Fotogénico

Kanon aborrecía a Milo.

El mero concepto era contradictorio, por supuesto. Kanon era un reconocido un fotógrafo de modelos y estaba acostumbrado a tratar con la gente más hermosa del mundo. Su trabajo era capturar la efímera belleza de hombres y mujeres, plasmar sus personalidades en papel y crear ideas a partir de imágenes estáticas. Su trabajo era la belleza y, de algo estaba seguro, no había nadie más bello que Milo.

Más allá de su musculoso cuerpo, su alborotado cabello y su sardónica sonrisa, sus elocuentes ojos eran suficiente para conquistar a cualquiera. A veces eran dulces y tiernos, otras, atrevidos y pecaminosos, y siempre resplandecientes y seductores. El joven era capaz de incitar mil y un pensamientos con sólo un pestañear y, desde que le vio en la portada de Vogue Hommes, Kanon decidió fotografiarle.

A pesar de que Kanon era sumamente reconocido en el medio, fue difícil concertar una sesión de fotos con el griego, ya que la agenda de ambos estaba más que repleta. Sin embargo, una mañana de primavera, Kanon recibió un mensaje que explicaba que Milo tenía un día disponible para él, si es que no tenía inconvenientes en desplazarse hasta Nueva York para realizar la sesión de fotografías. En ese entonces, Kanon se encontraba en Detroit, y no le costó mucho tomar el primer avión que le llevaría hacia la cosmopolita ciudad.

Si verle en papel era una maravilla, conocer a Milo en persona fue algo así como una epifanía. El joven era grácil y encantador, con una coqueta sonrisa y unos ojos que denotaban su astucia. Kanon amó la cálida sensación que dejó su firme apretón de manos y la cadenciosa risa que emitió tras escuchar una de sus bromas. Amó el modo en el que presentó su cuerpo cuando comenzó a fotografiarle y la atención que le prestaba cada que recibía una indicación.

Milo era perfecto y Kanon le odió porque sabía que entre ellos existía una cámara, un equipo de seis asistentes y un irritante representante que, estaba seguro, no le quitaría un ojo de encima a su juvenil estrella. Odiaba tenerlo tan cerca y no poder hacer con él todo lo que quisiera. Aborrecía pensar que, si no era lo suficientemente artero, Milo se iría al terminar la sesión fotográfica y que de él sólo quedarían vanas imágenes que apenas y reflejaban su verdadera belleza.

Cuando dieron las once de la noche, Kanon se quedó sin excusas para mantener a Milo en el estudio por más tiempo. El representante del joven le pidió que se preparara para regresar al hotel y los asistentes de Kanon comenzaron a guardar el equipo.

Kanon aborrecía a Milo porque en unos segundos aparecería frente a él, le ofrecería un escueto apretón de manos y desaparecería de su vida, quizá para siempre.

—Fue un verdadero gusto conocerte, Kanon —dijo el joven mientras le ofrecía una pequeña tarjeta—. He sido fan de tu trabajo desde hace años. Espero que podamos vernos nuevamente.

El joven estiró el cuello y besó suavemente la mejilla del fotógrafo, quien despertó de su trance sólo cuando escuchó la molesta voz del representante.

—Es tarde, Milo —reprochó—. Nuestro vuelo sale a las seis de la mañana, ¿recuerdas?

Kanon permaneció inmóvil mientras Milo guiñó el ojo, se despidió de él y caminó obedientemente detrás de su representante. Tendría que pasar un cuarto de hora para que se animara a ver la tarjeta en sus manos y el número de celular que tan cuidadosamente estaba escrito en ella.

Sonriente, Kanon guardó el número en sus contactos y, mientras se preparaba para regresar al hotel, se preguntaba cuánto tiempo tendría que esperar para poder concertar una nueva sesión fotográfica con Milo; una más íntima y mucho más edificante que la anterior.

Comentario de la Autora: Wiii! Este mini fic es un regalo para Talluchis porque es genial porque le gusta esta pareja, pero es más genial porque siempre me deja beshos comentarios. Jaja! También quiero agradecer a Leika-Kannon porque ya desde la otra vez me dejó el prompt de Milo modelo y Kanon fotógrafo y la vez anterior no le di precisamente lo que tenía en mente. Espero que esto satisfaga un poco sus hambres de esta parejita.

Mmm... sobre lo demás. Yo no sé nada de moda. No sé nada de fotógrafos. Este fic fue vagamente inspirado en Love Stage (lo amo y no me arrepiento). Este fic es un desastre. Escribí a Dégel en mente como el representante de Milo, pero puede variar dependiendo de sus gustos. *guiño*

Y yap. ¡Espero no lo hayan odiado!