Buenos días, tardes y noches, lectores del maravilloso y totalmente injusto mundo de Konosuba. Soy Sombra de Maldad. Este sería mi primer trabajo para esta fascinante historia que me atrapó desde el primer capítulo del anime. No muy satisfecho con solo tener la segunda temporada, también comencé a leer la novela ligera, que he disfrutado mucho más. Ya he leído los 13 volúmenes, y los Spin Off de las demonios carmesí, y el de Vanir. Solo me falta esperar a que terminen de traducir el recién estrenado volumen 14, y estar al corriente con Dust. Pero dado a que es escrito por otros autores, no tengo tanta prisa.

Este primer proyecto mío para este Fandom, trabajara con la historia de la novela ligera. Por lo que, en caso de no estar muy al corriente con ella, es muy posible de que haya referencias que quizás no comprendan. Por lo que si no quieren spoiler, en caso de leer los volúmenes en un futuro próximo, quizás prefieran abstenerse de seguir leyendo. Pero, si no les es un impedimento, espero que se sientan satisfechos con los próximos capítulos. Y si en caso de que tienen una duda, o sientan curiosidad por alguna información suculenta de la historia original de Konosuba, siéntanse libres de preguntar. Les responderé tan pronto como sea posible.

Por favor, disfruten la lectura. Esperare con ansias sus comentarios.


¡Una nueva mañana para esta pareja!

Axel: La ciudad de los novatos. Una región ubicada hasta los terrenos más lejanos de la capital del reino de Belzerg. Un lugar donde aquellos que desean empezar la fascinante y peligrosa vida de un aventurero podían hacerlo con misiones sencillas, mientras empezaban a ganar experiencia y afinar sus habilidades. Debido a sus días pacíficos, cielos azules despejados y población siempre llena de vida, era difícil imaginar que la nación estuviera en guerra contra el temible Rey demonio, y su legión de monstruos y abominaciones. Más aun, que varios de sus poderosos generales hayan caído ante el grupo más excéntrico de novatos que se formó ahí. Y que aun en esos días era su residencia, en una lujosa mansión. Ya ha pasado el tiempo desde que se formó ese grupo de aventureros conformado únicamente por cuatro miembros: Una arcipreste atolondrada con pésima suerte, que en realidad era la diosa del agua. Una paladín noble incapaz de acertar a la mayoría de enemigos sin importar su tamaño, y con extraños gustos y fetiches. Una joven archimaga que dominaba el hechizo más destructivo de todos, pero solo podía usarlo una vez al día para caer enseguida. Y un enclenque aventurero que solo destacaba por una alta inteligencia y suerte. Siendo esta última, lo que muchas veces se ponía en duda.

Durante todo su trayecto, se enfrentaron a la despiadada y cruel pobreza, una pequeña pandemia, acusaciones de nobles, conspiraciones políticas, desacuerdos internacionales, maquinas imparables, comandantes del Rey Demonio, y a sus mayores enemigos: Los sapos gigantes. Además de viajar a diferentes lugares. Desde mazmorras, hasta otros reinos. Incluso la primera línea de la guerra. Por el momento, su vida se encontraba en uno de esos cortos periodos de paz y abundancia que tanto anhelaba el aventurero líder del grupo. Y en ese nuevo día de primavera, parecía ser otro donde, o nuevamente haraganeaban por la falta de iniciativa del cabecilla, o nuevamente los problemas llegaban a su puerta, sin importar que tanto se negaran.

En esa mañana, la luz del sol se filtraba a la habitación del aventurero Satou Kazuma, al no haber cerrado las cortinas la noche anterior. Este destello cegador daba a los ojos aun cerrados de Kazuma, logrando incluso pasar a través de sus parpados con intensidad tenue. Este chico tenía la costumbre de dormir hasta el mediodía. Por lo que esa luz era de lo más molesto. Intentó voltearse para cubrirse de ella. Pero, su cuerpo se encontró con una extraña restricción que bloquea su movimiento. La luz continuaba dando a sus ojos, y eso espantaba el valioso sueño en el que estaba.

-Mmm… No me quiero levantar… - Gime en queja Kazuma. Pero, reconocía que no podría volver a dormir si no cerraba esa cortina.

Así que con odio hacia sí mismo, intenta incorporarse en su cama. Pero, ahora siente más esa resistencia que le obstaculizaba, ahora notando que se trataba de un peso en su pecho. Con desgana, abre los ojos y busca que le impedía moverse. Dado que aún estaba muy agotado por la noche anterior, su mente primero vio antes de pensar: La cabeza pelinegra con tonos rojos y de piel blanca de una joven recostada sobre su pecho, junto a una de sus manos. Para ayudarle en su análisis, su mano con cansancio comienza a explorar, notando la forma del pequeño y delgado cuerpo de esta chica... Curioso. Solo sentía su piel debajo de la sabana… ¡Espera! ¡¿Qué…?!

El sueño que tanto amaba se espanta. Y guiado por la sorpresa, levanta levemente la manta que lo cubría, y ve que estaba desnudo…y no solo él…

¿Megumin…? ¿…ella…?

Debido a lo abrupto de ese movimiento, la chica suelta un suave gemido, y abre los ojos. Con cansancio su mirada de color rojo se dirige hacia Kazuma, quien no cambiaba de su expresión de sorpresa. Los ojos de la chica tardaron un poco en enfocar, y su mente en pensar. Tardo un poco en poner en dudas unas cosas. Como por ejemplo, ¿Ese es Kazuma? ¿Por qué veo a Kazuma al despertar? ¿Por qué siento algo de frio? Así que con pereza, observa su propio estado, y el estado del castaño. Y cuando nuevamente vuelve a cruzar miradas con el chico, la mirada de esta joven se vuelve un reflejo de la del aventurero.

…Por un instante, la desgastada y desvelada tendera de una tienda mágica pudo jurar que escucho unos gritos…

-¡Ahhh! ¡Basuma! ¡Cacazuma! ¡Escoriazuma! ¡¿Qué haces en mi cama?! – Grita con espanto la chica de ojos rojos, tratando de cubrirse el cuerpo lo mejor que podía con la sabana, mientras tomaba distancia del chico.

-¿Tú cama? ¡Esta es mi habitación! ¡¿Tu qué haces aquí, maldita desvergonzada?! – Cuestiona paralizado el insultado. Este se dio cuenta que la otra estaba arrebatando suficiente de la manta, como para incluso exponer ciertas partes de él. Así que con prisa, asegura una porción para cubrirse. - ¡¿Finalmente te cansaste de solo jugar conmigo?! ¡Ahora decidiste seguir el ejemplo de Darkness! ¡¿Qué cosa me hiciste anoche…?!

¿Anoche…?

De pronto, memorias de los dos llegaron a sus mentes. Recuerdos de la velada anterior. Con una rapidez quizás un poco impactante, recordaron los eventos nocturnos que ocurrieron en esa habitación.

Pues, desde que Megumin había confesado su interés en Kazuma cuando estaban en su aldea natal, poco a poco la chica daba indicios de que quería estar más cerca de él. Tanto en el día, como en algunas platicas nocturnas. Así como que Kazuma pensaba más en ella de una forma diferente al de una amiga. Tras mucho tiempo, intentaron dar los primeros pasos para poder ser una pareja sin serlo aun. Cosa que se veía dificultado con las inoportunas apariciones de sus amigas. Finalmente, esa que parecía ser otra noche donde ambos esperaban más, pero que alguno de ellos se acobardaría o dijera algo que arruinara el momento, finalmente hicieron lo que tanto les asustaba… cruzaron la línea.

-Es verdad… - El rostro de Megumin se volvió completamente rojo, mientras tapaba hasta su boca con la sabana que la cubría… - Finalmente… los dos…

-Pensé que me ibas a dejar colgado… pensé que me cortarías las ganas otra vez… - Temblorosamente dijo Kazuma, con la mirada baja y con mucha vergüenza como para ver a su compañera. – Pensé que nuevamente te irías riendo de dejarme ilusionado, burlándote de un pobre virgen…

-¡Oye! ¡No me hagas ver como si fuera una desvergonzada que le gusta estar incitando…! ¡¿Qué clase de persona crees que soy?! – Responde la archimaga con enfado. Pero al darse cuenta que bajo algo de la sabana, nuevamente se vuelve a cubrir con pena.

-Oye… ¿Y esa actitud tímida? ¿Después de lo que hicimos, aun te avergüenza que te vea desnuda? Incluso mucho antes nos hemos bañado juntos. – Repite de pronto el castaño, no creyendo el pudor que exhibía la archimaga.

-¡¿Qué?! – Aúlla Megumin indignada. - ¡Solo porque hicimos "eso", ¿te crees lo suficiente como para que me ande exhibiendo ante ti todo el día?! ¡Entonces tu también deberías estar mostrándole todo a la pobre niña de quien te atreviste aprovechar! ¡VAMOS! ¡QUITATE LA SABANA! ¡QUE YO TAMBIÉN LO HE VISTO TODO! – Y guiada por su impulso, Megumin empezó a tirar de sección de la sabana que cubría a Kazuma. Cosa que el chico se opuso al instante.

-¡¿Qué crees que haces, maldita pervertida?! ¡¿Y a que te refieres con "pobre niña" y "aprovechar"?! ¡Tú eres quien dice que está en edad de casarse! ¡También eres responsable de esto! ¡Además de que eres tú que lleva casi un año jugando con mi corazón! ¡Haciéndome ilusiones con tus frases abiertas y platicas demasiado sugerentes! ¡Hay un límite en lo que un hombre decente y honrado como yo puede resistir! ¡Así que tú tienes que asumir tu responsabilidad!

-¡Tú eres el hombre! ¡Tú eres quien tiene que hacerse responsable de tomar a tu mujer!

-¡Oh, claro! ¡Siempre es el hombre quien tiene que hacerse cargo, aunque la otra tiene mayor culpa! ¡Siempre abusan de sus privilegios de mujer cuando les conviene!

-¡KAZUMA! ¡Guarden silencio! – Grita alguien fuera de la habitación. Y ese alguien entra de golpe a la puerta. Una chica de cabello y ojos azules en pijama blanca con un pollito en su mano. – ¡Me arruinaron la mañana! Como castigo, deberán ir a comprar más comida para mi Emperador Zel… - La demanda de Aqua, la arcipreste del equipo, es cortada cuando ella ve la situación: Sus dos compañeros desnudos. Megumin tirando de la sabana con ahínco, mientras que Kazuma intentaba resistirse. La ropa de ambos regada con desorden en el suelo. El rostro de ellos dos volverse cada vez más rojo conforme seguían viendo quien irrumpió su pleito.

-¡Espera, Aqua! ¡Podemos explicarlo! – Afirman los dos, volviéndose a cubrir lo mejor que podían con la única sabana que tenían. Mientras, el cuerpo de Aqua temblaba como su mirada. Y con algo de ansiedad, acariciaba con fuerza al polluelo que cargaba. Este le picoteaba los dedos por lo tosco de sus toques.

-Kazuma… y Megumin… solos… cuarto… la línea… adultos… - Murmuraba entrecortada, mientras intentaba en vano mantener la calma. Kazuma y Megumin sabían que entre más pasaba el tiempo, peor sería el resultado. Al menos, si no sabían cómo explicarlo.

-¡Ella me sedujo! – Afirma de inmediato el aventurero, con dedo acusador hacia Megumin.

-¡¿Eh?! – La joven no creía lo rápido y seguro que dijo aquella oración.

-¡Todos en el gremio deben saberlo! – Exclama en pánico, y con una velocidad de huida que solo reservaba para los monstruos más peligrosos sale disparada. Megumin, anticipándose a lo que iba a ocurrir se puso muy nerviosa.

-Ka-Kazuma…

-Ese soy yo.

-…Aqua le dirá a todos. ¿Qué vamos a hacer? – El chico no salía del estupor de todo lo que había ocurrido. Desde que despertó, hasta saber que la torpe diosa ya salió con el chisme en la lengua. Tras un tiempo en el que reflexiona, solo sonríe arrogante.

-Deja que se vaya. Nadie en el gremio creería que los he superado y me he vuelto un verdadero hombre, si no lo escuchan de alguien más… - Y sin aviso alguno, una feroz patada es arrojada a su mandíbula, y es arrojado de su propia cama como consecuencia. – ¡¿Qué rayos te pasa?! – Reclama apenas se levanta, cuidando de que ahora fuera su cama lo que le sirviera para cubrirse ante la más sonrojada y furiosa, más que nada furiosa, archimaga.

-¡¿Qué es eso de que quieres presumir que tu…?! Bueno… ¡Ya sabes! – Acusa con vergüenza. De pronto, un nuevo temor surge en su mente. Una que extingue su ardiente rabia, por un gélido frio. – Kazuma… lo hicimos… Hicimos cosas de adultos. ¿Qué pasa si yo…? - Aunque al principio le extrañaba que Megumin no terminara de hablar, pronto cree tener una idea de que le preocupaba. Bueno, seguro debía ser algo que preocupe a cualquier pareja joven que se deje llevar, como ellos, en un mundo donde tuvo que intentar inventar el condón para venderlo a su socio de negocios, pensó. Hablando de él, recordó la pócima que este le vendió que impediría que los bebes llegaran por una semana.

-No te preocupes por eso, que este nuevo hombre ya lo tiene cubierto. Esa pócima que me viste beber mientras lo hacíamos, impide que pueda tener hijos por una semana. Así que ya puedes relajarte. – Pero en lugar de darle calma, la maga tuvo más preguntas.

-¿Por eso la tomaste? Yo pensaba que tenías algún extraño fetiche, o algo así… - Kazuma no reprime la expresión resentida que le dedicó por tal acusación. – Espera… ¿Ya tenías algo así preparado? ¿Exactamente, desde cuando llevas planeando esto? – El aventurero siente más pavor hacia la pequeña amante de los estallidos cuando sus ojos resplandecen de rojo.

-Bu-bueno… ya que las cosas entre los dos iba tan bien… ¡N-no me veas así! ¡Tú llevabas mucho tiempo haciéndome ilusiones viniendo cada noche a verme! ¡Vanir me lo ofreció a un buen precio! – Los ojos de Megumin eran los de una chica que miraba a una enorme pila de basura. Y cuando el chico empezaba a decidir si tenía que salir del rango de alcance del hechizo de Explosión, la cara de la demonio carmesí se relaja, adquiriendo un gesto cansado.

-¿Por qué molestarme? Aunque, me sorprende en verdad que finalmente tuvieras las agallas de cruzar la línea. Supongo que si eres un hombre, después de todo…

-Oye. ¿Quieres salir a pelear? – Dice Kazuma, no muy feliz por la indirecta. No tomando el reto en serio, Megumin desvía la mirada, aun luciendo su sonrojo.

-Entonces… ¿Esa pócima seguirá haciendo efecto el resto de la semana? – Kazuma no podía creer lo que su mente le dio a entender, oyendo a su compañera decir eso. Tras pensarlo, él no podía decir que la noche fue mala. Y como cualquier niño que tras probar algo nuevo quería repetirlo, vio apenado a la pelinegra de ojos rojos.

-Entonces, Megumin… ¿tú quieres que…?

-¡No es lo que crees! Además, ni siquiera me has pedido que sea tu novia. Maldito hombre sinvergüenza… - Es entonces que los dos lo recuerdan. Ya era del conocimiento de varios que han llevado una relación muy cercana, y que ambos querían finalmente poder cargar con tal título formalmente. Pero, como Kazuma era conocido por acobardarse en el momento de la verdad, y que Megumin se podía dejar llevar por la ira cuando éste metía la pata, aún no habían logrado dar ese paso que sentían que solo posponían. Y aunque Kazuma afirmaba odiar los clichés como estos, supo que quizás no tendría el valor, o la suerte, de tener una mejor oportunidad de finalmente hacerlo. Después de todo, siempre ocurría algo que arruinaba esos momentos, sin importar cuanto intentaran planearlo.

-¿Megumin? – La aludida tiembla al escucharlo llamarla con nerviosismo. Sabía lo que estaba por preguntarle, porque fue ella quien saco el tema. Y aunque reconocía que ese no era ni el lugar apropiado para hacerle esa pregunta a una chica, quizás sería lo mejor que tendrían. - ¿T-te…? ¿Quizás…? Bueno, tú sabes…

-¡Dilo de una vez! – Demanda, no pudiendo soportar la tensión del momento.

-¡¿Chicos?! ¿Por qué gritan tanto? ¿Y por qué Aqua se fue corriendo tan angustiada? – Dado que la arcipreste no cerro, la paladín Darkness se asomó en abrupto por la puerta. Es ahí que con espanto ve la situación de sus compañeros de equipo. Y estos se congelan una vez más, al estar de nuevo descubiertos en fachas tan expuestas.

Según la hoja de aventurero de Kazuma, tenía una suerte muy elevada. Pero mientras nuevamente estaban sin saber cómo responder, el joven se cuestionaba si en realidad la cantidad de suerte indicaba que tan posible era que te ocurriera una desgracia.