trabajo. No estaba segura.

Llegué al hospital, estaba lleno, la mayoría de las personas piensan que de noche es más accesible pasar con un médico. Son muchos que piensan de ese modo, me atrevo a decir que son el 82%.

—Señorita, por favor

—Enseguida lo atiendo

Me puse el gafete con mi nombre y las zapatillas viejas de mi casillero. Esos zapatos viejos han sido unos buenos compañeros de corridas en los pasillos, espero me duren más tiempo.

—¡Videl!

—Bill — sonreí a fuerza.

Bill era un tipo de cabello rojo y ojos azules, piel blanca y alto. Era una buena persona pero también muy insistente.

—¿Cómo está Pan?

Ya se me ha declarado dos veces. No siento lo mismo aunque sea amable y me quiera y respete a Pan.

He intentado emocionarme cuando lo veo, forzar a mi corazón a latir mas rápido, sin embargo no puedo. Él no me mueve el piso como diría Iresa.

—De maravilla

—Qué bueno— y comienza de nuevo — Videl, sabes lo que siento por ti ¿No? Está de sobra decir que eres muy especial para mí…

Alcé mi mano para que se callara. No quería oírlo de nuevo y no quería rechazarlo de nuevo. Era doloroso porque él es una buena persona y de verdad lo quiero como amigo.

—Debo rendirme ¿No?

Asentí. Bill sonrió con tristeza y se fue. Ninguno de los dos estábamos bien y sabemos que debemos hablar pero no es el momento; su corazón está triste por el rechazo y el mío por la culpa.

Dejé de pensar en eso y me dediqué a mis pacientes.

La mayoría son por accidentes automovilísticos; excesiva velocidad, cansancio, abuso de sustancias o temerarios. Me toca ver de todo.

—Acaba de ingresar un hombre, emergencia cama siete. Asiste al doctor Videl

—Enseguida

Tomé una caja de guantes y corrí. Literalmente por los pasillos. Al llegar al pabellón me puse el traje esterilizado color verde; antes pensaba que el color no daba pero pronto comprendí que es un descanso a la vista. Debido al constante color rojo de la sangre, el verde o azul es un leve alivio para los ojos.

Emergencia siempre está en movimiento. Pero es mejor que urgencias, ahí es para quedarse sin un pelo.

—No te preocupes Videl, todo esta bien solo era una fractura

—Lamento haberme tardado — le pase unas tijeras para cortar la ropa — estaba en medicina interna

—Descuida — me sonrió tan gentil, como siempre ha sido el doctor Arthur — trae gasas para limpiarlo. Anota sus datos

—Enseguida

Tomé una solicitud y anoté la fecha y hora. Luego venía el nombre.

—Su nombre señor

—Son Gohan

Iba por la H cuando me percaté de su nombre. Inmediatamente dirigí mi atención a él, en efecto era Gohan, mi abogado. No es como que hubiesen muchos en la ciudad.

—Hola

—Gohan

—Vaya manera de vernos — suspiró. El doctor le había tocado cerca de la fractura.

—Necesito verificar todo, señor.

— comentó Arthur. — Llevarás un yeso

—¡Oh, genial! Un accesorio demás en mi ropa

—Al menos es uno, los de tu novia son dos y un collarín

Sentí un golpe en mi estómago y una sacudida en mis pensamientos. ¿Por qué me afectaba saberlo? No somos nada, apenas lo conozco.

—Cocoa — dijo con tristeza — mi pequeña

La forma de expresarse, su mirada. ¡Dios! ¿Por qué duele?

¿Qué pasa conmigo?

—Por fortuna ningún vidrio ni hueso ha dañado algún órgano

—Gracias al cielo

Me golpee el muslo sin que nadie se diera cuenta, el ardor siempre hace que deje de divagar y pensar cosas que no son. Terminé de tomar sus datos y los puse en el expediente de nuevo paciente, sí Gohan tenía novia o era gay no era asunto mío.

Volví a mi turno a atender a mis pacientes. Mañana sería un nuevo día.

•-•

No pensé que el nuevo día fuera nefasto.

Para comenzar el agua caliente se acabó. Tuve que poner a calentar un poco para bañarnos.

Mi dedo chiquito del pie izquierdo tuvo un encuentro de golpe con la silla del comedor. Pan ya conoce la palabra "Carajo" negociamos para que la olvidara.

Otra hora extra. Soy estafada por mi propia hija.

Luego, y por el hecho que acabó con mi día apenas a las diez de la mañana; Barry vino a vernos.

Venía con un tipo trajeado y con mal carácter, su rostro marcaba las arrugas tan pronunciadas como si hubiesen sido talladas en madera.

—Hola, amor mío

Pasarán tantas cosa y nunca deja de llamarme así. Me fastidia que me diga así.

Suspiré profundamente, conté hasta donde pude para controlar las ganas de arruinarle la vida con un arañazo en el rostro. Ganas no me hacen falta.

—Buenos días

—¿Sabes? Por error ayer en la noche llegó esto a mi correo electrónico. Pensé que el título "Acta de divorcio" no era apropiado para una película. Luego — me mostró las primeras páginas con mi nombre en marcador amarillo — vi esto y dije ¡Woow! Alguien usó el nombre de mi hermosa esposa en este libreto

Su desgraciada cara se desfiguró con el enojo.

—¿Qué mierda te pasa?

De pronto sentí como sujetaba con fuerza mi mano.

—Barry

—¡DIME QUÉ SIGNIFICA ESTO!

Me asusté y no supe qué hacer. Tenía miedo, mucho miedo.

Me quedé quieta con su agarre y sus palabras hirientes.

—¿Mami?

La oí lejos, como a través de un grueso vidrio.

—¡VETE!

—Mami…

Cuando vi que iba por ella desperté del shock. Puede meterse conmigo, jamás con Pan, con ella si no. Si la toca le sacó los ojos.