Después de que finalizó el torneo del poder, Goku regreso a sus entrenamientosen donde después de largos combates con las saiyayines del 6to universo, los tres llegaron a formar una relación. En donde está decidieron volverse en una sola, así regresando Kefla pero ahora estaría ahí para el permanentemente viviendo su vida junto al saiyayin más fuerte de los 12 universo.

Todo era un cuento de hadas para ambos saiyayines, pensaban que después del torneo universal, la paz reinaría en los 12 universos pero el mal nunca descansa y volvió más fuerte que nunca. Así cavando con casi todos los dioses de los 12 universos, fueron muy pocos los que sobrevivieron aquel ataque que los tomó sin previo aviso.

Cinco años después del torneo del poder.

Ubicación: Desconocida

Año 785.

—Están seguros de esto —le volvió a preguntar el gran sacerdote, a ambos saiyayines que se encontraba con sus manos entrelazadas.

—Sí —contestó con una voz muy seca, dirigiendo su mirada hacia su esposa que su visita estaba perdida en el vacío.

—Estas segura de ésto, Kefla —le preguntó el saiyayin criado en la tierra.

—Goku, no tenemos otra opción.

—Lo se, pero debe haber otro modo —le dijo, apretando suavemente su mano de la saiyayin.

—No hay de otra, Goku pero pase lo que pase nunca me voy a olvidar de tí —le dijo la saiyayin, con una voz muy débil al punto de quebrarse y romper en llanto.

En ese preciso momento, los ángeles se les acercan a ambos saiyayines, que se encontraban de luto.

—Goku-San, en verdad lo siento mucho —se disculpó el ángel Wiss.

—Deben de ver el lado bueno de todo ésto, todo regresará a como estaba antes —esta hablo Vados.

—Sí, lo sé pero yo no puedo dejar que esto vuelta a pasar —dijo el saiyayin con frustración.

—Este deseó será el último, que nos podrá conceder el gran dragón —dijo Korn, viéndolos de reojo.

—Pero a que costó —le preguntó el saiyayin, viendo fijamente a su mujer.

—No olvides que nos volveremos a ver —le dijo Kefla, intentando animar al saiyayin.

—Pero para ese entonces, te olvidarás de mi, y yo de ti, y todo lo que vivimos juntos se borrará de nuestra mente —le dijo el saiyayin, que en ese momento se le formo un gran hueco en el estómago.

Se sentía tan débil, podía sentir como su corazón latía cada vez más lento, su cuerpo le empezaba a fallar al punto de caer al suelo desplomado.

—No debe sentirse así, debo agradecerle su no fuera por usted, todos nosotros ahora no estaríamos con vida —le agradeció Marcarita.

—Debo admitir que usted, a superado cualquier límite ahora no hay nadie que se le oponga, incluso mostros no estamos a su nivel —le dijo Wiss, contentó de que alumno llegará tan lejos.

—Me preguntó que hubiera dicho, el tonto de vegeta, al saber que tú pudiste derrotar a una deidad que ningún dios pudo derrotarlo —le preguntó Kefla, con una sonrisa al recordar todas sus peleas con el príncipe saiyayin por cosas insignificantes.

—Probablemente estuviera tan furioso, como el señor Bills —dijo Wiss, recordando a su Hakaishin.

En ese momento todos soltaron una pequeña risa, al imaginar como el saiyayin que fue detestado por todo en el torneo del poder, ahora se ha convertido en el ser más poderoso.

—Creo que debe disfrutarlo mientras dure, Goku-San —le dijo Vados con una sonrisa.

—Es cierto, una vez que el gran sacerdote pida el deseo, todo volverá a como estaba antes; antes de que iniciara el torneo del poder —dijo Wiss, que ambos saiyayines se sorprendieron.

—No hay otra forma, Wiss —le preguntó Goku, que no quería dejar todo, y eso todo era ella, Kefla.

—Lo lamento Goku-San, es la única forma de evitar de que vuelva a resurgir, y evitar la destrucción de los dioses destructores y del mismo Zeno-Sama.

—Si losé —respondió cabizbajo, recordando como desaparecieron los 12 universos.

—Lamento interrumpir, pero a llegado la hora —les dijo el gran sacerdote con una mirada sería.

A lo que todos asienten, esperando ver de nuevo al dios dragón.

Mientras tanto, ambos saiyayines clavan sus ojos en el otro, deciendose con sus ojos sus últimas palabras antes de que todos sus recuerdos sean borrados.

—Goku, antes de no saber si te volveré a recordar —se detuvo para soltar un suspiro —. Quiero que sepas que siempre vas a ser el único en mi vida, fuiste el primero y el último.

Y sin más que decir, ambos se abrazaron fuertemente como si no hubiera un después, el saiyayin decido tomar la frágil mano de la saiyayin lentamente para después besarla lentamente pero a la vez apasionadamente. Entonces los perfectos labios de la saiyayin, presionaron suavemente los labios del saiyayin fulminando su beso.

—Es la hora —fue todo lo que dijo el gran sacerdote, para hacer aparecer los súper esfera del dragón.

"Aparece, dios de los dragones y concede nuestro deseo, Chonmage"

En esos momentos todo el lugar se encontraba a iluminarse de una gran luz, dejando ver aquel dragón dorado, que se veía muy mejestuoso como siempre lo solía hacer.

—"Concederé cualquier deseó que tengan, díganmelo" —dijo el dragón hablando en el idioma de los dioses.

—Muy bien. Quiero que nos regreses en el tiempo, justo en el momento antes de que el torneo del poder diera inicio...pero no quiero que.

El silencio reinaba en aquel lugar, en ese momento se escuchó un gran rugido por parte del dragón, lo ojos del dragón se alumbraron por unos momentos.

—"Concedi su deseo. Adiós" —fueron las últimas palabras del dios dragón, creando una gran luz dorada que alumbró todo el lugar en donde se encontraban.

Los Ángeles al escuchar lo último que pidió el gran sacerdote, los dejo sin palabras, eso decia que podrán evitar la destrucción de los 12 universos.

Sin decir nada los saiyayines que aún se encontraban abrazos muy fuertemente, era su último abrazo caluroso, en donde se demostraban amor ese amor tan puro y verdadero.

—Goku, te amo —le dijo con una voz muy Triste, dándose su último beso con el saiyayin.

—Te amo como no te imaginas —le susuro en su oído derecho como siempre solía hacerlo.

Ese fue el último beso de ambos saiyayines, fulminaron su adiós, con el beso más cariñoso y apasionado, en donde se demostraban cuanto se querían.

Para después ser separado, contra su propia voluntad, todo alrededor se empezó ailuminar era tanto la luz muy intensa que cualquiera que la viera directamente podía quedar ciego, a lo que todos deciden cerrar fuertemente sus ojos.

A continuación el espacio y tiempo empezó a ser su trabajo, y todos regresaban años atrás, más precisamente cinco años atrás, antes de que los universos corrieran peligro.

Al momento de abrir sus ojos lentamente, tanto el ángel como el saiyayin se sorprendieron de ver que se encontraban en la corporación cápsula junto en el momento de partir al torneo del poder.

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